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El terror es la experiencia más fuerte y más antigua del ser humano. Dice Lovecraft que, sobre todo, el terror proviene de lo desconocido, de lo oscuro. El terror es la condición más humana del ser humano, la que representa su fragilidad.
Entonces, cabe preguntarnos: ¿Qué es el terror? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Por qué nos gustan tanto las historias de terror? Y lo más importante: ¿Cómo se escribe una historia de terror? Vamos allá.
La civilización tiene muchos enemigos, fuerzas que amenazan el orden establecido, natural y social, de nuestro mundo. El tejido social se resquebraja con facilidad y buscamos la protección del orden ante el caos de la existencia.
El horror, entonces, funciona como una metáfora de ciertas nociones, conceptos, situaciones y preocupaciones que afectan al ser humano moderno. El terror presenta aquello que trastorna nuestra seguridad en un mundo completamente domesticado por la ciencia y por la razón.
El terror supone abrir una puerta a las tinieblas de lo humano, a lo desconocido, al más allá. En ese sentido, es crítica y es un espejo de nuestros males, de nuestras enfermedades como civilización.
El orden establece un límite, proporciona la norma, nos brinda certezas y dota de significado al mundo. Más allá de ese límite está el terror, un territorio plagado de monstruos, monstruos que son un reflejo de nosotros mismos.
Dentro de cada uno de nosotros habita un inocente niño y una abominable monstruo. Por esta razón, algunas representaciones del mal traen consigo un significado más profundo que funciona como reflejo de nuestros miedos.
Una de las grandes representaciones del mal es el demonio. Este condensa todo lo odioso que hay en nosotros, todo lo que no nos atrevemos a realizar, pero que en el fondo deseamos.
El fantasma que aparece de noche refleja lo que hay de turbio en la vigilia y es una de las formas del "offsider", del que está aparte, del discriminado. Y el vampiro, una figura que representa el amor y la muerte.
El vampiro tiene el poder corruptor inmenso y, todavía más transgresor, de despertar el erotismo femenino, algo muy peligroso para el orden. Luego están los seres deformes, en los cuales vemos al ser humano siempre inacabado, siempre imperfecto.
El terror es una experiencia sensorial, es sensación y corporeidad. Es el trastorno más antiguo e intenso que viven los seres humanos. El terror también es una experiencia metafísica, es enfrentarnos a la posibilidad del abismo, al indescriptible, a lo angustioso, a lo desconocido.
El terror es una alteración del orden que desemboca en nuestra imaginación. Nos sentimos inmersos en una atmósfera que ahoga. El objetivo del terror, entonces, es crear una conmoción muy intensa.
Es presentar lo real de una forma que nos cuestione, que nos inquiete, que nos transforme. El terror busca narrar las emociones de un sujeto común que se enfrenta a la oscuridad que habita en nuestro día a día y que nos espera agazapada, que nos acecha.
El escritor de terror debe administrar los materiales cotidianos y terroríficos, dosificar en una economía de miedos. Cada elemento, un simple dato, puede cambiar el orden natural de las cosas, presentando lo real bajo un monstruoso aspecto.
Todo terror, entonces, debe ser gradual, debe brindarse poco a poco. Además, debemos comunicar algo de la condición humana, porque el terror es un espejo de lo que somos, de nuestras anomalías.
El terror, como forma de arte, se puede identificar por las siguientes nociones. La primera es el efecto que buscan generar las narraciones de terror. El efecto está asociado a emociones y sensaciones incómodas, buscan una respuesta física: asco, repulsión, indignación, perturbación, sorpresa, aversión.
Luego está la aparición de monstruos, entes sobrenaturales o extraños, o también la exploración de fenómenos psicológicos que hacen de lo humano algo monstruoso. Y, por último, está la actitud de los personajes ante los monstruos o ante las anormalidades, es decir, ante lo que perturba el orden natural de las cosas.
Los personajes asumen actitudes que a nuestros ojos son absurdas y eso genera angustia, genera tensión. La típica escena donde el protagonista se interna en la oscuridad buscando el origen de un ruido es un indicador de lo que debe sentir el lector.
Las emociones están, en ese sentido, sincronizadas. Vamos a hablar ahora de las tramas de terror. Nos vamos a centrar en la trama de descubrimiento y en la del transgresor.
La trama del descubrimiento nos dice que nuestra realidad está poblada por seres o fuerzas que no comprendemos y tiene cuatro movimientos esenciales.
El primer movimiento es la presentación. Aquí se establece la presencia de lo monstruoso para el lector. Esto siempre es gradual. Los personajes, poco a poco, identifican anomalías que anuncian la presencia del monstruo. En este movimiento se busca generar expectativa en el lector.
Luego está el descubrimiento. En el descubrimiento, los personajes se dan cuenta del peligro que corren. Descubren, a través de una investigación o de manera sorpresiva, al monstruo. Y su descubrimiento encuentra resistencia; nadie les cree y debe ser probado ante esos otros personajes que son escépticos.
Luego está la confirmación. En este movimiento se convence a los escépticos del peligro. Se habla del monstruo antes de que lo veamos en todo su esplendor. Durante este tiempo se plantean hipótesis y se razona sobre la naturaleza del monstruo, sobre su origen, sus atributos terroríficos y lo que busca.
Y, por último, está el enfrentamiento. Este es el encuentro directo del protagonista con el mal. Muchas veces, el mal se impone y este movimiento solo es la confirmación de la existencia de fuerzas extrañas muy poderosas. Otras veces, el mal es vencido, aunque su sombra queda latente.
En la trama del transgresor se aborda la problemática del acceso a un conocimiento prohibido, sea este científico o mágico. El tema de esta trama es que hay saberes que deben permanecer ocultos, fuerzas que es mejor no convocar.
Esta trama se compone también de cuatro movimientos. El primer movimiento es la preparación del experimento o el ritual. Se buscan los materiales, los instrumentos para el experimento o conjuro y se presenta aquí una justificación para su realización. Esta justificación puede ser moral, filosófica o científica.
Luego está el experimento. Aquí se realiza el experimento o conjuro y, en apariencia, el resultado es exitoso. Pero luego viene la contra, es decir, el experimento o conjuro desata un mal o un monstruo y este se vuelve contra el transgresor.
Luego, el enfrentamiento. Este movimiento se presenta de la misma forma que en la trama de descubrimiento y el transgresor enfrenta, con arrepentimiento, el mal que ha generado.
El suspense es un elemento narrativo crucial para el terror. Se puede presentar en cualquiera de los movimientos y en el modo en el cual esto se entreteje. El suspense, entonces, es un estado emocional que acompaña a una situación hasta que esta se resuelve.
Lo importante es generar preguntas y expectativas, que cada movimiento proponga una incógnita y que dicha incógnita se resuelva con la trama.
Este relato de Stephen King, "La balsa", ilustra muy bien los movimientos que componen la trama de descubrimiento. En el inicio, el autor nos presenta a cuatro jóvenes que deciden ir a un lago a pasar el fin de semana.
El autor lo que hace es presentarnos a los personajes: dos chicas y dos chicos, y plantea una tensión entre ellos, un juego de envidias, de deseo, de gusto. Es un inicio muy normal.
La distancia entre la universidad de Harlinks y Cascar Ley era de 70 kilómetros. Y aunque en octubre oscurece pronto en esa parte del mundo, ellos no se pusieron en marcha hasta las 6. Aún había un poco de luz cuando llegaron allí.
Entonces, un inicio normal nos plantea los personajes, un espacio y poco a poco va a ir introduciendo el autor el elemento monstruoso, el elemento inquietante.
Los personajes llegan al lago y aparece una anomalía, aparece algo inquietante: como es esto, tiene forma de mancha, es una mancha misteriosa, una mancha negra. Acá todavía estamos en la presentación.
Randy, el personaje principal, se inquieta ante la aparición de la mancha. Dice Randy haber recorrido la mitad de la distancia hasta la balsa cuando vio la mancha negra en el agua. Estaba más allá de la balsa, a la izquierda y más hacia el centro del lago.
Cinco minutos después, la visibilidad se había reducido demasiado para poder decir si era algo más que una sombra. Se había visto algo en realidad. Vale, entonces el personaje vio algo extraño, algo que le pareció misterioso, inquietante, pero todavía no vemos qué es, cuál es el carácter de esta mancha, de esta anomalía.
Entonces seguimos en el movimiento de presentación. Sin embargo, esta mancha perturba al personaje porque no es una mancha normal, no es una mancha de aceite común y corriente.
En primer lugar, es una mancha que se mueve, que se mueve de una forma particular. Randy se olvidó de la mancha aceitosa hasta que sus manos aferraron la escalera de madera pintada de blanco en el lado que quedaba a la orilla.
Entonces la vio de nuevo, estaba un poco más cerca. Era un parche redondo y oscuro en el agua, como un gran lunar que subía y bajaba con la suave olas. Lo inquieta. El personaje siente que ahí hay algo.
Randy comprende que están en peligro. Entonces dice: "¿Qué te pasa?" Randy preguntó Deck. Randy miró de nuevo al lado y vio que aquella cosa se doblaba alrededor del ángulo de la balsa.
Por un momento, se pareció a la imagen de Pac-Man con la boca abierta para comer galletas electrónicas. Entonces se deslizó alrededor del ángulo y empezó a avanzar a lo largo de la balsa con uno de sus bordes ahora recto.
"¡Ayúdame a subirla!", increpó Randy a Deck y se agachó para la mano de la muchacha. "¡Rápido!" Entonces aquí es el descubrimiento. Aquí empieza el descubrimiento de que esta mancha es maligna y lo hace el personaje de forma intuitiva.
Randy comprende que están en peligro. Vale, y descubre de alguna manera el carácter monstruoso de la mancha cuando dice que le recordó la imagen de Pac-Man con la boca. Pero hay incrédulos; los demás personajes no creen a Randy, excepto Rachel.
"¡Tengo miedo!", dijo Rachel. "¿De una mancha aceitosa?", inquirió incrédula Lavern y se echaron a reír. Entonces aquí el autor nos muestra cómo los personajes se enfrentan al mal y se ve este conflicto de la confirmación, porque unos creen y otros no.
Y pues se mezcla con esta tensión sexual y con todo este juego, como les digo, de celos, de deseos que hay entre los cuatro jóvenes. Y vio que este le miraba a su vez con aquella sonrisa suya que era más de familiaridad que desprecio.
Aunque el desprecio también estaba presente, su expresión decía: "Aquí está la aprensivo Randy, meándose de nuevo en los pañales". Entonces aquí seguimos en este movimiento de confirmación en el que el personaje principal intenta convencer a los otros, a los escépticos.
Y hay un conflicto en él porque este personaje, Deck, es un chico atractivo, un chico que tiene la atención de las mujeres y Randy no. Entonces Randy le tiene celos.
Deck no cree en las suposiciones de Randy, se toma a la ligera lo que este dice y ahí se vive, pues, el movimiento de la confirmación hasta que la mancha ataca. "¡Apártate de ahí!", Rachel exclamó.
Entonces todo sucedió con extrema rapidez. Las cosas ocurrieron con la velocidad de los fuegos artificiales y, no obstante, yo vi cada cosa con una claridad perfecta, infernal. Cada una de las cosas parecía encajada en su propia pequeña cápsula.
Aquí se hacen realidad los miedos de Randy, sus suposiciones, y comienza el enfrentamiento con este extraño ser. Y que te haya servido para comprender la literatura de terror.
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