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[Música]
y
[Música]
Virginia Carmona
Hola, soy Virginia Carmona y soy profesora de canto. Quiero hacer una encuesta así de golpe: quienes se laven los dientes todos los días, que levanten la mano.
Bueno, bien, bien. Os vais a ahorrar mucho dinero en el dentista.
¿Quién se cuide comiendo sano por el colesterol? Digo, como es frutita, tampoco una gran dieta. Pero quien vigile lo que coma, también, por favor, que levante la mano hoy un poquito menos que los dientes.
¿Y se cuide la voz todos los días un poquito también? Que levante la mano.
Bueno, pues debéis saber que el cuidado de los dientes, el cuidado de la alimentación y el cuidado de la voz están al mismo nivel. El Instituto de Font y de la Voz de España dice que, al igual que cuidamos lo que comemos y nos lavamos los dientes, hay que prestar un poquito de atención a nuestra voz.
Y diréis: "Bueno, la voz tampoco es tan importante." Bueno, estoy hablando de la herramienta de comunicación más importante que tenemos.
Y voy a decir unos números que os van a resultar bastante interesantes:
- 9% es el porcentaje de españoles que van a tener un problema serio en las cuerdas vocales.
- 30% el número de niños que tienen problemas vocales.
- 58% el número de profesionales de la voz que van a tener problemas con esto (hablo de profesores, de vendedores, de abogados, de madres y de padres, de cualquiera que utilice mucho la voz en su trabajo).
Y este número es el peor: ¡tachán! ¡75%!
Ahora, 75 es el porcentaje de las enfermedades vocales que podríamos evitar si supiéramos usar la voz. Sí, porque el problema es ese: no sabemos usar nuestra voz.
Bueno, en realidad hay un momento de nuestra vida en el que sí que usamos bien la voz y es cuando nacemos. Los bebés, a que sí, los bebés se oyen bien. Un bebé que llora se escucha en todo el piso, en la planta entera y en la manzana.
Así, un grito de un adulto... mira, un bebé puede alcanzar 90 decibelios con su llanto, y un adulto, dando una voz bien fuerte, alcanza los 50 o 70 decibelios.
¿Y esto por qué ocurre? Porque un bebé usa la voz perfectamente y los adultos no.
Veréis, cuando nacemos, el corazón late bien, el estómago digiere, los pulmones respiran y el aparato fonador suena perfectamente. Utilizamos la respiración diafragmática, que es la que se tiene que utilizar para hablar.
¿Qué ocurre? Que, entre los 3 y los 6 años, ese uso automático de la respiración diafragmática para el habla se pierde, y empezamos a hablar mal. Esto ocurre porque, mirar, cuando éramos así de guapos y todavía no estábamos heridos del todo, la respiración tenía diferentes usos.
Toda la respiración que hacíamos servía para todos, pero es verdad que había ciertos movimientos del sistema respiratorio definidos para una función, como es el caso de la fonación.
Cuando no estábamos erguidos del todo, con la respiración diafragmática, era la que se usaba para emitir un sonido. Nada más tenéis que pensar en los animales: no hay monos afónicos ni leones afónicos ni perros afónicos. ¿Por qué? Porque emiten la voz con la parte del diafragma.
¿Qué ocurre? Que nosotros, cuando nos terminamos de herir del todo, perdimos la automaticidad de esa respiración. Entonces, cuando crecemos, entre los 3 y los 6 años, empezamos a hablar mal.
Empezamos a usar más la voz y esto, como no se arregla, conlleva muchos problemas; conllevan las enfermedades vocales. Y diréis: "¿Enfermedades vocales?" Bueno, que no sonó bien, pero tampoco es tan grave.
Error. Las enfermedades vocales afectan mucho a nuestra vida, en concreto a tres sectores. Uno es el laboral. Claro, porque si tengo una enfermedad vocal que me tienen que operar, voy a estar un mes de baja. Y un mes de baja es un mes de dinero que pierdo.
Pero, además, si mi voz no es buena, cuando vaya a comentarle una idea que tenía a mi jefe, no me va a tomar tan en serio porque las voces afónicas pierden mucha veracidad.
Y de aquí me voy a la parte social, porque la parte social y la laboral están bastante unidas. Socialmente, una voz afónica no es bien vista. Por mucho que digáis: "No, a mí no me importa." Si os importa seguro. No conocéis a alguien que, cuando habla, os provoca irritabilidad, que no sale.
Alguien que, cuando habla, os pone nervioso porque suena afónico; es como si yo ahora dijera: "Hola, ¿cómo estáis? Muy bien. Yo estoy muy contenta." Eso no funciona.
Y eso ocurre porque las cuerdas no van bien, y si no van bien, perdemos veracidad y no generamos empatía.
Mirad, hay un estudio que hizo Pilar Libio, que es la presidenta del Instituto de la Voz Española, que analizó el éxito del mitin de un político. Vale, un político con el éxito de su mitin depende de varios factores: del mensaje (que es lo de menos), de su expresión corporal, de su expresión verbal, de su voz, con unos porcentajes determinados (que no me voy a meter).
Pero si el político está afónico y el político no suena bien, directamente es un fracaso porque nadie le va a creer y van a salir diciendo "Yo voto al otro partido, que de este no me fío."
Y luego llega el aspecto personal, que para mí es el más importante. Mirad, la emoción influye en la voz, pero más aún, la voz influye en la emoción.
El Centro de Investigación Científica de Francia hizo un experimento y escogió a varias personas y les puso a leer un texto. Vale, después a leer un texto con unos cascos, y en esos cascos ellos se escuchaban a sí mismos leyendo.
Y los científicos, que eran muy pillos, cogían las voces y la iban modificando de tal forma que tú leías y te escuchabas triste o te escuchabas más alegre, con más energía.
El caso es que, después de la lectura, cada uno de los miembros del experimento se sentía tal y como ellos se habían escuchado. Es decir, si tú estabas bien y leías el texto, pero te hacían unos cambios para que sonaras triste, tú automáticamente te sentías triste.
Así que, cuando nuestra voz no está bien, nosotros no estamos bien. Cuando nuestra voz está cansada, estamos cansados. Cuando nuestra voz nos produce ansiedad, estamos ansiosos.
Así que, como veis, hay motivos de sobra para cuidarse la voz. Y diréis: "Vale, sí, cuidarse la voz, voy a tener que ir al otorrino."
Voy a tener que... ¿afonía? No, es mucho más fácil. Cuidarse la voz es muy fácil. Voy a quitar los pendientes, con mucho permiso, porque creo que los estamos... están dando lista, pero ¿qué importa el sonido?
Bueno, mira, esto me sirve para que os deis cuenta de lo que influye lo que están escuchando. Yo estoy aquí hablando divinamente, pero estaba el sonido clin clin clin, que molesta. Igual que cuando una voz está afónica, igual que cuando una voz no suena bien, esa interferencia nos molesta.
Así que, ¿qué podemos hacer para mejorar nuestra voz? ¿Qué podemos hacer para aprender a usar la voz? Bueno, pues voy a daros tres actividades fáciles que podéis hacer. Hay muchas, pero yo voy a hablar de tres, que además creo que tienen unos pluses.
Vamos a hablar de los gatos. Diréis: "Vale, estamos hablando de usar la voz, pero la oratoria es de aprender a hablar." Sí, pero es que al final aprender a hablar conlleva saber explicar cosas y saber expresarlo. Y para poderlo expresar, tenemos que hacer pausas, respiraciones, colocar bien la voz, y al final eso es usar la voz.
La oratoria, además, hace que nuestra mente sea capaz de producirse en nuestra voz. Y luego, el profesor de oratoria de la Universidad de Cambridge descubrió que esos alumnos sacaban mejores notas en ciencias y matemáticas. Así que la oratoria es una muy buena herramienta para saber proyectar nuestra voz.
Por otro lado, tenemos teatro. Me encanta el teatro. Todos tenéis alguna asociación cerca donde pueda asistir o en los colegios. Los niños tienen actividades que tienen que ver con el teatro. El teatro, aquí estamos utilizando micrófonos, pero en la mayoría de las clases de teatro no se usa el micrófono y ahí los niños y los adultos tienen que aprender a que su voz se proyecte bien.
Además de eso, la comprensión lectora mejora, la memoria también, y se pierde la vergüenza y, además, te lo pasas muy bien.
Y llegamos a un punto que es el que más me gusta, que es el canto, porque yo soy profesora de canto. ¿Qué tiene el canto?
Obviamente, el canto ayuda a usar la voz. Y diréis: "Vale, sí, pero eso es si cantas bien." Si no cantas bien, pues no vas a dar tanto. Otro error: ¿Acaso vais al gimnasio para ir a las olimpiadas? No, ¿verdad? No. Puesto que no vais a dar canto para ir a la voz.
Obviamente, yo tengo muchos alumnos, muchos que os prometo que no cantaban ni 'Cumpleaños feliz', pero luego han mejorado. ¿Y con eso qué se consigue? Se consigue que entendáis cómo funciona vuestra voz.
Y vuestra voz es un aire que pasa por las cuerdas y pasa a unos resonadores, y esos resonadores le dan ciertas características. Desaprovechamos mucho esta herramienta que tenemos. Usamos lo más básico: nuestra voz es como... yo siempre digo, es como una navaja suiza con muchísimas piezas que nadie sabe cómo se utiliza. Nadie sabe, hasta que lo estudias.
El canto, además, tiene una cualidad que me encanta y es que hace que generemos oxitocina, que es la hormona de la felicidad, y hace que reduzcamos la emisión de cortisol, que es la hormona que nos produce mucha ansiedad.
Por otro lado, algo muy bueno que tiene el canto es que aquí el cerebro lo mejora. Mirad, hay un estudio de la Universidad de Menchén que decía que los niños que estudiaban canto... y con esto tengo que hacer un stop en el camino y explicar que estudiar canto no es cantar canciones sin más en el colegio. No es cantar canciones sin más. No es saber qué es lo que estoy haciendo.
A los niños hay que enseñarles que es 2+2, reenseñarles la escala musical, que se escuchen, cómo es un agudo, cómo un grave. A eso me refiero con aprender el canto de una forma activa.
Y cuando los niños aprenden canto sabiendo que están cantando, mejoran el aprendizaje de los idiomas y además tienen un mayor desarrollo madurativo. El 88% de los niños que estudian canto de una forma consciente son más maduros, hablan mejor idiomas y además cantan mejor. ¡Eso se agradece!
Y ahora me gustaría daros una clase magistral, mini, por supuesto, de canto, para que veáis que es muy fácil usar un poquito mejor la voz. No requiere tanto tiempo.
Vamos a jugar un poco la escala. ¿2? ¿Mi sueldo...? Alguien sabe qué es esto, ¿no? Las notas musicales. Una "pecio" es muy en pride. Voy a... [ __ ] un instrumento que he traído. Porque veréis, muchos tendréis un piano en vuestra casa.
Bueno, es muy bueno, pero están desarrollando un invento en la Universidad de Foster's Casters que es... Bueno, lo que traigo aquí es un prototipo. Se llama Gatito Miau.
Vale, yo te digo esto para demostraros que yo tengo este gran prototipo, pero seguro que muchos de vosotros tenéis algo parecido o similar en vuestra casa. Vale, lo que yo voy a hacer es dar una mini clase para que nosotros en casa, si queréis, intentéis aprender a usar mejor vuestra voz.
Esto es una maravilla, mirad cómo suena. Bueno, como te... vamos a dar una clase de canto. Voy a dividir este teatro en cuatro partes: parte norte izquierda. Levantar las manos, por favor. O, oyes, a los federales. Vais a hacer el 2.
Entonces, ahora simplemente voy a decir la nota y no voy a dar clase, y vamos a ver qué sale. Al pasado, 2. Parte de arriba, a la derecha, va a ser en mi. ¿Esto? En la clase todavía. Esto es la muestra. Parte sur, porque bajo el sol.
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Con esto vamos a trabajar un poquito y ahora desde el fondo.
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Muy bien, bien. Ahora, sin ensayar y ensayar y nada, vamos a ver qué sale. A la de... Vale, o no. Bueno, si no usamos bien la clase del norte, vamos a ver qué quiero que levantes los pómulos porque vamos a utilizar nuestros resonadores populares y con una sonrisa.
2. Bien, por el sector del mi, me la ayuda porque la... Y canaliza nuestra voz hasta un resonador un poquito más superior. Mí, sonreír.
Dm, 2. A mí, bueno, ya. A ver, el sol. Eso es, trabajando un poquito más. Venga, soy un poquito más. Entre ellos ayuda y no. El más difícil porque es una nota más aguda a la que estamos menos acostumbrados a hacer.
Entonces, levantamos los pómulos y ese alma lo siente.
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A Bs, 2. Por ahí no. Vale, pasa el sol y el voy a ver a la vez más tanto en el sol.
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Oyendo ahora un pasito largo y rápido. Rápido. No me sonó. Vale, entonces vamos a mantener la nota. Es decir, quiero que son 6 todos a la vez. Empiezan los del 2.
Oye, cuando sabéis, no os muráis para... [ __ ] aire. Ok, venga a ver 2. Mantenerlo en mí. A ver, sol. Y el 2do y ahora crecemos. Vale.
Y ahora intentemos recordar la nota y vamos a hacer de abajo arriba, y vamos a acabar en plan... y vamos a acabar como el playa que uno feo. Venga.
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Los pómulos arriba. Y ahora... No, no, no, no, no, no, ni de coña. Esto no se compra. Vamos a ver si alguien tiene la emoción y se quiere poner de pie, se puede poner de pie; si no, con un poquito más de ganas.
Vale, venga, vamos allá otra vez. 2. Me.
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Ahora sí. Ahora sí. Donde como dejó claro que sí.
[Aplausos]
En una mini mini mini mini clase de canto hemos avanzado un poquito.
Y ahora os quiero enseñar rápidamente lo que se puede conseguir con este pedazo de instrumento que nos ha dado la naturaleza.
Obviamente, yo llevo muchos años estudiando canto y lo que yo hago no lo vais a poder hacer de golpe, pero sí es verdad que lo que yo tengo, mi cuerpo, es exactamente igual que el vuestro.
Bueno, en ella es distinto, pero tenemos las mismas piezas, tenemos los mismos resonadores y el mismo aparato respiratorio.
Así que os voy a enseñar lo que nos ofrece nuestra herramienta y que de verdad podéis hacerlo vosotros. Voy a descansar un poquito, porque después esto esté casa. A ver, podemos cantar pop.
Con pop usamos poco resonador en la puerta del sol, como el año que fue el sexto. Podemos cantar flamenco. Flamenco se forma un poquito más delante; esto lo tenemos con el flamenco.
Podemos cantar teatro musical y sueño. Aunque volveré y estoy con él toda la vida, mejor sería lo soy. Es teatro musical.
Podemos cantar ópera. Esta es maravillosa porque utilizamos todo el resonador craneal y os juro que lo tiene Pavarotti, y lo tenéis vosotros.
¿Qué sí? ¿Qué no? Es por los kilos, que es por extraños.
Y ahora así suena la ópera.
Si tú...
[Aplausos]
[Música]
Fiaré el que más me mola y que más me ha costado conseguir: que es el grito heavy metal, que por lo visto creo que...
[Música]
¡Muchísimas gracias! Pero eso lo tengo yo y lo tenéis todos vosotros, pero no lo sabéis. Claro, en serio. En serio que sí, que sí.
Entonces, vamos a hacer unas recomendaciones para la vida. Al igual que no vamos al gimnasio para ir a las olimpiadas, no pretendo que vayáis a clases de canto para ir a ningún programa de televisión. No.
Ni que vaya al laboratorio para ser un político: va de atrás para ganar un Goya.
No, lo que pretendo es que prestéis un poco de atención a vuestras voces, saquéis el mejor provecho de ellas. Os aseguro que no habláis, pero no usáis vuestra voz.
Así que, acordaros: comer bien, comer sano, lavar los dientes y cuidar un poquito vuestra voz.
Analizados, ¿cómo son? Eyes on ice. Bien, sabréis mal. Esto que he dicho de resonadores suena chino. Probablemente, si investigáis, haced caso a su respiración e intentar sacar el mejor provecho de nuestras voces. Encantadas.
[Aplausos]
¡El aplauso para Gatito, poquito!
[Aplausos]
Sí.
[Música]