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[Música] Viento de alguna otra parte, la llama no se [Música] apagará. Es un río que no se detiene. El L aca por fin está [Aplausos] casa. El rey ha venido a morar. El avivamiento en cas se [Música] Pro River chur es un río que no se detendrá [Música] jamás. River chur es un río que no se detendrá [Aplausos] jamás.
Una vez yo mencionaba que nunca hubieses venido a una iglesia y solo habrías leído la Biblia. Supongamos que hubieses nacido en una isla desierta y te criaste con una Biblia. Nunca te congregas, no sabes cómo lucen los servicios, no sabes cómo luce un pastor. Nunca tuviste coinon, nunca cantaste junto a otra gente. Solamente tienes una Biblia, nadie te la enseñó, pero la has leído. Has leído el Nuevo Testamento, el libro de los Hechos, y si no te congregas y no hubo intervención de una mano religiosa, de un dogma, de una doctrina, tú tendrías una expectativa muy alta de lo que es el Espíritu Santo.
Leyendo el libro de los Hechos de los Apóstoles, estarías absolutamente convencido que es esencial y determinante tener al Espíritu Santo para vivir una vida cristiana. Que es imposible, que es una, que no tener al Espíritu Santo es un auto sin ruedas, un avión sin alas, un ser humano sin pulmones. Si nunca hubieses ido a una iglesia y nadie te hubiese puesto la mano doctrinalmente, tú dirías: "Necesito al Espíritu Santo". Apenas te entregas al Señor dirías: "Porque yo leí que sin ello, sin el Espíritu Santo, no se puede hacer nada. No tienes guía, no sabes dónde vas, no sabes qué pasará mañana, no tienes poder, no puedes orar por la gente, no tienes unción. Yo necesito estar lleno del Espíritu Santo". Sería tu primer pedido: "No me muevo de aquí hasta ser lleno del Espíritu Santo", porque lo leí en el libro de Hechos de los Apóstoles.
Recuerden que Jesús da ciertas instrucciones antes de ascender al cielo. Él consuela a los discípulos y les dice que llegará otro consolador. En San Juan 14:16, viene otro consolador. Les dice que se queden en Jerusalén y esperen al Espíritu Santo. ¿Y por qué creemos que caminar con el Espíritu Santo es de menor categoría? ¿Por qué creemos que le damos menor importancia al Espíritu Santo? Y se los diré: este es el secreto. Yo creo que si mañana descubriéramos que el Espíritu Santo no existe, lo cual es una herejía, pero permítame la licencia que me tomaré ahora. Si mañana descubriéramos que el Espíritu Santo no existe, lo preocupante es que muchos no notarían cambios en su vida. No habría cambios notorios en su vida. Eso es lo trágico. Esa es la tragedia.
Lo diré otra vez para que quede claro: si descubriéramos que el Espíritu Santo no existe, que es un viento, una cosa, una sensación que viene de domingo en domingo, pero que no es alguien que vive contigo, que de dentro te habla, que te guía, que se contrita. Si te dijera: "No, no existe realmente, interpretamos mal las escrituras, no existe", muchos dirían: "Okay, sigo mi vida" y no tendrían cambios notorios en su vida. Y eso es porque nunca lo han experimentado. Y el Señor les dice: "No me lloren, les conviene que me vaya". Si dice que les convenía que Él se vaya, era porque quien iba a venir venía en un grado superior a lo que Él había estado.
Tú dices: "¿Y qué puede superar a Jesús en carne y hueso?" Puede superarlo el Espíritu Santo, que ahora no tenemos que preocuparnos que se duerma en la barca. No tenemos que preocuparnos que esté en la otra orilla predicando mientras que se te muere una hija. No tienes que preocuparte en abrirte paso en la multitud. No tienes que tocar el manto entre los que te apretujan. El Espíritu Santo está disponible para todos, 24 horas al día, 7 días de la semana, 365 días del año, hasta que Él venga. ¿No es maravilloso? Alguien tiene que decir amén.
Ahora, cuando te relacionas con gente en la semana, sabes de inmediato quiénes son cristianos. Notas una diferencia con los inconversos. Cuando te relacionas con gente, puedes mirar a alguien y decir: "Este es cristiano". Y no hablo por la forma de vestir, porque a veces vemos gente legalista por la calle y decimos: "Estos son de la sanísimo". No es cierto que hasta tiene una forma de parar. Aleluya. Y con una Biblia así de toneladas y media. No, yo digo que cuando hablas en cualquier sitio, en cualquier lugar, te encuentras con personas que dicen: "Este tiene algo especial". Tiene algo especial porque tiene una actitud diferente.
A lo mejor tiene habilidad, a lo mejor tiene conocimiento, pero la multiplicación en su vida es por la actitud. Tú dices: "Hay algo, hay algo en esa persona que es una actitud diferente, una forma de servir, de hacer la milla extra en lo que haces". Uno no encuentra esas actitudes a lo ancho y a lo largo del planeta, pero es maravilloso encontrarse con alguien al que uno le pregunta algo y te ayuda. Y dice: "Se lo voy a ayudar a resolver. Es más, puedo hacer esto por usted". No le pagan para eso, nadie le exigió que lo haga, pero tiene una actitud diferente. Tú dices: "Hay algo en él".
Entonces notas que está lleno del Espíritu Santo. Cuando un hombre o una mujer dice que está llena de Dios, pero tiene una cara de bulldog durante la semana y ladra en vez de hablar, lo más probable es que nunca haya tenido un encuentro con el Espíritu Santo. Pablo le escribe a Romanos 8:9 y le dice: "Ustedes ya no viven según la naturaleza pecaminosa, sino según el Espíritu, con mayúscula, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes". O sea, si soy creyente, el Espíritu Santo vive en mí. No hay una segunda opción. Estoy siendo claro, sí o no.
¿Acaso no saben que el cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Le dice Pablo a los Corintios: "Nuestros cuerpos son el templo del Espíritu". Si nuestro cuerpo es el templo del Espíritu, no debería haber una diferencia entre quién lo tiene y quién no. Si nuestro cuerpo es el templo del Espíritu, lo preguntaré otra vez: ¿no debería haber una diferencia entre quien tiene al Espíritu Santo y quién no? De manera rápida, instantánea. Claro, porque cuando el Espíritu Santo vive dentro de uno, cambia la actitud.
Yo sé que parece cómico lo que digo, lo toman como chiste algunos. Cambia la forma de caminar. Cuando tienes al Espíritu Santo, cambia tu actitud, tu seguridad. No es orgullo, es la seguridad con la que te paras, con la que bendices, con la que sonríes a pesar de las pruebas y a pesar de las luchas. Porque tener al Espíritu Santo no significa excepción de tormentas, no significa que estás exento de las pruebas, de las luchas. No es excluyente. No es: "Tienes al Espíritu Santo y no tienes crisis". No tienes crisis, pero sin embargo te las arreglas para bendecir a otros, para sonreír.
Tienes una economía frágil porque te toca vivir un momento de tormenta financiera, pero aún así yo estoy sonriendo y parándome sobre la roca, diciendo: "No importa, aunque ahora no sé cuándo voy a salir ni cómo vamos a salir, el gozo del Señor es mi fortaleza. Me fortalezco en su gozo y sonrío". No estoy con cara triste porque me va mal, porque mi gozo no está regulado por mi dinero, sino que mi gozo está regulado por lo de dentro mío.
Ahora, si yo te dijera que tuve un encuentro con Dios y Dios me dio una capacidad sobrenatural para jugar al fútbol, no esperarías verme hacer goles y que yo sea un genio con la pelota. Y yo digo: "Mira, el Señor me visitó y voy a superar a Messi realmente porque tuve un encuentro sobrenatural". Así que una pelota y se lo voy a demostrar. Dirías: "Wow, si tuviste un encuentro sobrenatural y Dios te dio capacidad sobrenatural para jugar al soccer, quiero verlo". El pastor tiene que jugar al soccer de una manera sobrenatural.
Ahora, si no hubiera ningún cambio y si fuera un perro para patear como lo soy, no estás en derecho a cuestionar la validez de mi encuentro. No estás en tu derecho a decir: "Para mí que nunca tuviste un encuentro con Dios porque nada cambió. Sigues siendo tan perro como antes con la pelota". La gente debería vernos y decir: "Realmente este hombre, esta mujer tiene Dios verdadero". ¿Cómo? No sé, pero hay algo. Me sonrió y, a pesar de que estamos en crisis, nos están por despedir a todos. ¿Sabes lo que me dijo? "No te preocupes, todo está bien, Dios está al control".
Pero no que te identifiquen porque hablas raro. "¿Cómo estás? Buenos días, que la paz del cordero inmaculado te redima de las concupiscencias de la carne". Porque ahí no dice: "Estás lleno del Espíritu", dice: "Está loco, ¿de qué está hablando?". Sino que puedes ser normal, sino que puedes transmitir algo diferente, normal, natural, pero con la llenura del Espíritu. Esta semana, alguien se sorprendió al ver tu gozo. Alguien te vio y te dijo: "Wow, tu gozo me bendice".
Te han envidiado el dominio propio que tienes, que no es lo mismo que envidiarte el demonio propio. El dominio propio. Te han envidiado el dominio propio. Todos te miran y dicen: "Deberías explotar porque vienes acumulando y llevas un efecto residual y tienes todas las de tu lado para mandarlo con su abuela que ya se murió hace tiempo". Y ahí lo mandas y te aplauden tu familia porque dice: "Yo te entiendo". Pero tú haces, tienes la misma bronca, el mismo coraje, pero el dominio propio que sabes que si hablas, la ruinas.
Y esto no significa que te transformes en un pusilánime que siempre cedas, sino que hay momento para hablar y momento para callar. ¿Quién te nota la diferencia? El Espíritu Santo. El Espíritu Santo te dice: "Ahora tienes que hablar, este no es el momento". ¿Cuánto hace que el Espíritu Santo te dice: "Espera, no hables en caliente, espera, no seas calentón, no vayas a hablar ahora"? Yo esto no me lo voy a agarrar y metes la pata porque a lo mejor vas con la motivación correcta, pero con todo el calor humano que le pones, adjetivas, dices cosas de las cuales te arrepientes y la otra persona se cierra peor y la relación se arruina peor. No arreglaste nada.
Tienes que esperar, calmarte, esperar el momento y decirle con todo el cariño, dominado por el Espíritu Santo: "A ver, enséñame, ayúdame a comprender, hijito, ¿por qué le metiste un fideo por la nariz a tu hermano?". Eso es dominio propio. "¿Por qué colgaste al abuelo, le arrancaste el pulmotor y lo colgaste del balcón? A ver, a ver, ayúdame a comprender". A ver, que a lo mejor te dice: "No, lo que pasó, la cosa es que...". El Espíritu Santo te da un dominio propio.
¿Qué es lo que te diferencia de los inconversos? No te hace cristiano una gorrita, un algo que tengas en la cabeza que diga River Church o una camiseta. Eso no te hace cristiano. Lo que te hace cristiano es la actitud. Es que la gente diga: "La verdad que tienes un gozo que me sorprende". Una vida espiritual no puede ser falsificada, no puede ser adulterada. Pero cuando tienes al Espíritu Santo, de pronto tu manera de ser cambia. Tu forma de hacer negocios cambia, tu manera de tratar a los hijos cambia, tu manera de tratar al cónyuge cambia, tu manera de emprender, de hablar. Desaparece la grosería en tu manera de hablar.
Y si tienes que hablar duro, dices las cosas que tienes que decir, pero por alguna razón la gente se siente bendecida cuando la retas. Si la gente termina enojada contigo y molesta, es porque el Espíritu Santo no está en ti. Es una gracia que Dios da. Esa gracia es la que permite decir cosas muy duras con una anestesia para que no duela. Operamos, podemos operar todo, arrancar muela, arrancamos todo. El tema es que no te duela. Si te duele, es porque no hubo anestesia. La anestesia es el Espíritu Santo.
No puedes emprender, no puedes hacer, no puedes hablar, no puedes soñar. Y Dios dice: "Si me crees como un niño, vas a recibir bendiciones. Te voy a bendecir, te voy a multiplicar, te voy a tocar. Todo lo que emprendas prosperará". ¿Cuántos reciben esta palabra? Aleluya. A mí no me molesta tanto envejecer porque yo hago chistes con la edad. No me molesta envejecer, me molesta ponerme viejo. Cuido esto. Si se me pone viejo, esto se me va a notar en el cuerpo rápido. Tan solo con que se me ajente mi forma de pensar, se me empiezan a sentir dolores en la espalda.
¿Vieron que hay gente que es vieja y tiene 25 años y es vieja? Por su forma de pensar. Yo tengo un amigo que es viejo, varios amigos que son viejos y son jóvenes en edad, pero son viejos en la forma de pensar, en la forma de divertirse. Gente que no se ríe, que perdió la capacidad del gozo, de la alegría, de la broma. Y cuando te deja de reír y cuando te los músculos siempre se esfuerzan para estar la vida así, y te empiezas a parecer un androide, te empiezas a parecer un cristiano, te empiezas a envejecer cuando pensamos como viejo.
El Espíritu Santo no puede, dice la Biblia, no se puede derramar vino nuevo sobre odres viejos. Y yo muchas veces he dicho que el vino nuevo va a venir y te va a romper el odre, pero no. Dios cuida el odre viejo. Cuando te pones viejo, te ama tanto que no te da una nueva revelación para que no te haga mal. Sí, porque Dios dice: "Si le pongo vino nuevo, le rompo la cabeza. Pobre hombre". Hay cosas que a mi papá no se las puedo explicar nunca. Mi mamá partió con el Señor sin manejar un control remoto, sin manejar un celular. Porque pobrecita, le doy un celular y dice: "Ay, no, es así".
Y se ríen porque hay muchos acá que están así también. Hay que protegerte. El Señor te protege cuando ve que tu mente envejece. ¿De quién depende que tu mente se ensanche, que se ensanche el sitio de tu tienda o te vuelvas escaso? ¿De qué depende? De que el Espíritu Santo esté operando en ti. Si no, enseguida te ajentas. Y lo peor no es envejecer con dignidad, el cuerpo arrugar, no tener un par de canas. Lo peor es envejecer en la forma de pensar, en la forma de soñar, en la forma de visionar, en la forma de emprender una familia. No hay peor cosa que convivir con una vieja, con un viejo que tiene 30 años y [Música] está: "Ay, Dios mío".
Lo bueno que de verdad se van al cielo porque en el infierno no lo aceptan. No hay cupo para gente así porque el Espíritu no es tonto. ¿Cuándo fue la última vez que innegablemente, innegablemente, viste el obrar del Espíritu Santo en tu vida? Que dijiste: "Esto no está en mí, esto tuvo que haber sido el Espíritu Santo". Me chocaron y en otro momento bajo del auto y lo agarro del cogote al tipo. Y ahora el seguro puede ser. Dijiste: "Esto es el Espíritu Santo".
Preparaste la comida, vino tu marido y dijo: "¿Esto hay para comer?". Te hago otra cosa. Dijiste: "Es el Espíritu Santo". "Qué gorda que estás", o me parece. "Te parece unas ganas, enrolla la colita así y te vas". Dices: "No sabes que hoy le tenía que haber mandado a la sab, dónde, allá arriba, el palo más alto del barco, lo tenía que haber mandado, pero no lo mandé a ver si había tierra". Porque el Espíritu Santo obró innegablemente en mí.
Y hablando en un tono más serio, la noticia de una muerte, la noticia de un duelo, de algo que no esperas y tu fortaleza conmueve al que está al lado y dice: "Wow, yo estaría destruido si fuera tú". Y tú dices: "No, porque por años he predicado: ¿Dónde está muerte tu aguijón? ¿Y dónde, oh sepulcro, tu victoria?". Y aunque tengo dolor y eventualmente derramaré lágrimas, no voy a ser. Porque no entendí nada. Entonces, ¿de qué se trata el evangelio si la vida se me detiene porque un ser querido toca adelantarse en el camino a la eternidad y no puedo levantarme de la cama? No habré aprendido nada, no estoy lleno del Espíritu Santo.
Una persona que no tiene al Espíritu Santo se deprime y se quiere tirar a la tumba con el que se murió. Una persona que está llena del Espíritu Santo dice: "¿Qué quiere Dios decirme con esto? ¿Qué puedo aprender?". Puedo dedicarme a llorar, puedo llorar. Podemos llorar, las lágrimas son parte del tiempo que habla el sabio predicador en Eclesiastés. Las tienen que venir, pero eso no me va a detener. No me voy a plantar en un lugar, no me voy a deprimir. Ese es el control del... Ese es el fruto del Espíritu Santo: el control, el dominio propio, paz, benignidad, fe, amor, templanza, mansedumbre.
¿Hay eso en ti en grado sobrenatural? ¿Notas que estás más manso o tu esposa sabe que estás fingiendo? ¿Notas la gente? ¿Notas que tienes más amor o se dan cuenta que en cualquier momento explotas? Que eso es forzado en la carne, que no es del Espíritu. Si es del Espíritu, hay un cambio genuino, un cambio que fluye, algo natural, algo que no tienes que forzar. Tú necesitas tener al Espíritu Santo.
Y te diría esto para culminar: durante toda la vida, el gusano gatea sobre la Tierra, sube y baja unas cuantas plantas y un día duerme una larga siesta. Yo tuve gusanos, los coleccionaba. Aunque ustedes no lo crean, gusanos de seda, los tenía debajo de la cama en una cajita. Un día los gusanos cambian de sexo, se hacen travestis en una noche. Nunca lo habían pensado. Ven cuánto se puede aprender con Jesús. A la noche es un señor gusano, se arrastra. [Risas]
La mañana, olviden esa imagen mental, por favor. Otra vez, dice: "Yo tenía una caja así de gusanos de seda, lo tenía debajo de la cama". Papá decía: "¿Para qué quieres esas porquerías?". Digo: "Porque se van a convertir en mariposas". Yo nunca pensé. Empezaron a armar su capullo. No sé si ustedes lo vieron, y empiezan a encerrarse en sí mismos. Y no hay un día, no es como quien espera el cascarón que salga el pollito de adentro. Yo miraba y digo: "Se murieron todos". Y volví a meter una mañana, una mañana, todas las ventanas cerradas, se habían... Todos habían cambiado de sexo. Eran todas mariposas y estaban revoloteando en toda la casa. Tenía mariposas arriba de la cama, arriba de la mesa. Un lío. El viejo gritaba: "Sácate esos bichos". Digo: "No sé, a la noche eran gusanos".
Te juro, no sé qué pasó. Dijo: "Un gay, antes era gay, ahora soy una sierva del Señor". Tenía el chiste hace mucho y dije: "Algún día lo voy a contar". Y hoy fue. Se llenó de mariposas. Y saben que yo tuve un pensamiento. Yo pensé: "¿Qué le debe pasar al gusano cuando se despierta y descubre que puede volar? Cuando dice: '¿Dónde quedó mi cuerpo regordete de gusano y ahora tengo una cinturita de mariposa?'". ¿Qué debe pensar? ¿Qué piensa cuando ve que ahora tiene alas? No sé si piensa, pero debo decir: "Debe experimentar un tipo de asombro cuando su cuerpo cambia, cuando ahora hace cosas sobrenaturales que para su vida de gusano de arrastrarse, subir un par de plantas, no estaba acostumbrado".
Su mamá gusano nunca se lo dijo, nunca le dijo: "Te harás señorita, muchacho". Ocurrió. Y ahora es mariposa y vivirá un solo día. Las mariposas solo viven 24 horas. 24 horas para volar, 24 horas para aspirar el néctar de alguna flor, 24 horas para hermosear un jardín, 24 horas para que algún niño la atrapemos y la coloquemos en un cuadro. ¿Qué piensas? A 24 horas tiene que pensar algo como: "Wow, tengo una habilidad sobrenatural. Yo nací sin alas". Debe decirle a otra mariposa: "Te juro que no volaba, era un gusano en una caja debajo de la cama de alguien tan loco como para criarnos. Era gusano hasta ayer y ahora no sé qué pasó".
No debería ser algo así el ser lleno del Espíritu Santo: descubrir habilidades en el carácter, en la forma de ser que no hay manera de explicarlo ni por genes, ni por mi mamá, ni porque me enseñaron, ni por la educación, ni por lo que estudié. Hay un momento donde nada de lo que colguemos en la pared, ningún cuadro, ningún certificado y ningún diploma puede endosar lo que tú eres. Solamente el Espíritu Santo. El Espíritu Santo te da algo diferente que hasta te separa de tu familia. Eres diferente a los tuyos. Yo soy diferente a todos los gbel, a todos los stockle de parte de la vieja. Soy distinto, no soy mejor, peor, soy distinto.
Y dicen: "Es que increíble, parece que estudió mucho, se preparó y tiene mucho mundo". No, es el Espíritu Santo que tomó un muchachito casi autista que no podía hablar, tartamudo, lleno de complejo, flaquito y gris. Y de pronto el Espíritu Santo llenó mi vida de cosas que yo no puedo explicar, que no puedo explicar cómo ni dónde. Y esto no está hablando bien de mí, está hablando bien del Espíritu Santo a desmit de mí, pero a favor y a crédito del Espíritu Santo.
¿Cuántos quieren eso en su vida? Y esta tarde tú decides si vas a volar o vas a gatear como gusano el resto de tu vida. Si vas a vivir en carnal landia o si vas a tener una vida espiritual. Tú lo decides. Tú decides: "No quiero arrastrarme más como gusano, quiero volar". Los que confían en Jehová tendrán nuevas fuerzas, caminarán y no se cansarán, correrán y no se fatigarán, levantarán alas como águilas. Canta eso porque alguien, ¿qué estima tiene que tener para levantar alas como águilas sabiendo que eres un mortal y que solo podrás correr mucho, nada más? Pero levanta las alas como águilas.
Una actitud, cambio de vida, diciendo: "Lo que no pude hacer de manera natural, lo haré de forma sobrenatural". El Señor traerá en mí aquello que me falta, aquello que la naturaleza no me dio, aquello que los genes me negaron, aquello que no estuvo en el vientre de mi madre. El Señor pondrá en mí cosas sobrenaturales y te vas a sorprender porque a lo mejor vas a dar un amor que no creías que podías dar. A lo mejor vas a tener solidaridad como jamás pensaste que podías tener. Y aunque te criaste en un seno de egoísmo, vas a marcar la diferencia, vas a dar, vas a sembrar y decir: "Yo nunca era así. Si en casa nos peleábamos por un tomate, ¿qué me pasó ahora que estoy sembrando y dando?".
Que entraste a vivir en la temporada sobrenatural de una vida que no puede ser explicada sin la intervención del Espíritu Santo. Y yo le he dicho al Señor, ayer cuando oraba por la tarde, dije: "Señor, quiero que me permitas pastorear o estar al timón por el tiempo que tú quieras de esta nave, de una iglesia sobrenatural que no pueda ser explicada en el Espíritu Santo". ¿Y cómo estuvo el culto? "Bien, viste, muchacho, cuenta unos chistes, estuvo lindo, la música". Pero sabes qué, hubo un momento donde el Espíritu Santo tocaba a la gente sobrenaturalmente. Y eso no lo puede generar, él no lo puede aprender en un seminario. Eso no es un curso de oratoria, es la gloria de Dios.
Nos estábamos riendo con los gusanos y las mariposas y al instante estábamos llorando bajo la unción del Espíritu. Eso no lo puede hacer el mayor de los comediantes ni el mejor actor. Eso es el Espíritu Santo haciendo lo que un hombre no puede hacer, llegándose a los tuétanos, a lo más profundo de tu ser. [Música] El arca por fin está en [Aplausos] casa. El rey ha venido a morar. Oh, que el avivamiento en cas se Pro River chur es un río que no se detendrá [Música] jamás. River chur es un río que no se detendrá [Aplausos] jamás.