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La copia feliz del Edén - Capítulo II: Vivienda

Servicio País22:21

Transcription

Bueno, Santiago de 1810 es sumamente pobre, que además sufre los embates de los terremotos. Diríamos, la cuestión social es compleja, digamos. No, porque eh, porque prácticamente son dos sociedades que conviven, ¿no? La la sociedad de la élite y la ciudad de la élite, eh, y la sociedad de los pobres. O sea, en términos urbanísticos, Santiago empezó a ser cada vez más segmentado y más segregado.

El nivel de vida de la población depende en gran parte de la capacidad productiva del país. Hace recién 20 años atrás, la mitad de los chilenos no tenían refrigeradores, la mitad de los hogares chilenos no tenían máquinas lavadoras. Un país que está considerado dentro de los países que más segrega, eh, en términos espaciales a la gente en el mundo.

Y la toma se convirtió en Chile una nueva práctica política, un ejercicio de poder popular o un ejercicio de soberanía. Eso es la toma. Los pobladores tenían claro que ese era un derecho. No estaban tendiendo la mano pidiendo que les dieran un papelito, un subsidio, o algo semejante para resolver su problema. Sabían que era un derecho por el cual tenían que luchar.

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Uno de los primeros impactos urbanos tiene que ver con el nacimiento de nuevos barrios de miseria, barrios de pobreza. Ya hay zonas, habían zonas tradicionales de aglomeración de pobres en Santiago, la zona norte, el sector de La Chimba, la parroquia de La Chimba, pasado, digamos, el río Mapocho. Era una zona que estaba además bastante aislada del resto de la ciudad por el mismo río.

La Chimba era una palabra peruana que indica la ribera mala del río, porque en estos en estos valles que vienen de la cordillera hacia el mar, viene el agua con mucha fuerza, ¿no es cierto? Y tiende a inundar la parte más baja de la ribera y esa es la ribera mala del río y no la del otro lado. Por ejemplo, Santiago se construyó en la ribera buena, protegida por el cerro de Santa Lucía. ¿Te fijas? En cambio, la ribera inundable: Recoleta, Independencia, Vivaceta.

Los los mestizos se arrancharon en la ribera mala del río, es decir, en La Chimba. Y eso ocurrió en todas las ciudades de Chile. Entonces, por eso el pueblo mestizo se sinindió en la rama masculina vagabunda y deambulando al otro lado de la cordillera, al otro lado del río, amigo de los mapuches, amigo de los indios pampa. Y un sector que se se arranca en las ciudades como artesano, dando lugar a las chimbas. Aparecen las chispas.

Pero la otra parte es la sección femenina. La sección femenina se arranca en los suburbios de la ciudad. Y esa es la parte más linda de la historia, creo yo, porque ellas por lo común se juntan de a dos, dos hermanas o dos amigas siempre, y le piden al municipio que les den tierras por caridad porque tienen hijos y quieren trabajar. Por eso las ciudades se rodearon de un cinturón de pequeñas chacras, pequeños vergeles, pequeñas quintas donde las mujeres plantaron árboles frutales, los parrones los convertían después en chicha que vendían, creaban gallinas, creaban chanchos, vendían cazuelas, vendían comida, ofrecían su rancho para quedarse en la noche.

Entonces, la parte masculina, fiera, sola, hombres solos, ansiosos de de hogar, ansiosos de mujer, ansiosos de madre, ansiosos de hospitalidad. Y mujeres que tenían todo lo contrario. Por eso los hombres al paso se quedaban en los ranchos de mujer, pero no se casaban porque el hombre tenía que andarse moviendo o arrancando. Y las mujeres se fueron llenando de niños guachos.

Bueno, Santiago de 1810 es sumamente pobre. Eh, en términos sanitarios es un desastre. Eh, el desagüe, por decirlo así, va al aire libre, eh, por canaletas que cruzan la ciudad y que suelen formarse tacos e inundan las calles. Entonces, una ciudad muy insalubre en donde la construcción habitual es de un piso, a lo más de dos, eh, siguiendo el modelo de la arquitectura del sur de España. Mucho frío, eh, en general las casas no tienen ventana. Entonces, todavía es una ciudad muy precaria que además sufre los embates de los terremotos, eh, para para los cuales no está preparada.

Eh, y esa es la ciudad que empieza a cambiar de manera tímida en la década de 1840, de manera mucho más decidida en la década de 1850, en donde el centro de Santiago empieza a ser reconstruido siguiendo los parámetros de la arquitectura francesa. Entonces, ahí ya tenemos estas especies de palacetes en donde que la élite a su vez llena de objetos que remiten a la aristocracia europea, digamos. Empieza una importación muy muy fuerte de productos de lujo, de bienes suntuarios. De hecho, los chilenos pasan a ser muy conocidos entre los productores de bienes de lujo en París, porque les llamaba la atención que de un país tan chico y tan remoto se compraran tantas cuestiones como muebles sofisticados, carrozas, etcétera, etcétera. Y entonces empieza a vivir y empieza a armarse un escenario urbano que remite fundamentalmente a París.

Los extranjeros que llegan a Chile se sorprenden, pues llegan a esta ciudad hecha de contrastes muy fuertes, en donde, claro, hay un núcleo muy reducido que es como desplazarse por Europa, pero todo esto está rodeado de una pobreza, bueno, más bien de una miseria extrema.

Para entender la clave de de la situación popular en el siglo, la pobreza en el siglo XIX es la pobreza del pueblo mestizo, pero es una pobreza llena de vida. No es cosa de lamentarse. Oh, andaban desarrapados, no tenían ropa, cierto, pero el hombre estaba lleno de vida porque se asociaba con otro hombre para andar asaltando, comiéndoselo, robando los animales, comiéndoselos los cerros, te fijas, descubriendo las minas en el norte, viajando para Argentina, viajando siempre en movimiento. Entonces, estaban llenos de historias, de leyendas, de memoria. Tan llenos de memoria que la contaban después cuando estaban ahí en las ramadas de las mujeres, las noches con el fogón contando estas historias, ¿no? Y ellas a su vez también llenas de vida, pobres todo lo que tú quieras, pero llenas de vida porque tenían que crear animales, los chanchos, qué sé yo, levantar rancho, levantar vida, hacer chicha, dar vida, eh, crear comida, cantar, porque además cantaban con la fimba, inventan la cueca, bailotean, hacen el amor, llenan de cabros chicos el país. Eso es vida.

Por eso que la historia de la pobreza en el siglo XIX no es decir pobrecitos, ¿cierto? Estaban, pero estaban llenos de vida creativa, creativa, porque tenían que crear vida donde no había nada. Sociedad, cultura, canto, música, baile, sexo, todo. Entonces, por eso que el pueblo chileno de ese periodo, sí, pobre, ¿okay?, pero lleno de cultura, porque la cultura es el cultivo del ser humano. ¿Y quién quiénes cultivan más el ser humano si no los pobres? H, los que no tienen tierra, los que no tienen pasado, los que no tienen ley, los que son esencialmente creativos. Entonces, por eso que la pobreza en el siglo XIX tiene esta doble cara. Son marginales, no tienen derechos, los persiguen, los azotan, no le respetan sus derechos, los masacran. Okay, es todo eso es cierto, pero por otro lado, si los miras desde dentro de ellos mismos, llenos de vida y de solidaridad entre ellos y de cabros guachos, que si bien no tienen un papá, un papá, tienen un pueblo entero que los ampara.

Diríamos, la cuestión social es compleja, digamos, ¿no? Porque porque prácticamente son dos sociedades que conviven, ¿no? La la sociedad de la élite y la ciudad de la élite y la ciudad, eh, y la sociedad de los pobres. Esta percepción de dualidad, eh, quien mejor la expresó fue Benjamín Vicuña Maquena en 1872, cuando él dice: "En realidad, aquí conviven dos ciudades." Vicuña Maquena entiende muy rápido, eh, cómo estaba cómo estaba cambiando la ciudad, eh, y cuán segregados comenzaban a ser estos nuevos barrios de pobreza con respecto a las élites, a donde residía la élite. O sea, en términos urbanísticos, Santiago empezó a ser cada vez más segmentado.

Él habla de la ciudad propia, cristiana, civilizada, el centro de Santiago, donde vive la élite y los sectores medios más pudientes. Y a su vez habla del aduar africano, eh, que es donde viven los pobres, en torno a esta ciudad, eh, cristiana, civilizada, como le dice él. Y llega tanto esa confrontación entre civilización y barbarie que él crea, no alcanza llevarlo a término en términos reales, pero crea, eh, lo que él lo que él llamaba el camino de cintura, que en el fondo es Vicuña Maquena y él lo piensa como un camino que va a rodear esa ciudad cristiana civilizada y que va a funcionar como un como un cordón sanitario que va a aislar a la población civilizada de la población bárbara, en donde la barbarie no solo tiene que ver con la miseria, con los problemas sanitarios, la propagación de peste, sino también con una moral o con una falta de moral que atenta contra los valores hegemónicos de los sectores dirigentes.

Entonces, hay una consagración como principio de organización del espacio urbano de la segregación, digamos. La segregación no es vista en ese entonces como algo negativo, sino como una medida profiláctica para mantener, eh, sana en términos culturales, valóricos, pero también físicos a la población que él identifica como agentes de la civilización.

La tendencia, eh, colonial y sobre todo la primera mitad del siglo XIX es que los pobres entonces, eh, construyeran en la ciudad al modo del campo, al modo campesino. Entonces, sus ranchos, pero los ranchos fueron haciéndose poco, eh, y por lo tanto ya hacia mediados de siglo empieza a emerger la segunda forma de vivienda popular que es el conventillo. El conventillo era un callejón por el cual por el medio corría una sequía y ahí se hacía de comer, se botaba, digamos, todo lo que era material fecal, digamos, de los baños. Se cocinaban ahí en en el pasillo mismo, ¿no es cierto? Se comía ahí porque había luz y en la noche cada familia, porque aquí vivían en familia la mayoría, por lo menos, o o gente que se juntaba rejuntado, pero de hecho una familia igual que una familia casada. El hecho es que se metían en la pieza que no tenía ventana normalmente. La la única fuente de aire y de luz que tenía era la puerta. Y bueno, y ahí dormían normalmente varios por cama y ahí vivía papá, mamá e hijo y hasta veces los abuelos también.

En 1906, el Parlamento de Chile la primera ley de habitación obrera que da origen a la Caja de Crédito Popular y a la Caja de la Habitación, organismos que inician la actividad habitacional en Chile. Se hizo este primer conjunto muy significativo que se mantiene en pie, que es la Población Huemul, situada en el barrio Franklin Matadero. No era materia solo de construir vivienda, sino que los conjuntos debían estar suministrados con todo el máximo equipamiento que fuera posible: postas de primeros auxilios, eh, parvularios, centros comerciales, parques, jardines infantiles, etcétera. Esa ley le otorga un sello importante a la vivienda que se mantuvo durante prácticamente todo el siglo XX hasta el golpe militar.

[Música]

El primer censo nacional de vivienda en Chile se hizo el año 52 y en ese censo la conclusión fue clarísima. Eh, el déficit de vivienda en Chile alcanzaba el 30% de la población. Eso significa que en el caso Santiago, el año 52, cuando vivía 1 millón y medio de habitantes, medio millón vivía en ranchos, conventillos, callampas, eh, casas o departamentos de mal estado o como ha llegado en el fondo, carecía de vivienda digna. E, por lo tanto, este fue un problema social que fue se fue instalando y fue ganando mucha fuerza y además era visualmente independiente, no no se podía ocultar. Eh, eh, habían sectores de de callampas, eh, muy extendidos, digamos, los más famosos el las riberas del Mapocho con varias poblaciones, unos 30,000, 40,000 personas viviendo en esas condiciones. Y el Zanjón de la Aguada, el Zanjón de la Aguada. Partía en Macul, Maquena, terminaba en General Velázquez, 5 kilómetros por 100 metros de ancho de pobreza, un cordón de miseria así manifiesto, porque por el Zanjón corrían aguas servidas, desechos industriales y desechos de los hogares, en fin, y ahí vivían 35,000 personas.

Claro, lo que pasa que el pueblo mestizo, por decirlo así, que quedó fuera del empleo proletario en un buen porcentaje, eh, y aislado físicamente, además porque no no tenía tampoco vivienda, entonces tuvo que conquistar la vivienda, conquistar el espacio y eso dio lugar a las tomas. Y la toma se convirtió en Chile en una nueva práctica política, ¿no? Petición que tú la transmitas después como proyecto de ley y que depende del Estado y por tanto del sistema y de la Constitución, ¿no? Aquí se obvia todo ese camino parlamentarista y tú buscas la solución directamente, un ejercicio de poder popular o un ejercicio de soberanía. Eso es la toma.

Las primeras tomas, te digo, fueron de carácter espontáneo. Los propios pobladores encontraban un terreno eriazo y se lo tomaban y se instalaban en cualquier forma, generando un asentamiento absolutamente caótico, en el cual era imposible después exigir un mejoramiento de la infraestructura porque prácticamente era imposible dotarla de alcantarillado, de agua potable, de red eléctrica por la forma caótica del asentamiento. Ya con la existencia del movimiento organizado de pobladores y la asesoría de los profesionales solidarios con este proceso, las tomas comenzaron a ser organizadas. Y entonces el ejemplo cumbre de todas ellas es la Población La Victoria, que tiene lugar el 30 de octubre de 1957, eh, en el que nosotros en ese tiempo, jóvenes profesionales titulados recién, participamos. Efectivamente, yo estuve en la toma. Estuvimos un mes trabajando allí bajo un toldo, cercado por carabineros que intentaban evitar que eso se consumara, pero la magnitud del conjunto de familias congregadas fue de tal naturaleza que la represión se hizo imposible. Hubo un par de tentativas que fueron rechazadas y prácticamente así se fue configurando el conjunto. Quiero decirte una cosa muy significativa. Los pobladores tenían claro que era un derecho. No estaban tendiendo la mano pidiendo que les dieran un papelito, un subsidio o algo semejante para resolver su problema. Sabían que era un derecho por el cual tenían que luchar.

Bueno, en términos de las políticas habitacionales, pasa, han tenido un resultado contradictorio, porque por un lado ha sido muy importante en disminuir la pobreza porque han permitido que gente acceda a la vivienda, lo que quiere decir protección física, eh, mejoramiento de las condiciones sanitarias, eh, por lo tanto las condiciones de salud de la población, agua potable, cierto, protección del frío, de las enfermedades, etcétera. Y por otro lado, esas mismas políticas habitacionales han significado segregar espacialmente a la población porque buscando abaratar el costo de esas soluciones, las distintas políticas de los distintos gobiernos han tendido a localizar a esta población beneficiaria que es de bajos ingresos en los extramuros de las ciudades o en sus periferias. Y eso ha pasado en distintos grados en las distintas ciudades chilenas.

Bueno, la política de vivienda social fue una política que se creó en 85, 84 aproximadamente, que lo que buscaba básicamente era construir, eh, vivienda en el tiempo más corto posible, al menor costo, eh, para una solución mayor, sobre todo a las personas que tenían que vivían en campamento o que se habían tomado terreno. Esta política se basó en el subsidio de la demanda. Parece el Estado dejó de hacer vivienda, dejó de contratarla y entregó los recursos a las familias para que las familias fueran al mercado a comprar vivienda. Y esto se tradujo en la práctica en la en la conformación de comunas con estos proyectos de vivienda social que se construyeron muy rápido, como te digo, y sin servicio además y sin áreas verdes. Y eso sumó a la erradicación que tuvo lugar, cierto, la dictadura, particularmente entre aproximadamente año 76 y el año 86, en esos 10 años donde se eliminaron todos los campamentos que estaban en el sector oriente, la comuna de Las Condes, Vitacura, una buena parte de la comuna Ñuñoa. Y esos esas familias fueron desplazadas, eh, hacia sectores periféricos, eh, a La Pintana, La Granja, Cerrillos y Renca, que se sumaron a estos conjuntos de viviendas sociales. La mezcla de esos dos factores hizo que aparecieran estas comunas que se mantienen así hace 30 años y que han ido en muchos casos empoderando su condición.

En el año 2012 se presenta un informe de la relatora especial del derecho a la vivienda adecuada en Naciones Unidas y se coloca como ejemplo mundial el caso chileno, como un caso de segregación, como un caso donde el financiamiento de la vivienda ha estado en manos del mercado y donde el Estado ha perdido todo su papel de planificación para poder tener ciudades mucho más integradas, mucho más igualitarias. El hecho de que existan barrios donde la gente sea toda igual, donde finalmente se concentre la pobreza, la delincuencia, no es casualidad, es buscado. Y no es buscado por, eh, simplemente gente que pensó esto en, no sé, en una oficina particular, no. Estas son políticas del Estado de Chile. El Estado es el gran responsable de que tengamos hoy día las ciudades más segregadas y que seamos puestos como ejemplo mundial de segregación espacial por la relatora especial del derecho a la vivienda de Naciones Unidas. No es posible superar la pobreza de manera permanente si no mejoramos la igualdad.

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