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Bienvenidas, bienvenidos. Buenas tardes o buenos días, si estáis conectados desde América. Hoy vamos a centrar esta meditación en liberar nuestra mente del pesar.
Primero, una pequeña reflexión sobre por qué hay pesar en la mente. ¿De dónde viene ese pesar? Una forma un poco, yo no diría superficial, pero como más evidente de entender las causas del pesar, es porque realmente muchas veces, hm, como no aceptamos las situaciones, no aceptamos que otras personas sean diferentes, cometan errores, hm, lo que hacemos es quejarnos. Nos quejamos y esa queja lo que hace es aumentar la pesadez mental y no resuelve nada. La queja no soluciona nada, sino que al revés, nos hace estar más pesados.
Como palabra pesar está relacionada con la palabra, eh, pesar en el sentido de sufrimiento, pero está relacionado con hacerse pesada. La mente se hace pesada, lo contrario de luminosa, ligera. Entonces, esa queja aumenta nuestra negatividad. Entonces, en vez de queja, ¿cuál es el sentimiento o la actitud que tenemos que cultivar? Es más actitud de gratitud. De gratitud. Es tratar de ver lo positivo y tratar de aprender también. Cuando hay un fracaso, cuando hay un problema, cuando las cosas no salen como queríamos, cuando las personas no hacen lo que pensábamos, pues estoy aprendiendo a relacionarme, a aceptar, a tolerar. Siempre una actitud de aprendizaje, una actitud de aceptación, de gratitud. Eso me va a liberar de ese pesar.
Pero también el tema de la culpa genera mucho pesar, culpar a los demás de cosas que han sucedido. Recientemente he tenido esa experiencia y le tuve que comentar algo a una persona y esa persona me dijo: "Mira, ¿sabes qué? No me siento nada culpable de lo que he hecho". Yo pensé, fíjate, ella no se siente culpable y yo en el fondo le estoy culpando, aunque no era tampoco mi intención, ¿no? Esa culparle, pero en el fondo había algo de eso. Pensé, bueno, pues, ¿por qué culpar? ¿no? Y cuál es el el antídoto para no culpar a los demás, porque si han cometido errores y esos errores han llevado a consecuencias, a veces incluso económicas importantes, claro, dices: "Es que no, tampoco es que yo esté ciega, ¿no?". Entonces, pero la actitud, el antídoto es tomar la responsabilidad, tratar de arreglar una mente que soluciona, una mente que en vez de quedarse en el problema, en el en ese sentimiento negativo de culpar, tome la responsabilidad de buscar soluciones, aunque no sea yo la persona responsable, pero voy a intentar ayudar. Y esa actitud positiva, proactiva, te puede liberar de ese pesar porque en el fondo, en el fondo, quien primero pierde, quien primero, eh, está generando esa esa ese mal sentimiento, de alguna forma soy yo. ¿Por qué? ¿Por qué voy a liberar de eso? Lo que voy a hacer es tratar de solucionar lo que esté en mi mano y lo que no, desapego. Si no puedo hacer nada para solucionar algo, me desapego y si puedo ayudar, ayudo. Pero sin ese sentimiento negativo de culpa que me está a mí también generando ese pesar.
Así que quejas, culpa. Y también una tercera causa de de mi pesar a veces es la comparación. Cuando me comparo con los demás de una forma consciente o inconsciente, eh, siento un poquito de envidia, ¿no? De que a alguien le vayan bien las cosas y a mí no me vayan tan bien. Esa comparación también es muy muy negativa y genera mucho pesar. ¿Y cuál es el antídoto? La apreciación. Yo aprecio, me aprecio a mí misma y aprecio a los demás. Y si a los demás les va genial y si tienen unas cualidades excepcionales, yo me alegro porque les aprecio. O sea, el aprecio, que en realidad el aprecio es amor, es el antídoto del de la comparación.
Y luego el sentimiento. A mí me me va muy bien pensar que somos tan diferentes cada uno de nosotros. Tenemos papeles tan diferentes en este gran drama del mundo. Tenemos historias diferentes, tenemos edades diferentes, niveles de energía física diferentes, una salud diferente. Puedo comparar con una persona joven, por ejemplo, que mi nivel de energía allá a partir de los 60 te cre y ahora tengo 70 ya, aunque me siento muy bien, toco madera, pero mi nivel de energía no es igual que cuando tenía 30, entonces no puedo compararme con una persona de 30 años, pero yo tengo otras cualidades ahora a esta edad y estoy muy feliz. Eh, realmente no compararse. Somos diferentes, nuestro rol es diferente, nuestra, eh, nuestra historia es diferente. Es ni mejor ni peor, es diferente. Y apreciar mi papel, apreciar mi historia y apreciar la de los demás. Para mí, esa es la clave. Además, yo qué sé, ¿no? Esta persona está en un momento de su vida, yo estoy en otro. Yo, ¿quién soy para comparar? ¿Para juzgar? ¿Para? Sé que no compararme y no comparar a nadie con nadie. Y esto me lleva al autorrespeto, a valorar, a valorarme cómo soy, mis cualidades, sentirme única, sentirme especial. Especial. La palabra es especial.
Así que tratar de evitar esos tres, eh, esas tres actitudes, ¿no?, que me pueden causar pesar, eh, creando esos antídotos contra las quejas, la gratitud, el aprendizaje; contra la culpa, la responsabilidad, buscar soluciones; y contra la comparación, la inapreciación. Claro, esto es fácil decirlo, pero luego, h, a veces tienes la mente muy pesarosa, con mucho pesar, muy pesada y no sabes por qué, de dónde viene, porque dices: "Si yo no me estoy comparando con nadie, si yo no me estoy quejando, si yo no siento ninguna culpa, ¿de dónde me viene este pesar?". Y ahí, yo reflexionando, eh, me gustaría comentaros una teoría que seguro que muchos de vosotros ya la conocéis, de un psicólogo suizo, un psiquiatra suizo, llama Carl Jung, que hablaba de la sombra, entendiendo la sombra en los seres humanos como un lado oscuro que hay en cada uno de nosotros, que el ego no acepta y que lo niega. Y como lo negamos, eso permanece ahí y no se transforma, no se integra, como si cada uno de los dos tiene un lado oscuro y un lado luminoso, ¿no? Y ese se asombra, ese lado oscuro, como no se acepta, está ahí escondido y está inconsciente. Puede ser que ese pesar me venga de ahí, de esa de esa acumulación, ¿no?, de de aspectos inconscientes que hay, eh, en mí, que no reconozco y que no que no comprendo porque es que lo he negado, mi ego lo ha negado, porque igual aceptarlos no me me rompe mi la visión que tengo de mí misma. Yo me he construido, me he construido una visión de mí misma, ese ego, ¿no?, esa máscara y me cuesta reconocer eso. Pero realmente, y claro, de ahí vienen también ciertas comportamientos que son inexplicables, ¿no?, que a veces no entiendo de mí misma, cosas de mí misma que no entiendo, comportamientos. Eh, esta, por ejemplo, este pesar que no comprendo, que sale a veces en mi mente y ahí también están escondidas mis rutinas porque es muy fácil decir, o sea, yo no quiero culpar a nadie, pero cuanto que surge otra vez, otra vez vuelve esa actitud mía, ¿no? Y no es fácil transformar cuando una actitud se ha hecho tan enraizada en mi personalidad o esa actitud de compararme, sentirme inferior, se ha hecho tan enraizada en mi interior que es parte de mí y eso no lo puedo cambiar, pues también eso está conectado con con esos aspectos subconscientes. Puede ser que esa falta de autorrespeto venga de ese lado oscuro.
Entonces, ¿qué hacer? Bueno, pues yo creo que a ve que el Raja Yoga tiene un gran papel, porque el Raja Yoga primero nos ayuda a comprendernos mejor y aceptarnos, porque en el silencio yo puedo, eh, hacer que salgan esos aspectos más subconscientes de mí que a veces no me gusta. Hay personas que a mí me pasa alguna vez, no mucho, pero en otras personas me lo han contado, que cuando empiezan a meditar todo va bien, pero luego al cabo de un tiempo empiezan a captar cosas de sí mismas que les hacen sentir mal, incómodos, ¿no? Y yo esto lo comparo, pongo un ejemplo para [risas] animar un poco a que no se deje de meditar, aunque te sientas incómoda con con ese silencio, con esa meditación. Y es cuando tú pones un cubo que está sucio, con mucha suciedad, debajo de un grifo de agua limpia y al principio el el el grifo de agua limpia, o sea, el agua limpia que va entrando va como limpiando, parece, ¿no? Pero luego se van removiendo esas partes, eh, más sucias del fondo y que salen a la superficie. Entonces parece que el cubo esté que que el agua esté más sucia, pero no está más sucia en realidad, el agua está más limpia. Lo que pasa es que la suciedad, antes de irse, tiene que salir.
Hay otro ejemplo también y es que en una camisa blanca las manchas se ven más. Cuando tú empiezas a blanquear la camisa, eh, las manchas que hay en ti se ven más. Entonces, si vemos un poco de ese lado oscuro, no nos preocupemos porque eso sale para irse, sale para para marcharse, porque con paciencia y tenacidad eso se va a ir limpiando y y esa luz va a a llenarme, ¿no?, completamente. Entonces, esa esa comprensión mayor de mí misma que viene gracias al estudio, eh, del Raja Yoga, gracias a todo el trabajo que estamos haciendo, ¿no?, de comprensión, conectado con la meditación, con el silencio, con la conexión con la luz divina, con la fuente. Todo eso va transformando ese lado oscuro que hay en mí, me va integrando a mí esos diferentes aspectos de mi personalidad que a veces no entiendo porque son muy profundos, los va integrando y el resultado es mi transformación, que es lo que yo quiero. Y entonces, pues poco a poco ese pesar va a ir, eh, eliminándose, ¿no? Va a ir suavemente con paciencia, no es una cosa de 4 días, como sabemos, pero con paciencia va a ir disolviéndose.
Así que es para mí es importante, ¿no?, como para liberar mi mente del pesar. El Raja Yoga tiene un papel muy importante y y en estos dos sentidos, ¿no? El sentido de mayor comprensión gracias al estudio, mayor aceptación, mayor cultivo de esas cualidades como antes hemos visto, ¿no?, de la apreciación, de la positividad y luego gracias al yoga, esa limpieza interior, incluso de partes de mí que no que no son tan evidentes, ¿no? Lo que llamaba Carl Jung, la sombra, porque mi ego se va derritiendo y el ego es lo que me impide integrar mi mi lado oscuro, ¿no? Así que llenarme de luz.
Y hay un último aspecto que me gustaría comentaros, creo que también me libera mucho del pesar y es, eh, el aprecio de los demás. Aunque parece que nosotros muchas veces decimos: "Yo no busco el aprecio de los demás, no, yo hago lo que tengo que hacer. No busco la aceptación, no busco la la aprobación, no busco porque si no realmente me convierto en un mendigo, ¿no?". Eso a veces lo decimos. Pero por otro lado, hay que reconocer que cuando los demás te dan sus bendiciones, te te dan las gracias, te se sienten esa gratitud hacia ti porque realmente les has dado un beneficio en su vida o por las palabras o incluso por pensamientos o una sonrisa, ¿no? O sea, han sentido algo por lo que sienten gratitud, esa energía te llega, esa vibración te llega incluso a distancia. Nosotros somos esperantos en eso, ¿no?, por internet, online, pero esa energía te está llegando, te va a llegar y y es muy poderosa y eso en realidad, en el fondo, es un karma que un buen karma que estás creando y el karma sabemos que tiene un efecto de vuelta y y, ¿cómo te vuelve? Te vuelve en forma de felicidad. Y a veces sientes felicidad y no sabes por qué, sientes alegría, no sabes por qué. Y es porque tienes ese efecto de esa vibración de los demás, así como cuando alguien te mira mal o te habla mal, te influye, ¿no?, porque sientes el corazón se te encoge. Cuando alguien siente gratitud y te y te y te la demuestra de una manera o de otra, incluso con su pensamiento, con su sonrisa, también te llega y eso hace sentir, eh, felicidad, sentir alegría y eso también es un efecto liberador.
Junto con eso también la satisfacción personal, que si tú realmente estás satisfecha con lo que haces, sientes que lo que haces es por el bien, tanto tuyo como de los como de los demás, esa satisfacción también es un antídoto contra el pesar. Así que un poco resumiendo, ese cambio de actitud hacia una actitud más positiva, más apreciativa, etcétera, que te sirva de antídoto esos sentimientos que son los que te provocan pesar, eh, se puede ir creando siempre y cuando también integremos eso que no sabemos tanto de nosotros mismos, porque si no, el pesar va a salir sin saber por qué ha salido, ¿no? Y porque viene más del inconsciente, pero también es ese trabajo al inconsciente por la meditación, por el silencio, por el estudio, la comprensión y también recibiendo esas vibraciones. Por un lado, por la satisfacción personal mía de servir y por otro lado, por las bendiciones de los demás. Todo eso poco a poco me va a ir liberando. Mi mente va a estar más ligera, más alegre y más feliz. Así que ese es nuestro trabajo. Trabajo maravilloso, no un trabajo duro, no un trabajo fácil que podemos ir haciendo poco a poco.
Así que vamos a hacer ahora en una meditación, vamos a ir, eh, enfocando en estos aspectos. Voy a dedicar estos minutos. Hacer mi mente más ligera, más calmada, feliz y alegre. En esta meditación voy a cultivar esa actitud de gratitud, de valorar lo positivo, esa actitud de aprender de cada situación y dar las gracias por ese aprendizaje. Genera mucho pesar en mi mente. Gratitud, el valorar lo positivo, tiene la alegría, felicidad en mi mente. Hago crecer ese sentimiento de gratitud hacia todo y hacia todos, viendo siempre lo positivo de cualquier situación. Y no me comparo. No me comparo con nadie. Acepto mi papel y sé que lo importante es cómo hago mi papel. ¿Con qué actitud? ¿Con qué valores estoy representando mi papel? Sea cual sea. Ah. Surge en mí un sentimiento muy profundo de apreciación. Hacia todos y valoro sus logros. Me alegro de sus éxitos y reconozco sus fortalezas. Y aprecio mi papel y siento esa responsabilidad de representarlo lo mejor posible sin compararme con nadie. Y me acepto como soy. Sé que hay un lado oscuro en mí. Que mi ego lo niega. Pero no tengo miedo de aceptarme [risas] tal como soy e integrar e iluminar esas zonas oscuras que aún quedan en mí. Como la flor de loto está sobre el agua sucia. Mis pétalos se abren para recibir la luz de Dios. Sí. Y abro las ventanas de mi alma de par en par, con confianza. Que esa luz me transforme profundamente. Siento una gran paz interior, un gran bienestar, un sentimiento de satisfacción [risas] y de gratitud. Siento que esta conexión con la luz suprema es un regalo para mi alma. Son momentos tan valiosos que llenan mi mundo interior, de paz y de alegría, de entusiasmo. Hm. Y manteniendo ese estado de sutileza, de alegría. Me siento libre, me siento ligera y poco a poco con ese sentimiento voy volviendo a tomar conciencia de lo que me rodea, del mundo, del movimiento.
STI Os agradezco mucho vuestra compañía y espero que paséis una muy buena semana. Nos vemos pronto, próximo domingo. Chanti.