📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

La VERDADERA Sociedad de La Nieve: Lo que nunca se contó | Dr. Roberto Canessa y Alejandro Cardona

Alejandro Cardona | Seminario Creando Riqueza49:10

Transcription

Y cuando le digo a mi madre: "Mamá, no estuvimos como en los muertos", ella me dice: "Roberto, no importa, ya estás en casa. A ese hombre métanlo preso porque está loco. Es imposible que haya sobreviviente." De que no sabía si mejor era estar vivo o muerto y aprendía que había cometido. Siempre es mejor estar vivo. Pues estás vivo, hay esperanza y tal vez mañana. Que mucho de lo heroico de los Andes está porque no había retorno, estaban quemadas las naves.

Cuando llegué, mi suegro, que siempre me había visto como más chiquito y todo, me dijo: "Esto que hicieron ustedes es de hombre."

Un extraordinario saludo para todos. Estoy muy feliz, muy feliz porque estoy entrevistando una persona que para mí es un sueño hecho realidad. La primera vez que estuvimos eh con el doctor Cana, que ya se lo voy a introducir, eh él me hizo una pregunta, yo tengo muy buena memoria, y me dijo: "¿Tú crees que seguiremos siendo amigos y que nos vamos a volver a ver?" Yo le dije: "Yo estoy seguro que sí." Y ese es el poder de las afirmaciones, de la palabra, de la convicción, ¿cierto?

Y tengo el privilegio de traer una persona que Dios ha usado muchísimo para salvar la vida, yo diría que no de niños, sino de angelitos que, aun estando dentro del vientre de su madre, dentro del útero, ¿cierto?, han tenido la bendición de salir de esa condición y después el doctor Canesa poder ver el fruto. Y también nos va a compartir sobre momentos en en esta travesía, en esto de la eh cosas de la vida que ocurren. A veces uno preguntándose por qué, y resulta que eso esa historia que mi madre de niño me contó eh desde muy niño me dijo: "Esto pasó." Y yo decía: "¿Cómo así? eh y los encontraron y sobrevivieron?" Y han sido una historia de inspiración de una sociedad diferente, de una mentalidad diferente, de la importancia también como deportistas, eh la importancia de de tener ese hábito del deporte.

Así que, sin más preámbulos, doctor Canesa, bienvenido. Qué privilegio tenerlo acá. Quiero que usted sepa algo, que yo me siento muy afortunado, doctor Canés, de que usted nos honre con su presencia, de estar acá, de esa historia tan maravillosa, que hay veces hablamos cosas, decimos cosas, pero de pronto usted no se pudo imaginar de que había alguien ya de hecho con muchos éxitos, que se había subido muchas montañas que necesitaba escuchar: "Cuando te sientas derrotado o sientas cansado, acuérdate de todo lo que ya has subido."

Bienvenido, doctor Cana, muchas gracias. Muchas gracias. Ya nos estamos viendo de vuelta.

A veces pienso que soy medio un tío tuyo porque mis sobrinos, mis sobrinos tienen tu edad, y este, o los viejos eh brujos de la tribu, ¿viste? Sí, sí, que no son como elaque, pero que le dicen al cacique: "Mirá que no, no te olvides los sentimientos, no te olvides de ti mismo, no te canses de ser bueno", todas esas cosas que nos trojan, nos tocan en esta etapa de la vida cuando ya no tenemos la la energía que tenía yo a tu edad, que era apabullante, sin duda.

Qué bonito, qué bonito, Dr. Canesa. Yo pensando en esta historia tan maravillosa de a mí lo primero que me identifiqué con la película es la mentalidad de un deportista de alto rendimiento. ¿Hay alguna diferencia entre un deportista que tiene ese hábito, que ha creado un nuevo ser a partir del entrenamiento, y de pronto una persona que no haya tenido esa experiencia? ¿Qué ocurre en el cerebro de un deportista de este nivel?

Porque yo, usted se habrá podido percibir que tengo una memoria eh prodigiosa. Prodigiosa. Me acuerdo del comienzo de la película, usted corriendo en un en un campo de ropit hacia allá y hacia acá y hacia allá, y luego como que: "¡Pásala, pásala!" ¿Es así o no es así? Sí, sí, sí, sí, sí. Ah, bueno. Y y ahí para y lo como que lo tumban o algo así.

Pero el tema es, ¿qué pasa con el cerebro? ¿Qué ocurre con el cerebro de una persona cuando está recibiendo esos niveles de oxigenación, cuando las células, todo el todo el subconsciente está trabajando de esa forma? ¿Qué qué, cuál es la diferencia?

Y bueno, la la adrenalina es pletórica. Fíjate que hay 29 personas más en la cancha y ese momento es el momento tuyo para tenerlo, para hacer lo que tenés que hacer, y es muy difícil despojarse de la confianza que uno tiene para pasarle el deporte a la otra persona.

Da la casualidad que el capitán actual de LOL Cristian es el que hacen la película de mi personaje. Y el otro día, conversando con él, yo tengo un sobrino, Juan Canesa, que juega muy bien al rugby y juega en el puesto siguiente. Y le digo: "¿Por qué no se la pasas a Juan?" Y me dice: "No te olvides que sois vos, que no la pasabas nunca." O sea, que hay que tener cuidado con el la autoconfianza de poder también darle oportunidad a los demás. Pero hay momentos en la vida en que sos vos, ¿entendés?

Cuando me dice Arturo Nogueira con las piernas rotas: "Qué suerte tenés vos que podés caminar. Yo tengo las piernas rotas." Esos momentos cuando dentro de un grupo tú pasas a ser las piernas de ese grupo y saber en la vida cuándo son los momentos que te toca a ti hacer cosas que de repente no son lo mejor o lo más o lo menos arriesgado, porque para mí era mucho mejor quedarme en el fuselaje o mucho peor porque era un lugar ya agónico que salir a caminar, ¿no? Y en ese momento se me se me vino eloísmo a la cabeza. "¿Qué suerte tenés tú que podés ayudar a los demás cuando alguien te dice, es como dice el paciente: 'Qué suerte, doctor, que lo tenemos a usted para ayudarnos'?" Esos momentos que la vida te alumbra, que yo creo que que en ese momento digo: "No sé si me darán las fuerzas, pero si me ayuda el de arriba, seguro que vamos a poder hacerlo. Por lo menos intentarlo, ¿no?"

Eso, eso, doctor Canesa, es muy importante. Yo estaba pensando que cuando uno tiene un liderazgo, y yo mi tarea día por día, porque yo a mí me sirvió otra cosa que fue fundamental, y es un paso más, un paso más te acerca más a esa meta, ¿cierto? Un paso a la vez, ¿cierto? Y a mí, de hecho, en el tenis me ha servido mucho porque yo recuerdo momentos en que me llevaban 5-0, por ejemplo, y en mi cabeza no estaba el 5-0, si no sabe qué estaba. Y usted sabe ese truco: un punto a la vez. Y un punto a la vez me ha ayudado a mí a terminar 7-5 porque no estoy como que desenfocando mi mente y las emociones pensando de que voy atrás, sino que lo que tengo que hacer es ese siguiente punto.

Entonces, a veces, por ejemplo, en la bolsa de valores uno hace una inversión, un trade en orden, ¿cierto? Riesgo pequeño, recompensa grande en orden, y no te sale. Pero yo he visto que cuando viene otra oportunidad, pero uno está pensando en la que no le salió, adivina qué va a pasar: se repite ese fracaso porque ya las emociones han tenido como una memoria de que esa experiencia produjo un dolor o produjo una insatisfacción o una frustración. Entonces, el cerebro como que se se va volviendo como adicto a eso. Y lo que yo he visto es que si voy estrategia por estrategia, paso por paso, punto por punto, cuando te das cuenta, has recorrido un camino bien largo.

¿Cómo fue esa experiencia y ese dominio de la mente cuando había que recorrer un largo camino? Y la mente te decía, porque muy seguramente fue así, yo lo puedo ver en la película, es: "Está muy lejos. Está muy lejos. Eh, tenemos frío, se está acabando la comida, estamos lejos, estamos lejos", pero un paso los fue acercando a la lagartija, ¿no?, a la iguana que se te sale en la película, que es muy hermoso ese momento, y el agua y lo que tenemos ahí. Es que un paso más es un paso menos al éxito, al triunfo. Es decir, en un partido de tenis, eh, el próximo punto es un punto menos que te falta a ti para para lograr triunfar. Yo creo que tenemos que ver que nos estamos acercando, que cada paso es una es una cercanía y no en todo lo que falta, ¿no?

Cumplir la etapa en ese momento, no poder ser la ambición de de siempre pensar en el éxito y el fracaso. Tenés que pensar en el camino al éxito. Yo creo que el éxito es el camino de ir dando los pasos y el paso siguiente, y viendo como en el partido tenis que que está jugando de una manera y que evidentemente esa manera no sirve. Hay que cambiar, cambiar el sistema, probablemente jugar más al medio, tirar más pelotas seguras, no tirar tantos tantos a la, cambiar el cambiar el grip a veces, nada más dar stop, apoyar el pie cuando pegas, es decir, todas esas cosas que fuimos haciendo nosotros en la montaña de las experiencias anteriores, porque no te olvides que Gustavo Servino había salido con Daniel Masponsi y nourcati al día siguiente del accidente basado en el conocimiento del piloto de que la montaña estaba cerca, salieron sin equipo, salieron al frío. Sí, pero esa experiencia de ellos nos permitió a nosotros saber que el éxito iba a costar mucho más de lo pensado. O sea, que tenés que manejar la información, que muchas veces no sabes la información. Con el número de lotería que va a salir, todo es más fácil, pero sin toda esa información tenés un costo operativo de errores que te van a ir sucediendo que te van a permitir acercarte a a cuál es la verdad, ¿no? Claro.

Doctor Canesa, una pregunta, y es: ¿cómo en ese proceso, porque usted es médico, doctor, ¿cierto?, y entiende la prioridad del ser humano en un punto que puede ser sobrevivir, ¿cierto? Y yo lo que he visto en mi investigación sobre esto de la riqueza, sobre mi mismo caso, sobre los paradigmas, las creencias, los modelos de de autoridad cuando yo fui niño y estas cosas, y veo yo todos los diferentes tipos de personas, ¿cierto?, en en el cerebro, el subconsciente, que ahorita estamos los dos acá, pero nuestro sistema digestivo está funcionando, el sistema sanguíneo está funcionando, ¿cierto? Eh, nuestra lenguaje corporal, ¿cierto? Y nosotros lo vemos porque estamos de aquí para allá, pero los demás nos ven, ¿cierto?

Entonces, la pregunta es, en lo que usted ve en la sociedad y en el ser humano en general, ¿ven el subconsciente, que es lo que gobierna y lo que atrae y lo que nos pone en las alertas para la mayoría de las personas, y y ese subconsciente que usted descubrió en su equipo, ¿cuál es la prioridad de esa mente a nosotros como seres vivos y para qué está seteado en la mayoría de los casos, es decir, para qué estamos programados la mayoría?

Yo creo que la respuesta, Alejandro, es diversidad. Lo primero que que tenemos que aceptar es la diversidad de los seres humanos. En ese experimento, comportamiento que una mano dijo: "Vamos a hacer un experimento con seres humanos. Vamos a poner los jóvenes racbistas que son tan machos universitarios a ver si el conocimiento importa y si creen en Dios que Dios se apiada de su alma."

Tú empezas a ver los perfiles de los diferentes sobrevivientes y son todos diferentes, ¿ya? Pero todos fueron exitosos para sobrevivir. Ahora, los que caminaron fueron los rabvistas: Nando, Tintín, yo, Gustavo Servino, Daniel Maspons. Fueron los rangvistas. Cuando algunos de los que no eran ranquistas salieron a caminar, volvieron desvastados, llorando, destrozados, porque no supieron ubicarse en ese grupo de dónde estaban sus capacidades. Claro.

De repente tenían otras capacidades de de soporte, de repente tenían otra capacidad de de cuidarse unos a otros, pero es importante darnos entender en la vida que son todas mentes diferentes. Lo que a ti te sirve, de repente a otro no le sirve. Ahora, cuando tenés que conjuntar todos hacia el mismo objetivo, lo que se llama un equipo, si son capaces de aceptar a pesar de su diversidad es la la posibilidad de ir juntos a una meta, que eso fue lo que pasó en la montaña, nos juntamos para estar juntos y muchos de los que no volvieron también eh formaron parte de ese equipo, pero de repente sus cuerpos eran más débiles, de repente tenían más dificultad para comer, pero no dejo de de de de agradecerle al Turo Nogueira, que es el que me dice este: "Roberto, qué fe que te tengo para que vos puedas salir porque yo tengo las piernas rotas y tú no." Y eso a mí me me empoderó, ¿no? Verdad.

Y después cuando vuelvo a al Uruguay, que había que hacer el equipo de vuelta, que era todo un tema terrible, que nos decían que el equipo estaba destruido, cuando jugamos el primer año, volvimos a ganar el campeonato con muchos hermanos los que estaban muertos. ¿Y quién estaba al borde de la de la cancha? El padre de Arturo Nogueira que me da un abrazo y me dice: "No está mi hijo, pero estás vos." ¡Imagínes! Esa grandeza de personas que a veces la vida los ha tratado mal, pero tienen la fortaleza de ayudar a los demás. Son de las cosas que a mí me maravillan y me desafían para poder ser espiritualmente un Nogueira de esa parte y componerlo con mi capacidad física que él de repente no tenía. ¡Espectacular! Entender eso, la diversidad, lo que yo vi en la película. Exacto.

Esa diversidad forma un equipo, ¿cierto? Y ese equipo logra una un nuevo, una nueva mente colectiva, ¿cierto? Una cohesión dentro de una sociedad diferente, dentro de una sociedad de la nieve.

Fíjate que yo quedé tan contaminado de esa sociedad que cuando veo a mi novia de vuelta, que viene toda fascinada, perfumada, de tener todo el este lo más lindo para para recibirme, se encuentra con una persona de montaña. Mi madre dice: "Parecés un viejito." ¿Y qué le doy a ella como gran cosa? Un pedazo de queso de campo que había guardado yo en un lleno de pelos que pertenecía a lo que era la sociedad de la nieve. Yo le traía un regalo de la sociedad de la nieve a ella, y cuando le digo a mi madre: "Mamá, nos estuvimos como los muertos", ella me dice: "Roberto, no importa, ya estás en casa."

Entonces, la el desandar la sociedad de la nieve de esa persona de montaña a transformarme nuevamente en un estudiante de medicina, al compromiso gigante que teníamos con las familias de los que no volvieron. Yo la gente me dice: "¿Y no necesitabas ir al psicólogo y al psiquiatra?" ¿Qué psicólogo, psiquiatra? Si estaban los chiquitos, Nicola, que se había muerto el padre y la madre en la montaña. Mayor tenía 10 años, el menor tenía 4 años, no había padres. Yo tenía que ir a ayudarlos. Por eso te digo que a veces en la vida la necesidad de ayuda a otras personas te saca de tus problemas. A veces si vos encerrás en ti mismo, en todo, no vas a poder desandar. Tenemos que tener motivación, sobre todo en base a otros que están alrededor nuestro, que les vamos a poder cambiar la vida. Claro, claro.

Eso es importantísimo porque cuando uno, y me pasó a mí, cuando uno siempre está pensando: "Es que yo, es que yo, es que yo, es que tengo, yo necesito", es que empezando que cuando uno está en ese modo a nivel subconsciente de necesidad, ¿cierto?, yo pienso que el cerebro se programa para eso. El que siempre está pidiendo es porque no tiene, ¿cierto? Entonces, eh, ¿qué tal si tomo una responsabilidad diferente y dejo de estar pensando en lo mío básico y empiezo a servir, cierto? Entonces, ya como que el cerebro se pone: "Bueno, voy a conseguir la forma de que pueda ser lo más útil posible", ¿cierto?

Claro, decir este: "Mirarnos el ombligo." Tenemos un montón de ombligos alrededor que están que están necesitándonos a nosotros, y es y eso es muy importante. No tenemos noción de la de la capacidad de dar y después la alegría que siento cuando bajan en los helicópteros mis amigos que habían estado en en la montaña y de sentir que había cumplido con ellos. Eso para mí fue una sensación.

Cuando yo veo al Arriero dije: "Ya está, mi misión está cumplida", y mi mi cuerpo casi que se apagó totalmente porque ya después Nando le llevó el mensaje, el mensaje lo llevó el arriero y otras partes apasionantes de la historia. Fíjate que el arriero tiene 25 vacas que paren en esa época del año. Ese es su capital y los pumas se comen los terneros que nacen. O sea, que él no deja no deja el la cordillera ni para su cumpleaños.

Esa persona que nunca había visto en mi vida agarra y hace 4 horas a caballo para ir al camino de de este, pide un camión de vialidad que los acompañe. Llega a San Fernando, que es el puesto de frontera a la cordillera, y cuando llaman a Santiago, la respuesta es: "A ese hombre métanlo preso porque está loco. Es imposible que haya sobrej ingrata." Vos hacés todo, los ayudás a todos, y la respuesta es: "¡Métanlo preso!" Por suerte Nando le había escrito una carta que decía que era irrefutable esa realidad. O sea, que a veces ayudas, ayudas, y la persona es ingrata, la persona no te. Pero no importa porque vos lo hacés por compromiso contigo mismo. Cumpliste igual, igual la persona cumplió con hacer lo que tenía que hacer. Claro, no es para que te agradezcan, es para vos saber que que diste un poco de ti para los demás.

Doctor Canesa, ¿cuál fue el momento para usted en esa experiencia de pronto más oscuro? No lo hablo de una forma literal, sino que usted dijo: "No, ya esto, o sea, se acabó." Y después de eso, el momento en que usted dijo: "Voy a lograrlo, ya sé que los lo lo ya", o sea, que fue el momento como de más iluminación que usted dijo, como que sintió esa alegría y esa libertad. Todavía no había llegado, pero es como un destello de luz que llega al cerebro y dice: "Lo lo lo logramos. Falta, sí, faltará la mitad, pero como que esa sensación de de que de que lo lograron." Pero también el momento en que usted dijo de esta: "Esta está como grande esta prueba."

Eh, literalmente es un momento muy oscuro cuando tenés encima 20 kg de nieve y estás enterrado vivo y no puedes, no escuchas nada, no ves nada y sentís: "Bueno, hasta acá llegué, se afina el aire, eh, me voy a morir, me estoy muriendo", y bueno, hice lo que pude. "Si alguien sale de acá, dirá: 'Roberto se murió en el lut.'" Y bueno, en ese momento que Roy Harley me destapa preguntándome si soy Gustavo Nikolic, que era un amigo de él y todo, realmente ahí de vuelta desde la más absoluta este pesimismo de que no sabía si mejor era estar vivo o muerto y aprendía que había cometido. Siempre es mejor estar vivo. Pu, estás vivo, hay esperanza y tal vez mañana.

Y al otro día salió la luz, y al otro día salgo a la cordillera que estaba divina y la miro gigante, ese azul, esos blancos, y digo: "¿Quién me puede ayudar a salir de acá?" Digo: "Pero yo tengo un amigo bárbaro. Tengo un amigo que es el creador. Yo soy amigo de Dios. Así que Dios, por favor, ayúdame." Ese Dios que conocí en los Andes es un Dios que te da una fuerza, que es el mismo Dios cuando hay un niño que está en la cuna y ya no puede más, y le digo: "Dios, ayúdame." Y la justicia de Dios es diferente a la nuestra, y a veces ese niño fallece y veo la paz en que está después que sangraba, que sufría, que todo y que su camino. Entonces empezas a entender muchas cosas de la vida y la muerte y empezas a entender que tenés que hacer lo mejor que podés y que el destino de repente está en otro lado. Día por día y paso por paso, ¿no?

Pero me preguntaste el mejor momento. El mejor momento, Alejandro, es cuando empezamos a sentir ruido de agua. Es muy difícil explicarle a una persona lo que es estar dos meses sin agua, sin poder tomar agua y sentir ruido de agua, ruido de agua, y te acercas a un lugar que se termina la nieve y sale un chorro de agua marrón, me acuerdo, de azufre y de todo. Cuando yo vi pasto y vi agua, dije: "Estoy salvado. Como pasto y tomo agua." Mirá lo que era la mentalidad. Yo siempre pensé que si me moría era la nieve. Cuando salí de la nieve acá no me voy a morir porque ya estoy en mi entorno y empezar a ver vacas y empezar a ver este una lata, me acuerdo de de sopas magi, y le digo: "Nando, mira esto." Y me dice: "Capaz que la tiraron de un avión", le digo. Es decir: "No podía creer, no podía creer de que estábamos saliendo de de ese lugar y y llegando esa sensación, las señales, ¿no? Las señales, esas señales."

Y este, y me acuerdo que que como éramos expedicionarios teníamos postre, que era pasta de dientes, que era algo dulce. La posibilidad de comer algo dulce era muy agradable, pero eso a mí este tenía leche de magnesia te efecto estomac. Una diarrea colosal, una diarrea. Este, te voy a decir que yo creo que se me iba la lengua por atrás este, y bueno, el amigo Bayona, viste que no me puso diarrea, me puso vómitos. Claro, quedaba mucho más elegante que estar vomitando que que estar ahí pobre como un desgraciado, ¿no? Pero ese momento de dejar atrás la sociedad de la nieve para la sociedad, salir del avión, que después vamos a hablar de eso, salir de la muerte.

Doctor Canesa, en el momento, ya que yo le pregunté por el momento más más oscuro, yo como joven de 19 años que estaba pasando por una adolescencia crítica ya y estaba muy mal en el sentido de los hábitos que tenía, del alcohol, del cigarrillo, de la fiesta, de irse deteriorando como persona, de dejar en algún momento de mi vida los deportes por todas esas hábitos eh que había metido, digámoslo así, como muchos jóvenes en en nuestras sociedades. Eh, tuve momentos muy duros, fondos, fondos en que ya llegaba como que me estaba acostumbrando a que así eran las cosas, ¿no? Pero también tuve un momento que cambió mi vida.

Eh, en una de esas me acosté a descansar. Tal vez nunca he comentado esto. Yo tendría unos 19, 20 años. Y tuve un sueño hermoso, un sueño, un sueño donde había, de hecho, era como, me emociono porque así como usted se emocionó cuando se la mente nos lleva allá, ¿no? Era como un parque de diversiones, era maravilloso, habían ruedas y cosas. ¡Paraíso! ¡El paraíso! Y yo me levanté y yo decía: "Yo soñando en el paraíso y en esta situación con la cual era un gigante que estaba peleando, que casi siempre me ganaba, ¿no?" Pero la realidad es que a partir de ese sueño yo decidí cambiar mi vida. Ya dejé de tomar, dejé de fumar, dejé esos amigos de de parrandas y empecé a buscar más las cosas espirituales a Dios y esto, me puse a estudiar y pasé de ser el último estudiante a ser el primero, y de ahí en adelante pues lo demás es historia, ¿cierto?

Entonces, ¿qué soñaba usted, doctor Canesa, en esos cuando estaba dormido? ¿Qué qué imágenes le llegaban? ¿Le llegaba algún destello de de lo que venía? ¿Le llegaba algún eh escenario negativo, como estaba en ese nivel de deshidratación y tanto, y usted realmente yo diría que es de las pocas personas en el mundo que conoció al subconsciente subconsciente porque ya estaban era el modo de sobrevivir, ¿cierto?, donde donde ya ciertas conexiones y músculos y esto ya se está perdiendo porque el cuerpo se consume al mismo, ¿cierto? Eh, ¿qué qué destellos, qué sueños, qué señales usted recuerda?

Soñaba que estaba en mi casa, que subía la escalera, ¿okay?, y que no me veían. Le habían preguntado eso, que había soñado. Eh, me habían preguntado alguna vez, pero me acuerdo de eso y que caminaba por dentro de mi casa y subía y nadie me veía. Que aparentemente eso se llama un viaje astral, ¿no? Ya, como que salió el cuerpo. Claro.

Yo creo que es mucho mejor cuando estás en el infierno pensar en el paraíso que no cuando estás en el paraíso pensar en el infierno, ¿no? Entonces, esa capacidad de de dicotomía que tenemos era un poco los los sueños que tenía yo y pensaba constantemente en mi casa y cómo iba a ser después. Soñaba que estaba frente a un lugar que estaba lleno de masitas dulces en una confitería y que yo no podía y que no podía agarrar las esas necesidades.

Pero si, pero si yo veo eso que nos pasa ahora cuando vamos a dar las conferencias a las cárceles, que conocemos gente que no sabe que existe otra vida, que no sabe que el rugby es un deporte de de mucha violencia, pero de mucha hermandad, y yo veo que ellos salen de su cordillera porque me dicen: "Roberto, yo de repente tacleaba a uno y caía con él en cu tal y me daba ganas de agarrarlo de la mano cuando normalmente cuando yo estaba en esa situación de de de violencia y demencia lo que hacía después era pegarle una acuchillada."

Entonces, hemos visto como la historia de los Andes a través del rugby estamos haciendo un programa de cárceles que es que es realmente fascinante y encontramos personas que no saben que existe otra vida, que no saben que existe otra posibilidad porque tú tenías la gran ventaja de que estabas viviendo esa situación, pero sabías que había otro. Y hay muchas personas en la sociedad que no saben que se puede que se puede salir adelante, que hay otro camino que espiritualmente te va a mejorar muchísimo y que el otro es un camino de de corto plazo, ¿no?

Usted preguntaba por momentos en la película que que me llamaron mucho la atención. Pareció muy bonito cuando iban caminando y usted le amarra los zapatos a su compañero, por ejemplo, el momento en que están mirando las montañas que ya están escalando.

Y ahí le quiero hacer otra pregunta, y es cuando ven y en la escena de la película dice: "¿Alcanzas a ver esas dos punticas que están ahí? A partir de allá ya no hay nieve. Vamos a llegar a tal parte, ¿cierto?" Entonces, de pronto si una persona o tal vez usted mismo veía, pero eso ya es depende de la de como observadores, ¿cierto? Si alcanzamos, hay veces vemos en un primer plano, pero no en un tercero, ni en un cuarto ni en un quinto, ¿cierto? Sino el ver que hay un punto donde ya esa hostilidad se está terminando y va a venir otra etapa. ¿Cómo cómo vivió usted ese momento, doctor Canés?

V sabes que Mayona lo interpreta de una manera muy muy interesante porque cuando Nando me dice: "Miraste las montañas." Yo no estoy mirando las montañas, lo estoy mirando a él. Exacto. Porque estoy entendiendo qué es lo que él quiere hacer. Y en ese equipo de dos personas él dice: "Yo voy a ir hacia allá." Entonces, no me estaba pidiendo que viera las montañas, sino me estaba pidiendo que lo acompañara, lo cual es mucho más mucho más noble y elevado, ¿no?, verdad.

Y yo necesitaba pensarlo porque no sabía si era la decisión más apropiada y por eso le dije: "Mañana te contesto." Y él, bueno, esperó al otro día. El otro día era un día tan glorioso y tan lindo. Me acuerdo que como una confirmación, ¿no? Fue una inspiración al día siguiente. No hay que tomar decisiones de tarde porque uno está cansado y está agobiado. Hay que esperar a la mañana y la mañana eh la nieve en polvo parecía que despeinaba la cordillera. Esos días en que la fe te dice que tenés que seguir adelante.

Bueno, y ahí le dimos un abrazo a Tintín y nos entramos a deslizar a una tremenda velocidad, y cuando te corrías pasaban los saludes. Era algo demencial, era algo que decía: "Yo me quiero ir a mi casa, pero en esa mi casa era para allá, no podés volver." O sea, que que mucho de lo heroico de los Andes está porque no había retorno, estaban quemadas las naves. La gente normalmente valora los riesgos porque existe una opción B, pero ahí no había opción B, era solamente opción A. Y entre toda esa montaña y todos esos eh fenómenos naturales y lo y ver caer la luz de gigantesco de otro lado, está. Cada paso es un paso.

Doctor Canesa, entonces, ¿cómo cómo aplica una persona que, porque un momento clave fue salir del avión? Porque el avión representa como la seguridad, el cobijo, ¿cierto? Exacto.

Y en la sociedad muchas personas, de pronto en muchos casos por miedo, porque mi familia, por ejemplo, yo tenía, y hace poco lo compartí porque mi padre falleció hace un año, pero había un momento en que los dos estábamos trabajando en la misma compañía, ¿cierto? Pero yo sabía que yo no me podía quedar ahí, que yo tenía que salir de ahí, que era donde yo era el jefe, donde me sentía seguro, era de la zona de confort. Pero yo dije: "Yo no me puedo quedar aquí." Y tenía sueldo, todas las cosas que una persona se puede sentir cómodo, ¿cierto? Y dije: "Voy a renunciar." Y me fui a a buscar una otra oportunidad, ¿cierto?, en un fondo, eh, en una empresa de pronto donde yo hacía lo que lo que sabía, lo que había estudiado, pero después sentí también que esa era la zona de confort y que yo no estaba diseñado para eso. Ya.

Y entonces, en un momento eh escuché otra perspectiva, ya había programado mucho mi mente a través de libros, de audios, cosa que yo hago diariamente, ¿cierto?, siempre estoy como manteniéndome esa mente en el voltaje correcto para traer personas como usted, por ejemplo. Y y me di cuenta de que de que mi familia, de pronto mi padre por su edad y porque ya había tenido un momento de triunfo y ese momento estaba en declive, ¿cierto? Yo era en mi familia, siendo la persona más cercana de él y de mi madre en ese momento, el que tenía que salir del avión porque él me estaba esperando para que yo triunfara y poder ayudarlo a él en sus últimos 10 años de vida para que viviera como un rey. Entonces, eso en el mundo espiritual para mí fue como que: "Papá, me voy a ir."

Que yo, por ejemplo, salí de mi casa a los 19 años, trabajé con él y todas esas cosas, pero después a a los 23, 24 me fui de la empresa, luego fui a este fondo y también me fui y empecé a buscar la respuesta a través de mis propios emprendimientos, ¿cierto? Hasta que un día yo llamó a mi papá y le dije, ya acá en los Estados Unidos le dije: "Papá, a partir de hoy nunca más vas a tener que pensar en pagar alguna cuenta porque el problema de dinero se terminó." Mm.

Entonces, el tomar esa decisión, ¿cierto?, de salir del avión, ¿qué qué representó para usted el el? Porque siempre estaba así fueran valientes deportistas muchas cosas, el pensamiento más cuando la nieve muchas veces se los había tragado, ¿cierto?, el hacerlo esa esa vez más, el transformarse de doctor, de un jugador de equipo y el tener que sacar de la de la misma que no hay punto de retorno, un alpinista o una persona que puede caminar millas y millas y millas en territorios hostiles. ¿Cómo fue esa experiencia?

Y evidentemente fue una una metamorfosis, ¿no? Una metam que yo quería escuchar. Pas del arba a mariposa a volar con lo que es la fragilidad de esos momentos y de todo. Por eso ser padre es muy difícil. Y cómo realmente darle lo mejor a tus hijos, que a veces queremos que nuestros hijos sean el reflejo de nosotros mismos, ¿no}?

Yo tengo un hijo que es cardiólogo y yo lo lo mandé. Él trabaja en adultos, él separó. Se separó de no de no para que no quede atrapado bajo bajo el ala del padre. Y un día le dije: "Mira que a mí nadie me habla así." Y él me dijo: "A mí tampoco." Y ahí me acordé un día que estábamos poniendo marcapaso con mi padre y y me dice: "Agarrá la avena más abajo que es más cómodo." Y le dio: "Papá, la quiero agarrar más arriba, pero pero demonios." Me dice: "Vas a hacer lo que yo te digo, lo que a vos te parece." Y el paciente de abajo dijo: "No, no se peleen y pónganme el marcapasos."

O sea, que es muy diferente tener una persona que tú te entrenás, que la querés como un hijo, que va a ser totalmente obsecuente, que el hijo verdadero que lleva tu sangre que va a querer llevar a su camino. Y de repente no tiene que ser un camino de éxito, pero sí tiene que ser un camino de identidad, de que él tiene que que lograr eso. Y bueno, en la montaña nosotros logramos eh llevar al máximo porque no teníamos a quién tener.

Y me acuerdo que cuando llegué, mi suegro, que siempre me había visto como más chiquito y todo, me dijo: "Esto que hicieron ustedes es de hombres, no es de jóvenes." O sea, que me dio el certificado de: "Ahora es un adulto." Y reconocer en nuestros hijos la capacidad de de ser adultos es algo que tenemos que saber ser coaches y no someterlos. Y es lo que le pasó a tu padre, que tu padre vio que vos tenías que tener tu camino, que tenés que romper los los hilos con la familia, y a veces eso es muy doloroso y muy incomprensible, ¿no? Porque es si no es como la chiva del prado que tiene la puerta abierta y salta por el alambrado. Pero si el camino de ella es ese, es difícil a los hijos negarles esa, saber que siempre vas a estar como el nuestro padre superior que siempre va a estar, pero que somos nosotros los que tenemos que caminar.

Doctor, ponerse en una situación sin salida o de no retorno, ponerle el sentido de urgencia, porque usted decía algo muy especial cuando estábamos eh almorzando, y es entender: "No pertenezco aquí." Es decir, la misma montaña dice: "Ustedes no son de aquí y van a tener que pagar un precio por por estar acá, ¿cierto?" Eh, pero el ser humano llega y se acomoda. Dice: "Bueno, aquí con estos maletas y estas cosas y ya estamos lo más de bien y esto y esperemos a ver qué pasa, ¿cierto?"

Pero para mí una película, digamos, no es la misma dimensión, pero sí también es una historia que a mí me sirvió mucho, ¿ve? Es "El náufrago" con Tom Hanks, ¿cierto? Un accidente, llega a una isla, ¿cierto? La isla hostil le pasa de todo, le dan infecciones en los dientes, de todo. Pero al año y medio el hombre ya estaba en esa isla como Tarzán, se la sabía todas, bajaba los cocos, pescaba, es se defendía, se curaba, todo. Se acomodó a esa situación, eh, y vivía y sobrevivía, que es para lo que muchas veces el subconsciente está programado en la sociedad: "Sobrevive este día y mañana repetimos la cosa."

Pero llega un momento aquí a ir ese ese rayo de conciencia, ese movimiento de la providencia, ¿cierto? Y dice: "Sí, te manejas bien aquí, pero tú no perteneces aquí. Hay cosas mucho mejores para ti, ¿cierto?" Y entonces toma la decisión de armar esta esta barca con unos troncos, los pone juntos, le pone una vela. Y hay una película que yo entiendo muy bien, lo que el director trata de expresar es que cuando trata de salir el oleaje te trata de volver a la isla y no te deja salir. Pero llega un punto, y yo lo sentía en mi proceso, en que ya las olas si logras pasar de cierto nivel, que es el más fuerte, logras romper esas ataduras. Exacto.

Entonces, ya llegas a un punto donde esas olas ya no te tratan, ya no no te tratan de llevar allá, sino que pasaste y al principio fue lo más eh complejo, ¿cierto? Entonces eso, superar esa barrera, esa barrera en la montaña, en ese camino, ya en la mente, en las emociones, en su espíritu, como que ya pasó lo más difícil, ahora es un paso a la vez. ¿Cómo fue esa esa historia?

Mira, muchas veces pienso que esas montañas gigantescas que han estado ahí por miles de años con hielo y todo, ven interrumpida su calma y su grandosidad y majestuosidad por unas personas impertinentes que vienen ahí y tratan de sobrevivir. Yo creo que la montaña nos miraba y se reía de nosotros y decía: "¿Qué piensan estos inverbes de que van a poder sobrevivir? Nadie se opone frente a mí."

Y yo miraba esas montañas gigantescas en las noches con las mismas estrellas de mi casa y yo sabía que mi casa estaba porque yo veía esas estrellas, y bueno, sobreponerse a esa montaña con el oleaje en contra que era subir la montaña cuando nosotros llegamos a llegar a la a la a la cima, que además yo pensaba que la cima era esa porque la veía de abajo, y cuando llegué a la cima vi que eran tres cumbres más, que en la vida es algo que también tenés que tener. Claro, claro, claro, claro.

¿Y cuál es el momento en que se termina el oleaje cuando empezamos a bajar? El descenso era sin retorno, era no poder volver porque bajábamos a una tremenda velocidad deslizándonos por la por la nieve, siguiendo en el imperio de la montaña, siguiendo en ese lugar, ese lugar de hielo y muerte, hasta que logramos llegar al río y ahí le dijimos: "Chao montaña, acá vuelvo a la vida de vuelta. ¿Viste que me viste que me subestimaste?" Claro, claro.

Pero mira que si había una una similitud en lo que decía al principio, la subida. Claro, es como eso de que te quiere regresar. Sí, qué fácil regresar porque Vicentín que volvió volvió en 40 minutos, que nosotros hicimos en tr días porque era descenso, pero una vez que estás arriba ya es el comienzo al fin, al fin de salir o al fin de no estar más.

Qué bonito, qué bonito eso, doctor, porque son cosas que que son leyes físicas, que son leyes espirituales, ese comportamiento del ser humano de la de la manera en que somos, de la manera en que estamos construidos, de conocer nuestro funcionamiento. Es como el mecánico que si sabe cómo anda el motor va a rendir más el motor.

Entonces, saber nuestros motores espirituales son los que van a nos van a permitir poner a punto nuestras máquinas, y todos los seres son diferentes, o sea, que los puntos de cada uno son diferentes y la apesta punto. Por eso que es tan difícil dar consejo, por eso que los psicólogos y los psiquiatras no te dicen lo que tenés que hacer, te ayudan a que tú busques por dónde está tu salida de la cordillera, y creo que eso, bueno, está bien claro en la montaña nuestra.

Qué bueno, doctor Canés. Bueno, esto ha sido eh una conversación muy muy especial porque vemos que no es solamente un mundo físico, sino que hay un mundo espiritual, ¿cierto? Yo cada vez que lo veo le veo esas ganas y pienso que esas ganas ahí están, ese fuego aquí de compartir esa experiencia, de que esto sea un mensaje para el que de pronto está...

pasando un momento difícil en su vida. A mí me ayudó mucho y eso es mucho decirlo porque yo le digo, doctor Canesa, toda la gloria para Dios. Pero yo soy una persona que todos los días eh se levanta y y y digamos la voz ganadora que tenemos acá le gana al perdedor, pero el perdedor hay veces insiste, ¿cierto? Y yo cuando escuché eso, un paso a la vez, no hay tiquete de regreso, le digo yo a los estudiantes, si uno se mete en esto, no hay tiquete de regreso.

Tener esa determinación de que es que requiere mucha fe y mucha convicción. cierto y otro nivel y superar ese subconsciente que solamente está pensando en sobrevivir y por qué no colocarlo en el modo también de vivir con ese gozo, con esa alegría, con ese propósito, ¿cierto? Sin lugar a dudas y es increíble como la esencia de la naturaleza humana es la misma, siendo tan diferentes tú y yo, sin embargo, compartimos esa esas ganas de vivir y de y de lograr lo mejor de nosotros mismos, ¿no? Y de aprender a no esperar que te vengan a rescatar los helicópteros. Nosotros mirábamos el cielo esperando que nos vinieran a buscar los helicópteros y los helicópteros hubo que ir a buscarlos caminando. Exacto. Después sí le mandamos a nuestros amigos los helicópteros, pero primero tuvimos que decirle dónde estaban para que los pudieran ir a buscar. En otra oportunidad vamos a hablar de eso que es bien importante, doctor Canés.

Así que no, yo le quiero dar las gracias. Recuerdo hace hace poco antes de de comenzar este podcast, usted me decía, "¿Cómo van las cosas? ¿Cómo va el Alejandro? ¿Cómo van las cosas? Que si que si estaba contento y mi respuesta siempre es, yo soy el hombre más feliz del mundo, doctor Canés. he encontrado la felicidad y parte de esa felicidad está en compartir en personas como usted y poderle llevar este mensaje a esa persona que de pronto estaba por devolverse al avión o que no había salido del avión o que quiere salir del avión y no sabe cóm o que quiere salir del avión y de pronto hay algo que lo detiene. Pero esa salir varias veces del avión, familia, empresa familiar, zona de confort, el mundo académico, este trabajo, lo que hay veces parece muy seguro, tal vez no es lo mejor. Así que muchas bendiciones, doctor Cana, gracias por estar acá.

Una última palabra para nuestra audiencia. Bueno, que que cuiden la familia, que la familia es donde pertenecemos, que la familia es lo que recibimos y donde el cariño tiene que estar independiente de nuestro de nuestro trabajo y de que el amor al prójimo es ayudar al que está ahí al lado tuyo, no tiene que ser muy lejos ni nada. y que creo que tenemos un compromiso de ser una sociedad en la cual eh se seamos las personas apropiadas, ¿no? Como decía Woody Allen que dice, "No entiendo como en este club aceptas gente como yo." Pelear contra eso de no ser esas personas que no que no que no ayudan a salir adelante de los demás.

Para terminar le quería decir al doctor Canesa que hace unos dos meses recibí por la gracia de Dios un certificado congresional de acá de los Estados Unidos y un alumno uruguayo me dijo, se acercó y me dijo, "Yo te conocí por el doctor Canés." y me dio mucha alegría porque era una pareja de uruguayo muy muy bonito, muy muy especiales, eh, y yo decía, "Mira qué bonito que este mensaje esté llegando a todas partes en el mundo." Así que muchas gracias, muchas bendiciones a todos. Gracias, doctor Canesa por estar acá y pronto tendremos la oportunidad de de conversar nuevamente. Muchas gracias, doctor Cana, muchas bendiciones. Muchas gracias.

Bueno, recuerden también que el doctor Canesa tiene una obra muy hermosa, ¿cierto? donde a través de de los conocimientos que él tiene, tiene una fundación que les vamos a dejar la información abajo. Parte del éxito que yo he tenido en mi vida ha sido eh también aportar a los que necesitan y ahí va a estar la información donde ustedes pueden también eh si ustedes sienten eso en el corazón de apoyar niños que de pronto estén necesitando esas cirugías y lo que hacen ellos. que el drctor Canes ha hecho esto por muchos años, es muy conocido por operar bebés y por estar en el en el bebés que están en el en el vientre, ¿cierto? Entonces, eh les dejamos el link y la información para que puedan también aportar a esto. Recuerden, esto es directamente con él. Él eh ellos son los que se encargan de tener esta labor. Yo simplemente lo estoy compartiendo porque me parece una obra muy hermosa de la cual también eh quiero que cuente conmigo, doctor. Así que bendiciones a todos y gracias.

Te cuento, te cuento, te cuento, te cuento que no soy cirujano, yo hago diagnósticos y después buscamos el mejor equipo de cirujanos para ese niño. Y lo que te cuento también es que esta fundación nueva que estamos haciendo es para adultos que se operaron de niños. Cuando yo empecé a hacer cardiología, la familia decía, "Por favor, doctor, sálvele la vida a mi hijo." Y esos niños de repente pasaban bastante mal porque la cirugía no era como ahora, pero ahora las ambiciones son otras. Doctor, quiero que mi hijo juegue al fútbol, quiero que mi hijo tenga familia, quiero que sea un adulto. Entonces, hicimos cardiopatías congénitas en el adulto en Uruguay y esa es la fundación nueva que estamos haciendo y que eh está aparte de de corazoncitos que es para los niños pequeños.

¿Cómo se llama la fundación, doctor? No tiene nombre todavía. Vamos a tener que buscar. Estamos en plenación. como tú siempre un paso más adelante me has puesto la zanahoria de buscarle ese ese nombre. Vamos a salir del avión con eso y hacerle rápido para que para que todos lo puedan acompañar. Listo. Muchas gracias. Muchas Gracias, doctor.