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Señores, tenemos que ir acabando. Yo voy a instalar, a partir de ahora, para los que nos ven por YouTube, una señalita. Vale, cuando sale este corazón, que es un esto, quiere decir el cariño y afecto que profesamos hacia Óscar, pero también quiere decir que tenemos que pasar capítulos, si no vamos a estar aquí todo el día. Sí, tomos. Hay otros episodios, otras temporadas, y te queremos aquí de vuelta, Óscar. Para la temporada 3, me tenéis que invitar de vuelta.
Sí, eh, lo hemos dicho, este tío da mucho de sí. Lo decíamos y te voy a confesar, eh, una cosa. Hace tiempo, cuando toda esta movida, por llamarlo de alguna manera, explosionó, cuando empezaron a hablar, cuando empecé todo a remover esos cimientos, yo siempre he sido un verso suelto y yo seguía mucho a Alex Rey, ¿vale? Entonces, cuando hablaba con alguien, me decían: "La tríada diabólica eran Alex Rey, Óscar Sande y Natanael Baloyez." Natanael ha pasado a mejor vida, quiero decir, que no ha muerto, sino que ahora está más tranquilo. Entonces, claro, luego estaba yo, digo, y Alex Rey también, eh, Alex Rey también está más tranquilo y yo, y yo, y yo tranquilísimo. Vamos, pero quiero decir, el único que, el que los que siguen en la brega, los que siguen en primera línea, tú eres un ejemplo claro. Entonces yo pensaba, ¿y cuál es la tríada divina? Walter Bale, Stephen Bore y David Gates o Duke Bachelor. Estos son los divinos, ¿vale? Y Joan Surroca es su profeta. Quiero decir, con perdón, nadie se me ofenda a mi amigo Juan, eh, saludos. Saludos a mi amigo Juan Surroca, que es amigo mío. Nadie se me ofenda, pero me hacía gracia porque, y además, siempre que hablaba de Alex Rey, salía, pero es que Óscar Sande... Tranquila, que si yo no le he nombrado aún, comprenderás que para mí estar hoy contigo aquí es una satisfacción, una hemorragia de placer, te lo digo.
Bueno, preparado entonces para ir al paredón de las preguntas. Ya. Okay. ¿Cuál, cuál, cuál es el formato? Vosotros me hacéis las preguntas, si son respuesta rápida o cómo es. Por favor, el que piensa pierde. El que piensa pierde. Vale. Ah, vale, vale. No te preocupes que ninguna es comprometida. Vale. Okay. Eh, empiezo yo para que tú acabes con la última, hermano divino. Polux, ¿te parece bien? Claro. Dale, dale.
Vale, ¿cuál es el defecto propio que deploras más? Ah, la frustración. Me frustro muy fácil. Okay. Muy fácil. Y el defecto que deploras más. ¿Quieres que desarrolle un poquitito? Sigue, sigue. Me permites desarrollar solo un segundito. Vale, venga. Vale, ya empezamos con la primera. Venga, no, no. Solo, solo, solo en esto para la frustración. Mi esposa estaba llevando unas reuniones matrimoniales con unas mujeres, ¿no? Entonces, mi esposa decía: "Si alguien me viene con una foto de Óscar saliendo de un hotel con una mujer y me dicen, 'Creemos que tu esposo te está poniendo los cuernos', yo veo la foto y la pongo a un lado, no lo creo. Ya, ya Óscar ya tendrá una explicación lógica para ello." Ahora bien, si alguien me dice, sin fotos, sin nada, me dice: "Veníamos en la autopista y creo que hemos visto a tu esposo con una rueda pinchada al lado de la carretera, pegándole patadas a la rueda pinchada." Me dice: "No necesito ni foto, ni audio, ni vídeo, ni nada. Me lo creo. Me lo creo." Óscar pegando patadas de frustración contra la rueda pinchada. Me lo creo. Es uno de, el que más claro agua. Okay. Y el defecto quedó. Okay. Ahora ya sí. Ahora rápido. Si comentarios de que no has escuchado lo que queda. Espera. El defecto que deploras más en los demás. Ah, la traición. ¿Cuál es tu estado emocional actual? Siete de 10. Eso, eso es muy tuyo, ¿eh? Eh, siete de 10. Notable. Notable. Con mi esposa, 9 y medio de 10. Sin mi esposa, siete de 10. La vida, si no sacamos, si no exprimimos de la vida, con todos sus defectos, con todas sus maldades y con todas sus enfermedades y muertes, si no estamos siete de 10 de la vida, es por falta de educación, porque nos faltan instrumentos, no porque somos tontos, sino porque o no se nos ha enseñado o no hemos dado con los instrumentos o con los mecanismos para ello. Pero yo creo que todo ser humano, con excepciones de, si una persona tiene una, una indisponibilidad mental eh avanzada o lo que sea, pero la gran mayoría del ser humano, con los instrumentos correctos, puedes traer en cualquier circunstancia de la vida, en cualquier circunstancia, fijaros lo que estoy diciendo, en cualquier circunstancia, incluso en el, en cuidado paliativo, puede sacar un siete de 10 de la vida. Interesante. Okay, siguiente pregunta. Buena filosofía.
¿Cómo te gustaría morir? Ah, bueno, la versión original, la versión original era de viejitos. Mi esposa y yo íbamos a ir a una playa ya con canas en todo el pelo del cuerpo, que nos íbamos a desnudar en la playa, íbamos a hacer el amor, íbamos a morir en esa playa. Con, como fuera ya, cuando ya fuera el tiempo, íbamos ahí y con una sonrisa en la boca, porque a la mañana siguiente, en el periódico del pueblo, iba a salir "Dos degenerados ancianos de 85 años, desnudos, muertos ahí". Eso era la versión original. La versión original. Eh, la versión ahora que mi esposa no está aquí. Yo soy un defensor de la calidad de vida, no de la cantidad de vida. De la calidad de vida, no de la cantidad de vida. Entonces, me gustaría, me gustaría morir cuando el tiempo llegue, pero entender que el tiempo no significa el último suspiro con tres, tres años en cuidado paliativo agonizante. Eso no. El último suspiro no significa que el tiempo es el último suspiro. Entender cuándo se acabó la carrera. Cuando la carrera ha acabado.
Óscar, ¿y si pudieras, hipótesis, volver a la Tierra de alguna manera, convertido en otra persona, en ti mismo, en algo, en una esencia? ¿Tú volverías si pudieras? Eh, ni loco, ni loco, ni loco. La única, la única en el otro, el único lugar que yo volvería sería en los multiuniversos de versiones mías, en esos cruces de caminos, eh, en los cuales la curiosidad de decir, "¿Y qué hubiese pasado aquí? ¿Qué hubiese pasado allá?", etcétera. Y pero no vivirlas, sino más que nada vivirlas como espectador. Más que nada por, más que nada por porque soy cotilla, porque soy curioso. ¿Qué hubiera pasado así? No, más que nada como espectador, ¿no? No viviéndolo. Por curiosidad.
¿Cuál es tu personaje histórico favorito? Ah, mira, eh, la respuesta más, ah, más fácil podría decir Jesús, pero sí que yo tengo una, una curiosidad genuina por Jesús, ¿no? Desde el punto de vista que muchas, muchas personas cristianas se pueden imaginar. Eh, en su día yo leí "Caballo de Troya", los diferentes, creo que leí hasta el cinco de "Caballo de Troya", etcétera. Entonces, una versión, digamos, del Dios azul de tal, de "Caballo de Troya", de ver al Jesús sin filtro. Y cuando digo sin filtro, yo creo que los evangelios tienen a Jesús con un filtro añadido, con diferentes lentes que han sido superpuestas con los años, también eclesiásticos añadidos a ello. Ver a Jesús. Y creo que Jesús hubiese sido una persona con una humanidad tan grande que no me, que yo no necesitaría su divinidad, porque la humanidad de Jesús sería suficiente modelo para mí para tratar de emular, que no me entraría en la mente en divagar su divinidad, su estado en la deidad, eh, su tiempo en la eternidad, etcétera. Creo que no hemos aprendido suficiente de lo básico de un carpintero de Galilea. Entonces, eh, y y empez, y hemos empezado en esa, en esa narrativa metafísica en divagar si fue un ser creado en la eternidad, si tiene un origen, si es unigénito, si no sé cuánto y ta ta ta ta ta. Cuando en realidad se nos está pasando de largo un carpintero de Galilea con un mensaje muy, muy simple, una persona muy, muy normal, con un encanto y una ternura que me gustaría, me gustaría absorber más de ello y verlo y absorberlo. Olvídate de la divinidad, la person... Me ha encantado esa respuesta, por eso, maravillosa. Bravo. O sea, preciosa. Corazón. Eh, los del podcast estoy agitando el corazoncito. Vale, muy bien. Lo guardo.
Te toca Alfred. Eh, esta es buena. ¿Cuál es tu mayor extravagancia? Mi mayor extravagancia. Ah, a día de hoy, a día de hoy, mi Fiat, mi Fiat 500. Mi Fiat 500, pero de los antiguos. El "chincheto", eh, el "chincheto". Pero no es de los antiguos, es del en 2015, 2016. Ajá. Eh, mi mayor extravagancia es, mira, yo yo trabajo, eh, cuando trabajo en el hospital, ahí hay cirujanos que mueven Porsches, que mueven Teslas, que mueven BMWs de 250.000, que mueven material. Entonces yo voy con mi Fiat 500 pequeñito y yo le puse las tres líneas. Las tres líneas porque van más rápido si le pones las tres líneas. Entonces tiene las tres líneas por la bandera italiana. O voy por allá. No, no le puse la bandera italiana. Hasta ahí no llego. Ah, pero ah, pero voy con mi Fiat 500, mi Fiat 500 y aparco entre el Tesla, el Porsche, el BMW, etcétera, ahí, con un par, ahí. Me lo has quitado de la boca. Y tengo además mi llaverito que pone "Fiat", etcétera, pim pam, vamos, o sea, es mi mayor extravagancia porque yo en realidad eh trato siempre de mirar por el minimalismo. De hecho, ahora que voy a España en dos semanas más, eh, voy con maleta de mano, no voy ni siquiera poniendo nada para abajo, con maleta de mano. Y le he dicho a mi madre: "Y esto es ahora porque me atrevo con una maleta de mano, la próxima vez voy con el pasaporte aquí en la boca y voy con lo puesto y de estos pantalones que tienen una cremallera y que te hacen pantalón largo y pantalón corto al mismo tiempo." Entonces, en mi minimalismo, pues tengo un Fiat 500 y la extravagancia de ir ahí aparcar entre medios, salen todos los, salen todos y todo el mundo en el hospital saben porque salen y ven todos los coches de todos los doctores, 200.000, etcétera. Y luego entre medio el granito, el granito Fiat 500 ahí, ahí metido. Me encanta. Genial.
Okay. ¿Qué virtud o talento o capacidad te gusta más de ti mismo? Eh, una obsesión sana, yo creo. Eh, yo tengo una obsesión sana. Si creo que algo tiene potencial, lo analizo mucho, lo analizo mucho, pero si veo que tiene potencial de generarme un beneficio emocional y un beneficio físico, no tengo problema de, por ejemplo, yo camino, camino todas las mañanas, haga frío, haga calor, haga lluvia, tengo una caminadora en la casa. ¿Por qué? Porque entiendo que el caminar me hace bien. Entonces, como entiendo que el caminar, entonces tengo una obsesión saludable, eh, no me da pereza si sé que algo me va a venir bien. No me da pereza. Entonces, a, y también al mismo tiempo de ser una virtud puede ser también algo negativo. ¿Por qué? Porque cuando yo estoy con pacientes, por ejemplo, con diabetes y me tratan de regatear en su dieta y yo pensando, yo no tengo diabetes y te estoy proponiendo una dieta que es menos estricta que la mía y me estás tratando de regatear, sinvergüenza, y te estoy tratando de ayudar. Entonces, claro, ahí entra luego la otra que es la frustración, ¿os acordáis? La frustración. Me frustro. Okay.
Eh, ¿mientes en alguna ocasión? Ah, muchas veces, muchas veces, muchas veces. Eh, eh, ¿cómo, cómo estás? ¿Te ves fantástico hoy? Te ves fantástica hoy. Qué gusto verte. Eso, eso es humanidad, eso es misericordia, no es mentira. Ya. Eh, mira, el sí, pues eso, en ese tipo, en ese tipo soy soy muy humano, soy muy muy compasivo en ese sentido. Mira, hay, te pongo un ejemplo, lo más reciente, pues de ayer. Ayer viernes, aquí salgo, estoy trabajando con un anestesista que no es el, que no es el instrumento más rápido de la caja de herramientas, vamos, que tal, tal, y creo que él lo sabe, etcétera. Entonces es lento. Hay bloqueos que ponemos, usamos bloqueos para ciertas operaciones para manejar el dolor que él no sabe ponerlos. Por lo tanto, esa persona va a tener más dolor porque no se atreve con los bloqueos, etcétera, etcétera, etcétera. Y tardamos tarde, acabamos tarde, etcétera, etcétera. Entonces, yo voy donde él, no voy a decir el nombre por si acaso, voy donde él, le doy un abrazo y le digo: "Hoy ha salido muy bien." Mentira gorda. Mentira gorda. Yo estoy una hora ahí más, más. Mentira gorda. Entonces, eh, en ese tipo de mentiras, todo el rato. Todo el rato. Okay.
Ahora, pregunta difícil, eh, aparte de Alfred y a mí, ¿a qué persona admiras más? Viva. Persona viva. Viva. Aparte de vosotros dos, ¿sí? La sabiduría envuelta en ignorancia, vestida de ignorancia de mi mamá. Mi mamá, mi mamá no acabó la escuela. El octavo curso acabó en séptimo. Eh, en aquella época, si te acuerdas, en la cual acababas octavo, ibas a trabajar la obra o trabajabas. Mi mamá no acabó octavo, acabó séptimo, eh, nunca fue a lo que es la secundaria, etcétera. Eh, eh, pues pues escribe lo que tiene que escribir, lo que puede escribir, etcétera, pero gramaticalmente tiene problemas, eh, al respecto, etcétera. No vas a ver a mi mamá leyendo un periódico y definitivamente no leyendo un libro. Eh, etcétera, etcétera. Sin embargo, yo voy con 16 años y le digo que voy a [ __ ] la mochila y me voy a caminar por el Cantábrico. Y mi mamá me dice: "Okay, hijo." Y al año siguiente me voy a [ __ ] la mochila y me voy a ir desde el sur de Francia, luego a cruzar a Roncesvalles y luego me voy a hacer el Camino a Santiago, eh, hasta Finisterre. Y mi madre me mira y me dice: "Okay, hijo." Y luego me voy a cruzar Portugal al año siguiente. Y luego vengo un año y le digo que me voy a Chile, que voy a hacer lo del Che Guevara, comprarme una moto en Argentina y hacer toda la Panamericana, eh, hasta arriba y tal. Y me dice: "Okay, hijo." Y cuando voy a comprarme el ticket para ir a Chile, a cambio de dirección, acabo comprando un ticket para Australia. Le llama la de la agencia de viajes a mi mamá, que son amigas, y le dice: "Oye, que ha estado tu hijo aquí, que se ha comprado un billete para Sídney. ¿Y dónde está eso?" Sídney, haz un agujero, haz un agujero. Ahí está Sídney. Yo llego a la casa, le digo: "Mamá, me he cambiado, me voy, necesito salir de aquí, me voy, voy a [ __ ] la mochila y me voy a Sídney." "Okay, hijo." Ese "Okay, hijo". Bueno, o vale, hijo, muy profundo. ¿Necesitas algo? Eso de "vale, hijo, ¿necesitas algo?" No sabéis. Tengo tres hijos del vientre y una niña que adoptamos que tiene ahora 13 años. ¿No sabéis lo de ese "vale, hijo, ¿necesitas algo?" lo que a mí me ha ayudado y aquellos que no han tenido esa sabiduría impartida, que a mí me la ha dado mi mamá, envuelta en analfabetismo, envuelta en incultura, envuelta en un aparente desconocimiento de los sistemas del mundo, lo que a mí me ha ayudado, una sabiduría encapsulada en una botella muy chiquita, pero muy poderosa, muy buena. Sí, mi hijo con 16 años, el "Okay, Nicolás". Mi hija con, a ver, con mi hija con 19, 20 años, me voy a Perú, en Perú sola, y mi mamá. "Okay, hija." Y yo darle un abrazo a mi hija, dice: "Okay, hija, ¿necesitas algo?" Mm. O sea, genial, genial. Miles de veces. Hm. Es la persona que más admiro. Hm. Me he conmovido un poco. Sí, es una historia preciosa. Muy bueno. Sí, sí.
Alfred te toca. Ah, me es que está, me he quedado helado. Sí. ¿Cuál es? No, no te toca a ti. Ah, no. Ah, perdón, perdón. Sí, los impares soy yo, ¿verdad, querido gemelo divino? ¿Cómo se nota que yo soy del inframundo porque me empano enseguida? ¿Cuál es la receta que tú cocinas que mejor te queda? Ah, [Música] eh, bueno, la tortilla de patata tengo que tiene que estar ahí. La tortilla de patata tiene que estar ahí, aunque simplemente sea como mención honorífica. Eh, Alfred lo va a ver más que el resto de los oyentes. Eh, en el País Vasco hay algo que se llama las sociedades gastronómicas. Y en mi, en mi pueblo Mondragón, cuando yo crecí, teníamos 25, 26.000 habitantes y hay como 90 sociedades gastronómicas. Mi papá pertenecía a una, mi hermano, mi tío están en otras, etcétera. Entonces, de pequeñito te meten en la sociedad gastronómica porque en la cocina solo pueden entrar los hombres. El País Vasco es un matriarcado, no es patriarcado. Entonces, el lugar, el lugar para los hombres era la cocina de las de las gastronómicas. Por eso los cancioneros más famosos, las estrellas Michelin, donde más están es el País Vasco, precisamente esa cultura, esa cultura de las gastronómicas. Entonces, ¿qué ocurre? Que a ti te tienen en la cocina de pequeño, pues pelando patatas, dando las vueltas a las costillas, a las costillas de cordero, etcétera, etcétera. Entonces, una vez al año, por San Juanes, tienes las competiciones. Ajá. Entonces, en las competiciones, pues tienes estas cocinas portátiles que tú puedes tener, pues 50 cocinas en la plaza del Ayuntamiento y tienes a los mayores haciendo un bacalao al pil pil. La sociedad, cada sociedad, como te digo, en mi pueblo hay como 79, 80 sociedades, o sea, imagínate toda la plaza con 80 cocinitas, 2 kilos de patatas, 1 kilo de cebollas y tal. Entonces, de nuestra sociedad eligieron a los dos Óscars, Óscar el de Emilia y Óscar el de la Juani. Entonces, Óscar el de la Juani y Óscar el de Emilia, yo y él, patata, ta ta, y ganamos. Y tengo la copa en la casa de mi mamá, la copa de la tortilla de patata de los dos Óscars. Ah, entonces la tortilla de patata tiene que estar ahí. Claro, muy bien. Por mención honorífica. En esta segunda temporada estamos bien porque está desapareciendo las lasañas, que en la primera temporada cocinaban lasañas. Sí, lasaña.
Okay, me toca. ¿Cuál es tu idea de la felicidad perfecta, si es que existe? En este mundo yo no creo en la felicidad perfecta. Yo, como os comentaba durante el podcast, un 10 de 10 puede haber un minuto, un éxtasis, un momento estático en el cual dices: "Okay, vale, que se apague aquí la película, de aquí he llegado, he llegado aquí, que se acabe aquí. Vamos, que se acabe aquí." Eh, puedes tener, pues eso, un minuto, una puesta de sol con la persona amada, un momento en el cual dices: "Bueno, de aquí ya, de aquí no subo." Pero eso no es mantenible, sobre todo en este contexto en el cual, aunque te vaya todo bien económicamente, salud, familia, etcétera, siempre vas a recibir una llamada en la cual un amigo tuyo está muerto en un accidente de tráfico. Entonces, esa, esa felicidad, ese 10 de 10, yo no lo considero que exista aquí. H ah. Creo que estamos en un viaje. Ahora sí que sí que creo que, como decía antes, que eh mantenerte en un siete de 10 constante, con la cuenta de banco hacia arriba y con la cuenta de banco hacia abajo, con tu salud hacia arriba o con el dolor de artritis hacia abajo, mantenerte en un siete de 10 como mínimo. Para mí eso es lo ideal. Con eso, con eso, con eso estamos bien, porque eso te permite una claridad de mente. Yo lo asemejo mucho a estar disfrutando de la playa sin tener la sensación de que no estás tocando fondo y que te va a venir una ola y te va a meter en las profundidades del océano y te vas a ahogar, sino poder estar disfrutando del sol, del frescor de la playa, del salitre del mar, etcétera. Un siete de 10, si es posible.
¿Cuál es tu mayor miedo en estos momentos? Bueno, no es, no es la muerte. Definitivamente no es la muerte. De hecho, además, siempre suelo decir que no vives si tienes, no vives, no disfrutas de la vida si tienes miedo a la muerte. Definitivamente. Y por eso no, y con eso no me refiero a que disfrutar de la vida es alcoholizarte, drogarte y mujerearte, no, no, no, ni mucho menos, porque si no has aprendido a vivir de la, a disfrutar de la vida en una caminata en la montaña, pues igual, igual tienes que experimentarlo, ¿no? El miedo en estos momentos es por el hecho de que mi esposa ya no está aquí, no es un miedo propio, es un irme yo y no estar ahí en el momento en el cual alguno de mis hijos me necesite. El miedo al pensamiento de que yo me vaya antes de que todos los mecanismos de maduración de mis hijos estén ya establecidos. Si bien es verdad que la pequeña, la adoptada, tiene 13 años, pero la pequeña del vientre tiene 21, va a cumplir 22 ahora. Uno puede decir: "Bueno, ya tiene 22 años y se le muere ahora el padre." Todavía son 22 años. Es jovencita. Son, todavía son 22 años. Entonces, miedo es más, es más por ellos. Es, y no por ellos porque no vayan a sobrevivir. Es por ellos por el hecho de tener un día malo, agarrar el teléfono y saber que no pueden llamar al papá y ya no pueden llamar a la mamá. Es el, el miedo, el miedo de ese momento. Okay. Sí. Entonces, que cuando me vaya, eh, esté yo, estén ellos tranquilos de que todo lo que tenía que transmitir papá y mamá para ellos son herramientas suficientes para que en sus propias vidas, a pesar de que papá y mamá ya no estén, también puedan vivir en un siete de 10. Genial.
¿Qué te disgusta más de tu apariencia? ¿Qué me disgusta más de mi apariencia? Un montón de cosas. Vamos a ver, eh, por dónde empiezo. Una de las cosas que siempre me ha frustrado es el tiro de mi pelo. El tiro de mi pelo llega hasta aquí, hasta aquí abajo. Mi hermano, el tiro de su pelo como le hace, le hace, le hace así, le hace una barrerita así y una coletita. Una coletita súper bonita. A mí me hacía la peluquera, me hacía el dibujito, el dibujito para acá y a los tres días ya tenía el dibujito por aquí, o sea, siempre. Y el caso es que ahí está el pelo, el pelo está aquí porque no hay pelo aquí, no hay pelo acá, las piernas apenas tienen pelo y digo, el pelo sale donde no tiene que salir aquí. Y además en un lado más que en otro, en este lado. Entonces cada vez que me tengo que afeitar, me tengo que afeitar acá, me tengo que quitar acá, etcétera. Sin embargo, uno podría decir que mi ojo vago puede ser una cosa que me disgusta. En realidad, de pequeñito, sí, pero a día de hoy, el, a día de hoy, hace ya muchos años, el ojo vago es parte de mi, es parte de mi identidad, parte de mi carácter. Entonces, no me disgusta. De hecho, soy quien soy por ello. Ahora, lo del pelo es más que nada, no es que me disguste, es la incomodidad, la incomodidad de de siempre que andar ahí taca taca taca taca para que se vea un poquito cuidado. Estamos conociendo al Óscar íntimo. Bueno, venga, ahora en descargo de esta pregunta, ¿vale? ¿Y qué te gusta más de tu apariencia? ¿Qué me gusta más de mi apariencia? Mira, uno podría decir el pelo. A mi mamá le encanta mi pelo, a mi peluquera cuando crecía le encantaba mi pelo. O sea, eh, manejar mi pelo a esta altura es fácil. Cuando crece un poquito más, ya parezco el Pelusa de Maradona. Entonces, con 50 años, con el y tener este volumen de pelo con 50, ya es la envidia de muchos. Ah. Eh, si aparte de eso, eh, las canas que hay, las pocas canas que hay por aquí, por aquí, por aquí, dice, "Bueno, 50, poquitas canas, etcétera, etcétera." Uno pues decía que podría decir que esa es mi pelo. En realidad, posiblemente de mi apariencia lo que más me gusta es un esta cosita que me aparece aquí en la, ah, sí. En la cara. Esta cosita que me aparece aquí es lo que más le gustaba a mi esposa también. Eh, le gustaba cuando me reía y le aparecía este, los hoyuelos de la cara. Los hoyuelos en la cara. Sí, sí. Ahora el Óscar coqueto. Está muy bien. El Óscar coqueto, muy presumido. Sí. Okay, eso no es pecado. Tranquilo.
Siguiente pregunta. Vamos avanzando porque no nos vamos a terminar hoy. Yo lo sabía. Yo nos ha mentido como Bellaco, o sea, eh, ¿cuáles son tus nombres de personas favoritos? Nombres de personas favoritos. Ahí tengo. Soy muy malo para los nombres, terrible para los nombres. De hecho, el nombre de mi hijo Nicolás no fue nuestro, ni siquiera. No éramos capaces de. Ya estaba a punto de nacer y no teníamos nombre. Y fuimos a un asado argentino. El amigo se llamaba Diego y Diego me preguntó que cuál era mi nombre, mi segundo nombre. Y yo le decía: "No, en España no tenemos segundo nombre, no ser que sea Juan Carlos, etcétera, no hay segundo nombre." Eh, y le digo: "¿Cuál es el tuyo?" Y me dice: "Diego, Diego Nicolás." Y mi esposa estaba como a 20 metros. La miro, la miro a mi esposa. Mi esposa escuchó eso. Nos miramos, no nos dijimos nada. Copeado. Nos miramos el uno al otro, no nos dijimos nada, comimos el asado argentino, nos a la noche ya nos metimos en el auto, cerramos la puerta, nos despedimos de nuestros amigos, cerramos la puerta del auto, nos miramos el uno al otro y nos decimos: "Pues va a ser Nicolás, ¿a que sí? Nicolás." Así que Nicolás, Nicolás me gusta, no solo porque sea el nombre de mi hijo, sino que era un nombre que no estaba en nuestro radar para nada. Nos gustó como nombre de mi hijo y cada y me gusta Nicolás.
¿Qué talento desearías tener? El talento de mi hijo Nicolás de la música. Okay. Absolutamente, absolutamente. Tú no sabes lo que es lo frustrante que es estar 6 meses en el ukelele, preparando una nueva canción. 6 meses. Okay. Y lo mío, y lo mío no es talento, lo mío es esa obsesión. Esto, esto me, esta obsesión. Pum, pum, pum, pum, que yo le voy a meter, que le voy a meter horas, le voy a meter horas. Soy malo a ello, pero le voy a meter horas. Estar 6 meses y sacar una canción, venir mi hijo a visitarme y le digo: "Mira qué bonito." Ta ta. Le toco la canción y dice: "Ah, okay, sí, creo que la he escuchado." Agarrar el ukelele, sentarse en el sofá y dice: "¿Así, no?" Taca taca taca. Anda, anda. Eso, eso me revienta. Él toca la trompeta, toca la corneta, toca el piano de oído. No, nunca aprendió. O sea, él tuvo corneta, trompeta y clases de violín. El ukelele y la guitarra lo toca de oído y el piano lo toca de oído. O sea, es una frustración, es ese tipo de personas. Es una frustración porque me encanta la música, pero para mí es mecánico. Es mecánico, es matemático. Es este es el acorde, estos son los tiempos. Mete horas, mete horas, mete horas. Y yo meto muchas horas en el ukelele, pero son horas y es frustrante. Me encantaría tener ese talento de poder pillar una canción y tocarla. Quizás la respuesta a la siguiente pregunta viene aislada a eso.
¿Cuándo fue la última vez que lloraste? Que lloré, lloré igual tres semanas atrás, una cosa así. Hm. Okay. Ah, ten en cuenta que en el hospital, en el hospital a veces necesito irme a una habitación y decir: "Chuta, no es justo. Chuta, chuta." Es muy chileno. Esto decía mucho mi esposa. "Chuta, chuta." No, no es justo. O sea, ver, o sea, estar hablando con una chica, ¿no? Estar hablando con una chica, ¿de qué va? ¿Qué te a qué te dedicas? Ah, soy profesora de jardín de infancia, de parvulario. Oh, le digo: "Oh, mi hija también y tal, ¿tienes hijos?" Sí, tengo dos hijos, tal, no sé qué. ¿Cuántos años tienen? Tiene dos, uno tiene cuatro. Dice: "Ah, cuatro. ¿Dónde va el de cuatro?" "Ah, pues va a Caro, al kindergarten." Dice: "Ay, trabaja mi hija y tal." Ah, igual le conoce, no sé qué, tal, tal. Una hermosa. ¿Cuántos años tienes? 32 años. Le metemos adentro, pón. Le hacemos un análisis interno. Pah, cáncer estado cuatro. Ella va ahí porque cree que tiene hemorroides y nosotros en el momento, o sea, y está, metemos la cámara y yo estoy levantando la vista hablando con el anestesista. El gastroenterólogo está metiendo la cámara y dice: "Shit." Y todo el mundo para de hablar, mira la pantalla, un tumor como el puño de mi mano. ¿Qué hay que decir a la chica? ¿Hay que referirla a un oncólogo? Bueno, tal, hemos encontrado esto, hemos sacado unas biopsias, no sabemos exactamente. Eso es lo que le que decirle a ella. ¿Qué hago yo? Lo que hace la otra, la enfermera que está ahí, lo que hace el gastroenterólogo y lo que hace el anestesista que está ahí. Tomamos 5 minutitos hasta que para antes de meter al siguiente paciente, tomamos 5 minutitos, ¿no? Uno se va a una sala, otro se va a tal y pega un puñetazo al aire y le salen dos lágrimas o tres lágrimas y porque no es justo, porque no ha hecho nada esta chica para merecer eso y nada. Entonces, eventos así, pues igual hace tres semanas atrás, sí, seguro tres semanas atrás. De vez en cuando me viene una oleada así, así por la, así como nada. Como la canción de Joaquín Sabina que dice: "Y tardé, tardé en olvidarla 19 días y 500 noches." Pues estoy superb, estoy super bien, estoy superb. Eh, yo sueño con mi esposa 5 días de 7 a la semana. 5 días de 7 sueño con mi esposa, eh, porque, pero eso no es nada extraño porque ya desde pequeñito si yo me proponía soñar, podía poner hasta el tema por el cual soñaba. Si quería soñar con volar, decía: "Hoy quiero soñar con volar." Y soñaba y volaba y lo recordaba. Entonces, con mi esposa sueño 5 días. Cinco días a la semana, seguro. Claro. Cinco días a la semana. Entonces, pero a veces, a veces me pilla así de repente, a veces me estoy dando una ducha, a veces me estoy lavando los dientes y me pilla, me pilla, me pilla de espaldas, me pilla así como una ola de espaldas de añoranza, de que la he hecho de menos, de que la añoro, etcétera, etcétera. Pega así como viene como un temporal, una baja presión atmosférica o no sé qué es y buah, y me pega, me pega un y me sale cuatro lágrimas y me las limpio y uf. Okay, ya estoy bien. Eso también pasa. Sí, es triste, pero es hermoso. Sí, también pasa eso. Es un regalo. Es un regalo. Mira, yo hasta, y creo que esto viene de mi padre realmente, porque yo recuerdo mi padre siempre los levantábamos y siempre decía: "¿Qué habéis soñado hoy? ¿Qué habéis soñado hoy?" Y yo siempre le decía, y mi hermano decía: "No me acuerdo." O mi madre decía: "No me acuerdo." Entonces yo creía, yo estaba convencido de que todo el mundo se acordaba de sus sueños y yo, además, tenía sueños favoritos. Tenía un sueño de volar y tal y cuando igual no había soñado mucho de ese sueño, decía: "Hoy quiero soñar con el de volar." Y a la mañana soñaba con volar, eh, etcétera, ¿no? Eh, entonces yo creo que viene de mi padre. Entonces, esa facilidad de soñar, no sabéis la enorme terapia que ha sido para mí. ¿Por qué? Porque, como os digo, o sea, yo sueño con mi esposa en mundos diferentes, en situaciones diferentes, en estructuras diferentes. Eh, hace una semana atrás compramos una casa grandísima en Perth, ah, en una calle de Perth, eh, con un tiempo fantástico, etcétera, etcétera, y te puedo describir como entramos en el laundry de la casa, etcétera, etcétera. Una casa como de dos pisos, así como una bajadita, etcétera. O sea, la terapia que eso ha sido ha sido impresionante. Ha sido muy, ha sido una enorme terapia que luego, claro, con los años yo me di cuenta que no todo el mundo tiene la misma facilidad de recordar sus sueños y menos de decir incluso antes de quedarse dormido, pues me gustaría soñar con mi esposa. Entonces eso ha sido una terapia tremenda. Óscar, cállate ya. Siguiente pregunta.
¿Cuál es tu posesión más querida? Mis hijos, definitivamente. A día de hoy, mis hijos y mis recuerdos.
¿Y tu pasatiempo favorito? Eh, a día de hoy caminar, caminar con mi perrita. Leo mucho, eh, y caminar con mi perrita. No, yo no estoy solo, pero no, pero me encanta la soledad. Eh, creo que hay un elemento terapéutico cuando aprendemos a bailar con la soledad. ¿Ya escuchaste la canción "Realmente no estoy tan solo" de Ricardo Arjona? Sí, sí, me encanta. Ah, okay. Me encanta.
Te toca Alfredo. Está que no conozco a Ricardo Arjona, lo siento. Eh, ¿cuál es tu autor literario, autora literaria o de ensayo favorito? Favorita. Tendría que ser, tendría que decir Isabel Allende. Isabel Allende describió a la letra a mi esposa, eh, desde "La casa de los espíritus", o sea, Isabel Allende y mi pasión por la lectura tiene que estar unida a Isabel Allende, definitivamente. "La casa de los espíritus", "De amor y de sombra", "Paula". Eh, en "De amor y de sombra", Irene era la protagonista, hija de una familia adinerada de Chile durante la dictadura de Pinochet, durante el golpe de estado, pocos golpe de estado de Pinochet, y se enamora de un español. Y el carácter de Irene era, babel, como diríamos aquí en España, era carismática, eh, defensora de lo oprimido, eh, su sonrisa iluminaba la habitación, su pelo largo, ondulado, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera. Me enamoré de Irene. Me enamoré de la imagen que en "De amor y de sombra" Isabel Allende describe a Irene. Esta chica chilena. Yo de Chile no sabía, sabía muy poquito, eh, lo que aprendí primero de "La casa de los espíritus" y luego de "De amor y de sombra", que fue el segundo libro de ella que leí. He leído como cinco libros de ella y me enamoré de Irene. Tanto es así que a través de Irene me enamoré de Chile y es por eso que de camino a Chile, yo iba a Chile y luego compré para irme a Australia. Y cuando yo llego a Australia, yo llego un lunes. El martes encuentro un trabajo, pero no empiezo hasta el viernes, y era en una discoteca y me ponen detrás del bar y yo no sé inglés. Y viene una camarera que me habla en español y me dice: "¿Eres nuevo?" Y cuando la veo, vi a Irene. Viste a Irene. Y era la chilena. Y era chilena también. Era la chilena, era la chilena. Y ahí me di cuenta, digo, ¿para qué era Chile si la chilena ya se había ido a Australia? Ya no había que ir a Chile, ya la chilena estaba en Australia. O sea, para mí mi, el amor de mi vida, y cuando digo que es el amor de mi vida, Verónica es el amor de mi vida. Es el beso de mi vida, es la sexualidad de mi vida, etcétera. No de una manera simbólica, sino de una manera literal. Yo no he tenido otra mujer en mi vida que ella. Y si acaso, la imagen de Verónica era como yo vi a Verónica era la imagen cuando tú lees un libro, viste que tú te pones el carácter al personaje en la cabeza y te lo imaginas de una manera, ese era Irene. Wow. De "De amor y de sombra". Entonces tiene que ser Isabel Allende. Muy bien. Por la influencia que ha tenido en mi vida.
¿Y tu compositor favorito? Eh, tengo muchos. Eh, Juan Luis Guerra me encanta, eh, Sabina me encanta. Y tendría que decir Manolo García. Hm. Eh, Manolo García. El Último de la Fila. El Último de la Fila. Claro.
¿Eres trasnochador o madrugador? Madrugador, definitivamente. Los poníismos. Sí.
¿Cuál es la cualidad que aprecias más en los demás? Eh, ya vamos a terminar. Eh, yo creo que la amistad y el ser buena gente. El ser buena gente. No me importa la cultura o la acción, etcétera. Si son si es buena gente, me...
¿Cuál es tu héroe de ficción favorito? Héroe de ficción favorito. No sé si tiene un nombre en particular, pero si hablamos de un talento de héroes, así como por ejemplo, Superman puede volar o Spider-Man puede tal, a mí me gustaría tener el talento o admiro ese talento de transportarse o cómo le llaman, el teletransporte, ¿no? El que tú puedes estar aquí y de repente puedes estar en España, etcétera. O sea, tener cualquier héroe que tenga esa capacidad. Vamos. Mm. Okay.
¿Qué te hace reír? Ah, los los chistes que me manda Alex Rey por WhatsApp. Tienes que compartir. Le presentaremos eso. Oh, me mandó, me mandó uno ayer que no se puede decir en el podcast. Muy bueno. Ya os lo mandaré. Ya os lo mandaré a vosotros. Bueno, en este podcast se puede decir casi todo, ¿no? Este no se puede. Okay. Ni siquiera aquí. Bueno, siquiera aquí. Okay.
¿Tienes problemas para dormir? Ninguno. Ninguno. Ninguno. O sea, cuando digo ninguno es: "Esta noche quiero soñar de esto y no me acuerdo de nada más." De hecho, eh, cuando a los 8 años hice el curso del método Silva de Control Mental. Y una de las cosas que te enseñaban era a dormir. A dormir. Empezaron el método para enseñar y yo en el meeting me quedé dormido antes de que llegara. Entonces, luego mi esposa sí que tenía muchos problemas para dormir porque era la típica mujer que luego a la noche empieza a resolver el mundo. Sí, sí, sí. Entonces, eh, la primera vez y le dice este método. Entonces, yo voy hablando y es un método en el cual tú tienes, te imaginas una pizarra, un número dentro y tienes que borrar el número en un círculo, etcétera, vas de 100, 99, 98, etcétera. Entonces, se quedó dormida. Entonces, cada vez que tenía problemas para dormir me decía: "Ah, cariño, ¿me puedes hacer lo de dormir, por favor?" Entonces yo empezaba: "Okay, imagínate una pizarra ahora." Y me pegaba con el codo y dice: "Eh, que es para mí, no para ti." Porque yo me quedaba dormido, no podía guiarla. Ningún problema. Genial. Bueno, pero no solo eso, sino que ahora yo ya sé lo que va a pasar en dos semanas más cuando me meta en el avión. Yo he viajado mucho en avión, mucho por las circunstancias. He bajado mucho en avión. No me acuerdo de la gran mayoría de los despegues. Eso es genial. Eh, es el, el avión empezar a calentar motores. Calentar motores, eh, y para mí es "arrorró mi niño chico". Wow, genial. Qué bueno. Qué bueno.
Bueno, y la última, la última pregunta. La gran pregunta. ¿Te consideras un hereje? Si por hereje decimos tratar de pensar por uno mismo a pesar de las limitaciones que tenemos, porque somos productos de nuestra cultura, productos de nuestras experiencias y traumas, etcétera, etcétera, que de una u otra manera sí que manipulan nuestro pensamiento y condicionan nuestras direcciones de pensamiento. En la mayoría de lo posible, por lo menos sí que aspiro a ser un hereje cada día más y a seguir pensando, seguir creciendo y seguir en este viaje en tren hasta la siguiente parada, visitar el siguiente pueblo y no conformarme con ellos y seguir, no para mi propio crecimiento, sino también para el crecimiento de la conciencia humana en sí. Hm, genial. Porque yo creo que lo que esté creciendo una persona en Chile de una u otra manera, como el efecto mariposa, acabará también influyéndoos al resto. Entonces, muy bien, amigos, vamos a escuchar un poquito de música para que nos dé tiempo ir a mear o lavarnos la cara o agarrar algo del frigorífico y volvemos enseguida. [Música]
Bueno, como digo, lamentablemente, lo bueno no tiene que terminar, pero acá vamos a terminar. Eh, hora de despedirse y como siempre lo hacemos, le damos el privilegio al invitado que se despida primero. Ojalá que lo hayas pasado bien. Óscar, despídete. Palabras finales. Me lo he pasado genial. Espero que los oyentes hayan podido poner los auriculares y según han estado haciendo las labores de la casa o conduciendo o cortando la hierba en el jardín o lo que fuera, lo hayan también disfrutado. Así que ha sido un privilegio. Espero que me invitéis para la temporada 3. Claro, claro. Y nada, disfrutándolo. Eso se dice. Date por [ __ ] Acabas de firmar tu sentencia. Efectivamente, no haber hablado. Gemelo, Castor. Bueno, tú sabes, querido Óscar, que a partir de hoy mucha gente nos va a negar el saludo por haber hablado, haber estado contigo. Bueno, ya sabíamos lo que había, nos arriesgamos y hemos disfrutado, pero muchísimo, muchísimo. Además, porque de alguna manera, una cosa es verte en tus seminarios y otra cosa es dialogar contigo, ver un poquito el Óscar íntimo. Y yo he disfrutado muchísimo, he disfrutado mucho, mucho. Y si me gustaría verte aquí cada temporada, sería extraordinario. Bueno, fraterna, ¿cómo es? Herética fraternidad. Eso es herética fraternidad. Hasta la próxima. Genial. Muchísimas gracias. Eh, gracias a ustedes que nos acompañaron o los acompañamos en sus quehaceres mientras escuchaban este podcast. A los que nos están viendo también, ya saben, sus comentarios son bienvenidos. También cuando el audio no es bueno, escríbanos todos los comentarios que nos den para mejorar, para recomendar gente que entrevistemos también son bienvenidos. Comentarios de crítica también. Así que muchísimas gracias por estar siendo parte de esta familia herética. Nos vemos y nos escuchamos en un próximo episodio de Zuma Herética. Hasta la próxima.