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Transformados por el salmo 119:97

Celia Elizabeth Arriola5:58

Transcription

[Música]

Salmo 119, versículo 97. Oh, cuánto amo yo tu ley. Todo el día es ella mi meditación. De David se dijo que era un hombre conforme al corazón de Dios. Aquí podemos ver el corazón de David, el amor que David sentía por la palabra de Dios. Como hemos dicho repetidas veces, era la para su vida. La palabra de Dios era más que un interés intenso, más que un pasatiempo, más que una curiosidad, más que un objeto de mucho estudio. Era su vida.

David profesaba amar la palabra de Dios. ¿Puedes hoy hacer lo mismo? Nuevamente, muchos denominan esto como la adoración a la Biblia. Ciertamente no lo es de lo que estamos hablando. La pregunta queda en pie, sin embargo, ¿amas la palabra de Dios? No es difícil determinar la respuesta. Puedes pasar tiempo con el objeto de su amor. Si amas la palabra de Dios, invertirás tiempo valioso en conocer el libro.

David no se avergonzaba de declarar su amor por la palabra de Dios. A lo largo de todo el salmo 119 lo expresa. En el versículo 1033 dice: "Aborrezco a los hombres hipócritas; más amo tu ley." En el 127, en el versículo dice: "Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro." En el versículo 163 dice: "La mentira aborrezco, y abomino; tu ley la amo." En el 165 dice: "Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo."

En Gálatas 5:19 hallamos otra escritura con mucho valor, porque dice: "Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Santiago también establece esta relación en Santiago 2:8: "Si en verdad cumplís la ley real conforme a las escrituras, amarás a tu prójimo como a ti mismo." Bien, seis, las tres encajan entre sí: el amor por Dios, el amor por su palabra y el amor por su gente. Tal como un objeto necesita tener tres dimensiones para existir, usted no puede tener uno de estos tipos de amor sin tener los otros dos. Por ejemplo, ¿crees que realmente se puede amar a Dios y odiar a la gente? No se puede.

Mientras esté en la Biblia, en primera de Juan 4:20 dice: "Si alguno dice, Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso; pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?" ¿Puede un hombre genuinamente amar a Dios y no amar la palabra? Veamos lo que dice Juan 8:47: "El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto vosotros no las oís, porque no sois de Dios."

Estas tres expresiones de amor se hicieron evidentes en la vida de David, porque él había hecho de la palabra su vida. ¿Cómo puedes hacer esto tú? ¿Acaso es tan sencillo hacerlo? Decidirlo. Obviamente, el momento llega en el cual es necesario decidir hacer de la Biblia su vida. Lo que David dijo: "Todo el día es ella mi meditación." 15 veces se menciona el tema de la meditación en el libro de los salmos. Esto es meramente parte de la cultura del medio oriente. Es también una norma para los gentiles del Nuevo Testamento.

La meditación es más que una actividad, más que acumular información. La meditación consiste en tomar las escrituras de modo personal y llevarlas en oración delante de Dios, como si fueran sus propias palabras. Guardarlas continuamente en la conciencia. Es por eso que David fue la clase de hombre que fue.

Acompáñeme en una oración. Gracias, Señor, bendito por tu amor, por tu grandeza, por tu cuidado, por darnos la vida en esta mañana. Abrir nuestros ojos, levantarnos y estar conscientes. Mi Dios, estamos vivos. Gracias, Padre. Gracias por mostrarnos en este pequeño versículo, Señor, el gran corazón que David tenía. Gracias porque él amaba tu ley, amaba tus estatutos, amaba tus decretos y menciona que todo el día pasaba meditando en ella. Ayúdanos a tener ese corazón, a imitarlo para poder continuar nuestra vida a tu lado. Gracias. Cuídanos en todo momento y te lo oramos en Jesús. Amén.

[Música]