Transcription
Me llamo Abril, tengo 6 años y cuando sea grande quiero ser pediatra.
Para niños. S Nicola, tengo 6 años y cuando sea grande y quiero ser bombero.
Soy Tcita, tengo cinco años. Conocí a [Música] quiero ser maestra.
Soy Rafael, tengo 6 años y cuando sea grande voy a ser doctor.
Cuando sea grande voy a ser policía. Voy a ser [Música] El Hombre Araña.
Vivimos con la idea de la vocación y yo podría decir casi provocativamente que la vocación no existe. Me gusta mi grupo de trabajo, me gusta lo que estoy estudiando. Me parece reines que no pueda hacer otra cosa cuando sea grande que abogada.
Trabajar en un canal de televisión, en cine y maquillar a personas importantes, a famosas. Todavía no decidí muy bien mi vocación. Me gustan tantas cosas que no, no me puedo decir. Y lo más difícil de encontrar una vocación me parece que es descubrir lo que verdaderamente te gusta y saber lo que querés hacer.
Me gustaría seguir comedia musical o ser locutora. Quiero ser criminólogo o detective forense. Quiero ser periodista deportivo.
Existe un momento de una angustia por la que todos pasamos, que es cuando vemos que se nos acaba el secundario y hay que decidirse ya por una carrera. Cuando uno elige una carrera, cuando un estudiante, un joven, un adolescente elige una carrera, piensa que está definiendo toda su vida.
El final del colegio secundario suele ser una instancia de incertidumbre y dudas en relación al futuro y también de un planteo acerca de la vocación. En esa etapa, los adolescentes se enfrentan a múltiples opciones para definir su futuro profesional.
Y bueno, me gustaría ser músico, probar suerte en eso. Y yo quiero ser administradora de empresas. No, igual tengo dudas entre abogacía. Y después lo hago. Fútbol también me gusta mucho el fútbol. Me gustaría ser futbolista. Y si no, algo que tenga que ver con ingeniero en sistemas. Y seguir mucho la comedia musical. El teatro es lo que más me gusta también.
Mi nombre es Angelen, tengo 18 años y no sé qué voy a hacer cuando sea grande. No tengo ni idea. [Música] [Aplausos]
Cuando somos chicos creemos tener certezas acerca de nuestra vocación. Pero a medida que vamos creciendo, van apareciendo las dudas, las inseguridades. La vocación no escapa a este proceso de cambio, búsqueda y desorientación que implica el paso de la adolescencia a la vida adulta.
La vocación es un constructo, es una construcción conceptual, eh, que se acuñó hace más de 100 años y que eso generó un conjunto de discursos y de prácticas asociados con con el tema. ¿Qué es la vocación? Es difícil comentarlo sin hablar de las creencias que hay acerca de la vocación. Pensamos que hay gente que nace para cierta cosa y que otros nacen para otra cosa. Y entonces decimos, bueno, si nací para ser pianista, tengo que ser pianista. Y en realidad, a mí me parece que esto no es tan así, que en realidad uno se va haciendo en la vida y que entonces la vocación se puede de alguna manera fabricar.
Convivimos con la idea de que la vocación es un conjunto de de experiencias que las personas van acumulando a lo largo de la vida y organizan su vida este estudiantil, su vida laboral alrededor de esta idea de la [Música] vocación. Más que de vocación, habría que hablar de pasiones, ¿no? Cuando uno tiene pasión por aprender o pasión por estudiar o alguna una pasión que a veces se transmite. La pasión, por ejemplo, muchos docentes le transmiten a los estudiantes, profesores que les gusta mucho su materia que dan o que les gusta mucho la disciplina que que transmiten. Bueno, también de alguna manera contagian a los estudiantes esa pasión por el conocimiento.
Según los últimos datos oficiales, cada año egresan del nivel secundario alrededor de 250,000 alumnos de la educación común. A ellos se agregan casi 50,000 en secundaria de adultos. Es decir, que alrededor de 300,000 personas por año se enfrentan a la difícil situación de definir su futuro.
Cuando sos adolescente, como que estás en plena etapa de crecimiento, en pleno cambio de personalidad. Por ahí por eso pienso que estoy como no muy decidida porque me gustan muchas cosas y por ahí pienso en todo y tengo que decidirme con una. Y me parece complicado decidirme a una sola.
Es medio difícil, capaz, imaginarse lo que uno va a hacer a futuro porque tampoco está, capaz, muy interiorizado en lo que es ganarse la vida haciendo una actividad. Para mí, la orientación de una vocación es importantísimo para la vida. Digamos, si no tenés definida una vocación, es como que no, no sé, no tengas un un sentido para para la vida. No sé, mucha gente, yo me acuerdo de mi división, agarraban carreras convencionales porque llegaba el momento de elegir y no sabían qué hacer. Entonces, bueno, soy contador y y por ese lado, bueno, se sacaban de encima el peso ese de tener que elegir.
Que es uno de los momentos más difíciles, porque además uno dice, "Uy, tengo que elegir lo que voy a hacer para toda mi vida". Y a los 18 años, la verdad es que tal vez no tenés ni idea de lo que querés hacer. Y vos decís, "Uy, dentro de 20 años, ¿qué estaré haciendo?". Y es así, uno no sabe.
Los adolescentes de hoy se mueven en un escenario social cambiante que los condiciona a la hora de elegir una carrera. Para ellos, como para cualquiera, es muy difícil su futuro laboral. Pero bien orientados, podrán vivir este hecho como un periodo de libertad y no solamente como un momento de presión.
Si pensamos en escenarios sociales, por ejemplo, de la década del 50 del siglo XX, eh, en general, una persona podía elegir en esa época una actividad al salir del colegio y esa actividad podía seguirla a lo largo de su vida, durante toda su vida laboral adulta. Hm. Ese escenario social no es el que existe hoy. Y entonces tenemos que acompañar a quienes van a elegir, tratando de pensar sobre los escenarios en que estamos viviendo. Y un elemento que que que califica el escenario actual es justamente lo cambiante de la vida este laboral.
No hay una edad para encontrar una vocación. Primero, que uno puede tener muchas vocaciones. Y entonces pensar que hay una vocación desde que nace es pensar que los individuos ya cuando nacemos tenemos nuestro futuro hecho. Y en realidad, uno se va haciendo, eh, con las oportunidades también en las trayectorias de vida. No sé si hay un momento, eh, ideal para tomar decisiones. Creo que el tema es un un un proceso continuo, permanente, que en definitiva tiene que ver con la búsqueda que tienen las personas para para encontrar un sentido a su vida, para poder desarrollar distinto tipo de de actividades que le permitan recrearse, reinventarse, este, construirse.
No sé si la vocación, eh, nace desde que uno es chiquito. Yo creo que la vocación se va formando a lo largo de los años. Uno se va especializando, le va gustando lo que hace, se especializa más, va buscando su camino. Entonces, ahí es donde surge, eh, la vocación. Se trata de una búsqueda no garantizada. Se trata de convivir con las dudas, con los conflictos, con las inseguridades.
Si hablamos de angustia, es porque predomina una situación de mucha incertidumbre propia del escenario social en que vivimos, pero también asociado con, eh, una situación de amenaza, digamos. El terminar la escuela tiene la amenaza de quedar excluido, de quedar fuera del sistema social. Entonces, para muchos, este es un momento que se vive con con angustia.
Los jóvenes que terminan el secundario sin poder definir su vocación pueden sentirse confundidos, pero ese sentimiento es parte de una etapa compleja que hay que atravesar para encontrar lo que verdaderamente les [Música] interesa.
Dice la primaria en un colegio con orientación económica hasta noveno año. Y bueno, después de eso tomé la decisión de hacer el secundario en otro colegio porque no, no era lo que me gustaba. Entonces me cambié a un colegio con orientación técnica porque, bueno, mi papá es electricista, mi hermano electrónico y ya se había recibido en el mismo colegio, así que tenía como referencia ese esa institución. Y bueno, me metí ahí. Al principio era todo bien porque, digamos, las materias eran normales y un par de materias técnicas que, bueno, se fueron sumando con el tiempo. Ya el segundo año fue más complicado porque eran todas técnicas más los talleres y ahí ya me empecé a dar cuenta que no era lo tampoco lo que me gustaba. Así que veía a mis compañeros apasionados con lo que era los aviones, los técnicos, digamos, y yo veía que no, a mí no me pasaba lo mismo. Así que bueno, noviembre, más o menos diciembre, cuando fui terminando el año pasado, ya sabía que no, no era lo que yo quería seguir. Pero a la vez, como que me sacaba una mochila de decir, bueno, me recibí, tengo el título, ya cumplí con mis viejos, digamos, el legado familiar. Yo ya ya tenía el título, era mecánico mantenimiento de aeronaves. Y bueno, ya como eso ya estaba cumplido, yo me siento medio en la incertidumbre de no saber qué qué seguir. Y es feo porque uno se siente como como amargado, como angustiado, no sabe qué qué hacer. Porque también vos decís, bueno, listo, me meto en tal carrera, pero si el día de mañana te equivocás, es es para perder tiempo. Y el día de mañana también perdés tiempo y perdés, no sé, perdés el sentido de lo que quieres elegir al final porque te terminas confundiendo. Tantas carreras, tantas materias, tanto todo, te volvés loco.
Bueno, contame, ¿cómo andas? Bien, todo bien. Acá andamos bien. Bien. Estoy en plena, digamos, búsqueda de la carrera que quiero seguir. Terminé el secundario el año pasado y, bueno, estoy en ese proceso, digamos. Si tuvieras que contarme, bueno, lo que te pasa hoy respecto de esto, ¿cómo cómo lo definirías? Eh, yo lo definiría con un proceso de incertidumbre, digamos. No sé bien qué quiero seguir, pero a su vez trato de no desesperarme porque sé que si tomo una decisión apurada o algo, es más factible que me equivoque y pierda más tiempo del que que podría pasar buscando.
Llega al punto de termina el secundario y como que no, no hay nadie que te liga. Todos te dicen, "¿Qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer?". Pero no, nadie te da una respuesta. Si podés acudir a tal lugar, fijate. Bueno, mejor que no te la den, porque si la respuesta te la diera otra, estaría. Pero el problema es, es un poquito así. O sea, hay un punto, te lo tenés que bancar vos en el sentido de, bueno, sos vos el que tiene que pensar qué quiere hacer, por dónde ir armando esta cuestión. Y no suponer que hay otro que te va a facilitar diciéndote, "Tu carrera es tal o cual". No, porque eso me parece es una búsqueda bien personal.
Solo uno de cada cinco estudiantes que ingresan a la universidad se gradúa. La mayor deserción se registra durante el primer año de cursada y con niveles que en algunas carreras roza el 50%. Y un poco de angustia me genera no saber en qué carrera anotarme. Que mientras ver encima a mis amigos que ya están todos inscritos en distintas universidades, que es complicado porque uno siente como que se queda en medio de la nada y de para dónde arranco. Y es es difícil. Pero bueno, no habría que temerle a la angustia como una vivencia de este de intranquilidad, de inseguridad, siempre y cuando eso tenga como un sentido de motorizar y movilizar a la persona en búsqueda de situaciones que puedan mitigar justamente esa angustia. El problema, por ahí, es cuando la angustia se consolida en una situación estática y lo que produce es parálisis, es este [Música] inmovilidad.
¿Identificas cierto tipo de actividades, actividades te pregunto en general, pueden ser escolares o no escolares, en las que te hayas enganchado, hayas sentido algo esto que estás reclamándole al futuro, decir, me gustaría hacer algo que me guste? Sí, sí. Yo de hecho, en la escuela técnica, siempre me me refugié más en las materias como literatura, historia. Eran materias en las que yo era buen alumno y me gustaba, digamos. Leo mucho el diario y todas esas cosas. Soy bastante.
Esto está bueno que puedas identificar, porque son actividades que vos las vas haciendo sin que nadie te exija hacerla. La vocación se manifiesta en cada uno de diferente forma. Una de las mayores dificultades para los jóvenes es determinar con qué criterio deben inclinarse hacia esa vocación. ¿Deben hacer lo que sienten que les gusta o lo que creen que les conviene?
Lo importante es no desesperarse y vivir esta etapa acorde como uno es. Yo creo que siempre que uno, una persona decide a lo que se dedicar para el resto de su vida, tiene que pensar sí si es algo que le gusta, pero también, y hoy en día sobre todo, el factor económico juega un rol importantísimo. Y uno siempre tiene miedo de, "Uy, pero si hago lo que me gusta, no, no tengo plata". O el día de mañana voy a tener otras necesidades económicas y y no el miedo de que si uno va a poder o no sobrellevar eso.
Importa también lo lo económico, digamos, tener un buen sustento, ganar bien. A quién no le gusta ganar bien, pero creo que si no, si no te gusta lo que hacés, por más plata que ganes, no, no te hace [Música] feliz.
Yo lo que veo importante es ganar plata. O sea, suena muy superficial, pero creo que actualmente si no ganas plata, por ahí no puedes formar una familia y sustentarla. Si alguien quiere decir, "Yo quiero elegir algo para ganar mucha guita", bueno, eso es un tema también personal, digamos, que si alguien quiera elegir una carrera porque cree que de esa manera va a tener un un futuro económico, este, con con este, con mayor proyección, con mayores posibilidades de enriquecimiento justamente económico, bueno, vale.
Si pudiera ser posible, me gustaría seguir algo que sea, laburar en algo que a mí me guste, me divierta y ganar bien. Por ahí no ser multimillonaria, pero ganar bien, que pueda tener una buena casa y poder [Música] mantenerme.
Eh, estoy como un poco indecisa. Eh, no sé muy bien todavía qué voy a seguir. Tengo opciones, pero no, no tengo nada decidido. De chica quería ser veterinaria, pero duró un par de años y después ya como que me dio asco. Administración de empresas, porque no sé, yo me imagino estando en una oficina, atendiendo el teléfono, cosas así. Me gusta la contabilidad y esas cosas. Modelaje, porque me gusta sacarme fotos, me imagino desfilando. Por ahí, eh, técnica óptica, porque ya desde chica me gustaba ir al oculista y que me hiciera los anteojos y que me pusiera los aumentos y esas cosas. Todo el tiempo estoy pensando, "Hago esto" y al otro día, por ahí, digo, "No, mejor hago esto". Si me pasa siempre. Por ahí tenemos charlas en familia y surge una carrera y digo, "Ah, mira vos, puedo inclinarme hacia eso". Y lo que tenía pensado antes se va [Música] totalmente.
Solo uno de cada cinco estudiantes que ingresan a la universidad se gradúa. La mayor deserción se registra durante el primer año de cursada y con niveles que en algunas carreras roza el 50%. En nuestras sociedades se cree que que la naturaleza no da, nadie te lo va a dar. Es decir, un chico que nació para cierta cosa, nunca va a llegar a otra cosa. Y a mí me parece que esto es una una falacia, es mentira.
Mi talento, para mí, no, según lo estuve viendo en el colegio, creo que es la contabilidad. Y mi pasión es sacarme fotos. O sea, me encanta editarlas. Pero en este momento están pesando igual las dos, mi talento y mi pasión. No, pero yo creo que a la larga mi talento es lo que va a pesar más, con lo que voy a tener un mejor trabajo, creo yo, ¿no? Y un mejor, un buen futuro.
Todos tenemos alguna facilidad para algo. Pero por ejemplo, cuando la gente piensa, eh, "tal persona nació para músico" o "nació para pianista" o "nació para violinista" o "nació para la matemática" o "nació para la danza". En realidad, la pregunta es, ¿qué oportunidades tuvo en la vida para desarrollar eso que se llama vocación o talento? Que a mí me parece que hay que cuestionarse un poquito si ese talento es natural, si es innato, si viene con uno, o si en realidad se va fabricando con la vida de cada uno y con las oportunidades que nos nos van dando.
De la notion de don n'est pas quand même un usage beaucoup moins innocent que que d'autres appréciations. Absolument, parce que on touche pas quelque chose de bien. Sr, la notion de don est au fond la philosophie, euh, c'est c'est la philosophie même de de de tout, c'est. Dès le moment où on ignore la relation, on ignore que les capacités, les aptitudes, les qualités, les propriétés que l'on demande et que l'on apprécie, au moment où on ignore qu'elles sont socialement produites, bon, qu'elles sont pas dans la nature, mais qu'elles sont dans dans un travail social historique, celui de la famille, celui de l'école, et cetera. Bon, bah, il ne reste que le don. Et on dira, "Vous n'êtes pas doué pour ça". Ce qui a un effet absolument terrifiant, parce que vous n'êtes pas doué. En français, c'est une des choses les plus terrifiantes qu'on puisse dire à quelqu'un. Que faire contre ça ? Contre la nature, on ne peut rien. Alors que si on disait, "Vous êtes le produit de conditions historiques et sociales telles que vous n'avez pas un accès facile à la langue qu'exige le système scolaire". Voilà une phrase rigoureuse. Bon, euh, bah, il y aurait un recours. Vraiment dire, bah, "Ça s'apprend".
Porque no sé, yo pienso que, o sea, ya el colegio mucho no me gusta, es como que me aburre. Y si me aburro en el colegio, por ahí en la universidad estudiando, como que mucho no me veo. Son muchos años y, bueno, son bastantes. Por ahí no me da la cabeza para eso. [Música]
A veces se confunde no tener vocación por no servir para nada. Que uno no tenga una vocación definida no quiere decir que no sirva para nada. No hay una naturaleza humana preestablecida. Nosotros somos lo que las sociedades y lo que nosotros mismos vamos haciendo con con nuestra propia vida. Entonces, hay que atacar de alguna manera con la propia experiencia y la propia trayectoria de vida, con la propia historia, y que atacar estas ideas y no decir, "No, no voy a servir para el secundario" o "No voy a servir para la matemática". No hay que, desde la escuela, igualar las oportunidades y desde uno creer y confiar en que uno va a poder. De hecho, todos podemos aprender. Eso me parece que es importante. [Música] [Música] B [Música] [Música]
Las opciones para estudiar después del secundario son muchas y muy variadas: carreras largas, carreras cortas, oficios terciarios. Se suman posibilidades, pero también se suma el desconcierto ante este panorama. Es importante orientarse para poder decidir mejor.
Siempre que uno decidía después de la secundaria, "Hay que ser profesional". Pensaba en ser abogado, ser médico, este, ser ingeniero. Y entonces las posibilidades serán esas, porque ser alguien en la sociedad era ser un abogado, alguien prestigioso. Bueno, nuestras sociedades cambiaron bastante. Por supuesto que al haber mayor cantidad de de carreras e instituciones, se complejiza, eh, la búsqueda. En algún punto, podríamos decir que que es beneficioso tener un menú mucho más variado para elegir qué comer. [Aplausos] [Música]
Es falta de información que hay en todos lados. Estamos muy encasillados en que acá tenés que ser médico, abogado o contador. Y ya, una cosa distinta ya genera genera cierta tensión como algo nuevo y ya es raro. Sabemos que hay cada vez oferta educativa desde lo público y de lo privado. Eso a veces les facilita o les permite encontrar, eh, una carrera en la cual ellos puedan reflejar más de un interés. No necesariamente tiene que ser un obstáculo.
En la Argentina existen alrededor de 2000 instituciones terciarias y universitarias que otorgan títulos oficiales y hay más de 6000 carreras oficiales para elegir. Las carreras tradicionales siguen encabezando las preferencias de los alumnos. En 2009, la carrera de Medicina cuenta con 5923 estudiantes nuevos, Abogacía con 5223, Psicología con 4182, y Contador Público y Administración de Empresas con 3493 estudiantes. Esto significa que el 40% de los jóvenes quiere ser médico, abogado, psicólogo, contador o administrador de [Música] empresas.
Me encanta, me encanta estar en el campo, me encanta estar al aire libre, me encanta trabajar con los peces. Me gusta mucho hacerme preguntas y y tratar de a la respuesta investigando. Eso, eso sí me encanta. La ciencia, lo que es ser estar movilizado y tener preguntas y ser inquieto y saber por qué es esto, por qué es lo otro. Eh, eso me me atrae mucho y y me encanta. [Música]
Yo estudié en el ex Nacional número 1 de Vicente López. Esto queda en la provincia de Buenos Aires. A mí me gustaban mucho las ballenas y los mamíferos marinos. En ese momento, yo tenía una vecina que había venido a estudiar a Madryn y me acuerdo que les fui a preguntar a ver cómo, cómo ella, cómo lucía, estaba acá y qué estaba haciendo. Y me encantó lo que mamá, lo que la mamá me dijo, me mostró fotos y el lugar era espectacular y encajaba bastante con lo que yo, eh, tenía expectativas de hacer o lo que a mí me me gustaría hacer o el lugar en donde me gustaría vivir. Y bueno, ahí se me planteó esa idea. Y me asustaba un montón el tema de irme de mi casa y separarme de mis amigos, pero estaba tan emocionada o sentía tal exaltación de irme a otro lugar y de de estar en un lugar así como acá, que que bueno, lo seguí pensando.
Finalmente, Ana juntó fuerzas y se despidió de su familia y amigos más queridos para poder seguir el camino que le marcaba su vocación. Los primeros meses estaba en el paraíso. Me parecía espectacular. Es una universidad chiquita, somos pocos estudiantes, tenemos mucho contacto con los profesores. No era nada que ver a lo que yo había hecho en en el CBC. Ahora estoy haciendo mi doctorado con una especie de trucha, que es la trucha arcoíris, que es el salmón que nosotros comemos generalmente en en los restaurantes o que te venden en las pescaderías, que vive en el río Santa Cruz, que queda en la provincia de Santa Cruz. Esto es porque tal vez tienen algunos parásitos o algo. Como lo voy a abrir, cualquier cosa. Cuando llego acá, tengo mi mi escritorio, mi computadora y el laboratorio y voy, me echando entre una cosa y otra. Tengo que hacer un montón de cosas, así que no me aburro.
A veces, seguir el camino de una vocación implica hacer ciertas concesiones, alejarse de los afectos, de las costumbres, de los sitios queridos. Puede ser difícil para un adolescente. Es acá cuando se necesita el apoyo familiar y afectivo para orientar la vocación y definir el futuro.
Hola, hola, papi, ¿qué tal? Amorosa, bien. Ay, mami, qué linda que estás. Ese vestidito es el que te compraste en Uruguay, ¿no? Venimos de salir, por eso estoy con vestido. Sí. Fueron al cine. No, fuimos a la Boca. Los chicos fueron con ustedes. No, ¿qué hicieron? Se quedaron acá, comieron las milanesas que todavía quedaban y Martín rindió el examen. No, ¿cuándo rendía? Esta semana. Y estudió. Mar. Sí, dice que la t. Estuve estudiando. Eh, con mi familia me comunico bastante frecuentemente, más o menos dos veces por semana. Hay veces que más, hay veces que menos, depende en la situación en la que uno esté. Yo tengo una relación muy muy próxima con mi familia, así que si los extrañaba, pero nunca tuve dudas de de lo que me gustaba. De acá siempre me gustó.
Cuando uno recorre las historias de vida de los estudiantes que llegaron a la universidad o de estudiantes que ocupan un puesto en el mercado laboral más alto, lo que se da cuenta es que la familia acompañó bastante este proceso. Yo también sé desde un punto que ellos se ponen tristes en algún momento, pero sé que también les encanta venir y les encanta el lugar y están orgullosos de lo que yo estoy haciendo y de que haya elegido hacer esto.
Son muy pocos los que respetan oficio que han elegido. A ti nunca te dio por el cine, ¿no? Nunca. No has pensado nunca en seguir los pasos de tu padre. Es casi una regla. Nunca me gusta verlo. Voy bastante seguido, pero nada más. Bueno, los padres, eh, bueno, lo que deben hacer es acompañar a sus hijos, escucharlos, eh, escucharlos en sus inquietudes, eh, en sus gustos, que muchas veces no coinciden con las expectativas de ellos. Lo importante es poder conciliar estas expectativas con la que los jóvenes tienen de sí mismos, no, es decir, con sus propias expectativas, que eso no se convierta en un obstáculo.
Lo importante es que que busque uno, eh, una cosa que que le sirva a él para el futuro de él, que que le venga bien. Es importante que encuentre lo que a él le gusta y que salga adelante, que que que aprenda lo que él quiere. Entonces va a trabajar a gusto y cuando trabaja y va a estar bien. Mi abuelo era zapatero, mi papá es analista de sistemas y yo quiero ser actriz y diseñadora gráfica. Mi abuelo era metalúrgico, mi papá metalúrgico y yo quiero ser nutricionista. Mi papá es agrónomo, mi mamá me olvidé y yo quiero ser guionista. Mi abuelo es metalúrgico, mi papá metalúrgico y yo quiero hacer algo de Bellas Artes. Mi mamá es ama de casa y mi abuela fue también ama de casa y yo quiero ser bioquímica. Mi abuelo antes era agricultor, mi papá es remisero y yo quiero ser médico. Mi abuelo era albañil, mi viejo es plomero y yo quiero ser ingeniero mecánico y, eh, diseñador gráfico.
Muchas veces nos encontramos con jóvenes que, eh, a los cuales les resulta más fácil afrontar esta búsqueda de de un proyecto de vida o pensar en una elección de carrera por su formación educativa previa, porque, bueno, provienen de un, eh, núcleo familiar, eh, continente. [Música] [Música]
Este es mi cuarto, es el lugar donde estudio, donde están todas las partituras, los libros de música. En el corcho tenemos las las fotos de los los grandes músicos que me gustan a mí: Antonio Vivaldi y un poquito más arriba está Bach. Dos iconos del del Barroco. Eh, bueno, tenemos a Beethoven, a Mozart, grandes del clasicismo. Astor Piazzolla, un gran tanguero argentino que me gusta mucho. Y bueno, hablando de Tango, sobre todo. Y en tamaño bien grande, como para que destaque, el gran Carlos Gardel. Y bueno, después tenemos algunas entradas de donde conviven conciertos de la Sinfónica Nacional con las entradas de Charly García y Stereo. O sea, hay un poco de todo. De música empecé a tocar más o menos a los 8, 9 años. De repente, en muchas situaciones pasaba que que la gente te dice, "Ay, ¿cómo andabas después de mucho tiempo? ¿Y qué estás estudiando?". Bueno, "No, yo estoy estudiando el violín". Ah, ¿y qué más hacés? Y al principio, a uno le cae como una piedra.
A eso, yo creo que cuando uno estudia lo que le gusta, se ve mucho reflejado en en el trabajo que hace uno. Si al momento de ir a trabajar, uno lo encara desde desde la alegría de poder hacer algo que uno le gusta, por ejemplo, en mi caso, dar clases es algo que hago con ganas porque realmente lo disfruto. Y bueno, creo que es es un plus que capaz alguien que que estudió de mala gana o porque era lo que tenía más a mano. Son cosas que se van a perder.
A veces la vocación se define nítidamente en la infancia, modifica durante la adolescencia. En esos casos, conviene ser fiel a esas primeras [Música] sensaciones. Yo lo veo muy parecido al a la carrera del deportista, que que tiene todos los días su rutina, su entrenamiento, y bueno, que eso no puede faltar ningún día porque si no uno se queda y ya perdés nivel. O sea, siempre hay que estar, eh, estudiando y haciendo cosas como para mejorar. [Música] Uno. Otro más. [Música] Adentro. Me de los [Música] p.
Cuando están por elegir una carrera, los jóvenes pueden sentir la presencia familiar como un apoyo, pero también como un condicionamiento. Es importante que este límite que tiende a desdibujarse quede bien claro para que la decisión sea genuina. Es importante que un joven sepa que está eligiendo su vocación dentro de un contexto familiar y social.
Sorprendió un poco porque salía del esquema familiar de tres generaciones de profesionales universitarios, la mayoría médicos. Bueno, pero creo que era su decisión y bueno, tratamos de de apoyarla. No, por ahí sorprendió porque en algunos momentos se hablaba inclusive de estudiar medicina, parecía un poco el mandato familiar, muchos abuelos, padres, tíos, primos médicos. Pero fue nada del otro mundo. Por para él, este debe haber sido difícil cómo poder transmitirlo a los padres y decir, "No, de lo que ustedes por ahí esperaban, voy a hacer algo algo distinto". Y claro, ellos digamos que son los que siguen más de cerca de mi carrera desde que empecé, que no podía tocar dos notas hasta entrar en alguna orquesta, empezar a dar conciertos, y siempre son los primeros que están sentados adelante. Obviamente que uno trata de que haga lo que le guste y que eso le pueda servir para para subsistir, porque la realidad es que hay que vivir para eso, hay que ganar. Y bueno, pero que haga las cosas que le gustan.
O trabajás o estudiás todo el día con la guitarra. Y, eh, atención. Te hablo, Martín. ¿Qué hacés? Tanto tiempo. Estás igualito. Te falta el sillón y la guitarrita. ¿Te acordás la banda? No me digas que ahora la burras. Los desahuciados de Pompeya. Dale que te Dale que te dale con la guitarrita. Pagará guitarra. Un desastre. Qué bravo. Quedó. Qué bravo. Sabes que me tengo que ir. Qué gusto, Martín.
El tema de las presiones familiares o de las presiones en general, las influencias, eh, se trabajan porque tienen que ver muchas veces con las expectativas que que tienen ellos y las expectativas que tienen los o que ellos creen que los padres tienen puestas en ellos en este momento de sus [Música] vidas. Lo importante que para nosotros es propiciar que ellos puedan elegir acorde a sus deseos.
Que mi familia tenga una, digamos, una misma orientación, que todos sean técnicos, que todos sean electricistas, demás, como que así me influyó. Porque a la larga uno dice, bueno, yo tengo que ser tal cosa, pero si uno lo siente como que es complicado y no, por más que uno quiera, no puede. Yo, por lo menos, siempre conté con el apoyo familiar y siempre me acompañaron, o sea, en la decisión y me acompañé a los lugares a a hacer las derivaciones, todo, a enterarme un poco cómo era la cosa. Todo proyecto positivo hay que hay que avalar y darle todo el apoyo, el envión que uno que uno pueda para seguir adelante. Y bueno, era demostrado que realmente era lo que quería. [Música] [Aplausos] [Música]
Que quieras pintar, cantar, o siempre la vas a tener que pelear. Siempre, sea lo que elijas hacer, sea lo que vayas a estudiar o laburar, siempre la vas a tener que pelear. La voluntad la tenés que tener vos. Si vos no tenés voluntad, yo creo que no se te va a complicar. Siempre.
En el caso mío, me gusta la música y creo, este, muy valorado el tema de la música. Un profesor de música hoy por hoy no gana mucho, es un docente más. No, realmente no creo que sea muy valorado. Me parece que lo bueno es encontrar el balance, porque por ahí a vos te gusta mucho hacer algo, pero con eso por ahí no podés vivir. Entonces, tenés que ver algo que te guste, pero que al mismo tiempo sepas que tiene, o sea, que te va a ir bien económicamente, más o menos bien, por lo menos. [Música] [Música] [Risas] [Música]
Existe un mandato social que nos empuja a estudiar, pero ¿qué pasa cuando la vocación es trabajar? [Música]
Yo en la carpintería, ya desde chiquito, lo que tenía 10, 12 años, ya empezaba a ayudar a mi padre y a medida que fue pasando el tiempo, fui bueno, fui aprendiendo, no todas las técnicas estas de de cómo separar la madera, de cómo elegirla, por ejemplo, de cómo, este, saber cuál es la madera que me va para las distintas manualidades, no las artesanías que hacemos. Desde chiquito, yo, este, mi padre ya tenía esta carpintería y más que nada me quería dejar su su legado, ¿no? Como decir, bueno, no puedo enseñar a nadie, no le puedo dejar más a nadie lo que yo te estoy dejando a vos. Y lo más lindo de tener un oficio es que vos mismo trabajás, vos mismo sabés lo que producís. Ir y, o sea, que nadie te puede decir, "Mira, vos no sabés esto, no sabés aquello". Yo sé esto y a mí nadie me va a poder venir a decir que yo no sé. Es es lindo de tener un oficio, de saber algo. Cada vez que va trabajando, va cometiendo errores y de esos errores uno va ya sabiendo que es lo que no tiene que hacer. Y por ahí uno que estudió toda su vida y nunca trabajó, entonces puede tener los mismos roles, va a decir, "Ah, esto no era así". Todos cometemos errores, pero este, el que tiene más experiencia y el que tiene más más tiempo trabajando en esto. Esto es algo lindo que que me dejó mi padre y que ningún padre, o sea, te deja esto, ¿no? Que te enseñe con tiempo cuando sos chico, más que nada, porque en la temporada que la edad que más más aprendés. Así que me gustaría que si mis hijos sepan este tipo de trabajo, que es lindo, es tranquilo, es más, si estás en su casa, tenés todo el tiempo del mundo.
La definición de una vocación no tiene por qué ser apresurada ni azarosa. Lo importante es ser consciente de por qué eligen lo que eligen. La orientación vocacional se vuelve entonces una herramienta de gran [Música] utilidad.
Los jóvenes se acercan en general con inquietudes parecidas. Están angustiados, quieren saber qué hacer, están preocupados por su futuro. E y decimos preocupados, no desesperanzados, porque está en sus objetivos salir adelante en esta búsqueda. En esta búsqueda que ellos inician en el proceso de orientación. Lo importante es que puedan lograr, eh, su objetivo, que en la mayoría de los casos tiene que ver con el motivo de consulta y que es bueno poder elegir una.
Yo lo que les voy a proponer ahora es que trabajemos una técnica. O, se saben que en cada una de las reuniones trabajamos alguna técnica en especial. Les voy a dar esta hojita. Tienen varias opciones. Tienen que elegir y marcar dos con las que están de acuerdo y dos con las que no están de acuerdo. Eh, hay un tema que tiene que quedar muy claro entre nosotros, los coordinadores, los orientadores y y los miembros del grupo, nuestros consultantes, y es que los protagonistas de este proceso son ellos. Ellos son los que tienen que pensar, reflexionar, mirar la realidad con espíritu crítico, identificar y luego focalizar sus propios obstáculos.
¿Alguno le pasó decir de tener este mensaje de afuera de decir, "Mira, vos servís para tal cosa, vos te veo, mira, vos que te la pasas discutiendo con todo el mundo, tendrías que ser abogado. Vos que estás con todo, nerit, la parte administrativa, vos que las cuentas las hacés al toque, contador"? ¿Les pasó? Mis compañeros, por ejemplo, todos me dicen, "Explicás re bien, tenés que ser profesora". Pero realmente encuentro muy poco gusto yo, o sea, no lo disfruto. Me dijeron que que sería buena con dando clases también, pero nenes chiquitos o siendo, no sé, maestra de jardín, o por el simple hecho de que me gusta estar con nenes chiquitos. Ajá. Pero no, no lo veo yo haciendo eso en un futuro, no lo veo como un trabajo.
La orientación vocacional es solo una guía. El 79% de los estudiantes consultados acerca de su experiencia con la orientación vocacional reconoció que esta los ayudó mucho o bastante para elegir una carrera. Sin embargo, el 62% admitió también no estar conforme con la carrera que eligió seguir.
Nuestra actividad se enmarca desde la salud y desde la salud mental. Y decimos que nuestra actividad es preventiva. ¿De qué tenemos que prevenirnos? De que nuestros consultantes elijan su proyecto de una manera acrítica. Tuve una época en que sí que estaba confundida. Fui a hacer un test vocacional al Hospital Borda, sugerido principalmente por mi mamá. La verdad que fue muy efectivo. Me acuerdo de ese día de haber llevado el librito de de las carreras y haber salido diciendo que iba a estudiar biología. Y dije, bueno, esto es importante. Decidí qué es lo que quiero hacer y la verdad que que me sentí re bien, estaba conforme con con la decisión, a pesar de no tener mucha idea de qué es lo que era, porque en realidad uno no tiene mucha cuando [Música] empieza.
Es importante que las intervenciones que se hacen o que se deberían hacer para acompañar a los jóvenes en este momento es justamente desdramatizar este momento de de elección como un momento en el que se va a definir la vida. Entonces podemos decir que no se juega la vida, momento de elegir, aunque para elegir haya que jugarse.
Los modelos de éxito y fracaso suelen condicionar las decisiones de los jóvenes sobre su futuro. Lejos de guiarlos, las presiones sociales por los resultados inmediatos suelen desorientarlos aún más. La número seis, ¿alguno la marcó? ¿La tuvo en cuenta? Eh, bueno, la número seis dice, "El éxito se mide por el bolsillo". Y yo puse que no estaba de acuerdo. Uno no se puede guiar por el bolsillo, va, es lo que yo pienso, porque si no, no sé, yo seguiría, no sé, contadora, por ejemplo, o cualquier carrera que sé que voy a ganar bien.
Es interesante esto de ver, bueno, qué ideas tienen con respecto a qué es el éxito, ¿no? Que es un poco lo que estabas planteando vos. Por ejemplo, yo considero el éxito hacer la carrera que a mí me guste y me me llene de satisfacción. Ajá. Porque capaz el día de mañana quiero hacer abogado o economista y capaz no me llene de dinero, pero voy a hacer lo que a mí me gusta. Para mí, éxito sería este terminar mi carrera, sea cual sea la que elegí, y tener un trabajo fijo en el que no gane bien, pero que esté feliz yo con [Música] eso.
Por ahí hay muchos que están preocupados por la imagen o por qué tiene este y, uy, si él puede tener un iPhone, yo también lo quiero, o cosas así, o quieren tener lo último. Y por ahí piensan que eso es lo más importante y dejan de lado lo que es el colegio. No, el tema del del éxito, del fracaso es un tema importante y lo incluimos en nuestro trabajo. De todos modos, por ejemplo, respecto de del concepto de éxito, es un es una cuestión que los jóvenes lo viven de manera muy distinta. Para unos, eh, ser exitoso en la vida es, eh, tener tener dinero. Para otros, puede llegar a ser tener un trabajo importante o ser reconocidos, ser famosos. Eh, para otros, lograr la felicidad, sentirse realizados con lo que hacen.
La búsqueda de una vocación puede volverse un proyecto más estimulante si es compartido. Intercambiar experiencias con amigos, como en tantas otras áreas, trae calma y ayuda a resolver las inquietudes importantes. Mayira, hola, ¿cómo?
Andas bien, ¿todo bien? Todo bien. ¿Y qué contás hoy? Primer día en el profesorado, un poquito nerviosa para ver qué pasa. ¿Cómo empezamos? Pero yo supongo que bien. Vos sabés que yo todavía no me decidí por una carrera, así que estoy en eso.
¿Y cómo fue tu decisión para para poder decidirte hacer esto, el profesorado? Que bueno, por lo que veo, te gusta la historia y todo eso.
Así sí. Bueno, tuve, tuve la oportunidad de de ir a averiguar y me dijeron que sí podía inscribirme todavía, y no dudé. Me parece que lo importante es que cada uno pueda, frente a la pregunta social de qué hacer, porque esta es la pregunta que se instala en la vida y es la que reciben los jóvenes cuando terminan la escuela, que es: "¿Y qué vas a hacer?". Y en muchos casos, no es la pregunta que vas a hacer, sino "¿qué vas a estudiar?", con lo cual ya la pregunta impone que la respuesta tenga que ser por la vía del estudio. Entonces, yo lo que digo es que frente a la pregunta social que se impone, lo más saludable es que se construya una pregunta personal: "¿Qué quiero yo? ¿Qué me pregunto yo? ¿Qué busco yo?".
Y si el tiempo, digamos, para definir lo que yo quiero hacer, dentro de todo, me preocupa porque es como que quiero saber ahora ya qué es lo que me gusta, pero a su vez tampoco no me quiero apurar. Si uno eligió una una carrera y después se arrepiente, ¿cuál es el problema? En realidad, a todos nos pasó. La gran mayoría de gente que vamos como eligiendo también en la marcha. Y además, uno, por ejemplo, tiene una fuerte vocación, yo quiero seguir matemática, y por ahí entro a la universidad o entro a una escuela técnica y la matemática no es lo que más me gusta, o sí. Entonces, también tengo que ir viendo.
Me parece que lo más importante es que alguien pueda plantarse en este momento alrededor de la pregunta: "¿Qué quiero?", más que "¿Qué debo?". La vocación es una construcción que no se logra de un día para otro. En la búsqueda de opciones y alternativas, uno se conoce más a fondo, define quién es y adquiere la seguridad para elegir su futuro. Y aunque cierta presión y la angustia sean comunes durante esta etapa, no durarán para siempre.
Los protagonistas de este proceso de orientación son ustedes. Es muy importante que lo tengan en cuenta porque eh, los va a ayudar a encontrar eh respuestas a sus interrogaciones. Si uno piensa que nacemos con cierta vocación o talentos o inteligencia, si lo único que hacemos después es dormirnos un rato y que solo se va a desplegar la vocación, estamos un poco equivocados. Porque en realidad, la vocación implica un primer paso, pero después esa vocación hay que trabajarla, hay que formarla, hay que desplegarla. Eh, cuando uno tiene una fuerte vocación, quiere decir que tiene una fuerte pasión o una inclinación o que tiene ganas de hacer cierta eh cosa en la vida, por ejemplo, estudiar, trabajar. Y eso implica mucho esfuerzo.
La metáfora del horizonte es una metáfora que me parece que que ilustra bastante esto. Es este caminarlo hasta encontrarlo allí donde está, pero no está. Porque el horizonte está, pero no está. A medida que nos acercamos, siempre se corre un poquito más allá. Y me parece que con la vocación pasa lo mismo. Si pensamos la vocación en términos de encontrarla, me parece que este estamos eh creyendo ilusoriamente que hay algo que que está, pero no está. Y me parece que la idea de del horizonte es aquella idea que nos permite pensar la vocación como algo incesante, como algo cambiante, como algo que podemos encontrar, pero podemos perder y podemos volver a tratar de encontrar.
Si yo tuviera que darle algún consejo a a un chico de 16, 17 años que está intentando encaminarse en la vida, sería que que presten atención a sí mismos, a qué es lo que le gusta, que se imaginen en el futuro, qué les gustaría estar haciendo. Más allá de que si una materia es un poco difícil o menos difícil, eh, qué es lo que se imagina haciendo luego de la carrera, que es lo que lo que me sirvió a mí imaginarme.
Si tenés dudas con tu vocación, podés acercarte a Servicio de Psicología Aplicada y Orientación Vocacional, número 54, Hospital José Borda, Universidad Nacional de 3 de Febrero, Provincia de Tucumán, Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, Provincia de San Juan, Universidad Nacional de San Juan, Provincia de Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo, Provincia de Salta, Universidad Nacional de Salta.