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Claudio Naranjo: "Necesitamos una Educación + Humana"

Montessori Canela Internacional47:58

Transcription

E aunque la pregunta que me hacen es cómo hago, cómo sería una educación más humana, me gustaría, como contexto, decir algo del para qué. Porque la visión debe depender no solo de las necesidades de los educandos, que son las necesidades humanas en general, sino también de lo que significa la educación para la evolución social. Se supone que la educación está a la avanzada de la cultura, que nos enseña a todos cómo vivir y cómo vivir socialmente. Naturalmente, la educación poco tiene que ver con eso actualmente.

Pero el hecho de que la educación aporte, tampoco bien social y a la convivencia, a pesar de que la UNESCO lo declara una de las funciones de la educación, el hecho es, es algo así como que si estuviese amputada a una función social que no se llena de otra manera. Necesitamos urgentemente salir de andar en círculos socialmente. Estamos en una manera de vivir socialmente que una cultura que, como andar en círculos cada vez más descendentes, como los desagües. Con muchos sociólogos a oración que sean en cuestionar que la crisis sea una crisis de la civilización misma, más urgente se hace un cambio de conciencia. Y solo me parece que un cambio de conciencia masivo podría hacerse a través de una educación por la que todos pasan, pero no la educación que tenemos, una educación diferente. Y me parece que falta misión tanto entre los educadores como entre los que reclaman. Sale la gente de las calles y se protesta, naturalmente mucho aquí en Chile, por algo fundamental que es el que la educación sea está envuelto en tal medida un negocio, que eso no ayuda, sino que pesa mucho sobre las vidas de los educandos, a quienes se supone que se quiere ayudar.

Pero también sería importante que se hable de la visión. Los sindicatos también se preocupan mucho del aspecto económico de los salarios de los profesores, como si fuera lo que más importa para que se sientan mejor. Y yo creo que no es lo que más importa, porque los profesores en el mundo, entre no se siente entero, se sienten mal, hacen depresiones, enfermedades psicosomáticas, desmotivación fuerte. Y yo creo que no se debe a las causas a las que se atribuye esto, que es la falta de salarios y falta de aprecio, o el rechazo por parte de las personas a quienes cree en educar, sino que todos necesitamos servir algo verdadero. Y el que entra en el sistema educacional no puede tener el sentido de que sirve algo verdadero. No es un gran servicio a la humanidad estar enseñándole a los niños a volverse repetidores de información es relativamente triviales en relación a lo que necesitaría uno aprender en un sentido máximo, que no es solamente intelectual lo que debería aprender para la vida, aprender para crecerse. Entonces se ha postergado mucho el desarrollo humano y por eso es muy oportuno que se hable de estas cosas. Una educación para lo humano.

Bueno, dicho esto, ¿cómo sería una educación humana? Como es el desarrollo humano, en primer lugar, faltar en la educación que está inspirada en los modelos académicos de la psicología, la cultura. Falta una verdadera noción de transformación. Todas las culturas han sabido que los seres humanos somos como los insectos que atraviesan una metamorfosis, que tenemos un periodo inmaduro verbal, que tenemos un periodo de búsqueda en que, en cierto modo, de ser vimos al mundo, nos vamos más a revisar todo nuestro programa cultural y después podemos llegar a una madurez generativa, podemos decir, un periodo en que podemos dar fruto verdaderamente porque nos hemos encontrado. Pero yo creo que tenemos una sociedad más bien larva lunas, como una sociedad de gusanos que no saben nada de su posible potencial de ser mariposa. Un Leonardo Boff dicen que somos y las que no se han dado cuenta que son águilas, que nos hemos criado como gallinas. Algo tiene de parecido de la gallina con el águila, pero es un águila muy disminuida.

Entonces, algunas personas en la vida se encuentran con que son águilas, se encuentran con su verdadero potencial, se despiertan a su naturaleza. Y la educación ayuda muy poco a eso. La educación, algunos más bien lo mantiene ocupado, particularmente parece que se empeñará la educación en mantener a la gente exigida y ocupada, como quitando el espacio experimental, ese negocio que es parte de de la parte más creativa de la vida. Y para escucharse a uno mismo, para encontrarse con el hambre de otra cosa, para la sed del que nos hace buscadores, no está validada esta sed de los buscadores por la cultura. No hay un nombre para ello, a menos que uno diga que busque a Dios, que sería verdad, pero eso se unificaría lo que lo que busca uno está a mano en tal o cual iglesia. Y hoy en día, como dice un amigo obispo mío, la gracia llueve más fuera de la iglesia que dentro.

Entonces, necesitamos una educación más humana que el ser humano. A mí me gusta mucho el modelo Gurdjieffiano de que somos seres tres celebrados. Es una posición antropológica más importante, es decir, que somos bípedos con la capacidad de poner el pulgar, lo que somos Homo sapiens, somos somos sapiens, como amorosos, como instintivos. Tenemos una parte que es como la cabeza, que es la que nos da la inteligencia y la posibilidad de una inteligencia superior es contemplativa. Tenemos un corazón, que es nuestra parte afectiva, que es un potencial amoroso, pero que la mayor parte de la gente está para citado por emociones negativas. Y tenemos una parte que se podría, en esta metáfora, decir que son nuestras tripas, nuestra parte instintiva. Y todos estos centros están funcionando mal, porque la parte sapiens, la parte de la que nos enorgullecemos al llamarnos Homo sapiens sapiens, es una parte y ya se vuelve demente si no va de la mano a nuestra afectividad.

Si vemos que tenemos una sociedad o una cultura, en sentido amplio de cultura, en una cultura muy poco solidaria, muy poco afectiva, muy poco capaz de nexos empáticos, la competitividad del individualismo del mundo moderno nos hace despreciar una parte de la naturaleza humana. Y tenían los cálculos primitivos, no se puede decir que hay que llegaras a la santidad para tenerla, habría que más bien retroceder a algo innato. Los primitivos, los indígenas norteamericanos, por ejemplo, antes que llegaran los conquistadores, eran casi franciscanos en su sentimiento de amor a la tierra, a su sentido ecológico, en su capacidad de relación, en su democracia tribal, su sentido de colaboración. Y cuando los antropólogos estudiaron el fenómeno del lenguaje de los primitivos, les llamó la atención que no dijera en casi nunca "yo", sino que "nosotros". Y los antropólogos eran suficientemente bárbaros al comienzo de de la antropología como para pensar que no habían desarrollado estos primitivos en sentido del "yo" aún como nosotros.

Hace poco estuve con un indígena Mazateca, que es un gran intelectual mexicano, que fundó una de las universidades mexicanas. Y me decía: "Nosotros decimos nosotros porque nos parece más importante sentir lo que importa, nos importa a nosotros". Entonces, libro el que llamó esto a las participación místicas, a pesar de observar lo, no sabía darle la verdadera dimensión. Son una solidaridad que nosotros podríamos re describir como un verdadero interés espontáneo en el bien común. Entonces, nosotros nos hemos perdido de este interés en el bien común, estamos demasiado absortos en el yo y en lo mío y en lo y en la competencia.

Una bióloga contemporánea, Elizabeth Saturn, dice que necesitamos dar un paso comparable al de los organismos unicelulares cuando en la evolución se formaron conglomerados que dieron origen a los primeros animales multicelulares. Es otro nivel de organización. Estamos todavía en una sociedad individualista que tendría que evolucionar hacia el qué todo el conjunto de la sociedad fuera algo así como un cerebro coordinado orgánicamente, orgánicamente. Entonces, la educación debería ayudar a la gente a recuperar esta falta de lazos solidarios, la falta de empatía, falta de compasión, falta de algo que entró en el mundo con los mamíferos mucho antes de los humanos, pero que los humanos hemos perdido, que debía ser el corazón de lo humano. Pero que ha entrado en competencia con nuestro cerebro predador, con nuestro aspecto cazador, que se fue y realizando en la evolución de la cultura como un ideal guerrero.

La historia de la historia registrada es una historia guerrera. La historia de la historia es una historia que conquista ha sido historia muy sangrienta. Esto lo han visto más los escritores, tal vez, que los científicos. Con derechos, con Wright, por ejemplo, "El corazón de la tiniebla" fue el creo que ha sido el primero en ver que el mal intrínseco de la civilización, aparte del ruso, claro. Ruso fue un creyente en el bien intrínseco del ser humano, lo que hoy día podríamos llamar la teoría sistémica de las neurosis, la neurosis como algo que se nos pegó al nacer, puros en un mundo corrupto, del mundo de conciencia colectiva degradada.

Entonces, un aspecto de la sociedad enferma que sería importante reparar a través de la educación es esta los vínculos compas compasivos, solidarios, que son parte del amor materno. Es amor materno, que es el que reconoce en el otro un otro yo, al que llamamos un tubo. Pero la la sociedad en que vivimos se ha deshumanizado también al perder su parte animal. Es como si tratáramos de vivir desde la razón, tratáramos. Esto lo mostró, lo mostraron todo el gran historiador y en colaboración con Catler, escribieron un libro en los años 60 de la tragedia que significaba que los humanos tratan de vivir a través de la razón, cuando solo el instinto puede detener con la capacidad de lidiar con algo tan complejo como la vida. Los entre los animales saben vivir desde el instinto y los humanos en cierto momento llegan a pretender dejar el instinto atrás, de superarlo, de vivir de identificarse con algo superior al respecto y eliminar el instinto de su vida, en una actitud poco soberbia de que la mente está más allá de la naturaleza.

No tenemos ya fe en la naturaleza, nuestra propia naturaleza, y nos volvemos no solo conquistadores la naturaleza afuera, sino que también dentro explotamos nuestra naturaleza interna, pues explotamos a nosotros como burros la carga para fines que no son los finos propiamente de la vida. Entonces, yo digo que somos una especie de auto domesticada. Aprendimos a domesticar los animales, después domesticados a nuestros hijos, y la educación hace lo que hace la crianza, escocés es cómplice de esta domesticación, de esta domesticación. Se vuelve pecado el eros, lleva el nombre de un dios, el eros en algunas de las columnas de las cosmogonías, y ese es el dios primordial del eros, del amor original, nacen todas las demás cosas.

Entonces, esto de la serpiente demonizada, la imagen de la serpiente como la imagen de la naturaleza arcaica como maligna, yo creo que vino entró en nuestra historia con el dominio de la pretendiente, el pretendido dominio de la razón, con un acto arrogante que vino junto con lo que llamamos la civilización. Y cuando nos hicimos civilizados, nos hicimos, nos convertimos en un tipo de bárbaros. Ya no se reconocen a sí mismos como bárbaros porque han levantado toda clase de banderas para exaltar su condición civilizada, banderas ideológicas, religiosas, culturales. Somos grandes, somos lo mejor que hay, lo bárbaro están por ella, están lejos de nosotros, lo que nos no somos nosotros los bárbaros. Pero la verdad es que somos los descendientes de algunos cazadores que se volvieron cazadores de humanos, se hicieron predadores en tiempo de escasez de hambre.

Es esto lo que llamamos civilización, cuando la tecnología aliada con con la razón práctica, con la razón instrumental, podemos decir, nos permitió ganarles a los más inocentes o los más a los menos bárbaros, como a los de Pasco aquí o los o como los del tiempo del Imperio Incaico de los buenos. En todas las culturas hay una transición de gente. Incluso parece que la moneda, el Neandertal, nuestros primos Neandertal, tenían el cerebro más grande y un poquito más bueno que nosotros, pero todos sus cráneos, dicen los arqueólogos, antropólogos, que son cráneos perforados. Parece que nos gustaba mucho comer los sexos. Somos unos caníbales que pasamos muchos hambre en la infancia en nuestra especie, en los glaciares, y todavía nos queda mucho de caníbales, pero lo tenemos muy disimulado.

Pero al mismo tiempo, porque no sabemos qué niveles le atribuimos eso a nuestra animalidad, nos volvemos anti animales y complicamos en la cosa aún más, porque es como si nuestra tendencia canibalista, para usar el término de Freud, por el por lo demás, por Freud, que decía que somos todos parecidos caníbales, exagerando un poco. Yo no creo, yo creo que en el fondo somos seres amorosos, pero nos hemos vuelto de eso, nos hemos vuelto eso en la medida de la represión del verdadero instinto. El instinto, el 5 animales noble, nuestro animal interior es un ser noble, pero cuando el instinto, cuando no tenemos celo el mundo instintivo, cuando queremos vivir desde una jerarquía interna, un principio represor, el instinto se transforma en otras cosas y lleva a lo que podríamos llamar lo monstruoso, transformaciones del instinto que se harían mucho menos problemáticas, si distinto si no se le abriera la puerta.

Es una algo que la gente desconoce laboriosamente en el proceso terapéutico. Algunas personas llegan a vivir este reconocimiento de lo que quieren profundamente, el reconocimiento de que lo que temían tan peligroso, perfectamente aceptable si se puede personas reintegrar más sus impulsos. Cuando en la neurosis está más más intensificado el tabú al placer, la prohibición está criminalizado del placer, criminalizada la entrega a los impulsos de la vida. Y Freud decía que esto se hace desde el principio de la realidad. A mí me parece que se equivocaba al hablar de un principio de la realidad, que más podría ser válido hablar de la realidad patriarcal, la realidad de una milenaria asocios sociedad represiva. Es un hecho cultural. Tenemos que reprimir tanto que tenemos que decirle a los niños "no, no, no, no" a cada gesto, a cada movimiento, prácticamente, hasta que aprendan que no son los deseos los que deben seguir, sino los deberes, los dictados culturales, los dictados de la autoridad externa que se va internalizando.

Así que la educación debía ser liberadora, debería ser emancipatoria. Y los viejos educadores tenían este término, el adorno tiene un libro se llama "Educación emancipatoria". Por ejemplo, Gandhi decía que la liberación de los de los territorios de colonias no sería suficiente, sino sin la educación que lleve el proceso de liberación individual más allá, liberación de los de de estas influencias de la cultura tradicional que no se reconocen siquiera por falta de autoconocimiento. La persona que se empieza a mirar a sí misma se da cuenta cuando está vuelta contra sí mismo, cuántos se denigra, se persigue, se condena a sí misma. Si qué mal podemos amar al prójimo sin la manos en nosotros mismos, cuando mientras estamos persiguiendo nos, denigrando nos.

La educación debía entonces tener, no solo ser liberadora, sino que para poder ser liberadora, darle a la gente suficiente conocimiento de sí mismas. Y este conocimiento de sí, que eso crece predicado como un indispensable a la vida, como una función de la vida, con un objetivo de la vida. La educación en sus veinte siglos más o menos que han pasado, 25 desde los tiempos de Sofres, no la pone en práctica. Hay un mes y cuando se llega a ser algo parecido, se hace entrar estudios de psicología, pero tú eres ecología, no es lo mismo que un proceso de guiado del conocimiento de uno mismo.

Así que la educación del de la benevolencia, la liberación del instintiva y natural de la inteligencia animal, yo le llamaría la inteligencia organística, necesitan de autoconocimiento para hacerse efectivas. No se puede llegar a ser una buena persona sino sin entender cómo uno es una mala persona. Primero hay que entender cómo está demonizada la propia vida, cómo está demonizado e incluso las propias buenas intenciones y los propios ideales. Todo eso está muy lejos de la educación. Igualmente lejos está eso que en el precepto cristiano es el amor a Dios: "ama al prójimo como a ti mismo y al Dios sobre todas las cosas". Eso de alomar a Dios, hoy en día no se puede sostener mucho en una sociedad secular que no no cree un Dios personal.

Pero es entender muy literalmente el precepto antiguo. Cuando se entiende que amor a Dios es el Dios a ese personaje, es amor a ese personaje mítico barbudo con aspectos maternos que está mirándonos desde el cielo. Yo creo que se necesitaría redescubrir que el amor a Dios es el amor algo más allá que lo personal, que es el amor a los ideales, al amor a la verdad, del amor al amor, a la justicia, al amor a la belleza, el amor a lo que a morano perfecto. Porque los humanos son difíciles de amar, pero son imperfectos. Nosotros mismos tenemos dificultad amarnos a nosotros mismos en nuestra imperfección. Es más fácil a más lo perfecto. Debía ser lo más fácil el punto de apoyo para todos los amores restantes. Amor es amar lo óptimo en lo que el psicoanálisis llama objetos de transición, así como el niño que ama a su osito de peluche antes de poder amar a un hermanito.

Entonces, yo digo qué amor a la madre Dios no es algo diferente que amar la realización de las propias potencialidades. Tenemos nosotros en nosotros nuestra búsqueda tiene una inclusión de hacia dónde queremos ir a parar o de donde nuestra nuestra naturaleza va a parar. Si uno le pregunta a una semilla que quiere ser cuando grande, no puede explicarlo. Y nosotros tampoco podemos. Sería muy arrogante y seria e incluso nefasto querer explicarlo desde nuestra mente limitada de hoy hacia dónde vamos a parar, cuál es nuestro destino. Sin embargo, paso a paso vamos sabiendo si como encaminarnos y hay una algo así como una intuición de lo divino a través de ese.

Entonces, la seriedad con que nos desarrollamos, la seriedad de nuestros esfuerzos por ser mejores personas, es algo que tiene que ver con lo que cura amor a Dios en un amplio sentido de la palabra, como también naturalmente amor al amor, al dar más amor a todas esas otras palabras que se han introducido en la historia de la cultura para explicar la dimensión misteriosa del en la existencia. Entonces, una persona que es que se transforma, que vive el proceso de la formación, va desde una visión muy limitada de sí mismo hacia una visión que admite más una dimensión valores, admite algo que más allá de lo mundano, interés es desinteresado, digamos. Y se libera gran pérdida de valores. No se cree en nada, nos nada vale. Claro que en parte de todo esto tiene que ver con el fenómeno del hechizo en que se vive por este extraño hechizo de que todos los valores son reemplazados por el valor del dinero. Es como si al educarse en una persona sin valores, cae más fácilmente en el hechizo de que lo que vale es el precio de las cosas. Yo existo mucho esa frase de Antonio Machado: "Son un necio confunde valor y precio". En el mundo se confunde el valor con el precio, no se es el valor de uso de las cosas, del valor intrínseco de la cosa, es eclipsado por el valor aparente, el valor de mercado. Es como si se educara para eso, al educar sin valores, al educar sin devoción, sin devoción a algo, todo eso son dimensiones de la educación.

Entonces, yo digo que dobló de tres amores y tres formas de atención: el amor compasivo, el amor que mira hacia el centro las criaturas, hacia abajo; el amor admirativo, que mira hacia arriba, qué tiene que ver con la amistad, qué tiene que ver con los ideales; y el amor erótico, de la mujer más unido a lo biológico, que apunta hacia adelante, hacia lo desconocido. Pero para ese desarrollo del amoroso se necesita atravesar la barrera del evoque que nos posee, darnos cuenta que estamos en una cárcel, darnos cuenta que tenemos que librarnos de los que no estamos siendo nosotros mismos siquiera. Darse cuenta, comprende eso que llamamos autoconocimiento, que es como armar el rompecabezas de todas las informaciones que tenemos sobre nosotros mismos, sobre la vida, sobre nuestra personalidad. Pero para que eso funcione, para que el autoconocimiento tenga base, necesitamos la capacidad de registrar la experiencia del momento, capacidad de vivir el presente. Tampoco tenemos normalmente esa capacidad de percatarnos en la realidad del presente, está muy velado del presente, ni tenemos conciencia clara del cuerpo siquiera, como dicen todos los especialistas en este campo. A una conciencia de las emociones, pocos sabemos de nuestro pensamiento, aunque el psicoanálisis ya llevo muchos decenios invitando a la gente a que dejen correr su pensamiento para observarlo y darse cuenta como todas las patologías se reflejan en él.

Y todo esto junto, a todo él, si tuviéramos despierto en nuestra mente un cerebro no solo racional, si lo contemplativo, donde entran los valores, si estuviéramos despierto una capacidad amorosa, si tuviéramos un instinto sano, todo esto juntos sería como ese trípode de esta cámara, es que sustenta a eso que llamamos el espíritu, en cierto modo la integración de todo lo que somos. El espíritu es como un campo vacío en que todo de nuestras partes pueden coordinarse, campo básico para el mundo contemporáneo. Y la educación simplemente no existe o no es algo que interesa. Y tal vez en la facultad más alta que tenemos es capaz de ciudad de vaciar, no solo que solo cuando nos vaciamos, cuando nos quitamos de en medio, nuestras partes pueden bailar juntos y hacer una coreografía que valga la pena. Porque la vida no será simplemente un campo de conflictos de esto contra aquello, nuestra mente contra nuestros deseos, nuestro este deseo contra el otro, y todos nuestros conflictos exteriores es la proyección de estos conflictos internos.

Así que yo soy un convencido de que necesitamos gente sana para que poder tener gente virtuosa y que no exigente, que funcione en forma virtuosa, quiero decir, en forma espontáneamente armoniosa y benéfica. Podemos tener una sociedad válida, feliz o armoniosa. Y Curvo, fundador de Parta, antes de la cultura ateniense, dedicó la vida a esta idea de qué se necesita en la política, debe tomar como prioritario la educación de los ciudadanos para la virtud, porque esa sería el fundamento de una sociedad que funcione. Y un presidente chileno tuvo la misma idea. No sé si conoció a Licurgo, si alguna vez se encontró Pedro Aguirre Cerda con el burgo. Pero en el monumento que hay en el Cementerio General, el Ángel del Conocimiento, el ángel que tiene una figura muy alta, que es la más alta del ser misterio, que tiene un libro en la mano, allí leí cuando fui a un par de años atrás a visitar ese monumento, dice: "Gobernar es educar". Este presidente chileno tomó ese lema como hizo suyo este lema y le encargó a Tot el Albert un bajorrelieve que se estaba en el Parque O'Higgins, en que se veía desde la Panamericana, por un tiempo, de un el vuelo del ingenio, lo llamaba con un cóndor con una figura paterna de levantando, apuntando al cielo, y al otra ala la madre apuntando a la tierra, y el hijo cogido de las garras del cóndor volando hacia, apuntando hacia adelante con la mano. Y que fue una experiencia, una visión, la subdivisión iniciador ya podemos decir, como los chamanes siberianos que se hacen chamanes de hecho, a veces una visión que implica la presencia de un águila. Hizo una experiencia parecida a este escultor chileno, que marqué escultor, yo diría que fue un chamán de esos que cantan gestos, chamanes poetas. Significativamente destruyeron ese bajorrelieve los militares y no se sabe ni siquiera dónde están los restos, como sí como dando una medida de cuánto el guaje no es el sistema, una conciencia recobra que encarnaba en esto, esta imagen.

Entonces, el Chile, una visión, una intuición de esta relevancia política de la educación para lo humano, y se ha perdido. Se ha perdido me van desapareciendo en la educación occidental, que más y más está regida por intereses del dinero. Está desapareciendo hasta las humanidades. Las humanidades, que fueron un intento de que nos hiciéramos humanos a través de la lectura de los clásicos. Pero si se transformó eso en un saber académico, ya no sirven las humanidades, porque se han acá de visado. Necesitamos algo más directamente humano. Necesitamos que entre en la educación un aspecto más experiencial, que no sea la educación solamente un traspaso de conceptos a través de palabras. Pero importa que ciertos conceptos se estén muy presentes. Yo diría que uno de ellos es el concepto de que hay un potencial de transformación en las personas, un potencial intrínseco. No es simplemente que se pueda cambiar a las personas artificialmente de tal o cual manera, sino que es que hay un proceso de desarrollo que tiene fin. Como dice Buda, en la verdad del sufrimiento, como el reconocimiento de lo mal que estamos, es que va acoplado a la verdad de que hay alternativa al sufrimiento, del fin del sufrimiento, se llama en la formulación budista. Nosotros no tenemos esta noción en nuestra cultura. Y la noción de que hay fin, decimos, la vida es así, el ser humano es así, somos lobos, como como los los humanos hacia los humanos son como lobos.

Decir entonces, es transformadora, eso yo creo que es transformadora la noción de que la sociedad está enferma y la civilización es una neurosis colectiva. Porque pensamos la vida muy duramente, con mucha hambre, cuando estaba calentando la tierra hace unos 6000 años y hubo que competir. Tuvimos que hacernos nómadas, después de ser sedentarios, pasamos por un periodo de tener que hacer los depredadores. Y los pueblos que estaban desplazados por una tierra que se iba calentando, se volvieron piratas de los sedentarios que vivían en torno a los grandes ríos. Infestaron a estas poblaciones, a la población antiguo egipcia, babilónica, del Yangtsé y otras partes. Está muy registrado que un cambio cultural empeoró el nivel de conciencia, se hicieron más autoritarias y más agresivas de estas culturas.

Entonces, tenemos es importante la noción de no del mal. El mal no ha servido mucho el concepto del mal. Aunque la vida es injusta, no basta que hay injusticia en el mundo. Es mejor percibir la, que ni siquiera percibirla. Pero más rico pensar que la sociedad está enferma y que donde la enfermedad puede haber cura. Y yo creo que en el fondo de la enfermedad es esta mente represiva, que es como el interiorización del padre autoritario en el mundo civilizado. Es como si nuestra parte superior, como el lenguaje freudiano, es un padre internalizado sobre nuestra parte materna, en nuestro cerebro emocional, y sobre nuestro cerebro reptiliano, que es como el hijo, como el animal interior. Y también está esta familia interna, nuestras tres partes internas, como ser tres como seres tri celebrados, nos hemos vuelto artificialmente seres que viven en una isla de sí mismo en el pensamiento racional, que es un pensamiento muy cojo a la hora de entender la vida y a la hora de ser humanos propiamente humanos.

Esto sería tener, pues, llegar a ser humanos. Y también sería la fórmula para llegar a ser felices. Hoy día tenemos una educación que no contempla para nada la felicidad de las personas a quienes educa. Es desearle la felicidad al otro, es desearle la felicidad al niño que hay en el otro, a la criatura simple hecha de deseos. Tenemos que tener más empatía con esa aspiración a la felicidad. Y para eso tenemos que darle más voz a la parte niña, daremos voz a la parte que busca el juego, el placer, la improvisación, sin la cual no hay creatividad. Ahora se suele buscar que las conferencias tengan un final feliz. Se puede concebir que lleguemos algún día de tener una educación humanizante por el camino de la experiencia. Hasta ahora no ha habido ninguna respuesta política. Las autoridades políticas parecen que actúan como si la educación el que estuviera sirviendo fines que no se pueden alterar, como si estuviera sirviendo el fin de mantener a la gente ignorante y dormida.

Lo que de lo que se puede esperar algo es que la gente se estaba dando cuenta de la perversión que entraña la educación oficial. Se está dando cuenta la gente de la obsolescencia de muchas de sus instituciones. Se está dando cuenta la gente de los males de la política del se está deslegitimando el mundo institucional en el mundo. Y hay gente que habla de crisis de la civilización, no solo crisis financieras, de mi crisis de todo, nuestras ideologías, nuestras nuestro consenso, y la seguridad de que vamos en buen rumbo. Naturalmente, se habla mucho del problema de su sostenibilidad. Nos vamos a pique si no nos empeñamos en seguir creciendo infinitamente dentro de un mundo de recursos finitos. Es un axioma. No se ve que se estén haciendo cambios que vayan a reventar siquiera el calentamiento del medio ambiente, para no decir que lo estamos devorando el mundo que nos alimenta.

Entonces, que como podríamos tener algún optimismo. Yo creo que sería un optimismo muy paradojal. Nos estamos yendo a pique, se está yendo a pique un sistema de vida, se está está haciendo crisis la civilización occidental, se está hundiendo algo en que ve que hemos navegado bien hasta cierto punto, aunque sea ya vamos, llevamos un par de siglos de malestar creciente. Pero yo creo que podemos darle vuelta a la mirada trágica y no pensar que es una tragedia que nos vamos a pique, sino que es una esperanza. Que la crisis es una oportunidad, como a veces se dice. Que si se derrumba un sistema de poder patriarcal, es una le va a poder dejar en libertad a la gente. Que la muerte de la civilización es la muerte de la gente, es la muerte de un sistema obsoleto de pensamiento, de convicciones, de hábitos.

Entonces, a mí me parece que en los tiempos de crisis puede surgir una creatividad nueva. Y que en materia de educación, la comunidad tarde o temprano, si no responde a las instrucciones, la comunidad velará por el bien de sus descendientes. De Estados Unidos está mucho creciendo el movimiento de la gente que estudia en cama de casa, mis padres o los muchachos mismos prefieren la opción de no entrar en el sistema. Y la comunidad está creando centros de educación, son lugares provistos de gimnasio, de computadores, de lugares de recreo, para que los muchachos de ese barrio de esa zona se puede reunir los que no van al colegio. La ley en algunos estados permite eso. Yo creo que sería bueno que la ley de otros países permitieran más de eso, por el bien del mundo, porque en los gobiernos no creo que estén tan convencidos de que la educación sea tan buena cosa, si no lo están financiando. Claro que los colegios particulares son una isla aparentemente de algo mejor o diferente, es discutible, sobre todo caso no cambia la situación del mundo, cambia la solución de los pocos.

De modo que si la comunidad se ocupa de sus, vela por sus descendientes, creerá crear alguna educación paralela. Ahora, yo creo que hay una de dos: o se crea un mundo paralelo, o no queda nada cuando se acabe este segundo navío patriarcal y nadie se ocupa de los salvavidas, de los botes salvavidas. No tenemos esperanza. La esperanza que la gente consciente se ocupe de alternativas. Algún día podríamos tener hasta la alternativa de una organización paralela de paralelas de los negocios, o una organización o un banco mundial alternativo. La comunidad puede hacer todo eso si se pone de acuerdo.

Así que, en la medida en que desde la obsolescencia y la deslegitimación de todo, en la medida en que todo parece estar derrumbándose por sí solo, podemos verlo con el gran optimismo de decir: "Pero esto es lo que quería decir antes, las revoluciones cuando los oprimidos, según una visión de lucha de clases, querían terminar con los opresores". Los opresores cayendo solos, los opresores están en bancarrota. Qué oportunidad para todos. Así que esa es mi nota optimista. Es como poner una fe de que así como en los mitos se habla de muerte y resurrección, todas las culturas tienen el mito del héroe, alguna variante, Osiris, Quetzalcoatl, mitos de muchas culturas son el mismo, que como la proyección del conocimiento de que algunos individuos llegan a eso, llegan a morir a lo que fueron y para que surge una vida nueva, mucho más completa y mucho más real. Nos tocaría ahora a pensar en que eso sea posible a escala colectiva. Esta sea la primera civilización que no solo muere, porque han muerto muchas ya, ya no existe la civilización egipcia, no existe la civilización china, grandes culturas muertas. Pero que está en la civilización occidental en su muerte, qué es la muerte de estas sillas de acero, seguida por un renacimiento cultural.

Tú eres especialista, sugieres muchas gracias por escucharme y nos veremos las oportunidades, ojalá. Muchas gracias por escucharme. Un poco una privación hablar de una cámara, porque cuando uno le gustaría estar viendo a la gente que escuchan, a ver si algunos de los que me escuchan, con algunos que me escuchan, me tocará encontrarme en el futuro, algún futuro.