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Meditación y conferencia: “Parar, observar y cambiar", con José A. Cruz

Brahma Kumaris España41:41

Transcription

Muy buenas, queridos amigos. ¿Qué tal? Muy bienvenidos nuevamente a esta sección de meditación raja yoga desde Brama Kumaris, España, vía online.

Ya sabéis que mi nombre es José Antonio y vamos a compartir hoy un tema muy interesante, tres palabras que seguramente me habéis escuchado mencionar muchísimas veces, prácticamente en todas las clases. Y hoy vamos a entrar en profundidad en ellas. Vamos a explicar paso por paso para que eso nos clarifique el concepto de meditación, la práctica y para que eso después nos beneficie. Eh, cuando utilizas un método preciso, correcto, la experiencia es mucho más precisa, ¿no? Es mucho más correcta.

Entonces, el título que he elegido hoy es determinación, paciencia y constancia. Ya me habéis escuchado decir muchas veces estas tres palabras, pero son muy importantes. Eh, aunque uno pueda parecer repetitivo, creo que es fundamental estas tres palabras, por lo menos para la práctica de meditación. Creo que, en líneas generales, estas tres palabras son fundamentales para cualquier alma humana, cualquier ser humano en su vida, practique o no meditación. Pero la determinación, la paciencia y la constancia creo que son las llaves, ¿no? La clave para el éxito de todo, de lo que cada uno se quiera proponer. Y es muy interesante porque van unas unidas de la otra, no van separadas, aunque tengan significados diferentes, van unidas una de la otra. Eh, la determinación va unida de la paciencia y cuando soy paciente, eso quiere decir que soy constante. Lo cual, ¡cuál interesante! ¡Cuál interesante!

Entonces, vamos a pasar por la determinación. La determinación vamos asociada a la palabra "ahora". Hm. Ya lo tengo que hacer ya. No tengo determinación cuando lo pospongo, cuando digo, "No, ya lo haré o esto ya sucederá o bueno, cuando alcance esto." Eso no es determinación. Determinación es ahora, ya lo voy a hacer, lo tengo que hacer, lo voy a hacer ahora.

Y la determinación, ¿dónde comienza? Porque es muy importante. ¿Dónde comienza la determinación? Hm. En el pensamiento. La determinación comienza en el pensamiento. O sea, tengo que tener mucha determinación en mi pensamiento. Indudablemente, no la tenemos a día de hoy. Hm. No la tenemos porque en nuestra mente hay mucha pereza. Ya lo comenté, creo que en otras clases, la pereza es un gran enemigo. Hm. La pereza mental, eh, de posponer las cosas, de que esto ya sucederá o incluso de decirte a ti mismo, "No, yo no puedo, esto no sé, es que meditar es muy difícil, es que ahora transformar esos hábitos que hay en mi interior es casi imposible." Todo eso son pensamientos que van emergiendo en nuestra mente, que son los que hacen que tú no tengas esa determinación, ¿no? Que esa determinación se vaya apagando.

Entonces, ahora sí que es verdad que tiene que tener uno mucho coraje y estar muy decidido y muchas veces lo tenemos que hacer cuando estamos muy mal, cuando tocamos fondo. Entonces, cuando parece que esa determinación surge y uno dice, "Tengo que hacer algo, tengo que cambiar esto, no puedo más con esto, no puedo más sentirme así, no quiero sufrir más." Entonces ahí surge de forma natural del alma la determinación, porque es una virtud del alma. La determinación es una virtud del alma que somos. Lo que ocurre es que a día de hoy no está despierta ninguna cualidad, ni las cualidades, ni las virtudes, ni los poderes. Están despiertos de forma natural. Pero el que no estén despiertos no quiere decir que no seamos, no sé, no quiere decir que tú no tengas esa virtud, no quiere decir que tú no tengas esa cualidad, es que está adormecida, está tapada por una conciencia que ya sabéis que es totalmente lo contrario. La conciencia de cuerpo lo que genera es mucha pereza. Mucha pereza mental, mucha pereza. Hacemos cosas, por supuesto, haces cosas, pero en tu mente parece que está adormecida. No tienes ese poder de discernir lo que es falso, correcto. Eh, a lo mejor estás actuando en base a unos hábitos negativos que no te dan beneficio y no te das cuenta y sigues actuando.

Entonces, ahí es donde entra esta determinación. Y para practicar meditación se necesita mucha determinación porque a día de hoy el enemigo que está en tu mente, el ego, no te lo permite. Y siempre la mayor excusa que te pone es que "no tengo tiempo". Has meditado, "no tengo tiempo". Te has parado, "no, José, no he tenido tiempo". Oye, tengo un día muy, he estado cuidando a no sé quién, he estado trabajando. Qué curioso, ¿no? Después sí tenemos tiempo para otras cosas, para eso sí hay determinación, para mirar el móvil, para hacer cosas que no nos dan beneficio. Y eso cada uno sabrá, eh, esto es muy importante.

Entonces, la determinación en mi mente de parar, tengo que decir, tengo que parar, voy a buscarme este tiempo para mí. Este tiempo es para mí. Ahora, ahora me voy a dedicar 5 minutos. Ahora cada día me voy a levantar temprano por la mañana y voy a dedicarme un tiempo a pararme, a observarme, eh, aceptar los pensamientos y a cambiarlos. Tengo que tener esa determinación. Y es curioso porque cuanta más determinación vayas teniendo, más se despierta en ti hasta el punto que se va haciendo natural, hasta el punto que incluso un día estás cansado, te pasa algo, pero tú lo haces. Hm. Es igual que cuando uno va constantemente al trabajo, ¿no? Tiene que estar muy malo, muy malo para no ir al trabajo, pero tú incluso estando un poco resfriado, tú tienes que ir al trabajo, ¿no? Porque tienes que ganar dinerito, ¿no? Pues digamos que si te lo tomas así también, a nivel de la meditación es igual. Si quiero conseguir algo, tengo que hacer algo. Si quiero tener dinero, tengo que trabajar. Si quiero tener un buen puesto de trabajo, tengo que estudiar. Si quiero que mi salud esté bien, tengo que comer bien. Si quiero que mi cuerpo se mantenga sano, saludable, fuerte, tengo que hacer deporte. ¿Por qué no lo hacemos con nuestra mente? ¿Por qué no cuidamos nuestra mente de esa manera? ¿Por qué no tenemos esa determinación en nuestros pensamientos para cuidar nuestra mente y para darte cuenta que cuanto más pensamientos saludables y puros y positivos crees en tu mente, mejor vas a estar y mejor te vas a sentir? Pero ahí entra esa conciencia de cuerpo que está grabada ahí en nuestro subconsciente, está en nuestra mente.

Entonces, ahí determinación, determinación. Me encanta esa palabra. Pensamiento determinado. Lo voy a conseguir. Lo voy a hacer. Lo voy a hacer. Hm. Y no permito que ningún pensamiento desperdiciable o negativo invada mi mente. Y eso no es tan fácil porque llevamos mucho tiempo con pensamientos innecesarios, con pensamientos desperdiciables, con pensamientos negativos, hasta el punto que ya se han creado hábitos en nuestra mente de pensamiento negativo, desperdiciable, innecesario. Y eso es lo que en India le llaman "sánscares", son hábitos. Entonces, claro, no es lo mismo cambiar un pensamiento que cambiar un hábito. Por eso no es solo tener una vez determinación, es ser muy constante. Es tener determinación constantemente en tu mente. La mente, no la mente, sino la conciencia que hay en tu mente te va a engañar. "No tengo tiempo", "es que no puedo", "es que ahora me siento a meditar y mira, no tengo experiencia, mi mente divaga. ¿Para qué medito?" Entonces no medita. [risas] Fíjate el engaño, ¿no? Y es que meditar precisamente empieza por ahí, empieza por pararte, por observarte, por darte cuenta de todo el ruido que hay en tu mente y tienes que aceptarlo, que esa es la segunda parte que veremos ahora de la paciencia, ¿no? Tienes que aceptar, tienes que aceptar, lo cual, por eso os he dicho que una va de la mano de la otra.

Si tengo determinación y la mantengo, empezaré a desarrollar y a despertar. No desarrollar, despertar. A mí me encanta esa palabra porque despertar quiere decir que tú lo eres. Lo único que está dormido y tengo que despertar. Si tengo que beber, desarrollar, es que parece que no lo eres, ¿no? Aquí tenemos que partir con la idea de que soy todas esas cosas. Como alma tengo todas esas virtudes. Como alma tengo paciencia, tengo inconstancia. Lo que pasa es que no está despierto porque hay una conciencia que lo nubla. Igual que las nubes nublan el sol, pues igual en tu mente hay una conciencia de cuerpo muy fuerte que nos ha nos nubla la conciencia de quién somos, el alma, el ser humano, el ser, ¿no? La parte humana, el ser. Eh, ahora la identificación con la parte humana, esa es la conciencia que nubla y no nos permite expresar y sentir lo que somos.

Entonces, está clarita la determinación, ¿no? Determinación en tu mente para parar y no importa si no experimentas. Esto sí que es muy importante, eh, sobre todo para las personas que empiezan a meditar, no importa si no tengo experiencia, ya vendrá. Si tú eres, entonces, ¿por qué no mantienes en tu mente el pensamiento de que soy? Ay, pero es que no lo siento. No pasa nada. Es que mi mente divaga un montón. No pasa nada. Normal, llevas mucho tiempo divagando. Has creado hábitos en tu mente. ¿Cómo quieres que en un día esos hábitos desaparezcan? Incluso hábitos que llevas toda tu vida haciéndolo. Tendrás que tener paciencia, ¿no?

Segunda parte. Entonces, junto con la determinación es muy importante la paciencia. Como os he dicho, si no tengo determinación y no soy constante en la determinación, olvídate de desarrollar paciencia, porque si no hago algo, ¿cómo desarrollo paciencia? Si voy un día al trabajo y veo que hay mal ambiente y ya no voy más. Entonces, ¿cómo quieres desarrollar paciencia en el trabajo cuando al primer día ya te vienes para atrás y ya dices, "Ya no vengo más", ¿no? Eso no quiere decir que en cualquier momento podamos cambiar de trabajo o elegir algo, ¿no? Quitar algo que no te guste, pero es así. Si no tengo determinación y no la desarrollo o la despierto, mejor, como siempre os digo, ¿cómo despierto paciencia?

Entonces, la paciencia es muy importante y sobre todo en los tiempos que estamos viviendo y sobre todo en tu mente, tienes que tener mucha paciencia en tu mente porque en tu mente se producen muchas cosas y suceden muchas cosas en nuestra mente que después eso se materializa a través del cuerpo, la relación, en el mundo, lo podemos ver, ¿no? Entonces ahí es donde más tenemos que despertar la paciencia en nuestra mente. Paciencia en qué? Porque uno podrá decir, bueno, paciencia en qué, José, en observar y aceptar. Porque muchas, muchas, pero que muchas personas se ponen a meditar y en el momento que se sientan y ven que su mente divaga, que nada más que vienen pensamientos desperdiciables, que su mente no se concentra, que no experimenta paz ni felicidad ni amor, no medito más. Es que esto de meditar para mí no es, José, yo creo que esto de meditar no es para mí. Claro que es para ti. Necesitamos meditar todos los seres humanos. Todos los seres humanos necesitamos meditar. Porque no va regido a ninguna religión, a ninguna idea política. En la mente, el ruido que hay en la mente. Y quién no tiene ruido en la mente a día de hoy, y mucho. H, cuántos pensamientos tenemos a lo largo del día. Cuántas cosas pensamos o recordamos que ya pasaron. Cuántas cosas pensamos o recordamos que no sabes si pasarán. Pasado, futuro, pasado, futuro.

Y entonces por eso es necesario tener la determinación para parar, pero después tener la paciencia para observar y aceptar. Observo cómo está la mente, observo incluso cómo me siento y lo acepto. ¿Qué significa aceptar? También es buena pregunta, eh, para que cuando estéis practicando uno tenga las suficientes herramientas para que su práctica tenga su resultado. Aceptar significa que no lucho con ello, que lo acepto como parte de ese momento y lo suelto y lo acepto y lo acepto y no me enfoco en ello, ¿eh? Porque es que queda la tercera parte, pero aceptar es no luchar con ello, no querértelo quitar, no pensar, ay, ahora, ¿por qué estoy así? ¿Y por qué me surge esto? ¿Y ahora qué pienso esto? No, ahí no lo estás aceptando. Observar y aceptar es la parte más importante. Yo tengo que mantenerme como un observador desapegado, observando lo que pasa en mi mente, observando las emociones y sentimientos que crean esos pensamientos y permitiéndoles que fluyan. Cuanto más desarrollo la capacidad de observar y aceptar, más paciencia voy a desarrollar. Y no vas a luchar con nada ni con nadie. Te lo puedo garantizar. El momento que ya no haya lucha en tu mente, no vas a luchar con nadie, no vas a discutir con nadie, aunque los demás puedan que estén mal, pero si en ti no hay nada de ira, en ti cada vez hay menos rastros de avaricia, hm, para qué luchar por llevar la razón. Eso, ¿qué es llevar la razón? ¿Para qué? Preferís llevar la razón antes que perder vuestro estado. No merece la pena. Pero nuestro ego no nos lo permite, quiere llevar razón y si la lleva, ya entonces, uy, eres capaz hasta de matar. [risas] ¿Eh? Entonces ahí es donde esa paciencia te va ayudando a ser tolerante contigo, paciente, eh, te amoldas, fluyes y te das cuenta que finalmente no tiene tanta importancia las cosas que le damos de fuera. Le damos demasiada importancia a cosas que no la tienen, hay otras que la tienen, ¿no? Pero incluso cuando desarrollas paciencia, también te das cuenta de que tu naturaleza es la paz y que si te mantienes ahí, también tienes mucha capacidad para afrontar porque hay veces que hay que afrontar, ¿no? Hay veces que hay que hablar, hay veces que tienes que decirle algo a los demás, ¿no? Pero es muy importante. ¿Desde dónde se lo digo? ¿Cuándo se lo digo? ¿Y cómo se lo digo? Si se lo digo desde la paciencia, desde la paz, paciencia, seguramente se lo dirás diferente. Pero si no me paro siquiera, si no desarrollo paciencia o despierto paciencia, ¿cómo voy a ser paciente con los demás? A la más mínima que te digan, saltas. A lo más mínimo que te pase, ya te enfadas, a lo más mínimo que se tuerza en tu día a día, ya estás todo el día enfadado, enfadada o y ya crees que el otro te ha robado la paz. Y es que yo estaba muy contenta, muy contento y he llegado al trabajo y madre mía, mi compañero, mi jefe, me ha robado la paz y nadie te roba la paz. Eso no se puede robar, eso eres tú. ¿Cómo te va a robar alguien algo que algo que eres tú? Algo que no eres tú o que no es tuyo te lo pueden quitar, pero algo que tú eres, ¿quién te lo puede robar? Esto sí que es muy interesante de entender. Si soy un ser de paz, mi naturaleza es la paz. ¿Quién te la puede robar? No te la puede robar nadie. El ego te la adormece, pero después no puede venir nadie a quitarte algo que tú eres. ¿Se entiende o no? Ahora, si creo que es algo que viene de fuera, pues me lo puedo, tengo miedo a perderlo. Hm. Pero no es así. Estos conceptos son muy importantes de entender porque a la hora de meditar nos sirven mucho. Por eso no es bueno sentarse a meditar con la expectativa, con el deseo de a ver si me siento en paz. No. Tú eres un ser de paz y repítetelo en tu mente. Soy paz. Y no lo sentirás y no lo expresarás, pero recuérdatelo si es que te has olvidado y el olvido es grande. El olvido no es cualquier cosa. Eh, a día de hoy, como estamos las almas humanas, estamos completamente dormidas. El olvido es brutal. Tú sabes dónde tenemos que tener esa paciencia por nosotros mismos. ¿Por qué? Porque hm te vas a repetir una y otra vez que eres un ser de paz y quizás lo sientas poco, pero ahí es donde tienes que desarrollar esa paciencia o despertar esa paciencia porque tú lo eres y es la mejor manera de desprenderse del otro.

Y ahora, indudablemente, otra de las cosas es hm prestar mucha atención a lo que hago a lo largo del día, porque sí desarrollo paciencia para aceptar todos los pensamientos negativos que tengo. Eh, pero ahora durante el día lo que hago es criticar, quejarme, ver cosas en el móvil que no son beneficiosas, tener conversaciones con los demás que tampoco lo son. Entonces, ¿qué paciencia? Por mucha paciencia que desarrolle, entonces tienes que ser uno muy preciso en todo. En este estudio tiene que ser uno muy preciso en todo, muy preciso, pero después el resultado es muy bueno, os lo puedo garantizar.

Entonces, un entrenamiento de alto rendimiento estas tres partes, ¿no? Estos tres pasos, estas tres palabras. Entonces, la paciencia es muy importante y cuando tú vas desarrollando esa paciencia en tu mente, cuando la vas despertando, verás la paciencia que tendrás con los demás y la tolerancia y te amoldarás y cuando tengas que afrontar, afrontarás, pero lo harás desde un espacio muy diferente. Pero ahí es donde me tengo que mantener paciente en observar lo que pienso y siento y aceptarlo, no luchar con ello. En este proceso de de observar y aceptar es muy importante la respiración. Respiro, mantengo el aire, suelto, observo mi mente. Respiro, mantengo el aire, suelto. Vale, aunque no sea del todo meditar, pero es un paso muy importante. Hm. Porque ayuda a que tú vayas aceptando y dejando fluir toda esa negatividad. Y ya no es solo eso, sino el observar y aceptar te hace ser muy consciente de dónde está el enemigo, de quién es y que no está fuera. El enemigo está en tu mente y el enemigo ahí es donde empieza a atacar en tu mente. Después todo se materializa fuera, pero el enemigo que es el ego de la conciencia de cuerpo, donde empieza a atacar es en tu mente. ¿Cómo ataca? Con los pensamientos. Después con las emociones, después lo trasladas con las palabras, actitud, comportamiento. Eso es muy importante entender esto.

Paciencia y paciencia es no luchar, no querer quitarme los pensamientos negativos. Ay, que es que no puedo. No, eso lo que hace es que le das vida. En vez de paciencia, lo que desarrolla es mucha impaciencia. Paciencia con lo que siento y pienso y lo acepto. Lo acepto y verás qué maravilla. Y esa paciencia si la mantienes en el tiempo, te ayudará a ser constante.

La palabra constantemente me encanta. ¿Y en qué tengo que ser constante? Porque uno dirá, "Bueno, José, ¿en qué?" Sí, soy constante en la paciencia, soy constante en tener determinación, pero falta algo, falta la última parte. Tengo que ser constante en crear pensamientos puros y positivos, muy constante, ¿no? Os puedo imaginar. Y ahí también nos cuesta porque como en tu mente hay otros hábitos, como en tu mente hay otros muchos pensamientos, ahora no es fácil mantener en tu mente constantemente los pensamientos. Soy un ser de paz, soy luz. Soy un alma, soy amor. Soy felicidad, soy paciencia, soy determinación, soy entusiasmo, soy humildad. Hay cuántos pensamientos puros, positivos y virtudes. Ahí tenemos que ser muy constantes. Porque si no soy constante en crear esos pensamientos, lo que va a predominar en tu mente son pensamientos negativos, desperdiciables o inútiles o innecesarios y sin observarlo. Y eso es lo que va a determinar después tu vida, pase lo que pase fuera, aparezca la situación que aparezca. En el momento que yo soy constante y mantengo pensamientos puros y positivos en mi mente, veréis cómo vas a ver la vida de forma diferente y todo lo vas a afrontar de forma diferente. Esa es la magia. Porque con estos pensamientos que os he dicho, lo que hacemos es despertar conciencia. Y cuando despiertas conciencia y vuelves a sentir lo que tú eres, entonces todo cambia, te lo puedo garantizar.

Y entonces, cuando incluso desde ahí, desde esa conciencia puedes sentir también la energía de Dios y ahora tener mucha constancia en mantener esos pensamientos, mucha determinación para parar en mi pensamiento, mucha paciencia para observar y aceptar y mucha constancia en crear pensamientos puros y positivos para que esa conciencia se vuelva a despertar y vuelva a sentir y expresar lo que soy a través de este cuerpo. El cuerpo es un vehículo que nos permite relacionarnos, que nos permite comunicarnos, que nos permite expresarnos, pero es simplemente un vehículo. Tú no eres el cuerpo, tú no eres el nombre, eso es el papel que tú representas en esta vida. Pero tú eres el actor, el alma con todas esas cualidades, virtudes, poderes que ahora no las puedes expresar ni sentir en este cuerpo porque en tu mente hay muchos hábitos negativos. Creo que es fácil de entender, ¿no? Por lo menos de entender. Ahora veremos que tengo que hacer un gran esfuerzo para llevarlo a la práctica. Determinación para pararte, paciencia para observar y aceptar y mucha constancia en recordarme quién soy. Hacerlo. Simplemente mi invitación es que entendáis la clase, que creo que se ha entendido, pero ahora hacerlo, llevarlo a la práctica, si no no se hace real. Yo puedo saber algo, pero si no lo experimento, no sé nada porque no lo manifiesto. Sé algo, lo llevo a la práctica, lo experimento y entonces ya lo muestro, lo muestro de forma natural.

Muy bien. Pues nos sentamos cómodamente, espalda recta, pero no rígida. Pies bien apoyados en el suelo y respira suave y profundamente. Y desde ya, desde ya vamos a partir con el pensamiento de quién soy. Soy un alma. Soy luz. Partimos con estos pensamientos, con esta idea en nuestra mente. Soy un alma, soy luz. Voy a mantener estos pensamientos en mi mente. Es como un recuerdo. Meditar es recordar, no es sugestionarte nada, no, no, sino es recordarte quién eres y es recordarle a tu mente quién eres. Soy un ser de luz, soy un alma. Lo pueda experimentar o no a través de este cuerpo. No es lo más importante. Eso llegará solo. Ahora lo más importante es recordarme. Recordármelo porque me he olvidado. He entrado en un profundo olvido y me he identificado con lo físico, con lo material, con aquello que he ido adquiriendo, no con lo que soy. No es lo mismo lo natural que lo adquirido. Por eso es muy importante mantener en nuestra mente el pensamiento de quién soy, mantenerlo, tener mucha determinación para ello, mucha constancia. Y a la misma vez que voy creando y voy manteniendo estos pensamientos en mi mente, también iremos desarrollando la capacidad de ser un observador. Observar nuestra mente. Muy importante también observar y fundamentalmente aceptar. Observo y acepto todo lo que ocurre en mi interior, todo lo que ocurre en mi mente. De esta manera le permito que fluya tanto el pensamiento como la emoción y el sentimiento. Permito que fluya cuando observo y acepto, lo cual eso me ayuda a desidentificarme y separarme de esa conciencia que predomina en mi mente, del ego que se manifiesta de múltiples formas. Lo voy observando, aceptando y me voy desidentificando de ello. Mantengo estos pensamientos en mi mente. Me mantengo ahí observando y aceptando todo lo que ocurre en mi interior, pero sigo recordándome quién soy. Soy un alma, soy luz, soy paz, soy amor y felicidad. Cuanto más lo mantengamos en nuestra mente, más se irá despertando la conciencia y más iremos entrando en la experiencia. Soy un ser de paz. Soy luz. Soy amor y felicidad. Mantengo estos pensamientos en mi mente de forma constante hasta el punto que se va despertando, se va despertando y lo voy manifestando en mi sentimiento, en mis palabras, en las acciones, en el comportamiento. Se irá despertando, lo iré expresando, pero donde lo tengo que recordar es en mi mente. Recordarle a mi mente quién soy. Queridamente, soy un ser de paz. Soy luz, soy amor y felicidad. Poco a poco me voy sumergiendo en esta conciencia, la voy despertando. Poco a poco nos vamos estabilizando en esta conciencia la de ser luz, un alma de luz, un alma llena de paz, de amor y de felicidad. Ahora puedo sentir y experimentar claramente que no soy el cuerpo, soy el alma, el ser que le da vida a este cuerpo. Y cuanto más nos estabilicemos en esta conciencia, en esta experiencia, de forma natural se despertará un recuerdo en tu mente. Lo recordarás de forma natural. Recordarás de dónde vienes. Un lugar que está más allá del cielo y las estrellas. Lo podrás recordar y sentir. Un lugar de luz, un lugar de silencio, de una luz roja dorada. Puedo sentir ese lugar, puedo recordarlo con mi mente y experimentarme allí en ese lugar. Recuerdo ese lugar de luz en mi mente, ese lugar de paz, de silencio. Y ahora también empiezo a recordar como en ese lugar reside un ser de luz como yo, un alma maravillosa que brilla por su hermosura. Puedo recordar y sentir esa energía como un solo espiritual que me envuelve en luz, me envuelve en paz. Me envuelven sentimientos de amor y de felicidad, lo cual disipa toda la oscuridad que hay en mi mente. Puedo sentir. Ahora mantengo mi mente y mi intelecto en ese lugar, un lugar de luz, de silencio, una luz roja dorada, sintiendo esta maravillosa energía de este ser de luz. Y ahora, por último, voy a mandar, voy a compartir esa energía que recibo de este ser con toda la humanidad, convirtiéndome así en un faro de luz, en un faro de paz, en un faro de amor y de felicidad para el mundo. Experiméntalo. Siéntete como un faro de luz. Siéntete como un faro de paz, de amor y de felicidad para el mundo. Soy un faro de luz. Soy un faro de paz. Soy un faro de amor y de felicidad para el mundo. Siéntelo. Comparte esa energía que recibes de la fuente divina de Dios y observa el impacto que eso tiene en tus sentimientos, en tus emociones, en tu actitud y en tu comportamiento. Obsérvalo. El impacto que tiene. Ahora me mantengo, nos mantenemos en esta experiencia, en esta conciencia. Soy un faro de luz. Soy un faro de paz. Soy un faro de amor y de felicidad para el mundo. Sumérgete en esta maravillosa experiencia. Ahora mantengo esta experiencia, mantengo esta conciencia. la de ser un faro de luz, un faro de paz, de amor y de felicidad para el mundo a través de mis pensamientos, a través de las palabras, a través de la actitud y del comportamiento. Mantengo esta experiencia, me mantengo en esta conciencia. Soy un faro de luz, un faro de paz, un faro de amor y de felicidad para el mundo.

Ahora voy a respirar suave, profundamente. Voy a empezar a mover el cuerpo ligeramente. Podéis abrir los ojos aquellos que lo hayáis cerrado y podemos sonreír. Muy bien. ¿Qué tal? Ahora hay que mantener esta conciencia el máximo tiempo posible a lo largo del día, aunque sean pequeñas paradas de un minuto cada hora. Hm. El entrenamiento fuerte, como yo digo, es por la mañana temprano. Ya sabéis que hay una franja horaria de 4 a 8 de la mañana y puedo elegirla, pero hacerlo. Tiempo, no te marques tiempo. Hazlo, hazlo. Hm. Ya el tiempo vendrá solo durante el día. Pequeñas paradas, pequeñas paradas de 1 minuto, 30 segundos cada hora. Igual, mantenerme como un observador, parar, observar, aceptar y recordarme quién soy. Antes de irte a dormir, igual dedica un tiempo, 5, 10 minutos, dos. No te marques tiempo, hazlo. Ya el tiempo vendrá solo. Y ahí mantente, mantente y observarás los cambios. Hm. Observarás el cambio en ti, en los demás, contigo, en tus relaciones, en todo. Serás de gran ayuda para el mundo. De gran ayuda. No os podéis imaginar lo que nos necesita el mundo. Almas que despertemos conciencia y ayudemos a despertar a otros. Ese es el momento que nos encontramos ahora. Por eso, cuando uno despierta, puede ayudar a despertar a otros. Es muy bonito ese papel.

Muy bien. Espero que hayáis disfrutado de la clase, de la experiencia de meditación. Si ha sido así, le podéis dar al like o al me gusta aquí abajo. Una vez que finalice el vídeo, podéis compartirlo, eh, podéis dejar vuestros comentarios, perdón, podéis dejar preguntas que os contestaré con mucho amor. Podéis compartir el vídeo con muchas personas para que se puedan beneficiar y podamos ayudarnos a despertar unos a otros. Pero lo importante es convertirnos en esos faros de luz, de paz, de amor y de felicidad para el mundo. Muchas gracias. Que paséis una feliz, feliz semana y que nunca dejéis de sonreír. Oh, shanti. Oh. [música]