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10 meses seguidos subiendo: ¿qué le pasa a la inflación en Argentina?

Juan Ramón Rallo17:11

Transcription

¿Se está volviendo a disparar la inflación en Argentina? ¿Y si es así, ¿por qué lo está haciendo? Veámoslo.

La tasa de inflación de Argentina volvió a repuntar hasta el 3,4% interensual durante el mes de marzo, lo que implica una tasa de inflación interanual del 32,6%. Se trata, sin duda, de un mal dato de inflación que, no obstante, muchos analistas y medios de comunicación están tratando de manera exagerada.

Por ejemplo, el periódico ABC, un diario con el que colaboro habitualmente, tituló esta noticia de la siguiente manera: "La inflación en Argentina se dispara por encima del 32% anual y el gobierno de Miley pide paciencia". Claro, lo gracioso o capcioso de este titular es que, leyéndolo, parecería que la tasa de inflación interanual se les ha ido por las nubes, que ha subido muy por encima de los niveles en los que se encontraba. Pues, ¡sorpresa! La tasa de inflación interanual en marzo bajó. Como podéis ver en este gráfico del INDEC, el Instituto Nacional de Estadística Argentino, la tasa de inflación interanual en febrero fue del 33,1%, y en marzo bajó al 32,6%. ¿En qué sentido se te puede disparar la tasa de inflación interanual cuando bajó?

Expresado de otra manera, los precios subieron más entre febrero de 2025 y febrero de 2026 que entre marzo de 2025 y marzo de 2026. De hecho, como podéis ver también en ese gráfico, la tasa de inflación interanual de Argentina lleva bastantes meses anclada en torno al 32-33%. Ahí no ha habido ninguna evolución dramáticamente a peor ni muchísimo menos.

Donde, en cambio, sí que observamos una evolución sostenida al alza de la inflación es en el dato intermensual desde mayo del año 2025, momento en el que la inflación intermensual se ubicó en el 1,5%. La tasa de inflación interensual, lo que aumentan los precios durante un mes con respecto al anterior, ha ido aumentando hasta el 3,4% de este marzo de 2026. Es esta evolución la que comentaba al principio del vídeo que es una mala evolución. Desde luego, pasar del 1,5% de inflación intermensual, que ya es alta, un 1,5% de subida de los precios al mes es un ritmo altísimo para cualquier economía occidental. Pasar del 1,5% al 3,4% de aumento intermensual de los precios no es un buen resultado.

Pero de nuevo, antes de vender la mercancía averiada de que la inflación se le está disparando a Javier Milei, de que su plan de estabilización macroeconómica ha fracasado estrepitosamente porque la inflación ya vuelve a las andadas en Argentina, recordemos la situación que se encontró Javier Milei y de la cual venimos. Lo podéis observar en este gráfico. La tasa de inflación intermensual durante los años 2022 y 2023 se ubicaba de manera más o menos sostenida por encima del 5%. Y durante el segundo semestre del año 2023, antes de que Milei llegara al poder, ya empezaba a ubicarse de manera más o menos sostenida por encima del 10%. Vamos, que en un mes subían más los precios que ahora con el fracaso del plan de estabilización de Milei del que hablan muchos. Subían más los precios en un mes, en la última etapa del peronismo, que ahora en un trimestre.

Como digo, hay que tener una cierta perspectiva histórica reciente para no exagerar la magnitud de los datos negativos, y repito, datos negativos que estamos conociendo. Porque que sean malos datos no significa que sean datos peores ni muchísimo menos que los que tenía el peronismo. Pero aún así, es verdad que un gobierno liberal libertario ha de aspirar a hacerlo no solo mejor de lo que lo hacía el desastre peronista, sino muchísimo mejor.

Y en este punto, la pregunta legítima que muchos se formularán es: ¿por qué la inflación se está volviendo a acelerar aún quedándose muy por debajo, a mucha distancia, de la que tenía el peronismo? ¿Por qué se está volviendo a acelerar en Argentina? Y aquí permitidme que haga tres reflexiones.

La primera es que, como ya explicamos ampliamente en un vídeo anterior, la mejoría en la inflación de los planes de estabilización macroeconómica no suele ser lineal y acumulativa. No es que cada mes o cada trimestre sea siempre mejor que el anterior. El éxito de los planes de estabilización macroeconómica suele medirse en el muy largo plazo. Ya pusimos el caso del Estado de Israel, que tardó 11 años en bajar sostenidamente la tasa de inflación por debajo del 10% anual.

Pero es que este es un problema que han sufrido prácticamente todos los planes de estabilización, porque la inflación es un fenómeno monetario, no solo de la oferta monetaria, sino también de la demanda monetaria. Y la demanda monetaria depende de la credibilidad que a los ciudadanos les merezca la moneda, cuyo valor se intenta estabilizar. De hecho, la inflación es la caída del valor de la moneda. Y claro, a lo largo de los años, la credibilidad de una moneda y del Estado que la emite puede pasar por altibajos.

Por ejemplo, durante la segunda mitad de 2025 hubo una huida masiva de capitales de Argentina ante la perspectiva de que el peronismo pudiese regresar al poder, que finalmente no sucedió. Pero recordemos que el país estuvo al borde de la suspensión de pagos, de no haber sido por la refinanciación que le ofreció el Tesoro de los Estados Unidos, y estuvo al borde de la suspensión de pagos porque se temía que el peronismo regresara al poder. Pues bien, todo eso desestabilizó la demanda de dinero, depreció el tipo de cambio y parte de las consecuencias que se vivieron en ese momento aún se están dejando sentir ahora o se han dejado sentir durante los últimos meses. Cuando se desanclan las expectativas de inflación y ese desanclaje se traslada en una menor demanda de dinero, no es tan sencillo volver a anclarlas. Por tanto, este es un primer factor a tener en cuenta.

Los planes de estabilización de la moneda, los planes antiinflacionistas, incluso aquellos que históricamente se han comprobado exitosos, no consiguen acabar al 100% con la inflación en muy pocos años. De hecho, la velocidad del plan de estabilización de Argentina, manteniendo su propia moneda, no dolarizando, es una velocidad comparativamente muy acelerada frente a otros planes de estabilización históricos.

Segundo factor a tener en cuenta: marzo es un mes en el que la inflación ha aumentado en todo el mundo. Es verdad que no ha aumentado en todo el mundo al mismo ritmo, pero el encarecimiento de los precios internacionales del petróleo como consecuencia de la guerra en Irán se ha trasladado a mayores precios internos medidos a través del IPC en todas las economías. También en Argentina. En aquellas economías en las que la inflación está normalmente más baja, se ha trasladado en menor medida y en aquellas economías en las que la inflación está más alta se traslada en mayor medida. No estoy diciendo, cuidado, que este haya sido el factor fundamental ni muchísimo menos, pero desde luego el contexto internacional no ha ayudado a moderar la inflación en el mes de marzo.

Y en tercer y último lugar, históricamente en Argentina los meses de marzo y de abril suelen ser malos meses para la inflación. ¿A qué me refiero con malos meses para la inflación? Meses en los que el componente estacional de los precios suele impulsar el IPC al alza. Por ejemplo, el curso escolar comienza en Argentina en marzo, abril, y por tanto muchos precios vinculados con la educación se revisan fuertemente al alza durante estos meses. Tan es así que si elimináramos el componente estacional de los precios, la inflación en el mes de marzo habría bajado con respecto a febrero. En este caso, el porcentaje de variación de los precios no es tan importante. La inflación sin estacionalidad habría sido del 2,3% en lugar del 3,4%.

Pero no me interesa tanto destacar el número en sí mismo cuanto la tendencia. Parece que en marzo se hayan disparado los precios con respecto a febrero, pero eliminando el componente estacional, los precios han bajado. Que, cuidado, no estoy diciendo que para evaluar el poder adquisitivo de los ciudadanos haya que eliminar los precios estacionales. Los precios estacionales también son precios y si suben, tu poder adquisitivo se resiente. No, mi argumento no es ese. Mi argumento es que si queremos evaluar cuál está siendo la tendencia de la inflación en el medio plazo, si se está recalentando o se está enfriando, por supuesto que, como en cualquier otra serie estadística, hay que tener en cuenta el componente estacional. Y teniendo en cuenta el componente estacional, no observamos ninguna aceleración de la inflación durante los últimos meses, si acaso observamos un cierto enfriamiento desde el mes de febrero.

Con todo esto, ¿qué quiero decir? Pues por un lado, que no es extraño dentro de un programa de estabilización macroeconómica que haya periodos de tiempo que, en algunos casos, incluso pueden extenderse a años, en los que la tasa de inflación evolucione a peor, aún estando mucho mejor, es decir, mucho más baja que antes de empezar el plan de estabilización. De ahí que enfocarse demasiado en el corto plazo nos lleve a conclusiones erróneas. Hay que mirar la imagen de largo plazo. Y la imagen de largo plazo, hoy por hoy, sigue siendo la de una notable mejoría en la estabilidad del valor del peso. Aún con los repuntes de los últimos meses, la tasa de inflación antes de Milei estaba muchísimo más alta de lo que está en la actualidad.

Y por otro lado, quiero decir que si bien en apariencia la tasa de inflación se está acelerando durante los últimos meses y ya se ubica en el 3,4%, que aún así es un dato mucho mejor que cualquiera que tuviera el peronismo durante su último año de mandato, si miramos realmente la tendencia de los precios eliminando el componente estacional, el alza de los precios no se está acelerando, sino que se mantiene más o menos estable desde hace meses. Y si acaso, aunque tampoco quiero exagerar demasiado este movimiento, pero si acaso estaríamos observando desde hace unos meses una cierta tendencia hacia el enfriamiento relativo.

Dicho lo cual, ¿significa todo esto que el gobierno de Javier Milei no lo puede hacer mejor? ¿Significa todo esto que el mejor plan de estabilización macroeconómica posible es este? Pues no, no significa eso ni mucho menos. Si cogemos la vara del mejor plan de estabilización imaginable, desde luego que podemos criticar con respecto a ese nirvana el plan de estabilización que ha llevado a cabo Javier Milei, aún reconociendo que ese plan de estabilización es muchísimo más exitoso que cualquier cosa que hiciera el peronismo para estabilizar el valor del peso.

¿Y por qué se podrían hacer mejor las cosas? Pues primero, porque se podría profundizar en el ajuste presupuestario y, por tanto, en el superávit presupuestario. A mayor superávit, mayor credibilidad de la moneda, mayor capacidad de reabsorción del exceso relativo de moneda y, por tanto, mayor estabilidad del valor del peso. Dicho sea de paso, por cierto, Javier Milei ha ordenado a sus ministerios que recorten el gasto corriente en un 2% adicional, justamente para profundizar en el ajuste y en el superávit y con ello tender a estabilizar más el valor del peso.

En segundo lugar, el gobierno de Javier Milei podría haber dolarizado la economía. Si hubiesen renunciado al peso y se hubiesen atado al dólar, hoy por hoy ya no habría inflación en Argentina. La dolarización podría haber supuesto un ajuste de precios al alza durante el primer año, durante 2024, pero en la actualidad habría estabilidad de precios o una tasa de inflación muy similar a la de cualquier otro país occidental. ¿Por qué no se ha dolarizado la economía? Ese ya es otro debate para el que no tengo una respuesta muy firme, pero entiendo que se pueda criticar con dureza al gobierno de Javier Milei por no haber dolarizado y por no haber cerrado el Banco Central tal como se comprometió a hacer. Algunos dudan si de verdad se comprometió a dolarizar la economía, pero que se comprometió a cerrar el Banco Central es incuestionable y no lo ha hecho.

Y en tercer lugar, si no dolarizas la economía, que es lo que creo que debería haberse hecho, tan es así que yo mismo defendí la necesidad de dolarizar la economía argentina porque creía, y a los hechos me remito, que era muy complicado o que iba a ser muy doloroso conseguir que los argentinos recuperen la confianza en el peso y que por esa vía, la vía de la estabilidad de la demanda de pesos, se estabilizara a su vez su valor y se acabara con la inflación. Si no dolarizas la economía, como poco, si quieres estabilizar la demanda de pesos, si quieres restaurar la credibilidad del peso, si quieres potenciar la rebaja de la inflación por la vía de la demanda, lo que deberías hacer es dotar de un estatuto de independencia absoluta al Banco Central del Gobierno, que luego esos estatutos se los puede saltar el siguiente gobierno. Pero mejor que estén a que no estén. Mejor ponerle cortapisas al peronismo si regresa al poder en el futuro para que no pueda con tanta facilidad meter la mano en la caja del Banco Central. Sobre todo ahora que Javier Milei está recapitalizando al Banco Central y está volviendo a incrementar las reservas internacionales positivas, mejor dificultarle al peronismo que pueda volver a saquear el Banco Central de la República Argentina, que no mantener un estatuto de subordinación del Banco Central al gobierno argentino. Cuanta mayor independencia del poder político tenga el Banco Central, más creíble será el peso y, por tanto, menor será el sesgo inflacionista estructural del peso. Este es un resultado de teoría económica bastante convencional que Javier Milei, desde luego, conoce a la perfección.

En definitiva, un liberal libertario, desde luego, puede ser crítico con la política de estabilización macroeconómica que ha seguido Javier Milei por no ser lo suficientemente radical, por no dolarizar la economía argentina o por no dotar de absoluta independencia jurídica al Banco Central con respecto al poder ejecutivo. Ahora bien, lo que resulta un chiste es que los peronistas sean críticos con el programa de estabilización macroeconómica de Javier Milei, porque siendo imperfecto, es muchísimo más perfecto que cualquier cosa que con respecto al valor del peso hayan hecho los peronistas a lo largo de toda la historia. Por tanto, es perfectamente coherente reconocer y criticar que la inflación en Argentina ha evolucionado a peor durante los últimos meses, con reconocer y aceptar que, pese a ello, el plan de estabilización macroeconómica de Milei ha sido enormemente exitoso, no tan exitoso como podría haber sido y como debería haber sido, pero muchísimo más exitoso que el estrepitoso fracaso hiperinflacionista que supusieron los peronistas.