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CEREBELO. PROF. DR. MARCELINO BRÍTEZ CABRERA

Marcelino Britez Cabrera26:18

Transcription

Vamos a estar estudiando al cerebelo. El cerebelo es una parte del encéfalo que podemos observar aquí, una masa que pesa 140 gramos aproximadamente en el adulto. Se encuentra en la fosa craneal posterior, en la fosa cerebelosa. Se sitúa detrás de la protuberancia o puente y de la médula oblongada o bulbo raquídeo. Debajo del polo posterior del hemisferio cerebral, debajo del lóbulo occipital del hemisferio cerebral, del que está separado por la tienda del cerebelo o tentorio.

Y observamos la base del cráneo, la fosa craneal posterior. Delimitamos la fosa craneal posterior, encontramos el foramen magno y las fosas cerebelosas. Y aquí vamos a encontrar en el cerebelo los hemisferios cerebelosos ocupando la fosa craneal posterior y unidos por una porción media que se denomina vermis.

La tienda del cerebelo podemos apreciar de este lado acá también se ve en parte, pero se cortó para permitirnos ver las fosas cerebelosas de ese lado. La tienda del cerebelo o tentorio es un tabique dural, dependencia de la duramadre, que se sitúa en la fosa posterior de la base del cráneo. Forma el techo de esa fosa cerebelosa y separa de esta manera el hemisferio cerebral del lóbulo occipital del cerebro. En la tienda del cerebelo describimos un borde anterior que es este, circunferencia menor, también se le llama borde libre, y un borde periférico, circunferencia mayor, parte de las redes hasta la protuberancia occipital interna. Explicaría entonces el lóbulo, el hemisferio cerebeloso de ese lado, debajo del tentorio y por arriba del tentorio, ya el lóbulo occipital.

El cerebelo se encuentra detrás de la protuberancia o puente y de la médula oblongada, y se conecta con el tronco encefálico por medio de tres robustos pares de haces de fibras denominadas pedúnculos cerebelosos. Hay un pedúnculo cerebeloso superior de cada lado, un pedúnculo cerebeloso medio y un pedúnculo cerebeloso inferior. A través del pedúnculo cerebeloso superior, el cerebelo se une al mesencéfalo. A través del pedúnculo cerebeloso medio, se une al puente o protuberancia. Y a través del pedúnculo cerebeloso inferior, se une a la médula oblongada o bulbo raquídeo.

Aquí podemos apreciar de vuelta el hemisferio cerebeloso de un lado. Delante vamos a encontrar aquí la cara posterior de la protuberancia y la cara posterior de la médula oblongada. Entre ambas estructuras del tronco encefálico y el cerebelo se encuentra el cuarto ventrículo, que estamos observando aquí, esta fosa romboide.

Aquí podemos apreciar en una vista inferior la protuberancia o puente, la médula oblongada y los hemisferios cerebelosos. Debajo de los lóbulos occipitales de los hemisferios cerebrales, estamos observando aquí la cara superior del cerebelo, convexa en sentido transversal y en sentido anteroposterior. En el medio observamos el vermis, que se extiende de adelante hacia atrás hasta la escotadura cerebelosa posterior, que se denomina también vallecula o vallecula del cerebelo. La porción más anterior del vermis, que prácticamente no observamos, se denomina lingula, mientras que la parte más alta se denomina culmen. También podemos apreciar una serie de surcos transversales que son paralelos entre sí y que cruzan el vermis para pasar de un hemisferio cerebeloso al otro.

Aquí observamos también una fisura primaria que nos permite distinguir el lóbulo anterior, aquí pintado de rojo, y el lóbulo posterior. A partir de esta fisura primaria, entonces tenemos un lóbulo anterior donde podemos apreciar el lóbulo central y también más adelante va a estar la lingula. También aquí podemos observar el culmen, que es la parte más alta, el lóbulo semilunar, el lóbulo cuadrangular y luego ya encontramos el lóbulo posterior, pintado de verde en este caso, el lóbulo simple, el ovillo semilunar, podemos distinguir en un superior y en uno inferior. Siempre en medio el vermis, en este caso el vermis superior porque estamos mirando desde la cara superior.

Y aquí podemos apreciar la cara inferior del cerebelo, y convexa en todos los sentidos. Aquí podemos apreciar el vértice inferior. También aquí vamos a distinguir un lóbulo pintado de azul aquí, que se denomina el lóbulo flóculo nodular. También hay una cara anterior, esta parte, pero esta cara anterior no es libre, sino que a través de esta cara anterior se une al tronco encefálico a través de los pedúnculos cerebelosos. Aquí podemos apreciar el pedúnculo cerebeloso superior, el pedúnculo cerebeloso medio y el inferior. Aquí podemos apreciar el lóbulo central, que es parte del vermis, y también la lingula en la parte más anterior del vermis. Y aquí están los pedúnculos cerebelosos, el lóbulo flóculo nodular, pintado de azul, y el lóbulo posterior, el lóbulo flóculo nodular. Este lóbulo flóculo nodular se compone de un nódulo que está en el centro y dos lóbulos. En conjunto es el lóbulo flóculo nodular.

Y aquí podemos apreciar ya la configuración interna del cerebelo. Una vez que cortamos, miramos el interior y podemos ver que está constituido por dos partes: una porción periférica, la corteza, la corteza cerebelosa, y una porción central, el cuerpo medular, donde hay sustancia blanca y también sustancia gris que forma los núcleos del cerebelo. Hay cuatro pares de núcleos. De lateral a medial distinguimos en primer lugar el núcleo del fastigio, o también se le denomina núcleo del techo. Se sitúa en el cuerpo medular del cerebelo, en el vermis, atrás, hacia arriba del techo del cuarto ventrículo. Los dos núcleos del fastigio están muy próximos entre sí. Aquí podemos apreciar dos núcleos más, el núcleo interpósito posterior y el núcleo interpósito anterior, llamado también en forma de globoso y en forma de embudo. Y también aquí podemos observar lo que se denomina, de este lado también, la oliva cerebelosa, núcleo dentado, una lámina de sustancia blanca plegada e irregular con forma de bolsa, abierta adelante y medialmente. Ese es el núcleo dentado. Estos núcleos son pares, es decir, el lado derecho y el lado izquierdo.

Aquí podemos observar la división funcional del cerebelo: arqui cerebelo, paleocerebelo, espinocerebelo y neocerebelo. Aquí pintado de amarillo y un neocerebelo. El arqui cerebelo, pintado de rojo en este caso. Volvamos del lugar del arqui cerebelo. Aquí estamos observando que está conformado principalmente por el lóbulo flóculo nodular. Aquí está el nódulo y los lóbulos pintados en azul. Entonces, aquí tenemos lo que se denomina la lingula y el lóbulo flóculo nodular. Estos forman el arqui cerebelo. El arqui cerebelo se relaciona con el mantenimiento del equilibrio, tiene conexiones con los núcleos vestibulares y articulares del tronco encefálico. Aquí están los núcleos del fastigio, que corresponden al arqui cerebelo.

Aquí tenemos que estudiar la vía aferente y la vía eferente. La vía aferente proviene de los centros vestibulares del tronco encefálico a través del nervio vestibulococlear. Aquí estamos observando el oído interno con el utrículo y el sáculo, el nervio vestibulococlear, el octavo par craneal, la porción coclear, la porción vestibular. La porción vestibular de este nervio vestibulococlear hace sinapsis en los núcleos vestibulares de la protuberancia. Luego la vía continúa por el pedúnculo cerebeloso inferior y termina en el lóbulo flóculo nodular, los núcleos del fastigio, que estamos observando aquí. Esa es la vía aferente. Y el centro son los núcleos del fastigio. La vía eferente, después de que llega al núcleo del fastigio, vuelve a los núcleos vestibulares del tronco encefálico del mismo lado o del lado opuesto por el pedúnculo cerebeloso inferior. Y a partir de ahí, los fascículos vestíbulo espinales directos o cruzados que ejercen el control del equilibrio.

El paleocerebelo. Aquí estamos viendo el lóbulo anterior. El lóbulo anterior corresponde al paleocerebelo. Aquí vamos a ver la lingula, el lóbulo central con las alas, el culmen también, y el ovillo o angular. Todo este lóbulo anterior, pintado de rojo, es parte del cerebelo del paleocerebelo. El paleocerebelo asegura la regulación del tono postural para la estación de pie. Aquí tenemos los núcleos interpósito anterior y el interpósito posterior, es decir, el globoso y el emboliforme, respectivamente. Y tenemos que hablar de las vías aferentes del centro y de las vías eferentes del paleocerebelo. La vía aferente son las de la sensibilidad profunda inconsciente, los tractos espinocerebeloso posterior y el tracto espinocerebeloso anterior, que parten de la médula espinal. Aquí vemos entonces el tracto espinocerebeloso anterior, que es cruzado, es decir, se cruza aquí en la médula espinal, luego asciende por el bulbo raquídeo, en la protuberancia, y llega al cerebelo a través del pedúnculo cerebeloso superior. El tracto espinocerebeloso posterior, que es directo, es decir, no se cruza aquí en la médula espinal, asciende por el pedúnculo cerebeloso inferior y llega a la corteza del cerebelo, del lóbulo, a la corteza del lóbulo anterior, que corresponde al paleocerebelo. Aquí tenemos los centros para el paleocerebelo, los dos núcleos que hemos mencionado, globoso y emboliforme. En cuanto a la vía eferente del paleocerebelo, parten del núcleo emboliforme o del núcleo globoso, llegan hasta el núcleo rojo del lado opuesto, que se ubica en el mesencéfalo. Aquí voy a señalar, este es el núcleo rojo, y este es el núcleo rojo del mesencéfalo. Entonces, hacen sinapsis con el núcleo rojo del mesencéfalo. A partir de allí salen las fibras del tracto rubroespinal, que finalmente participan en la constitución del cordón lateral de la médula espinal. Conduce de esta manera el influjo motor semivoluntario que controla el tono muscular. Las fibras del paleocerebelo no llegan a la corteza cerebral. Los circuitos paleocerebelosos siempre son corticales. La lesión de estas fibras ocasiona trastornos posturales, el tipo de la hipotonía o de la hipertonía.

Realmente tenemos que hablar del neocerebelo. Aquí tenemos todo este lóbulo posterior forma parte del neocerebelo. Participa en la coordinación de los movimientos voluntarios. Cuando un sujeto efectúa cualquier gesto, la orden sale de la circunvolución frontal ascendente o precentral del lóbulo frontal del cerebro, pero dicho gesto necesita de un conjunto de movimientos asociados y cambios de posición que escapan al control de la voluntad. Es allí donde participa el neocerebelo. El neocerebelo actúa en derivación sobre los circuitos que relacionan la corteza cerebral con la médula. Asegura así la armonía de cualquier gesto, cualquier movimiento voluntario. La vía aferente, por lo tanto, proviene de la corteza cerebral, de la región temporal, aunque también de la región frontal. El núcleo es el núcleo dentado. El dentado corresponde al neocerebelo, y es que estamos viendo que las fibras pueden provenir del lóbulo frontal como del lóbulo temporal y hacen sinapsis en los núcleos del puente o de la protuberancia. Estas fibras son directas, no son cruzadas. A partir de estos núcleos, las fibras llegan a la corteza del neocerebelo, del neocerebelo opuesto, a través del pedúnculo cerebeloso medio. Luego tenemos los centros neocerebelosos, es decir, el núcleo dentado, que ya se sitúa por detrás de la fisura primaria, por lo tanto, es parte del lóbulo posterior. Aquí estamos observando el núcleo dentado, le corresponde al neocerebelo. Las vías eferentes, a partir del núcleo dentado, pasan al tálamo y podemos apreciar eso en el dibujo. Podemos retroceder esto y ver que a partir de allí pasa al tálamo. Aquí está el tálamo, este es el tálamo. También aquí podemos apreciar los núcleos rojos, en los que en parte terminan estas fibras, y del núcleo rojo después parten en dirección a la médula. El núcleo rojo hasta aquí entonces forman las fibras rubroespinales. La lesión de estos circuitos tan interesantes en general ocasiona una serie de trastornos como temblores, la diadococinesia, que es la imposibilidad de realizar rápidamente movimientos alternos.

El cerebelo tiene influencias en la coordinación de los movimientos involuntarios ordenados por las vías motoras extrapiramidales. En este caso, estamos observando el balanceo de los brazos al caminar. Participa también en la coordinación de movimientos que son complejos y son finos. Aquí podemos apreciar el andar en bicicleta, que es un movimiento bastante complejo porque requiere equilibrio, también requiere la regulación del tono muscular y la coordinación de los movimientos. Además, se requiere de una memoria motriz o motora. Para andar en bicicleta es necesario tener el cerebelo intacto. Una lesión cerebelosa ocasionaría la imposibilidad de realizar todos estos movimientos complejos que se requieren para pedalear. Muy bien, y entonces esto ha sido todo de parte del cerebelo.