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Si me das 11 MINUTOS te ahorro mínimo 11 AÑOS de MANIFESTACIÓN FALLIDA | Jacobo Grinberg

Despertarium10:57

Transcription

Jacobo Greenberg, un pionero en la exploración de la conciencia, nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de nuestra realidad. Pero no podemos hablar sobre la realidad sin tener en cuenta los tres planos de existencia. Hoy te propongo un viaje hacia el entendimiento de estos planos. Veremos cómo movernos entre ellos para transformar nuestra vida de maneras casi mágicas.

Imagina, por un momento, que estás en un vasto océano de posibilidades. La mayoría de las personas navegan en la superficie, atrapadas en un solo plano: el físico. Este es el plano que conocemos, el que podemos ver, tocar y experimentar. Sin embargo, limitarse a este único nivel es como intentar respirar bajo el agua; es una sentencia de muerte para tus sueños y aspiraciones.

El plano físico es el mundo que llamamos realidad. Es todo lo que percibimos a través de nuestros sentidos. Pero, ¿qué pasaría si te dijera que esta realidad es, en esencia, una ilusión? No quiero que malinterpretes mis palabras. La realidad física no es falsa; simplemente, es una representación limitada de lo que realmente somos. Científicamente, solo captamos una pequeña fracción de la realidad, un pequeñísimo por ciento del espectro electromagnético. Así que, ¿qué hay más allá de lo que vemos?

Esta idea de que la realidad es una ilusión ha sido reconocida a lo largo de los siglos. En la filosofía védica, por ejemplo, se le llama Maya, el mundo de las apariencias. El plano físico es el reino del efecto. Cada experiencia que vives, cada circunstancia que enfrentas, es simplemente una sombra proyectada por tu mente. Pero, ya que hablamos de mente, ¿de dónde vienen tus pensamientos? ¿Son realmente tuyos? Estas preguntas son cruciales para entender cómo operamos.

Ahora, déjame llevarte al segundo plano: el mental. Imagina este plano como un vasto océano de pensamientos y potenciales que fluyen a través de la realidad. Aquí, el tiempo no tiene dominio; todos los pensamientos posibles coexisten en un solo espacio. Este es el reino donde se siembran las semillas de nuestras experiencias futuras. Todo lo que ves en tu vida fue, en algún momento, un pensamiento en tu mente. La manifestación es simplemente el proceso de transformar esos pensamientos en formas más concretas.

Piensa en el agua, el vapor y el hielo. Son la misma sustancia, solo que en diferentes estados de vibración. De la misma manera, tus pensamientos y la materia son diferentes en frecuencia. La clave está en aprender a navegar entre estos estados.

Sigamos adelante. Ahora, reflexiona sobre tus sueños. ¿Alguna vez te has preguntado a dónde vas cuando cierras los ojos? Te vas al plano espiritual. Aquí es donde reside tu esencia más profunda, a menudo llamada cuerpo astral. Este plano conecta tu ser con la inteligencia universal, la chispa divina que nos une a todos. La no dualidad es el principio que rige este plano. Cada persona que ves es, en esencia, una manifestación de la misma energía. A pesar de nuestras diferencias superficiales, todos compartimos la misma esencia.

En este plano, el verdadero tú, el tú inmortal, se encuentra en un estado de conexión profunda con el universo. Este plano espiritual es el que sostiene la clave de la manifestación. Si deseas cambiar tu realidad, debes comenzar desde aquí. Reconocer que la divinidad habita dentro de ti es el primer paso hacia la transformación. Al hacerlo, elevas tu vibración, lo que a su vez permite que la realidad se ajuste a tu voluntad. La confianza en esta conexión es fundamental. Debes saber que hay una energía más grande que te respalda, una fuerza que te impulsa hacia la realización de tus deseos. Este reconocimiento de tu verdadera identidad cósmica es el primer movimiento en el proceso de manifestación.

Como un músico que toca una melodía, cada plano tiene su propio papel en la sinfonía de tu existencia. El plano espiritual establece la base, el plano mental siembra las semillas, y el plano físico da forma a la manifestación. Pero a menudo nos encontramos atrapados en solo uno de estos planos, haciendo que sea muy difícil manifestar la vida que soñamos.

Es aquí donde la autoobservación se vuelve crucial. Muchas personas se encuentran atrapadas en el plano físico, trabajando incansablemente, agotándose en la búsqueda de resultados. Otros creen que solo con desear y pensar positivo pueden cambiar su realidad, sin tomar acción en el plano físico. Y hay quienes se quedan en el plano espiritual, esperando que la divinidad actúe por ellos, sin hacer nada. Cada uno de estos enfoques es una trampa que limita tu capacidad de manifestar tus deseos.

Es posible que te sientas identificado con alguno de estos ejemplos. Si es así, no te molestes. Esto no define quién eres realmente. Cualquier sensación de molestia que sientas ahora mismo no es otra cosa que tu ego tratando de impedir que recibas este mensaje.

La clave para transformar tu realidad radica en aprender a moverte entre los tres planos de existencia. Imagina que cada plano es un instrumento en una orquesta. Por sí solo, cada uno produce un sonido, pero juntos crean una hermosa sinfonía.

Comencemos con el plano espiritual. Debes reconocer que la divinidad reside en tu interior. Este entendimiento te coloca en una vibración diferente, permitiendo que la realidad se ajuste a tu voluntad. Cuando comprendes que eres una manifestación de lo divino, el mundo a tu alrededor comienza a cambiar. La confianza en tu identidad cósmica es esencial para cualquier manifestación exitosa.

Luego, pasamos al plano mental. Aquí es donde debes mantener tus deseos en tu mente, como si ya estuvieran cumplidos. Imagina que ya has alcanzado lo que anhelas y actúa desde esa perspectiva. El plano mental es el reino de la causa, donde siembras las semillas de tus intenciones en un nivel superior de existencia.

Finalmente, llegamos al plano físico. Solo después de haber aceptado lo divino en tu interior y haber dominado el plano mental, podrás tomar las acciones necesarias para manifestar tus deseos. Si tu mente no está alineada con el estado de conciencia que deseas alcanzar, será difícil avanzar. Es como cuando empiezas a correr. Si está lloviendo, puedes buscar excusas para no salir. Pero cuando tu mente está en el estado de alguien que corre a diario, no hay excusas que te detengan. Te sientes mal si no cumples con tu rutina, con tus kilómetros diarios. Así es como debes abordar la manifestación.

Primero, estableces los planos espiritual y mental, y luego actúas en el plano físico. Es fundamental que trabajes activamente en relación con tus deseos, utilizando todos los recursos a tu disposición y siguiendo tu intuición. La intuición es tu guía interna; siempre sabe lo que necesitas hacer para avanzar.

Dominar los tres planos de existencia no solo es una habilidad, es un arte, más que nada. Ahora, necesitas ser autocrítico. ¿Estás atrapado en alguno de estos planos? Nadie puede abrirte los ojos; eso es algo que tendrás que hacer tú solo.

Si llegaste hasta aquí, solo te diré que espero que estés teniendo un lindo domingo. Justamente empieza el último mes del año y sería bueno aprovechar este momento para despejar tu mente y liberarte de esas cargas invisibles que consumen tu energía. No esperes a que llegue el 2025 para proponerte cambiar tu vida. Usa este mes de diciembre para dejar atrás todo lo malo. Así podrás empezar el nuevo año con buen pie, con una energía fresca y renovada.

Como siempre, me despido con un fuerte abrazo en nombre de todo el equipo y te deseo todo lo bueno que la vida tenga para darte. Nos vemos pronto. Mantente despierto.