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[Música] ha [Música] [Risas] [Música] a los 20 y pico de años, 25 años después de regresar de la luna de miel, me di me di con la noticia de que prácticamente estaba despedido del trabajo. Y esa fue un choque bestial, fue un choque durísimo. Y comprendí que de ahí en adelante yo debía comenzar, comenzar a hacer mi negocio solo, mi negocio propio, etcétera, etcétera.
Y comencé haciendo una, una oficina de contabilidad. La oficina de contabilidad fue realizada al siguiente día que me despidieron. Tenía un escritorio reparado por mi, por mi papá, unas sillas prestadas por mi suegro, etcétera. Pero yo tenía ya una oficina y me había puesto saco y corbata para comenzar a trabajar.
Hasta que un buen día de eso llegó mi padre y me dijo: "Mira Roberto, quiero que me hagas un favor. Necesito que me prestes un, un dinero porque no puedo pagar a mis obreros a tiempo. Los trabajos que yo les entrego a, a los, a los dueños de los locales, eh, no me pagan a mí sino hasta el día sábado por la tarde". Y realmente yo me quedé preocupado y le dije: "¿Cómo va a ser posible que usted, siendo un, un pequeño empresario, un pequeño artesano, cómo va a ser posible que usted no tenga los recursos para hacer eso?". Y me dijo: "Mira, francamente, es, ya yo ya no puedo más con este, con este taller. Yo creo que más bien voy a cerrar y a lo mejor dedicarme a trabajar para otras personas como empleado".
Al a las dos o tres horas llegaba un amigo mío y le dije: "Entonces, sabes que mi viejo anda con dificultades. Yo creo que podría ser un buen, un buen negocio ponernos un almacén de, de muebles. Mi papá hace los muebles, ¿qué te parece si nosotros metemos algún dinero y comenzamos haciendo el, el almacén?". Al siguiente día fuimos y encontramos un almacén en arriendo y contratamos el almacén. Fui donde mi padre y le dije: "Vea papá, sabe que yo creo que es rato, hay una buena oportunidad para usted y para nosotros también de que usted, en vez de fabricar los muebles para estas personas que no le pagan, fabrique para mí".
Comenzamos haciendo dos juegos de comedores, perdón, tres juegos de comedores, tres juegos de dormitorio, eh, tres juegos de sala. Mi padre nunca hacía salas. Y yo comencé haciendo un taller de, de cero, un taller de salas. A los tres o cuatro días de haber abierto el almacén, vendimos absolutamente todo. Y él vio la, la oportunidad que había de vender esos productos que el padre hacía a nivel ya de otras ciudades, no solo Cuenca, sino Machala, Guayaquil, Quito, etcétera.
Yo no tenía un solo centavo. Todo fue pedido. Todo fue, no pedido al banco porque en ese tiempo tampoco habían los bancos que prestaban como ahora. Los bancos solamente prestan al que tiene dinero, no al que necesita. Y entonces pedimos a los amigos, a los proveedores que iban a, a ser las personas que nos iban a vender, que nos iban a vender el tapiz, que nos iban a vender la madera, les fiamos en definitivamente a ellos y comenzamos así el negocio.
Y en esa época que todavía Arte Práctico era líder, una empresa muy grande que funcionaba acá en Cuenca, la más grande de Sudamérica en esa época, él siempre estaba de segundo después de Arte Práctico. Y la empresa iba creciendo, iba creciendo, iba haciendo unos muebles de muy buena calidad, de buen diseño. Y cuando Arte Práctico desapareció, pues Colineal cogió la posta.
No, la competencia era Arte Práctico, la más grande. Y hay, y detrás de ellos había una cantidad de pequeñas empresas que eran, eh, que vendían muebles, diremos de esta forma, de pacotilla. No tenían diseño, no tenían buen acabado, no tenían nada. Entonces nosotros vimos en ese, en ese momento, vimos un nicho de mercado al cual nosotros podríamos ascender.
Sí, el proceso inicia desde la compra de la madera en tablas y tablones, espesores de dos pulgadas y de una pulgada, más o menos. Se seca, tenemos hornos. El proceso de producción incluye el secado a partir de estufas controladas por vapor, en la cual nos garantiza que el contenido de humedad de la madera es el adecuado y que el producto nuestro no va a tener ningún problema con el tiempo ante cambios de temperatura, etcétera. Se le preserva también contra insectos, polillas, etcétera.
Eh, la parte de tapicería, en cambio, es otro proceso aparte de los tableros y los, y la parte de madera sólida. Y esto incluye las estructuras de los sofás que posteriormente van a ser cubiertos con esponja y tela de diferentes, eh, eh, diseño de, llamemos así, calidades.
No, eh, la parte del tallado es muy importante dentro del mueble. Esta parte, eh, es muy apreciada en nuestros clientes del exterior por lo que significa el trabajo manual artesanal de la mano de obra ecuatoriana, que es muy hábil y es muy valorada en el exterior. Eh, aparte de eso, pues tenemos en ese proceso talladores muy calificados que trabajan para nosotros, verdaderos artistas, y que le dan el toque especial a estas piezas que ya puestas en el mueble, realmente son preciosas y dan mucho valor al producto.
Nosotros somos un, un país que, que tenemos dificultades para apoyar a la gente que tiene iniciativas. Pero si los emprendedores se preocupan de que no hay apoyo por parte del gobierno, simple llanamente jamás van a ser emprendedores. Emprendedor sería buscar con todas esas dificultades lograr crear esa idea o o plasmar esa idea en una realidad, como es hasta ahora.
También otra de las dificultades ha sido la parte política, la parte esta política que es una, que es como un cáncer para el país, que nos mata todos los días. Pero ahí está justamente el trabajo del emprendedor, que tiene que tratar de mejorar, tratar de buscar, tratar de de obviar todos estos escollos que hay para lograr crear sus objetivos.
Yo primero les dijera, si ustedes pueden revisar esta historia de Colineal, puede haber una de las cosas importantes es que no vean a la adversidad como una adversidad, como un mal. Tienen que ver la adversidad como si fuera una oportunidad. Dice, dice Philip Kotler, que la adversidad es una oportunidad disfrazada. Yo creo que ese ha sido una de las cosas que yo toda mi vida he visto en todos los, los fracasos que aparentemente he tenido en la empresa. Como le digo, ¿de dónde nació? Nació prácticamente cuando a mí me dejaron desempleado. Al siguiente día yo tuve que buscar una oportunidad que me estaba dando la vida. Claro que en ese tiempo no pensaba, yo no pensaba que el que me manden sacando de una empresa era una oportunidad. Pero si vemos un poco con retrospectiva, uno se da cuenta que el que le saquen a uno de un empleo sí fue una tremenda oportunidad.
Y a veces nosotros dejamos la formalidad a un lado. Quiero decir, a veces los negocios hacen, digamos, "Okay, solamente me das la mano, chocamos y hacemos este negocio, queda pactado el negocio". Y esta, por ejemplo, a mí me ha costado muchísimo el hecho de no haber formalizado las cosas de tal forma que yo les recomendaría a todas las personas que quieran emprender en esto que sean más formales. Que ahí, cuando uno no es formal, a veces la vida le paga muy, muy caro y tiene muchos problemas por no haber seguido la guerra de la obra de la formalidad.
Bueno, mi padre tenía cuatro obreros. Ahora somos una empresa que damos trabajo a 450 personas. Tenemos megatiendas en todo el país, tenemos almacenes y una megatienda en Bogotá. Tenemos negocios en los Estados Unidos y somos realmente una empresa bastante grande para el mercado de muebles que tenemos que manejamos aquí. Somos los líderes, somos los primeros nosotros aquí.
[Música] Oh.