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CONFERENCIA VIRTUOSA FUERZA Y HONOR 2022- PASTOR NATAN PEÑA

Pastor Natan Peña53:27

Transcription

[Música] [Música] [Música] [Música] La fuerza y el honor de una mujer. Estas vestiduras tienen que ver con la actitud que toma una mujer en la vida ante los diferentes retos y circunstancias. Así que cuando leímos Proverbios 31, que es el fundamento de este congreso, acerca de la mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente las piedras preciosas. Encontramos en el verso 25. Yo lo voy a poner en la pantalla porque quiero que vean este verso. Creo que algunas de las hijas ya lo ha estado predicando, pero el Señor nos dio este verso. Voy a poner el verso 25: Fuerza y honor. Este es el capítulo de la mujer virtuosa. Entonces dicen el verso 25: Fuerza y honor. Todas las mujeres, levanten la mano. Diga conmigo: Fuerza y honor. No, pero hágalo con fuerza. Yo sé que es la hora del café en este momento, pero usted va a animarse conmigo. Diga: Fuerza y honor serán mi vestidura. Grita en todas. Fue: Fuerza y honor será mi vestidura. Y me voy a reír. Una están ahí ahorita, no ríen, pero después van a reír. Díganme: Voy a reír de lo que está por venir. Una mujer honorable, una mujer de fuerza, es una mujer que se va a reír de las situaciones que están por venir. Le voy a hablar y profetizar a alguna mujer que este día quizás llegó a este congreso, llegó a esta conferencia derrotada. Y no porque esté fracasando financieramente, y no porque su familia sea destruida, fracasada interiormente. Piensa que está en el camino incorrecto, que se casó con el hombre incorrecto, que vive en el lugar incorrecto, que no ha logrado todo lo que soñó tener. Yo le tengo que decir, mujer, usted se va a reír del futuro porque lo mejor de Dios está por venir. Y si fracasaste en matrimonio, con hijos, con familia, pues igual para ti, fuerza y honor. Hay vestiduras para las mujeres que vinieron en debilidad, que vinieron en deshonra, que vinieron en deshonor. Este día te vas a ir de este congreso bien vestida y bien arreglada para reírte de lo que está por venir. Una mujer, ¿lo cree? O usted llegó hoy a La Boutique del Shaddai, a La Boutique del cielo. Dígale que está a su lado: Voy a vestirme en los próximos minutos. Dígale. Dígale usted ahora. Predicar. Dígale: Me voy a vestir. Dígale: En los próximos minutos me voy a. Pero diga, solo la pastora ahí, que están durmiendo. Dígale: Me voy a vestir en los próximos minutos. Dígale: Voy a salir honorable, voy a salir fuerte de este lugar. La única forma que una mujer se ría de lo que está por venir es cuando está vestida de honor y de fuerza. ¿Alguna mujer dice amén a esa palabra? Fuerza y honor. Estas son vestiduras interiores de una mujer. La fuerza. Quiero hablar primero de la fuerza. Es una característica de una mujer virtuosa. A mujeres fuertes que conozco son mujeres virtuosas. Una mujer puede pasar cualquier fracaso en la vida, pero mientras tenga fuerza, se va a poder levantar. Conocido usted, usamos los testimonios y siempre que oro a Dios para poner una hija a predicar, le veo las marcas, le veo su fruto de familia, sus frutos de la vida, porque una mujer virtuosa tiene como característica la fuerza. Por eso es que le escucha atentamente lo que le voy a decir. Tiene un plan, mujer, contra ti para debilitarte en tus fuerzas. Él sabe que si sus fuerzas se desgastan, la familia se va a venir abajo. Y aunque los hombres somos los líderes de la familia, somos las cabezas del hogar, no vamos a ignorar que cuando una mujer tira la toalla, cuando una mujer dice "hasta aquí llegó", también todo se termina. Aunque la mujer no es la líder o la cabeza del hogar, cuando una mujer dice, pues, "hasta aquí llegó", también se terminan las familias. Entonces, hay un plan del enemigo en este último tiempo. Escúchame, mujer. Hay un plan del enemigo para debilitar las fuerzas de la mujer. Y muchas llegaron a este congreso, quizás por fuera muy linda, muy hermosas, como les enseñamos a cuidar su apariencia, a cuidar su salud, pero internamente quizás están debilitadas. Han estado peleando batallas en silencio. Quizás solo se da cuenta tu familia, tu pastor, tu pastora, tu líder más cercano, pero has estado peleando, peleando, peleando. Hay batallas que duran poco tiempo, hay batallas que nosotros duran poco tiempo porque la ganamos, pero hay otras batallas que llevan meses, que llevan años. Y aquí hay mujeres que llevan años peleando la misma batalla. Y el enemigo dice: Te voy a ver debilitada, te voy a ver derrotada. Por eso, cuando Dios nos dijo: Se llamará fuerza y honor, es porque Dios va a fortalecer a las mujeres que vinieron debilitadas a este congreso a causa de la guerra de la familia, del matrimonio. Dáselo fuerte al Señor. Hay una mujer que lo está creyendo este día. Dígale a dos mujeres: Dígale, fuerza y honor será mi vestidura. Entonces, hay un plan del enemigo, mujeres, para poder debilitar las fuerzas. Y el plan del enemigo es debilitar la. Escuche, drenando las fuerzas de la mujer. Y hay cinco guerras que el enemigo está levantando para debilitar las fuerzas de la mujer. Quiero que las escriba. Te va a predicar conmigo. El objetivo de esta guerra es hacer mujeres frágiles y débiles. Así como físicamente las personas que tienen defensas bajas, su sistema inmune está comprometido, así que cualquier virosis, cualquier infección, por muy leve que parezca, le compromete toda su salud. El enemigo tiene una guerra, mujer, contra ti declarada desde Génesis capítulo 3, una guerra con la simiente de la mujer. Hay una guerra, el enemigo contra ti, y el objetivo de esa guerra es drenarte. Él levanta cinco guerras en cinco ámbitos. Preste atención, en cinco ámbitos. El primer ámbito donde él va a levantar guerra para debilitar las fuerzas de la mujer es en el ámbito de la familia. Para muchas es el matrimonio, para otras es la guerra que han tenido con su propio padre, con su propia madre. Otra es la guerra que tienen con sus hijos. Pero si aquí hay una mujer, levante la mano la que me dice: Yo sé, apóstol, de lo que está hablando porque yo he tenido guerras en el ámbito de la familia. Levánteme la mano. Yo creo que usted identifique conmigo que dice: Guerra en el ámbito de la familia. Vuelvo y repito, habrán alguna guerra, mujer, que la vas a librar por un año, algunas guerras por dos años, por tres años, por cuatro años, por dos meses, por una semana, por un día, diferentes tipos de guerra. Pero hay guerras en la familia, hay guerras en la familia que llevan años. Que cuando una mujer esté en esa guerra continua, llega un momento donde su fuerza se desgastan. Cuando el sabio Salomón dijo que una mujer virtuosa la fuerza era una vestidura, escucha atentamente lo que yo le voy a decir este día. Cuando el sabio Salomón dijo: Fuerza es su vestidura, se refiere a una mujer que a pesar de la guerra que el enemigo le levanta, ella siempre se fortalece en Dios. Porque cuando somos débiles, entonces somos más fuertes, porque el Señor pelea por nosotros las batallas. Yo quiero esta noche, esta tarde, que le demos un aplauso a las mujeres no que llevan un año peleando por su marido, por sus hijos, sus padres o sus hermanos. No, quiero que le den un aplauso a las mujeres que llevan más de 10 años peleando la guerra de su matrimonio y todavía están aquí con fuerza diciendo: Hasta que la muerte no se pare, hasta ver a mi familia convertida. Démole un aplauso a estas mujeres. [Música] Péselo, mujeres guerreras, mujeres valientes. Usted sonreirá y aplauso. Yo vengo a honrarla este día con este aplauso. Venga a honrar a esa mujer que cuando la gente le dijo: ¿Por qué sigues? Debería de tirar la toalla, abandonar todo. Eso. Aquí está de pie, peleando y diciendo: Fuerza y honor será mi vestidura. Hagamos un grito de victoria por esas mujeres que no andan vestidos remendados, no de esas mujeres que a quien pueden llorar toda la noche, pero al día se levantan a hacerle comida a sus hijos. Oh, estoy hablando de esa mujer. Yo pensé que usted iba a darle ese aplauso más fuerte. O estas mujeres son mujeres especiales. Diga usted que la mujer virtuosa es una mujer especial. Dígale que está a su lado: Yo soy esa mujer especial, soy esa mujer virtuosa, soy esa mujer especial. Dígale: Yo no abandono. A las mujeres de este tiempo, algunas mayormente las millennials, hoy se casan y en dos, tres años, medio año ya están hablando de divorcio. No, eso no es virtuosidad. Una mujer virtuosa es una mujer vestida de fuerza. Es una mujer que puede estar desvelada toda la noche por la guerra de su matrimonio, pero al siguiente día se va a levantar a hacer el desayuno. Es unas mujeres de fuerza. Y no hablo de fuerzas físicas, porque aquí hay mujeres que son bien chiquitas, pesan 100 libras, pesan 90 libras, pesan 110 libras, pero tienen una fuerza para levantar la familia como de un búfalo, como dice la Biblia. Y hay otras que son grandotas, saltotas, casi dos metros, pero bonitas. ¿Para qué? ¿Para qué? Nada. Buenos días. Salomón dijo un día, dijo Salomón aquí en este mismo capítulo: Engañosa es la gracia y vana la hermosura. Porque dijo que vana la hermosura, porque a la hora de la guerra, con todo respeto, muerde lo voy a decir, ese copete hermoso que se hace ahí, rubio, eso no vale a la hora de una guerra. Está bien que se arregle, está bien que se maquille, está bien que se haga las uñas, arréglense. Ya ustedes me conoce a mí, conoce a Yoselin, nos gusta la excelencia, pero yo le tengo que decir a la hora de la guerra, yo no le digo al: Espérate que me acabo de cortar las uñas, estoy estudiando bien. Nada de eso. A la hora de la guerra, la hermosura es vana. A la hora de la guerra, lo que va a ver si anda el vestido de fuerza, porque él sabe qué mujer anda el vestido de fuerza. Por eso es que él ataca a las mujeres que han abandonado el vestido de la fuerza y se han puesto ropa de debilidad, de "no valgo", de "no sirvo", de "no merezco esto", "no merecía esto". Esas son las mujeres vulnerables. Pero yo tengo una noticia que darle. Las hijas del Shaddai, hijas del ADN del Padre de esta casa, son hijas que andan vestimentas de fuerza y de poder. ¿Dónde están esas guerreras? Dan un grito de guerra y dígale al que está asolado: Si él se mete conmigo, dígale: Ay, vestiduras de fuerza. [Música] Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay. Quiero hablarle a las mujeres hermosas que son la mayoría de las que están aquí. Si lo que tiene de hermosa lo tiene de fuerte, estoy segura que no se va a divorciar. Estoy segura que sus hijos van a triunfar. A esto no solo de hermosura, de nada sirven ojos verdes, es el pelo rubio, 1.80. De nada sirve si a la hora que el enemigo ataca a tus hijos, agarras para España, donde nadie te engaña. No, cuando el ataque tiene que decirle: Te metiste con la mujer equivocada, mentiroso, tocaste la mujer equivocada. Te voy a hacer guerra hasta que sueltes mi familia. Ay, ay, ay, ay. Mujeres fuertes. Dígale que está a su lado: Puedo ser pequeñita. Dígale: No tan alta, pero dígale: Aquí hay fuerza, aquí hay fuerza. Miren, mujeres pequeñitas que parieron hijos de 10 libras. Mujeres, le cuento un testimonio. Ella tuvo los dos niños, los tuvo normal. Y cuando el doctor le dijo: Te voy a poner la epidural, te voy a poner, dijo: No, no aceptó poner la la inyección. Hay mujeres que son guerreras. Las millennials de este tiempo no se quieren casar. Es que me dijeron que son muy dolorosos esos cólicos que dan. Miren, yo le tengo que decir que la vida va a tener guerras. Levanten la mano las que dicen: He tenido guerras familiares. La primera, primer punto donde ataque guerra familiares. Tierra familiar va a abandonar para tirar la toalla. Toda mujer tiene que andar esta vestidura de fuerza, lista para cuando oiga. Así que lo más fácil es agarrar los bultos, ropita ahí, e irse, tirar todo eso. Es lo más fácil. Eso está de moda ahora, pero no las del Shaddai. Las del Shaddai van a morir con las botas puestas. Son guerreras, son inquebrantables como el diamante. [Música] Ay, ay, ay. Dígale que está a su lado: Te sentaste a la partida, le dando un traje adentro. Dígale: No me provoques para enseñarte lo. Dígale: Soy guerrera. Porque a la hora de la guerra, miren, mujeres, cuando la Biblia dice que la mujer sabe, la mujer educada, que la hermosura es vana, coincide conmigo que a la hora de la verdad, las peleas, las verdaderas guerras se hacen sin maquillaje. Allá a las dos de la mañana, cuando usted no tiene nada de maquillaje, ahí se hacen las guerras. A la hora de la hora, es la vestimenta de la fuerza la que va a hacer la guerra. Número 2. Hay otra guerra que el enemigo está levantando para debilitar las fuerzas de las mujeres y en las guerras de la pobreza. [Música] Yo no sé si le estoy hablando proféticamente a una mujer que dice: Este hombre no, no están en la vida que yo soñé. Yo no voy a vivir toda una vida en esta pobreza. Está refri, está vacía. Me dan ganas de irme, quiero salirme de este país. Hay mujeres que están siendo debilitadas por la pobreza. Estamos en un tiempo de redes sociales donde uno mira y sigue a todas las personas que admira y sus amigos. Y cuando mira sus amigas, a quién es, si molde aquí con el regalo que me compró mi esposo de cumpleaños, y enseña un gran carro, enseña esto y lo otro. Aquella mujer que está peleando allá, peleando por comer, peleando para ver si manda la escuela privada a sus hijos, empieza el enemigo a decirle: ¿Sabes qué? Eso no es lo que tú te mereces. Mira tu amiga, mira tus amigas, mira cómo viven, mira la apariencia que andan. Entonces viene el enemigo a drenar sus fuerzas. Inconscientemente, muchas mujeres empiezan a rechazar a su marido producto de la pobreza. Ahí, ahí, el tema es que las solteras todavía tienen opción de poder elegir, decidir hasta el último momento. Pero la casada, eso tuvo que verlo antes. Porque cuando una novia pregunte, enseñar la cuenta bancaria, a ver cuánto tenés. Cuando es novio, ya casado, frito y asado, cuete quemado, gris, convocado allá, se acabó todo. Miren, usted no puede, mujer. Usted está en guerra. ¿Sabe qué tiene que hacer? La mujer virtuosa trabaja con sus manos, dice la Biblia, y hace producir a su marido. Pero aquí hay mujeres hoy. Yo cuando me estaba preparando esta semana, el Señor me dijo: Hay mujeres desgastadas por la pobreza, están rechazando a su marido por la pobreza, están rechazando a sus hijos por la pobreza, están rechazando el propósito de Dios por la pobreza. Pues lo que Dios me dijo, me habló es que Dios va a levantar una generación de mujeres emprendedoras y empresarias que no van a estar esperando que las riquezas vengan de parte de su marido. Que Dios le va a bendecir el fruto de sus manos. Estoy profetizando a una mujer que dice: Esa soy yo. La mujer que produce. De aquí se van a levantar estilistas, y aquí se van a levantar chefs, y aquí se van a levantar mujeres de negocio. Lo estoy profetizando. O tú pensaste que tu marido te iba a sacar de la pobreza. No, el don del hombre le ensanche el camino, le lleva delante de los grandes. ¿Dónde están esas mujeres que dicen: Dios va a enviar riquezas a mis manos? Riquezas. Yo voy a activar este día una generación de mujeres virtuosas que hacen que el dinero se multiplique en sus manos. [Música] Algo poderoso está pasando. Algo poderoso está pasando. Algo poderoso está pasando. Algo grande está pasando. Y más le voy a pedir que se ponga de pie. Estoy a mitad de la conferencia, pero siento algo fuerte aquí. Siento algo fuerte aquí. Sube, muchacho de alabanza. Algo fuerte aquí. Hay mujeres que están oprimidas a causa de la pobreza, a causa de la pobreza. Que este día Dios la va a liberar. Dios la va a liberar este día. Levante su mano. Diga: A causa de la pobreza, a causa de toda debilidad, todo desgaste que vino por la pobreza. Para otros es la deuda. Aquí hay mujeres endeudadas. Aquí hay mujeres que sus maridos están endeudados y están llevando la carga. Sube, Nicole. Sube, Nicole. Sube, Nicole. Algo se va a desatar. Algo se va a desatar. Algo se va a desatar. Algo se va a desatar este día. Algo se va a desatar este día. Yo vengo a profetizar de parte de Dios a toda mujer que llegó este día. Proverbios 31 dice que la mujer sabia, virtuosa, produce con sus manos. A esa mujer es ganancia para su marido. Has estado esperando que solo tu marido va a prosperar. No, tú vas a prosperar. Por eso pongo pastoras, conferencistas que sean empresarias a predicar, porque me gusta que impartan lo que han hecho, que impartan lo que han hecho, que impartan lo que han hecho. Levante sus manos al cielo. Hoy se arranca toda pobreza. Corra. La que me dice: Apóstol, me está hablando a mí. El me ha desgastado producto de la escasez. Corra, corra. Hay un manto de prosperidad sobre la iglesia. Hay un manto de prosperidad sobre la iglesia. Mujeres endeudadas, mujeres afligidas por las deudas de su marido, mujeres que empezaron un negocio y fracasaron. Hoy vas a volver a comenzar negocios. Mujeres que dicen: Yo quiero ser empresaria. Todas las pastoras, ministros, van a mejorar. Vamos a orar por mujeres que dicen: Hay un agobio por las finanzas. Hay agobio por las finanzas. Agobio por las finanzas. Corra, corra, corra, corra, corra, corra, corra, corra. Sal de tu silla. Sal de tu silla. El que ha estado desgastando en las finanzas, este día algo se va. Corre porque tienes que correr, hija. Tienes que correr, arrebatar, arrebatar. Oh, él quiso desgastarte, desgastarte, desgastarte por la pobreza. Es posible que haya alguna mujer aquí hoy diciendo: La otra semana, el otro mes, antes que el año termine, yo me voy a España, yo me voy a otro país, me voy para Estados Unidos, abandoné mi familia. Hoy abandonaré mis hijos. Mujer, este día proféticamente yo te hablo. Yo te hablo proféticamente en el nombre de Jesús. Y sé que Dios lo va a hacer. Dios lo va a hacer. Dios lo va a hacer. Sube la adoración mientras la ministro, las ministras. Quiero todos los pastoras a las ministras. Ministra en sus hijas. Ministra en sus hijas. Quiero a la ministra de casa, administrando cerca de casa. Todas las mujeres griten conmigo: Padre celestial, padre celestial, padre de mi vida, vestidura de pobreza, grítalo. Vestidura de escasez, vestiduras de deudas, se van ahora, se van ahora, se van ahora, se van ahora. Libre en el nombre de Jesús. Libre en el nombre de Jesús. Libre en el nombre de Jesús. Hay un manto de prosperidad. Ayúdame, las ministras, mentores de la iglesia, las pastoras, oren por su gente. Oren por su gente. Y reprocete. Destruyamos. Tan fluíamos. Padre, gracias. Padre, gracias. Su belladora, vale. Gracias, padre. Gracias, padre. Gracias. Arrancamos todo manto de dolor. Arrancamos todo manto de escasez en el nombre de Jesús. Levante su mano. Todas las mujeres. Padre, gracias. Padre, gracias. Padre, gracias. Recibe toda la gloria. Recibe toda la honra. Recibe Jesús toda la gloria. Recibe toda la honra. Padre, en el nombre de Jesús, toda la iglesia. Levanten las manos. Todas las mujeres levanten la mano. Diga: Arrancamos. Diga: Quito de mi vida toda ropa de pobreza, toda ropa de escasez, en el nombre de Jesús. Declaramos vestiduras de prosperidad en el nombre de Jesús. Lo declaramos, lo declaramos, lo declaramos, lo declaramos, lo declaramos. Yo profetizo este día con temor de Dios que de este congreso se va a levantar una generación de empresarias vestida con vestidura de fuerza y poder. Declaro que de aquí se levantan mujeres empresarias en el nombre de Jesús. Levante su mano si usted lo cree. Si usted está creyendo esta palabra, salga de su silla, venga al altar y diga: Yo creo que seré la mujer virtuosa que produce ganancias a su marido, en el nombre de Jesús. Lo declaramos, lo declaramos, lo declaramos, lo declaramos, lo declaramos. Ahora, en el nombre de Jesús, y ramas satará, prócer, querendolo, prócer, cerebro. Algo está pasando. Algo está pasando. Padre, gracias. Padre, gracias. Padre, gracias. Padre, gracias. Liberamos toda mujer que está desgastada producto de la pobreza, producto de la pobreza, producto de la pobreza. Padre, gracias. Tiene un aplauso al Señor fuerte. Déjelo al Señor. Padre, gracias. Tome asiento, por mi asiento. [Música] El enemigo está desgastando la fuerza de las mujeres con guerras en la familia. Número 2, está desgastando las fuerzas por las guerras que hay financieras, en guerras financieras. Número 3, él está levantando guerra para que no te liberes de tu pasado. Y él está desgastando las fuerzas de las mujeres trayéndoles a su mente, a sus emociones, constantemente el pasado. Es que fracasaste, es que te divorciaste, que abortaste. Y eso está debilitando la fuerza de muchas mujeres. Número 4, tengo que avanzar. Número 4, el enemigo está desgastando la fuerza de las mujeres con las presiones sociales. Mucho matrimonio se ha roto por presiones sociales, la presión social que te hace creer que debes vestirte de tal manera, que tu matrimonio debe estar de tal manera, de tal forma. Y esa presión social es lo que lleva mucha gente, mucha, mucha mujer a levantar guerras innecesarias en su familia. Quiero aconsejar como un padre aconseja a sus hijos, como cada cabeza es un mundo, mujer, cada familia es un mundo, cada matrimonio es un mundo. Y hay mucha mujer a causa de las redes sociales, desgastándose por las presiones que hay en las redes sociales. Están desgastadas porque siguen personas que salen en los gimnasios, que salen con el cuerpo perfecto, presiones sociales que cambian ropa cada semana y andan los teléfonos de última generación y se toma una foto con el esposo que también está en forma. Y ella dice: ¿Cómo me toma una foto con este gordito que tengo acá? Presiones sociales. Ah, ah, apóstol, yo lo pensaba, pero nunca lo hubiera traído a decirlo. Usted lo dijo por mí. Bueno, yo lo estoy diciendo por usted. Lo había pensado, pastor. Tampoco es pecado, pero que usted tiene que ir. Presiones sociales. Uno de pastor, de ministro, la gente lo mete a uno en una, en un patrón, en determinada manera. No es que por ser pastor, pastora, tiene que ser así. Y un día me liberé de los estereotipos porque el matrimonio de un pastor tiene que ser así. Porque yo vino el matrimonio conforme considere que da vivirlo para ser feliz. Con las presiones sociales están ahí en todas las áreas. Que tus hijos, que ya se miran, que la mamá dice: Llevé a mi hijo a la escuela y hasta la escuela. Yo tengo 20 años para 22 años de liderar gente. Voy a entrar a los 19 años de pastorado, próximo año. Y a través del tiempo he visto como las mujeres se desgastan o los matrimonios producto de la presión social. Y eso termina en conflicto, en pleito, en bancarrota. Mujeres, y las finanzas del matrimonio no están bien, pues hay que entender. No se deje llevar por la presión de sus amigas que están en el gimnasio, que andan en carro, en el Hilux, que andan en el salón toda la semana. Tiene que liberarse de la presión social, sino eso alabar el gastar. Hay mucha mujer desgastada por las presiones sociales en este último tiempo. Entran al closet y se miran frustradas al ver la ropa que tienen. Y peor, su amiga se tomó una foto con el closet enseñando toda esa barbaridad de zapatos y ropa. Y aunque inconscientemente esa mujer publica esa foto de ese armario, hay una, hay una desgastada ya que se quiere suicidar porque solo tiene 10 pares y la otra tenía 50. Aló, apóstol, usted como que está leyendo mis pensamientos. No, no estoy leyendo los pensamientos, eso es el diario vivir. Cuando uno pastorea gente, personas desgastadas por la parte social. Entonces llegamos, mujeres como familia, como sociedad, a vivir de apariencias. ¿Qué es vivir de apariencia? Vamos a comprar zapatos caros, ropa cara, pero no importa de la puerta de la casa hacia adentro cómo vivimos. Lo que queremos es afuera, afuera apantallar. Esa expresión social y lamentablemente hay muchas mujeres, no es de hombres, así que hoy no voy a pensar que soy machista, es que por eso es de mujeres. Hay mucha mujer desgastada por eso. No es que mi amiga se operó, pues que se operó su amiga y usted no puede operarse ahorita. Tranquila. Es que mi amiga se hizo la lipo, pues usted no se puede hacer la lipo. Entonces usted no coma mucho, pero búsquele a alguien que le saliera el problema, pero no se deprima. [Música] El número 5, la guerra de la salud. Hay mucha mujer deprimida, desgastada por su salud. Él dice: No la voy a dejar en paz hasta que la dejes sin fuerzas. Y esta joven tiene 20, tiene 25, tiene 30, 35, 40 años, pero están desgastadas tus fuerzas. Yo le voy a hablar este día a las mujeres. Les voy a dar un verso bíblico para que este día, si él ha desgastado sus fuerzas con estas guerras, usted va a leer Romanos capítulo 8, versículo 26. Lo va a leer, lo va a declarar, lo va a profetizar en el nombre de Jesús. Búsquelo, por favor. Se lo voy a poner aquí en la pantalla. Dice Romanos capítulo 8, verso 26: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Pues, ¿qué hemos de pedir como conviene? No lo sabemos. Todas las mujeres, repitan: Pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Si hay mujeres hoy en este lugar pasando un momento de debilidad, le tengo que decir que el Espíritu Santo la va a fortalecer en este tiempo de debilidad. Mujer, vístete de fuerza. Y hay un versículo más que me ha administrado, que me ha administrado, y se los quiero compartir a todo este remanente de mujeres. Dice el libro de primera Corintios 15:46: Se siembra en deshonra, se resucita en gloria. Se siembra en debilidad, y ¿qué va a pasar? Se va a resucitar en poder. Fuerza y honor es tu vestidura, mujer. No deje de pelear y guerrear porque usted está pasando un momento de vida. Y me puse a estudiar en qué consiste sembrar en tiempo de deshonra, sembrar en deshonra para cosechar en gloria. Porque créame, mujer, que soñar, creer, profetizar en una atmósfera de hombres fácil. Cuando usted tiene un hombre que trabaja, que la respeta, que desde que se casaron planificó sus hijos, planificó el futuro de ellos hasta que fuesen adultos, la trata como el paso más frágil. Créame que en ese ambiente de hombres es fácil sembrarse. El apóstol Pablo nos está diciendo que hay que sembrarse en deshonra. Pero la mujer que aún en tiempo de deshonra, aún en tiempo de deshonor, ella decide seguir sembrando el bien, como la doctora profetizaba, no nos cansemos de hacer el bien porque a su tiempo vamos a llegar si no desmayamos. Le quiero hablar a toda mujer que a causa de la deshonra que está pasando en su hogar, quiere dejar de hacer el bien, quiere dejar de luchar por su familia. Yo le tengo que decir, mujer, que la que siembra en deshonra va a cosechar en gloria. La que siembra en debilidad va a cosechar con poder y con fuerza. [Música] Gracias por el aplauso. Vestiduras de fuerza. Ante sus manos, diga: Me visto de fuerza. Dígame: Visto de fuerzas en medio de la debilidad. Me visto de fuerza. Ahora, en el nombre de Jesús, hay licencia para llorar delante de Dios. Hay licencia para llorar quebrantada delante de Dios, pero no hay licencia para andar llorando en el trabajo, andar llorando en todos lados, andar rogando misericordia y pidiendo conmiseración de la gente. No, mujer. Este día se terminan las lágrimas que usted ha estado derramando delante de los hombres, porque Dios la va a vestir de fortaleza y poder. Dios la va a vestir de fuerza y de poder. Y cuando usted vaya delante de Dios, se iba a llorar, pero vestida de poder, vestida de autoridad, en el nombre de Jesús. Las mujeres que andan vestidas de autoridad y poder no son mujeres que le gusta que uno les haga lástima. Pobrecita ella. Dice: No, no me causes, no me hagas sentir que no valgo, que no sirvo. A veces mujeres me llaman llorando, nos llaman. Ay, ¿qué hago? Yo le digo: Tú puedes, no puedes lograr. Y otro dice: Pero, ¿qué si supiera lo que estoy pasando? Yo si me vas a llamar es que vas a saber lo que tienes que hacer. El pastor no te va a decir lo que quieres escuchar. El pastor te va a decir lo que tienes que hacer. Y cuando me llaman porque tienen guerra con sus hijos, yo le digo: Al junio y oración es alguna. Yo pensé, pastor, que me iba a decir otra cosa. Yo pensé que me iba a decir que soltar este hombre. No, no lo va a soltar. Va a pelear por ese hombre con fuerza y poder hasta verlo convertido. Ahora, la otra palabra que yo sé que las conferencistas la han estado mencionando, la palabra honor. Hoy nos vamos a vestir de honor y de fuerza. El honor tiene que ver con tres cosas específicas. Tiene que ver con lo honroso, tiene que ver con lo decoroso y tiene que ver con la dignidad de una persona. No sé si el piano está suave. Me dan, me dan señal. Medio físico. El estado de una mujer que está en una posición de honor es una posición de respeto, honra y dignidad. El sabio Salomón es un hombre muy entendido. Dice que la mujer virtuosa está vestida de honor, porque la mujer que no es sabia ha perdido el honor. En otras palabras, ha perdido el respeto, ha perdido la honra. Otra manera de decirlo, según el diccionario, sería: perdió la dignidad y ha perdido el decoro. Se acuerdan ustedes en la generación, no decimos la de antes, porque ya hay como tres generaciones atrás, quizás hablaría de la generación que fueron padres allá por el 70 y el 80. Una generación que fue la última generación que conservó muchos principios de honorabilidad. Una generación que decía: Pobres pero honrados. ¿Se recuerda a ustedes? Que por cierto, está mal también, se puede ser rico y honrado. Sigan lo ajeno, no se toca para nada. Nos decían: No se metan en los problemas del matrimonio del vecino. ¿Qué honorabilidad la que recuerdan eso? Y la niña quería salir con una falda 45 pulgadas arriba. Decía: No, no, no, bájelo un poco. Tenemos que ser honorables. ¿Recuerdan eso? Cosas de honorabilidad que habían en la familia. Incluso no se podía ni siquiera ir a acostar uno a la cama de los papás cuando fueron formados así. Levántese la mano porque solo yo me todo millennial. Ustedes recuerdan esa generación. Eso eran principios de dignidad, de honorabilidad en la familia. Cuando alguien se le descubría que robaba, que así, eso era como como crucificarse. Es sabio Salomón dice que una mujer virtuosa anda vestidos de dignidad, de honorabilidad, que no va a vender nunca su honor por dinero, por posiciones, por comodidades. Es una mujer vestida de honor, de respeto. Y hay cuatro situaciones que le roban el honor a una mujer. Quiero que las escriban. Todas las mujeres, tomen nota, por favor. Hay cuatro cosas, hijas, líderes, mentoras y ministras, que le roban la dignidad a una mujer. Acuérdese que el sabio Salomón está diciendo que la honorabilidad es la vestimenta de una mujer virtuosa. O sea, que las mujeres comunes no se visten de honorabilidad. Esto está fuerte. Pensé una y mil veces y debía decir esta parte en el mensaje porque sé que es una, una parte bien estricta, muy, muy delicada también, pero quiero dársela al final. Alguien en las redes sociales para ver este video y va a decir: Necesito recobrar mi honor. ¿Quién soy yo? Necesito recordar mi dignidad, mi respeto. Hay cuatro situaciones que le hacen perder el respeto, la honorabilidad a toda mujer. Y usted va a estar dispuesto a recuperar su decoro, su dignidad y su respeto. Levanten sus manos. Diga: Este día yo voy a tomar las vestiduras de dignidad y honorabilidad. Tiene que estar listo para recibir esta palabra. Aún todavía en este momento estoy pensando si decir todo o no decirlo todo. Primero, la primera situación que hace que una mujer pierda la honorabilidad es cuando tiene un matrimonio sin Dios y está expuesta a muchas situaciones que la hacen perder su respeto, su autorrespeto y su dignidad. Y le voy a dar Biblia porque esto no me lo inventé ni mucho menos, es lo que yo estoy hablando aquí, eso es lo que Dios dice. La palabra del Señor nos enseña. Preste mucha atención lo que dice este verso: Vosotros maridos, vosotros maridos, igualmente vivid con ella sabiamente, dando honor a la mujer, dando qué, no lo escuché, dando qué. O honor a la mujer. O sea, quien le da honor mucho a esto, fuerza y honor en la vestidura. Así que una de las personas que le da honor a la mujer, parte del padre, por supuesto, es el esposo, dándole honor como vaso frágil y como coheredera de la gracia, para que las oraciones no tengan esto. Porque yo pongo la figura de paz, de esposo, ahora en como primer punto, porque muchas hijas fueron crecidas por padres honorables. La doctora hablaba de algunas cosas hoy en la mañana cerca de los padres que abandonaron sus hijos. Eso es deshonor para un padre, para una hija. Pero al llegar al matrimonio, dice que eres el esposo el que tenía que darle dignidad, respeto a la mujer. [Música] Entonces, esta primera situación que hace que la mujer pierda el honor es cuando se casó con un hombre impío, con un hombre alejado de Dios, que la hizo pasar por circunstancias o por situaciones que la hicieron perder su honor. Conocí de mujeres que su marido la obligaron a robar, los obligaron a mentir, las obligaron a prostituirse, y eso le fue desgastando su vestidura. No la violencia. Y dice: Dando honor como un vaso frágil. Y quizás no eras violenta, quizás no eras airosa, esa no eras mala, quizás llegaste al matrimonio como una corderita inocente, pero quizás la maldad de un hombre te hizo perder el honor. Y después escuchamos de mujeres en vicios, mujeres que roban, porque se perdió el honor en el matrimonio. Usted tiene que perdonar a su esposo que no la ha tratado como un vaso frágil, porque usted en su interior lleva honorabilidad. Y eso lo dijo el Señor. Pastor, usted me está diciendo que mi esposo tuvo que haberme tratado como una reina todos estos años. Sí. Y usted haberse comportado como reina también. [Música] Porque si quiere trato de reina, no se comporte como plebeya. Compórtese con altura, con honor de reina, una reina. [Música] ¿Algún honorable? Yo cuando ella admiro hijos, madres en las calles, disciplinando a sus hijos, jalándoles el pelo, en los moles, peleando con sus maridos, los carros. Yo digo: ¿Dónde está la honorabilidad? ¿Dónde está el honor? Ya se perdió el honor. Los reyes no tratan sus problemas delante de su pueblo. ¿Sabe por qué? Yo no trato mis problemas con Yoselin delante de ustedes porque hay que tener honor en el matrimonio. ¿Sabe por qué no llamo yo a fulano, mengano, a mi mamá, todo para contarle mis problemas? Digo: Soy pastor porque yo tengo que ser un matrimonio de honorabilidad. Si usted le cuenta sus problemas matrimoniales a los compañeros de trabajo, usted está perdiendo honor. Es permitido que usted se lo cuente a Dios, a sus padres espirituales, a la gente que va a guerrear, que va a profetizar por ustedes. Pero qué feo se mira que una mujer cuente sus problemas a la gente. Otra vez, pastor, lo había pensado, pero no lo decía. Bueno, pues yo lo voy a decir por usted. Se pierde el honor cuando en el matrimonio no hay respeto. Entonces la mujer se volvió violenta porque respondió de acuerdo a la acción que su esposa tuvo. Yo tengo que decir, mujer, de parte de Dios, le voy a decir esto, tómelo de parte de Dios. Si usted está pasando un momento crítico en su matrimonio, pero muy crítico, haga todo lo que tenga que hacer. Escuche de parte de Dios y de su padre espiritual, pero menos perder su honorabilidad de mujer, de madre y de hija. Salga con la frente en alto de ser necesario, pero no va a entrar en su esposo. Tiene una 357, pues me compra una nueve milímetros. Cuidado. Usted tiene honor, mujer. Usted ya salió de la cueva, de la era de las cavernas. Usted ya no está la ley del talión, diente por diente, ojo por ojo. No, usted es una mujer virtuosa, usted es un diamante precioso. No se vuelva violenta como su marido a su lado. No pierda su honor. Número 2. ¿Qué más hace que una mujer pierda el honor? Fracasos públicos. La mujer de Juan 4:18, había tenido cinco maridos. Lo acabo de predicar la pastora Dinora, y el que ahora tiene no es tu marido. Una mujer cuando ya fracasó públicamente, va perdiendo su honor. O sea, pastor, que en privado sí puedo fracasar. Yo no estoy diciendo que en fracasado en privado, puede fracasar. Lo que le estoy diciendo es que cuando ya una persona públicamente ha sido expuesta, se pierde su honor. Y aquí hay personas que quizás están ahí en la última fila, quizás no están levantando la mano y gritando, pero me están escuchando y están diciendo: Exactamente eso es lo que me pasó a mí. Mi propio padre me expuso, mi propio esposo me expuso, mis hermanos me expusieron. Incluso hay personas que vienen de iglesias donde los expusieron, confesaron un pecado íntimo privado en un grupo de ancianos y diáconos, y vinieron esas personas y lo sacaron públicamente, echándole a perder su honorabilidad. La iglesia en Shaddai es un lugar para recobrar, restaurar y recuperar el honor perdido en el mundo. Por eso mucho desde que llegaron al Shaddai, recobraron la dignidad que habían perdido antes. Este día, por eso le damos fuerza y honor. Este día las mujeres del congreso virtuosa se van a ir vestidas de honor y el pasado quedará atrás. Te acordarás del pasado solo para darle gracias a Dios y decir: Dios me ha sacado de la deshonra, el deshonor y el irrespeto. Levanta tus manos. Diga conmigo: Todas las mujeres, soy una mujer honorable. Pero grítalo como que usted lo está queriendo. Dígale: Soy una mujer digna, soy una mujer de respeto. Por lo tanto, diga conmigo: Respetaré mis convicciones, respetaré mi cuerpo, respetaré mi salud, respetaré los valores. Diga: Todo queda atrás los años de deshonor y los años de vergüenza. Gritan todas las mujeres: Mis años de vergüenza quedaron en el pasado y este día yo me visto con las vestiduras de honor que me da el Padre celestial. Hay un anillo, hay zapatos nuevos, hay vestidos nuevos este día en el altar para las mujeres que habían perdido el honor por el divorcio, por la bancarrota, por el fracaso. ¿Hay alguna mujer que grita acá y dice: Esa es la palabra? Había perdido mi honor por el matrimonio, perdí mi honor por mis fracasos públicos, pero Dios de aquí me va a levantar. Número 3. Hay mujeres que perdieron el honor porque entraron en vicios. Y no es que el hombre no pierde honor al entrar en drogas, alcohol, tabaco, también, pero es más fuerte en la mujer al llamarle la Biblia vaso frágil. Y esta mujer entrar en alcohol, en drogas, entonces su honor empezó a romperse, a desgastarse, su dignidad entró en precariedad. Número 4, quiero observar por la hora, queremos minimizar. Hay mujeres que están, han perdido su honor por enfermedades penosas. Estoy entrando en callejones muy íntimos y en áreas muy íntimas de las mujeres, y eso está en la Biblia. Se lo voy a poner en la Biblia para que vean que esto no me lo inventé, sino que lo que la palabra del Señor nos dice. Mire lo que dice este verso: Aconteció que al pasar muchos días, al fin y al cabo de dos años, los intestinos se le salieron por la enfermedad de una enfermedad de los intestinos, muriendo así de una enfermedad muy penosa, y no encendieron fuego en su honor como lo habían hecho con sus padres. [Música] Hay mujeres aquí con enfermedades en su matriz, enfermedades en sus senos. [Música] Enfermedades, enfermedades que él las ha mandado para quitarte tu dignidad de madre fructífera. Yo vengo a profetizar de parte de Dios que no habrá de estas cientos de mujeres. Levante de su mano, por favor, mujer que tenga que quitarse sus pechos por el cáncer de mama. Lo maldigo el cáncer de raíz. No tendrás que pasar la deshonra de tener que quitarte tus pechos que amamantaron a tus hijos. Yo profetizo para que lo está escribiendo: No pasarás, no perderás tu dignidad de madre al perder tus pechos. Mamá, porque el cáncer no tiene parte en tu vida, el cáncer no tiene parte en tus senos. Dígale al que cree: Yo soy una mujer digna y no tocarás la fuente que produjo alimento a mis hijos. Mentiroso. Dígale: Dígale, soy una mujer de honor y no te metes con mi salud. Ahora toque su matriz. Dígale: No vas a tocar la matriz que le dio vida a mis hijos. No vas a tocar la matriz. Oh, hay mujeres aquí que tienen una cirugía para quitarse la matriz. En el nombre de Jesús, yo cancelo, cancelo, cancelo. Hay una atmósfera fuerte. Hay mujeres aquí con enfermedades que dicen: Me avergüenza, me avergüenza, me avergüenza. Ni avergüenza para otras es una alergia. Para otras son enfermedades que no las, que obviamente no las quiere decir, pero él te ha dicho: Te voy a quitar el honor, te voy a quitar la dignidad, te voy a quitar el respeto. Oh, por eso él está mandando esta enfermedad del mono, porque quiere ver gente que pierda la dignidad. Esa enfermedad no te va a tocar, ni va a tocar a tus hijos, ni va a tocar tu casa, porque eres una mujer digna, eres una mujer de respeto, eres una mujer de respeto. Póngase de pie y este día vamos a quitarnos las vestiduras de dolor, la vestidura de miseria, y vamos a tomar vestiduras de honor, vestidura de fuerza. Levante. [Música] [Música] [Música] [Música]