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ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA (vídeo 1/2). Curso de Filosofía. U D 5 Francisco Díaz Filosofía XXI

Francisco Díaz Filosofía XXI24:02

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Qué tal estás. Bienvenido a este canal. Un canal en el que proponemos proyectos audiovisuales vinculados a la filosofía. Bueno, pues la clase de hoy nos ocuparemos de antropología. Como te puedes imaginar, una de las preocupaciones fundamentales del ser humano a lo largo de la historia ha sido, pues, profundizar sobre el conocimiento del hombre. La ciencia que se preocupa de este tema es la Antropología. Analizando etimológicamente esta palabra, diremos que Antropología se compone de la raíz "antropo", que significa hombre, y "logo", que podemos traducir como conocimiento, como tratado o estudio. Por tanto, la antropología es el estudio del hombre. Pero, ¿no te parece que esta definición resulta demasiado amplia y vaga? Bueno, pues para aclarar en qué consiste la antropología filosófica, vamos a recorrer algunos de los aspectos relevantes de los que se ocupa esta disciplina. Lo haremos en dos sesiones de clase. En este primer vídeo me ocuparé de tres puntos: las implicaciones filosóficas de la evolución, el evolucionismo en el pensamiento filosófico y los componentes natural y cultural del ser humano.

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Hasta hace poco más de un siglo se creía casi universalmente, eh, que todas las especies vivientes habían sido creadas independientemente unas de otras, por lo que se consideraban, eh, inmutables en el tiempo.

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A esta teoría, aceptable solo desde el punto de vista de la fe, se le llama creacionismo y nos remite a enseñanzas tradicionales o relatos míticos extraídos de los contactos de los profetas con la divinidad, que son transmitidos de forma oral y recogidos en los libros sagrados. Por ejemplo, según el hinduismo, Brahmá creó el espíritu, el tiempo y los seres vivos, incluido el hombre. En la religión babilónica, el dios Marduk creó el sol, la vegetación y, tomando barro de la tierra, hizo la primera mujer y después el hombre. Según la tradición judeocristiana, narrada en el Génesis, Dios creó todas las cosas de la nada y luego a Adán y Eva a su imagen y semejanza. Sin embargo, en la actualidad, los datos suministrados por diversas ciencias ponen en evidencia que unas especies proceden de otras y que se encuentran siempre evolucionando. Esta teoría, llamada teoría evolucionista, acepta este hecho por evidencia y demostración científica y recurre a los fósiles encontrados o a los datos observables. Según esta concepción, la mayor parte de los seres vivos actuales derivan de las formas elementales de vida aparecidas hace dos o tres mil millones de años. El estudio interdisciplinar de la antropología, la paleontología y otras ciencias, unido a los avances científicos, nos proporcionan nuevas teorías sobre el origen del ser humano. Se han dado diferentes tipos de explicaciones. Veamos de forma breve cuáles son las explicaciones más relevantes.

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Carl Linneo es un creacionista y el creacionismo resulta opuesto al evolucionismo. Linneo es conocido por su contribución fundamental al ordenamiento de la diversidad biológica al plantear en el siglo XVII un sistema de clasificación donde busca reflejar las reglas con las que el creador diseñó la formación de las especies vivientes. Por lo cual, establece que existen tantas especies como fueron creadas por Dios. Esto excluye, evidentemente, la posibilidad de evolución. No hay cambio, no aparecen nuevas especies a partir de otras, son solo las que Dios creó. Entonces, ¿qué tiene que ver Linneo con la evolución? La respuesta es que el sistema de clasificación de Linneo sugiere, aunque él no lo diga, que hay parentesco entre diferentes especies, lo cual provoca la pregunta: bueno, ¿y por qué hay ese parentesco? Podemos decir que, aunque no fuese su intención, indirectamente sugirió la posibilidad de una evolución, pues, por ejemplo, clasificó al hombre como especie Sapiens dentro del género Homo, como parte del orden de los primates. El llamarnos Homo Sapiens es una denominación donde, a pesar de considerarnos como hechos a imagen y semejanza de Dios y por ello el género Homo tiene una sola especie que es Sapiens, ubica al hombre como parte de la escala zoológica.

La teoría de Lamarck es uno de los intentos más famosos de proponer una idea de la evolución de las especies. La idea básica de la teoría de Lamarck era la siguiente: el entorno cambia, las formas de vida luchan por adaptarse continuamente a las nuevas exigencias de su hábitat. Estos esfuerzos modifican sus cuerpos físicamente y estos cambios físicos son heredados por la descendencia. Es decir, la evolución que proponía la teoría de Lamarck se refiere a un proceso que se sostiene en un concepto llamado herencia de las características adquiridas. Los padres transmiten a los hijos los rasgos que adquieren a partir de cómo se relacionan con el entorno. Podemos entenderlo con el siguiente ejemplo: unos antílopes muy parecidos a la jirafa tienen originalmente cuellos cortos, pero debido a que la hierba y los arbustos empiezan a escasear cada vez más, necesitan recurrir a alimentarse de las hojas de los árboles con mayor frecuencia, por lo que sus cuellos se fueron haciendo más largos debido al estiramiento provocado al tratar de alcanzar las hojas más altas de los árboles. Fue de esta manera como el rasgo adquirido pasó a la descendencia, es decir, los descendientes heredaron los cuellos largos. Según la teoría de Lamarck, aquellos que no luchan por acceder a las hojas de los árboles estirando el cuello tienden a morirse, dejando poca o ninguna descendencia, mientras que los que estiran el cuello no solo sobreviven, sino que esta característica física, es decir, el cuello más largo, es transmitida a su herencia. De este modo, con el paso del tiempo y de las generaciones, aparece una forma de vida que antes no existía: la jirafa.

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Darwin, en su famosa obra "El origen de las especies", publicada en el año 1859, y que culminó con "El origen del hombre" en 1871, presenta una teoría completa de la evolución. Completa, pues incluye al hombre. Darwin asegura que todas las especies vivientes proceden por lenta transformación de otras anteriores y que la causa de esta transformación es la selección natural, basada en dos principios fundamentales: la lucha por la supervivencia y la ley del más apto. Basándose en la teoría de Malthus, economista británico, que predijo que llegaría un momento en el que los alimentos se escasearían debido al hecho de que la población tiende a crecer en mayor proporción que los alimentos. De esta manera, en las poblaciones de seres vivos tienden a sobrevivir los más aptos, es decir, los que mejor se adapten al medio por su capacidad para conseguir más alimento, escapar de sus predadores, sobrevivir a las condiciones ambientales, gastar menos energía, etcétera. Estos transmitían sus caracteres a los descendientes, quienes a su vez vivirán más que los peor dotados. De este modo, el propio proceso de selección natural, actuando sobre los individuos de generación en generación, va modificando las especies y creando otras nuevas. Por ejemplo, la sequedad de un desierto presionará y se perderán en la historia los que mejor se adapten a esta nueva circunstancia tienen más posibilidad de sobrevivir, por tanto, de prolongar su vida y, en consecuencia, más oportunidades de reproducirse.

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El holandés Hugo de Vries, basándose en las leyes genéticas de Mendel sobre caracteres dominantes y recesivos, estableció que los seres vivos se podían distinguir dos clases de variaciones: las modificaciones debidas a factores medioambientales sin transmisión genética y las mutaciones, que provocan un cambio en la especie y se transmiten genéticamente. Hugo de Vries planteaba que las mutaciones eran la principal fuerza evolutiva que propiciaba el surgimiento de nuevas especies. Para este investigador, la evolución no se producía de manera lenta y gradual, sino más bien de forma discontinua, con el surgimiento de grandes mutaciones al azar que, si eran perjudiciales, llevarían al organismo a la muerte y, si eran útiles, la especie continuaría su rumbo evolutivo propio.

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La teoría sintética de la evolución o neodarwinismo consiste en la fusión entre darwinismo clásico y, eh, genética moderna. Básicamente dice que los fenómenos evolutivos son el resultado de la relación entre las mutaciones favorables preservadas por la selección natural. Esta teoría defiende que la naturaleza realiza una labor selectiva anulando a los individuos con genes desfavorables y quedándose con aquellos otros cuyas mutaciones genéticas les permite ser más aptos, por lo que se produce una variación progresiva de los seres. Aunque esta teoría es la más acertada actualmente, hay otras teorías que creen que no es del todo acertada.

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El evolucionismo representó un descubrimiento extraordinario que en su momento provocó un gran entusiasmo y numerosas reacciones contrarias. Desde entonces, ha ejercido una notable influencia en las concepciones antropológicas, psicológicas, morales y políticas. Bueno, veamos cuáles son algunas de estas influencias.

Influencia en la concepción antropológica: el origen común de todas las especies condujo a algunos autores a considerar cuantitativas y no cualitativas las diferencias entre los seres humanos y otros animales. Esto llevó a muchos pensadores a destronar al ser humano del puesto privilegiado de rey de la creación.

Influencia en la psicología: dado ese origen común, parecía razonable aplicar al ser humano los principios que explicaban el comportamiento animal. De ahí que surgieran las teorías de Pavlov, Skinner, Freud o Wilson. Por ejemplo, Pavlov observó que la salivación de los perros que utilizaba en sus experimentos no solo se producía ante la presencia de comida, sino que comenzaron a salivar ante la presencia de los propios experimentadores. Es decir, los perros aprendieron a asociar la presencia del experimentador con la comida. Pavlov determinó que podía ser el resultado de una actividad psicológica a la que llamó reflejo condicional.

Influencia en la moral y en la política: descubrir que la naturaleza regía el principio darwinista de lucha por la vida sin connotaciones morales humanas tales como compasión o bondad lleva a autores como Herbert Spencer a defender el darwinismo social, que aplica el concepto de selección natural a las sociedades humanas. De acuerdo con ese enfoque, la supervivencia del más apto o la selección natural sería viable en los movimientos históricos donde las sociedades han competido entre sí para prevalecer. Pero el darwinismo también ha influido en movimientos como el pragmatismo filosófico, que entiende las creaciones culturales, teorías científicas o filosóficas, creaciones literarias, sistemas políticos como herramientas humanas que permiten adaptarse a los diferentes momentos de la historia.

Evolución como proyecto divino según Teilhard de Chardin: como la religión es un acto de fe de querer creer en un Dios que creó al hombre, la teoría de la evolución ni confirma ni se opone a las concepciones religiosas creacionistas. Simplemente, si se admite la teoría evolutiva, se puede creer que esta formaba parte de los planes de la divinidad. El universo es un proyecto divino que se ha ido desarrollando y perfeccionando gracias a la evolución para llegar al momento final en el que nace el ser humano como la más perfecta expresión de la vida sobre la Tierra. En definitiva, todo estaba previsto por Dios.

El materialismo, que suele ser ateo, y el espiritualismo, que también podemos llamar teísmo, son las dos principales corrientes filosóficas. Bien, pues ambas corrientes filosóficas se vieron obligadas a encajar en sus respectivas cosmovisiones los impactantes datos del evolucionismo. Según la interpretación materialista del evolucionismo, el universo es meramente material. Todo lo que en él surge se debe al alto grado de complejidad y organización de la materia. Si hubiese un nuevo comienzo del universo, el azar daría otro resultado diferente al que se ha dado. No hay racionalidad en el universo, vida e inteligencia son resultado de un proceso que no cuenta con ningún Dios que sirva de guía, ni hay un objetivo reservado para las personas. El ser humano es un accidente cósmico y el universo es totalmente indiferente a él. Según la interpretación espiritualista del evolucionismo, existe una razón divina y creadora que da lugar a un universo racional y finalmente ajustado, es decir, un universo con la única estructura de leyes y constantes capaz de generar vida e inteligencia. Vida e inteligencia son el resultado de un plan divino a partir de ese universo finamente ajustado para ello. La aparición de la inteligencia supone un hito cósmico.

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Hemos visto que desde un punto de vista exclusivamente biológico, el ser humano es una especie animal producto de la evolución natural de las especies. Llamamos antropogénesis al origen del ser humano en la Tierra. Podemos dividirla en dos procesos simultáneos y complementarios: hominización y humanización. La hominización es el proceso de evolución biológica del ser humano y la humanización es el proceso de su evolución social y cultural.

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En el proceso de hominización se dieron una serie de cambios fundamentales que convirtieron a algunos primates en seres humanos: la posición erguida, la liberación de las extremidades superiores, el desarrollo cerebral, el perfeccionamiento de la mano. El dedo pulgar, que puede estar en posición opuesta a los otros, capacita para realizar operaciones delicadas. La posición erguida permitió más amplitud de visión y liberó las manos que, gracias al desarrollo cerebral, pudieron utilizarse para defenderse y manipular y fabricar objetos. Gracias a estos cambios de la hominización, el ser humano posee diferentes capacidades que hacen posible la humanización. Veamos cuáles son, eh, las capacidades más relevantes.

Propiciada gracias al proceso de hominización, el ser humano posee una capacidad muy elevada de aprendizaje. Si bien otras especies animales son capaces de modificar su conducta con la experiencia e incluso aprender por imitación de otros, la acumulación de conocimientos y la capacidad de enseñar y aprender de la especie humana sobrepasa con mucho a cualquier otra. Capacidad importante es la de crear herramientas, pero más allá de crear y usar herramientas aisladamente, los seres humanos crean tecnologías, es decir, combinando un conjunto de conocimientos y técnicas, el ser humano logra situaciones útiles a fin de modificar su entorno material o virtual para satisfacer sus necesidades. Resulta fundamental la capacidad simbólica y, por tanto, de crear símbolos, es decir, signos que sustituyen a otras realidades. Los símbolos del lenguaje articulado, las palabras, son convencionales. Esto significa que la relación entre el signo y lo designado ha sido arbitrariamente establecida por nosotros. Por ejemplo, la relación entre los sonidos "casa" y la casa real es inventada. A diferencia del lenguaje animal, el lenguaje articulado, como es convencional, puede crear tantos símbolos como cosas a las que necesite referirse, ya sean presentes, futuras o pasadas, reales o imaginarias, y pueden afinar increíblemente y elaborar mensajes mucho más ricos, complejos y sutiles. Gracias a la hominización, el ser humano alcanzó una mayor capacidad de comunicación. El lenguaje humano es la capacidad central que hace posible la creación de avanzadas tecnologías, complejas relaciones sociales y la transmisión y acumulación de conocimientos.

Durante el proceso de hominización, el ser humano adquirió la capacidad de autoconciencia. Llamamos autoconciencia al conocimiento inmediato que el ser humano tiene de su existencia y de su individualidad, lo que le permite sentirse como un ser diferente de los demás y diferente de la naturaleza. Con la autoconciencia, la manera de existir del ser humano es más compleja y completa, pues existir sabiendo que existimos es mucho más que meramente existir. Y finalmente, hay que destacar el alto grado de cooperación que se da entre los miembros de la especie humana. Muchas otras especies forman grupos, incluso complejas sociedades de miles de individuos, pero las sociedades humanas son mucho más complejas que cualquier otra sociedad animal. Cada individuo tiene múltiples funciones o papeles en la sociedad que cambian en el tiempo y lo relacionan con un gran número de otros individuos. Estas capacidades están interconectadas. El aumento de una de ellas conlleva el aumento de las otras. Estas capacidades le permiten al ser humano superar muchos de los obstáculos y limitaciones de su constitución natural, mientras que el resto de las especies animales permanecen dentro de ciertos límites estables de generación en generación y dependen principalmente de las capacidades con las que nacen. Pues los seres humanos superan sus obstáculos y limitaciones de nacimiento mediante estas capacidades que son capacidades que adquieren y desarrollan a lo largo de su vida.

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Gracias al proceso biológico fue posible y simultáneo el proceso cultural. A nuestra naturaleza biológica se sumó, pues, nuestra dimensión cultural, tan importante en nosotros que, en cierto modo, constituye nuestra segunda naturaleza. Los animales se guían por instintos, que son unas pautas fijas de conducta necesarias para la supervivencia. El ser humano, como el resto de los animales, también posee impulsos y necesidades naturales, como la necesidad de protección y de alimento, pero su información instintiva es muy escasa, es decir, no nace sabiendo de qué modo concreto ha de satisfacerlas. Por este motivo, el aprendizaje desempeña un papel muy importante en el desarrollo humano. En el ser humano se produce una relación de tensiones e influencias mutuas entre el impulso innato de satisfacer las necesidades naturales y la respuesta cultural que aprende. Por ejemplo, al deseo sexual damos una respuesta cultural que, sin dejar de satisfacerlo, lo somete a un orden para que no constituya un elemento desintegrador de la sociedad, sino una fuente de cohesión social. Entre estas respuestas culturales se encuentran los tabúes, el noviazgo, el matrimonio, la familia. Mientras que la golondrina es por instinto migratoria y monógama, el ser humano ha de adquirir mediante el aprendizaje y la socialización su modo concreto de ser humano. Por ello, el ser humano es en realidad una criatura abierta a muchas posibilidades, no solo porque su naturaleza le permite desplegar una riquísima variedad cultural (nomadismo o sedentarismo, monogamia, poligamia o celibato, ciudad o tribu), sino porque su propia cultura le ofrece distintas opciones: elegir una profesión u otra, hacerse unas costumbres o desecharlas, formar una familia o no, etcétera. Así pues, para nuestra supervivencia, es más importante y variado lo aprendido en una cultura que lo dado por nuestra naturaleza biológica. Se puede afirmar que la naturaleza humana es cultural.

Bueno, pues aquí ponemos el punto y final a esta primera sesión dedicada a la antropología filosófica. En el siguiente vídeo que voy a dedicar a esta disciplina, pues lo que voy a hacer es recorrer las concepciones filosóficas más relevantes sobre el ser humano y me ocuparé también de una vieja pregunta: la pregunta por el sentido de la vida humana. Hasta la próxima clase.

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