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El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los discípulos estaban subiendo por el camino hacia Jerusalén y Jesús iba delante de ellos. Ellos estaban sorprendidos y los que lo seguían tenían miedo. Él tomó aparte otra vez a los 12 y empezó a decirles lo que le iba a suceder. Miren, estamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del Hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles. Se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán, y a los tres días resucitará.
Se le acercaron los hijos de Sebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron, "Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir." Les preguntó, "¿Qué quieren que haga por ustedes?" Contestaron, "Concédenos sentarnos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda."
Jesús replicó, "No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo he de beber? o bautizarse en el bautismo con que yo me voy a bautizar." Contestaron, "Podemos."
Jesús les dijo, "El cáliz que yo voy a beber lo beberán y serán bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar. Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado."
Los otros 10, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús llamándolos les dijo, "¿Saben que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor. Y el que quiera ser primero sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos."
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Siéntense un momentito, queridos hermanos. Todos sabemos que la corrupción es un pecado muy grave, y que es la lacra que hace sufrir al Perú. Y todos podemos caer en la corrupción, nadie está libre. Y una de las expresiones que se usan para corromper, que seguramente ustedes han escuchado esa expresión, es la siguiente: "Todo hombre tiene un precio." ¿Han escuchado esa expresión? "No te preocupes, todo hombre tiene un precio. Lo vamos a comprar."
Nosotros que seguimos a Cristo rechazamos esa expresión. Hoy hemos escuchado en la primera lectura lo siguiente: Hemos sido rescatados no con oro, no con plata, no con piedras preciosas, sino con la sangre de Cristo. Yo he costado toda la sangre de Cristo. Ningún ser humano me va a comprar porque yo he costado toda la sangre de Cristo. Por eso un discípulo de Cristo no se vende, no se corrompe porque es de Cristo.
Y además, queridos hermanos, no solamente hemos sido rescatados con la sangre de Cristo. Cristo nos pide seguirle con radicalidad. Cristo nos rescata y nos llama a un seguimiento radical, que es la enseñanza del evangelio de hoy. Como discípulos de Jesús, no debemos buscar los mejores puestos. No debemos pensar que seguir a Cristo implica una vida cómoda. Hemos escuchado en el evangelio de hoy como Santiago y Juan, los hijos de Cebedeo, le piden a Jesús los mejores puestos y Jesús con claridad responde que lo que tienen que hacer es beber su cáliz. ¿Y qué significa beber el cáliz del Señor? Que hay que pasar por la cruz. La vida no es fácil. Seguir a Cristo no es fácil. Seguir a Cristo implica ir en contra de la corriente.
Ya les he hablado de la corrupción. Y cuidado, hermanos, que la corrupción no solamente está muy metida en el ámbito político, también tú y yo podemos ser corruptos, por ejemplo, cuando no devolvemos lo prestado, cuando no respetamos las señales de tráfico, cuando no devolvemos el vuelto, Cuando engañamos de alguna manera también estamos metidos en la corrupción. Nadie está libre. Tenemos que seguir a Cristo con radicalidad. Seguir a Cristo, como les he dicho, no es fácil, pero el Señor nos da su gracia para imitarle, para reflejarle ahí donde estamos. Y hoy Jesús nos señala con claridad que lo nuestro es el servicio. El Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida por rescate de todos. Nosotros seguimos aquel que siendo Dios se ha hecho hombre y se convierte en el primer servidor de los hombres.
Queridos hermanos, que se note en nuestra jornada diaria que somos de Cristo. No nos vendamos a nadie, somos de Cristo. Imitemos a Cristo y ahí donde estemos pongámonos siempre a disposición de los demás porque seguimos aquel que es el primer servidor de los hombres. Que María Santísima nos ayude a darnos cuenta que seguir a Cristo implica radicalidad. Somos de Cristo, hemos costado la sangre de Cristo y se tiene que notar que somos discípulos de Cristo porque ahí donde estamos nos ponemos siempre al servicio de los demás. Que así sea. Amén.
Vamos a hacer las oraciones a San José como las hacemos todos los miércoles. Rezamos las letanías a San José.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la madre de Dios, ruega por nosotros.
Custodio el Redentor, ruega por nosotros.
Guardián de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre nutricio el Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Servidor de Cristo, ruega por nosotros.
Ministro de la salvación, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José castísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José valentísimo, ruega por nosotros.
José fidelísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Apoyo en las dificultades, ruega por nosotros.
Sostén de la familia, ruega por nosotros.
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los exiliados, ruega por nosotros.
Patrón de los afligidos, ruega por nosotros.
Patrón de los pobres, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Le estableció, Señor, de su casa y de todos sus bienes.
Oremos. Oh Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a San José por esposo de tu santísima madre, concédenos, te rogamos que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Escuchemos la meditación que toca hoy en este mes de mayo, mes de María, día 27o. María, vaso de insigne devoción. María es el vaso de insigne devoción, pues ella merece nuestra devoción. ¿Qué es devoción? Es el conjunto de actos por los cuales rendimos homenaje a una persona debido a sus cualidades y la devoción, Mariana, implica invocar e imitar a María. Es importante invocar a María todos los días. Para ello siempre una serie de oraciones a nuestra madre que todos debemos saber. La primera de ellas es el Ave María. Además de invocar a María, estamos llamados a imitar a María de manera especial su fe, esperanza, caridad, humildad, obediencia, generosidad, entre otras virtudes. Propósito de hoy, examinar cómo es nuestra devoción mariana y en qué debemos mejorar.
Hacemos juntos la consagración a nuestra madre. Le decimos, "Oh, señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco el todo a ti y en prueba de mi filial afecto te consaro en este día. Mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame y defiéndeme como hijo y posesión tuya. Amén."
En el mundo de la mafia, en el mundo de la corrupción, es común escuchar, "lo vamos a arreglar porque todo hombre tiene su precio." Nosotros rechazamos eso. Hemos sido rescatados no con oro, no con plata, no con piedras preciosas, sino con la sangre de Cristo. Yo he costado toda la sangre de Cristo. Yo soy de Cristo. Cristo me ha rescatado del pecado, del de la muerte. Yo soy de Cristo. Yo no me meto en las cochinadas, pero aparte de que Jesús me ha rescatado, también me llama a seguirle con radicalidad. Jesús hoy en el evangelio nos pide imitarle. ¿Quieren ser importantes? Póngase en el último lugar. Quieren ser grandes, háganse pequeños, porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida como rescate de todos. Hermanos, lo nuestro es imitar a Jesús, el maestro. Y ahí donde estemos, reflejemos a Cristo, imitemos a Cristo sirviendo a los demás, mostrándonos siempre disponibles, erradicando todo tipo de egoísmo.
Que la Virgen Santísima nos ayude a tomar conciencia que hemos costado la sangre de Cristo. Somos de Cristo, tenemos que imitar a Cristo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, dulce corazón de María, sea salvación. San José, ruega por nosotros.
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.
Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.