📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

SIN SANTIDAD NADIE VERA AL SEÑOR | PASTOR ERNESTO CUEVAS

Pastor Ernesto Cuevas1:10:35

Transcription

El que tiene a Jesús como Señor no se gobierna. Si usted me dice, "Jesús es mi Señor", ya usted no se gobierna. Ya usted no puede hacer con su vida lo que usted quiera. No puede ir donde tú quieras. No puede vestirte como quiera. No puede hablar lo que quieras. No puede beber lo que tú quieras. No te puedes comportar como quieras porque debes de vivir para él, porque él es tu Señor. Y por eso Pablo escribió, "Juntamente con Cristo estoy crucificado. Y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí. Y lo que ahora vivo en la carne, en este cuerpo, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." Un cristiano ya no vive para él, vive para Cristo. Mateo 7:21 y luego voy a leer Hebreos capítulo 12 verso 14. Todo el que tenga su Biblia por favor busque para que leamos juntos esta preciosa palabra. Lo tenemos. Amén. Mire lo que dice allí la palabra de Dios para la gloria de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Dice así: "Todo el que me dice, no todo, perdón, no todo el que me dice, Señor, Señor, entraré en el reino de los cielos." Sino quién, el que hace ¿Qué? La voluntad de mi Padre que está en los cielos. Y ahora leo Hebreos 12:14. Dice, "Seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor." Levante la manita ahí y dele gracias. Dígale gracias por tu palabra, Señor. Y dígale, "Háblame, Padre. que mientras hablo tu, mientras escucho tu palabra, mi fe crezca. Dígale eso, Señor. Al que vino enfermo, sánalo. El que vino oprimido, libértalo. Y el que vino perdido, call la salvación de su alma. En el nombre de Cristo, del otro aplauso más al Señor. Aleluya.

Por favor, présteme su atención. Porque quiero hablar un tema muy muy importante que yo sé que va a bendecir su vida. Amén. Y el tema que traigo hoy es, sin santidad nadie verá al Señor. Declare eso conmigo. Sin santidad nadie verá al Señor. Debemos de saber eso porque este pasaje que acabamos de leer nos compromete tanto a los que predicamos la palabra como a los que la escuchamos. Am. Y es que me preocupa un poco esta declaración porque Jesús dice, "No todo el que me diga Señor, Señor, entraré en el reino." Y especificó y dijo, "Sino que ahí es que yo quiero que esté usted, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." Alguien aplauda a Dios. Ahí vamos a entrar. ¿Alguien dice amén a eso? Esto me enseña que alcanzar la salvación va más allá que confesar a Jesús como Señor y Salvador. Te lo voy a decir de nuevo. Alcanzar la salvación, ser salvo, va más allá que confesar a Jesús como Señor y Salvador. Sí, el Señor exige algo más. ¿Estás conmigo? Exige algo más que confesar su nombre y reconocer su posición. No es lo mismo decirle a Jesús, "Tú eres el Señor, que hacer a Jesús mi Señor." No es lo mismo decirle a Jesús, "Tú eres el Salvador, a decirle, "Tú eres mi salvador." Necesitamos entender esto para que cuando corramos la carrera al final no seamos desechados. Amén. Es lamentable que duremos años en el evangelio y que al final nos digan, "Usted no puede entrar." Es como un estudiante que está en la escuela pasando el año escolar y al final le dicen, "Usted no califica, usted se quemó." Amén. Ay, Dios mío. Espero que no se te vaya el gozo. Pero mi deseo como predicador es decirte la verdad, hermano, sino entretenerte. Mi deseo es que cuando tú llegues al cielo te den amplia entrada al reino de Dios, que tú no estés perdiendo tu tiempo. Alguien aplauda a Dios ahora. Celebre eso. Eso espero en Dios que suceda. Pero me preocupa esto que Jesús declaró que no todo el que me dice, "Señor, Señor", entrará en mi reino. Esto me indica a mí que necesitamos algo más. Necesitamos obedecer su palabra. Jesús dijo, "Los que van a entrar en mi reino son los que hagan la voluntad de mi Padre." Amén. Y digo esto porque hay gente que quiere servir a Dios. Una cosa es querer servirle y otra cosa es servirle. Hay gente que quiere ser salvo. Muchos vienen a la iglesia queriendo ser salvo, pero una cosa es que uno quiera ser salvo y otra cosa es vivir para la salvación. No sé si entendiste eso, pero hay gente que se quieren salvar, pero viviendo en pecado. Hay gente que se quieren salvar, pero viviendo conforme a la carne. No tienen compromiso. Confesaron a Jesús como Señor y y Salvador, pero no viven una vida consagrada. Piensan como lo del mundo. Tal vez este mensaje no te gusta, pero el que te voy a dar. Yes. Predícalo. ¿Alguien me motiva a predicar aquí? Predícalo. Sí. Algunos quieren salvarse, pero viviendo una vida en pecado, viviendo una vida en los deseos de la carne. Quieren servir a Dios estando en el mundo y no es posible. Dios no lo acepta. Amén. Amén. Usted está o no está. Usted es o no es. Pero no podemos ser doble vida. Una fuente no puede echar agua dulce y agua salada. Decídase. Usted no puede estar caliente y frío a la vez. Usted o está caliente o está frío. Alaba la gloria de Dios. Alguien alabe a Dios. Dios mío, padre, qué mensaje este decía el mensaje que te va a alinear, que te va a ayudar, que yo no quiera, no quiero que tú digas luego allá arriba cuando no te dejen entrar. El pastor no me lo dijo, por favor. ¿Por qué el pastor no me lo no me lo dijo? No, yo te lo dije. Yes. Yo tengo una responsabilidad de predicar la verdad. ¿Cuántos están de acuerdo conmigo? Esa es mi responsabilidad, predicarte la verdad, pero la responsabilidad suya es practicar la verdad. ¿Está conmigo? ¿Está conmigo? Está conmigo. Ahora, si yo te digo, eso no es nada. Vive como tú quieras, haz lo que tú quieras, que al final te van a dejar entrar. Te estoy engañando. Yo tengo que decirte la verdad. Y voy a repetir algo que el Señor me dijo hace años. Me dijo, "Ento, no te puse a entretener la iglesia. Ay, Dios, ¿qué fue lo que dije? Que los pastores no estamos para entretener a nadie. Amén. Usted no viene aquí a la iglesia para que te entretengan, para que te sientas bien. A veces hay que incomodarte un poco. Yes. Predícalo. Gracias, gracias, gracias. Sí, sí. Hay que decirte las cosas como son. Hay cosas que tú tienes que soltarla, hay cosas que tú tienes que dejarla, hay cosas que no te convienen, hay cosas que no te convienen. El apóstol Pablo escribió y dijo, "Todas las cosas me son lícitas, más no todas me convienen." Hay cosas que son lícitas, podríamos hacerlas, pero no nos convienen porque nos apartan de Dios, porque nos alejan de Dios. Yo no concibo a un cristiano que dice que es cristiano bebiendo romo. Por favor, no, no, eso por favor. Y que cuando tiene calor lo que le da deseo de beberse una cerveza. Decídete porque te está engañando a ti mismo. Tú no estás engañando a Dios. ni está engañando al pastor, por favor, ni a los líderes, ni a los hermanos. Se está engañando usted. A Dios no lo engaña. Predíado. ¿Por qué hablo de esta palabra engañar? Te engaña a ti mismo. Porque tú dices, "A mí nadie me está viendo." Está bien. Yo no te estoy viendo. Te está bebiendo tu cerveza. Te está dando tu traguito de alcohol. Yo no te estoy viendo, pero Dios y Dios. Dime, dime, dime, eh, ¿te está viendo Dios, sí o no? Si Dios te ve, Dios te ve. Mira bien por el camino donde va. Dios te ve. Dios te ve. Y engañarlo jamás. Tú esos coritos debemos de cantarlo otra vez para que la gente se le meta allá en el sucicio. Yes. Por favor, Dios te ve. Mira, mira, mira, hay mensaje que hay que predicarlo. Yo no quiero tener una iglesia llena de carnales. Por favor, yo quiero una iglesia consagrada, que cuando el Señor me llame al cielo, Ernesto, ¿dónde está la iglesia? Yo le diga con gozo, con alegría. Él aquí, Señor. Recíbela en tu morada eterna. Mira la iglesia que me diste consagrada, dedicada a apartada. ¿Alguien me dice amén? Pero no quiero una iglesia que tú no sepas distinguirla entre el mundo y y y la santidad. Quiero una iglesia. Porque hay creyentes que desde que se ligan con los inconversos parecen más inconversos que cristianos. Por favor, predíco. Yo sé que algunos no le va a contar este mensaje, pero lo voy a tener que dar. No le bajes. Óyeme, ¿por qué traigo esta palabra? Es que a ti te tiene que molestar el pecado. A ti te tiene que ver el pecado. Hasta que a ti no te hieda el pecado, hasta que tú no te sientas mal. Oye, al creyente le tiene que ver, te tiene que molestar. Si a ti el pecado te tiene que molestar, te tiene que ver, porque al cristiano que anda en la santidad, en la consagración a Dios, el pecado le hiede, el pecado le molesta. Pero si donde tú te sientes bien es con los que beben, con los que están fumando, con los que están oyendo música mundana y te sientes bien y empieza a hacerle coro, por favor, y te sientes con ello cómodo. Yo en un ambiente así me siento mal. Yes, yes, yes, yes, yes, yes. Tengo que hablar. paguen esa música o ponme una música cristiana con una alabanza que me molesta al oído espiritual. Esa música mundana lo que me lleva es a alejarme de Dios. Lo que me lleva es por favor, por favor. Dios mío, siento predicarle a alguien aquí. Te tiene que molestar el pecado. A ellos no, porque esa es su vida. A ellos no, porque ese es su estilo. A ellos no, porque eso es su característica. Pero yo no. Pastor, ¿y entonces qué vamos a hacer? Vamos a estar escondidos. No, tampoco. No te mudes. Porque Jesús se juntaba con la prostituta, pero no para hablar de lo que ell hicieron. Él se juntaba con ella para corregirla, para decirle que estaban mal, para decirle que necesitaban cambiar, que necesitaban arrepentirse. Jesús se juntaba con los ladrones, pero no para hablar de los que se robaron, para decirle que debían de dejar de robar. Yes. Se juntaba con los fornicarios, pero para decirle que no podían seguir en fornicación, en adulterio. Nos podemos juntar con ellos, pero no para hablar el lenguaje que ellos hablan. Tú tienes que ponerlo a ellos a que hablen tu lenguaje, no tú hablar el lenguaje de ellos. Predícalo. Cuidado. Pero te traigo este mensaje para que el pecado te moleste. Yo quiero que el pecado te moleste, que te sienta mal, porque el pecado es como una mancha y la vestidura espiritual nuestra es blanca. La Biblia habla que seremos vestidos de ropa blanca. Usted ve como yo vine hoy. Yes, yes, yes. Por favor, cuando usted está vestido de blanco, cualquier mancha se ve. La Biblia dice que nosotros seremos vestidos de vestidura blanca, de lino limpio y resplandeciente. Y esa ropa hay que lavarla en la sangre del cordero. Está aquí. ¿Te está gustando el mensaje? ¿Te gusta? Qué bueno, porque no lo voy a cambiar. Por favor, no le bajes. Sí, porque hay algunos que este tipo de mensaje le molesta, le incomoda, porque le están tocando las llagas, por favor. Y Jesús predicaba mensaje motivacional, de fe, de esperanza, de salvación, de liberación, pero también corregía. Así es, predíco. Y en uno de esos mensajes que está corrigiendo, algunos se empezaron a ir. Yo espero que nadie se vaya ahora, por favor, por favor. Sí, pero la Biblia dice que empezaron a a irse. Esto me enseña que el mensaje no le estaba gustando. El mensaje de Jesús no le estaba gustando. Era fuerte porque se estaban yendo y no era uno ni dos. Pedro se dio cuenta, dijo, "Wow, pero se están yendo unos cuantos. Se fueron unos cuantos se están yendo, por favor." Y Pedro así disimuladamente se le acerca a Jesús y le dice, "Señor, Señor, se están yendo la gente. Va, bájale un chin al mensaje. Bájale. ¿Y usted qué dice? ¿Qué dice? Diga algo. Diga. No le bajes. Pedro diciéndole, "Señor, bájale un chin al mensaje, cámbialo." Y Jesús lo mira. Jesús mira y dice, "Pedro, ¿te quieres ir tú también con ellos? Alaba la gloria." Pedro pensó que Jesús le iba a decir, "No, vamos a cambiarlo. No, no. Pedro te quieres ir tú también con ellos. Y Pedro lo mira y dice, "Pero, Señor, ¿a dónde iremos si solo tú tienes palabra de vida eterna?" Alguien aplauda a Dios. Nosotros queremos palabra de Dios. Nosotros queremos palabra de vida eterna, no palabras que no muevan la carne. Por favor, corrígeme. No queremos palabra que lo que nos muevan es la carne y el alma. Pedro dijo, "Solo tú tienes palabra de vida eterna. Y mi deseo es que cuando tú llegues al cielo te den entrada. Amén. Amén. Está aquí. Amén. Y el apóstol Pedro escribió en Primera de Pedro 1:15, "Como aquel que os llamó es santo, sedu que cuando usted se junte con inconversos diga, "Ese no es de lo nuestro, ese es de Cristo. Porque en nuestra vida hay, diga conmigo, santidad. Dígalo de nuevo, santidad. Debemos andar y vivir en santidad. Y la santidad nos exige el Señor, que debe ser en nosotros un estilo de vida. Amén. La santidad es la separación del mundo, es la separación del pecado, es la es la separación de lo que no agrada a Dios. Y creo que todos los que aceptamos al Señor queremos salvarnos. ¿Usted está aquí porque quiere salvarse? Sí, sí, yo sé. Yo sé que usted está aquí porque quiere salvarse, porque si no estuviera en boca chica dándose un zambullón, predícalo o en un río de eso, por favor. Pero usted eligió la casa de Dios porque entendió que es mejor un día en la casa de Jehová que 1000 días fuera de ella. Que está como el salmista que dijo, "Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios que habitar en la morada de maldad." Amén. Por eso yo entiendo que usted está aquí porque quiere salvarse, quiere alcanzar la salvación, pero algunos debemos de entender, deben de entender que para lograrlo necesitamos algo más que llamar a Jesús Señor. Porque no todo el que diga Señor, Señor, entrará en el reino. No basta solo con reconocer su posición. Dios exige obediencia. Amén. Exige que hagamos la voluntad del Padre, porque una cosa es confesarlo como Señor y otra cosa es hacerlo mi Señor. Y el que tiene a Jesús como Señor, ¿habrá alguno aquí? Déjela arriba para que la vean. Míralo ahí, Señor. Pues déjame decirte lo siguiente. Mire, el que tiene a Jesús como Señor no se gobierna. Si usted me dice, "Jesús es mi Señor", ya usted no se gobierna. Ya usted no puede hacer con su vida lo que usted quiera. No puede ir donde tú quieras. No puede vestirte como quiera. No puede hablar lo que quiera. No puede beber lo que tú quieras. Sigue diciendo amén todavía. Yes, yes, yes, yes, yes, yes. No te puedes comportar como quieras porque debes de vivir para él, porque él es tu, Señor. Y por eso Pablo escribió, "Juntamente con Cristo estoy crucificado. Y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí. Y lo que ahora vivo en la carne, en este cuerpo, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. a Dios. Un cristiano ya no vive para él, vive para Cristo. Si usted me dice Cristo es mi Señor, pues ya usted no puede vivir para usted. Usted vive para el Señor. Pablo dijo, "Ya yo no vivo, ya no vivo yo. Vive Cristo en mí. Y lo que él está diciendo y lo que vivo en la carne, lo que el tiempo que estoy viviendo en este cuerpo, lo vivo para la fe del hijo de Dios. Amén. Lo vivo en la fe del hijo de Dios. Vivir en la fe, vivir conforme a la palabra. Vivir en la fe, vivir conforme a lo que yo creo, a lo que el Señor estableció en su palabra. Está aquí. Nuestra fe es el resultado de lo que creemos. Pablo dijo, "Ya no vivo yo, sino que vive Cristo en mí y lo que vivo en la carne lo vivo conforme a la fe del hijo de Dios." dando a entender que él tiene una directrí, él tiene ya un norte claro, una fe específica de agradar a su Señor y dijo, "Lo que vivo ahora no lo vivo según la carne, sino según la fe del hijo de Dios." Así que yo oro a Dios para que Cristo sea tu Señor. Aleluya. ¿Alguien puede decir amén? Amén. Decir, Cristo vive en mí. Es decir, yo renuncio a mis deseos. Yo renuncio a mis ambiciones, a mis planes para que sea Cristo glorificado en mi vida, para que la gente vea a Cristo, para yo exhibir a Cristo en mí. Decir Cristo vive en mí es dejar que los demás vean a Jesús en mi vida. Ahora yo pregunto, ¿está viendo la gente a Cristo en ti? ¿Qué dice la gente cuando se junta contigo? ¿Cuál es la opinión que tiene la gente de ti, pastor? ¿Y a ellos le importa? Claro. Y al Señor le importa lo que la gente está pensando de ti. De hecho, debemos de de investigar qué la gente piensa de mí, qué la gente dice de mi persona. Pastor, ¿y eso es importante, sí? Porque hasta Cristo lo preguntó. Sí, sí, Jesús dijo, "¿Qué dice la gente de mí? ¿Quién dice la gente que soy yo? ¿Cómo me está viendo la gente?" Y los discípulos le contestaron, "Unos dicen que tú eres Juan el Bautista, otros dicen que tú eres Jeremías, otros dicen que tú eres el Mesías o alguno de los profetas." Y dijo, "Okay, eso es lo que ellos dicen." ¿Y ustedes qué dicen? ¿Ustedes cómo me ven ahora los que están cerca? Porque hay gente que está lejos y tiene una percepción de Cristo, pero los que estamos cerca, ¿qué decimos? Los discípulos le dijeron, "Uno dicen que tú eres Jeremías o uno de los profetas." Sí, pero ahora ustedes qué dicen que soy yo y usted sabe lo que Pedro dijo inspirado por el espíritu. Dijo, "Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente." ¿Alguien alaba a Dios? Eso me da a entender que lo conocían, los que estaban cerca de él lo conocían. tenían una percepción clara de quién era Cristo. Y Jesús le dijo, "Pedro, esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi padre." O sea, que tú estás en lo correcto. Y si Jesús está interesado en qué la gente opina de él, imagínese nosotros. Ahora me gustaría saber qué la gente opina de ti. Si yo voy a tu casa y digo, "Dame cuenta de él." ¿Cuál es su comportamiento? ¿Cuál es su estilo de vida? ¿Cómo tú ves a fulano en la casa? ¿Es un cristiano? ¿Es una cristiana? ¿Te inspira buscar a Dios? ¿Te inspira creer en Dios? ¿Te inspira él o ella venir a la iglesia donde se congrega? ¿Cuál es tu percepción? ¿Qué tú opinas? ¿Quién es él para ti? Si la gente no tiene una calificación buena de tu persona, debe de volver a arrepentirte. Amén. por favor. Sí, aunque se te vaya el gozo, pues no es posible que vayamos a tu casa a preguntar que quién tú eres en la casa y que los propios de tu casa digan, "Mami debe de convertirse otra vez. Mami vive peleando todo el tiempo desde que se levanta hasta que se acuesta. Mami respeta papá. Mami, por todo no da golpe, dice San Antonio y Toño y y los Rosarios, por favor, predícalo y después hacemos otro levantamiento, otra evaluación. Ahora nos vamos a los vecinos. Vecino, ¿qué usted opina de ese miembro? Cristiano, ¿cómo usted lo califica? ¿Es una verdadera cristiana? ¿Es un verdadero cristiano? ¿Cuál es su opinión? Dios mío santo, ¿dónde están los que alaban a Dios? Se te fue el gozo. Eh, eh, porque los lo los vecinos tuyos tienen que decir, "Sí, ese es un hombre de Dios, eso es una mujer de Dios." Esa desde que se levante con una alabanza puesta, ¿dónde están los que alaban a Dios? Alguien aplauda a Dios. ¿Alguien puede dar gloria a Dios? Es de importancia que la gente opine bien de ti. Si tu calificación, tal vez uno está errado, pero todos no pueden estar errados. Tal vez uno esté confundido, pero todo no puede estar confundido. Todos no pueden decir que tú tienes problemas o son ellos están equivocados o eres tú. Cambia, Dios mío, padre de la gloria, cambia. Alguien alaba a Dios. ¿Dónde están los que pueden dar gloria a Dios? ¿Quién dice la gente que soy yo? ¿Quién dice la gente? Vamos a cambiar que no es Jesús que está hablando, que somos nosotros. ¿Quién dice la gente que soy yo? ¿Qué opina la gente? ¿Qué dice la gente de mí? Eso debemos de preguntarnos nosotros todos. La gente cuando me ve, ¿qué dice? ¿Cuál es la opinión que tiene de mi persona? A Dios le importa eso. Sí, te lo voy a decir de nuevo. A Dios le importa eso. Dios está interesado de lo que opina la gente. ¿Por qué digo esto? Porque la Biblia dice, escúcheme, que Jesús crecía en gracia para con Dios y para con los hombres. No solo crecí en gracia para con Dios, crecí en gracia para con los hombres. Amén. Amén. Entonces, eso me enseña que nosotros debemos de actuar de la misma manera. Lo de tu casa tienen que ver en ti un cambio. Los vecinos cerca de ti tienen que ver un cambio y lo de la iglesia tienen que ver un cambio. ¿Qué me dice amén, pastor? Amén. Pablo dijo, "Ya no vivo yo, vive Cristo en mí." Esto implica dejar el orgullo y la jaancia. El yo soy, el yo tengo. En esto me lo gané yo. Esto lo hice yo. Quítese yo de ahí. Quítalo. ¿Alguien alaba a Dios? Necesitamos exhibir a Cristo a los demás. Amén. Y exhibir a Cristo es dejar que los demás vean a Cristo en nuestras vidas. Es tomar decisiones para agradar a Dios y no para nuestros propios impulsos y egoísmo. Es vivir en amor. Ser cristiano es vivir en amor. A veces tenemos que sacrificarnos para que otro disfrute. A veces tenemos que dejar que otro vaya adelante y nosotros ir detrás. A veces tenemos que dejar que otro se sirva y nosotros servirnos de último. A veces tenemos que dejar que otros tomen la mejor parte, porque se implica que hemos dejado el orgullo y la jaancia y la vanagloria. Dejamos de pensar en nosotros para pensar en los otros, en los demás. Está aquí. Pablo dijo, "Ya no vivo yo, vive Cristo en mí." Y esto se refiere a un cambio radical. Ese es el cambio que produce la presencia del Señor en nuestras vidas. Pablo afirmó, "Yo ya no vivo yo. Yo renuncié a mi derecho. Vive Cristo en mí. ¿Alguien puede dar aplauso al Señor? Vive Cristo en mí. Yo oro a Dios para que Cristo viva en ti también. ¿Quién me dice amén? Amén. Yo oro a Dios para que Cristo vive en ti. Amén. Y la Biblia dice, "No todo aquel que me diga, Señor, Señor", entrará en mi reino. Yo oro a Dios para que la gente pueda ver a Jesús en tu vida. Amén. Usted sabe que hay gente que se ganan a otros solo con su actitud, solo con el estilo de vida que llevan. Amén. Hay gente que se sienten motivados porque cuando te ven dicen, "Wow, pero tú siempre vives gozoso. Tú reflejas una paz. Yo veo que los problemas tú los resuelves de otra manera. Yo veo que tú no te comportas como los demás. Cuando alguien te ofende, tú no te alteras. Tú sabes manejar la situación. Cuando hay algún problema grave, tú te refugias en la oración, te refugia en la fe. Yo quiero eso que tú tienes. ¿A qué iglesia tú vas? ¿Quién te está pastoreando? Gloria a Dios. La gente quiere eso que tú tienes porque ve que lo que tú tienes es bueno. Dios mío. Alguien aplauda a Dios. Alguien aplauda a Dios. Aleluya. Hebreos 12:14. Seguir la paz para con todos. La paz para con ¿quién? Con todos. ¿Usted sabe lo que significa eso? Estar en paz con todos. No tener enemistades. No tener enemigo. Usted y yo el único enemigo que tenemos que tener es al y sus demonios. Gracias, gracias. Pero los hermanos no pueden ser tus enemigos. Tú tienes que hablarle a todos. Está aquí. Tiene que sobrellevarlo. Está bien que todos no van a pensar como tú, ni actuar como tú, pero la Biblia dice sobrellevar la carga los unos de los otros. Hay personas, hay cargas que tenemos que sobrellevarlas. Yo no puedo tener enemistad dentro de la iglesia o fuera de la iglesia. Gente que tienen enemigo y están, me voy con él, me voy con él, yo no me quedo, me voy con él. ¿Con quién? ¿Tú crees que teniendo a tu padre y a tu madre de enemigo te vas con él? ¿Tú crees que teniendo a tus hermanos de enemigo te vas con él? Pero, ¿con quién es que tú te vas? No te engañes. La Biblia dice que mientras estás en el camino, que te pongas de acuerdo con tu hermano. Mientras estás en el camino, ¿en qué camino? En el camino de la fe, en el camino del evangelio, tú no puedes estar en enemistad con nadie. Aleluya. Dame una señal para saber que está aquí. ¿Alguien alaba a Dios? Si hay alguien que te tiene de enemigo, arréglate, llámalo. Llámala y dígale, "Yo no puedo tener enemigo. Dios me dice que no es posible. Gloria a Dios. Perdóname si te ofendí o perdona o te perdono si me ofendiste. Yo no puedo tener a nadie de enemigo. Estad en paz para con todos. Para con todos. Está aquí, allá. Con todos. ¿Por qué tú no buscas fulano? No, porque yo no me llevo bien con él. Yo no, yo no le hablo a esa persona. Bueno, seguir la paz para con todo y la santidad sin la cual nadie. Oiga, no, pero que yo soy el que canto. Nadie no, pero que yo soy el que sirvo en la iglesia. Nadie verá al Señor. No, pero que yo soy el que toco. Yo soy el diácono, yo soy el servidor, yo soy el ungido, yo soy el profeta, soy el evangelista de Jehová, soy el pastor. Nadie verá al Señor. Está aquí. Yo oro a Dios para que Dios hoy trate con nosotros. Amén. Amén. Y dejemos que Cristo entre a lo más profundo de nuestro ser y Cristo forme nuestro carácter y Cristo forme nuestra vida y forme nuestros pensamientos y forme nuestras decisiones. Yo no puedo tomar decisiones que no estén conforme a la palabra. No puedo tomar decisiones que Dios no apruebe. No puedo estar tomando decisiones que no estén conforme a la Biblia. Aleluya. Gente que toman decisión sin consultar a Dios, pero no podemos tomar decisiones sin consultar a Dios y a su palabra. Al momento de tomar una decisión, si está en contra de la palabra de Dios, aunque me guste, tengo que dejar eso. Aunque yo crea que es lo correcto, si esté en contra de la palabra, tengo que dejar eso. ¿Qué es lo que dice la Biblia? No te una en yugo desigual. Amén. Pastor, pero me gusta cuando yo lo veo, me derrito. Yes. Me da una cosa, el corazón se me acelera, empiezo a sudar. Por favor, yo no puedo estar cerca de esa mujer. Siento, me siento nervioso. Es cristiana, no no sirve a Dios, no se congrega. No teme a Dios y no quiere saber del evangelio, ¿qué hago yo con ese hombre o con esa mujer? No, pero pastor, yo lo cambio. ¿A quién tú vas a cambiar? Si Dios no ha podido cambiarlo, lo vas a cambiar tú. Por favor, por favor, predíco. Alguien alabe a Dios. Lo que pasa es que tú necesitas entrarte en el evangelio y entrarte en la palabra. No podemos tomar decisiones que no estén conforme a la a la palabra. ¿Quién dice amén? Sí, te lo voy a repetir. No podemos tomar decisiones que no estén conforme a la palabra. Amén. Amén. Eso en cuanto a relación matrimonial o o sentimental, pero también en cuanto a negocio. Usted no puede poner un negocio que no vaya conforme a los preceptos cristianos. Quiero poner un drink, por favor. My God, ore por mí. Voy a poner un colmadón. Toda decisión tiene que ir conforme a la palabra, conforme a los preceptos cristianos. Porque de qué me vale tener dinero y al final perderlo todo, perder mi alma. Predícalo. ¿De qué me vale ganarlo todo y al final perder mi alma? Toda decisión que tomamos tiene que ir acorde a la palabra de Dios. Está aquí, ¿me está entendiendo? Porque el apóstol Pedro, el apóstol Pedro dijo que nuestra vida, nuestra manera de vivir debe de ser santa en toda la manera de vivir, en todas las áreas. Usted tiene que tener santidad. Santidad. hablar en santidad, vestir en santidad, comportarse en santidad, tener comunión con los demás en santidad. Voy a orar, voy a orar. Aleluya. Jesús dijo que van a entrar al reino los que hagan la voluntad de mi Padre, los que hacen lo que a él le agrada, lo que hacen lo que está escrito. En una ocasión una persona le dijo, "Señor, ¿qué debo hacer para ser salvo?" ¿Sabes lo que Jesús le dijo? "Guarda los mandamientos." Ya ahí está. Guarda la palabra. ¿Quieres ser salvo? guarda la palabra. Pero entonces se quiso gloria. Todo eso lo he guardado desde mi juventud. Yo he guardado los 10 mandamientos porque Jesús le dijo, "Tú sabes la palabra, guarda los mandamientos. Todo eso lo he guardado desde mi juventud." Jesús le dijo, "Espérate, nada más te falta una sola cosa." ¿Cuál, Señor? El Dios dinero que tú tienes en el corazón. Vete y vende todo lo que tiene. Dáselo a los pobres y sígueme. Yes, yes, yes, yes. Ay, santo. ¿Cómo, Señor? Que venda todo lo que tiene? Dáselo a los pobres y luego ven y sígueme. Dijo, "Bueno, ¿y así es para salvarme?" No, así es a ti, porque tú tienes a ese Dios entronado en tu vida. Y entonces él se fue muy triste y Jesús dijo, "No podéis servir a Dios y a la riqueza. No podéis servir a Dios y a la riqueza porque amaré a uno y aborrecerá al otro. Y dijo, y difícilmente se salven los que tienen riqueza. Los discípulos se sintieron mal y dice, "Ajá, Señor, ¿y quién se va a salvar si nosotros también queremos tener dinero?" ¿Quién quiere tener dinero? Sea sincero. Pedro dijo, "Señor, ¿y entonces quién se va a salvar? Y Jesús le dijo, "Lo que para el hombre es imposible, para Dios es posible." Es y es. Y hay gente que con dinero se van a salvar porque van a colocar al Señor por encima de su dinero y no van a dejar que el dinero lo esclavice y no van a dejar que el dinero lo gobierne y no van a dejar que el dinero lo controle. Ellos serán dueño del dinero, no el dinero dueño de ellos. Es es ellos van a esclavizar el dinero, no el dinero lo van a esclavizar a ellos. Dios no te está dando dinero para que el dinero te esclavice. Si usted se deja esclavizar del dinero, si usted le da la posición de Dios al dinero, usted se perderá con todo el dinero. El dinero tiene que estar por debajo de la posición de Dios. Dios tiene que estar por encima del dinero. ¿Alguien está aquí? Yo oro a Dios para que tú entiende este mensaje. Aplaude a Dios. Ahora voy a orar. Este es un momento de humillación. Ahora póngase de pie un momento. Este es un momento de humillación. Este es un momento de reflexión. Amén. Gloria a Dios. Donde vamos a analizar nuestras vidas y debemos de meditar, Señor, mi vida te está agradando. Estoy viviendo yo para ti. La gente ve tu persona en mi vida. Señor, si no es así, quiero cambiar. Si no es así, necesito que tú me cambies. Cambia mi manera de pensar, cambia mi manera de hablar, cambia mi manera de vestir, de comportarme. Yo necesito que la gente vea tu persona en mi vida, que la gente empiecen a decir, "Ese es un cristiano, esa es una cristiana, porque ya no vives tú, sino que vive Cristo en ti." Gracias, Padre. Levante las manos y dele gracias al Señor. Dele gracias un momento. Dele gracias al Señor. Yo oro a Dios para que esta palabra nos confronte, para que esta palabra nos redalguya, pero también para que nos desafía a cambiar, para que nos desafía incomodarnos. No podemos participar de las obras infructuosas de la carne. No podemos participar del pecado. No podemos participar de las cosas del mundo. Tiene que haber un cambio, tiene que haber una transformación en nosotros. Tiene que haber un nuevo nacimiento en nosotros. Porque Jesús dijo, "De cierto, de cierto te digo que si no nace del agua y del espíritu, no podrás ver el reino de Dios." Necesitamos nacer del agua, necesitamos nacer del espíritu para poder ver y para poder entrar en el reino de Dios. Y en esta hora yo oro para que haya cambio en nosotros. Levante las manos y dele gracias a Dios. Dale gracias porque te llamó. Dale gracias porque te escogió. Dale gracias porque aún a pesar de tu debilidad está en la casa. Está en la casa de tu padre. Dale gracias porque aún con tus errores todavía quieres servirle, todavía quieres adorarle. Y si necesitas fuerza, dile, "Dios, ayúdame. Oh, Señor, dame nueva fuerza. Señor, dame fortaleza. Ayúdame en medio de mi debilidad. Ayúdame en medio, Señor, de todos mis fracasos. Ayúdame en medio de mis caídas, en medio de mis errores. Ayúdame. Alguien dígale, "Ayúdame. Ayúdame. Ayúdame." Oh, la Biblia dice que invoquemos la presencia del Señor, que que clamemos a Jehová por misericordia. Y el Señor dice, "Diga el débil, fuerte soy." Y a Pablo le dijo, "Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad." Empiece a dar gracias a Dios. Empiece a dar gracias al Señor. Empiece a dar gracias a Dios. Empiece a darle gracias por la salvación. Empiece a darle gracias por su espíritu. Empiece a darle gracias por la sangre derramada en la cruz del Calvario. Empiece a darle gracias por su sacrificio. Empiece a darle gracias. Gracias, Padre. Gracias, Señor. Gracias. Hoy es una hora de humillación. Este es un momento para humillarnos. Yo quisiera ver a alguien que me diga, "Pastor, necesito la oración. Yo quiero cambiar. Yo quiero, yo quiero, yo quiero, necesito, necesito que Dios me ayude. Si tú, si tú eres de aquello que necesita fortaleza, si tú eres de aquello que necesita la oración, yo quiero orar por ti. Ven, ven, ven. Yo quiero orar por ti. Pero también si tú eres de los que me dices, pastor, yo necesito entregar mi vida a Cristo. Yo necesito que Cristo entre a mi corazón. Ven, yo quiero orar por ti. Pasa al altar. Pasa al altar, pasa al altar. Hay tiempo todavía. Deje el hombre impío sus caminos y el hombre inicentos y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia. Dios no vino a juzgarte, no vino a condenarte. El Señor vino para que tú tengas vida y para que la tengas en abundancia. Esto estoy llamando, estoy llamando aquellos al arrepentimiento, aquellos que necesitan, necesitan fuerza, necesitan cambiar, necesitan, necesitan ponerse a cuenta con Dios. La Biblia dice, "Venid y pongámonos a cuenta. Si tus pecados fueren rojo, como el calmecí, como la blanca lana, serán emblanquecidos." Venga, yo quiero orar por usted. Yo quiero orar por usted. Yo quiero orar por ti. Siento que hay alguien más que debido de pasar. Quiero darte la oportunidad que pase, pastor. Pero me van a ver, que me vean. Lo importante es que Dios me quiere restaurar. Lo importante es que Dios me quiere levantar. Lo importante es que Dios quiere darme fuerza para que mi alma no se pierda, para que mi alma no se aparte del camino. Quiero orar por ti. Déjame orar por ti. Oh, gloria a Dios. Quiero que los que pasaron, los que todavía no son creyentes, levánteme la mano. Quiero orar por salvación. Que todavía no sean creyentes. Póngaseme aquí. Venga. ¿Quién más? ¿Quién más de los que pasaron que no son creyentes? Levánteme la mano. Usted también. Venga, venga, ven. Vamos a hacer esa oración. Y usted es creyente ya. Usted es cristiana y tú eres creyente ya. Gloria a Dios. Pero voy a hacer la oración con ustedes primero. Levante la mano derecha. Vamos a humillarnos. La Biblia dice que si se humillare mi pueblo sobre el cual mi nombre es invocado y oraren y se arrepintieren de sus malos caminos, entonces yo iré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra. Diga conmigo, Señor, públicamente reconozco mis pecados. Perdóname y límpiame con tu sangre. Dígale, "Yo reconozco que tú moriste en la cruz del Calvario para perdón de mis pecados. Perdóname, Señor. Ayúdame a no volver atrás, a no pecar más. Inscribe mi nombre en el libro de la vida y no lo borres jamás. y ayúdame a servirte y amarte hasta que tú vengas o hasta que yo vaya a ti. Recíbeme como tu hijo, que hoy te recibo como mi padre. ¿Cuántos dicen amén por ello? Quiero que oremos. Le voy a pedir a los ancianos, al cuerpo oficial, que oremos por ellos. Extienda la mano para acá, iglesia. Queremos orar por fortaleza. Queremos orar por ellos. Y si alguien vino enfermo, creo que Dios te va a sanar hoy de lo que pasaron. ¿Cuántos están enfermos y necesitan sanidad? Levánteme la mano. Usted voy a orar por usted. Gracias, papá. Estamos orando. Padre, mira estas vidas que se entregaron a ti hoy. Te pido que le perdones. Te pido que le limpies con tu sangre. Te pido que lo reciba en las moradas eternas. Te pido que sus nombres sean inscritos en tu libro y que todo yugo, toda opresión, toda cadena se rompe, toda opresión se rompe, todo yugo hoy se va. Toda maldición se rompe y tú recibes sanidad ahora. Ahora. Sé sano ahora. Sé libre ahora por el poder de la palabra. Recibe fortaleza en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. Declaro nueva fuerza para caminar en santidad. Declaro nueva fuerza para vivir consagrada. Declaro nueva fuerza sobre ti en el nombre poderoso de Jesús de Nazaret. Profetizo fuerza sobre ti. Profetizo nueva fuerza. Profetizo nueva fuerza en el nombre de Jesús de Nazaret. En el nombre de Jesús, levanta las manos. Declaro fortaleza sobre ti ahora. Rompo todo yugo, rompo toda cadena, rompo toda toda atadura. En el nombre de Jesús declaro sanidad sobre este hombre. Declaro liberación sobre él ahora. Todo yugo se rompe, se pudre ahora por el poder de tu palabra. Ahora le damos una orden a toda opresión, le damos una orden a toda cadena. Que se rompan ahora. Todo lo que te está oprimiendo sea liberado ahora. Ahora, ahora, ahora, ahora. Por el poder de la palabra declaramos, Señor, fortaleza. Declaramos fortaleza. Declaramos fuerzas nuevas en ella ahora en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús, recibe fuerza, recibe fortaleza en el nombre poderoso de Jesús. En el nombre poderoso de Jesús, se rompe todo yuco, se rompe toda maldición y ahora, ahora, ahora, aún los que no pasaron, oramos por ellos. Oramos por ellos. Oramos por ellos, Padre. Oramos por la iglesia. Estamos clamando. Clame, hermano. Diga, "Señor, fortalece mi espíritu, fortalece mi alma. Declaro fuerza en este hombre. Declaro fuerza. Todo yugo se rompe. Toda opresión se rompe. Toda opresión se ahora por el poder de tu palabra. En el nombre

De Jesús, en el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús, declaro santidad de Dios sobre ti. Declaro la santidad de Dios sobre tu vida. Declaro, declaro una mente renovada ahora por el poder de la palabra. Fortaleza en el nombre de Jesús, en el nombre poderoso de Jesús de Nazaret. Gracias, Padre. Declaro fuerza en tu siervo, Padre, en el nombre de Jesús. Declaro nueva fuerza sobre él. En el nombre de Jesús.

En el nombre de Jesús, declaro fortaleza en tu siervo. Declaro fuerza en él. Declaro fuerza en él. En el nombre de Jesús de Nazaret, declaro nueva fuerza. Declaro nueva fuerza en el nombre de Jesús. Rompo todo yugo. Rompo toda cadena, rompo toda opresión. Todo lo que le impide acercarse, todo lo que le impide consagrarse. Sale ahora por el poder de tu palabra.

Todo el que no pasó, levante la mano. Quiero orar por usted y aún por los que están a través de la transmisión. Levante la mano ahí donde está. Levante, levante su mano. Padre, en el nombre de Jesús declaro nueva fuerza. Padre, en el nombre de Jesús, declaro fuerza ahora en el nombre de Cristo. Aquellos que vinieron con debilidades, aquellos que vinieron, Señor, con flaqueza, declaro tu gracia, declaro tu favor, declaro tu misericordia sobre ellos en el nombre de Jesús.

En el nombre de Jesús. Levante la mano y empiece a dar gracias. Te damos gracias, Señor. Empiece a dar gracias. Te adoramos, Rey. Recibe fuerza del Espíritu. Dios te dice hoy, "Levántate, levántate." Dios te dice hoy, "Levántate, levántate. Recibe fuerza, recibe nuevas fuerzas. Por cuanto te humilla, Dios te perdona. Por cuanto te humilla, Dios te restaura. Por cuanto te humilla, Dios te vuelve al camino, te vuelve a su presencia, te vuelve a la vida."

Alguien levante la mano y empiece a dar gracias. Hay cadenas que empiezan a romperse ahora. Hay yugos que empiezan a podrirse ahora. Hay vidas que hoy son libres. Hay vida que hoy son liberados. Todo lo que te está haciendo la guerra, todo lo que te está persiguiendo para que no siga en el camino, para que no persevere en la fe, le doy una orden. Ahora se rompe, espíritu de opresión. Se rompe. Espíritu de opresión, suelta las mentes, suelta los cuerpos, suéltalos ahora. Suéltalo ahora. Suéltalo ahora. Suéltalo ahora. Vamos que hay una liberación. Vamos que hay un rompimiento.

Levante la mano y diga, "Yo me libero. Yo me libero." Alguien diga eso. Me libero. Me libero de toda opresión. Me libero de toda carga. Me libero de todo pecado. Me libero de todo lo que me lleva al mundo, de todo lo que me arrastra al mundo. Me estoy liberando ahora. Hay algo pasando ahora. Espíritu Santo de Jesús. Sopla. Sopla. Sopla se ante Jesús. Oigo cadenas romper, oigo cadenas caer. Bebedizos, bebedizos. Brujería, brujería. Enviación de demonios. Vuelta los cuerpos. Ahora hay un rompimiento ahora. Hay una activación angelical ahora. Ángeles de Dios, liberen al pueblo. Ángeles guerreros, ángeles ministradores, ángeles de fuego, ángeles con espada desenvainada. Ángeles, ángeles, ángeles, ángeles, ángeles, atando los demonios, atando los principados. Profetizo huesos nuevos, profetizo tejido nuevo, forradas, órganos nuevos, poder de Dios toque su pierna. Toca su columna ahora. Ahora recibe fuerza en la pierna. Recibe fuerza en tu piernas. Mueve la pierna. Empieza a mover la piernala a Dios. Opérala. Opérala a Dios. Opérala a Dios. pod alguien alabe a Dios.

Levante la mano. Levante la mano y de graci y declare su libertad. Declare su sanidad, declare su liberación. Profetice, yo me libero de toda opresión. Yo me libero de toda opresión. Me libero de toda opresión. Yo me libero. Me libero de toda opresión. Yo me libero. Algo está pasando. Algo está pasando. Nazareno. Nazareno. Sopla. Sopla. Nazareno. Sopla. Sopla, sopla, sopla, sopla, adore, sopla. Y he aquí ya llegó el espíritu. Siga clamando. Espíritu Santo, manifiéate, manifiéstate. Algo está sucediendo en los airescia descendió presencia. Enfermedad abandona los cuerpos. Espíritu, espíritu de enfermedad. Adore, adore, adore. Llegó, llegó su presencia. Siento que me llena, me está rebosando. Cadena, llegó su presencia, siento que me llena, me está rebosando. Llego su presencia, siento que me llena. Espíritu Santo, presencia. Llegó, entra de entra, rey de gloria. Llegó entra, rey de gloria. Llegó, llegó, llegó, llegó, llegó, llegó, llegó, llegó, llegó, llegó, llegó, llegó, llegó, llegógalo. Llegó llegó, llegó, llegó, llegó, llegó. Hay sanidad, hay liberación, hay salvación. Llegó, llegó, llegó, llegó, llegó. Y aquí el espíritu de Dios. Presencia de su presencia de Oh, levante la mano y diga, "Gracias, Padre." Ya llegó, ya llegó. Ya llegó, ya llegó. Celebra su liberación. Ya llegó, celebre su liberación. Celebre su liberación. Llegó. Llegó.

Él vino para que los cautivos sean libres. Él vino para que los oprimidos de la cárcel salgan. Él vino a proclamar el año agradable del Señor. Él vino a proclamar que a los enfermos se le dé sanidad. A los oprimidos se le de manto de gozo y de alegría. ¿Dónde están los que creen esa palabra? Levante la mano y diga, "Gracias por mi liberación." Diga, diga, "No voy a salir igual." Declare, "No voy a salir igual. Si viniste enfermo, diga, enfermedad. Fuera de mi cuerpo, fuera." Diga enfermedad. Suelta, suelta. Fuerda de mi cuerpo, de mi cuerpo, me declaro libre, me declaro sano, me declaro en libertad. El Espíritu de Dios está sobre mí. Dígalo eso. El Espíritu de Dios está sobre mí. Soy una nueva criatura. Soy una nueva creación. El Espíritu Santo está sobre mí. Está sobre mí. Si usted lo cree, aplauda al rey. Está sobre mí. Aplauda fuerte. Está sobre mí. Alguien puede gritar aleluya. Aleluya. Alguien puede decir gloria a Dios. Gloria a Dios. Alguien puede dar un grito de júbilo. ¿Dónde están los que celebran su victoria? Celebre su victoria. Celebre. Celebre su victoria. Celebre su victoria. Celebre su victoria. Celebre. Dale la mano a alguien y dile, "Celebra tu victoria." Dile a alguien, "Celebra tu victoria." Dios está contigo. Dios está contigo. Mire a alguien y dígale, "Dios está con Dios está contigo." Dios está contigo. Dios está contigo. ¿Dónde están los que creen eso? Dios está contigo. Dios está contigo. Nada te podrá hacer frente. Nada te lo que se levanta contra ti, delante de ti caerá. Por un camino vendrá el enemigo y por siete caminos huirá delante de ti. No prevalecerá el enemigo. Jehová levantará bandera contra él. Vendrá el enemigo como río, pero el espíritu de Dios levantará. Bandera contra él, contra él. Faraón, deja ir al pueblo. Faraón, deja ir al pueblo.

Mire, vamos a terminar con tres. Gloria a Dios. Que esto retumbe aquí. ¿Dónde están los que tienen fuerza? Amén. Los que tienen fuerza todavía, levante la mano. Vamos a gritar tres gloria a Dios. Siento que hay muros que se van a romper. Siento que a alguien se le va a caer un muro. Si, si todo lo que te estaba limitando se va a caer. Oh, Dios mío. Cuando cuente tres, vamos a dar tres. Gloria a Dios fuerte. A la una, a las dos y a las tres. Vamos, vamos. Dios, grítelo, grítelo, grítelo. Gloria a Dios. Gloria a Dios. Gloria. Gloria a Dios. Abrace a alguien ahora. Los muros caerán. El culto es el día 10, viernes 10. El culto de las mujeres será el viernes 10. para que lo tengan pendiente.