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Om shanti.
Os damos la bienvenida a esta nueva meditación en la que vamos a reflexionar sobre un tema bastante profundo: la muerte. Muerte, una perspectiva espiritual de la muerte. Y desde luego que la meditación está muy conectada, como os explicaré ahora, porque el tema de la muerte tiene que ver con nuestra perspectiva del ser, del alma.
Claro que hay diferentes teorías, diferentes creencias. Parece muy difícil que nadie demuestre [resoplido] la realidad última, porque estamos hablando de la existencia del ser, del ser espiritual, del alma. Y eso tiene que ver mucho con nuestra experiencia, pero no hay una posible demostración, digamos, a nivel de un laboratorio, porque el alma es sutil. El alma es una energía, el alma es la conciencia, es una energía sutil y metafísica. Metafísica quiere decir no material. Es por tanto, no vamos a poder demostrar con medios del plano físico la existencia del alma, pero ahí es donde nosotros siempre invitamos a explorar esa experiencia con la meditación.
Por eso decía que la meditación es tan importante para este tema, porque a través de la meditación podemos tener destellos y experiencias muy claras de una realidad interior del ser distinta a este traje, a este cuerpo físico, material. Pero aún así, eso, por mucho que sea tu experiencia, no sirve para convencer a alguien que tenga una visión materialista. Ahí a veces yo noto que tenemos que tener respeto por las diferentes ideas y simplemente aquí estamos compartiendo una perspectiva. Es una perspectiva espiritual considerando que el ser es el alma, el ser espiritual y es una energía distinta a este instrumento físico que es el cuerpo. Y eso hace cambiar mucho la perspectiva que tenemos del proceso de la muerte.
Porque si somos algo más que el cuerpo físico, hay algo que no voy a entrar en mucha expansión y mucho detalle porque eso hacemos, hacemos un, hacemos un en Brama Coman es un taller sobre la perspectiva espiritual de la muerte. Estamos 3 horas o más profundizando en el tema. [resoplido] Pero hoy simplemente es un apunte para experimentar la inmortalidad del alma, la naturaleza eterna del alma. Y por eso eso cambia la perspectiva, porque si entendemos que cuando llega lo que llamamos la muerte, en realidad la esencia, el ser espiritual no se muere. [resoplido] En realidad no muere el ser. Si algo muere es lo que termina, es el vehículo. Claro que no tendremos más la relación con esa persona física. Y de ahí viene, en base al apego, viene todos esos ese duelo, ese dolor, ese sufrimiento. Y digo el apego sin ningún tono crítico, pero es realidad que nos apegamos a los seres humanos, nos apegamos a las relaciones y echamos en falta su ausencia.
Pero a mí me ha ayudado siempre porque en mis múltiples situaciones de familiares que nosotros utilizamos la expresión "dejando el cuerpo", en vez de decir que se murió tal persona, decimos "tal persona dejó el cuerpo". Es una forma de recordarnos que el alma dejó el cuerpo. Eso cambia mucho la perspectiva porque ahora simplemente vamos a plantearlo teóricamente y luego vamos a meditar sobre ello. Pero teóricamente, si el alma existe y el alma parte y va más allá de este cuerpo físico, esa alma sigue viva. Simplemente ha dejado ese envoltorio o ese instrumento físico que es el cuerpo, pero está ahí. Quiere decir que recibe nuestras vibraciones. Es un ser que experimenta y por tanto nos lleva a plantearnos una cuestión y una reflexión. Y es: ¿realmente si el alma, si el alma es la que deja el cuerpo y sigue viva, simplemente está más allá de este, abandona, ¿no?, este recipiente, digamos, pero sigue recibiendo, sigue viva y sigue recibiendo nuestras vibraciones?
Entonces, la reflexión es: todo ese llanto y ese duelo y ese dolor y esas vibraciones de pesar y de sufrimiento que se asocian al momento de la pérdida, ¿no?, de algún familiar, de algún pariente, que es muy humano, por cierto, lo entendemos perfectamente, pero es una reflexión a hacer profundamente. Y es: ¿esa es la energía que queremos enviarle a esa alma que está partiendo? Nosotros creemos en la reencarnación, pero no voy a entrar ni siquiera en todo eso. Cada uno tiene sus ideas y su manera de entender las diferentes situaciones como esta, como la muerte. Pero si hay un alma y el alma persiste, el alma sigue existiendo más allá de la partida de este cuerpo, entonces, si realmente queremos lo mejor para esa alma. Y eso es algo que hacemos reflexionar mucho a los familiares y hemos ido a muchas... Es una especialidad nuestra crear ceremonias, ceremonias para las personas que han partido, para las almas que han partido. En muchos casos, vamos y creamos un ambiente diferente. Creamos un ambiente diferente.
Voy a compartir, por ejemplo, cuando partió mi madre. Mi madre y mi padre partieron. Yo estaba ya llevando muchos años practicando la meditación y estas ideas y la verdad que lo viví con mucha espiritualidad, sin sufrimiento. Lo que hicimos fue una meditación especial. Todos sus familiares y todos los otros miembros de Brama Kumaris que les conocían, con otros compañeros, e hicimos una ceremonia así muy espiritual en la que estuvimos compartiendo, sobre todo los familiares, estuvimos compartiendo pues qué virtudes nos había transmitido esta alma en su vida, qué es lo que habíamos aprendido de esta alma, qué buenos recuerdos nos llevamos de esta alma, pero siempre con un tono no de pesar y de sufrimiento, sino de apreciación y de agradecimiento. Y sobre todo esta idea, ¿no?, de sentir que el alma que ha partido recibiera vibraciones de paz, de amor, vibraciones positivas para que siga su viaje, sea cual sea su viaje.
Vamos a entrar ahora en muchos más detalles, pero estaremos de acuerdo que si esa entidad, el alma, sigue existiendo y recibe nuestras vibraciones, yo creo que el sentido común nos dice que las vibraciones de sufrimiento y de dolor y de apego y de "por qué se ha ido", o sea, que tiran de esa alma, yo creo que no le van a ayudar mucho, ¿no? O sea, es como si imaginas que te pasa a ti, que llega tu momento, porque nos va a llegar a todos el momento y no hay que temerlo. Cuando llegue el momento, lo más bonito sería que partamos en paz y partamos en un estado de conciencia tranquila. Hemos interpretado nuestro papel lo mejor que hemos sabido. Seguro que hemos cometido errores, pero te vas sin grandes arrepentimientos, ni historias, ni asuntos, eh, aquello que dicen "cosas no resueltas".
Por eso lo importante, esto es otro punto importante que siempre nos decía Daddy Yankee, la fundadora de Brah Kumari, siempre decía: "Aprender a morir significa aprender a vivir", porque al final el momento de tu partida tiene que ver cómo te vas a sentir, tiene que ver con lo que has hecho mientras estás vivo. O sea, que aprender a morir no es pensar en el momento que me vaya, sino es realmente cultivar una vida más espiritual, más positiva, donde realmente estemos con la conciencia tranquila de que estamos contribuyendo, haciendo también cosas positivas por los demás, compartiendo nuestro amor, aportando algo. Y entonces tú sientes que día a día en tu vida tú estás, sientes satisfacción por tu papel, por lo que estás aportando tú en la vida. Entonces, te puedo garantizar que cuando te toque partir, te irás tranquilo, el alma se irá tranquila. ¿Entendéis?
Aprender a morir es aprender a vivir. Es vivir una vida en la que no tengamos conflictos, rencor, historias conflictivas y resentimientos del pasado hacia este, hacia el otro. Todo eso tenemos que limpiarlo porque todo eso, y eso hay mucha literatura al respecto, incluso literatura budista, etcétera, todo eso te va a venir al final. Todo lo que no está resuelto va a venir a tu conciencia en los últimos momentos. Eh, yo creo que no nos interesa. [risas] Nos interesa que los últimos momentos sean momentos de paz, sean momentos en armonía, sean momentos de aceptación y de seguir mi viaje.
Hm. Eso estaba hablando antes de eso con mis padres, por ejemplo, la ceremonia, ¿no? Pues cambiar, cambiar un poco la percepción que tenemos en vez de ese duelo de sufrimiento y de dolor y de apego, y que hay personas que incluso pierden la conciencia, familiares que tienen tanto apego por el difunto que durante bastante tiempo no van a poder funcionar normalmente. Gente que realmente se pone mal de la cabeza de tanto dolor y tanto sufrimiento. Pero al mismo tiempo necesitamos cambiar un poco esa perspectiva porque cada momento, cada instante, cada día es valioso y tenemos que entender esta naturaleza de que el alma, cada uno de nosotros es un alma interpretando un papel con su cuerpo físico y tendríamos que empezar a ver a los demás también así. Y eso incluye familiares, eso incluye nuestras relaciones más cercanas porque así también vamos entendiendo y abriéndonos a que, bueno, en su momento esta alma tiene que partir, va a tener que partir.
Claro que hay situaciones y situaciones. Cuando hay muertes repentinas, muertes prematuras, eh, que un hijo tenga un accidente, una enfermedad, por supuesto. Pero incluso en esas situaciones que son a veces más traumáticas y más chocantes, también esta idea que he dicho antes de "enviémosle la mejor energía a esa alma", no le enviemos llanto y sufrimiento, porque eso es como una energía negativa que le estamos enviando. Y creo que es un tema muy fascinante y muy profundo. Y esta idea de que la clave está en cómo vivimos momento a momento desde una conciencia más espiritual y es lo que llamamos la conciencia del alma. Entonces, tenemos que trabajar más esta conciencia del alma. Trabajar, me refiero, practicarla más, vivirla más en el día a día, conciencia de que somos almas y que nos relacionamos con almas. La verdad que este sentimiento de alma a alma te da una sensación de mucha más cercanía con los seres humanos, con las personas. Rompen muchos prejuicios de la visión física limitada, ¿no?, de la visión del ego, digamos.
Y desde esa conciencia del alma, pues entiendes también, ¿no?, la muerte como un proceso natural. Es que como dijo alguien, ¿no?, que era divertido, decía: "La vida es ese guion, ¿no? Ahí donde ponen las lápidas, ¿no?, los féretros, los mausoleos, ¿no?, pone del 1858 al 1926, dice, y un guion. Dice, la vida es ese guion. La vida es ese guion que hay entre los dos años, el de llegada y el de partida. Hay un guioncito. Esa fue tu vida."
El otro día también tuvimos aquí una reflexión, no me acuerdo en qué actividad fue, que suscitó bastante sonrisa y es pensar, que os invito a que penséis, cada uno de vosotros, pensad en cuál será mi epitafio. ¿Qué epitafio me pondrán? [risas] El epitafio es como el resumen de tu vida, que sea positivo, ¿no? Nos dio mucho dolor de cabeza el epitafio [risas] de un alma. Espero que no, que no. Otro epitafio que nos hace reflexionar sería: "Se hizo muy rico, se hizo, tuvo mucha riqueza". ¿Y de qué sirve? ¿Dónde se la llevó? ¿No? O sea, otra, otro aspecto. Mejor que el epitafio sea algo como: "Su presencia nos aportó algo". Como esto, "Su presencia nos trajo lo que fuera", ¿no?, alguna especialidad suya, ¿no? "Trajo alegría o paz". ¿Cuál es mi contribución? Eso es el epitafio. El epitafio es: en esta vida, bueno, ¿qué memorial voy a dejar? Y eso depende de cómo vivimos la vida aquí y ahora.
Es que cada día se dice que hay una pequeña muerte. Cada día cuando nos vamos a dormir, una pequeña muerte. [resoplido] En el fondo, si lo pensáis, una buena reflexión. Cada noche cuando te vas a dormir, tú das por hecho que te vas a despertar, pero [risas] imagínate que no te despiertas más. Ya, ya no te despiertas en este cuerpo. Eh, eh, mi madre, como curiosidad, parece ser estaban en habitaciones separadas, mi padre y mi madre. Y mi madre, por lo visto, dejó el cuerpo intentando levantarse de la cama. O sea, en un momento, por cierto, que los doctores que vinieron a llevar a certificar el cadáver y todo eso dijeron, dice uno, me acuerdo que uno dice: "Yo ya firmaba por irme así", como queriendo decir que se fue en un momento. Se fue en un momento. Eh, ya sabéis que hay otros casos en los que pues no es así, ¿no? Hay situaciones de personas que están muy deterioradas, a veces tienen Alzheimer y otros problemas, pero hasta que el alma no deja el cuerpo, bueno, pueden estar años así, requieren muchos cuidados, etcétera, ¿no? La situación de cada alma es diferente, pero esto venía a lo que decía, ¿no?
Cada día, por ejemplo, es como al irse a dormir es como una pequeña muerte en el sentido de que si yo me fuera ahora, ¿con qué he estado y en qué experiencia me voy? Y es una buena forma de planteártelo, que cada día al cerrar el día tú sientas que has hecho lo mejor que podías, limpias tu conciencia. Nosotros decimos de conectar con el alma suprema, sentir que le entregas cualquier cosa pendiente y sentir que te vas a dormir con la conciencia tranquila, despejado, en paz. Pues eso es un poco una referencia de lo que debería ser nuestra partida final. Así, irnos tranquilos con los deberes hechos. ¿Qué os parece? [resoplido]
Muy bien, pues vamos a meditar y que esta meditación nos ayude a crear esa conciencia y vivir con más conciencia, vivir más despiertos y conscientes de la realidad del alma, del alma eterna. Y de qué importante es interpretar un papel del cual sientas que estoy tranquilo y en paz con el papel que interpreto. Es decir, por no quiere decir esto que no cometamos errores, porque podemos cometer errores por muchos motivos, pero no es decir, intento hacerlo lo mejor que puedo y mi intención es limpia, mi intención es pura, es positiva, es espiritual en todo lo que hago, ¿no? Y sobre todo estoy libre de malos sentimientos o de resentimientos o de rencor hacia nadie. Eso sería importante. Eso sería importante que lo tuviéramos ya desde hoy. Buenos deseos. Buenos deseos hacia todas las almas, incluso hacia aquellos que no nos hayan tratado muy bien. No importa. Nuestra naturaleza es de buenos deseos. Y de hecho, cuando tenemos buenos deseos en nuestra mente, el primer beneficiario somos nosotros mismos porque esa energía positiva nos da paz.
Así que vamos a meditar, vamos a ajustar la postura y vamos a [resoplido] permitir que el cuerpo se ajuste, que los pies, las piernas, manos y brazos se suelten, [resoplido] los hombros y el cuello. Y la respiración también vamos dejando que se regule y vamos llevando la tensión hacia adentro. Vamos tomando conciencia de nuestro espacio interior. Vamos tomando conciencia de la energía de nuestro ser a la pregunta de quién soy. Te invitamos a experimentar con esta respuesta: Soy un alma. Soy un ser de luz espiritual. Soy como una estrella, como un punto de luz. Yo, el alma, soy quien da vida, fuerza a este cuerpo físico. Yo soy el alma eterna. El alma de paz. Trata de sentir, de visualizar, conectarte con esa energía interior, la energía espiritual, la energía del alma. Siente unos momentos la diferencia entre el ser espiritual, ser de luz, el alma y este cuerpo físico. Observa el cuerpo físico y date cuenta de que este cuerpo físico es como un instrumento, como un traje, como un vehículo. Y yo soy el alma que da luz, [resoplido] que da vida, que anima este cuerpo material, cuerpo físico. Yo soy el alma que piensa, que siente, que experimenta. Soy el alma, estrella de paz y silencio. Voy entrando más y más en esta conciencia del alma eterna.
Y como alma, ¿cuál es mi responsabilidad verdadera? Mi verdadera responsabilidad [música] es contribuir con energía positiva y pura a mi papel y al mundo y a los demás. Esto significa pensar, decidir, actuar desde mis cualidades eternas de paz, de amor, de felicidad, de contentamiento. Y por eso en la meditación, este es el momento especial para crear en mi interior este estado de armonía interior, este estado de equilibrio y de calma. ¿Qué sucede hoy en día en el mundo? El alma se ha olvidado de su naturaleza original y hemos adoptado estados de conciencia en desequilibrio como algo normal. Por ejemplo, el estrés, la tensión, las reacciones emocionales, los pensamientos inútiles se han vuelto parte natural, vuelto algo cotidiano y normal. Ahora me doy cuenta de ese gran error. Es absolutamente esencial en la vida crear un estado interno de paz y armonía para vivir una vida elevada, una vida de calidad. Esto no depende de ninguna circunstancia ni de ninguna relación. No depende de los demás, ni de las situaciones, ni de las escenas por las que atravieso. Depende de mí, depende de mi atención. Esa es mi verdadera responsabilidad: cultivar la paz, la armonía y el silencio interior. Y la realidad es que yo, el alma, soy, yo soy estas cualidades. Es mi naturaleza verdadera, pero me había olvidado, me había desconectado. Ahora en el silencio, me reconecto con mis cualidades originales, eternas y puras. Vuelvo a brillar con mi naturaleza original. Y aprendo también a soltar todo aquello que es tóxico o perjudicial en mi mente, en mis sentimientos. Tal vez lo he llevado allí durante mucho tiempo, pero ahora es tiempo de soltar, soltar, avanzar en este viaje de liberación, liberarme de todas esas cargas e historias, asuntos inútiles, todo eso que me crea pesadez, densidad en mi [música] conciencia.
Por eso recuerdo que también yo, el alma, tengo una relación eterna con el alma que es siempre una fuente constante de luz, de energía pura, de poder espiritual. Ese maravilloso ser es el alma suprema, el ser supremo, el ser que permanece eternamente lleno, completo, perfecto, una fuente constante de dicha y de paz. Y desde el silencio recuerdo mi relación. Recuerdo mi relación entre yo, el alma, y el alma suprema. Es una relación eterna. El alma suprema es mi soporte, mi verdadero apoyo y fortaleza, fuente de fortaleza. Siendo esa conexión dulce, amorosa, con este maravilloso ser de luz que, como yo, es un punto de luz, una estrella de energía espiritual. Y este amor y esta luz que recibo de la fuente son tan poderosos que van disolviendo y limpiando mi interior, disolviendo esas cargas y malos recuerdos, experiencias negativas del pasado. Dejo que todo mi interior se llene de esa luz divina pura que lo limpia todo, que lo disuelve todo, que lo purifica todo.
Seguimos ahí unos momentos en esta conexión silenciosa, llenándonos de luz, de amor, de paz. Absorbo y me lleno de toda esta luz maravillosa. Absorbo el poder de la paz y el poder del silencio y me voy llenando de estas cualidades. Así, desde esta conexión, desde este silencio profundo, voy entrando en la experiencia de un estado espiritual elevado, un estado en el que mi [música] mente está completamente libre de agitación, libre de emociones o ruido. Todo mi ser vibra en una frecuencia de profunda calma, profunda armonía. Y en esta calma, en esta armonía, exploran dulces sentimientos de buenos deseos, buenos deseos hacia el ser, hacia mí, los mejores deseos para el ser, valorando y apreciando quién soy, reconociendo el valor, la grandeza del alma. Y desde esta conciencia y apreciación del ser, de forma natural, también fluyen sentimientos de buenos deseos hacia los demás. Conciencia del alma también significa que soy un ser que de forma natural esparce buenos deseos. El estado de la mente es de buenos deseos, especialmente hacia aquellas almas que por lo que sea a veces interpretan un papel difícil o conflictivo, tienen problemas, son las almas que más necesitan mis buenos deseos. Buenos deseos. Experimento esta energía dulce de los buenos deseos. Y desde ahí me doy cuenta de que esto es lo que quiero cultivar en mi vida, día a día, momento a momento, interpretar mi papel desde estas maravillosas cualidades, contribuir con mi papel a crear un poco más de paz y armonía en el mundo, traer más entendimiento, más aceptación, contribuir a disolver los conflictos.
Y desde ahí podemos dedicar ahora unos momentos a sentir cómo esparcimos esta luz y estos buenos deseos hacia el mundo que tanto lo necesita. Cuando miramos el mundo que nos rodea, lleno de intranquilidad, hay una gran falta de armonía en los corazones de muchas almas. [música] No hay paz, no hay bienestar por diferentes problemas, diferentes conflictos, diferentes situaciones. La ansiedad, el estrés, el desánimo afectan a muchísimas almas. Así que este es un servicio que siempre podemos hacer y contribuir desde el silencio, este servicio de la mente, compartir como faros de luz, compartir esta luz de los buenos deseos y los sentimientos de paz, sentimientos puros de que este poder espiritual llegue a todas las almas, se fortalezcan para liberarse de su intranquilidad. Así que permanecemos ahí unos momentos en silencio con esta conciencia de esparcir vibraciones amorosas de paz, de buenos deseos, vibraciones de poder espiritual. Practicamos unos momentos en silencio. Seguimos ahí compartiendo luz, amor y paz.
Y desde esta conciencia más sutil, conciencia espiritual, conciencia del alma, que podemos llevarnos la intención de seguir practicándola a lo largo del día en diferentes momentos. Recordar, recordar quién soy, mis cualidades, mi contribución. Poco a poco, tranquilamente, nos vamos preparando para retornar de esta meditación, sintiendo un poco los pies, sintiendo un poco las manos, los brazos, sintiendo los hombros. Y trayendo con nosotros la experiencia, la experiencia del ser espiritual, desapegado de esta forma física que nos recuerda la eternidad del ser. Mi naturaleza no temporal. Lo que es temporal es todo lo que tiene que ver con la materia, con el mundo físico. Yo soy el alma. Y nos podemos llevar hoy de esta reflexión, ese valorar y apreciar cada momento, ya que aprender o prepararnos para la muerte significa aprender a vivir, a vivir una vida plena, una vida llena de sentido, una vida llena de propósito y de satisfacción. Y que eso es lo importante. ¿Cómo es mi día de hoy y cómo cierro el día de hoy? Esa es la experiencia a recordar y a practicar.
Muchas gracias por acompañarnos. Om. B