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VI Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A - Felices los que cumplen la ley del Señor

Fernando Herrera LC10:05

Transcription

¡Hola a todos! Me da mucho gusto poder estar con ustedes en este día que celebramos el sexto domingo del tiempo ordinario.

Es increíble la cantidad de cosas que se pueden inventar hoy día. El otro día fui a cenar a casa de una familia y me sorprendió la cantidad de inventos que tienen: encima de las escaleras no se nota pero hay una cortinilla que se recorre y eso sirve para impedir que el bebé se vaya a caer por las escaleras, también en los muebles tienen como pequeños listones que detienen los cajones y las puertas para que los niños no pueden abrirlas y sacar las cosas y se puedan lastimar, se pueden romper los vasos las copas los platos y los niños lastimarse, igual que las figuras de porcelana que tienen sobre los muebles, las tienen pegadas a los muebles para que no se vayan a caer cuando los niños tratan de escalar sobre los muebles, y así muchas cosas que tenían ellos para la seguridad de sus hijos.

Y cuando salí de su casa y venía yo de regreso, me di cuenta en todas las otras cosas que están allí para nuestra protección: los semáforos y las vallas en las curvas de la calle, las indicaciones de los letreros de la gente que cruza, y pensé que en nuestra vida espiritual también tenemos estas protecciones que Dios ha puesto ahí para nuestra seguridad, y son los mandamientos. Son esas normas que Dios nos ha dado para que tengamos cuidado de nosotros y de las personas que están a nuestro lado.

De eso se va a tratar las lecturas de hoy, vamos a ir leyendo las lecturas y descubriendo cuál es el mensaje que hoy Dios tiene preparado para cada uno de nosotros.

La primera lectura está tomada del libro del Eclesiástico y nos vamos a encontrar frases como estas: "Si quieres puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que agrada al Señor", "Ante los hombres están la vida y la muerte y a cada uno se le dará lo que prefiera". Estas dos frases nos hablan acerca de la libertad del hombre, el hombre si quiere puede cumplir los mandamientos, delante del hombre están la vida y la muerte y uno puede elegir qué es lo que quiere.

Una de las preguntas que yo siempre le hago a los jóvenes en las clases de religión es ¿para que nos dio Dios la libertad? Y la respuesta es casi siempre unánime: "Dios nos da la libertad para poder elegir entre el bien y el mal", y yo les explico que lo que yo creo es que Dios nos dio la libertad para poder elegir libremente el bien, no el mal, porque si tenemos dos cosas siempre vamos a elegir la mejor y el mal nunca es la mejor de las cosas, pero Dios no los quiere imponer el bien, quiere que nosotros contemplando el bien y el mal elijamos siempre el bien, como si fuera la respuesta obvia, pero ahí tenemos nuestra libertad que podemos usarla bien o mal y por eso tenemos que aprender a conocer cuál es la voluntad de Dios, aprender a conocer qué es lo que me conviene qué es lo que más me va a ayudar a mí, lo que más va a ayudar a los demás, para poder escoger siempre el bien.

El salmo responsorial está tomado del salmo 118 y vamos a decir juntos: "Felices los que siguen la ley del Señor". Si la ley del Señor es el camino que tenemos que seguir, si los mandamientos en esas barreras que nos van conduciendo por el camino seguro, felices los que siguen el camino del Señor, ahí está la verdadera felicidad; todo aquel que se salta el semáforo, que se salta la valla de los mandamientos, no encuentra la felicidad, parece que se va a divertir, que se va arriesgando, sube la adrenalina, pero al final acaba en tristeza, en desolación, en pesadumbre, en mal.

Diremos en uno de los versos: "Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos". Todo este salmo es una oración pidiéndole a Dios que nos ayude a mantenernos en el camino de sus mandamientos. Pidámosle también en este domingo a Dios nuestro Señor que nos ayude a caminar siempre por este camino que Él nos ha trazado que es el camino del bien siempre protegidos por los mandamientos que Él nos invita a cumplir.

En la segunda lectura, que está tomada de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios, vamos a escuchar a san Pablo que dice: "Es verdad que les anunciamos una sabiduría entre aquellos que son personas espiritualmente maduras pero no la sabiduría de este mundo, lo que les anunciamos es una sabiduría de Dios". Lo que san Pablo les quería decir es que el cristianismo todo lo que Jesús hizo y que está escrito en los evangelios, muchas veces parece contrario a lo que la razón o lo que el mundo nos pide en ese momento, tú me haces algo y yo me vengo de ti por haberme hecho eso; o trato de vivir mi vida no me importa lo que piensen o lo que digan los demás y busco yo mi conveniencia, cómo aprovecharme mejor de la situación. Hoy lo podemos ver también en la música, los libros, las películas, las series de televisión, los mensajes que se mandan por los medios sociales, cuantas veces son contrarios a lo que es el verdadero amor, a lo que es la verdadera felicidad, a lo que es la caridad y el respeto de unos con otros.

El evangelio está tomado del Evangelio de san Mateo, vamos a escuchar este discurso de Jesús en dos partes, la primera que vamos a escuchar este domingo y se va a completar el próximo domingo. En esta ocasión Jesús nos va a decir: "Yo no he venido a abolir la ley sino a darle cumplimiento". Jesús no ha venido a cambiar lo que estaba escrito sino que se cumpla de verdad como Dios lo quiere. A lo largo de los años desde que Dios le dio la ley y los mandamientos a Moises se habían ido añadiendo muchas leyes creadas por los hombres y se había ido como dejando un poco el fondo de lo que Dios de verdad esperaba de los hombres. Y por eso Jesús les dice: Yo no vengo a cambiar nada, lo que yo vengo es a darle el verdadero cumplimiento a la ley.

Vamos a escuchar estas frases famosas de Jesús del: "Ustedes han oído... pero yo les digo..." Esos son los mandamientos nuevos de Jesús que no son nuevos, porque Jesús lo único que quiere hacer es explicar el verdadero sentido de los mandamientos. Y les pone unos ejemplos: "Ustedes han oído que se dijo a los antepasados no matarás, y el que mata debe ser llevado ante el tribunal, pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano merece ser condenado por un tribunal". Es decir, el mandamiento no se refiere únicamente a matar físicamente a una persona, va al fondo del corazón: todo mal deseo, el faltar a la caridad, el faltar al respeto a las personas, el burlarnos de los demás, acabar con la honra de alguien, el no tratar como corresponde a los más humildes, a los más sencillos, a los que piensan o son diferentes de nosotros. Todo entra dentro de este mandamiento de no matar. Y así en cada uno de los mandamientos no se queda uno solamente en la letra sino que va al espíritu del mandamiento.

Yo los invito a que vayan leyendo en el Catecismo de la Iglesia el capítulo que habla acerca de los mandamientos, es lo que se refiere a todo lo de la parte moral y ética de nuestra fe: qué es lo que tenemos que hacer en cada momento de nuestra vida. Allí en esas páginas van a encontrar muchas de las respuestas a esas dudas que a veces tenemos todos los días: ¿que significará esto? ¿esto que quiero hacer está bien o está mal? Informar nuestra inteligencia nos ayuda a estar preparados y seguramente nos ayudará también para dar respuesta a las personas que se acerquen a nosotros. No podemos dejar todo el trabajo a los sacerdotes, tenemos que cada uno de nosotros prepararnos para poder dar respuesta de nuestra fe, como decía san Pedro.

Así que yo los invito este fin de semana, en primer lugar a darle gracias a Dios por los mandamientos, porque nos van marcando el camino por el que tenemos que caminar para ser felices, y en segundo lugar a seguir informandonos, a seguir creciendo en el conocimiento de nuestra fe.

Como consejo así como tienen un amigo médico para preguntarle cuando les duele algo, un amigo abogado cuando tienen un problema legal, pues también hay que tener un amigo sacerdote a quien poder preguntarle cuando tenemos dudas de la fe. A mí me gusta mucho cuando mis sobrinos me escriben preguntándome acerca de algún problema que tienen, una tarea del colegio o una duda que tienen acerca de su fe, de cómo vivirla, así también ustedes tengan un buen amigo sacerdote, consagrado o consagrada, religioso o religiosa, a quien puedan acudir cuando tengan alguna duda acerca de su fe, cuando lean algo y no lo entiendan, cuando quieran algún consejo. Estoy seguro que todos ellos estarán felices de poder ayudarles.

Y por eso me da mucho gusto cada vez que veo en Internet nuevos canales de YouTube, de Instagram, de Twitter, de sacerdotes, religiosas, laicos comprometidos, que van poniendo posts acerca de la fe, todo eso nos ayuda, no crean que lo veo como competencia, al contrario me da mucho gusto que vayamos todos creciendo porque el Evangelio tiene que llegar a todos los rincones del mundo.

Les deseo que tengan un buen fin de semana nos vemos dentro de unos días en el siguiente vídeo. Yo los estaré encomendando a todos ustedes en mis oraciones. Y me despido como siempre: que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre. Que Dios los bendiga.