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[Aplausos] Dios les bendiga. ¿Están contentos? Amén. Me alegro que estén contentos. Y también damos un saludo muy especial a todos nuestros hermanos que están conectados. Vamos a hacer el cambio de micrófono. Están rojitos, herman. Gloria a Dios. Amén. Gloria a Dios. Muy bien. Aleluya. Eh, damos gracias a Dios. Dios bendiga a nuestra iglesia amada allá en Piura, Perú y en Lima, Perú, que siempre están conectados con la iglesia central para estas escuelas bíblicas. También ya les enviamos su material. Va en camino, así es que estén muy pendientes que pronto lo estarán recibiendo en Perú. Así es que, ¡bendito sea el nombre de Dios! Aleluya.
Tenemos un tema maravilloso. Dice el tema: "Dios respalda a los que llama". Eso es, eso es poderosísimo, hermanito. Preste mucha atención a lo que dice el tema: "Dios respalda a los que llama". No dice: "Dios respalda a los que se ponen solos". Dios respalda a los que, de verdad, se fueron e hicieron un grupito por ahí para hacerse pastores, evangelistas, y si, y Dios no los había llamado. No te metas en problema. Nunca des un paso si Dios no va contigo. No quieres el respaldo de Dios. Espera que Dios te llame. El día que Dios te llame, tienes la garantía que donde quiera que vayas, vas a tener el respaldo de Dios. Son cientos de personas que están fracasadas porque se, porque corrieron, se adelantaron al propósito de Dios. Dios no los había llamado todavía. Estaban en el proceso y se adelantaron a la voluntad de Dios. Nunca cometas ese error.
¿Sabes por qué le digo esto, hermano? Porque no hay nada más bendito que usted se pare en un lugar y sepa que Dios es el que lo llamó. A su nombre, gloria. Si Dios te llamó, aunque se levante el, aunque se levante la gente, aunque se levante el mundo, aunque se levante, que se levante, nadie te puede derrotar si Dios es el que te llamó. Porque todavía no conozco a nadie que sea capaz de derrotar al Dios de esta palabra. Para que derroten a un hombre, a una mujer que Dios llama, tienen que derrotar a Dios. Y Dios todavía no ha perdido una batalla. ¡Que Él vive! Aleluya.
¿Cuántos hombres no están derramando lágrimas? ¡Ay, Dios mío! "Qué a punto de tirar la toalla, hermano. Es que yo ya no quiero seguir en esto". ¿Para qué te metiste? Si Dios te hubiera llamado, no estuvieras diciendo así. Porque yo conozco a la gente que Dios ha llamado, hermano. Le llueve sobre mojado, pero ahí están. Y el dice: "No hayo qué hacer con este". Aleluya. Yo sé que hay gente. Mire, si alguien sufrió muchísimo fue Moisés. Ese hombre tuvo que dirigir un grupo de gente, casi de 3 millones de personas. Eran cabezones, como algunos evangélicos. No dije todos los evangélicos, dije algunos. Duro de ser, eran duros de corazón, eran tercos, difíciles de guiar. Pero allí lo puso Dios. Y usted nunca encuentra a Moisés diciendo: "Ya no tengo ganas, ya me desanimé, ya no quiero". No. Más bien le decía a Dios. Cuando Dios le decía: "Hazte un ladito", Moisés le decía. Le daban ganas a Dios de desaparecerlos. Y él les decía: "Señor, ¿y qué dirán las naciones de ti?". Ese era Moisés. ¡Qué bendición tener una persona que Dios haya [Aplausos] llamado!
Por eso, si tú te congregas en una iglesia, asegúrate que el que está ahí al frente de esa iglesia lo llamó Dios. No te pongas a seguir gente, no te pongas a seguir hombres. Sigue a Dios. Y donde haya un hombre llamado por Dios, quédate. Alábalo. ¡Que Él vive! Si se puso solo, no lo siga. Te vas a terminar desbarrancando tú también. Esto es fuerte lo que acabo de decir. Sí. Por eso es que muchas iglesias han sufrido tantos estragos. "Dios respalda a los que llama".
Vamos a leer la palabra de Dios en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Dice la Biblia: Éxodo 3:13. Dijo Moisés a Dios: "Oiga, ¿cómo empieza esto, hermano? Qué confianza. Qué lindo es poder hablar con Dios con esa, con esa". La Biblia dice: "Dijo Moisés a Dios: 'Es aquí que llego yo a los hijos de Israel y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaran cuál es su nombre, ¿qué le responderé?'". Qué inteligente está Moisés. "Sabiduría. Eso es aprender a entender dónde estás parado. Es como si dijera Moisés: 'Yo no quiero irme a ciegas, yo no quiero fracasar, yo quiero seguro, yo quiero que tú me respaldes en este asunto'". Adora a Dios.
¿Sabes qué le dijo una vez Dios? Perdón, Moisés a Dios. Mira, le dijo: "Que este pueblo es tuyo". ¡Qué cosa tan linda, esa verdad, hermano! Mira, le dijo: "Que este pueblo es tuyo". Mire cómo Moisés quiere estar seguro. ¿Quién es el que lo está enviando? Yo no es que esto es un hombre que no está entrando por la puerta de atrás. Esto es un hombre que quiere llevar garantías, quiere ir [Aplausos] seguro. No quiero llegar por si acaso. No. Yo quiero estar seguro. ¿Quién fue el que me mandó? Yo quiero conocerlo porque yo tengo que responderle a esa gente. Le dio. Se adelantó. Si me preguntan, le dio. ¿Y qué le voy a decir? No, pues, hay una zarza ardía. Yo no sé qué pasaba. No, no, no. Yo quiero que me digas cómo te llamas. En inglés le dijo: "What's your name?". Aleluya. ¿Usted tiene confianza con Dios, hermano? Qué lindo es hablar con [Aplausos] confianza. Gloria.
Porque de, ¿a dónde salía estas estas palabras en Moisés? Es que Moisés había estado donde la zarza estaba ardiendo, pero no bastaba con la zarza ardiendo. Moisés quería saber quién era Dios. Yo quiero saber quién es el que va conmigo. Aleluya. Mi alma te alaba, Jesús. Cuando tú sabes quién es el que anda contigo, se te terminaron las debilidades, se te terminaron los desánimos, se te terminó el desaliento, se te terminaron las quejas. Aleluya. Y aunque el, se te levante, tú sabes dónde estás parado. Adora. ¡Que Él vive! Usted sabe quién es el que con usted. Usted está seguro. ¿Quién es el que anda con usted? "No, conmigo anda fulano". Asegúrate quién es el que anda contigo. Porque si es Dios el que anda contigo, olvídate, hermanito. No hay quien te gane la batalla. Gloria a Dios. Porque con Dios somos mayoría.
Mire, cuando Dios va con uno, usted puede abrir una obra en medio de donde están todos los brujos y la iglesia prospera. Y los brujos dicen: "Nos tenemos que mudar". ¿Y por qué se tienen que mudar? "Es que llegaron los evangélicos". Y no vinieron solos. Vinieron con el Dios que ellos predican. ¿Cuántos lo adoran? Yo no llegué solo aquí. Aquí se metió Dios también. Y cuando me llamó el pastorado, ¿sabes qué me dijo? "Te entrego la ciudad de Wesbury". Adora. ¡Que Él vive! Y por allí me encontré un amigo que me dijo: "Usted va a la iglesia donde va mucha gente". Allí mismo le dije yo: "Donde está Cristo reinando". Gloria a Dios. Que aunque se levante, el Cristo sigue reinando. Adora. ¡Que Él vive! No des un paso si Dios no va contigo. No des un paso si no estás seguro quién es el que te acompaña. Ay, aleluya. Después de que sepas quién es el que te acompaña, échale para adelante. Gloria a Dios. Aunque venga la amenaza, aunque venga la oposición, aunque se levante el infierno, aunque te pongan los mayores obstáculos en la vida, sigue marchando. Gloria a Dios. Aleluya. Porque el que va contigo, las batallas no las ganas tú, las gana Dios. Esta batalla no la gano yo, la ha ganado Dios. Ay, gloria.
¿Y usted qué cree que el avivamiento en esta iglesia es el pastor David Gutiérrez? No. El avivamiento de esta iglesia es el Dios de la gloria. Aleluya. El avivamiento, el que las almas entren por esa puerta, no soy yo, es Dios. Es Dios. Dios es el que te tiene aquí. [Aplausos] Aleluya. Ay, es que esto me ha provocado a mí, hermano. Es que me gusta, me gusta como Moisés actúa. Hermanito, cuando usted vaya a orar, no se vaya a hablar disparate. Vaya a hablar con Dios como su papá, como su Señor. Eso le digo a la gente. Mire, cuando usted va a llorar, si le duele el dedo chiquito, dígale a Dios: "Me duele el dedo chiquito y es la punta la que me duele". Eso quiere oír Dios. [Aplausos] Verdades. Adora. Cuéntale tu necesidad, que el que esté en las manos de Dios, Dios responde a su petición. Dios está esperando aquí de mucha gente que hable con él con confianza y le diga: "Señor, mire, yo no sé cómo resolver este asunto, pero yo quiero que te metas en esto. Ya me golpeé demasiado, ya cometí muchos errores, ya me equivoqué 20 veces y no quiero seguirme equivocando. Ya me tropecé, ya me golpeé, me siento mal. Quiero que ahora te metas tú". Moisés estaba en esa cony. Le dijo: "Mira, que si ellos me preguntaran a mí". Escúchame bien, señor. "Si ellos me preguntaran a mí". Aleluya. "¿Cuál es su nombre?". Y le dijo: "¿Qué le voy a responder? Tú no me has revelado tu nombre". "Yo vi la zarza que ardía y no se consumía, oí la voz que me llamó por mi nombre, oí aquella voz que me dijo: 'Quítate el calzado de tus pies, porque en el lugar que estás santo es'. Pero siento un ardor aquí en el corazón que quiero conocer tu nombre, porque si me preguntan, yo quiero saber de quién le voy a hablar, a quién yo represento". ¡Qué cosa tan bella, verdad! Usted sabe a quién usted representa. Usted no, ustedes no son un montón de gente haragana que están aquí, que están aquí porque no tienen nada que hacer. Ustedes están aquí porque saben a quién le están sirviendo. ¿A quién usted representa? Gloria a Dios. Por eso Cristo dijo: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti". Hay gente que no conoce a Dios. Y lo digo con dolor. Hay gente que no ha conocido a Dios todavía. Y son evangélicos, y cargan Biblia, y predican, y cantan, son líderes, y no han conocido a Dios. Cuando usted les pregunta, Dios no sabe ni a dónde están. ¡Ay, hermano, con ganas de tirar la toalla! Palabrita esa, porque no tengo el permiso de borrarlas del diccionario, si no la borraba. Gloria. Que nunca se te olvide que al hombre que Dios llama, Dios lo respalda. Voy. Si se te había olvidado a ti, no te llamó el pastor David Gutiérrez, a ti no te llamó el predicador, a ti no te llamó el evangelista, a ti no te llamó ninguno de los que estamos aquí. A ti te llamó Dios. Y a la gente que Dios llama, a Dios la respalda. Deje de estar llorando, deje de estarse quejando. Aprenda a alabar a Dios en medio de esa batalla, porque Dios te ha metido en esa batalla, pero no te ha dejado solo. Dios está metido en esa guerra que está llevando, en esa tempestad, en esa enfermedad, en esa prueba. Dios no te ha dejado abandonado. ¿Acaso no sabes quién fue el que te [Aplausos] llamó? [Aplausos] Gloria.
Hay un verso en la Biblia que dice que al que pide se le da, al que llama se le abre. Amén. Y el que busca. Hágalo. Eso lo dijo Jesús. "Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá". ¿Qué estaba haciendo Moisés? Pidiendo. Y al que pide se le da. Aleluya. Santo. Dice el verso 14: "Y respondió Dios a Moisés". Dios no está calladito. Dios no guarda silencio. ¿Quién te dijo a ti que Dios está con la boca cerrada? Hoy más que nunca, Dios está [Aplausos] hablando. Lo que pasa es que nosotros no estamos oyendo la voz de Dios. Ay, señor, te alabo. Oiga esto, hermano. Esto que le revela Dios a Moisés, eh, dicen los eruditos bíblicos que es de difícil interpretación, porque son palabras hebreas. Algunos dicen que quiere decir "el Eterno", "el que existe por en la eternidad". Aleluya. Y oiga lo que le dice: "Yo soy". Le dijo. "El que soy". Ay, bendito que le digan eso a uno. "¿Y quién es el que te mandó?", le dijeron a Moisés. Y le dijo Dios: "Diles: Yo soy el que soy". [Aplausos] Y oiga esto, hermanito: "Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me ha enviado". Amén. Aleluya.
Qué lindo es trabajar para Dios. Cuando "Yo soy" te ha enviado, aunque te quite el respaldo la gente, aunque la iglesia no te quiera respaldar en el ministerio, si "Yo soy" te mandó, adora. ¡Que Él vive! Aunque no haya economía, aunque la gente no ofrende ni diez, si fue Dios el que te mandó, amén. Olvídate de lo demás. ¿Sabe con cuánto yo empecé mi pastorado? Ni un centavo. Mi primer reunión pastoral con la tesorera de la iglesia. Yo, yo había sido el copastor de la iglesia y yo nunca pregunté nada, nunca, nunca, nunca. Porque la, yo amaba darle a la obra. Eso era lo mío, darle a la iglesia. Yo trabajaba duro para respaldar esta obra. Y cuando Dios me llama al pastorado, tenemos que ir a pagar el terreno de la radio allá en El Salvador. [Música] Y resulta que no hay un centavo. Y le digo: "Hermanita, ¿y cuánto hay?". Me dice: "¿Y usted quién es para preguntarme a mí?". Y ya era el pastor. ¡Clase de cachetada me dio ese! De para empezar así me recibieron a mí. "¿Y usted quién es?", me dijo. Y era el pastor. Yo con pena, no hallaba cómo decirle, porque pues, yo he sido un poco de perfil bajo, ¿verdad? No me gusta. Y le digo: "Bueno, soy el pastor por la gracia de Dios", le dije yo. Y me dice: "Pues a usted yo no tengo que rendirle cuenta". Ay, le dije yo a ella. "Pues va a decir la gente que solo me metí a pastor y me robé todo el dinero", le dije. Y ahora yo estaba en la oficina, ahí encerrados. Le digo: "Voy a tener que hablar con el cuerpo oficial y voy a hablar con toda la iglesia". Y le voy a decir, no le voy a decir que fulano se lo agarró, que fulano se lo robó, porque yo no sé nada. Yo le dije: "Yo le voy a decir que no hay un centavo". Así empecé mi pastorado. Me salí y le dije: "No hay un centavo y hay que pagar el terreno de la radio allá en El Salvador, $500". Y cuando dije eso, nunca se me olvida. Por eso esto que está aquí es real y verdadero. Hoy te ha llamado. Dele. Que Dios va a aparecer por cualquier lado. A su nombre, gloria.
¿Y qué cree usted que Dios fracasó? No. Salí de aquella oficina sin un centavo y le dije: "Hermano, no hay un centavo". Era mi pastorado. Estaba empezándola. Como unos 15, 20 hermanitos ya en iglesia. Creo que estaba, hermano Marito ahí, hermano José, hermana Marta. Y les digo. Y me dicen los hermanitos: "No se preocupe, pastor, nosotros lo recogemos". Y dice: "Yo doy 1000", "yo doy 500", "yo doy 200", "yo doy tanto". Al rato teníamos $3000. ¿Sabes por qué? Dios llama. Por eso es que yo no creo en esos hombres que a Dios ha llamado y tienen que andar pidiendo limosna. Si Dios te llamó, Dios te va a respaldar. Alábalo. Santo su nombre. Ay, Dios mío, te alabo. Por eso es que yo este púlpito no lo uso para estar pidiendo dinero, sino para hablar palabra de Dios. Aleluya.
Es hora de hablar con Dios. Dale tanto y Dios te da la casa. Menos del. Yo creo que el ministerio que Dios levanta, Dios lo respalda. Y al hombre que Dios llama, Dios lo respalda. ¿Cuántos son testigos del poder de Dios? Por eso, si te pones solo, vas a aguantar hambre más que en puerta y hierro. A Dios sí, porque la gente después dice: "Ay, escasez". Y dijeron que me iban a proveer. Te metiste solo. Y ahora. Ahora, si Dios te llamó, olvídate. Yo lo viví, lo he vivido. Y cuando yo vi esa maravilla, me fui para El Salvador a pagar el terreno de la radio. Y ahí está la radio por más de 24 años predicando el evangelio de Jesucristo. ¿Cuántos adoran a Dios? Y cuando otro hombre dijo: "Aleluya, ¿para qué estar haciendo campaña si ese montón de gente de México vienen, trabajan en el verano y se van en el invierno?". Me dijo: "No pierda su tiempo". Yo le dije: "Yo creo que Cristo los va a salvar". Y ahora aquí tengo un montón de hermanitos mexicanos sirviendo, trabajando y dándole la gloria a Dios porque Dios al que llama, alábalo, lo respalda. Lo respalda. La garantía de un ministerio, la prosperidad de un ministerio no está en el dinero, no está en la gente. Está en el Dios de la gloria. Está en que Dios sea el centro de ese ministerio. El éxito. Mire, el éxito de los ministerios no es que aquí se llene de empresarios. Si la mayoría de aquí somos personas trabajadoras, gente luchadora, gente humilde. Yo no tengo abogados aquí. O uno que se haya ganado un caso ahí. Bueno, nada. Montón de gente humilde. Pero Dios nos ha llevado a ver la gloria de Dios. Por eso tenía toda la garantía de pararse frente a aquel pueblo y les dijo: "Yo no me puse, yo no me llamé. Yo vengo en nombre de aquel que dice que se llama 'Yo soy el que soy'". Así es que yo vengo a decirles a ustedes: "Yo soy me ha enviado". Y hágase a un lado un diablito, hágase a un lado el brujito del pueblo, porque "Yo soy" es el que igles para la gloria de su nombre. Así es que dele gloria a Dios, hermanito. Gócese, alabe a Dios con todas las fuerzas del alma. No tenga miedo, no esté asustado. Que si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? Que Dios le bendiga.