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[Música] En primer lugar, un agradecimiento al rector de la Universidad de San Marcos, el doctor Cotillo. Asimismo, al Doctor Rojas, director de la escuela de posgrado, por esta invitación. Es un honor estar en esta casa; estemos además acompañados de Pedro Pablo y de Waldo, también muy importante para otros, pero yo soy el otro lado de la medalla. Estamos hablando de economía; felizmente, Waldo me dejó de lado, porque si no me cerraba, ya no dejaban sin presupuesto.
Pero tenemos un tema que es muy importante: el de la Seguridad Ciudadana y el crecimiento. Hoy día, los peruanos—50% de los peruanos—creen que es el tema más importante, por encima de la necesidad del trabajo, por encima de problemas de salud y otros. Es decir, la Seguridad Ciudadana nos afecta a todos. Por lo tanto, yo quería esta noche situarnos un poco sobre este tema que se habla tanto y que tantos hablan, y que algunos creen que solamente es inseguridad y que no es lo que ocurre realmente en las calles o en la preocupación de todos los ciudadanos del país.
Pero situémonos en lo que pasa en América Latina. Ha habido dos escenarios: el escenario económico social; el económico ha tenido un crecimiento sostenido en los últimos años en América Latina, pero también la delincuencia; los índices de homicidios. Tenemos, del 2000 al 2010, 1 millón de personas que han fallecido víctimas de algún acto delictivo, del 2000 al 2010 en América Latina. En 11 de 18 países, la tasa de homicidios superan la clasificación de nivel epidémico. ¿Qué quiere decir nivel epidémico? Que sea más de 10 por cada 100.000 habitantes. Estamos hablando de América Latina. El robo, en los últimos 25 años, se ha triplicado en la región; un promedio de cada seis latinoamericanos es víctima de un robo violento cada año.
Entonces, es cierto que el crecimiento económico alienta la delincuencia, alienta los delitos; o lo que nos pasa, como en algún—hace unos, un año o año y medio—un ministro dijo que era el crecimiento económico el culpable de los problemas de Seguridad Ciudadana que existe, o que la Policía Nacional era culpable también de ese hecho. Ante esta bonanza económica de América Latina y las cifras de crecimiento que se han tenido en los últimos 10 años, nos demuestra que en el tema de Seguridad Ciudadana, narcotráfico, corrupción, lavado de activos, y donde justamente en toda América Latina no se han tomado las medidas adecuadas. Países de Centroamérica con graves problemas de corrupción, narcotráfico y delincuencia: Guatemala, Honduras, con nivel epidémico en lo que se refiere a asesinatos que se producen contra los ciudadanos, y la delincuencia avanza. Los jóvenes en América Latina son los más afectados por la violencia; son captados muchas veces por las bandas de delincuentes; muchas veces también los problemas de los padres, de la unidad familiar, tiene que ver con el destino de estos jóvenes. Luego, el alcohol, las drogas, ese grupo que lo captura a este joven y lo pone a que sea un delincuente y posteriormente podría terminar en un homicida. Nos falta quizás un trabajo en América Latina sobre este tema. Sí, y lo han reconocido en las Naciones Unidas: tiene que ver con educación, tiene que ver con salud y tiene que ver con las fuerzas de aplicación de la ley también.
Si nosotros hubiésemos hecho en América Latina, del 2000 al 2010, una política que sea lo más parecida a la política económico-económica de muchos de los países de América Latina, hubiésemos podido dejar de gastar el 5% del PBI de todos estos países, y eso se transforma en 24.000 millones de dólares, 24.000 millones de dólares anuales que se gasta en soluciones que, de repente, no lo son y que tienen que ver mucho con la corrupción. Como dijo Pedro Pablo, de repente estos 24.000 millones, o una parte de estos 24.000 millones, podrían haber ido a educación. Si hubiesen tenido resultados costo-beneficio, pero no lo tenemos. En el caso de Honduras, pongamos, es el 10.54% del PBI, equivale a 1.670 millones de dólares; y el caso de Chile, 3.32%, equivale a 7.215 millones. ¿Y qué sucede además en América Latina y qué es lo que ha pasado y qué fenómeno adicional se ha dado en el último tiempo? La vigilancia privada ha crecido en América Latina a una tasa estimada de 10% anual. Hoy día en América Latina hay el doble de fuerzas privadas que la del Estado; es decir, que las policías que enfrentan a la delincuencia son dos veces más armadas, es decir, con potencial de fuego mayor al que tiene Europa con los mismos vigilantes privados. ¿Qué quiere decir esto? De repente, que el que tiene dinero no se preocupa del problema de delincuencia porque tiene alrededor una cápsula de seguridad, y el que no lo tiene, ¿quién lo protege? Pero tampoco es así; tampoco es así. Una de cada tres personas ha cambiado el lugar donde hacer compras o divertirse por miedo a la violencia; evita, afecta la parte económica, afecta la inversión. Sí, el ciudadano decide protegerse. Entre 45 y 65% de los encuestados decían que no salían en la noche a comer fuera por temor a que sean asaltados; afecta obviamente lo más importante que puede haber: comer directamente va contra el comercio, la seguridad. Por lo tanto, el éxito de la lucha contra la criminalidad es clave en el éxito del Estado de derecho en América Latina y, por lo tanto, de generar inversión. Entonces, el efecto del problema de la Seguridad Ciudadana a nivel de América Latina es uno de los problemas más graves que se tienen sin solución todavía: Brasil, Venezuela, Guatemala, Honduras, Costa Rica con graves problemas; ¿cuál de los países tiene menos incidencia en criminalidad? Nicaragua. Entonces vemos cómo es el escenario, este mapa de América Latina y el problema de la Seguridad Ciudadana y lo que genera en la vida diaria de cada ciudadano.
Ahora volvamos al Perú y vamos a ponernos en un ejemplo diario de cualquiera de ustedes, de lo que nos pasa día a día, y es ahí a donde llegamos nosotros. Por ser el primer país de América Latina que siente la inseguridad—el ciudadano percibe la inseguridad—el ciudadano peruano es el que más siente que está inseguro en su territorio, en su país. Nos levantamos en la mañana, nos preparamos para salir; padre o madre, o los dos, van a llevar a sus hijos al colegio. Estamos hablando de inseguridad, que es un tema diferente a la Seguridad Ciudadana. Sacamos el carro o el vehículo en que nos traslademos, vamos a la calle; esos grandes edificios, sale más gente y nos topamos en medio; ya tenemos que pensar que entramos y aparece un camión con cemento, con fierro; tenemos que ponernos al costado, porque si no se viene encima nuestro. Ya libramos el camión y al costado viene un micro Euro 3, Euro 2, no importa; ese ciudadano trata de librar y está llevando sus hijos al colegio. Llega al colegio y en el estacionamiento, donde normalmente una persona debería estacionar para dejar a los hijos, está lleno. ¿Y qué hace la gente? Toca claxon, y ese ciudadano comienza a sentir que no hay autoridad. Los hijos bajan corriendo porque el papá cierra con la justa la llave, porque el carro, porque de repente el que viene al lado le va a robar el espejo, y sigue hasta llegar a su trabajo. En el camino, el tránsito—lo dijo Pedro Pablo—es atroz. ¿Cuántas horas hombre se pierden simplemente por el tránsito, por el robo, por el asalto de la bujía, rompen la luna, roban la cartera? Ese ciudadano sigue llegando y llega a su trabajo y dice: “Gracias a Dios no me pasó nada”, pero esa es la primera parte de la tarea, porque en la tarde, cuando sale, otra vez a pensar cómo puede llegar a salvo a su casa. Entonces diríamos que de repente mira un policía y va a entender que ese policía es la persona que lo va a ayudar, y que no es una ilusión que está en la calle y que en realidad, de repente, está trabajando para un banco, para una farmacia, para un restaurant y no está en su día de trabajo; entonces, no me ayudó. Entonces, la inseguridad es lo que un ciudadano siente por diversos agentes, no solamente el delito. Y eso es lo que percibimos todos, y el que el día a día lo percibe es el ciudadano que va a opinar y va a decir: “Es la ciudad más insegura de la región”. Ante eso, ¿qué es lo que hemos hecho los últimos años? Prácticamente nada.
Yo quiero ser enfático en el sentido de que nosotros tenemos que entender que la Seguridad Ciudadana es importantísima para garantizar inversión y crecimiento. La clase media peruana ha crecido en los últimos años; se está dando algo de movilidad entre clases, pero en medio somos el primer país productor de hoja de coca, somos el primer país productor de cocaína y, sin embargo, somos el país con menos incautación de cocaína, de insumos químicos que se produce la cocaína, y que pasa en las narices de todos. ¿Y quién consume la cocaína? Solamente países del Estados Unidos, Europa; no, parte de esa cocaína, parte de esa droga se queda en el país. ¿Y dónde va la pasta básica? Va a donde el delincuente que se va a sentir más fuerte, porque en 60 segundos él está totalmente bloqueado y puede asesinar a mansalva a una persona. Hemos visto delitos en los últimos días que tienen que ver con este tipo de adicción y el Estado, a nivel nacional, tiene en total 200 camas para todo tipo de enfermedades llamadas mentales en todo el país. ¿Qué pasa con esa persona que tiene un adicto en su casa? Lo vota, porque si no va a terminar asesinando al padre, la madre, la abuela o algún familiar. ¿Qué sale a hacer esa persona? Sale a hacer delito; es denunciado por un ciudadano, de repente la policía lo captura, ¿y luego dónde va? A la cárcel; nuestras cárceles están sobrepobladas. Entonces, el delincuente primario que ingresa a una cárcel, todos sabemos cómo sale; es decir, en lugar de ser readaptado, esta persona sale para hacer más delitos, y en la cárcel hay corrupción; en las cárceles se venden alcohol, se venden drogas, hay prostitución. Y mientras tanto, hasta ahora no definimos que, de repente, la solución sería concesionar y rápidamente tener empresas especializadas en rehabilitar, en poder buscar empleos a las personas que son delincuentes que, por algún motivo, sí tuvieron que llevar adelante un delito y que quieren después readaptar. Pero para llegar a la cárcel, esa persona pasó por el Poder Judicial, ya no solamente por la policía, y de repente esa persona también alguien le dice que tiene que juntar 5.000, 10.000, 15.000 o 20.000 soles para arreglar su situación. Entonces, la corrupción en los diversos niveles va aumentando y ahí vemos que se va afectando la Seguridad Ciudadana en nuestro país. Si nosotros pedimos que levanten la mano los que algo de lo que yo acabo de relatar les ha sucedido, seguramente el 80% de la sala lo levantaría, desde la corrupción por una falta teniendo nuestro vehículo, hasta de repente para necesitar un trámite, un trámite administrativo, se pide que falta papel, se pide que falta la computadora o tinta para la computadora. Y seguimos pensando que necesitamos leyes, que necesitamos patrulleros inteligentes; los inteligentes tienen que ser otros, no los patrulleros ni los helicópteros, y los ciudadanos cada día tienen más preocupación sobre la seguridad y cómo enfrenta el salir cada día ante esta falta de autoridad y protección.
Ojalá que en los siguientes años podamos nosotros establecer políticas de Seguridad Ciudadana; tenemos una, pero no solamente tiene que ver con la parte policial. Tenemos 110.000 policías y tenemos 120.000 vigilantes privados; tenemos cerca de 3.000 cámaras de propiedad de las empresas privadas que están deseosas de apoyar al Estado en esta preocupación, que es una tarea de todos y no se hace. Tenemos una ley que es la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, aprobada del 2004, modificada del 2007, y ha tenido una última modificación que indica que el presidente de la República preside el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana; es decir, para darle peso. En los últimos dos años y medio había una reunión de este consejo. Entonces, si bien es cierto, creo que los últimos años hemos podido crecer; los últimos años tenemos una economía que nos hace mirar un Perú grande al futuro y, sobre todo, para nuestros hijos y jóvenes del país, tenemos que también ver que ellos están expuestos a un crecimiento del narcotráfico, de la corrupción y de la falta de una política clara, como la económica que tuvimos. Estamos a tiempo, pero si realmente no hacemos nada en 10 años, el Perú va a estar a los niveles de México, y ojalá no nos toque vivir eso, en el cual el 95% de la policía, los ciudadanos piensan que es corrupta y, sin embargo, sigue existiendo el 95%. Y el presidente, COMPAREMOS México, que es el equivalente a la CONIE del Perú, comentaba que hace en su periodo que terminó hace dos años, él tenía un estudio que 12.300 empresarios se habían ido del Distrito Federal por la inseguridad que se vivía. Uno no puede vivir así; creemos que se tienen que tomar medidas y esas medidas tienen que ser acorde con otras que se deben tomar en el país, y creo que los ciudadanos tenemos que pensar que ese tema debe ser resuelto y comenzar a tener medidas en corto plazo por nuestras familias y por la tranquilidad de un futuro mejor para todos. [Aplausos] Gracias. [Música] [Música] ti [Música] B