📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

DESARROLLO HUMANO. (5/6) JUVENTUD Y ADULTEZ

Paco Flores7:35

Transcription

Juventud y adultez: desarrollo psicosocial.

La adultez es la etapa del ciclo de la vida de las personas que estudia el desarrollo humano y se divide en dos: adultez temprana (de 18 a 40 años) y adultez media (de 40 a 65 años). Es la etapa de mayor duración del ciclo vital, teniendo como principal característica la diversidad entre los individuos, impulsada por la identidad y personalidad recientemente adquiridas y que van consolidándose y madurando a través de la etapa, en donde se asumen una serie de estatus y roles que, junto con algunas experiencias importantes, marcan el desarrollo de la vida.

La toma de decisiones marca el camino de las experiencias, ya que sirven para sobrevivir, mejorar la calidad de vida y el desarrollo personal. La identidad continúa en desarrollo durante todo el ciclo de vida y se va transformando de acuerdo con las experiencias de vida. La vivencia de la adolescencia ha servido para cimentar esa estructura, permitiendo la consolidación de la personalidad; es decir, el desarrollo de la comprensión de sí mismo, del yo, junto con las diferentes situaciones de vida que se viven. El aprendizaje y maduración dan como resultado el carácter y la personalidad que hacen único a cada individuo.

La personalidad en la adultez temprana se consolida, aunque continúa su desarrollo a lo largo de la vida. En la teoría del desarrollo psicosocial, Erikson propone para la adultez dos etapas:

1. En la adultez temprana: intimidad frente a aislamiento. Con la madurez y fortaleza del yo, el individuo se puede permitir fusionar su identidad con la de otra persona, creando la intimidad. Cuando la identidad no se encuentra madura, tiene relaciones conflictivas; la persona no puede o tiene temor a tener compromisos serios, se puede volver aislada.

2. En la adultez media: generatividad frente a estancamiento. El adulto medio tiene la preocupación del declive de la vida, por lo que trata de establecer y guiar a la siguiente generación, protegiendo y cuidando a personas, productos o ideas. Cuando no lo logra, la persona se vuelve más ensimismada, se autoabsorbe y se estanca.

De acuerdo con Izquierdo Pec, propone cuatro conflictos del desarrollo adulto medio:

* Aprecio de la sabiduría frente al aprecio de la fuerza física: El adulto, al tener un deterioro físico, cambia su forma de enfrentar los retos de vida por situaciones basadas en lo mental.

* Socialización frente a sexualización: En las relaciones humanas, se redefinen las relaciones humanas, dando prioridad a la camaradería sobre lo sexual y lo competitivo.

* Flexibilidad emotiva frente a empobrecimiento emotivo: Ante los acontecimientos de vida de la etapa, la flexibilidad emotiva permite superarlos adecuadamente.

* Flexibilidad frente a rigidez mental: Si la rigidez mental se impone, no se aceptan cambios de pensamientos o comportamientos, a pesar de que la realidad lo justifique.

Además del desarrollo de la personalidad en la adultez, existen varios acontecimientos sociales por los que atraviesa la persona. Los acontecimientos que pueden marcar la entrada a la adultez temprana son: conseguir un trabajo remunerado, continuar los estudios después del bachillerato, la autonomía económica, la salida de la familia y hogar, matrimonio o emparejamiento, formación de una nueva familia. En la adultez emergente, se tiende a demorar muchas de estas decisiones, es decir, no se asumen las responsabilidades de la edad adulta.

Entre los desafíos y retos evolutivos que marcan la adultez están, en primer lugar, las relaciones sentimentales, de amistad, pareja y familia. Existe una necesidad por establecer relaciones íntimas que sean firmes, estables, duraderas, cercanas y comprometidas. La amistad va evolucionando a lo largo de la adultez, pero en la juventud estas relaciones son más dependientes para enfrentar el entorno social. Conforme se establecen relaciones más estables con la pareja y se forman familias, la dependencia disminuye. Si se elige el estilo de vida no marital, la dependencia a las amistades continúa, aunque la cantidad disminuye, volviéndose selectivos, por lo que se vuelven muy relevantes estas relaciones en la vida del individuo.

El amor es otro elemento muy importante en la vida de las personas y se manifiesta en muchas experiencias en esta etapa adulta. Sternberg (2006) dice que está compuesto de tres elementos: intimidad, pasión y compromiso. El amor es parte de las relaciones íntimas, de las relaciones de pareja y las familiares, ayuda a la consolidación de la identidad. El matrimonio es un estilo de vida que se puede consolidar en esta etapa y que provee a las personas mayor seguridad y un desarrollo más equilibrado, pese a los desafíos de organización y estructuras relacionados. Formar una familia, tener hijos, es también parte del proceso de desarrollo y una estructura social muy importante y distintiva de la etapa. El divorcio, aunque en aumento, pero sin ser un porcentaje mayor a los matrimonios, es una situación de vida que se reporta como un gran fracaso, causa gran pesar en las personas y se traduce en una complicación que puede interferir en el sano desarrollo evolutivo. Por lo general, se da en los primeros 10 años a partir de la formalización de la relación.

En la etapa de la adultez media, aparece la crisis de la Edad Media (entre los 40 y 45 años), en la que, al tener mayor conciencia de la mortalidad, se evalúan las metas y propósitos de la vida adolescente e inicio de la adulta, teniendo una necesidad de reestructurar la vida ante los nuevos desafíos. Otra situación evolutiva es la relación con los hijos, ya que se enfrenta a un cambio de los roles tradicionales debido a que los hijos jóvenes tardan más en volverse independientes y salir del hogar. Cuando todos los hijos dejan el hogar familiar, los padres adultos medios se quedan solos; a esto se le denomina nido vacío. Esta situación tiene ciertas repercusiones y afecta el desarrollo del ciclo vital.

En segundo lugar, en el ámbito laboral, que viene precedido por la elección de la vida de la adolescencia, dando lugar al ciclo ocupacional, en el cual se transforman las ideas e inquietudes del adolescente en una elección vocacional que lo llevará a un desarrollo profesional y su futura jubilación. El trabajo es considerado uno de los acontecimientos más importantes del desarrollo, ya que se considera que contribuye al desarrollo del autoconcepto, favorece la organización de la actividad de las personas y contribuye a definir la función de estas dentro de la comunidad, por lo que el desempleo genera baja autoestima y estrés, provocando muchos conflictos familiares y sociales.

Abraham Maslow, psicólogo humanista, propone que el desarrollo personal se logra teniendo un ambiente propicio que permita la satisfacción de necesidades. De acuerdo con su teoría de la jerarquía de necesidades humanas, para poder tener una vida más plena y realizada, la base son las necesidades fisiológicas, seguidas por las de seguridad y afiliación (sentimientos afectivos), continúan con las de reconocimiento (que tienen que ver con la autoestima y estima del mundo) para lograr la autoconfianza, competencia y logro. La última es la de autorrealización, que incluye desarrollo espiritual, profesional, académico, de ayuda social, entre otros. La adultez se encuentra relacionada con estas dos últimas necesidades; la juventud con las necesidades de reconocimiento y la adultez media con las de autorrealización. El ámbito laboral y sentimental, junto con las necesidades de reconocimiento y autorrealización, son los elementos base en la construcción de programas educativos propios de la etapa adulta.