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Ser un buen ciudadano, ¡es mucho mejor! | Héctor Trejo Carbajal | TEDxTangamanga

TEDx Talks14:57

Transcription

Yo no sé si a ustedes les pasa, pero a mí me ocurre todo el tiempo. Cuando veo la relación de los países que presentan los altos niveles de calidad de vida y bienestar social, siempre me pregunto qué sucede en esos lugares que hace la diferencia. ¿Por qué esos países pueden ofrecerle a sus habitantes un mayor nivel de bienestar? A la hora que me pongo a revisar sus indicadores, pues en efecto, me encuentro con una larga lista de buenas prácticas que justamente promueven esos resultados.

Pero hay una característica en particular que destaca en todos esos países y que les da una ventaja competitiva con respecto al resto de los países del mundo, y es que sus ciudadanos muestran un alto nivel de corresponsabilidad con su comunidad, sobre todo en tres pilares fundamentales que hacen que esos países sean más fuertes. Denme la oportunidad de compartir con ustedes cuáles son esos tres pilares y de ahí partir para poder defender la idea de que ser un buen ciudadano es mucho mejor.

El primer pilar en el que los ciudadanos trabajan fuertemente para que sus países tengan un alto nivel de calidad de vida y bienestar social es cumplir la ley y poner en perspectiva que las leyes son el instrumento para construir la paz social. Cuando no cumplimos la ley, estamos provocando una terrible desigualdad entre ciudadanos. Le abrimos la puerta a los abusos, a los privilegios, a la inequidad. La cultura de la legalidad se rompe cuando los ciudadanos carecemos de una conciencia legal. Déjenme les doy un dato que me va a permitir defender esto que les estoy compartiendo. Según el informe "País 2018" que elabora el INEGI y que mide la calidad de la ciudadanía en México, 66% de las y los mexicanos, 66 de cada 100, escuchen el dato, creemos que la ley se cumple poco o nada. Lo cual es una muestra evidente que a los mexicanos se nos hace muy fácil incumplir la ley. Nos parece inofensivo, desde las infracciones más simples como estacionarnos en doble fila, pero eso sí, como somos muy conscientes y muy respetuosos, ponemos la intermitente, como si al poner la intermitente anularamos la infracción que estamos cometiendo, o como que al poner la intermitente echáramos abajo el caos vial y el riesgo en el que nos estamos poniendo y poniendo a la gente que transita a nuestro alrededor. Así que así estamos en este país, con ese nivel de conciencia. Y bueno, esto me permite también hablar de que al final de cuentas, en México hay que venir construyendo una mayor conciencia de la legalidad.

Quisiera ser un ejercicio, si ustedes me ayudan, ojalá y me den la oportunidad de interactuar con ustedes y que podamos levantar la mano quien quiera ayudarme. Si les llega así a bote pronto algún recuerdo de cuando hayamos infringido alguna norma, desde las más simples, como es estacionarnos en doble fila, o alguna más compleja, como haber alterado algún reporte de trabajo o haberle puesto algún ajuste a la declaración anual de impuestos. Quisiera ver manos arriba si me ayudan. Al cabo que lo que aquí digamos, aquí se queda, nadie nos ve y nadie nos escucha. Mano arriba, que no les dé pena, que no les dé pena. Lo ven, es un tema cultural. Vivimos con la convicción de que tanto es tantito, todo el mundo lo hace, no pasa nada. Pero saben qué, si para los ciudadanos responsables combaten la impunidad, garantizan el cumplimiento de la ley. Si cumpliéramos la ley, todos tendríamos los mismos derechos, habría más oportunidades y por supuesto, también tendríamos las mismas obligaciones. Por eso insisto en defender que cumplir la ley es un deber que no podemos eludir, porque ser un buen ciudadano es mucho mejor.

Cuál es el pilar número 2 que trabajan muy fuerte los ciudadanos que viven en países con un alto nivel de calidad de vida y bienestar social, y ser solidarios. La solidaridad es el soporte de una sociedad próspera y moderna y además guarda una estrecha relación con el nivel de felicidad de quien la practica. Les cuenta una historia. Se trata de un antropólogo que estudiaba los usos y costumbres de una tribu en África. Analizaba las conductas, los comportamientos de los integrantes de la comunidad. Un día decidió trabajar con niños, así que compró una buena cantidad de dulces, los colocó en una canasta que luego puso al pie de un árbol. Mandó llamar a los niños para invitarlos a participar a la actividad y explicarles la regla del juego. Les dijo: "Cuando yo grite 'corran', ustedes van a correr a toda velocidad hasta el árbol. El que corra más rápido y llegue primero, toma la canasta y se queda con todos los dulces". Los niños se pusieron en la línea de juego a esperar la instrucción. El antropólogo gritó: "¡Corran!". Los niños se tomaron de la mano, corrieron a toda velocidad hasta el punto marcado, llegaron juntos, agarraron la canasta y se repartieron los dulces. El antropólogo no sabía bien a bien qué había ocurrido. De pronto pensó que los niños no habían entendido correctamente la instrucción. Se les acerca, les pregunta: "¿Por qué corrieron todos juntos? Se trataba de que el que corriera más rápido y llegara primero, tomara la canasta y se quedara con todos los dulces". Los niños respondieron: "¿Y por qué uno de nosotros iba a estar feliz y todos los demás iban a estar tristes?".

Moraleja: solidarios fortalece la felicidad. Y esto me da la pauta para compartirles un segundo dato. México ocupa la posición 106 en el índice de solidaridad por países. Este lo elabora la Charity Aid Foundation en coordinación con la firma de comunicación francesa Gallup, que mide los niveles de solidaridad de 139 países del mundo basándose en tres rasgos fundamentales: aportaciones económicas, ayuda a los desconocidos y participación en actividades de voluntariado. Países como Myanmar y Kenia lideran este ranking, lo cual es una clara muestra que no se necesita ser una potencia económica para ser solidarios, sino más bien de aspirar a convertirnos en mejores seres humanos. Qué paradójico, ¿no? Convertirnos en mejores seres humanos. Por eso insisto que ser un buen ciudadano es mucho mejor.

Y aquí voy a hacer un segundo ejercicio. Si ustedes me ayudan, ya que estamos más en confianza y que ya nos conocemos mejor, vamos a ver qué tan solidarios somos en esta sala. No voy a preguntar sobre aportaciones económicas porque alguien podría decirme: "Héctor, pues apenas libramos la quincena". No, no voy a preguntar tampoco en ayuda a los desconocidos porque alguien me puede decir: "Con estos niveles de inseguridad, ¿cómo nos pide ayudar a los desconocidos?". Voy a preguntar y pediré una vez más el favor de levantar las manos quienes de nosotros participamos o hemos participado en actividades de voluntariado. Y por favor, actividades más o menos formales, no cuando éramos scouts, o íbamos a las misiones y llevábamos una despensa un domingo a la Sierra de Álvarez. Eso no vale. Actividades formales de voluntariado. ¡Mano arriba! Bueno, no me fue tan mal. Yo pensé que iba a decir que contribuíamos a la posición 106 del ranking mundial. Ustedes no contribuyen, ustedes más bien, si le ponen mucho empeño, si por ustedes fuera, México tendría una mejor posición en ese ranking.

Y bueno, pues tercer, tercer pilar. Le dije que eran tres. Tercer pilar en el que trabajan muy fuerte los ciudadanos para consolidar países con un alto nivel en su calidad de vida y bienestar: promover la cultura de la paz. ¿Qué estamos haciendo nosotros desde nuestros espacios para frenar la espiral de violencia que parece no tener fin? El investigador neozelandés David Bogan realizó un estudio para identificar las 400 palabras más usadas en el mundo. La palabra número, en todos los idiomas, la palabra número 24, si consideramos que el universo es de 400, la 24 es de las más usadas, es la palabra "problema". Siempre estamos dispuestos a encontrarle un problema a todo. Pero eso no es lo más triste. ¿Saben cuál es la palabra que ni siquiera aparece en la lista de las 400 más usadas en todos los idiomas? ¿Cuál creen? ¿Cuál? ¡Alguien espolió mi plática porque ya lo sabía! ¡Alguien espolió mi plática! Efectivamente, la palabra que no aparece en la lista de las 400 más usadas en el mundo es la palabra "solución".

Y aquí les doy un tercer y último dato. Ya que estamos hablando de rankings internacionales, no les quiero matar la onda, pero según el informe "Global Peace Index 2018" que elabora el Instituto Australiano de Economía y Paz y que mide los niveles de paz en 163 países, México ocupa la nada honrosa posición 140. Y alguien me puede decir: "Pues sí, es que como habrá paz en un país con tanta pobreza y con tanta desigualdad". Yo les quiero contar del caso de Camboya. Camboya es un país ubicado en África Subsahariana, una de las zonas más pobres y más desiguales del mundo. Pues Camboya, en este informe de Paz Global 2018, escaló 35 posiciones. Hoy ocupa el lugar número 76. México, el 140. Por eso insisto en que no necesariamente es un resultado de la pobreza y de la desigualdad. En Camboya han entendido que formar mejores ciudadanos también contribuye a promover la paz. Por eso insisto esta noche con ustedes en que ser un buen ciudadano es mucho mejor.

Y estoy seguro que cada uno de ustedes podría aportar una buena razón para ser un buen ciudadano. Basta con convertir pequeñas acciones positivas en hábitos cotidianos, con construir todos y todas una comunidad donde podamos vivir mejor, respetarnos, ayudarnos y porque no, hasta querernos un poco. Intentémoslo, podríamos llevarnos una grata sorpresa. Y como dice John Lewis: "Puede que nosotros no hayamos escogido el momento, pero el momento nos ha escogido a nosotros". Así que yo los invito a que juntos hagamos un gran tándem y nos convirtamos en mejores ciudadanos. Muchísimas gracias.