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[Aplausos]
¿Qué pasa cuando un país es contado por quienes no lo conocen? Sucede que se convierte en un titular en una serie de Netflix que exalta en un nombre como el de Pablo Escobar, en una fría estadística de guerra como la de 9 millones de víctimas por el conflicto armado o en un adjetivo que nosotros no elegimos. Eso le ha pasado a mi país, Colombia, que desde hace muchos años atrás ha sido reducido a una sola palabra, la violencia, como si más de 50 millones de personas e historias pudieran resumirse en una sola herida.
Aquí es donde nace una pregunta, ¿qué pesa más? ¿Los estigmas que tienen de nosotros o la voz de millones de colombianos que aún tenemos algo por decir? Cuando dejamos que otras personas cuenten nuestra historia, estamos dejando que esta se convierta en un estereotipo. Por eso, hoy aquí frente a todos ustedes, quiero decir algo fuerte y claro. Colombia debe ser contada por los colombianos desde nuestras montañas, nuestras risas, nuestra resistencia y resiliencia, porque somos más de lo que hay en las noticias y en los medios. Somos más de lo que hay en los titulares, porque Colombia soy yo.
Yo que nací entre las risas y el olor al café recién colado en la mañana. Yo que siempre escuché a alguien preguntarme, "¿Mi hijita ya comió?" Yo que aprendí a bailar antes que caminar y yo que vi como mi familia y mi gente salían adelante a pesar de todas las adversidades.
Colombia también es Cali, mi ciudad, la sucursal del cielo, en la que el sol parece nunca querer irse. Déjenme decirles que en Cali la felicidad no se improvisa, de hecho se ensaya cada día y se puede ver en los barrios donde los niños juegan a un ritmo de una canción que no necesita radio para escucharse. Se puede ver en las calles donde un joven baila en un semáforo como si todo el mundo lo estuviera mirando y donde te ofrecen una bebida fría como un champús, una mazamorra, una nulada o un cholado tricolor que te recuerda tu infancia. Y si quieren saber qué son, si quieren ahorita me pueden preguntar. Somos esa fruta como el chontaduro con miel y sal o un zancocho familiar en un domingo. Y aunque hace calor, porque sí, déjenme decirles que hace muchísimo calor, lo que más te refresca no son esas bebidas frías, sino que es ese abrazo de tu familia.
Mi país también es un tesoro de la biodiversidad. Según el sistema de informe de biodiversidad de Colombia, hay 83,000 especies registradas, de las cuales 8,537 son endémicas. Es decir, que no existen en ninguna otra parte del universo. También, según el Ministerio de Ambiente, ocupamos el primer lugar en biodiversidad en orquídeas, mariposas y flores y estamos entre los primeros siete lugares de biodiversidad en el mundo. Esto no solo es belleza, sino que es oportunidad para el ecoturismo, para la ciencia y para la economía de quienes quieran vernos y protegernos.
Colombia son esos 32 departamentos que tienen ritmo, sabor y cada uno alma y empiezan desde el vallenato que nace para contar historias hasta la cumbia que hace bailar hasta el más tímido. Tenemos bailes como el guahuancó, el currulado y la salsa, que es identidad, que es bandera y que es cultura.
Porque Colombia es un corazón que late y sí, no niego que hemos vivido un conflicto largo y doloroso de más de 60 años que inició con el asesinato del líder Jorge Eler Caitán el 9 de abril de 1948 y desató una de las violencias más horribles de mi país, la violencia bipartidista que constaba entre el enfrentamiento del Partido Liberal y Conservador colombiano. Pero no podemos reducirnos únicamente a eso, porque somos quienes a pesar del miedo siguieron adelante para llegar a donde estamos, quienes a pesar del dolor siguen amando y riendo y quienes a pesar de las heridas seguimos apostándole a tener una verdadera paz.
Así que mírenme bien. Soy mujer, soy identidad y soy bandera. Cada vez que alguien me pregunte de dónde soy, voy a decir con la frente en alto, yo soy colombiana. Y mientras yo hable y mientras los colombianos hablemos, nuestro país quedará en las hermosas palabras y cómo nos refiramos a él, porque somos más que un país en un mapa. Somos más que todos los estigmas y la violencia que se fomentan en el mundo. Porque Colombia, como lo dije antes, soy yo.
Y ahora les quiero preguntar a ustedes, ¿se van a quedar con los estereotipos de mi país o van a atreverse a conocer el hermoso país del que les estoy hablando? Colombia.
Muchas gracias.