Transcription
Cuando dejaré ir a alguien? Dejar ir a alguien puede ser uno de los saltos al vacío más espeluznantes que puede vivir un ser humano. Parte se escucha egoísta, no como si alguien fuera nuestro, para nuestro dolor. Son los momentos que construimos en la mente, los sueños que teníamos con ellos. Y ahí es donde todo se pone complejo, porque dejar ir tu pedazo que se quedó con ellos se convierte en el andamio más delgado de la ecuación. Porque más allá de planear o de desear una vida ideal, nosotros había algo genuino, había una intención de poner cada ladrillo con esa persona. Y eso duele mucho. Y tal vez nos duele nuestra ingenuidad o que no supimos balancear las expectativas que nosotros románticamente colocamos en el mundo. Tal vez amamos como si nunca se fueran ahí. Y eso también está bien, ya que amar, eso link se ama por partes, como si fueses descubriendo una baraja para saber si lo das todo. O al menos yo soy de esos que no se van hasta que están rotos y los sacan en pedazos.
Y pues, a partir de esto, asumimos que no es dejar ir a alguien, sino dejar ir todo lo que soñabas y sabías que querías con ese año. Es más, te emocionaba ese alguien que tú serías al lograr algo junto a esa persona. Pero este dolor que nace del desamor, paradójicamente te hace más bella. Que no podrá negarme que la sonrisa más hermosa es la que más sufrió, ya que quien enfría los dientes después de un nocaut, le deja claro la vida que pueden borrarse del mapa, pero nadie puede borrar tela sonrisa, aunque te hayan tumbado todos los malditos dientes. Porque aprendemos a amarnos en la tragedia y en la victoria, y por fin conocemos las dos caras de la moneda. Y por fin el amor deja de ser convenenciero. Pero cuando [ __ ] de caridad existen un centenar de factores que pudieran definir esta respuesta, y para cada una hay un millar de criterios. Ahora, reduciendo a lo más eficiente, en mi forma de ver, yo accionaría de dos formas.
La primera sería responderme honestamente: ¿en verdad amo a esta persona? Si la respuesta es afirmativa y muy honesta, sin los tumultos que causan los caprichos o el furor emocional, he basado mi respuesta en un diagnóstico profundo y sofisticado. Asumo que entonces hay amor sincero. Y amor sincero hay una fuerza inagotable para encontrar la manera más valiente, creativa de superar cualquier reto en una relación. Porque lo que separa el ego, lo une la humildad y el perdón. De lo contrario, ¿para qué continuara si no es así? ¿Por qué continuar?
La segunda forma, con esta s asegurar hacia el cariño y la estima que se tiene están activos. Una buena base para comenzar a alcanzar esta respuesta es explorar los contextos que me ayuden a comprender, pues las más agudas conveniencias y convicciones. La respuesta a la pregunta está siendo pisoteada mi dignidad o solamente está siendo golpeado mi ego y neguísmo. La respuesta a esta pregunta determina si termino o no la relación. Luego viene el cuándo hacerlo. Este este cuándo hacerlo tiene que ser regido por la sabiduría y por la paz integral de mi ser. Después, el cómo hacerlo vendría a continuación, producto de la autoestima y la seguridad. Mientras el por qué dejarlo está amarrado a los hechos irrefutables. Y para finalizar, algo que pocos entienden y le dan importancia es cómo te vas, ya que la gente se conoce más por cómo se va que por cómo llegó. A que irse con dominio propio, retroceder con serenidad y dejar ir con generosidad, sin herir, sin denigrar, sin venganza.
Queridos, en el mundo en el que hoy nos encontramos, parece que la fidelidad está descontinuada y separarse siempre será algo triste. Por ello, el reto más complejo de todo es dejar ir nuestro pedazo que se queda con esas personas. Existen flores que al ser aplastadas por fin esparcen sus semillas y de las heridas del corazón nos pueden hacer ramos enteros. Así que tienes que soltar a las personas que también te mantienen atado a tu pasado, solamente si quieres conocer los regalos del futuro. Y dolores que te sanan, que te vacunan de algún extraño. Benditos también esos dolores que te mantienen de rodillas, esos que te empujan en la mansedumbre de la gratitud, esos dolores que nos recuerdan de qué estamos hechos. Así que aguanta, porque esto también te hará fuerte.
Y para finalizar, si alguien se va a ir sin importarle todo, pues que se vaya. Pero que no se quede en medio y, por favor, que se quite de la puerta, porque esto no va. Y si te pide espacio, pues tu regalo en el mundo entero. Y por favor, si te has separado, debes de tener siempre en cuenta que no encontrarás restauración junto a los que te rompieron. Por eso, ámate tanto como quisieras que otros te amara. Acerca de Dios, él es experto en restaurar y restaurar todo: mente, alma, corazón, vidas, sueños. Él es el gran gran restaurador, el alfarero, el que sigue moldeando té hasta el final de la vida. Deja ir a quien sea, pero no te dejes ir a ti mismo. También en capilla.