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[Música] [Aplausos] [Música] [Música] Señor [Música] [Aplausos] [Música] [Aplausos] [Música] delante de ti, mi Dios. Estamos delante de ti. Te damos bienvenida, Padre. Bienvenido, Hijo. Bienvenido, Espíritu Santo, a este lugar. Oh, Dios.
Aquí estamos delante de ti, oh Dios, aquí estamos ofreciéndonos nuevamente en este culto misionero. Aquí está nuestra vida, mi Dios. Aquí está nuestra vida delante de ti, mi Cristo, para que seas tú tomándola, mi Dios, para que seas tú, Dios mío, usándola como tú quieras hacerlo. Bendito Cristo. Oh, mi alma te alaba, Dios. Mi alma te alaba. Mi alma te bendice, divino alfarero.
Aquí hay vidas nuevas, Señor. Si tú quisieres, oh Dios, tocarlas, toca, oh Dios, quebranta el corazón de todos aquellos, Padre de la gloria, que no te conocen. Cristo, levanta, oh Dios, aquel que ha venido afligido, que ha venido triste, mi Dios, levanta, oh Dios de la gloria, aquella persona que ha venido angustiada, mi Dios, por favor, Dios de la gloria, permítenos, oh Dios, alzar nuestra voz delante de ti, delante del Rey de Reyes, delante del Señor de señores.
Solo tú mereces la gloria, solo tú mereces la adoración, mi Cristo. Y en esta mañana eso hemos venido, Dios, a adorarte, mi Cristo, a exaltarte, mi Dios. Tú lo mereces, Dios. Tú mereces toda la alabanza. Mi Dios, permítenos entrar al lugar santísimo, Dios, en esta mañana tal vez nuestras palabras se acaban para adorarte, para expresarte, mi Dios, pero queda el corazón, mi Cristo, queda nuestro corazón para rendirlo a ti en adoración, mi Cristo. Santo eres, Dios. Hoy es un culto misionero, mi Cristo. Haz llamados, mi Dios. Aleluya. Aleluya. Oh, Dios. Santo eres Dios. Maravilloso. Mi Cristo, maravilloso Dios. Te alabamos, oh Dios.
Puedes darle un fuerte aplauso al Señor en esta mañana porque él es bueno y para siempre su misericordia. Agradeceo fuerte al Señor. Aleluya. Él es nuestro todo, nuestra fortaleza para salvar. Oh, Señor, levanta tus manos y adora al que vive. Él es bueno. ¿Quién como tú, Señor? Te adoramos, Cristo Jesús.
[Música] Eres mi plenitud. [Música] Cristo Jesús, eres mi plenitud. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Lo llenas todo. Dile, "Cristo Jesús, eres mi plenitud." Cristo Jesús, Cristo Jesús, [Música] eres mi plenitud. Sí, Señor. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Cristo Jesús, te adoramos. Adoritud te adoramos. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor. Díselo fuerte. Y si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti nada deseo, Señor. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Díselo. Cristo Jesús. Sí, Señor, eres mi plenitud. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Si te tengo a ti, lo tengo tú, mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada. Oh, dile, y si te tengo a ti, mi amado, mi tesoro fuera de ti, Señor. Si te tengo a ti, tengo a ti, mi amado, mi tesoro. Fuera de ti, fuera de ti. Nada, nada, nada. Dale gloria a él. Levanta tu voz. Si te tengo a ti, mi amado, amado, mi deseado. Oh, recibe gloria, Señor. Dile, dile, dile. Y si te tengo a ti, mi amado, mi tesoro fuera de ti. Señor, si te tengo a ti, tengo todo, mi amado, mi tesoro, puedo decir nada de Señor. Si te tengo a ti, lo tengo todo, mi amado, mi tesoro fuera de ti escucha tu voz. Nada deseo, Señor. Es más que una canción. Dile, "Y si te tengo a ti, lo tengo todo." Podrá faltarme muchas cosas. Mi amado, mi tesoro. Nada deseo, Señor. Y si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro, fuera de ti. Nada. Sin ti no hay nada, Señor. Todo es vano. Si te tengo a ti, lo tengo todo. Mi flor de ti, nada de por la mañana está, Señor. Por la noche se ha ido. Y si te tengo a ti, lo tengo todo. amado mi tesoro. El hombre si ganare todo el mundo nada de y perdiere su alma, Señor. Oh, si te tengo a ti, no me hace falta nada. amado mi nada de dile, Señor y siempre tengo a ti, mi amado, mi tesoro fuera de ti. Nada de nada, Señor, recibe gloria. Te tengo a mí. Lo tengo todo. Mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Tú lo llenas todo. Dile, Cristo Jesús, oh mi amado, eres mi plenitud. Solo tú, Cristo Jesús, eres mi plenitud. Cristo Jesús, eres mi plenitud. Dale fuerte aplauso a él. Te adoramos, Señor.
[Música] Te adoramos a ti, [Música] porque tú eres bueno. Se ha pasado el tiempo y que los años marcan mi cara, que mi voz ha cambiado, que no es el mismo mi caminar. [Música] Que malgaste mis fuerzas, que en vanidades la deje ir. Que diga no a mis sueños que se ha pasado mi mes de abril. Si ha pasado el tiempo, dile que si ha pasado el tiempo y que los años marcan mi cara, que mi voz ha cambiado, que no es el mismo mi caminar, [Música] que malgaste mi fuerza, que en vanidad la que [Música] a mis sueños que se ha pasado mi mes de abril, pero dame ese monte y con mis fuerzas lo he de tomar. [Aplausos] Cumpliré la promesa. Yo he sido creado para luchar. No habrá gigante que me haga dudar y mi bandera de alzar. Díselo, pero dame ese monte y con mis fuerzas lo he de tomar. Cumpliré la promesa. Yo he sido creado para luchar. No habrá gigante que me haga dudar y mi bandera de alzar. Hay quienes me aconsejan que toque ahora la retirar. Lo que no hizo el joven amas el viejo conseguirá. El tren se me ha pasado, que debería ya desistir. Ya no estoy a tiempo que mi carrera llegó a su fin. Hay quienes me aconsejan que toque ahora la retirada. Lo que no hizo el joven, jamás el viejo conseguirá. Se me ha pasado que debería ya existir que ya no estoy a tiempo que mi carrera llegó. Oh, dile, pero dame ese monte y con mis fuerzas lo he de tomar. Cumpliré la promesa. Yo he sido creado para luchar. No habrá gigante que me haga dudar y mi bandera sí de Oh, dile al Señor, pero dame ese monte con tu fuerza, Dios cumpliré la promesa. Sido creado. Oh, ha sido levantado. alar y mi bandera de alzar, pero dame ese monte puerta. Dile, dile al Señor. Oh, todavía conservo la misma fuerza. Dile al Señor creado para luchar, para vencer y mi bandera. de alzar. Puedes decirle al Señor, levanta tus manos. Dile, "Señor, aquí está mi vida. Oh, aunque muchos menosprecien, no importa. Dios cumplirá el propósito en mí de acuerdo a su voluntad. Pero dame ese monte y con mis fuerzas lo he dear. Cumpliré la promesa. Yo he sido creado para luchar. Dios se ha levantado y no habrá gigante que pueda detener lo que Dios quiere hacer. Oh, levanta tu voz y dile, "Señor, aquí estoy. Si de algo te sirve mi vida, dame ese monte. Fuerzas lo he de tomar. Cumpliré la promesa sido ha sido creado, ha sido levantado. Se que mi banderá. Oh, para llevar luz, la luz de Jesús a las naciones. Pero dame ese monede tomar. Cierra tus ojos y dile, cumpliré la promesa. Yo he sido creado para luchar. Que nada, no habrá gigante que me haga. Nada puede detener el poder de Dios. Nada puede detener el poder de Dios por un propósito, pero dame ese monte. Oh, Dios todavía cuenta contigo. Dios todavía te levanta. La promesa sido creador. Nada, nada pueda detener lo que Dios quiere hacer. [Música] Nada, pero dame ese monte. Mis fuerzas puede tomar. Cumpliré la promesa. Yo he sido creado para luchar. Habrá gigante que me haga dudar y mi bandera he de alzar. levanta esa bandera en esta hora y mi bandera. Levanta la bandera, iglesia de alzar. Oh, y mi bandera he de alzar en Itin, donde nos lleves. He de hablar de tus maravillas, de tus poderosos hechos. en tus hechos estupendos. Él quiere usar, él quiere usar, él quiere seguir levantando, oh, esos dones, esos talentos, eso que Dios ha derramado [Música] estanque [Música] en tu voz, Señor, se extienda. que podamos ser esos canales. Levanta tu voz, iglesia. Dile que pueda ser ese canal, ese canal de bendición para tu gloria. Pero es necesario rendirnos una vez más. [Música] Es necesario rendirnos, Señor, delante de tu presencia y que tú hagas como quieres. [Música] Heme aquí, Señor. Envíame. Si te puedo servir, aquí estoy. Puedes decirle, "En tus manos." En tus manos, Señor, como el barro sol para que me hagas a tu imagen. Tómame. Heme aquí, Señor. Heme aquí, Señor. Envíame. Si te puedo servir, aquí estoy. En tus manos. En tus manos, Señor, como el barro. Si de algo te sirve para que me hagas a tu imagen, tómame. D una vez más. Heme aquí, Señor. Heme aquí, Señor. Envíame. Si te puedo servir, aquí estoy. [Música] En tus manos, Señor, como el barro para que me hagas a tu imagen. Tómame. [Música] Yo lo haré. Te obedeceré sin reservas ni condiciones. Te serviré. Yo lo haré. Probedeceré. Sin reservas mis condiciones, te serviré. Si mi vida te sirve, la entrego a ti. Hoy la rindo a tus pies, Señor Jesús. Te entrego mi ser y mi corazón. [Música] No es sentido el vivir si no es para ti. Levanta tus manos. Dile, "Yo lo haré. Yo obedeceré." Dícelo fuerte. Sin preserva ni condiciones te serviré. [Aplausos] Yo lo haré con tu ayuda, [Música] con tu fuerza sin reserva y condiciones de servir. Con tu espíritu yo lo haré. Aquí estoy. Reservas. Oh, mi corazón es tuyo. Haz como quieras. Yo lo haré. Mi vida es tuya. Sí, Señor. Dile sin reserva ni conciones. Oh, con toda mi mente, con toda mi mente, con toda mi alma. Con toda mi alma con todas mis fuerzas. Con toda mi fuerza te serviré [Música] con toda mi mente, con toda mi mente. Con toda mi alma. Con toda mi alma. Con todas mis fuerzas. Con todas mis fuerzas te serviré. Yo lo haré. Dile sincer. mis condiciones. Serviré. Yo lo haré. Se obedeceré. Que se escuche tu voz. Sin reservas ni condiciones te serviré. Díselo fuerte. Yo lo haré. Yo obedeceré. Tú conoces sin reservas mis condiciones te serviré. Conoces mi camino, yo lo haré. Conoces mis temores, te obedeceré. Conoces bien mi vida sin reservas aones. Te serviré en este precioso día. Derrama de tu fuerza, obedecer. Derrama tu poder sobre hombres, siervos que anhelan servirte, [Música] oh. Para tu gloria, para tu honra. Levanta tus manos. Dile, dile, dile una vez más. Yo haré, yo lo haré con todo, con sacrificio. Dile, si reserva mis condiciones te serviré. No lo haré. Te obedeceré sin reservas ni condiciones. Te serviré, Señor. Ayúdanos a hacer tu voluntad. [Música] para gloria de tu nombre. Aleluya. ¿Cuántos le alaban en esta preciosa hora? Dios es bueno y cuenta con cada uno de nosotros. ¿Cuántos lo creen? Nada ni nadie puede detener el poder de Dios. ¿Cuántos lo creen? [Música] Nada ni nadie puede detener la alabanza de un pueblo poderoso. Nada ni nadie puede detener la alabanza de un pueblo poderoso. Por eso, mi hermano, sigue hacia adelante, que contigo está el poder de Dios. ¿Cuántos lo creen? Por eso, mi hermano, sigue hacia adelante, que contigo está el poder de Dios. Nada ni nadie, nada ni nadie puede detener la alabanza de un pueblo poderoso. Nada ni nadie puede detener la alabanza de un pueblo poderoso. Por eso, mi hermano, sigue hacia adelante, que contigo está el poder de Dios. Sí. Por eso, mi hermano, sigue hacia adelante, que contigo está poder de Dios. Por eso, mi hermano, sigue hacia adelante que contigo está el poder de Dios. Por eso, mi hermano, sigue hacia adelante que contigo está el poder de Dios. Nada ni nadie puede detener la alabanza de un pueblo poderoso. Nadie nadie puede detener la alabanza de un pueblo poderoso. Por eso, mi hermano, sigue hacia adelante, que contigo está el poder de Dios. Por eso, mi hermano, sigue hacia adelante, que contigo está el poder. Levanta tu mano y alaba. Levanta tu mano y alaba. Levanta tu mano y alaba. Levanta tu mano, levanta tu mano y alaba, levanta tu mano y alaba. Levanta tu mano y alaba. Levanta tu mano y alaba. Nada ni nadie puede detener. Aleluya. La alabanza de un pueblo poderoso. Nada ni nadie, nada ni nadie puede detener la alabanza de un pueblo poderoso. Por eso, mi hermano, adelante, adelante, que contigo está el poder de Dios. Por eso, mi hermano, sigue hacia adelante que contigo está. levanta tu mano y alaba. Levanta tu mano y alaba. Levanta tus manos. Levanta tus manos. Levanta tu mano y alaba. Levanta tu mano y alaba. Levanta tus manos. Levanta tus manos. Voy de camino a tierra de Canaán. Voy de camino a tierra de Canaán. Voy de camino a tierra de Canaán. Sí. Voy de camino. Gloria. Aleluya. A tierra de Canaán, a tierra de Canaán, aleluya, a tierra de Canaán, a tierra de Canaán, aleluya, a tierra de Canaán, a tierra de Canaán, aleluya. Dilo, dilo. A tierra de Canaán, aleluya. Es difícil llegar, pero yo voy de camino. Es difícil llegar, pero yo voy de camino. Es difícil llegar, pero yo voy de camino. Voy de camino. Gloria. Aleluya. A tierra de Canaán. A tierra de Canaán, aleluya. A tierra de Canaán, aleluya. A tierra de Canaán, aleluya. A tierra de Canaán, aleluya. Voy de camino a tierra de Canaán. Voy de camino a tierra de Canaán. Voy de camino a tierra de Canaán. Sí. Y voy de camino glorif a tierra de Canaán. A tierra de Canaán, aleluya. A tierra de Canaán, aleluya. A tierra de Canaán, aleluya. A tierra de Canaán. A tierra de Canaán, aleluya. Es difícil llegar. Es difícil llegar. Es difícil llegar. Voy de camino. Voy de camino a tierra de Canaán. A tierra de Canaán. Aleluya. Dale gloria. Oh, cuántos van de camino a tierra de Canaán. Aleluya. A tierra de Canaán. Aleluya. Canaán. A tierra de Canaán, aleluya. ¿Cuántos se gozan que van de camino hoy, iglesia? Vamos de camino a la tierra prometida. Él es precioso. La tierra de Canaán, aleluya. Dilo, dilo, dilo. A tierra de Canaán, aleluya. A tierra de Canaán, aleluya. Tierra de Canaán. A tierra de Canaán, aleluya. Tierra de Canaán. Ventra el enemigo como río. Como río viene el enemigo. Pero Jehová levantará bandera. Contra él levantará bandera. Dile, "Vendrá. Vendrá el enemigo como río. Como río viene el enemigo. Pero Jehová levantará bandera contra él. al vendrá, vendrá el enemigo como río, como río viene el enemigo. Pero Jehová levantará bandera contra él. Levanta la bandera. Levanta la bandera, levanta la bandera, levanta la bandera. La quiero ver. Levanta la bandera. Levanta la bandera. levanta la bandera, la quiero ver. Levanta la bandera, levanta la bandera, levanta la bandera. Oh, sí. Levanta esa bandera. Levanta la bandera. Levanta la bandera. La quiero ver. Vendrá, vendrá el enemigo como río. Como río viene el enemigo. Pero Jehová levantará bandera contra él. levantará bandera. Vendrá, vendrá el enemigo como río, como río viene el enemigo. Pero Jehová levanta la bandera contra él. Levanta la bandera, levanta la bandera. Levanta la bandera, levanta la bandera. La quiero ver. Levanta la bandera. Levanta la bandera. Levanta la bandera. La quiero ver. Levanta la bandera, levanta la bandera, levanta esa bandera que Cristo nos dio la victoria. Hay victoria, la quiero ver. Levanta la bandera, levanta la bandera y alaba, levanta, alaba y alaba. Levanta la bandera. Oh, que los muros se caen cuando alabas. Quiero ver. Vendrá, vendrá el enemigo como río, como río viene el enemigo. Pero Jehová levantar la bandera contra él levantar la bandera. Vendrá, vendrá el enemigo como río, como río viene el enemigo. Pero Jehová levanta la bandera. Lo creen contra él. Levanta la bandera. Levanta la bandera. levanta la bandera, levanta esa bandera. Yo quiero ver. Oh, el señal de victoria. Levanta la bandera. Cristo nos da la victoria. Levanta la bandera para avanzar, para salir. Levanta la bandera, la quiero ver. Levanta la bandera, levanta la bandera, levanta la bandera. vendrá, vendo al enemigo como río, como río viene el enemigo. Pero Jehová levanta la bandera contra él levanta la bandera. Vendrá, vendrá el enemigo como río, como río viene el enemigo. Oh, pero Jehová, pero Jehová levanta la bandera que no nos contra él. Levanta la bandera. vendrá, vendrá el enemigo como río, como río viene el enemigo. Pero Jehová levanta la bandera contra él. Levanta la bandera. Levanta la bandera. Levanta la bandera, levanta la bandera. La quiero ver. Oh, levanta esa bandera. Levanta la bandera. Levanta band. Jehová levanta bandera por nosotros. Él es grande, él es digno, el que gana todas las batallas, el poderoso gigante, el que va adelante. No nos dejará, no nos dejará. Aleluya. Nos dará la fuerza para seguir con su espíritu, porque no es con fuerza, es con su espíritu. Santo, levanta la bandera, levanta la bandera, la quiero ver. Levanta la bandera, levanta la bandera, levanta la bandera, la quiero ver, levanta la bandera, levanta la bandera, levanta la bandera. La quiero ver, levanta la bandera, levanta la bandera, levanta la levanta la bandera, la quiero ver. levanta esa bandera de Dios. Oh, Dios nos da la victoria. Solo cree. Solo cree. Él va adelante como poderoso gigante abriendo el paso. Dale gloria, dale gloria, dale gloria. abriendo camino, oh, cumpliendo ese propósito que se trazó sin que falte cosa alguna. Precioso, dáselo fuerte al que vive. Eres mi Dios. Santo eres, Padre Santo. Vamos todos a alzar la bandera y vamos a orar por este municipio de Itahüí. El Señor nos ha puesto aquí y es responsabilidad nuestra llevar la palabra de Dios a este municipio. Alce bandera y oremos por Itagüí. Gloria a Dios. Aleluya. Hermano líder, ore por su sector. Amén. Bendito Dios y Padre que estás en los cielos, rey del cielo y de la tierra, en esta hora, Dios mío, estamos delante de tu presencia, mi amado Salvador, Dios mío, agradeciéndote tanta misericordia, Señor, tanta fidelidad, Dios mío. Gracias, gracias al precioso Salvador porque nosotros estamos aquí, Dios mío, Padre de la gloria, pero en esta hora, Dios, te colocamos este municipio de Itacui, Padre Santo. Oh, Dios mío, ten misericordia de nuestro municipio, Señor. Padre, mira, Dios mío, cuántos pecados, Señor. Mira cuánto joven, Dios mío, envuelto en la droga, Señor. Cuánta jovencita en la prostitución, Dios mío. Cuántos hogares destruidos por el adulterio, Señor, Padre de la gloria, por favor, Señor, glorifícate, Dios mío, por favor, Dios mío, salva, salva, salva las almas, salva las almas, Señor. Nosotros hemos llevado esta palabra a cada rincón de este municipio. Dios mío, por favor, Dios del cielo, salva las almas, salva los hogares enteros, Señor. Salva los jóvenes, salva los adolescentes, salva los niños, Dios mío. Guarda los niños, Padre de la gloria, por favor, Señor. Glorifícate, Dios mío, de una manera muy especial, Padre Santo, y obra, obra, obra, poderoso Salvador. Aún nuestras familias, Señor amado, están allá afuera envueltas en el pecado. Señor Dios mío, por favor, haz algo, haz algo con nuestras familias, Dios mío. Padre santo, salva, salva este municipio, por favor, te lo pedimos. Dios mío, te damos gracias, Padre Celestial. Gracias te damos, Señor, en el nombre de Jesús. Aleluya. Gloria a tu nombre para siempre. Dios les bendiga. Gloria a Dios. Aleluya. Itagüí es de Cristo. Amén. Gloria a Dios. Seguidamente vamos a orar por el dador alegre, por esa ofrenda, ese diezmo que usted ha traído para el Señor. Yo invito a mi hermana Juliet que esté pasando por este lugar y nos dirige en esta oración. Les bendiga. Vamos a orar. Señor y Dios que estás en los cielos, en esta hora estamos ante ti parte de gloria y alabanza. En esta hora, Señor, presentamos al hermano que ofrenda y diezma. Bendícelo grandemente. Bendice los trabajos, las empresas donde mis hermanos laboran también. Mira los trabajos independientes. Bendícelos, Señor. Mira las familias. Bendícelas grandme conforme a tus riquezas, Señor. En nombre tuyo te lo imploramos, Señor. Amén y amén. Gloria a Dios. Aleluya. Pueden tomar su lugar y ofrendar con gozo, con alegría en su corazón. Amén. Mientras usted ofrenda, vamos a ver seguidamente unos videos. Estos videos tienen tres objetivos. El primero es dejarle un mensaje a cada uno de ustedes. El segundo, yo quiero resaltar el trabajo que mis hermanos hacen para la gloria y honra de nuestro Dios. Y el tercer objetivo, queremos mostrar un poco el trabajo que hacemos allí en La Vereda. Para iniciar vamos a ver el mensaje que tiene nuestros hermanos adultos mayores, mi hermano John Jairo, mi hermana Rosita, mi hermana Mariela y mi hermana Dora. Vamos a ver qué mensaje tiene para usted, querido hermano adulto mayor. Gloria a Dios. Dios bendiga a toda la hermosa iglesia de Itawií. En esta tarde estamos en la verida La María y nos acompañan nuestros hermanos adultos mayores. Hermana Rosita, usted tiene 72 años y aún la vemos por aquí trayendo la palabra del Señor. Hermana Rosita, usted ya ha trabajado mucho. ¿Por qué no se queda en casa descansando? Porque mira esta loma que tenemos que subir. No, hermana, yo le serviré al Señor. Mientras él me dé vida, salud y fuerza, le serviré. hasta que él me llame a su presencia. Amén. Hermana, hermana Mariela, usted también tiene 72 años y cuando nosotros decidimos servir al Señor, se nos presentan muchos obstáculos, hermana, para servir al Señor y uno de ellos es el miedo. Yo recuerdo cuando usted empezó en el grupo, se quería salir. Hermana, cuéntenos cómo venció este miedo. Bueno, la palabra de Dios dice que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, que en Cristo Jesús somos más que vencedores. Amén, hermana, hermana Adora, a usted la vemos sirviendo en todo. La vemos en la iglesia barriendo, trapeando, hace los baños, haciendo almuerzos. La vemos de Ujier y ahora también la vemos aquí en la María, eh, trayendo la palabra del Señor. ¿Cómo se siente, hermana, trabajando para el Señor, hermana? Muy bien. ¿Cómo no servirle al Señor si él me él me salvó? Hermana, solamente tengo agradecimiento para él. Amados hermanos mayores, Dios no nos ha desechado. Vence todo obstáculo y sirve a Dios con toda tu fuerza. Amén. Gloria a Dios. Así que, amado hermano adulto mayor, Dios no nos ha desechado. Yo admiro mucho mis hermanas, como ellas decía, ellas tienen 72 años y el terreno allí donde nosotros vamos no es fácil, son unas lomas y ellas se esfuerzan por ir allí a llevar el mensaje de salvación. Amén. Ahora vamos a ver el mensaje que tiene para usted, amado hermano, que se mantiene tan ocupado, usted que mantiene tantos cosas que hacer. Nuestro hermano John Mario, nuestra hermana Isabel y nuestra hermana Milena tienen un mensaje para usted también. Gloria a Dios. En la casa de esta hermosa familia que muy amablemente nos han prestado su hogar para venir hoy, pero también nos acompaña nuestros hermanos. Dios los bendiga. Amén. Hermana Isabel, usted es un ama de casa y todos los días debe de llevar su niña al colegio y tiene muchas cosas que estar pendiente en su hogar y a pesar de esto sacas tiempo para servir al Señor. ¿Por qué lo haces? Lo hago porque Dios me ha rescatado de una vida desordenada que yo llevaba, pero ahora estoy muy agradecida con él y por eso voy a llevar su palabra a toda criatura. Hermana Milena, usted es una mujer muy ocupada que tiene su propia microempresa, pero este es un trabajo que se necesita mucho tiempo para poder cumplir con las obligaciones. Hermana Milena, ¿es posible sacar tiempo para servir a Dios a pesar de tan limitado el tiempo? Hermanos, sí se puede sacar tiempo. La Biblia dice que todo tiene su tiempo bajo el cielo. Si podemos trabajar para nuestras cosas materiales, también debemos hacerlo para llevar el mensaje de salvación. Gloria a Dios. Hermano John Mario, usted trabaja toda la semana, pero los viernes esta familia nos espera acá todos los viernes para traerle la palabra y usted en vez de irse a su casa a descansar, sale y se viene aquí a traerles la palabra. Hermano John Mario, ¿qué lo motiva hacer todo esto para el Señor? Pues primeramente agradecido con Dios, eh segundo por amor al Señor y tercero por obediencia, porque el Señor eh nos manda a predicar la palabra a las almas. Alabado sea el Señor. Las múltiples ocupaciones. Sí se puede sacar tiempo para llevar la palabra de Dios. Amén. Gloria a Dios. Así que, amados hermanos, ya hemos escuchado, sí podemos sacar tiempo a pesar de tan limitado que tenemos, saquémoslo tiempo ahorita que tenemos vida, tenemos salud para cuando ya no lo podamos hacer, no quedemos como con ese dolor en el corazón de que no lo hicimos cuando pudimos. Amén. Pero seguimos con el mensaje de la hermana Sandrí, el hermano Samuel y el hermano Anner para usted, amado joven. Dios les bendiga grandemente. Estamos aquí en lo alto de la vereda con los jóvenes de este grupo. Dios les bendiga. Amén. Hermano Samuel, lo ve usted elegante, finamente vestido, pero también veo este terreno pedregoso, difícil. No le importa, no le molesta sacrificar su estética para compartir la palabra de Dios. Hermano, realmente no me importa. Me importa tan solo que al compartir la palabra del Señor sé que otros van a ser rescatados y bendecidos dejando, dejando sin no me no importándome las comodidades personales, solamente llevando la palabra del Señor para que otros puedan ser bendecidos. Amén. Hermana Sandrit, usted tiene un esposo, un hogar, una hija, además tiene su propio emprendimiento. También es parte del liderazgo de la escuela dominical y sirve arduamente en la página. Hermana Sandr, ¿todo este trabajo es en vano? No, no es en vano, porque ese es un privilegio inmerecido que el Señor nos ha dado cada uno de nosotros de poder traer la palabra del Señor aquellas personas que tanto lo necesitan, de conocer la importancia y la necesidad que hay afuera, de que conozcan del Señor y todo lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, porque el Señor quiere que nosotros le sirvamos, importando las cualidades o talentos de cada uno para ponernos a los pies de Cristo. Gloria a Dios. Así que, amado joven, ofrece al Señor tu juventud, tus fuerzas, tus talentos y sirve al Señor con humildad y gratitud. Ahora vamos con el último grupo, los adolescentes y los niños. Los quiero ver. Dios los bendiga. Adolescentes y niños, ¿dónde están? Pero no es que no los escucho. Dios los bendiga. Bueno, ustedes están pensando allá. Nosotros tan pequeños, ¿en qué le podemos servir al Señor? Pues aquí nuestra hermana Salomé va con nosotros los viernes a hacer los cultos allá arriba en la vereda y ella se coge su guitarra, su pandero y va y nos apoya a hacer este culto. Nuestra hermanita Juliet, ella sirve aquí en el grupo de alabanza y nuestra niña Nicole, ella siempre que está en vacaciones, ella se va y nos apoya ya con los cultos de los niños. Así que vamos a ver un video también de los adolescentes y de los niños. ¿Cómo le pueden servir al Señor? Gloria al Señor. Dios les bendiga, mis amados hermanos. Vamos a estar haciendo un cántico para gloria honra del Señor que se titula Somos del Señor. [Música] Somos soldaditos de nuestro Señor, aprendiendo y luchando por nuestro Jesús. Aunque pequeñitos vamos a testificar y como el ejército hablando de Jesús, es lo que tú tienes en tus manos para dar a un modo triste que necesita de Dios. Se ejemplo solito esos que Cristo ya viene con poder. [Música] Somos soldaditos siervos de nuestro Señor, aprendiendo y luchando por nuestro Jesús. Qué pequeñitos vamos a testificar. Ir como un ejército hablando de Jesús. ¿Qué es lo que tú tienes en tus manos para dar? Un mundo triste que necesita de Dios. Sé un buen ejemplo solo de Jesús. Cristo ya viene con poder. [Aplausos] [Música] Es lo que tú tienes en tus manos para dar a un mundo triste que necesita de Dios. Se el ejemplo soldadito de Jesús, pues Cristo ya viene con poder. [Música] [Aplausos] Gloria a Dios. Aleluya. Ahí podimos ver que nuestros niños y nuestros adolescentes también pueden servir al Señor. Ya hemos visto, hermanos, que para Dios no hay edad. Todos somos útiles en las manos del Señor y hay algo que usted y yo debemos hacer y es compartir la palabra del Señor. En esta hora yo quiero eh decirle al grupo de La Vereda mil gracias por todo ese compromiso, por todo ese esfuerzo, por esa disposición que tienen para servir al Señor. Así que les alentamos a todos ustedes, aquellos que no están trabajando en un grupo, que se unan a un grupo para que trabajemos juntos a favor de las almas perdidas. Ya en este momento, para terminar queremos entonar un cántico especial donde le decimos al Señor el por qué le servimos. ¿Será que le servimos por alimento? ¿Será que le servimos por un vestido? O será que le servimos por salud. ¿Usted por qué le sirve al Señor? Así que canten con nosotros. Si no se sabe el coro, la letra va a estar allí proyectada. Gloria al Señor. [Música] [Aplausos] [Música] No por obra, no por pan, no por vestido. Te serviré, Señor. No por gloria, por una bendición, no por salud. Serviré, Señor, no por obra, no por pan, no por vestido. Te serviré, Señor. por gloria, ni por una bendición, o por salud. Te serviré, Señor, solo por amarte. Solo por amarte. Solo por amarte te serviré, Señor, porque tú me amaste y no me rechazaste. [Música] Porque tú me amaste, te serviré, Señor. Solo por amarte. Solo por amarte. Solo por amarte. Solo por amarte te serviré, Señor, porque tú me amaste. Porque tú me amaste, no me rechazaste, porque tú me amaste de servir de Señor. No porra, no por pan, no por vestido, que serviré, Señor. No por gloria, ni por una bendición, no por salud te serviré, Señor. Solo por amarte. Solo por amarte. Díselo, iglesia. Solo por amarte. [Aplausos] Solo por amarte te serviré, Señor. Porque tú Porque tú me amaste y no me rechazaste. Porque tú me amaste. Te serviré, Señor. Dile, iglesia, solo, solo por amarte. Por amor, solo por amarte. Solo por amarte serviré, Señor. Porque tú me amaste. Porque tú me amaste. No me rechazaste. Porque tú me amaste. de ser mi rey, Señor, solo por amarte. Solo por amarte. Solo por amarte. Solo por amarte te serviré, Señor. Porque tú me amaste y Señor no me rechazaste porque tú me amaste. Servir, Señor. Gloria a Dios. Aleluya. Le servimos al Señor solo por amarlo. Amén. Porque él no nos rechazó. Cuando estamos usted y yo muertos allí afuera. Él fue y por amor nos rescató. Amén. Yo doy gracias al Señor primeramente por permitirnos servirle de esta manera. también a nuestras autoridades y también a mi hermano Javier, a su esposa, a los demás músicos y al hermano Wilson, que muy amablemente subió con nosotros hasta arriba la vereda, grabar estos videos y también a mi hermano Daniel que nos ayudó con la edición. Que el Señor les bendiga grandemente y en lo que continúa de este servicio nuestro pastor Samuel Martínez. Gloria al Señor. Gloria a Dios. El Señor les bendiga, amados hermanos, en esta hermosa mañana que nos regala nuestro Dios. Eh, estamos muy agradecidos con Dios que nos permite la oportunidad de poder reunirnos un día más, un domingo más y poderle expresar a nuestro Dios nuestra gratitud por sus muchas bendiciones a favor de nosotros. Quiero darle la bienvenida a todos los que nos visitan en esta mañana. Sean bienvenidos a la casa del Señor. Qué bueno que nos acompañan. Gloria a Dios. Y también eh saludo a aquellos que nos siguen a través de Facebook, de YouTube, que están conectados con la transmisión de nuestro primer servicio dominical de hoy, que es el culto misionero que celebramos cada mes. Gloria a Dios. Y eh felicitamos a nuestra hermana Rubia y al grupo de La María, de la vereda la María, por el esfuerzo que hacen. Gloria al Señor. Por ese trabajo que solo Dios puede recompensar de manera apropiada. Gloria a Dios. Solo Dios puede recompensar ese trabajo tan precioso que realizan. Gloria al Señor. También estamos muy agradecidos porque el Señor nos permitió ser eh la sede de nuestra Convención Nacional de Jóvenes que inició el pasado lunes y concluyó el día miércoles. Damos gracias a Dios que fue un evento eh muy bendecido de parte del Señor y el Señor nos ayudó para poder eh salir adelante con la responsabilidad de estar al frente de este evento. Bendito sea el Señor. Y bueno, pues ya todos esos hermanos que hacen parte de la del de la mitad del país, algunos del norte, otros del sur, eh conocieron, los que no conocían el municipio de Itahüí. Gloria al Señor. Y bueno, pues hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance para que se sintieran muy bien entre nosotros. Gloria a Dios. Y creo que no va a ser el último evento que tengamos aquí. Gloria al Señor. También, mis hermanos, eh les agradezco ya pues se estuvo eh orando entre las peticiones por eh la restauración de nuestro pastor Pedro Gámez, eh su esposa, la hermana Paulina y su hija, la hermana Paula, que el viernes que salieron de viaje en la mañana hacia eh la ciudad de Bogotá. tuvieron un fuerte accidente eh cerca a Cocorná. Eh, la verdad, pues eh como quedó la camioneta, pues cuando yo vi esa camioneta, yo me me impactó y y pensé que de pronto pues eh habían quedado en en peores condiciones, pero definitivamente Dios los guardó. Amén. Una fue un accidente muy fuerte, hermano. El pastor se está recuperando. Ayer le iban a hacer eh dos cirugías en un brazo. Eh, su esposa pues tenía algo de sangre en un pulmón y algunas eh costillas afectadas. Eh, su hija que estaba en que está en estado de embarazo. Gracias a Dios. Pues la criatura no sufrió. De verdad que la mano del Señor estuvo ahí para guardarlos. Bendito sea Dios. De todas maneras, pues estamos orando por la completa restauración de ellos. Bendito sea el Señor. Les invito a estar en pie, mis amados hermanos, y vamos a tomar la palabra de Dios. Les pido por favor que abran sus Biblias en el libro de Josué, el capítulo 13 del libro de Josué. Gloria a Dios. Libro de Josué, capítulo 13. Alabado sea Dios. Josué 13. Vamos a leer los versículos 1 al 7. Gloria a Dios. En cuanto lo tengan, pueden confirmar con un amén. Gloria a Dios. Con una alabanza a Dios. Muy bien. Dice la palabra de Dios de la siguiente manera. Siendo Josué ya viejo, entrado en años, Jehová le dijo, "Tú eres ya viejo de edad avanzada y queda aún mucha tierra por poseer. Esta es la tierra que queda, todos los territorios de los filisteos y todos los de los jesureos, desde Sior, que está al oriente de Egipto, hasta el límite de Crón al norte, que se considera de los cananeos, de los cinco príncipes de los filisteos, el gaseo, el asdodeo, el ascaloneo, el jeteo y el ecroneo, también los aveos al sur toda la tierra de los cananeos y Meara que es de los idóneos hasta afec hasta los límites del amorreo, la tierra de los quiblitas y todo el Líbano hacia donde sale el sol, desde Baalgat al pie del monte Hermón hasta la entrada de Amat. Todos los que habitan en las montañas, desde el Líbano hasta Mis Refotmine, todos los idóneos, yo los exterminaré delante de los hijos de Israel. Solamente repartirás tú por suerte al país, a los israelitas, por heredad, como te he mandado. Reparte, pues, ahora esta tierra en heredad a las nueve tribus y a la media tribu de Manasés. Amén. Oremos. Bendito Dios y Padre que estás en los cielos, te damos muchas gracias por regalarnos la oportunidad de poder reunirnos una vez más, de poder estar en tu casa y celebrar un día más de bendición y de victoria en nuestras vidas. Gracias mi Dios por tu cuidado constante, permanente a favor de nuestras vidas, por suplir todas nuestras necesidades, por glorificarte nuestras vidas y darnos las fuerzas para poder seguir en pie, mi Dios. Y estamos aquí un día más donde queremos, Señor, y necesitamos la ministración insustituible, indispensable de tu Santo Espíritu en nuestras vidas. Precioso Espíritu de Dios, háblanos ahora que vamos a meditar en tu divina palabra. Dirige, Espíritu Santo, cada expresión de la palabra en este día. que ella corra y sea glorificada en nuestro ser, Señor, porque no solo de pan vivimos, sino de toda palabra que sale de tu boca. Háblanos, por favor, mi Dios, porque nuestra alma necesita ese alimento que es tu palabra divina. Te lo rogamos, Padre Santo. Espíritu de Dios, en nuestro maestro ahora por favor dirige esta meditación de la palabra y marca nuestros corazones con esa palabra viva y eficaz. Padre, en el nombre de Jesucristo lo pedimos y te damos muchas gracias. Amén. Gloria a Dios. Puede tomar su lugar, por favor. Gloria al Señor. El título de la predicación en esta hora, mucha tierra aún por conquistar. Gloria al Señor. Eh, el libro de Josué generalmente se divide en tres secciones. a primera de ellas, del capítulo primero al capítulo 5, en el cual se menciona eh se hace una introducción acerca de la transición del liderazgo de Moisés a Josué y se habla de los preparativos para la conquista. De los capítulos 6 al 12 se nos relatan las conquistas, las naciones que enfrentó Israel y las conquistas que que obtuvo, derrotando aquellas naciones paganas por la intervención de Dios. Y desde el capítulo 13 en adelante hasta el capítulo 24, eh el libro trata acerca de la repartición de la tierra eh conquistada y de la posesión de aquellas heredades que hacían falta eh por poseer en la conquista de aquella tierra. El asunto es que el lenguaje que se utiliza acá es un lenguaje como si ya se hubiese conquistado todo. Sin embargo, cuando estudiamos realmente lo que allí dice y lo analizamos eh más detalladamente, nos damos cuenta que eh no se había tomado posesión de aquellas tierras que hacían falta. Pero Dios al darles su palabra segura y su promesa segura de que efectivamente conquistarían aquella aquellos territorios, se da por sentado de que ellos simplemente lo obtendrán. Hasta el hasta el capítulo 12, Josué había ocupado el lugar de líder eh militar. era el caudillo de Israel y el hombre que Dios utilizó para conquistar todo hasta lo que ese momento se había conquistado. Pero en el capítulo 13 se nos menciona que Josué ya era un hombre mayor de edad. De hecho, eh Dios mismo le dice a Josué, eh, "Tú eres ya viejo y de edad avanzada." Gloria a Dios. Amén. Dios se lo dice a Josué porque ninguno de nosotros deberíamos molestarnos porque alguien nos diga viejo, porque pues, ¿qué le vamos a hacer? La ley de la vida es esa. Gloria al Señor. Amén. Y no vamos a exigir y reclamar una juventud que no tenemos. Dios mismo le dice a Josué eso y Josué pues no le da una depresión porque Dios le dijo que estaba viejo. Él acepta absolutamente que así es. No tenía que molestarse por eso. Gloria a Dios. De hecho, eh Dios no se ocupa en halagarnos a nosotros y mucho menos en adularnos. Él siempre nos dirá la verdad a nosotros, porque es la verdad la que a nosotros nos hace bien. Dios no nos engaña con mentiras. Así que los israelitas podían decir que la tierra de Canaán les pertenecía, que era de ellos. Y el hecho es que hasta ese momento la nación de Israel no eh había poseído alguna tierra que considerara que era de su propiedad. Hasta ese momento habían vivido, como dice la Biblia, como extranjeros y peregrinos en la tierra desde la promesa que Dios le hizo a Abraham, porque Abraham fue el portador inicial de esa promesa divina. Cuando Dios prometió la tierra, aquella nación lo hizo, por supuesto, a Abraham.
Y a su descendencia. Y desde ese tiempo, cuando Dios le habló de esa promesa de poseer aquella tierra que Dios le promete a Abraham, pasaron hasta este momento, habían pasado cerca de de 500 años y todavía Israel no había eh tomado posesión ni siquiera de una porción de la tierra que Dios le había prometido.
De hecho, Dios permitió que ese ese pueblo que eran muy pocas personas se asentara en Egipto después de que José fue utilizado por Dios para la preservación de ese o de lo que constituía ese pueblo hebreo en ese momento. Y allí se multiplicaron en Egipto. Dios les dio la tierra a ellos, cuando ya ellos eran un pueblo lo suficientemente numeroso como para poder tomar posesión de aquella tierra.
Así que esta es la primera vez en la historia de Israel en que como nación tuvieron su propia tierra, sus propias ciudades, sus propios campos, sus propios hogares. Así que después de un proceso de cerca de unos 500 años, ya ahora este pueblo está preparado para recibir en posesión la tierra que Dios había designado para ellos desde los tiempos de Abraham.
Ahora, Dios les autorizó a ellos de tomar posesión de la tierra. Eh, en ese tiempo que Josué fue el líder del pueblo, eh fueron aproximadamente unos 7 u 8 años de batallas, de peleas, de conquistas y a pesar de todas esas victorias alcanzadas, todavía nos dice la Biblia que les quedaba mucha tierra por poseer eso. Dice, por supuesto, de la magnitud de la tierra que Dios les prometió a ellos.
El asunto es que ahora a Josué eh tenía la responsabilidad de dividir la tierra, la tierra no solamente conquistada, sino la tierra que aún no se había conquistado, pero que Dios en promesa ya les había dado, porque ya Josué no podía pelear por ellos debido a su condición. Eh, a su edad ya no tenía las fuerzas para ser el líder militar de ese pueblo. Entonces ahora le correspondía a cada tribu pelear y tomar posesión de lo que Dios ya por promesa les había designado a ellos. Esa era la responsabilidad de Josué, digamos, la última encomienda que Dios le hace a Josué, porque cada a partir de ahora cada tribu era responsable de conquistar, de colonizar cada uno de los territorios que se les había asignado.
Una de las cosas que nos que aprendemos nosotros acerca de este pasaje que hemos leído es que las conquistas pasadas no son una excusa para descuidar las obligaciones del presente. Josué, como hemos dicho, era un hombre ya eh muy viejo. De hecho, la Biblia dice viejo y entrado en años. Y si sacamos cuentas, pues Josué tendría algunos 40 años cuando salieron de Egipto. Y después de eso, ustedes saben que pasaron 40 años de peregrinación en el desierto. Entonces, eh ya tenemos eh 80 años más 7 u 8 años de guerras que había tenido al frente del pueblo como líder. Entonces, eso más o menos suma aproximadamente unos 90 años.
Y también el hecho de que eh eh se nos menciona su compañero Caleb, que era un contemporáneo de Josué. Ustedes saben que cuando Josué le habla a él acerca de del monte que quiere conquistar, dice él, eh, yo soy de edad de 85 años y todavía tengo la fuerza para conquistar aquel monte. Entonces, básicamente Josué tendría cerca de unos 90 años para este momento, para este tiempo del capítulo 13 del libro de Josué.
De manera que cuando ya Josué de pronto considera que ya terminó lo que debía hacer, eh aún así la Biblia nos dice que Dios le entrega una responsabilidad a Josué. Aunque Dios no le dice a Josué que siga peleando en las batallas, ahora Dios reconoce el estado físico en el que se encuentra y le entrega a Josué una responsabilidad que está de acuerdo con su capacidad en el momento. De hecho, en en Josué 11:18, la Biblia nos dice que Josué eh tuvo guerra por mucho tiempo con aquellos reyes cananeos. Y también la Biblia habla acerca de la fidelidad de Josué. Josué llega a la edad de 90 años, si es que esos eran los años que tenía en ese momento, como un hombre que ha tenido una experiencia enfrentando las batallas del Señor, pero también es un hombre que está terminando su carrera con fidelidad. Josué termina su carrera siendo un hombre fiel que obedeció al Señor en todo lo que él le mandó.
Josué 11, el versículo 15 dice, "De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehová había mandado a Moisés." Eso habla de la obediencia, de la fidelidad de este hombre a Dios, a Moisés, en todo lo que se le comisionó para que él realizara. Ahora es un hombre mayor, ya tiene que entregar su responsabilidad, confiar la conquista en manos eh de otros.
Pero Dios le dice a Josué que a pesar de su fidelidad, a pesar de de su tiempo enfrentando tantas batallas y a pesar de las conquistas que habían obtenido, el Señor le dice, "Queda aún mucha tierra por poseer." O sea, que no se había concluido la tarea. Dios sencillamente le hace ver a Josué que él no concluiría la tarea, que él simplemente era parte del del proceso de Dios en la entrega de la tierra, de la totalidad de la tierra prometida a aquel pueblo.
El asunto es que debido a que Josué ya está llegando al final de su vida, la Biblia nos dice que Josué murió de edad de 110 años. Eh, aquí Dios sabiendo que se acercaba el fin de la vida de Josué, lo animó a Josué para que hiciera algo más por ese pueblo, para que les designara a cada una de las tribus la tierra que les correspondía por conquistar. Pero el hecho de que Josué estuviese eh eh en esa edad en la que se encontraba, quería decir no que Josué llegaba o un momento de su vida donde ya no serviría más, sino que habría una transición en cuanto al servicio que él desarrollaba para Dios. Es decir, ya no harás lo mismo que estabas haciendo, pero harás otra cosa. Dios le deja a Josué eh la bendición de seguir sirviendo.
Pero hay una cosa que nosotros debemos saber. Ya Josué no iba a hacer lo mismo que había hecho antes. Pero yo creo, mis amados hermanos, como en el caso de Josué, que Dios siempre tiene algo en en e que podamos hacer por su causa y por su obra, que hay responsabilidades en la obra de Dios que requieren de pronto una eh mayor medida de fuerza, de salud, que de pronto se requiere algo de juventud y de fuerzas, pero hay otras responsabilidades en la obra de Dios que no necesariamente se necesita la fuerza de la juventud, sino la experiencia y el conocimiento de los años vividos. Pero Dios siempre tiene una responsabilidad para nosotros y él siempre tendrá un lugar en la niez de su obra para que nosotros podamos hacer parte de su servicio.
El asunto es que a pesar de la vejez, Josué continuó sirviendo a Dios. Él había dedicado su vida a servir a Dios. Y al final de sus días tiene el privilegio de que todavía Dios cuenta con él. Hay una cosa aquí, hermanos, que me llama la atención y es que Dios siempre contará con nosotros siempre y cuando estemos dispuestos, siempre y cuando haya disposición en nosotros para servir, Dios siempre tendrá un lugar para nosotros en su obra. No existe nada más importante y significativo que poder sentirnos útiles en las manos del Señor. Que saber que podemos aportar algo en nuestro servicio, en lo que Dios nos ha dado, en nuestra experiencia, en el conocimiento que él nos ha permitido adquirir con el paso de los años. Lo importante es que podamos ser útiles y podamos dar de gracia a otros lo que de gracia hemos recibido de parte del Señor. Gloria a Dios.
Cuando nos entregamos con fe a servir al Señor, él también nos dará las fuerzas para completar la tarea que él nos ha asignado. El llamado que Dios le hace a alguien va acompañado de la capacidad que Dios le da a esa persona para que pueda realizar aquello. Cuando Dios llamó a Moisés, Moisés se sintió incapaz. Pensó que su tarea era demasiado grande para él y que Dios debía conseguirse un hombre que fuese realmente competente para poder hacer esa magna tarea que Dios le dice a Moisés que debía realizar. Y aunque Moisés se sentía pequeño para la tarea que Dios le encomienda, cuando Dios lo llama él, Dios, eh, Moisés le habla de sus limitaciones a Dios, como si Dios no las conociera. Y Dios llamó a Moisés aún sabiendo de sus limitaciones. Pero el llamado de Dios a Moisés incluía que él conocía sus limitaciones, pero a la vez lo capacitaría para poder realizar la tarea como evidentemente lo hizo Dios con Moisés. Bendito sea el Señor para siempre.
Es un error para nosotros pensar que cuando Dios nos llama a hacer algo, depende de nosotros, no depende de Dios. Por supuesto que nosotros debemos ser obedientes, debemos ser fieles al Señor y debemos estar dispuestos a hacer lo que él nos asigne. Pero realmente la obra en final de cuentas es el resultado de la acción de Dios. Es gracias a él, es Dios actuando a través de nuestras vidas. Así que simplemente Dios le entrega a Josué la tarea de repartir la tierra. No era momento para Josué de simplemente dedicarse a esperar la muerte. Gloria a Dios.
Yo creo que cuando eh nos hemos acostumbrado a servir a Dios y a ser útiles en las manos del Señor, eh debe ser muy traumático llegar un momento en el que sentimos que nada podamos hacer, pero el hecho de que no hagamos lo mismo que hacía que hacíamos antes por causa de la salud de la edad, o de las fuerzas, no significa que no estamos haciendo nada. Dios no recompensa la labor de acuerdo al tamaño de los resultados de la labor, sino de acuerdo a la fidelidad y al empeño que colocamos en el trabajo que realizamos. Gloria a Dios.
El hecho es que lo que parece insignificante para los demás no es insignificante para Dios. Muchos hombres de Dios sirvieron por muchos años y sin embargo, Juan el Bautista, que sirvió por 6 meses, fue el profeta, el el heraldo de Cristo, el que le preparó el camino. Sin embargo, el Señor dijo que de los nacidos de mujer, ninguno era mayor que el Bautista. Eso quiere decir que Dios juzga el servicio de manera distinta como los hombres lo hacen. Gloria a Dios.
No era tiempo para Josué de sentarse en una silla y esperar que la muerte llegara. Era tiempo de hacer algo, de repartir la tierra. Gloria a Dios. Seguro que esa experiencia de Josué, toda esa experiencia acumulada con el paso de los años sería una motivación importantísima para las nuevas generaciones que se habían levantado en ese momento en Israel, hablando precisamente de que la vejez no significa inutilidad.
Vemos, por ejemplo, en Lucas capítulo 2, el versículo 36, el ejemplo de una mujer que sirvió al Señor hasta lo último, aún en su vejez. Dice la palabra de Dios en Lucas 2:36, estaba también allí Ana, gloria a Dios, profetiza, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido 7 años desde su virginidad y era viuda. Hacía 84 años. Ya usted más o menos puede calcular la edad que tendría esta mujer. Gloria a Dios, ¿verdad? más de 100 años, por supuesto.
Dice, "Y era viuda, hacía 84 años y no se apartaba del templo sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones." Gloria a Dios. Impresionante me parece esto, hermano. Una mujer que sirvió y la Biblia dice eh que su servicio era sus ayunos y sus oraciones. O sea, que ante los ojos de Dios, esa era una manera de servir. Dios veía los ayunos y las oraciones de esta mujer como un servicio. Alabado sea Dios. Eso es, hermano querido. Ella con la edad que tenía, pues ella iba al templo, hablaba de parte de Dios con la gracia, con la sabiduría, con el conocimiento que Dios le había dado. Y esta mujer, la historia es es eh muy llamativa porque ella se casó, ¿verdad? Y cuando ella se casa, por lo visto se casó muy joven ella y solamente su matrimonio duró 7 años. Después de 7 años de matrimonio, ella se quedó viuda. La Biblia no dice que se volviera a casar y si lo hubiese hecho no hubiese pecado. Pero ella se quedó viuda con solo 7 años de casada, pero no se volvió una mujer amargada. No utilizó la pérdida de su esposo como una razón para estar resentida con Dios y reclamarle a Dios y decir, "Yo antes te servía, pues ahora no te voy a servir porque me sucedió esto." Como decía la canción que entonaban los hermanos, "Te serviré por amor simplemente." o le servimos a Dios porque él nos da esto o aquello a nosotros. Ella simplemente le servía a Dios. Ella utilizó el hecho de que ahora estaba sola para dedicarse a servirle a Dios. Y Dios le dio un regalo y una recompensa especial por su disposición para servir, por su fidelidad para servir. Y es que precisamente Dios le permite que el día que el Salvador del mundo fue llevado al templo, pues la Biblia dice que esta mujer no se apartaba del templo. Y cuando una persona está continuamente en el templo, en la casa de Dios, esa persona está llamada a ser testigo de experiencias hermosas que a veces Dios permite, manifestaciones que a veces Dios permite en el templo, en su casa. Amén. Porque de las cosas que Dios hace en su casa, de esa palabra especial que a veces Dios nos da, algunos pueden decir, "Yo estuve ahí, yo lo vi, yo lo escuché." Y otros simplemente dirán, "Lástima, no estuve ahí, no lo vi, no lo escuché. Gloria a Dios. Amén. Pero esta mujer estaba siempre en la casa de Dios. Era una mujer que oraba, dice, y ayunaba. Tenía que tener, pues una salud también, una fortaleza que supongo Dios le había dado. ¿Qué mujer era esta, hermano? una mujer de Dios especial a quien Dios le concedió el privilegio de estar allí y de ver el Salvador del mundo. Gloria a Dios.
Si nosotros deseamos y amamos el servir a Dios, el Señor siempre encontrará para nosotros una tarea para realizar conforme a nuestras capacidades. Bendito sea Dios. Así que por eso dijo el Señor, San Juan 12:26, si alguno me sirve, sígame, y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. El camino del servicio es un camino de honra para aquel que toma ese camino. Definitivamente, amados hermanos, qué privilegio tan grande el que Dios nos ha concedido, que podamos ser sus siervos, que podamos ser instrumentos en sus manos. Qué privilegio nos ha concedido el Señor. Y donde yo estuviere, allí estará también mi servidor, dijo el Señor. Gloria a Dios.
Esta tierra restante que quedaba por conquistar era o hablaba de nuevas oportunidades para ver a Dios haciendo maravillas y para aumentar las bendiciones que ya tenían. ¿Para qué Dios nos lleva a la conquista? para bendecirnos aún más de lo que él nos ha bendecido. Es por eso que en el sentido de hacer el trabajo para el Señor, no podemos ser conformistas nosotros. En nuestra relación con Dios tampoco debemos ser conformistas, siempre debemos aspirar a más. Siempre debemos dar un paso más. Gloria a Dios.
Usted que ha conocido al Señor, usted que recién le ha dado su vida al Señor y ha decidido seguir los caminos del Señor, usted de pronto se conforma con venir a un culto a la semana. Piense si eso es suficiente para usted. Piense si hay alguna diferencia ahora en el evangelio que cuando usted estaba en la religión. Piense y medite muy bien si usted simplemente ha cambiado la sinagoga religiosa por un templo evangélico. Examinemos nuestra vida porque de pronto estamos conformes porque hemos perdido de vista al Señor. ¿Estamos siguiendo al Señor o estamos dándole un consuelo a la conciencia de que, bueno, hay que ir a alguna parte y hay que ir al menos cada 8 días a alguna iglesia? Lo suyo es eso, ¿o es una relación con Dios? ¿O es un deseo de caminar cerca de Dios? O es un deseo de ser transformado por Dios de acuerdo a su imagen y a lo que él quiere que usted sea. Bendito sea Dios. Así que no hay lugar para el conformismo en el camino del Señor.
Otra de las cosas que encontramos aquí es que cuando Dios nos llama a realizar una tarea, nos da la promesa de que él lo hará a través de nosotros. En el versículo 6 me llama mucho la atención que Dios dice, "Todos los que habitan en las montañas desde el Líbano hasta mis mis refort m todos los idóneos, yo los dice, yo los exterminaré delante de los hijos de Israel." No era lo que pudieran hacer los israelitas, era lo que Dios iba a hacer a través de ellos. Aquí está la promesa del Señor. Esta es una promesa que consolaría el corazón del viejo Josué, que sabía que ahora eh pensaría Josué, ahora que yo no puedo dirigir el ejército de Israel, ahora que yo no puedo pelear, ¿qué va a suceder? Dios le dice, "Yo los exterminaré delante de los hijos de Israel." En otras palabras, Dios iba a hacer lo que Josué ya no tenía fuerzas para hacer. Gloria a Dios.
Es Dios, mis amados hermanos. Así que cuando usted dice, "Yo no voy porque yo no soy capaz. Yo no voy porque no sé qué decir. Yo no voy porque no puedo hacerlo. Usted está pensando que es usted y no el Señor a través de usted. Gloria a Dios. Israel perdería a un gran líder que se hizo viejo y que ya no podría estar al frente del ejército de Israel. Pero Israel no perdería el liderazgo del Señor. El hecho de que perdieran a Josué no significaba que ya el Señor no estaría con ellos, porque la victoria no dependía de Josué, dependía del Señor. Es él. Proverbios 21:31 dice que el caballo se alista para el día de la batalla. Más Jehová es el que da la victoria. Gloria a Dios. Eso era realidad para los israelitas en todas sus batallas. Los israelitas alistaban sus caballos, sus armas, pero al final de cuentas la victoria la daba el Señor. El Señor en alguna ocasión les dijo, "No hay necesidad de que ustedes peleen." De hecho, en muchas ocasiones Dios derribó a los enemigos que amenazaban Israel sin que los israelitas sacaran una espada para enfrentar a ninguno de los enemigos. Simplemente Dios se encargaba. Es común a veces en la escritura la expresión y Dios desbarató los ejércitos de los enemigos. Bendito sea el nombre del Señor para siempre.
Ahora, si eso lo puede hacer el Señor, pues Dios podría permitir, no sé, algún terremoto, alguna cuestión espectacular en el cielo, de manera que los que habitaban en esas regiones y ciudades paganas simplemente salieran huyendo despavoridos. La Biblia nos dice en el capítulo 7 del segundo libro de los Reyes, en una ocasión cuando eh Israel, las 10 tribus del norte estaban dominadas por los enemigos y simplemente el Señor envía o permite que cuatro leprosos se levanten y caminen en dirección del campamento de los sirios. Y Dios hizo que los sirios sintieran como que venía un gran ejército en contra de ellos y salieron huyendo despavoridos y dejaron el campamento así como estaba. Cuando los cuatro leprosos llegaron, encontraron el campamento todo a disposición de ellos. Bueno, Dios lo podía hacer de esa manera, pero en esta ocasión Dios llama a su pueblo a la lucha, a la batalla. Dios quería que su pueblo peleara. Les da la tierra, les promete que esa tierra será de ellos, pero les dice, ustedes tienen que luchar por ella y desalojar a los habitantes que allí hay. Gloria a Dios. Amén.
Por eso, mis amados hermanos, la lucha es necesaria, el esfuerzo es necesario. El Señor puede salvar las almas sin nosotros, pero nos ha dicho, "Id y predicad el evangelio a toda criatura." Algunos simplemente se quedan esperando, diciendo, "Los que Dios va a traer los traerá de alguna manera. Los que Dios va a salvar de alguna manera se salvarán, ¿no? Mis amados hermanos, si los israelitas se hubiesen quedado esperando que simplemente los enemigos salieran y les dejaran sus ciudades, eso no iba a suceder. Debían ir y pelear y desalojar a los habitantes que allí habían. Dios le entregó a este pueblo los mejores títulos de propiedad que el hombre jamás ha poseído. Bendito sea el Señor. El título de propiedad de aquellas tierras se lo dio Dios a su pueblo. Le fueron otorgados esos títulos de propiedad de aquellas tierras por aquel que es el dueño del mundo. Dice la Biblia, "De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan. A él pertenece toda la tierra." Aleluya. Pero a pesar de que Dios le había dicho a ellos, "Esto es de ustedes, ellos tenían que ceñirse la espada, afilar sus lanzas e ir a conquistar hasta el último metro de aquella tierra que Dios les había entregado."
Ese ha sido el método de Dios para nosotros, su pueblo y sus hijos. Dios nos dice, él nos da la tierra, pero nos dice, "Conquístala, trabaja con fe y esfuerzo y la disfrutarás. Será tuya." Gloria a Dios. Y Dios nos enseña a trabajar porque los poderes del mal y del infierno no descansan. Am, Satanás trabaja y Dios le ha dicho a su pueblo que debe trabajar también. Gloria a Dios.
En el capítulo 3, en el versículo 10, Dios le había dado a José la promesa de la conquista, de que él se encargaría de sus enemigos. En Josué 3:10 dice, "Y añadió Josué, en esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al esteo, alveo, al fereseo, al jergeseo, al amorreo y al jebuseo. Él echará de delante de vosotros." Ese es el llamado del Señor.
El Señor cuando llamó a sus discípulos, por ejemplo, en Lucas 10, versículo 8, el Señor le dijo a sus discípulos, "Id, he aquí, yo os envío como corderos en medio de lobos." Eso dice el versículo 3. Lucas 10:3. dijo el Señor, "He aquí, yo os envío como corderos en medio de lobos." Y los versículos 8 y 9 dice, "En cualquier ciudad donde entréis y os reciban, comed de lo que os pongan delante." O sea, que el Señor dice, "Al menos un tinto les van a dar." ¿Y qué dice el Señor? vayan de pronto se sane algún enfermo. Eso dijo el Señor a sus discípulos. Vayan de pronto alguien les crea, de pronto se sane algún enfermo. No, el Señor dio la orden. Sanad a los enfermos que en ella hayan. Señor, pero nosotros no tenemos ese poder, pero yo lo voy a hacer a través de ustedes. Eso es lo que estaba diciendo el Señor. Y decirles, se ha acercado a vosotros el reino de Dios. Qué terrible es esto, hermano. Cuando usted mira la comisión a los discípulos, no hay ninguna duda en que los demonios saldrían o los enfermos sanarían. Él les dijo a ellos, "Vayan y sanen a los enfermos y echen fuera a los demonios. Yo los envío a ustedes, dice el Señor.
Una de las razones de la ineficacia en el servicio que hacemos es que dudamos si aquel que nos ha enviado lo va a hacer o no lo va a hacer. Vamos sin la seguridad de que el Señor va con nosotros, de que quien lo va a hacer es él. y no nosotros. Todo lo que Dios hace, mis hermanos amados, no es por nosotros. Todo lo que el Señor hace es a pesar de nosotros. [Aplausos] Dios. Así es. El Señor hizo tal cosa y eso que yo soy tan incrédulo y eso que yo soy tan inseguro. Y eso que yo dudo tanto. Amén. Y eso que yo no vivo realmente para Dios, pero él lo hizo. Gloria al Señor.
Y en ese envío del Señor a sus discípulos, por ejemplo, en Lucas 21:15, él les dice, "Porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan." Alabado sea Dios. Mis amados, algún día estaremos allá en el cielo, estaremos en ese tribunal de Cristo, en la premiación de la iglesia. ¿Será que acaso alguien se nos va a acercar a nosotros y nos va a decir, "¿Te acuerdas aquel día que me predicaste, que me hablaste de la palabra? ¿Recuerdas? Aquí estoy." Gloria a Dios. Qué maravilloso será eso, hermanos. encontrarnos con aquellos a quienes Dios por su misericordia nos permitió hablarles de su palabra.
Y por último, una realidad que encontramos aquí es que sin fe y obediencia nunca se cumplirán los propósitos. He dicho que Dios le ordena a Josué que divida la tierra y la reparta entre las tribus que todavía no habían recibido su parte. Y simplemente le dice Dios que la reparta como si ya la hubieran conquistado. Dios promete cumplir su parte del trato con tal de que Israel confíe en él siempre y le obedezca a Dios durante el proceso. Hay momentos en que Dios nos llama a confiar en él para alcanzar las metas y los propósitos, pero nos cuesta obedecer a Dios. Y nosotros hemos sido llamados por Dios a seguir a nuestro maestro, incluso sin que veamos el resultado final de lo que hacemos. ¿Verdad? Dios no nos dice, "Mire, haz esto que va a suceder esto." Generalmente Dios no actúa de esa manera. Simplemente dice, "Haz esto, los resultados déjamelos a mí." Aleluya.
La verdad irónica de las Escrituras es que nosotros sabemos que el único ser digno de absoluta confianza es Dios. O sea, si hay alguien que dice algo y es verdad, es Dios. Pero aún así dudamos. Dios lo ha dicho y sin embargo dudamos. Nos cuesta confiar en el Señor de todo corazón, pero solo porque no podemos ver cómo Dios cumplirá lo que promete, no significa que él no lo va a hacer. Él no tiene que darnos a nosotros los detalles de lo que va a hacer, pero si confiamos y obedecemos, él hará. Encomienda al Señor tu camino, confía en él y él hará. Dice el salmo 37.
[Música]
Cuando Pablo fue hacia Corinto a predicar el evangelio, allí Dios a través del apóstol levantó una preciosa iglesia, una gran iglesia allí en Corinto. Pero al principio Pablo enfrentó mucha oposición cuando predicó el evangelio en Corinto. Pero en medio de la oposición que Pablo, Pablo fue y predicó, pero estaba enfrentando mucha oposición. Y en medio de esa oposición, seguramente el apóstol estaba dudando, sintiendo temor de si se iba a lograr algo allí en Corinto. Pero en medio de sus preocupaciones, Dios le habló al apóstol, porque esa es una de las cosas que tiene aquel que le sirve a Dios. Tenemos el consuelo del Señor, tenemos la palabra de Dios que nos levanta porque el servicio a Dios tiene momentos de desánimo, hermano querido. El mismo, por ejemplo, el profeta Jeremías, al ver que predicaba y predicaba y era rechazado por el pueblo, que incluso hablaron de matarlo y lo juzgaron como un traidor por dar el mensaje del Señor, sintió momentos de desánimo donde dijo, "Ya no hablaré más en su nombre, porque cada vez que abro mi boca para predicar, hay problemas, hay dificultades. Mejor quedaré callado, ya no predicaré más. Pero usted sabe, hermano querido, que el Señor no dejó solo a su siervo. Hizo que su siervo sintiera ese fuego divino que coloca el Señor en el corazón de aquellos que aman servir a Dios y predicar su palabra.
En Hechos capítulo 18 versículos 9 al 11 se relata lo que hizo el Señor para animar a su siervo, que estaba predicando la palabra y estaba enfrentando dificultades. Hechos 18:9 dice, "Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche, no temas, sino habla y no calles, porque yo estoy contigo y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad." Y como resultado de ese mensaje del Señor a él que lo que lo reanimó, dice la Biblia, y se detuvo allí un año y 6 meses enseñándoles la palabra de Dios. Y todos sabemos la preciosa obra que se hizo allí en Corinto. Gloria a Dios.
Mis amados hermanos, ese mensaje que Dios le dio a Pablo es el mismo para nosotros. No temas, sino habla y no calles. Ese es el llamado de Dios a nosotros. Una iglesia muda no sirve para nada. Bendito sea el Señor. La iglesia tiene que tener una voz de trompeta. Gloria a Dios. Este municipio de Itahüí tiene que saber en sus más de 80 barrios que hay aquí, debe saber este municipio que hay un pueblo que ha sido redimido por Jesucristo, que hay un pueblo que tiene vida nueva y que tiene una palabra de salvación y de libertad. Bendito sea el nombre del Señor.
Es verdad, Israel ya había conquistado, pero lo que Dios quería darles a ellos no terminaba ahí. Dios le dice a Josué, "Aún hay más tierra por poseer." Gloria a Dios. Dios tenía más reservado para ellos. Gloria a Dios. Sin embargo, mis hermanos, cuando estudiamos nosotros eh lo que hizo Israel, la verdad es que Israel nunca ocupó más de una cuarta parte de todo el territorio que Dios les prometió. Eso quiere decir que ellos fueron negligentes tristemente en poseer la tierra. Simplemente por evitar el esfuerzo de pelear. no conquistaron lo que Dios les había prometido. Cuántas cosas nosotros no tenemos simplemente por pereza, simplemente por negligencia de parte nuestra, no porque el Señor no lo pueda hacer, sino porque no vamos, no lo hacemos. Bendito sea el Señor.
Vemos lo que hemos alcanzado hasta ahora y nos sentimos satisfechos. Pensamos que lo que tenemos es suficiente cuando el llamado de Dios a nuestras vidas va mucho más allá de lo que hemos alcanzado hasta ahora. Nuestro llamado, mis amados, no es para que disfrutemos lo ya conquistado, sino para que entremos y ocupemos nuevos territorios para el Señor. No podemos estar satisfechos con las pequeñas victorias que hemos obtenido hasta ahora. No hemos terminado, no hemos hecho todo lo que el Señor tiene para nosotros acá.
Mis amados hermanos, nosotros vivimos en un municipio que tiene más de 300,000 habitantes. Nosotros vivimos en el en el municipio más densamente poblado de Colombia. Es decir, se dice que hay cerca de 2400 habitantes por metro cuadrado acá. Es decir, poca tierra para tanta gente. Son 84 barrios, siete comunas, un corregimiento, ocho veredas, seis sectores. Bendito sea el Señor. Y todo esto es nuestro territorio. No podemos decir que ya lo alcanzamos cuando miramos la cantidad y todo lo que hay por hacer, por conquistar. Simplemente no hemos hecho nada. Gloria al Señor. O hemos hecho muy poco con relación a lo que Dios pudiera hacer. Dios tiene mucho más. Mis amados hermanos. Aún hay mucha tierra por conquistar, pero tenemos que ir. El Señor le dio a su pueblo la promesa, vayan, eso es de ustedes. Pero nunca fue de ellos. Nunca fue de aquellos que fue que no fueron a conquistar lo que el Señor les había entregado. Si no vamos, si no lo hacemos, entonces, ¿qué va a suceder? Gloria al Señor para siempre.
En estos días me comentaba la hermana Rubia que allá en la vereda de la María encontró que ahora los de la comunidad LGTBI están haciendo como campañas que nosotros hacemos llegar a una cancha, un sector de un barrio, hacer educación para la gente, para que la gente lo vaya adaptando a la idea de que eso es normal, dando pues regalos a los niños, a las personas, para que la gente lo vea que es normal. Esto realmente preocupa, amados hermanos. O sea, si estas personas lo están haciendo, definitivamente nosotros no podemos desmayar. Amén. Hay que seguir proclamando la palabra de Dios. Que suceda como dice la Biblia, cuando el Señor Jesucristo vino a este mundo, el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz. Usted puede predicar la palabra de Dios. Usted sabe, si no tiene un gran conocimiento de las Sagradas Escrituras, su testimonio, lo que Dios ha hecho en su vida, esa puede ser la herramienta que Dios utilice para traer una vida a los pies del Señor. Tenemos un desafío, bendito sea el nombre del Señor, que Dios nos ayude, que no seamos escasos, que no nos amedrentemos, que en lugar de que vayan disminuyendo los miembros de los grupos de trabajo de esta iglesia, vayan aumentando. Que no se acerquen más líderes a mí a decirme, "Pastor, se fue fulano, se fue este, se fue el otro. Teníamos tantos, ahora solo tenemos tantos. Gloria a Dios. No piense usted, alguien ocupará el espacio que yo dejé. Usted será responsable por el espacio que usted dejó de ocupar. Usted ha sido llamado por Dios. Amén. Lo que Dios ha programado hacer con usted, no lo va a hacer con otra persona, porque es a usted a quien Dios quiere utilizar para hacer ese trabajo.
Mis amados, levantémonos que nuestras mentes se olviden de estas cuatro paredes y que nuestros ojos se extiendan más allá de estas cuatro paredes y que entendamos que el tiempo se acaba y que nosotros no hemos hecho lo que Dios nos ha llamado a hacer aquí en este municipio. Dios nos ha entregado una palabra buena, nos ha dado su palabra, nos ha permitido conocerle. Tenemos una palabra que la Biblia dice que es poder de salvación para todo aquel que cree. No lo guardemos para nosotros. Desatemos el poder de Dios a través de la predicación del evangelio. El Señor hará lo que tenga que hacer. Amén. Amén. Aleluya. Él lo va a hacer, pero es a través de nosotros. Le invito a estar de pie, mi hermano querido.
Maravilloso Dios y Padre que está en los cielos, te damos gracias porque tú nos has permitido conocerte. Gracias por tu divina palabra, Señor, que nos has permitido conocer. Gracias por habernos traído a tus caminos. ¡Cuánta necesidad hay alrededor de nosotros, Dios mío, ayúdanos, por favor, que nuestras mentes salgan, Señor, de estas cuatro paredes. nuestros ojos miren más allá de estas cuatro paredes y que entendamos nuestra responsabilidad, la responsabilidad que tenemos, que usted, mi hermano, le diga al Señor, si mi vida te sirve, la entrego a ti.
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Véndete sin reservas al Señor. Él se encargará de hacer lo que tiene que hacer, pero Dios quiere usar tu vida. Es a ti, a quien el Señor quiere usar. Vamos a atender el llamado del Señor y vamos a ir porque él nos llama. Porque el tiempo se agota, porque somos los llamados. Esta es nuestra tierra. Este es el lugar que él nos ha asignado. Tenemos que ir a conquistar. Tenemos que hacerlo. Dígale al Señor, "Heme aquí. Heme aquí, Señor. [Música] Envíame. Si te puedo servir, aquí estoy. En tus manos, Señor, como el barro soy. Para que me hagas a tu imagen. Tomé. Heme aquí. Y aquí, Señor, envíame. [Música] Si te puedo servir, aquí estoy. En tus manos, Señor, como el barro, para que me hagas a tu imagen. Tómame. Yo lo haré. Hazlo. Yo obedeceré. [Música] Sin reservas ni condiciones. Te serviré. Dile, "Yo lo haré." Yo lo haré. Te obedeceré. Te obedeceré. Sin reservas ni condiciones te serviré. Si mi vida te sirve, la entrego a ti. Hoy la rindo a tus pies, Señor Jesús. [Música] Te entrego mi ser y mi corazón. No hay sentido en vivir si no es para ti. Sin mi vida yo lo haré. Te obedeceré. [Música] Sin reserva ni condiciones. Te serviré. Yo lo haré. [Música] Te obedeceré sin reserva mis condiciones te serviré. Yo lo haré. Yo lo haré. Yo obedeceré. Yo obedeceré. Oh, sí, Señor. Sin reserva ni condiciones te serviré. Oh, Señor, yo lo haré. Yo lo haré. Yo obedeceré. Yo obedeceré. Sin reserva ni condiciones. Te serviré. Te serviré. Yo lo haré. Oh, sí, Señor. Obedeceré. Aquí estoy sin reserva ni condiciones. Te serviré. Díselo. Yo lo haré. Yo lo haré. Te obedeceré. Te obedeceré. Sin reserva ni condiciones te serviré. [Música] Aquí estoy, Señor. Haz lo que tengas que hacer. Me rindo a ti, Señor. Oh, heme aquí, oh Señor. [Música] Oh, Dios. Yo lo haré. [Música] Obedeceré. Obedeceré sin reserva ni condiciones. Te serviré. Serviré. Yo lo haré. Te obedeceré sin reserva mi condiciones. Te serviré. Yo lo haré. Aquí estoy. Te obedeceré. Sin reserva en mis condiciones te serviré. Sí, Señor. [Música] Aquí está mi vida, Señor. [Música] Me rindo a ti. Usa mi vida, Señor. [Música] Oh, Dios, dame las fuerzas. Te necesito, Señor. En tus manos pongo mi vida para que tú hagas, Señor, conforme tú quieras. Mi Dios.
Quiero hacer un llamado en este día a alguna persona que de pronto nos visita y aún no ha entregado su vida a Jesucristo. O de pronto hay alguien aquí en esta mañana que en alguna ocasión estuvo en el camino del Señor, tal vez estuvo asistiendo a la iglesia, estuvo en los caminos del Señor, pero por alguna razón se alejó, se apartó de los caminos de Dios y sabe y reconoce que no debe seguir así, que necesita acercarse a Dios. Qué bueno que hoy usted pudiera rendir su vida al Señor, que pudiera acercarse a Dios y renovar ese compromiso que usted un día hizo con el Señor, pero que de pronto abandonó por alguna razón. Hoy es un día oportuno para que usted se acerque a Dios. No hay nada mejor ni nada más importante que entregar nuestra vida a Jesucristo. ¿A quién pertenece su vida? ¿Para quién son sus fuerzas? para Dios, para el pecado. Entregue hoy su vida, sus fuerzas al Señor, aquel que le que le dio la vida, que le da la oportunidad de vivir, debemos vivir para aquel que nos dio la vida a nosotros. Por eso si hay esa persona hoy que quiere acercarse a Dios, que quiere hacer ese compromiso con el Señor, que sabe que necesita Dios, a veces nosotros pensamos en que no somos capaces, pero como hemos dicho, no se trata de nuestras fuerzas, se trata de lo que Dios puede hacer en nosotros y a través de nosotros. No estamos aquí por nuestras propias fuerzas. Dios nos ha dado las fuerzas para seguir en sus caminos, para caminar de su mano cada día. Por eso, simplemente ríndase usted al Señor. Entregue su vida a Jesucristo. Nada puede ser más importante que eso. Nada puede ser más importante en la vida que poner nuestra vida en las manos del Señor. Un día partiremos de este mundo y en qué condiciones estará su alma. ¿Cómo estará usted para partir a la eternidad? Debemos estar a cuentas. La Biblia dice que a todos los que creen en su nombre, a todos los que le recibieron, él les ha dado potestad de ser llamados hijos de Dios. Hijos de Dios. Un hijo de Dios no es simplemente el que tiene una religión, es aquel que rinde su vida a Jesucristo y que manifiesta públicamente su deseo y su compromiso de ser fiel a Dios y de caminar en sus caminos.
Vamos a orar por este joven que está aquí en este día. Gloria a Dios. Les pido por favor que cierren sus ojos. Vamos a orar. Cierre sus ojos. Repita conmigo. Señor, Señor, te doy gracias. Te doy gracias en este día. En este día porque me das la oportunidad Porque me das la oportunidad de acercarme a ti. De acercarme a ti. Yo te necesito, Señor. Yo te necesito, Señor. Sin ti no puedo vivir. Sin ti no puedo vivir. Yo quiero, Señor, Yo quiero, Señor, que tú me perdones. Que tú me perdones. He estado lejos de ti. He estado lejos de ti. Y de tus caminos. y caminos. Pero hoy me acerco a ti. Pero hoy me acerco a ti y te pido perdón. Te pido perdón. Yo te entrego mi corazón. Yo te entrego
Mi corazón. Entra a mi vida, Señor. Entra a mi vida, Señor. Quiero que seas el dueño. Quiero que seas el dueño de mi mente. De mi mente, de mi corazón, de mi corazón. Y de mi alma, y de mi alma. Con la sangre que derramaste por mí. Con la sangre que derramaste por mí. En aquella cruz. En aquella cruz. Límpiame, por favor. Límpiame, por favor, de todo pecado. De todo pecado. Hazme libre en este día. Hazme libre en ese día. Rompe toda cadena. Rompe toda cadena que ata mi vida. Que ata mi vida al pecado. Al pecado y me aleja de ti. Y me aleja de ti. Hoy me declaro libre. Hoy me declaro libre por la sangre de Jesucristo. Por la sangre de Jesucristo. Soy salvo. Soy salvo. Soy libre. Por la sangre de Jesucristo. Por la sangre de Jesucristo. Señor, guarda mi alma. Señor guarda mi alma. Hoy confieso. Hoy confieso que Jesucristo. Que Jesucristo es el Señor. Es el Señor y el Salvador de mi alma. Y el Salvador de mi alma. Espíritu Santo. Espíritu Santo, entra a mi vida. Entra a mi vida. Dame las fuerzas. Dame las fuerzas para seguir tus caminos. Para seguir tus caminos. caminar de tu mano, Señor. Para caminar de tu mano, necesito que me fortalezcas. Necesito que me fortalezcas para no volver atrás. Hazme una nueva criatura. Hazme una nueva criatura. Revélate a mi vida, Señor. Revélate a mi vida, Señor. Quiero que seas. Quiero que seas un Dios real para mí. Un Dios real para mí. Te lo pido, mi Dios. Te lo pido, mi Dios. Y te doy muchas gracias. Muchas gracias por Jesucristo, Jesucristo, mi Señor y mi Salvador. Señor y mi salvador. Amén.
Señor, te doy gracias por este joven, Dios mío. Lo presento delante de ti. Te pido que lo guardes y lo ayudes, que lo dirijas, Señor. Toma fuerte su mano, encamínalo en tus pasos, Señor. Dirígelo, por favor, y haz de él un canal de bendición. Dios mío, usa la vida de este joven para que otros también te conozcan a ti, Señor. Sea un muro de fuego alrededor de él y presérvalo para tu gloria, Padre amado. Te lo ruego en Cristo Jesús y te doy muchas gracias, Padre Santo. Amén, Señor. Gracias.
Dios lo bendiga. Gloria al Señor. Gloria a Dios. Qué bueno. Gloria al Señor. Siéntese, por favor, un momento. Ya vamos a orar. Primero damos algunos anuncios y luego pues ya eh oramos. Gloria al Señor.
Seguimos hoy en este día de ayuno congregacional, recordando que después del servicio de las 11:30 tendremos la acostumbrada reunión con los grupos de trabajo de la iglesia. También que hoy eh se está colectando la canasta familiar para ayudar a una familia necesitada. También eh recordándoles que hoy hay servicio de almuerzo en la cafetería. Eh, filete de tilapia, arroz con coco, no van a salir directo para allá. Ensalada, jugo, gloria al Señor. Y a la salida tenemos el servicio de librería. También hay algunos fritos, por supuesto, ahí en la cafetería.
El día eh martes tendremos nuestro culto de oración, donde oramos por todas las peticiones a las 6:30 de la tarde. Miércoles 7 de la noche continuamos con la eh clase de doctrina bíblica. A las 7 de la noche tenemos ese tiempo de enseñanza donde compartimos acerca de los fundamentos de la fe y donde nuestros hermanos que aún no han dado el paso del bautismo se preparan para ese paso trascendental en sus vidas. El día jueves 6:30 nuestro culto de enseñanza. El día, bueno, el viernes a las 6, la reunión de virtual de adolescentes. El sábado no tendremos el culto de jóvenes acá porque tenemos un culto unido de jóvenes en la iglesia de la Gizal a las 5 de la tarde. Allí estarán además de la iglesia de Itahüí, la iglesia de Versalles, la iglesia de Santa Bárbara y por supuesto la iglesia de la Gisal. Entonces, el culto de jóvenes del sábado no será acá, será en la iglesia de la Gisal a las 5 de la tarde. Y el domingo, pues tendremos nuestros dos servicios eh dominicales 8:30 de la mañana y 11:30.
Les invito a estar en pie. Vamos a orar. Damos gracias a Dios y de esta manera pues eh salen a sus hogares los hermanos que van hacia sus casas. Los demás continuamos hoy en este día de ayuno congregacional.
Bendito Dios y Padre que está en los cielos, te damos gracias porque nos regalas la oportunidad de estar una vez más en tu casa. Gracias por este servicio misionero. Gracias, Señor, por la disposición de tu pueblo. Aquellos que han dispuesto de su tiempo para estar aquí. Gracias, Señor. Sigue bendiciendo nuestras vidas a través de tu palabra, Señor. Sigue glorificándote en nuestras vidas, mi Dios Padre del cielo. Guarda cada uno de mis hermanos que salen a sus hogares o hacia algún otro lugar. Llévales en seguridad y en bendición. Que este sea y siga siendo un día bendecido y desde ya presentamos las actividades de la semana que inicia. Danos una semana victoriosa, bendecida, Señor. Bendice cada hogar, cada familia, suple toda necesidad que haya en cada hogar. Mi Dios, te lo ruego, Dios del cielo, bendice a tu pueblo, llévales en seguridad y en bendición en Cristo Jesús. Ayúdanos a los que continuamos aquí en este día de ayuno. Tu presencia siga con nosotros en este día, Padre, en Cristo Jesús. Amén.
El Señor les bendiga y les guarde, amados hermanos. Podemos saludarnos unos a otros en el amor del Señor.