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Fuerte Dios, fuerte Dios, fuerte. Cuando él se levanta a su Dios. [Música] ¡Ya! ¡Este! Está rompiendo elo. Está rompiendo las llamas de fuego. Está rompiendo el Leo. Está rompiendo el Leo. Sonido en las naciones. Está, está. [Música] Buenas tardes, hermanos. Buenas tardes, mis hermanos. ¿Cómo se sienten en este día? Bendecidos. Amén. Bienvenido a la iglesia Los Pacto. En esta mañana vamos a encontrar nuestra lectura bíblica y oración de invocación en Hebreos 11, versículos 29 al 34. Si ya se pueden poner de pie, por favor, reverencia a la palabra del Señor. Y es con nuestra hermana Nori. Hebreos 11, versículos 29 al 34. Vamos a pedir que el Espíritu Santo obre en esta mañana y que nos hable.
Buenos días, mis hermanos. Bendiciones del Señor. Esto está un poco más alto de lo que lo encuentro en cuatro. Eh, como dijo el hermano Ángel, vamos a leer en Hebreos 11, 29 al 34. Digan amén cuando lo tengan. Eh, y espero que ya si todos estamos de pie, la palabra se lee bajo la autoridad del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo. Y dice así: "Por la fe pasaron el Mar Rojo como tierra seca e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos 7 días. Por la fe, Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas, que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros."
Oremos. Padre santo, te damos las gracias, Señor, por esta mañana, esta tarde, y te damos gracias por este servicio, Señor. Te damos gracias porque nos has traído todos aquí sin conveniencia. Te damos gracias por tu amor y tu gracia, tu misericordia y, Señor, por tu protección, sobre todo, Señor, tu protección bajo momentos difíciles, Señor. Hoy tenemos que saber que nuestra fe va a crecer y vamos a enfocarnos, Señor, en que tú y solo tú nos puedes cuidar. Gracias, Padre. Gracias por todo lo que has hecho, todo lo que vas a hacer. Y padre, te pedimos hoy que tu palabra se haga real en nuestros corazones, sobre todo en nuestras vidas, y que sigamos viviendo todo, toda nuestra vida para ti solamente. En el nombre de Jesús te lo pedimos todo. Amén.
Hermana, ahora por los anuncios, queremos tomar un momento para dar una cálida bienvenida a toda nuestra visita. Tenemos una visita atrás. Bienvenido a la casa del Señor. Bienvenido. Eh, creo que una visita es de casa, pero hola. Igual vamos a saludarnos todos aquí para allá y para allá para acá. Bienvenido a la casa del Señor, ¿verdad? Ah, si no tienen boletín, mira este boletín que tenemos por los próximos meses. Aquí tenemos todo, ¿verdad? Los eventos, los horarios, ¿verdad? Que todo que vamos a hacer. También es bueno para tener para que lo podamos poner en oración, ¿verdad? Todos los eventos que el Señor tiene planeados con esta iglesia, con esta familia, mejor dicho, ¿verdad? Nos alegramos mucho de tenerlos a todos aquí en este día, ¿sí? En la casa del Señor. Y si tienes preguntas o necesitas oración, no dudes en acercarte a la familia pastoral o cualquier miembro de la iglesia. ¿Okay? Eh, los martes, ¿verdad? Los anuncios prácticos semanales que tenemos los martes tenemos un servicio de oración las 6:30 a.m., ¿verdad? Aquí en la iglesia. También está transmitido, ¿verdad?, en las redes sociales, en YouTube y Facebook. Si no lo pueden ir personalmente, ¿verdad? Puedes ponerlo en tu teléfono, en la computadora, ¿verdad? Y compartir con nosotros a las 6:30. Usa una manera bella, preciosa para ya poner tu día en las manos del Señor y la semana también. Los viernes estamos estudiando los Romanos a las 7 p.m. aquí en la iglesia, ¿verdad? Ha sido de bendición. Hemos aprendido mucho. Y este sábado tendremos un encuentro varonil. Amén. Varones. Solo para varones. Ah, de 13 en adelante y aquí en la iglesia a las 7 p.m. Sábado a las 7 p.m., por favor, varones, ¿verdad? Es un tiempo que el Señor me reveló en mi corazón que qué quiere que hagamos como un grupo de varones juntos. Eh, no va a ser una clase normal, va a ser algo más allá, ¿verdad? Un encuentro con el Señor, un tiempo para ponernos más vulnerables con el Señor y con nosotros mismos también para abrirnos, para hablar más y para encontrar más al Señor juntos, ¿verdad? Unánime. Y octubre 11 tenemos otro evento muy especial. Ya saben qué es. Vamos a la playa, ¿no? Se llama Esperanza Latina. Amén, ¿verdad? Amén. Un evento cristiano, un evento cristiano para toda la familia de la comunidad y aquí en Latinoamérica para Cristo. Amén. Amén. Y va a ser a las 5 p.m. octubre 11 aquí en la iglesia. Vamos a disfrutar una noche llena de comida, fútbol, música, adoración y oración. Levantamos juntos a Cristo, ¿verdad?, en esta tarde y nuestra cultura latina en unidad y fe. Vamos a creer en el Señor que Latinoamérica va a ser para Cristo. Amén. Más que todo es un tiempo donde podemos compartir esa fe y esperanza con todos en la comunidad. Y esa esperanza tiene un nombre: Cristo Jesús. Señor nuestro. Invite a todos, ¿verdad? No es una actividad solamente de nuestra iglesia. Invite a todos quien te conoce. Recuerden que todo es gratis y todos nuestros miembros, la iglesia, vamos a servir juntos. Y vamos a acercarnos a la pastora Mary para más información. Y si van a servir, también pásenle las tallas de sus camisas a la pastora Mary también. Y ahora vamos a ir con nuestra ofrenda, nuestros diezmos con nuestro hermano Martín.
Y fortaleza. Yo no lucho, no lucho con carne y con sangre. Estos principados no lucho con panes y con sangre. Con potestades en el nombre del Señor, el Dios de Israel. Y ángel fortaleza se. [Música] Adonay y Saba en tu espíritu es poder. Je estaba en su espíritu está iglesia. Él es, él es. No luo con ni con sangre es con principado. No lucho con ni con sangre.
Oremos, hermano. Padre, te damos gracias, Señor, por este día bendecido que nos has dado, Señor. Un día más para estar a cuenta contigo, Señor, para pedir, pedirte perdón, Señor, de nuestros actos, Señor, nuestros pecados, Padre. Doy gracias, Señor, por cada uno de mis hermanos que pudieron llegar, Señor, y los que vienen al camino, Señor. Tráelos con bien, Señor. Cuídalos, protéjelos, Señor, en todo momento, Padre. Gracias, Padre, porque todo viene de ti, Señor, y gracias porque nos das el sustento de cada día, Señor. Nos has mantenido de pie hasta ahora, Señor, y te pido que lo sigas haciendo con cada uno de mis hermanos, Señor, que siempre estés con ellos, Señor, que siempre los cuides, Señor, que donde quiera que ellos vayan, Señor, que tú vas con ellos, Señor, en todo momento, Padre. Gracias porque nos has cuidado, Señor. Nos has protegido, Señor, en estos momentos, Señor. Tu pueblo presenta su ofrenda, Señor. Yo pido, Padre, que lo multipliques, Señor, a ciento por uno, Señor, y que y los que no pudieron dar, Señor, también tú conoces sus corazones, Señor. También pido que le abras la puerta del cielo para ellos también, Señor, que les brindes una fuente de trabajo, Señor, que ellos puedan dar gozosamente para tu obra también, Padre. Gracias, Señor. Gracias porque, Señor, tú nos bendices en muchas, en muchas maneras, Señor. Nos has cuidado, Señor. Gracias, Padre. Te doy gracias, Señor, por cada familia que está aquí, Señor, que los cuides, Señor, que los protejas, Señor. Gracias porque nos has dado alimentos, has puesto alimentos en nuestra mesa, Señor. Gloria a Dios. Pido que bendigas a cada familia, Señor, a cada matrimonio, que siempre los lo estés, que usted por siempre estamos unidos, Señor. Gracias por por la familia de la iglesia, Señor, por esta familia que nos has dado, Señor, porque tú, Padre, tú hiciste que en este día, Señor, estuviéramos aquí, Señor, porque este fue un día que hiciste tú, Padre. Gracias por este día, Señor. Pido que bendigas su ofrenda, Señor, en el poderoso nombre de tu hijo amado Jesucristo. Amén.
[Música] A ponernos de pie, iglesia, adorar al Señor. Gloria a Dios. El poder estar aquí en este día juntos adorando a nuestro Señor en espíritu y en verdad, ¿verdad? ¿Me puedes mirar alguna sonrisa en este día? ¿Verdad? Que sonreír. El gozo del Señor es nuestra fortaleza. Ah, me quedé un poco asombrada porque entre la ofrenda y este momento de adoración, la canción que pusieron se llama, ¿cómo es? Está diciendo, "No, no lucho con carne ni con sangre. Él es Jehová de los ejércitos." Y es el Señor es tan lindo porque es la misma palabra que yo iba a leer para nosotros hoy. Así que si pueden cerrar sus ojos y extender sus manos y vamos a recibir esta palabra del Señor. Dice así: "Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo. Y habiendo acabado todo, estad firmes. Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad y vestíos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Y sobre todo, tomad el escudo de la fe con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación y la espada del espíritu, que es la palabra de Dios, orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el espíritu y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos."
Señor, te damos gracias. Sabemos, Señor, que estamos en una lucha espiritual. Estamos en un mundo caído por el pecado, pero es el mismo mundo que tú mandaste a tu hijo Jesucristo a venir a salvar. En este día, Señor, tomamos tu palabra viva y eficaz. Lo tomamos a pecho y en este día, Señor, decimos, nos vestimos de toda la armadura de Dios. Que no falte nada. Señor, ni el escudo, ni la espada, Señor, ni vistiendo nuestros pies con el evangelio de la paz, Señor. Que no falte nada en este día, Padre. Ahora mismo te pedimos, Señor, que si alguno de nosotros nos falta alguna pieza de esta armadura, no hemos puesto, Señor, esa pieza, sea la fe, sea el evangelio, predicar el evangelio, sea leer tu palabra. Señor, ahora mismo venimos a tus pies, nos arrepentimos y decimos, "Sí, Señor, queremos toda la armadura que tú tienes para tus hijos, Señor. No queremos entrar a esta batalla, Señor, desnudos sin armadura. Queremos toda la armadura de Cristo Jesús. Te damos gracias porque así, Señor, en adoración es cómo peleamos nuestras batallas espiritualmente. Y no conozco, Señor, cuál sea la batalla de cada persona en este lugar, pero sabemos, Señor, que cuando estamos contigo, cuando estamos en tu equipo, a tu lado, somos victoriosos. Te damos gracias porque nuestra victoria está asegurada en Cristo Jesús. Ayúdanos a pelear por medio de nuestra adoración. Ayúdanos, Señor, a creer que nuestra fe se aumente en este día para ver milagros, para ver liberación, para verte mover, no solo en este lugar, pero en nuestras familias, en esta ciudad, Señor, que estas canciones, que nuestras oraciones sean más que solo para nosotros, pero Señor, que puedan ir más allá, más allá, Señor, a tu pueblo, a todos, Señor, los que hacen falta que vengan a tu redil. Te lo pedimos, Señor. Te damos gracias por esto, que servimos a un Dios vivo y verdadero. Servimos a un Dios vivo y verdadero. Créelo hoy, pueblo de Dios. Tu Dios no está muerto. Él sigue obrando. Él sigue hablando a su pueblo. Te damos gracias, Señor. Permítenos, permítenos, Señor, verte hoy. Que no nos vayamos de aquí sin experimentar tu presencia. Que no nos vayamos de aquí sin amor en nuestros corazones por ti y por tus hijos. No permitas que nos vayamos de aquí sin transformación. Te necesitamos. Puedo solo dile al Señor en este día, dile, "Te necesito. Te necesito, Señor. Estamos desesperados por ti cada día, cada día te necesito más y más y más. Y si en su corazón están diciendo, "Bueno, ya yo lo conozco, ya lo tengo, no lo necesito." Sí, lo necesitas más y más cada día. No dejes que el orgullo te deje de recibir en este día. Te amamos, Señor. Te amamos, Espíritu Santo, te amamos. Jesús, haz tu obra en nosotros. Te amamos. Te amamos, Señor. Te amamos, Señor. En el nombre de Jesús. Amén."
Tú eres santo, Señor. Santo. [Música] Me quiero acercar. A tu lado está. Que el cielo sea real y la muerte negar. Quiero oír las voces de ángeles hoy cantando unidos. Aleluya. Santo, santo, poderoso. [Música] En gran yo soy. Al que es digno, incomparable, poderoso, extraño. Me quiero acercar a tu lado, estar al mundo, amar y al oscuro guiar el valle de huesos ver vivir cantando unidos. Aleluya. Santo, santo, poderoso, el gran yo soy. Al que es digno, incomparable, poderoso, el gran gozo cantado soy. [Música] Tiemble ante ti la tierra. Demonios huyen ya al mencionar tu nombre. Rey de majestad. No hay poder infernal que pueda resistir ante el poder y la presencia del gran yo soy. Gran yo soy. Gran yo soy. El gran yo soy. El gran yo soy. Granosy. Aleluya. Santo, santo, poderoso yo soy. Al que es digno, incomparable, poderoso, el gran soy. [Música] El gran soy. El canto soy. [Música] Tiembla ante ti la tierra. Demonios huyen ya al mencionar tu nombre, rey de majestad, no hay poder infernal que pueda resistir ante el poder y la presencia. Tiembran ti la tierra, demonios ya al mencionar tu nombre, rey de majestad, no hay poder y verdad que pueda resistir ante el poder y la presencia de él. Grosy. [Música] Grande soy. Grandoo. [Música] Soy. El gran soy. El gran soy. Oh, aleluya. Santo, santo, poderoso, yo soy al digno, incomparable, poderoso, el soy. [Música] Y el soy. Yo soy el so. [Música] [Música] Oh, sí, Señor. Tú eres el gran yo soy, Señor. Te alabamos. Hoy te exaltamos, Señor. [Música] La semana pasada el hermano Ángel estaba predicando y estaba hablando de uno de los sucesos en la palabra donde se empleó este nombre. Dice que se encontraba Moisés, si nos recordamos, frente a una zarza y el Señor estaba haciéndole un llamamiento a Moisés, pero Moisés empezó a ponerle pero y a ponerle excusas y cada vez que Moisés le ponía una excusa al Señor, el Señor le decía, "Tu hermano te va a ayudar, yo voy a estar contigo." Y cuando ya Moisés se decidió hacerlo todo, bueno, ¿y cómo me voy a presentar? ¿Quién me envía? Y el Señor le dijo, "Yo soy el yo soy, ese yo soy el que te envía hoy a tu trabajo, a tu familia, a tu casa, a tu pueblo." Cuando te pregunten, "¿Quién te envió?" El gran Yo soy me envió. Quiero invitarte a poder cantar esta parte y decirle que tiembla la tierra ante el Señor, ante la presencia del Señor Jesús. Todo espíritu se va, todo lo que no opera se va. Tiembla ante ti la tierra. Demonios huyen ya al mencionar tu nombre, rey de majestad. No hay poder infernal que pueda resistir ante el poder y la presencia. Tiembla ante ti la tierra. Demonios huyen ya al mencionar tu nombre. Rey de majestad, no hay poder infernal que pueda resistir ante el poder. Una vez más, iglesia, la tierra, tiembla ante ti la tierra. Demonios huyen ya al mencionar tu nombre, rey de majestad. Hay poder en tu que pueda resistir ante el poder y la el gran yo soy, el gran yo soy, el gran yo soy. El gran yo soy. El gran yo soy. El gran Dios. Todo junto cantamos. Aleluya. Santo, santo, poderoso. Verdadio soy. Al que es digno, incomparable, poderoso, yo soy tan gloso. [Música] El gran yo soy. Grandoso. Grandos. [Música] Aleluya. Santo, santo, poderoso, glorioso al que es digno, incomparable. Poderoso. [Música] El grano. Aleluya. Santo, santo, poderoso, el grano, al que es digno, incomparable, [Música] poderoso, el gran es lo que vamos a cantar en el cielo, hermanos. Junto con los ángeles todos vamos a decir aleluya, santo, santo. Tú eres santo, tú eres santo, Dios. Santo, santo, santo, santo, santo eres Dios poderoso. Digno eres tú, digno eres tú. Todos juntos. Tú eres santo. [Música] Santo es tu Dios poderoso. [Música] Digno eres tú, cordero de Dios. Amén. [Música] Solo tú eres digno, será el único digno. Hermano, tú puedes buscar en toda la tierra, pero no vas a encontrar en todo el universo un Dios que se compara a nuestro Dios. Él es grande. Él es el único digno. Él es el gran Yo soy. [Música] Por último, vamos a cantar todos juntos y decirle, "Señor, tú eres santo." Todos juntos. Santo, santo eres tu Dios poderoso. [Música] Digno eres tú. Digno eres tú. Amén. [Música] Amén. Ese aplauso para Dios. O fuerte, hermano. Alaba, hermano, de todo corazón. [Música] Cargaste tú mi cruz, mi libertad. Con tu vida compraste. [Música] Y ahora tuyo soy, proclamaré tu bondad para siempre. Canten la iglesia, digno y digno de alabar, Cristo. Nombre sin igual. Tú eres digno de alabar y digno de alabar, Cristo. [Música] Nombre sin igual. Tú eres digno de [Música] [Música] vergüenza huye hoy. Rendido estoy ante tu amor inable. [Música] Tu gracia eterna es. Proclamaré tu bondad para siempre. Digno de alabar, Cristo, nombre sin igual. Tú eres digno de alabar, digno de alabar, Cristo. Nombre sin igual. Tú eres digno de alabar. Digno de alabar, Cristo. Nombre sin igual. Tú eres digno de alabar, digno de alabar, Cristo. Nombre sin igual. Tú eres digno de alabar. [Música] Digno, digno eres tú. Sé exaltado hoy en los cielos. Ven y llena este lugar. Eres digno de alabar. No hay otro nombre igual. Exaltado en los cielos. Ven y llena ese lugar. Eres digno de alabar. No hay otro nombre igual. Sé exaltado en los cielos de este lugar. Eres digno de alabar. No hay otro nombre igual. Exaltado hoy en los cielos. En este lugar eres digno de alabar. No hay otro nombre igual. Sé exaltado en los cielos y llena este lugar. Es digno de alabar. No hay otro nombre igual y se exaltado y en los cielos me llenas lugar. Eres digno de alabar. No hay otro nombre. Eres digno de alabar. Oh, Señor, levanta tu oración. Levanta tu adoración para él. Digno de alabar, Cristo, nombre sin igual, digno de alma atrás. Digno de alabar, Cristo. [Música] No es igual. Tú eres digno de alabar y digno de alabar, Cristo. Hombre es digno igual. Tú eres digno de alabar. Y digno de alabar, Cristo. Nombre es igual. Tú eres digno de alabar. Oh, levanta tu voz al Señor. Tú eres digno, digna, digna. [Música] [Risas] [Música] Divo, digo, [Aplausos] digno, digno, digno, digno. Tú eres digno, digno, [Música] digno, digno. [Música] Digo, digno, [Música] digno, digno. [Música] No hay otro nombre igual. No hay otro nombre igual, [Música] no hay otro nombre igual. Vamos, vamos a cantar su nombre. Yeshua. [Música] Ah. [Música] Yesu. [Música] Yesu. [Música] Levanten su nombre hoy. Jesús. [Música] Jesús. [Música] Oh, Yeshua. Yeshua, Yeshua. Jesús. [Música] Jesús, Jesús. [Música] Y tuyo es el reino. Tuyo el poder. Tuya es la gloria por siempre. La iglesia y tuyo es el reino. Tuyo el poder, tuya es la gloria. Por eso estamos aquí hoy, de esto se trata. Y tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya y la gloria por siempre. Amén. Y tuyo es el reino, tuyo el poder, tuya es la gloria delante y tuyo es el reino. Tuyo el poder. Tuya es la gloria siempre. Amén. Y tuyo es el reino, tuyo el poder. Tuya es la gloria por siempre. Yeshua. [Música] Yesu. [Música] Yesu. [Música] Amado de miú, amado de mi alma. No hay nadie como tú. No hay nadie como tú. Mi amado el más yes, mi amado el más bello y mirar. [Música] Mi alma el más bello entre mies y mi amado más bello de millares y millones canten. En su nombre Yeshua. [Música] [Música] Yesu. [Música] sigáo. Yesu ah. [Música] Yesu. [Música] [Música] de mi corazón a los cielos. Cristo en el centro. Cristo el centro se trata de ti, de mi corazón a los cielos. Cristo es el centro, se trata de ti. Todo es para ti. De mi corazón a los cielos. Cristo es el centro. Se trata de ti. Se trata de ti. De mi corazón a los cielos. Cristo es el centro. Se trata de ti. Todo es para ti, Yeshua. [Música] Se trata de ti. Siempre ha sido para ti. Y esta reunión, esta canción, toda mi vida y es para ti de mi corazón a los cielos. Cristo el centro. Cristo el centro. Se trata de ti, de mi corazón. A los cielos. Cristo es, se trata de ti. Todo es para ti. [Música] [Música] [Música] Trata de ti. Solo es para ti. [Aplausos] Aleluya. [Música] No tengo nada para dar. Solo un deseo de adorar. Mi corazón sediento está. Y este es el lugar donde quiero estar y acepta mi corazón como ofrenda. Todo lo que traigo es todo lo que tengo y todo lo que quieras yo te lo entrego. [Música] No tengo nada para dar, solo un deseo de adorar. Mi corazón se viento está. [Música] Este es el lugar. [Música] Donde quiero estar y acepta mi corazón como ofrenda. Todo lo que traigo es todo lo que tengo y todo lo que quieras yo te lo entrego. Acepta mi corazón como ofrenda. Todo lo que traigo es todo lo que tengo y todo lo que quieras yo te lo entrego. [Música] Lo dejamos todo en el altar. Y quita lo que quieras quitar. Todo lo que impida nuestra dignidad. Dame lo que me quieras dar y cuando me lo pidas te lo devolveré. Quita lo que quieras quitar. Todo lo que impida nuestra intimidad, dame lo que me quieras dar y cuando me lo pidas te lo devolveré. Hay un llamado hoy a dejarlo todo a tus pies. [Música] Y acepta mi corazón como ofrenda. Todo lo que traigo es todo lo que tengo y todo lo que quieras, yo te lo entrego hoy. Acepta mi corazón como ofrenda. Todo lo que traigo es todo lo que tengo, todo lo que quieras, yo te lo entrego hoy. Y quita lo que quieras quitar. Todo lo que impida nuestra intimidad. Dame lo que me quieras dar. Y cuando me lo pidas te lo devolveré. Y quita lo que quieras quitar. Todo lo que impida nuestra intimidad. Dame lo que me quieras dar. Y cuando me lo pidas te lo devolveré. [Música] Te lo devolveré. mi y acepta mi corazón como ofrenda. Todo lo que traigo es todo lo que tengo y todo lo que quieras, yo te lo entrego hoy. Acepta mi corazón como ofrenda. Todo lo que traigo es todo lo que tengo, todo lo que quieras, yo te lo entrego. Quita lo que quieras, quita todo lo que impida nuestra intimidad. Dame lo que me quieras dar. Y cuando me lo pidas te lo devolveré. Y quita lo que quieras quitar. Todo lo que impida nuestra intimidad. Dame lo que me quieras dar. Y cuando me lo pidas te lo devolveré. Y quita lo que quieras quitar. Todo lo que impida no está enidad. Dame lo que me quieras dar. Y cuando me lo pidas, te do y acepta mi corazón como ofrenda. Todo lo que traigo es todo lo que tengo y todo lo que quieras, yo te lo entrego hoy. Acepta mi corazón como ofrenda. Todo lo que traigo es todo lo que tengo, todo lo que quieras, yo te lo entrego hoy. Y quita lo que quieras quitar. Todo lo que impida nuestra intimidad. Dame lo que me quieras dar y cuando me lo pidas te lo devolveré. Y quita lo que quieras quitar. Todo lo que impida nuestra intimidad. Dame lo que me quieras dar y cuando me lo pidas te lo devolveré. [Aplausos] [Música] Y cuando me olvides te lo devolveré. Y cuando me olvides y acepta mi corazón como ofrenda. Todo lo que traigo, todo lo que tengo y todo lo que quieras, yo te lo entrego hoy. Acepta mi corazón como ofrenda. Todo lo que traigo es todo lo que tengo, todo lo que quieras, yo te lo entrego. Todo lo que tengo, Señor, te lo entrego hoy. ¿Por qué lo dio todo, hermano, lo dio todo por amor a nosotros? Dice el Señor en su palabra, "De toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida." Él pide y quiere y anhela vivir en el corazón de todo ser humano. Pero el ser humano, que es su creación, tiene que decidir y abrir la puerta de su corazón para que él pueda entrar. Él es un caballero. Él tiene poder para hacer todas las cosas que él quiera en su autoridad divina. Pero es tu decisión y la mía si lo dejamos entrar o no a nuestro corazón. Le vuelvo a repetir, él dice, "De toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida. De lo que tú tengas en tu corazón depende de que tú tengas vida eterna o no. Depende de a quién tú le diste tu corazón. Si le diste tu corazón a Cristo Jesús y le pediste, "Señor, ven a vivir a mi vida." Déjame decirte que yo te garantizo que tienes la vida eterna que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. Jesús te ama y yo también. Pueden sentarse, mis hermanos. Los niños se pueden ir con su maestra. En lo que la pastora Mary viene acá, ella trae el mensaje hoy para la iglesia. Saludo a todos mis hermanos, a los que están de visita por primera vez, a los que han venido como creado. Jesús le ama y nosotros también. Mucho, mucho. Vamos a orar para entrar este lugar. Gracias, Señor, por tu amor, gracia y misericordia. Gracias, Señor, por las alabanzas, las adoraciones, Señor. Gracias por cada familia aquí representada, por cada hermano, Señor. Y si hay alguno que no te conoce, Señor, sabemos que hoy va a ser un día de salvación para él también, Señor. Que tu Santo Espíritu, Señor, ministre a través de tu sierva, que la use con poder de lo alto, que nos vayamos de aquí, Señor, corazones renovados y transformados. Te pedimos todo esto, Señor, en el nombre que es sobre todo nombre, en el nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro. Iglesia dice amén y amén. Amén. Amén.
Buenas tardes, iglesia. ¿Cómo estamos hoy? Bendecidos en el nombre del Señor, ¿verdad? Amén. Gracias al Señor por su presencia. Gracias al Señor por estar aquí hoy y gracias al pastor por la honra de hablarle a su pueblo hoy. Ah, para los que no me conocen, creo que casi todos me conocen, pero me llamo Mary. Ese es mi papá. Los amo, iglesia. Normalmente tengo un mensaje un poco diferente a lo que están acostumbrados a oír de mí en esta tarde. Lo digo porque normalmente el Señor me da mensajes que se sienten un poquito como cirugía de corazón. Sí, es verdad. Sí. Pero el de hoy sentí mucho el Señor presionarme porque el hermano Ángel nos dio un mensaje de mucha cirugía la semana pasada y sentí que el Señor me estaba instando que el mensaje de hoy fuera algo de aumento, no de quitar. Ah, y van a entender por qué cuando entremos en el tema de hoy, pero siento que es algo necesario y como estábamos cantando, ¿verdad? Quita lo que quieras quitar. Es necesario siempre tener eso en mente para la preparación del corazón, ¿verdad? Todo lo que impida la intimidad con el Señor que sea removido en el nombre de Jesús es bíblico, es correcto, pero también vamos a crecer en las áreas que el Señor quiere alimentar en nosotros. Amén. Ese va a ser el enfoque de hoy y hay un área muy específica que vamos a ver y vamos a hablar el día de hoy. Pero quiero que no miren a nadie, cierren los ojos un segundo antes de orar y solo recuerden que es necesario que cada mensaje nos toque a nosotros primero, ¿verdad? No mires el lado, no mires a nadie más. Porque la realidad, hermanos, es que nadie puede detener el propósito de Dios para tu vida. Tú eres el único que puede decidir no seguir lo que él te está diciendo. La obediencia es algo que nadie puede cumplir por ti. So, quiero que tomemos esto muy personal, muy en serio, ¿verdad? Y hablar de algo que vamos a crecer. Quiero que que vamos a orar en este momento también. Ah, y si sienten en su corazón arrodillarse, sentarse. Yo me voy a arrodillar. No, no quiero que piensen que lo estoy haciendo por tradición o por lo que sea. Es lo que vi en mi corazón, lo que sentí con el Señor, arrodillarme en este momento, darle el control a él completamente. Si sienten pararse, arrodillarse como ustedes quieran. Pero vamos a seguir orando.
Padre Santo, encomendamos este tiempo delante de ti, Señor. Seguimos delante de ti porque te hemos presenciado ya, Señor. Y estamos aquí, un pueblo hambriento de ti, Señor. Tu pueblo que tú has llamado, Señor, a reunirse hoy pidiendo más y más de ti, más de tu presencia, Señor, más de todo lo que tú quieras dar, Señor. Que cuando quites o pidas, Señor, te demos todo lo que tú pidas, Señor. Padre, pedimos especialmente que seas tú hablándonos hoy, Señor, que no sea yo, que sea un mensaje directo del trono, Señor. Yo simplemente soy un vaso. Quiero ser usado por ti, Señor, para llevar esta palabra. Háblanos, Señor. Estamos aquí. Nuestros oídos están abiertos. Dile, "Heme aquí, Señor. Aquí, Señor. Quiero oírte. Quiero salir diferente como pueblo, Señor. Hoy vamos a venir delante de tu trono por la sangre de tu hijo Jesucristo y vamos a pedirte, Señor, que aumentes nuestra fe. Pedimos hoy un aumento de fe para esta tu iglesia, Señor. Aumenta nuestra fe, Señor. Y desde ya, hermanos, comiencen a pedirle, aumenta mi fe, Señor. Mientras escuchamos este mensaje, aumenta nuestra fe, Señor. Mientras leemos tu palabra hoy, aumenta nuestra fe, Señor. Crécela, Padre, porque podemos pedirlo así como los discípulos. Aumenta nuestra fe, Señor, porque somos tus discípulos. Auméntala, Padre Santo. Y que solo sea el Espíritu Santo hablando en este lugar. Ningún otro Espíritu tiene lugar ni territorio. En el nombre de Jesús. Y la iglesia dice, "Amén." Amén. Gloria a Dios. Amén. Amén. Hoy les voy a hablar de la fe. Amén. Necesario para los hijos de Dios. Amén. Amén. Pero para introducir la fe, el Señor me puso un pasaje en el corazón. Así que vamos juntos a Josué. Y leímos al principio del servicio los que estábamos prestando atención, ¿verdad? Leímos el mismo acontecimiento, lo leímos en Hebreos porque se menciona otra vez, pero quiero empezar en nosotros. Amén. Lo tienen, iglesia. Amén. Amén. Como introducción, simplemente voy a decir, Israel sufrió, Israel, el pueblo de Dios, que se menciona en el Antiguo Testamento, ¿verdad? Sufrió 430 años de aflicción. 430 años de aflicción. Se menciona la palabra ese número exactamente. No vamos a caer en debate desde cuándo comenzó Egipto o no, pero ya habían sufrido aflicción. 430 años de aflicción es el número que menciona la palabra. Y después de que sufrieron aflicción, estuvieron en el desierto, ¿cuánto tiempo? 40 años, ¿verdad? En realidad, cuando lo miras así, 40 años comparados con 430, no es tanto, ¿verdad? Es como un décimo del tiempo que pasaron. Lo podemos entender así más o menos, ¿verdad? Pero la realidad es que cuando el pueblo de Dios sale de Egipto, el viaje pudiera haberle durado 11 días, un tiempo mucho más corto que 40 años, ¿sí o no? Pero el Señor eligió moverlos a través del desierto en la manera que lo hizo por una razón. Okay, estamos, iglesia. Amén. Ahora les voy a introducir a Josué. Los que hemos leído la palabra lo sabemos un poco. Josué era un varón de Dios, es sucesor de Moisés, ¿verdad? Era un hombre que amaba la presencia del Señor. Incluso dice la palabra que cuando Moisés se iba de la presencia del Señor, Josué se quedaba postrado. Amén. Estamos. Josué tenía intimidad con el Señor. Y cuando vemos el libro de Josué, ¿verdad? Empieza y vamos a Josué 1, empieza con una promesa, ¿verdad?, que ya Dios le había dado al pueblo. Y aquí se la vuelve a decir a Josué en específica porque Dios ya está hablando a Josué para hacer un pacto con el pueblo que estaba vivo en ese día, en ese tiempo, para que llegaran a un lugar a dónde iban a la tierra prometida. Amén. Estamos, entienden la historia hasta ahora. Perfecto. Okay. Y dice la palabra del Señor en Josué 1, aconteció después de la muerte de Moisés, siervo de Jehová, estoy en el primer versículo, que Jehová habló a Josué, hijo de Neú, servidor de Moisés, diciendo, "Mi siervo Moisés ha muerto. Ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel." Ahí está. Pasa este Jordán. Moisés ya murió. Es turno de esta generación. Pasen ese Jordán que es un río. Están delante de un río. Se pudieran haber acomodado quizás, pero el Señor les sigue recordando. Esta no es la tierra. La tierra está allá. Vamos a la tierra. Amén. Y dice, vamos a pasar. Dice, "Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar, donde se pone el sol será vuestro territorio. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida." ¿Cuántos quieren esa promesa? Amén. ¿Verdad? Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, estaré contigo. No te dejaré ni te desampararé. ¿Saben que eso es para ustedes también? Él no nos dejará y no nos desamparará. Lo dice la palabra del Señor. Así que aunque el mundo parece que se está cayendo, que en gran parte dice la palabra del Señor que va a pasar, no podemos desmayar porque dice la palabra del Señor que él no nos dejará ni nos desamparará. Y no lo dice solamente en este versículo, pero quiero que nos pongamos en esa posición de una persona que recibe palabra del Señor. ¿Cuántos hemos recibido promesa del Señor sobre algo? ¿Cuántos todavía estamos esperando esa promesa? Tenemos promesas que estamos esperando. Pero cuando Jehová dice algo y lo dice a tu corazón y lo habla, podemos estar firmes, parados, creyendo que Dios lo va a cumplir, porque Dios no es hombre para mentir. Amén. Amén. Así que hoy quiero que ya vayamos como sacudiendo. A veces la fe la tenemos a un ladito y empieza a un poco de polvo. Está ahí en una esquina. Y quiero que ya empecemos como a quitarle el polvo a nuestra fe, a soplarla y decir, "Señor, trae fuego nuevo sobre mi fe hoy. Señor, quiero que crezca, quiero que crezca en esta tarde." Amén. Y hermanos, les hablo de este mensaje porque este ha sido un proceso que el Señor ha traído en mí. Dice la palabra del Señor que hay diferentes dones. No voy a entrar mucho en los dones hoy ni es parte de mi tema, pero la fe es uno de los dones que menciona la fe, ¿verdad? Y la realidad es que eso es como otra medida aún mayor cuando alguien tiene el don de la fe. No sé si han conocido personas, yo sé que hay varios en esta congregación que conozco que tú los hablas y es como no, en el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús. Y están muy seguros. Estoy sincera, ese no es mi don específico, tengo otros, pero la fe es para todos y tenemos que irla creciendo. No podemos quedarnos estancados en una porción, ninguna parte que sea. No nos podemos acomodar. Es que esa fe grande es para el pastor, no es para mí, no es para todos. Todos tenemos que creer, todos tenemos que aumentar. Podemos pedir, aumenta mi fe, Señor. Podemos decir eso juntos. Aumenta mi fe, Señor. Otra vez más. Aumenta mi fe, Señor. ¿Verdad? Tenemos que todos pensar así, creer así, cuando nos falla la fe, pedirle más al Señor. Es una oración agradable delante de él. Amén. Amén. Ahí Josué recibe una vez más de la boca del Señor una promesa. Esa tierra será tuya. Esa tierra será tuya. Y como él la recibió del Señor esa promesa, él estaba seguro. Él tenía una seguridad. ¿Cuántos hemos dudado del Señor en algún momento? Y en su misericordia el Señor aún ha cumplido la cosa que hemos dudado. ¿Sí o no? Es verdad. Entonces, vamos a usar esos testimonios, esos momentos que el Señor ha cumplido a pesar de nuestra falta de fe para decir, "Si él pudo con eso, voy a perseverar en la fe aún más para ver cosas aún mayores." Amén. Amén. Seguimos. Dice la palabra del Señor que él entregó todo, ¿verdad? a vuestro pie desde el desierto Líbano y vamos al cinco. Nadie te podrá hacer frente. Me encanta. En todos los días de tu vida como estuve con Moisés, estaré contigo. No te dejaré ni te desampararé. Pero viene ahora algo para Josué. Esfuérzate y ¿qué? Y sé valiente. Le dijo, "Escóndete, sé cobarde, no hagas nada." ¿Qué dijo otra vez? ¿Qué dijo? Y sé valiente. El pastor le encanta un versículo que dice que solo los valientes arrebatan el cielo del Señor, ¿verdad? El reino del Señor. Y es por qué también hay otras versiones que dicen, "Los violentos arrebatan el cielo." ¿Saben por qué esa palabra? Porque significa algo con mucha pasión, que no podemos estar estancados ni de brazos cruzados ni quedarnos a un lado, sino algo con mucha pasión, perseguir las cosas con mucha pasión, creyendo que ya son reales. Amén. Amén. Esfuérzate, ¿qué? Porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que le daría a ellos. Él lo juró y él lo iba a hacer. Amén. Solamente, ¿qué? Esfuérzate y sé qué muy valiente. Ahí se lo repite. Esfuérzate y sé valiente. Yo no sé ustedes, pero si alguien viene a mí y me dice, "Okay, Mary, te voy a dar una noticia, pero tienes que ser valiente." ¿Tú crees que va a venir algo fácil después o algo difícil?" Ah, ¿verdad? Si me dices, "Mary, cuéstate a dormir, tranquila." Quizás sí, pero si me dices, "Hermana, esfuérzate y sé valiente." No es mala la noticia, pero esfuérzate. Ya yo sé que viene algo un poco difícil. ¿Sí o no? ¿Estamos de acuerdo? Viene algo un poco más difícil. Viene algo que va a sacudirte un poco quizás. Y el Señor le dice, "Solamente esfuérzate y sé muy valiente para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó." Hoy le digo al pueblo en el nombre del Señor, esfuérzate y sé para cuidar hacer conforme todo lo que el Señor te ha dicho y te ha hablado a través de su palabra. Amén. Porque eso es lo que tenemos ahora, cuando aquellos tenían la ley de Moisés. Ahora tenemos la Biblia completa y el Espíritu Santo. Esfuérzate y sé muy valiente, iglesia, para ser conforme el Señor ha mandado, para no temblar en los pies cuando vengan la situación, pero creer en fe lo que tu Señor ha dicho sobre ti. Amén. Amén. No te apartes de ella, ni a diestra ni a
siniestra. No te apartes de ella. Ahora digo, no nos apartemos nunca de la presencia del Señor o de su palabra. Amén.
Para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Y yo no sé ustedes, pero eso me hace pensar: buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se añadirá. Todo lo demás. Así que si estamos caminando esa línea recta con el Señor, ¿verdad? Si estamos confiando en él, van a venir momentos, pero dice la palabra del Señor que vamos a ser prosperados. Lo veamos en ese momento, o sea, de una manera que no entendemos, inmediatamente podemos confiar que el Señor tiene nuestro mejor interés, porque él es un padre que nos ama. Él es un padre que nos ama. Él no es alguien que está, o lo como lo pintan a veces, desinteresado de tu vida, no. Él te ama y te conoce por nombre y apellido y ante nombre y todas las generaciones que vinieron antes de ti. Amén.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito. Dice: "No te apartes de mi palabra. No te apartes de mi palabra para que puedas hacer conforme en ella está escrita." Amén. Porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Porque entonces, no es: "Hazlo a tu manera y sí, yo voy a estar contigo." No, no dice eso. Dice: "Medita en este libro y ponlo en práctica y todo va a estar bien." Amén.
Y es que la realidad, sabemos el final. ¿Cuál es el final de la historia? Cristo Jesús viene en su gloria y derrumba todo lo que está en contra de él. Y hay un cielo nuevo y una tierra nueva. Amén. Ya sabemos el final, así que podemos pelear ya sabiendo que hemos vencido. Amén.
Mire que te mando que te esfuerces, tercera vez, y seas valiente. No temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas. Leímos en el Salmo 139, viernes, que si bajo, si subo, siempre estás ahí, Señor. Estás en todos lados. No podemos escondernos de su presencia. Amén. Amén. Está hablando el Señor hoy. Sí. Amén.
Y otra vez seguimos leyendo el pasaje y le dice: "Esfuérzate, sé valiente." El pueblo escucha a Josué, le dice: "Vamos a hacer como el Señor te ha dicho." Y fueron obedientes. Después, ¿qué pasa? Josué va, envía espías a Jericó. Okay. Ahí vamos entrando en la historia. ¿Dónde quiero llegar? Como dice el pastor, ¿a? ¿Dónde quiero llegar? Iglesia. Josué envía espías a Jericó. En esa historia se ve la introducción de Rahab, ¿verdad? Que dice que quiere que sea su Dios. También Jesús viene de ese linaje y hay mucho más en esa historia, pero no voy a leer el pasaje entero porque no nos vamos. Pero hay muchos sucesos importantes en el dos también, ¿verdad? Le dicen a ella que ella va a permanecer, pero que ellos vienen a tomar la tierra. Ella reconoce que el Señor está con ellos. Hay un reconocimiento que el Señor está con ellos. Amén.
Después el paso del Jordán. Vamos al tres todos juntos, ¿verdad? Y vamos a leer solo los primeros versículos. Josué se levantó de mañana. Josué 3, primer versículo. Josué se levantó de mañana y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán y reposaron allí antes de pasarlo. Y después de tres días, los oficiales recogieron el campamento y mandaron al pueblo diciendo: "Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella." ¿Verdad? Hay una dirección, hay una dirección a la cual ellos tienen que ser obedientes. Que era el arca del pacto, ¿simbolizaba qué? La presencia del Señor y la promesa también que Dios tenía con su pueblo, porque eso es un pacto. Yo voy a estar contigo. Y ahí estaba. Amén. Amén. Presencia, promesa y ¿qué más? Identidad. Porque ellos eran hijos de Dios, eran el pueblo de Dios, ¿verdad? Estaban creyendo y confiando en él. Amén. Amén.
Entonces, tuvieron que ser obedientes y hacer tal como estaba escrito. Y aquí si miramos, dice al fin, versículo 4: "A fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir, por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino." Así que Dios no está dando una dirección, pero entre vosotros y ella haya distancia como de 2000 codos. Es más o menos, es un poquito más de media milla, una distancia de más o menos media milla, un poquito más. No os acercáis a ella. Y Josué dijo al pueblo: "Santificaos." ¿Qué dice? "Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros." Hay un llamado a la santificación antes de la maravilla, ¿sí o no? Así es. Y tuvieron que ser tal como dijo el Señor, al pie de la letra, tuvieron que seguir los pasos. Amén.
Bueno, pasa en el Jordán. Leemos en el versículo 11: "He aquí el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán. Tomad pues ahora 12 hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu, y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón." Y así pasó. Hay algo demasiado grande para nuestro Señor. Así que pasan el Jordán, llegan a donde están en el cuatro, toman piedras del Jordán. Estoy dándoles un recorrido de la primera carta del libro de Josué. Tomen piedras del Jordán. ¿Para qué? Para recordar lo que el Señor había hecho. Y si leemos el final del capítulo 4, ¿qué dice? Que los hijos van a preguntarte de dónde salieron esas piedras y vas a poder testificar. Amén. Hoy en día esas piedras son nuestros testimonios, son los que hemos pasado. Para mí, incluso tengo cicatrices en mi cuerpo de situaciones que he pasado y el día de mañana puedo decirle a mis hijos cuando me miren y digan: "¿De dónde salió eso?" Puedo decir: "El Señor me libró." Y cuántos testimonios más poderosos no tenemos como cuerpo, muchos no. Amén. Hay que confiar en el Señor. Piedras de testimonio.
Después, y quiero, le estoy haciendo esta historia de introducción para que conozcan los planes del Señor, que el Señor no nos está apurando tampoco. Tenía cosas que cumplir en el camino y al llegar ahí, ¿sí o no? Incluso en el capítulo 5 van a llegar a Jericó. Van a llegar a Jericó, que es la entrada a la tierra prometida. Y antes de llegar a Jericó, el Señor les pide algo y está interesante, está en el capítulo 5 y es que circuncide a todos los que iban con él. Okay, hermanos, seamos sinceros, esto es lógico. Van a ir a una batalla, van a pelear hasta donde ellos entienden, pero toma un cuchillo y circuncida a todos los hombres. Está interesante, ¿no? Tenía lógica, pero ¿qué hicieron ellos? Obedecieron. La obediencia del Señor y los planes del Señor van más allá de nuestra lógica. No siempre van a tener sentido. El Señor va a pedirnos pasos de fe obedientes que no van a ser lógicos. Y lo he experienciado, me ha pasado en mi vida. Situaciones que me he enfrentado, que que pienso que la idea lógica sería hacerlo de una manera y cuando voy al Señor y le pido que me hable a través de su Espíritu Santo, me dice: "No, de esa manera no. Hazlo completamente diferente." Y yo me quedo: "Pero Señor, ¿cómo, cómo va a pasar si lo hago así?" Pero tenemos que confiar.
Ahora, esto no lo malinterpreten como no tener discernimiento ni entendimiento, pero le ha hablado este pueblo lo suficiente del discernimiento para que entendamos que si no hemos escuchado el Espíritu Santo una dirección y parece una locura, probablemente no es de Dios. Entendemos. Pero si es una locura y lo que se te está atrapando es una religiosidad o porque no luce de la misma manera que siempre lo has visto, el hermano Ángel lo dijo la semana pasada, tenemos que estar dispuestos a arriesgarnos porque sin el riesgo no estamos ejercitando la fe. ¿Entendemos? Porque si todo es como si todo lo hago a mis propias fuerzas, ¿dónde está la fe? Yo sé hasta dónde yo doy técnicamente, ¿sí o no? Amén.
So, lo hacen. Dice el versículo 8 en el capítulo 5: "Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento hasta que sanaron." Estuvieron ahí en el campamento hasta que sanaron. ¿Y cómo no vinieron otros pueblos a atacarlos? Se habían oído de ellos todo este tiempo. Estaban ahí sentados, lo dicen como gallinas en el para que los fueran a recoger para. Pero, ¿por qué no no fueron contra ellos? Porque el Señor estaba con ellos y ellos estaban en obediencia. Amén.
Y Jehová dijo a Josué: "Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto." Por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal. "Aún. He quitado lo último que quedaba de Egipto de ustedes." Y a veces estamos caminando y todavía tenemos pedacitos de Egipto adentro. No voy a entrar en la cirugía de corazón hoy, pero recordemos el mensaje y repasemoslo. Si hay algo en nosotros que es Egipto, que no es del Señor, quitémonos. Amén.
Al right. Y vamos al final del capítulo 5 y casi casi entramos en el mensaje y dice el final del capítulo 5, versículo 13: "Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada, eso es que estaba fuera de su el lugar donde se aguanta, ¿verdad? Tiene una espada fuera de donde se aguanta. Dice: "¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?" Él respondió: "No, mas como príncipe del ejército de Jehová he venido ahora." Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, la adoró. Ese no era un ángel. Si hubiera sido cualquier otro ángel, no acepta la adoración de Josué. Ese era el Señor que hizo una visitación a Josué. ¿Entendemos? Amén. Y dice que se postró sobre su rostro. Cuando usted ve a alguien en una iglesia postrado sobre su rostro, eso es bíblico. Eh, podemos postrarnos en nuestro rostro delante del Señor y pedir o simplemente sentimos tanto su gloria y su grandeza que nos postramos porque él es grandioso. Amén.
Dice: "Sobre su rostro en tierra la adoró y le dijo: ¿Qué dice mi Señor?" Otra prueba de que no es un ángel, es su señor. Amén. "A su siervo." Y el príncipe del ejército de Jehová. Y me encanta ese nombre porque a veces no nos recordamos que ese también es nuestro Señor Jesús para nosotros, el príncipe del ejército de nuestro Señor. Amén. Quien nos defiende y se respondió a Josué. Y aquí me pareció tan interesante porque comenzamos donde terminó la prédica la semana pasada. Dice: "Quitad el calzado de tus pies porque el lugar donde estás es santo." Y Josué así lo hizo. Amén. ¿No sabían, verdad? Que a Josué también le había pedido el Señor que quitara el calzado de sus pies porque estaba en un lugar santo. Y ahí comenzamos la toma de Jericó. Y ese es en realidad el mensaje de hoy. Todo eso era de introducción, pero era necesario.
Vamos a leer el versículo uno. "Ahora Jericó estaba cerrada, bien cerrada a causa de los hijos de Israel. Nadie entraba, nadie salía." Y quiero que pongamos la foto de Jericó para que entiendan cómo lucía este lugar, ¿verdad? Era un lugar así más o menos. Eso es una una réplica humana que hicieron, pero era un lugar bien amurallado. Tenía de hecho dos muros, no uno, porque el primer muro tenía encima del casas, era como la primera guardia y tenía el segundo muro también. Y ese así lucía. Era un lugar intimidante. Dice la arqueología que jamás en la vida un grupo como el que venía de Israel pudiera haber tomado ese lugar. Era un lugar preparado en ejército, preparado en recursos. Estaba la entrada de la tierra de Canaán. Entrada. ¿Para qué? Para proteger. Habían líderes militares, habían personas que pudieron haber acabado con los israelitas, pero Dios había hablado y Dios tiene la última palabra. Iglesia de Cristo Jesús, Dios tiene la última palabra sobre tu vida. No la tiene el enemigo y no la tiene el mundo. La tiene el Señor, tu Señor. Amén. Amén.
¿Habría sido fácil conquistar a Jericó? No. Jericó famosa por sus dobles murallas, una exterior y una interior, ¿verdad? Para la guerra antigua, romper este tipo de defensa era casi imposible. Habían guerreros preparados y humanamente unos exexclavos noas, sin armas de asedio, no podían conquistar. Tenían algunas almas, tenían un pequeño ejército, pero a sus fuerzas no pudieran haberlo hecho. Entendemos esa parte. A sus fuerzas no lo podían haber hecho y solo tenían una aliada y su familia en esa ciudad que después si quieren lean ese capítulo, pero una sola, una mujer que no era ni de buena reputación en la ciudad, era la única aliada que tenían. Así que no fue un trabajo desde adentro hacia afuera, no fue algo maquinado con mucho tiempo, pero Dios tenía la última palabra. Amén.
La ubicación era estratégica. Jericó estaba cerca del río de Jordán vigilando la entrada a Canaán. Era una fortaleza de acceso. ¿Qué son las fortalezas? Son lugares difíciles de conquistar. ¿Cuántos hemos tenido lugares difíciles de conquistar en nuestra vida? Y cuántos hemos visto la mano del Señor romper esas fortalezas porque yo lo he visto en mi vida y sé que si hoy tienes alguna fortaleza que has visto, corre tu torre fuerte que es el Señor para que él la derrumbe en el nombre de Jesús. Porque es posible, es verdad, es real. Tenemos testimonio tras testimonio de que el Señor obra a nuestro favor. Amén.
Un lugar difícil de conquistar, pero sabes que detrás de cada fortaleza hay una promesa. Detrás de cada lugar que te parece imposible conquistar, hay una promesa del Señor. Había una promesa del Señor sobre mi vida y mis padres y mi familia la lucharon y hoy estoy aquí. Se los digo, pero es la realidad. Había una providencia, ¿sabes sobre quién? de la vida de mi hermano y la tuvimos que luchar, pero ahí está. Y les digo, familia, no fue fácil y ustedes lo vivieron, lo vivieron con nosotros, ¿verdad? Y les soy sincera, no no fue una no fue una espera de brazos cruzados tampoco, no lo fue. Y cuando cuando yo fui a buscarlo, cuando estaba en lugares que no debía estar, que lo cuento con su permiso, lo tuve que arrastrar de esos lugares. Yo me aparecía y lo arrastraba y lo sacaba de los lugares donde no debía estar porque estaba luchando por él. Yo me quedé de brazos cruzados en casa diciendo: "Ay, bueno, ¿cómo cómo le dijo Caín al Señor sobre Abel? Le dijo: "¿Acaso yo soy guardián de mi hermano?" Pero, ¿cómo le dice la iglesia de Cristo Jesús sobre cada persona que está aquí hoy? Sí, somos guardianes de nuestros hermanos y los vamos a proteger y vamos a luchar para que se salven en el nombre de Jesús. ¿Sí o no? Amén.
So, por cada persona que está aquí estamos luchando en el nombre de Jesús. Amén. Amén. El Señor tiene promesas, pero hay que lucharlas, hay que poner, hay que ser fuerte, hay que ser valiente. No nos podemos quedar de brazos cruzados, no a con sabiduría, pero no nos podemos quedar con brazos cruzados. ¿Quién controlaba Jericó? Controlaba el paso hacia la tierra prometida. Pero Dios se la había prometido a este pueblo. Iglesia, Dios tiene tierra prometida para nosotros aquí en la aquí en la tierra de los vivientes. ¿Qué dice el Salmo 27? "Hubiera yo desmayado si no hubiera creído que vería la bondad de Dios aquí en la tierra de los vivientes." Porque la bondad de Dios la vamos a experienciar todos en el cielo. Allá está todo lindo, pero tenemos promesa para aquí y ahora, pero tenemos que agarrarla y decir: "Esta es mía. Señor, esta es mía. Mi hijo es tuyo, Señor, y lo declaro para Cristo. Voy a ir a lucharlo en oración, pero también con acción. Y si tengo que hacer algo, lo voy a hacer. Mi familia estudia, Señor. La lucho en el nombre de Jesús. Esta iglesia estudia, Señor, y la protegemos y la luchamos en el nombre de Jesús. Amén. Amén.
Dios tenía otros planes. La caída de Jericó no fue por estrategia militar, fue por fe y obediencia. Y no van separados, tienen que ir juntos. Fe y obediencia. Hebreos 11:30: "Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos 7 días." La victoria mostró que la batalla ayer, hoy y siempre es de ¿quién? Del Señor. Amén.
Quizás, hermanos, y quiero que me oigan en esto, quizás si vas por tus propias fuerzas, quizás ganes la batalla por un tiempo, ¿verdad? Quizás alcances lo que quieres alcanzar por un tiempo. Si lo haces por otros méritos, lo vas a tener por un tiempo. Pero, ¿sabes qué? Lo que ganas por otros méritos, vas a tener que cumplir esos méritos para siempre y te vas a cansar un día y ya no vas a poder. Si tu matrimonio no está centrado en Cristo, va a llegar un día que te vas a cansar de ser paciente. Va a llegar un día donde vas a ver a tu esposa de lado y vas a decir: "Tú eres un poquito fea, te vas a ir." ¿Me entiendes? Si lo haces por tus méritos, no vas a lograrlo. Pero si ponemos a Cristo Jesús en el centro, lo vas a tener para siempre. Es no podemos ganar las cosas por nuestras fuerzas porque eso es temporal. Pero si lo ganamos en el nombre de Jesús, ¿sabes qué? Es eternal, es para siempre. Amén.
¿Cuántos entienden que el Señor les está hablando hoy? A mí también. Ahora, ojo aquí antes de llegar a este punto, no vamos a leerlo, pero si vamos al capítulo 7, hay ciertas instrucciones que el Señor dijo que tenían que cumplir cuando tomaban a Jericó y hubo un desobediente que no le hizo caso a esa instrucción. Una y después de que él fue desobediente, después de Jericó, ellos pierden una batalla. Ahora, si el Señor te da una palabra, una instrucción, repito, y es lo único que voy a decir de esto, cúmplela al pie de la letra lo mejor que puedas. Si tú de verdad, de corazón lo hiciste, a lo mejor que pudieras, ¿verdad? Pero te saliste un poco porque no supiste, Dios sabe y conoce tu corazón. Él va a entender, pero que sea de corazón de verdad cumplirla al pie de la letra como él te lo dio. No la cambies, no la alteres, no le digas: "Si el Señor te dijo, háblale a esta persona." Y tú le dices: "Bueno, no, like, no le voy a hablar, pero voy a mandar al pastor que le hable." No fuiste obediente. No lo estás cumpliendo al pie de la letra. Y el Señor puede tener gracia y esa persona se entregue con el pastor porque Dios ama a esa persona, pero te perdiste tu bendición. ¿Entendemos?
Al pie de la letra. Jericó era una ciudad casi imposible de conquistar, fortificada, estratégica y bien definida, pero cayó fácilmente cuando el pueblo de Dios obedeció la voz de Dios, porque el poder de Dios es mayor que toda fortaleza. Amén. Amén. Por fe y ¿qué? Obediencia. ¿Y qué es la fe? La fe es, ¿qué dice Hebreos? Vamos juntos. Se lo saben, pero vamos juntos. Hebreos 11. Amén. Hebreos 11. Y dice, y lo estaban diciendo: "Es pues la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." Y entonces después empieza: "Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía." Y ahí hay un recorrido de todos los héroes de la fe, ¿verdad? Todo lo que pasó. Y eran personas esforzadas y eran personas valientes, ¿sí o no? Que cumplieron lo que el Señor les había pedido, ¿sí o no? Amén.
¿Qué es la fe? La fe no es pensar con ilusiones, es una confianza dada por el Espíritu de que la palabra y la promesa de Dios son verdaderas aún antes de que se manifiesten físicamente, aún antes de verlo con los ojos. Lo decimos muchos, caminamos por fe, no por vista. Es una certeza, una confianza de que estamos esperando, pero no estamos esperando en vano. Amén.
Por la fe, vamos al 30: "Cayeron los muros de Jericó después de haber estado rodeados durante 7 días." ¿Y quién nos da esa fe? Vamos a Hebreos 12. Dice la palabra del Señor: "Por tanto, nosotros también, teniendo alrededor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante." Puestos los ojos, ¿en quién? ¿En quién ponemos los ojos? Miramos al lado, nos distraemos. ¿En quién está puesto? Jesús. Muy bien. En Jesús, el autor y consumador de ¿qué? De la fe, de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando lo propio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. El autor y consumador de la fe, Jesús.
Y me parece interesante porque si leemos en Efesios 2:8 y 10 dice: "Porque por gracia sois salvos por medio de ¿qué? De la fe. Y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe, porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano que anduviésemos en ellas." La fe es parte de ese regalo de gracia del Señor. Esta esa fe que viene a nosotros es como una semilla que es plantada en nuestros corazones. Pero no se tiene que quedar chiquita. El espíritu nos da poder para que él, pero escuchen, ejercemos nuestra voluntad cuando nos rendimos a él. Así que siempre tenemos una decisión. O nos rendimos a él cuando le decimos: "Sí, Señor, tú eres mi Señor y mi salvador." O lo renunciamos. Tenemos esa decisión, ¿verdad? Podemos rendirnos o endurecer el corazón. Tenemos esa decisión. ¿Y saben qué? Tenemos la decisión de obedecer o endurecer el corazón todos los días. No estoy hablando de salvación, estoy hablando de obediencia. Ahora, obedecer o endurecer. Eso depende de nosotros. No ganamos la salvación. Es un regalo que tenemos que aceptar. Y junto con la salvación viene esa semilla de fe que es algo es algo sobrenatural. ¿Entendemos? La fe es algo sobrenatural, no es algo natural. Eso tiene que ser plantada en nosotros para que pueda crecer. Amén.
El autor y consumador de nuestra fe, Jesús, que en su vida cumplió la misión perfectamente en obediencia al Padre, porque sabía lo que estaba delante de él y era que todos nosotros tuviéramos acceso. Dice: "Por la fe lo cumplió el Señor." Amén. Juan 5:40 nos recuerda que hay algunos que dice la palabra: "Y no queréis venir a mí para que tengáis vida." Hay algunos que no quieren venir a la vida, pero ya esa decisión debe ser de todo hijo de Dios, querer venir a la vida. Amén. Querer tenerla, ya la tenemos. Amén. Y ahora querer crecerla. Dios no toma la decisión de tus manos. Tenemos la semilla de la fe. Pero dice Romanos 12:13, y vamos a leerlos todos juntos. Romanos 12:3 dice: "Digo, pues, por la gracia que me es dada a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piensen de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno." Hay una medida de fe. Esa medida inicial es un regalo del Señor y depende de cada persona. Somos diferentes y el Señor sabe lo que necesitamos, ¿sí o no? Amén. Él lo sabe todo. Pero ahora Lucas 17:5 dice: "Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe." Es podemos pedir que se aumente. Sí. La fe crece, ¿verdad? A través de diferentes situaciones. Crece a través de la oración, ¿verdad? Se alimenta por oír la palabra de Dios conforme a Romanos 10:17. Dice: "No lo voy a leer, pero dice que se aumenta por oír la palabra de Dios." Las que vienen por el oír y el oír por la palabra de Dios. Se aumenta por la oración, se aumenta a través de las pruebas, porque como dije, cuando hemos vivido algo, podemos testificar, ¿sí o no? Amén.
Pero hermanos, hoy quiero que movamos nuestra fe y pedirle al Señor aún más para tener una fe completamente radical, que no sea una fe común, que no sea solo un poquito, pídele al Señor más en esta tarde. Vamos a aumentar nuestra fe. Amén. Una fe radical. El tipo de fe radical que quiero que le pidamos al Señor y que le estamos pidiendo, no es una fe que tiene un plan B. Es como: "Sí, Señor, estoy confiando en ti para esto, pero por si acaso voy a mover esto y esto y esto y esto y esto." Ese no es la fe la que le estoy hablando hoy. Le estoy hablando de una fe mayor, una fe que tiene confianza, que el Señor lo hace de acuerdo a sus planos. Amén.
La fe se fortalece cuando salimos de la zona de comodidad y obedecemos en pasos de riesgo, como en Hebreos 11, los Dios honra a los que le honran. Amén. En toda esa cadena de personas que menciona Hebreos 11, Dios honra a quienes le honran. Amén. Cuando arriesgamos en la fe, el Señor se mueve y es lo se siente como algo tan grande, pero simplemente salir a evangelizar como hicimos ayer es un riesgo, ¿sí o no? Te pueden escupir, tirarte la la puerta en la cara, decir groserías, pueden volverse violento. Creo que lo estábamos hablando en esta mañana también, pero vamos confiados en fiel. Y a través de ese riesgo de fe vimos cuatro personas llegar al reino, ¿sí o no? Porque confiamos que el Señor iba a hacer la obra y salimos, pusimos actitud, salimos encaminados diciendo: "Sí, Señor, tú lo vas a hacer." Amén. El agradecimiento, hermanos, es otra manera de crecer esa fe, darnos cuenta de que tenemos tanto por qué ser agradecidos. Amén.
Ahora volvemos a Josué 6, pero quería quería hablarles de la fe porque de eso se trata, la fe y la obediencia. Josué 6. Amén. Y ahí está. Vamos a empezar. Bueno, vamos a empezar en el 12 porque van varios días. El Señor le dice que le dé una vuelta por día al pueblo. Están acampados al lado de Jericó, ¿verdad? Y dice: "Y Josué se levantó de mañana y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas, y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba detrás del arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente." Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día y volvieron al campamento. Y de esta manera hicieron durante cuánto, seis días. Y al séptimo día, de acuerdo a las instrucciones que le había dado el Señor, se levantaron al despuntar el alba y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces. Solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces. Todos los otros días una vez, una vez, una vez. El último día siete veces. De acuerdo, había dicho el Señor.
Y dice: "Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad, y será la ciudad anatema Jehová con todas las cosas que está en ella. Solamente Rahab, que le mencioné en, vivirá con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos. Pero vosotros guardaos del anatema, ni toquéis ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel y lo arruinéis. Más toda la plata y el oro de los utensilios de bronce y de hierro sean consagrados a Jehová y entren en el tesoro de Jehová." Entonces el pueblo gritó y los sacerdotes tocaron las bocinas. Y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocero y el muro, ¿qué hizo? Se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia delante, y la tomaron y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas y los asnos. Y es que la palabra del Señor se tiene que cumplir al pie de la letra. Al pie de la letra.
27. Voy a brincar ahí. Estaba pues Jehová con Josué y su nombre se divulgó por toda la tierra. Una locura. Una ciudad fortificada, una ciudad que no tenían cómo ganarla. Le dan vueltas tocando y gritando y se derrumban. No, no fue, vamos a descartar eso. No fue que ellos tenían tanto poder que hicieron que todo se cayera por sus voces tan lindas. No, no fue que como en las películas cantaron una nota muy alta y se rompió el cristal. No pasó eso. Fue la mano del Señor derrumbando una fortaleza. Amén. Entendemos eso. Es quiero que pongamos la segunda foto de Jericó para que entiendan cómo el Señor cumple. Exactamente lo que hace. Derrumbó las paredes y lo que derrumbó quedó inclinado de tal manera que subieron directamente a azotarla, a tomarla. O sea, que incluso la manera que cayó fue perfectamente dirigida y cayeron los dos muros, no solo uno, los dos, de tal manera que se pegaron para que pudieran entrar directamente a pelear la batalla que, bueno, ya ganada la batalla que Dios había ganado. Amén. Y pudieron tomarlo. Amén.
El Señor nos está llamando a tener una fe. Así hay una lección espiritual en Jericó muy importante. Los muros representan, ¿verdad?, los obstáculos que para nosotros nos parecen imposibles. ¿Hay obstáculos así? ¿Sí o no? Que a los ojos, a nosotros imposible, Señor. ¿Cómo vamos a hacer esto, Señor? ¿Cómo será? ¿Cómo va a pasar? ¿Cuándo va a pasar? Pero la obediencia y la fe abren camino a la victoria. Dios honra a los que confían en él, incluso cuando en contra de la lógica humana. Amén. Jericó nos enseña que los muros de la vida caen no con armas humanas, sino con fe obediente en el poder de Dios. Pueblo de Dios, necesitamos activar nuestra fe hoy. Amén. Amén. Necesitamos esa fe que derrumba los muros. Fe que derrumba muros. De eso se trata ese mensaje. No es un mensaje que es simplemente una historia, aunque es real, es viva, es eficaz, es buena para nosotros, es para el que la la traigamos al presente y activemos nuestra fe, así como vimos que pasó en esta historia, una fe que derrumba muros. Que esa sea nuestra fe, que al enfrentarnos a los obstáculos digamos: "Señor, esto se va a caer en el nombre poderoso de Jesús. Esto se va a romper en el nombre poderoso de Jesús. Vas a abrir la puerta adecuada en el nombre poderoso de Jesús. Porque no es mi fuerza, Señor, es la tuya." Esa es la fe que quiero que salgamos de aquí sintiendo hoy. Amén.
Y no solo sintiendo, pero activando. Y que cuando salgamos allá afuera no se quede esto como un mensaje recordatorio. Ay, sí, estuvo, estuvo bien, fue bueno. No, que lo activemos, que lo activemos, que lo vivamos y aunque pase algo que vaya en contra de lo que el Señor nos ha prometido, incluso hoy mismo, que estemos dispuestos a guerrearnos y decir: "No, no voy a aceptar ese pensamiento. Voy a descartarlo. Voy a tomar cautivo eso y lo voy a sujetar a la promesa que Dios me ha hecho en el nombre de Jesús. Amén."
¿Qué muros, pueblo, quieres derrumbar hoy? Y quiero darles dos cosas muy importantes. Estas son las cosas prácticas y luego voy a hablarles de las imprácticas. Dos cosas que son aún así espirituales porque es que no hay otra manera de ganar la batalla. Lo primero, recibe una promesa del Señor. Si no la has recibido y simplemente le estás pidiendo al Señor algo, él quiere tener una conversación contigo. Quizás te quiere decir: "Hijo, acomoda la oración. Así no es como conviene." Pero el Señor quiere hablarte, quiere darte algo. Hay que agarrarte cuando venga lo que va a venir, sea lo que sea, ¿verdad? Yo recibí una promesa de mi Señor que se la has mencionado sobre estar aquí arriba y predicar y ser pastora de esta iglesia. El Señor me habló a mí directamente y hoy estoy aquí parada porque sé que él me habló. No estoy aquí por ser la hija del pastor Ángel. Estoy aquí porque el Señor me llamó a mi ministerio y aunque otras personas se opongan, estoy parada en la verdad de que el Señor me llamó y eso hace que yo pueda estar bien cimentada. Porque vienen personas y van a criticar, van a decir, "Pero estoy cimentada en lo que el Señor ha hablado sobre mí y nadie me puede quitar esa semilla a mi corazón." El Señor la puso ahí con su fuerza y su poder. ¿Me entienden? Por eso es necesario recibir una promesa. Si si estás esperando por tu hijo, tu hija, tu familia, recibe voz del Señor así en lo más íntimo de lo profundo de tu corazón que te dice: "Yo sé que eso va a pasar en el nombre de Jesús." Para que cuando te trate de sacudir o hagan lo que hagan, tú puedas estar parado firme, no en la palabra del pastor, la pastora, de cualquier otra persona, sino la palabra del Señor que te ha dicho que se cumplirá en el nombre de Jesús. Si no tienes promesa aún del Señor, que has recibido un lugar para pararte, quiero que hoy al final oremos para que la recibas, para que tengas firme su voz, que cuando venga cualquier cosa puedas decir: "Yo sé que Dios me ha hablado. Apártate de mí, Satanás, en el nombre de Jesús." Entendemos promesa de Jehová. Hebreos 10:23 dice: "Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es él que prometió."
Lo segundo que quiero que hagamos y no solo va a orar de esta manera al final, pero también quiero que vivan así. Haz cosas para activar tu fe. Si te sientes como que tienes la fe bajita, ponte a orar en tu carro, ponte a adorar, ponte a hacer algo. Si si te sientes que si miras tu cuenta de banco y tienes y es lo único que tienes en fe, sacas los dos y se lo das a alguien necesitado que vas a ver que el día de mañana vas a tener. Estoy hablando de una fe que no tiene sentido, no es lógica, no estoy hablando de una cuenta de ahorros humanas y no estoy hablando simplemente del dinero, estoy hablando que activemos en fe, que activemos en fe, que que estemos dispuestos a confiar que el Señor te ha prometido que no tienes que mendigar, ¿me entiendes? Entendemos. Son cosas que no tienen sentido, pero tenemos que hacerlas, tenemos que sacudirle el polvo a veces decir: "¿Sabes qué? Me siento un poco atacado. Pasa, ¿sí o no? Pero el Señor me ha dicho y ahí está tu promesa, así que voy a oír y voy a orar por esa persona ahora mismo. O lo llamas o lo haces o eh me siento un poco aturdido, pero voy a poner esto en práctica ahora mismo. Voy a leer versículos sobre toda mi casa. Voy a caminar todo el día. Voy a poner manos. Activar. Activar. No puede ser dormida la fe tiene que activarse. Amén.
La promesa que Dios te haga hoy o que te ha hecho tiene que ser un ancla en medio de una tormenta porque van a venir las tormentas. Pero si tienes esa promesa, tienes de dónde agarrarte. El Señor ha dicho: "Y no solo me agarro de él, me agarro de cada palabra que sale de su boca." Amén. Cuando el mundo te sacude, tienes a que sostenerte. Un ejemplo de eso, ¿verdad? Abraham se sostuvo creyendo en la promesa del Señor. José en la cárcel. Y quiero hablarles de eso. Ya voy a entrar a esta parte porque quiero que tengan esto bien seguro. No quiero que busquen versículos, solo quiero que escuchen y que le pida al Señor que les hable. Historias bíblicas. Promesas de fe en acción. Abraham, Dios le promete una descendencia, ¿sí o no? Numerosa. Una herencia la tierra por herencia, ¿verdad? Fe en acción. Él salió de una tierra sin saber a dónde iba. Abraham pudiera haber dicho: "Aquí mismo me planteo y aquí mismo voy a hacer y voy a tratar de tener todos los hijos que pueda tener." Pero esa no era la promesa de Dios. Él recibió una promesa y puso su fe en acción. Salió de una tierra sin saber a dónde iba y estuvo dispuesto a sacrificar a Isaac cuando el Señor se lo pide. ¿Creyendo en qué? En que Dios iba a proveer, en que Dios iba a cumplir. Fe.
Noé, Dios anuncia un diluvio y promete salvar a su familia por obediencia. Pero Noé se queda con los brazos cruzados. No. Noé hace como mandó el Señor y crea el arca. Construye el arca. Sale y dice aquí, construyó el arca cuando nunca había llovido. Nunca había llovido creyendo en la palabra de Dios contra toda lógica. Se burlaron de él, ¿sí o no? Definitivamente. Pero lo salvó el Señor como el Señor dijo que iba a hacer. Sí.
Moisés y el Mar Rojo. Dios aseguró que libraría a Israel de Egipto. Moisés extiende su vara y el pueblo camina entre aguas divididas confiando en la liberación de Dios. Estuve leyendo el otro día que habían partes del Mar Rojo que tenían 5,000 pies de profundidad. O sea, no era una pared de A veces imaginamos una pared de agua bien chiquitica y aún así fuera impresionante verla dividirse a la mitad, ¿no? Pero imagínate una pared de miles de pies, no se ve el final y el Señor la dividió y pasaron por tierra seca. Pero Moisés llegó ahí, llegó a lo que parecía un obstáculo imposible o posible, imposible. Y extendió su vara en qué? En fe. ¿Y qué pasó con el mar? Se abrió y pasaron. ¿Sí o no? Amén. Pasaron.
David y Goliat. David confió en el pacto de Dios con Israel, en que el Señor le iba a dar la victoria. Y él ni siquiera sabía exactamente qué iba a hacer a ese lugar, pero lo vio ahí maldiciendo al Señor y a todo su pueblo y dijo: "Yo voy en contra de ti." ¿En el nombre de quién? De Jehová de los ejércitos. Con una onda y con piedras enfrentó a un gigante. Tenía sentido, era lógico. Pero, ¿quién iba con David?
Elías y la viuda de Sarepta, ¿verdad? Dios prometió que la harina y el aceite no se iban a acabar. Le hizo una promesa y la viuda obedeció y dio primero al profeta y Dios multiplicó incluso lo poco que ella tenía. Promesas de fe, momentos en la Biblia hermosos donde vemos desde lo más chiquito, que en este sentido si lo comparamos quizás vemos el aceite como algo simple, pero que un aceite no se acabe es bastante impresionante, ¿sí o no? Y el Mar Rojo, David, Goliat, promesa tras promesa que el Señor cumple. Los tres jóvenes en
El horno de Daniel, ¿verdad? Confiaron en que Dios podía librarlos incluso de ¿qué? Del fuego. Pero ellos negaron a Dios, lo honraron y Dios los honró a ellos. No adoraron a la estatua, no se doblegaron bajo lo que el hombre quería que ellos hiciera. Si el hombre te está pidiendo algo que va en contra de de esto, la palabra del Señor, no lo hagas. Vas a perder la bendición, pero mantente firme y tendrás la victoria. Amén.
No adoraron a la estatua y Dios se manifestó con ellos en medio de las llamas. En el Nuevo Testamento, María, la madre de Jesús, le dice que concebirá un hijo. Ella no había conocido varón, pero dio a luz un hijo, ¿sí o no? ¿Y quién era ese? Jesucristo, nuestro Salvador y su respuesta fue, "Hágase conforme a tu palabra, Señor." Nos hace poco la hermana Manda una reflexión hermosa. "Háganse conforme a tu palabra, Señor. Soy tu sierva. Que se haga como tú has dicho, aunque no tenga sentido."
El centurión, y estoy en el Nuevo Testamento para que no me digan, "Eso solo pasó en el Antiguo, no pasa hoy también." Y pasó aquí después de que Jesús murió y resucitó también el centurión. Jesús le aseguró que sanaría a su criado, incluso desde lejos. Y el centurión creyó que bastaba una palabra de Jesús y su criado fue sanado. Pero tuvo qué fe. Pedro caminó sobre el agua. Jesús le dijo, "Ven." Y él fue. Y sí, se hundió cuando quitó su mirada de Jesús por un momento, pero ahí estaba el Señor para agarrarlo. ¿Sí o no? La mujer con flujo de sangre, ella creyó que si tocaba el manto de Jesús sería sano. ¿Y qué hizo? Se metió en aquella multitud y encontró la manera. Lo persiguió hasta tocarlo. Y lo tocó y se sanó. Pablo en el naufrago, ¿verdad? Un ángel le dijo que nadie perdería la vida en la tormenta. Pablo se lo dijo, incluso a todos los que estaban, no tengan miedo de decir lo que Dios te ha dicho cuando Dios te manda. Dijo, "Nadie va a perecer aquí." Y perecieron, no. Él los pudo animar y se aferraron a la palabra que Dios había dicho.
So, cuando recibimos una promesa, Dios habla algo sobre nosotros y nosotros obedecemos y tenemos fe. El resultado es que la fidelidad de Dios se manifiesta y su gloria es revelada. Amén.
Ahora quiero darles unos ejemplos fuera de la Biblia, pero de misioneros también, porque a veces se nos olvidan que han venido personas antes de nosotros a llevar estas buenas nuevas y han tenido fe radical también, ¿verdad? Una misionera se llama Mary Lesler. Ah, es una tuvo una fe radical, ¿verdad? Ella fue a Nigeria a predicarle a las tribus. Tengo una foto de ella. Son tres ejemplos que les voy a dar, pero esto no se lo estoy dando para darles historia. Escucha, no les quiero dar historia, es porque cuando escuchamos lo que Dios ha hecho nos alimenta. A mí cuando estuve leyendo y viendo estas historias las últimas semanas puso un fuego en mí. Dije, "Señor, si tú lo has hecho con ellos, ¿cómo no lo vas a hacer conmigo? Si soy tu hija también." ¿Cuántos somos hijos de Dios? No, que se escuche. ¿Cuántos somos hijos de Dios? Amén. ¿Verdad? Si los hizo con ellos, si los hizo con los que vemos aquí en Hebreos 11, que fueron grandes en la fe, si los hizo en el Nuevo Testamento con sus discípulos, si los hizo con los que se convirtieron después y los hace con estas personas, ¿por qué no con nosotros? ¿Por qué no? Solo somos nosotros que tenemos que creer, ¿verdad?
Esta misionera va a Nigeria y va a tribus donde mataban a las mujeres como nada y mataban a mujeres específicamente que tenían hijos gemelos. Era como una práctica muy oculta que tenía. Y ella cuando llega ahí va a una tribu que es un poco más, voy a decir, relajada al inicio y le dice, "Tú no quieres ir allá, eso es muy peligroso." Y ella dice, "¿En dónde es el lugar más peligroso?" Y ellos le dicen, "Bueno, allá." y dice, "Okay, allá mismo voy al más peligroso. No quiero quedarme con el menos peligroso porque Dios me ha dicho que viniera Nigeria a buscar a los más perdidos." Y fue a esas tribus donde mataban a esas mujeres que tenían hijos gemelos y por gusto a veces las mataban también le hacían tomar una bebida que tenía un veneno. Y cuando ella llega ahí se para firme en la palabra del Señor y encuentra son hostiles primero, pero por alguna razón el jefe de la tribu le dice, "Está bien, voy a dejar que te quedes, no te vamos a matar." Perfecto. Te pido una cosa, que mi casa sea una casa donde si entran ahí es un refugio y el que entre a mi casa no lo pueden tocar y se mueve la situación de tal manera que esta mujer se convierte en una aliada de esa tribu, una jueza, y cambia completamente la cultura de esa tribu y se empiezan a entregar al Señor. Amén. Amén. Y empieza a tener relaciones con las otras tribus y cambiar la dirección de la vida de estas personas que estaban ocultas y perdidas en el medio de una tribu pequeña en un bosque en Nigeria. ¿No lo podrá hacer aquí en Statesburgo el Señor? Sí. No, no lo podrá hacer aquí en Statesburgo el Señor. Amén. Tenemos que creerlo, ¿verdad? La fe radical se atreve a salir de la zona de seguridad. Es una lección que aprendí de su vida. No puedo quedarme simplemente en lo seguro. Si Dios me ha dicho, "Ve y predica, sea la corte de States", voy a hacerlo en el nombre de Jesús. Amén. Valentía en el evangelio, hermanos. ¿Qué dice? Esfuérzate y qué, esfuérzate y qué, hermanos, les pregunto, ¿dónde es que Dios te está pidiendo que tengas una fe radical el día de hoy? ¿Están sintiéndolo? Yo sé que lo están sintiendo. Están sintiendo esa inquietud en su espíritu. Quizás me he acomodado, quizás me he quedado un poco demasiado tranquilo. Necesito activar esa fe. Amén.
Segundo ejemplo, Eric Little fue un atleta olímpico que corrió en las olimpiadas. Pero les digo una historia, él creció en la China, una familia de escoceses y siempre pudo correr. Era muy bueno corriendo. Cuando él le dan la oportunidad de ir a las olimpiadas, escuchen esto, no me lo van a creer, pero si quieren revisen la historia luego. El día de correr cae un domingo en las olimpiadas. Y tú sabes lo que él dijo, "No puedo correr, no voy a correr porque el domingo es el día del Señor." A las olimpiadas, por menos que eso nos quedamos nosotros en casa a las olimpiadas, algo que era su sueño, su meta que Dios incluso le había prometido. Él dijo, "Esta no fue la manera que Dios me lo prometió. Si yo tengo que negar el día del Señor, no lo voy a hacer." Porque sintió una gran convicción en su espíritu de que no era lo de él. Entonces se puso a orar. La nación entera se mira en contra de él. La nación entera. "Eres un enemigo. ¿Cómo no vas a ir allá si vas a ganarnos esa medalla de oro?" Le decían. Pero él dijo, "No, no, no." Pasa unas semanas, lo llaman, le dicen, "Okay, no puedes correr el domingo, pero si tú quieres te vamos a dar entrada a la carrera de 400 metros, que no era su carrera y puedes correr el martes." Dios lo honró. ¿Por qué? Porque él honró a Dios y sabes qué, ganó la medalla de oro. Ganó la medalla de oro, pero él honró a Dios incluso en un momento donde todo el país se viró contra él y parecía que Dios estaba abriendo esa puerta, pero él dijo, "Si no es como Dios me ha prometido, no lo quiero." Estamos escuchando. [Música] Es una historia inspiradora. Es real. Su vida nos enseña que la verdadera victoria no es la medalla que Eric ganó. Entendemos la verdadera victoria fue que nunca deshonró al Señor y el Señor lo honró a él. Luego él se convierte en un misionero en la China. En una película sobre su vida sino y después se las cuidó.
Y de último tengo un ejemplo. Hay una compositora, ¿verdad?, de canciones que conocemos aquí como iglesia. Una siempre ha sido fiel, la otra es tiembla, ¿verdad? Cristo, Cristo, la oscuridad, ¿verdad? La conocemos y muestra tu gloria. Y este ejemplo es uno recién y es real. Ella contó su historia, dio las imágenes médicas, dio todo esto, ¿verdad? Antes de años enfrentando desilusión y diagnóstico médico negativo. Mía fiel M. Siguió confiando en el Señor. Le dijeron que era infértil, que no podía tener hijos. Fue diagnóstico tras diagnóstico, doctor tras doctor. "No, no vas a tener hijos." Le encuentran cáncer en un ovario, la operan, le quitan un ovario, le dicen, "Menos todavía puedes tener hijos." Y ella le dice, "Eso es solo un diagnóstico. El diagnóstico no es la palabra final." ¿Quién tiene la palabra final? Cristo Jesús, Dios en nosotros. El Espíritu Santo, el Señor tiene la palabra final, no el diagnóstico. Los doctores pueden decir, "Está muerto, no cuentan con tu vida." Le pasó a mi mamá, le pasó la hermana Sara, no cuentan contigo ya. Pero el Señor dice, eso es solo un diagnóstico. Esperanza para ti y tenemos que tener la fe para activarlo y agarrarnos de él. Y aunque pase algo malo, seguir creyendo que eres bueno. Amén. Que él es bueno. Ella le dijo, "Respeto tu diagnóstico, pero yo no estoy fuera de opciones. Soy la amada de Dios y yo te avisaré cuando estoy embarazada." Y sí salió embarazada y sí tuvo su bebé y tuvo su matrimonio y tuvo todo lo que Dios le había prometido. La historia de ella de casarse también es un milagro de Dios que Dios hizo con ella. No pensó que no tenía opciones, pero Dios lo hizo y tuvo su muy linda y ahí está la foto y es real. Dios está haciendo milagros hoy. ¿Lo creemos, iglesia? Dios está haciendo milagros hoy, pero no podemos tener una fe pasiva. Tenemos que tener una fe activa. El pueblo marchó alrededor de la ciudad en silencio durante 7 días y el último día gritó y se abrieron los cielos y se cayó el mundo. Amén.
Vamos a ponernos de pie. Vamos a orar. Vamos a adorar. Y quiero que hagas dos cosas mientras adoramos, ¿verdad? Lo primero, pídele la promesa al Señor. No tengas miedo. Tú eres su hijo. "Señor, dame algo aquí, agarrarme hoy, una promesa. Háblame, Señor. Lo más profundo de mi ser." Y lo segundo, vamos a activar nuestra fe y vamos a comenzar a orar que eso que el Señor ha prometido se va a cumplir en el nombre poderoso de Jesús. ¿Podemos hacer eso hoy? Amén. ¿Cuántos han sentido que el Señor está moviéndolo, sacudiendo su fe para que crean más? Amén. Amén. Vamos a adorar, iglesia. Que me visitas y de mi es un altar que no me lleves más adentro. Pídeselo, pídeselo. Toma mi mano, no lo sueltes nunca más. Qué hermoso es. Qué hermoso es cada momento. [Música] Que me visitas y me haces es un altar que no me lleves más adentro. [Música] Toma mi mano, no la sueltes nunca más. Y llévame a un lugar [Música] donde solo tú y yo disfrutemos el momento. Te amo, mi papá. [Música] Yo dependo de tu amor y sin ti yo sé que muero. Llévame a un lugar [Música] donde solo tú y yo disfrutemos el momento. Te amo, mi papá. Háblanos, Señor. Háblanos. Estamos escuchando, Señor. Creemos, Señor. Aumenta nuestra fe, Señor. Y sin ti yo sé que muero.
Iglesia, ahora quiero que hagamos algo, porque dije fe en acción. So, quiero que hagamos algo diferente. Si quieres venir al altar a adorar, ven al altar a adorar. Si quieres postrarte ahí donde estás, en tu cara, en tus rodillas, quieres sentarte y orar, está bien. Si quieres darle la vuelta a este lugar siete veces en fe, hazlo. No vamos a impedir eso. Simplemente haz algo diferente, algo que sacuda lo más profundo de tu ser, que te haga poner esa fe en acción. Esta semana salí a correr y cuando salí a correr fui al parque y el Señor me dijo, "Quiero que le des vueltas a este lugar siete veces." Yo sé que no es literal, pero era simbólico. Escuché la voz del Señor y mira y imagínate lo que tú quieres que se derrumbe, porque yo lo voy a hacer en el nombre de Jesús. Y le di la vuelta a ese lugar y en mi espíritu sentí que se caía una torre muy grande en el nombre de Jesús y se quebrantaba. Y el Señor nos está llamando hoy a activar esa fe. Hagan algo diferente. Si es saltar, salten. Aplaudir, aplaudan. Levanten las manos. Podemos decir aleluya todos juntos en gran voz. Una, dos, tres. Aleluya. Una, dos, tres. Sacúdalo. Aleluya. Otra vez. Aleluya. Vamos a hacer algo diferente. Vamos a confiar en fe que el Señor está haciendo algo. [Música] Tú me viste, mi tormenta, me libraste de la prueba, te llevaste mi tristeza. Me cambió la vida entera. Me vistió con ropas nuevas. Puso aceite en mi cabeza, me hizo un lugar en su mesa. Como padre me desea. Tú me ves mi tormenta, me libraste. Marchando de este lugar siete veces de esa marcha. Cree en fe y si no es por ti, hazlo por el hermano que tienes al lado y marcha, marcha creyendo que el Señor lo va a hacer en el nombre de Jesús. Nuevas puso un aceite en mi cabeza ni hizo un lugar en su mesa como un padre me sea. Tú me dices, mi tormenta, me libraste de la prueba, te vas de mi tristeza. Me cambió la vida entera. Me vistió con ropas nuevas. Puso aceite en mi cabeza. Me hizo un lugar en su mesa como un padre. Unas, hermano, hay personas aquí creyendo por la salvación de sus hijos. Personas que tienen a sus hijos lejos del Señor, que saben que si se van hoy no van con él, pero están creyendo que el Señor Jesús lo ha prometido y lo va a hacer. Únanse en fe. Hay personas esperando promesas sobre matrimonios, sobre hogares, sobre hijos enfermos, padres enfermos, familiares. Vamos a creer en fe que el diagnóstico no tiene la última palabra. La última palabra la tiene Cristo Jesús. Tú me diste mi tormenta, me libraste de la prueba, te llevaste mi tristeza. Me cambió la vida entera. Me vistió con ropas nuevas, puso aceite en mi cabeza. En su lugar, en su mesa como padre me sea. Tú me viste mi tormenta, me libraste de la prueba, te llevaste mi tristeza, me cambió la vida entera. Me vistió con ropas nuevas, puso aceite mi cabeza hizo un lugar en su mesa como padre. [Música] Señor, lo creemos, Señor, lo creemos. Sigue orando. No paren. Sigue orando. Dile, "Señor, yo creo que tú lo vas a hacer en el nombre de Jesús. Yo sé que tú lo vas a hacer, Señor, en el nombre de Jesús. Tú lo has prometido y yo lo creo, Señor. Yo lo creo, Señor. Yo lo creo para mis primos, Señor, en el nombre de Jesús. Para mis tíos, mis tías. Lo creo en el nombre de Jesús. Señor, [Música] llévame a un lugar. [Música] donde solo tú y yo disfrutemos el momento. Te amo, mi papá. [Música] Yo dependo de tu amor y sin ti yo sé que muero. Señor, el diagnóstico no tiene la última palabra en el nombre de Jesús para todos aquellos creyendo por sanidad. Unimos nuestra fe, Señor. Sanidad en el nombre de Jesús, Señor. Sanidad en el nombre de Jesús. Activamos nuestra fe con nuestros hermanos. Unidad, Señor, para los hogares quebrantados. En el nombre de Jesús, Señor, sanidad para los corazones quebrantados, Señor, en el nombre de Jesús. Señor, [Música] aquí hay un pueblo valiente, Señor. Incluso, Señor, hay jóvenes creyendo salvación para sus padres, Señor. Gracias porque tú honras esa oración en el nombre de Jesús. Estos padres pueden llegar a conocerte en el nombre de Jesús. [Música] [Música] [Música] Y hay poder en el nombre de Cristo. Hay poder en el nombre de Cristo y hay poder en el nombre de Cristo para cadenas romper, cadenas romper, cadenas romper y hay poder en el nombre de Cristo. Y hay poder en el nombre de Cristo. Y hay poder en el nombre de Cristo para cadenas romper, cadenas romper, cadenas romper. Y hay poder en el nombre de Cristo y hay poder en el nombre de Cristo y hay poder en el nombre de Cristo para cadenas romper, cadenas romper, cadenas romper y hay poder en el nombre de Cristo y hay poder en el nombre de Cristo y hay poder en el nombre de Cristo para cadenas cadenas As romper cadenas romper para cadenas romper cadenas romper cadenas romper cadenas romper cadenas romper cadenas romper cadenas romper cadenas romper cadenas romper cadenas Romper cadenas, romper cadenas, romper cadenas, cadenas. Sí, Señor Padre, traemos todo esto delante de tu altar, Señor, creyendo, Señor, que tú no eres hombre para mentir, Señor. Confiamos en tu palabra. Danos fuerza, danos valentía, Señor. Aquí estamos. Decimos, heme aquí, Señor. Envíanos a nosotros. Por eso quiero que todos juntos a la cuenta de tres digamos Jesús. No quiero que digamos más nada porque la oscuridad no tiembla ante el nombre de nosotros, sino ante el nombre de Jesús. Es quiero que lo digamos juntos, bien alto, lo más alto que puedas. ¿Okay? Un, dos, tres, Jesús. Otra vez. Un, dos, tres, Jesús. Una vez más. Un, dos, tres. Jesús. Sí, Señor. En tu nombre, Jesús. En el nombre de Jesús, Señor. Toda rodilla se doblará. Todo lo malo caerá en el nombre de Jesús. Señor, gracias porque vamos a ver milagros, no en nuestro nombre, pero en el nombre de Jesús y a través de su sangre preciosa. Señor, ayúdanos a mantenernos firmes, que aunque nos sacudan, Señor, sepamos que el que ha prometido es fiel y podemos confiar en él. Gracias, Señor, por esta hermosa promesa. Confiamos, Señor. Gracias, gracias, gracias en el nombre, sobre todo nombre, en el nombre de Jesús. Y la iglesia dice, amén. Amén. Gracias, Señor. Gracias. Gracias, gracias. Gracias, gracias, Señor. Tú eres bueno. [Música] Amén. Hermanos, mientras se paren y sigan su día, no se les olvide mantener esa promesa firme en sus corazones. Nos vamos de este lugar, pero nunca de su presencia. Manténganlo, pónganlo por enfrente. Pongan los ojos en Jesús siempre. Amén. [Música] Eco.