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HOMILÍA - Padre Carlos Rosell, Párroco

Santuario Señor Divina Misericordia10:21

Transcription

Hace algunas semanas atrás, una señora quien visitó para darle la comunión me hizo este regalo. Lo ven, es un burrito de madera y lo tengo en mi oficina. Porque hoy tenemos que hablar del burrito de Jesús.

Somos injustos con el burrito y somos injustos porque una forma de insultar a alguien es decir, "eres un burro". Cuando el burrito es uno de los animales más útiles para el ser humano. Es dócil, es recio, es trabajador. Gracias a una feligresa aquí presente, a las doce y cuarto en el parque de Las gardenias, vamos a tener una burrita de verdad. La hermana seguramente ha tocado muchas puertas de locales de partidos políticos para encontrar la burrita.

Queridos hermanos, tenemos que identificarnos con el burrito que aparece en el evangelio que hemos proclamado al inicio de la celebración. [Música]

Y qué podemos decir de ese burrito que fue útil a Jesús el domingo de Ramos. Si leemos los cuatro evangelios, porque los cuatro evangelios aparece el burrito, podemos señalar cuatro características del burrito que tenemos que aplicarlas a nuestra vida. Porque nosotros tenemos que ser como el burrito que fue tan útil a nuestro señor Jesucristo.

Primera característica: el burrito estaba amarrado y Jesús hizo que lo desaten. Queridos hermanos, Jesús nos libera. El pecado nos esclaviza. El burrito que aparece en el evangelio estaba amarrado y Jesús manda que lo desaten. Dice San Pablo en Gálatas cinco uno: "para ser libres nos ha liberado Cristo". Hemos sido liberados gracias a que Jesús ha muerto por nosotros en la cruz, ya resucitado. Hoy la primera lectura nos habla del varón de dolores, es un anuncio de la pasión del señor, un pasaje del profeta Isaías. Y en la segunda lectura, San Pablo dice que Jesús fue obediente hasta la muerte y muerte en la cruz. Jesús va a la cruz para que nadie se pierda. La sangre de Cristo nos libera. Hoy, queridos hermanos, hemos escuchado el largo relato de la pasión para que tomemos conciencia que hemos costado la sangre de Cristo. Jesús te libera. Acércate a la confesión. [Música] Deja que Jesús rompa las cadenas que te atan.

Segunda característica del burrito. [Música] El burrito fue útil. [Música] A Jesús. Jesús es Dios y Jesús necesitó de un burrito. Jesús te necesita. El burrito fue instrumento de Jesús, fue útil para Jesús. Tú también eres útil para Jesús. Y esto es algo maravilloso, queridos hermanos. Nos necesita, nos quiere útiles. Tenemos que ser instrumentos del señor. Nos quejamos de que el mundo está mal y le echamos la culpa a Dios. La culpa no es de Dios, es de nosotros porque no somos instrumentos de Dios. El burrito fue útil a Jesús, fue instrumento de Jesús. Jesús nos necesita. Decía San Agustín: "quien te creó sin ti, no te salvará sin ti". Hermanos, Jesús lo necesita para forjar en el mundo los valores de su reino: la verdad, la justicia, la paz, la caridad. De verdad, Jesús nos necesita. Necesita nuestras manos, nuestros pies, nuestra inteligencia, nuestra voluntad, todo nuestro ser. El burrito fue útil a Jesús. Jesús nos quiere útiles para transformar el mundo.

Tercera característica: el burrito era chúcaro. ¿Le suena esa palabra? ¿Por qué el burrito era chúcaro? ¿Qué me puede decir? Si ustedes leen los cuatro evangelios, el Evangelio según San Lucas es el único que trae este detalle. Nadie había montado en ese burrito, por lo tanto, era chúcaro. Pero cuando Jesús se montó en el burrito, el burrito se avanzó. Jesús nos avanza, Jesús nos cambia, Jesús nos transforma. Ese burrito que era chúcaro se volvió manso. Deja que Jesús te cambie. No digas nunca: "soy así, ya no voy a cambiar". Si tú abres tu corazón a la gracia, abres tu corazón a Jesucristo, Jesucristo te cambia la vida. No tengas un corazón de piedra. Abre tu corazón a la gracia, a Cristo. Deja de lado tus rebeldías. No seas chúcaro con Jesús, es decir, no seas soberbio. Reconoce tus pecados, reconoce que necesitas que Jesús te cambie.

Y la última característica, que queridos hermanos, el burrito portó a Jesús. Fíjense que en los primeros siglos a los cristianos, a los bautizados, se les llamaba cristóforos. La palabra cristóforo es una palabra griega que significa portador de Cristo. ¿Qué significa cristóforo? Portador de Cristo. El burrito fue un cristóforo, fue un portador de Cristo. Hermanos, hay que ser cristóforos. Tienes que llevar a Cristo ahí donde estás, comenzando en tu casa. Lleva a Cristo ahí donde te encuentres, como el burrito de Jesús, en tu trabajo, con tus amigos, en todos los ámbitos donde desarrollas tu existencia. Tienes que ser un cristóforo. Sería una pena que solamente muestres tu fe aquí en el templo y cuando sales del templo, ya te olvidaste que eres un creyente, vives como un pagano. Queridos hermanos, hay que ser cristóforos en todo lugar, en todo tiempo, en toda circunstancia y no tener vergüenza de decir que somos de Cristo, que somos el burro de Cristo.

Y un último detalle, con esto ya concluyo. La Virgen María, cuando fue a visitar a su prima Santa Isabel, ¿cómo fue? ¿En una combi? ¿En un chosicano? Son más de 140 kilómetros los que recorrió la Virgen. Ella fue montada en un burrito. Qué importante es el burrito de la Biblia. También tenemos que ser el burrito de la Virgen. Hoy le pedimos a la Virgen, nuestra Madre, que nos ayude a ser como el burrito que usó Jesús para entrar en Jerusalén, la ciudad Santa. Que la Virgen nos ayude a tomar conciencia que Cristo nos hace libres, que Cristo nos quiere útiles, que Cristo nos avanza y que tenemos que ser cristóforos, portadores de Cristo. Que así sea.