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[Música] Si te han encantado las últimas imágenes del espacio captadas por el James Webb, espera a ver lo que te voy a enseñar ahora.
El telescopio espacial Euclid de la Agencia Espacial Europea acaba de enviar su primer lote de imágenes, y te juro que son de lo mejor que he visto en mi vida. Esta colección, conocida como la primera luz de Euclid, es un recorrido alucinante por galaxias del universo, y los científicos están literalmente alucinando con lo que están viendo. Las fotos de Euclid están haciendo tambalear nuestras ideas sobre cómo ha evolucionado el universo. Nos dan nuevas pistas sobre el papel de la materia oscura en la estructura del cosmos e incluso nos permiten mirar al pasado, captando galaxias que están a 10.000 millones de años luz. Y ojo, que las fotos en sí son una pasada; sobre todo la última que veremos hoy.
Soy Rafael González y estás viendo Astrum. Acompáñame hoy en este viaje por todo lo que ha captado Euclid hasta ahora: desde galaxias brillantes y nebulosas en espiral hasta viveros de estrellas e incluso planetas errantes. Te voy a contar por qué Euclid es un telescopio tan especial y cómo los científicos piensan usar sus datos para desvelar los orígenes del universo.
El primero de julio de 2023, la Agencia Espacial Europea lanzó el telescopio Euclid desde Cabo Cañaveral, en Florida. Tras recorrer un millón y medio de kilómetros, se unió a sus hermanos Gaia y James Webb, que ya estaban en órbita alrededor del punto de Lagrange 2. Este lugar es perfecto para estudiar y fotografiar las profundidades del espacio. ¿Pero qué es lo que lo hace un lugar tan perfecto? En este lugar, los telescopios siempre mantienen al Sol, la Luna y la Tierra a sus espaldas, evitando que interfieran con las observaciones. Además, está lo suficientemente cerca de la Tierra como para que las comunicaciones sean rápidas y eficientes. Y como el L2 se mueve al mismo ritmo que la órbita terrestre alrededor del Sol, esto hace que nuestros instrumentos se mantengan siempre cerca.
La misión de Euclid, que durará 6 años, está pensada para explorar la composición y evolución del universo. ¿Y cómo lo va a lograr? Pues construyendo el mapa tridimensional más grande y con mayor calidad del cosmos que hayamos visto jamás. En octubre de 2024, Euclid empezó a enviar los primeros fragmentos de este mapa, y en un momento te los voy a enseñar. A medida que Euclid siga escaneando el cielo en los próximos años, los científicos esperan que estos nuevos datos ayuden a entender mejor el papel que juegan la gravedad y la materia oscura en la estructura y expansión de nuestro universo.
Antes de nada, hay tres cosas clave que necesitas saber para entender por qué este telescopio y sus imágenes son tan especiales. Primero, la lente ultrangular de Euclid capta más cielo de una sola vez que cualquier otro telescopio en la historia; recoge datos de luz en alta resolución de miles de millones de galaxias, algunas situadas a más de 10.000 millones de años luz. Si lo comparamos con los estudios desde Tierra, Euclid tiene cuatro veces más resolución y 15 veces más sensibilidad en el espectro del infrarrojo cercano. También es capaz de detectar objetos cientos de veces más tenues que los que puede ver. Con una sola observación, Euclid registra tanto estructuras cósmicas gigantescas como los detalles precisos de galaxias individuales. ¿Y qué obtenemos de resultado? Una imagen que muestra múltiples escalas del cosmos al mismo tiempo y que hace que a más de un investigador se le caiga la baba.
En segundo lugar, Euclid mide pequeñas distorsiones en la forma de las galaxias provocadas por la influencia gravitatoria de la materia oscura, generando un mapa de lentes gravitacionales. Esto es clave para entender cómo crecen y evolucionan los cúmulos de galaxias y también para ver de qué forma la materia oscura ha contribuido a esculpir, literalmente, el universo.
Y por último, Euclid está creando un mapa 3D del universo gracias a dos instrumentos avanzados. Por un lado, tenemos el sistema de imágenes visibles o VIS, que captura imágenes ultra nítidas en luz visible para medir la forma y posición de las galaxias; y por otro, el espectrómetro y fotómetro de infrarrojo cercano o NISP, que mide los desplazamientos al rojo, colocando las galaxias en un espacio tridimensional.
Resumiendo, Euclid es una auténtica joya, y el entusiasmo en la comunidad astronómica por estas imágenes es real. Uno de los científicos del proyecto Euclid dijo: "Nunca habíamos visto imágenes astronómicas así con tantísimo nivel de detalle. Son incluso más bonitas y nítidas de lo que esperábamos y nos muestran muchas características nuevas en regiones del universo cercano que creíamos tener más que vistas." Así dijo René Lauris, científico del proyecto Euclid.
Ahora acompáñame en este recorrido por las imágenes de la primera luz de Euclid, empezando por nuestro mapa. Gracias a las misiones Gaia y Planck de la ESA, ya contamos con un mapa bastante completo de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Pero la misión de Euclid es distinta; se encarga de recopilar datos sobre las partes oscuras del mapa. Hasta ahora ha cubierto aproximadamente un 1% del total que se espera que cartografíe.
Entre el 25 de marzo y el 8 de abril de 2024, Euclid tomó 260 fotografías del cielo austral, cubriendo un área 500 veces mayor que el tamaño de la luna llena vista desde la Tierra. Al juntar todas esas imágenes, los científicos han creado un mosaico que abarca millones de estrellas y galaxias. Y ojo, esto es solo el 1% de lo que tiene previsto observar. Como Euclid capta tanto la imagen general como los detalles sutiles al mismo tiempo, los investigadores pueden observar el cielo en diferentes escalas, desde vistas extragalácticas hasta cúmulos de galaxias, sus núcleos e incluso galaxias individuales.
Así que vamos a sumergirnos en algunas de estas estructuras cósmicas, empezando por una de las más grandes que conocemos en todo el universo. Este es el cúmulo de Perseo, situado a unos 240 millones de años luz de la Tierra. En esta imagen se pueden ver más de 1.000 galaxias pertenecientes al cúmulo de Perseo y, de fondo, más de 100.000 galaxias aún más lejanas. Los científicos creen que la forma en que están organizadas las galaxias puede revelarnos mucho sobre cómo se distribuyen la materia y energía oscura en el universo. Verás, se piensa que la gravedad podría hacer que la materia oscura se agrupe formando una especie de filamentos. No lo sabemos con certeza, pero desde la NASA se baraja la idea de que en los puntos donde estos filamentos se cruzan, las galaxias tienden a agruparse más, formando estos cúmulos. Según esta teoría, si no existiera la materia oscura, las galaxias estarían distribuidas de forma uniforme por todo el universo, cosa que claramente no sucede.
Aunque ya se conocían muchas de las galaxias del cúmulo de Perseo, las simulaciones cosmológicas predicen que debería haber también varias galaxias enanas por esa zona. Y si pudiéramos ver esas galaxias tan tenues, podríamos analizar su forma y cómo se distorsionan en relación con el cúmulo y el fondo para determinar cómo se reparte la materia oscura. Entonces, ¿cuál es el problema? Estas galaxias enanas suelen quedar tapadas por estrellas más antiguas que brillan intensamente en el infrarrojo, por lo que se habían escapado a la observación directa hasta ahora. Euclid ha descubierto más de 630 galaxias enanas que no se conocían: un avance enorme en el estudio de la materia oscura.
Pero Euclid no solo está arrojando luz sobre la materia oscura; también nos está enseñando un montón sobre la formación estelar. Ahora te enseñaré cuál será nuestro siguiente destino. Saluda a la galaxia irregular NGC 6822, que brilla intensamente a 1,6 millones de años luz de distancia. Fue identificada por primera vez como un sistema estelar remoto por Edwin Hubble en 1925, y ahora, casi 100 años después, Euclid nos envía imágenes en alta resolución de toda esta galaxia y su entorno. El telescopio James Webb también llegó a fotografiar esta galaxia hace unos años, pero con un campo de visión mucho más reducido. A los científicos les interesan especialmente las fotos panorámicas de Euclid porque pueden darnos pistas sobre la formación estelar y el universo primitivo. Y es que las estrellas fusionan átomos ligeros como el hidrógeno y el helio para formar otros más pesados, incluidos algunos metales. Este proceso ocurre a lo largo de la vida de una estrella, y por eso en el universo temprano apenas había elementos pesados. Simplemente no había pasado suficiente tiempo para que estos se formaran.
Curiosamente, muchas de las estrellas de NGC 6822 tienen niveles muy bajos de átomos metálicos. Estudiar galaxias con poca metalicidad como esta puede ayudar a entender mejor cómo evolucionaban las galaxias en los primeros momentos del universo. Y Euclid lo está haciendo infinitamente más fácil gracias a la información cromática de su instrumento NISP y a su campo visual tan amplio. Además, Euclid ha revelado varios cúmulos estelares globulares que antes no conocíamos, así como nuevas regiones HII dentro de esta galaxia. Las regiones HII son esas nubes de gas de colores tan llamativos que estamos viendo aquí. Cuando nacen las estrellas, emiten una luz tan potente que ioniza el gas de hidrógeno que las rodea, y eso da lugar a estas regiones. Estudiarlas nos ayudará a comprender mejor las propiedades de las nubes en el momento del nacimiento de las estrellas y qué condiciones son necesarias para que se formen estrellas masivas.
Y ya que hablamos de cúmulos globulares, aquí tienes uno en otra zona del cielo. El cúmulo globular NGC 6397 se encuentra a unos 7.800 años luz de distancia, lo que lo convierte en el segundo más cercano a nosotros. Esta imagen forma parte de una panorámica más amplia capturada por Euclid, que te enseñaré en un momento. Los cúmulos globulares son como el Hollywood del espacio: una concentración altísima de estrellas en un mismo sitio donde parece que todas compiten por brillar más que las demás. ¿Y qué pasa con eso? Pues que las estrellas más pequeñas y tenues acaban apagadas visualmente por las más grandes y luminosas. Además, estos cúmulos se extienden bastante desde su centro, y en las regiones más externas dominan precisamente esas estrellas de baja masa y muy poca luz que hasta ahora habían sido prácticamente invisibles. Lo irónico es que son esas estrellas tenues las que más interesan a los científicos, ya que podrían ayudarnos a descifrar la historia de nuestra galaxia, la Vía Láctea, como lo explica David de Masadri, del Instituto Nacional de Astrofísica en Italia.
Actualmente, ningún otro telescopio salvo Euclid puede observar un cúmulo globular completo y, al mismo tiempo, distinguir sus miembros más débiles en las regiones exteriores de otras fuentes cósmicas. El telescopio Hubble ya fotografió el centro de este cúmulo en 2021, pero capturar todo el cúmulo, incluidas las zonas exteriores, como lo ha hecho Euclid, habría supuesto un gasto de tiempo y recursos descomunal. En cambio, Euclid logró esta imagen en solo una hora, y es absolutamente espectacular, tanto visualmente como desde el punto de vista científico.
A veces encontramos estrellas organizadas así, en forma de cúmulos compactos; otras las vemos en forma de galaxias espirales. Lo curioso es que, aunque vivimos en una, todavía no entendemos del todo cómo mantienen esa estructura. Las próximas imágenes de Euclid intentan precisamente arrojar algo de luz sobre esta cuestión.
La galaxia Caldwell 5, también conocida como la galaxia oculta, es especialmente difícil de observar porque se encuentra en plena zona densa del disco de nuestra Vía Láctea, a unos 11 millones de años luz de distancia. Está rodeada de polvo, gas y estrellas que la eclipsan por completo. Lo curioso es que esta galaxia se considera un espejo de la nuestra, lo cual la convierte en un objetivo prioritario para los investigadores. Y es que estudiar una galaxia desde dentro no es precisamente fácil; solo podemos verla desde un ángulo muy limitado, pero gracias al instrumento de infrarrojo cercano de Euclid, se ha podido atravesar todo ese polvo y mostrar la galaxia en todo su esplendor. Sí, ya la habíamos fotografiado desde telescopios terrestres, pero nunca con este nivel de detalle. Como explica la científica del consorcio Euclid, Leslie Hunt, la imagen puede parecer normal, como si cualquier telescopio pudiera hacerla, pero no es así. Lo especial es que tenemos una vista panorámica de toda la galaxia y, a la vez, podemos hacer zoom para distinguir estrellas individuales y cúmulos estelares. Podemos reconstruir la historia de la formación estelar y entender mejor cómo se han formado y evolucionado las estrellas a lo largo de la vida de la galaxia.
A día de hoy, todavía no comprendemos del todo cómo las galaxias espirales mantienen su estructura, ni qué papel exacto juega la materia oscura en su formación. La capacidad de Euclid para captar los brazos espirales de esta galaxia y sus franjas de polvo con tanto detalle permitirá a los científicos entender mejor cómo se relacionan el polvo, el gas y la formación estelar a gran escala, de una forma que nunca antes habíamos podido ver.
Por desgracia, solo nos queda una última parada en este tour cósmico, pero tranquilo, he reservado lo mejor para el final. Vamos a ver qué se esconde tras estas nubes llenas de color.
Nuestra quinta y última imagen nos lleva hasta la nebulosa Cabeza de Caballo. Sí, es una de las nebulosas más fotografiadas del cielo, pero jamás la habíamos visto con la nitidez y amplitud que ha conseguido Euclid. Y lo más alucinante de todo es que esta toma se captó en tan solo una hora. Es como si alguien hubiese parado en un mirador del universo, sacado el móvil y zas. ¡Tremenda foto!
Ubicada a unos 1.375 años luz de distancia, esta es la región de formación estelar masiva más cercana a la Tierra. Se encuentra justo al sur de Alnitak, la estrella más oriental del famoso cinturón de Orión, y forma parte de la inmensa nube molecular de Orión. Es en esta nebulosa remolinada donde los científicos esperan encontrar pruebas de planetas, con más similar a Júpiter, que aún no han sido descubiertos. Y ojo, ya se ha detectado uno: Sori 62, un planeta joven con una masa 10 veces la de Júpiter y una temperatura que ronda los 1.200º Celsius.
Las nubes que hay detrás de la cabeza del caballo están iluminadas por la radiación ultravioleta de la estrella Sigma Orionis, mientras que las propias nubes que dan forma a la silueta del caballo están formadas por hidrógeno molecular frío que apenas emite calor o luz. Esto convierte a la nebulosa Cabeza de Caballo en un lugar ideal para estudiar la formación estelar, ya que se pueden comparar los procesos de formación en nubes brillantes frente a nubes oscuras. Sigma Orionis forma parte de un cúmulo abierto de estrellas del cual los investigadores esperan obtener una imagen mucho más completa gracias a los datos de Euclid. Por ejemplo, se sabe que en Sigma Orionis existen planetas flotando libremente sin estar ligados a ninguna estrella, pero con la altísima sensibilidad de Euclid se han encontrado muchos más planetas de este tipo, incluso más pequeños que los que conocíamos hasta ahora. Uno de los resultados del estudio decía: "Los planetas flotantes en esa zona parecen ser ubicuos y numerosos".
Esto es solo el comienzo. Con otros 5 años y medio de misión por delante, Euclid aún tiene mucho terreno que cubrir. A lo largo de su viaje, los datos y las imágenes que vaya recopilando serán clave para ayudar a los científicos a desentrañar los misterios de la materia oscura, la energía oscura y los orígenes de las estrellas, las galaxias y el propio universo. Un mapa en 3D de la distribución de la materia oscura podría ser revolucionario para nuestra comprensión de la física fundamental. Hasta entonces tendremos que conformarnos con disfrutar de más imágenes conforme vayan saliendo.
Gracias por ver el vídeo. Si te ha gustado, puede que también te interesen mis otros vídeos sobre tecnología espacial e innovación. ¿Ya has oído hablar del aterrizaje de precisión de la JAXA en la Luna? Tiene el potencial de catapultarnos a una nueva era de exploración planetaria, pero no todo salió como se esperaba. Se titula "Lo que Japón logró en la Luna cambia la exploración espacial". Búscalo y nos vemos allí.
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