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LEONARDO DA VINCI | Draw My Life

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Transcription

Leonardo di ser Piero da Vinci, más conocido como Leonardo da Vinci, fue un estudioso de diversos campos del Renacimiento italiano. Nació el 15 de abril de 1452 en la localidad florentina de Vinci, Italia. A lo largo de su vida abarcó un sinfín de disciplinas artísticas y científicas, destacando especialmente como pintor, arquitecto, ingeniero e inventor. Fue hijo de una campesina llamada Caterina y de Ser Piero, un rico notario florentino.

Pronto mostró una gran curiosidad y talento, por lo que su padre le permitió ingresar como aprendiz del artista Verrocchio a los diecisiete años. Con él aprendió pintura y escultura, y trabajó en la construcción de la cúpula de la iglesia de Santa Maria dei Fiore junto a Brunelleschi. El Renacimiento trajo grandes avances en el comercio y el arte, y propició el intercambio cultural.

Ya como aprendiz, da Vinci introdujo la pintura al óleo, una técnica proveniente de los Países Bajos que permitía un mayor control en el espesor de la pintura, y que empleó en “La adoración de los Magos”, su primera gran obra. Tras formarse en un amplio abanico de técnicas y haber superado a su maestro, decidió buscar nuevos retos. En 1482 marcha a Milán y se presenta ante su duque y mecenas, Ludovico Sforza.

Bajo su protección realizó proyectos sobre hidráulica, mecánica y arquitectura, así como algunas obras pictóricas. Por aquel entonces, una nueva ola de peste negra asoló Europa. Convencido de que la suciedad y el hacinamiento sólo empeoraba el escenario, hizo planos para la canalización de los ríos, demostrando profundas nociones de arquitectura e ingeniería. En 1483 fue contratado para realizar una pintura para la iglesia de San Francisco, la famosa “Virgen de las Rocas”.

En ella incorporó una nueva e innovadora técnica, el sfumato. Esta consistía en multiplicar las capas de pintura para conseguir contornos más imprecisos, logrando un efecto de mayor profundidad. Más tarde volvería a utilizarlo en uno de los cuadros más famosos de la historia: “La Gioconda”, conocida popularmente como la Mona Lisa. Gracias al sfumato logró crear un efecto óptico en el que la sonrisa de la protagonista parece desvanecerse cuando la miramos fijamente. Esta particularidad ha fascinado a generaciones durante siglos, creando todo un halo de misterio a su alrededor.

Pero no solo la pintura ocupó su tiempo. En 1494 participó en la ilustración de la obra La Divina Proportione, del matemático Luca Pacioli. Sus rigurosos dibujos lo convirtieron en el creador de la ilustración científica moderna. De hecho, algunos de ellos todavía se siguen estudiando hoy en día, como el famoso “Hombre de Vitruvio”.

En el año 1498 Leonardo finalizó otra de sus grandes obras: el mural de “La última cena”, una escena bíblica en la que Jesús comparte mesa con los doce apóstoles antes de ser traicionado por Judas. Rápidamente se convirtió en una pintura icónica, haciendo que cientos de artistas de todo el continente acudiesen a contemplarla. Fue pintada directamente sobre la pared, y para la escena da Vinci se alejó de la composición clásica y trató de humanizar a los personajes, algo que resultó ciertamente revolucionario en el contexto religioso de la época.

Hacia el año 1500 las tropas francesas conquistaron el ducado de Milán, y Leonardo decidió trasladarse a Venecia. Su pasión por la ciencia era cada vez mayor; asistía a disecciones de cadáveres, para después elaborar ilustraciones en las que describía la estructura y el funcionamiento del cuerpo humano como nadie había hecho hasta el momento.

Unos años más tarde, el gobernador de Milán le ofreció el cargo de arquitecto y pintor de la corte. Allí ideó para él un castillo, y ejecutó bocetos para el oratorio de Santa Maria alla Fontana. Sin embargo, se quedaron en meros proyectos, al igual que muchas de sus obras. Una nueva época de inestabilidad política lo obligó a abandonar la ciudad. Esta vez se fue a Roma, y en el Vaticano vivió una etapa tranquila bajo las directrices del Papa León X. Dibujó mapas e ideó una gran residencia para los Médici. Pero cada vez recibía menos encargos, que iban a parar a manos de otros artistas de la época.

Tras la muerte de su protector y profundamente decepcionado, dejó Italia para pasar sus últimos años de vida en el palacio de Cloux, en Francia. El rey francés le concedió un gran respeto, y vivió más como un miembro de la nobleza que como un empleado. Su salud fue deteriorándose poco a poco hasta su muerte el 2 de mayo de 1519, a los sesenta y siete años. Legó todas sus pertenencias a su alumno Francesco Melzi, que retornó a Italia copias de manuscritos y dibujos de incalculable valor. Sin duda, Leonardo da Vinci fue un genio adelantado a su tiempo, cuya influencia aún sigue presente quinientos años después de su muerte!