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Hola, amiguitos, ¿cómo están? Es real, está sucediendo. Este es el primer episodio de mi podcast, Sabiduría Psicodélica. Después de mucho tiempo de estar compartiendo vídeos con ustedes en Instagram, tomé la decisión de convertir esta información en otro portal, en otro portal que puedan explorar, que puedan conectar con, y que toda la información que se genere aquí sea de amor, positiva, visionaria, en pro de la psicodelia, que eso se necesita mucho en la vida. Y bueno, yo sé que mucha gente me conoce por Instagram, por estos vídeos que he estado compartiendo por años con ustedes, pero para la gente que no me conoce, me gustaría platicarles un poquito quién soy, de dónde vengo, a dónde voy. Mi nombre es Yanina Tomasín y tengo 33 años, y he ejercido dos profesiones a lo largo de mi vida. Primero comencé mi vida profesional con el periodismo; estudié Ciencias de la Comunicación, me dediqué al periodismo y trabajé muchos años en revistas, periódicos, haciendo guías de viajes, porque estaba yo muy clavada en todas las reseñas de viajes; estaba muy clavada también en toda la cuestión de reseñas de comida, toda la cuestión gastronómica de la Ciudad de México.
Y después de muchos años de trabajar en eso, un día me enteré que había un sapito psicodélico que podía cambiarte la vida, y se me hizo algo muy loco escuchar que la secreción de un sapo te podía cambiar la vida. Como que, como periodista, dije: “¿Qué significa esta frase?” Y me di a la tarea de investigar este animal que se llama Bufo alvarius. Me fui al desierto, en honor a probar esta molécula que se llama 5-MeO-DMT. Fui con la tribu Seri y ahí probé el sapito. El sapito me cambió la vida como nunca nada me había cambiado la vida jamás. Fue un parteaguas, fue información muy sagrada y muy clara sobre cuál es el propósito de mi existencia; y el propósito de mi existencia, me refiero al propósito de la existencia de todos: el propósito de la existencia es ser feliz y disfrutar, no estar complicándonos la vida con tanta chaqueta mental que nos hacemos todos los días, con tanto tiempo libre. Porque yo creo que el mal de todas las mentes es el tiempo libre. Y bueno, probé este sapo y fue la experiencia más fascinante de mi existencia, la experiencia más… y no sé cómo lo dije, pero bueno, este fue fascinante, fue muy revelador, y me di a la tarea de que toda la gente que quiero profundamente fumara este sapo, y observé que en todas las personas que quiero y que fumaron este sapo también hubo una transformación muy profunda. Entonces, dediqué un año de mi vida a una investigación alrededor de esta molécula, desde mi ángulo periodístico, y cuando me di cuenta, pues yo ya estaba metida hasta el copete en todo este proceso de sanación. En una puerta de conocimiento espiritual, te obliga a abrir la siguiente, y así es el camino espiritual: es una sed que no para, que todo el tiempo quiere es ver qué más hay ahí adentro. Entonces eso fue lo que a mí me pasó, y una cosa me llevó a otra. Empecé a estudiar chamanismo andino con Carlos de León; de ahí me seguí con manejo de energía, estudiar volar, ya me metí a terapeuta de sonido, que ahorita ya estoy en el tercer nivel de esta práctica. Estoy muy clavada con los cuencos como medicina, como una herramienta de transformación también muy poderosa.
Y bueno, en este camino de la investigación alrededor del sapo pasó un año, y cuando volteé y estaba ahí otra vez en la oficina editando un periódico, dije: “¿Qué carajos hago aquí?” La verdad es que ya no le encontré el sentido al periodismo, y mi camino me empezó a jalar muchísimo hacia todas las cuestiones chamánicas. Cuando yo comencé a trabajar con el sapo, puedo decir honestamente que no tenía idea de nada, porque en este camino no es cuántas cosas has estudiado, cuántas cosas has practicado previamente. El camino del chamán, el camino de un facilitador, es un camino que se descubre con cada individuo que está enfrente de mí y que tiene la confianza para abrir este portal de mi mano. No, y ahí es cuando empiezas a aprender; ahí, ahí es cuando te das cuenta si eres capaz de contener el espacio correctamente para la persona en trance, si sabes realmente cómo aterrizar a esta persona cuando regresa de ser parte del universo, regresa a esta dimensión y dice qué acaba de pasar, y tú tienes que tener las palabras correctas para que este individuo salga a la realidad y nuevamente sea un humano y no se sienta como abstraído de la realidad o friqueado por lo que acaba de acontecer. Hay muchos factores que intervienen, y en otros episodios hablaremos de todos estos detalles, pero al día de hoy ya van cinco años dedicándome a facilitar el 5-MeO-DMT, el sapito, el Bufo alvarius. Por supuesto que este trabajo ha transformado mi vida en muchísimos sentidos; sobre todo me ha enseñado a vivir con una simplicidad, con un sentido de la compasión hacia mí misma y hacia los demás. Me ha enseñado que la vida sí es lo que nosotros queremos que sea, y que si tú te quieres complicar la existencia, la existencia va a ser lo difícil que tú quieras; y si tú te la quieres facilitar, va a ser lo fácil que tú quieras. Pero sí es una decisión personal y de todos los días ser felices. Estoy casada, tengo seis años casada con un hombre maravilloso, se llama Alfredo, el cineasta. Vivimos ahorita en la Condesa, pero estamos a punto de movernos a la Santamaría, a la colonia Santa María la Ribera. Ahí vamos a abrir un lugarcito en donde van a poder ir a meditar, van a poder escuchar cuencos, van a poder experimentar con psicodélicos. El propósito de este lugar es que todos podamos tener un espacio para la introspección, la sanación, y la visión; la visión, porque la visión es muy importante, la visión a largo plazo: ¿cómo puedo hacer que mi vida sea más fácil? ¿Y cómo puedo hacer para ser más feliz?
Quiero que en este podcast encuentren en ese espacio también un espacio de conversación sobre psicodélicos, sobre conciencia, sobre espiritualidad, sobre el amor, sobre la libertad del ser humano; porque creo que estamos muy inmersos en muchas reglas, muchos miedos, muchos “qué dirán”, pero no nos estamos experimentando verdaderamente como seres infinitos, como seres que no tienen límite alguno, y que los límites de verdad están en nuestra mente, y podríamos vencerlos y experimentar una vida mucho más plena. Yo, algo que siempre le digo a todos mis pacientes —vamos a llamarlos pacientes entre comillas— es que esta dimensión, esta dimensión que habitamos, esta oportunidad de vida, es lo único verdadero que tenemos. Por cuestiones religiosas o espirituales, o lo que ustedes quieran, podemos suponer muchas cosas: podemos suponer que vamos a reencarnar, podemos suponer que vamos a tener otras vidas, podemos suponer que vamos a llegar al cielo con Diosito; pero la realidad es que no tenemos ni idea de dónde venimos y a dónde vamos a ir. Entonces, ¿qué es lo verdadero en esta vida? Esta dimensión, esta oportunidad de vida, es lo único que tienes, es lo único que tienes, lo repito, así que sería importante ponernos las pilas, pilas, y no desperdiciar ni un segundo en tanta estupidez: que si me dijo que sí, que si no me dijo que sí, me mandó el mensaje que sí, me costó en Facebook, que si no, nada. O sea, el juego es la vida, demasiado hermosa, y quiero que en este espacio nos demos un momentito de verdad para recordar lo maravilloso que es existir.
Qué mal es platicar de mí. Soy una persona muy alegre, la verdad, me considero una persona muy feliz, me considero un ser muy libre, me considero un ser muy amoroso, me siento llena de amor, me siento muy plena, siento que soy una persona que quiere ser amiga de todo el mundo, no pongo barreras de ningún tipo, y quiero contagiar, contagiarlos de este entusiasmo, de estas ganas de ser feliz. Que no quiero sonar oradora de superación personal ni nada de eso, pero sí creo que todos necesitamos un momentito en el día o en la semana para conectar con alguien que esté así de contento, o alguien que nos muestre este sentido de libertad, porque se contagia, ¿cierto? O sea, es igual cuando alguien tira mala onda que cuando alguien tira buena onda; se puede cambiar todo tu campo electromagnético, puede de verdad hacerte sentir maravilloso, puede tirarte, pero el chiste es que vayamos desarrollando herramientas que nos permitan mantenernos felices a pesar de todo. Lo que sí: de verdad vayamos fluyendo por la vida en una alegría que hasta la gente diga: “Bueno, este güey, ¿en qué anda? ¿A qué se usa? ¿Porque está tan contento?” ¿Qué más va a ser? Sabiduría Psicodélica. Su Sabiduría Psicodélica va a ser un espacio también para hacer entrevistas con personas interesantes, personas cercanas a mí. Quiero que todos mis amigos participen en este podcast, proyecto. La bendición de tener amigos increíbles con información increíble para compartir con ustedes. Podemos hablar de alimentación, podemos hablar de trances, podemos hablar de viajes, podemos hablar… pues les digo, de todo lo que ustedes quieran, y por supuesto que todo esto también se va a generar a partir de la retroalimentación. Entonces les suplico que si me quieren encontrar, me busquen en Instagram; mi Instagram es @CaseteArt —así que acá se escribe “arq” como “art” en inglés— y ahí podemos tener una comunicación directa también para saber qué quieren escuchar.
¿Qué más les puedo decir? Yo creo que esta es una buena introducción. El primer tema del que vamos a hablar en este podcast es Burning Man. Quiero que sepan que vengo poseída del Burning Man, acabo de regresar de este experimento social que me cambió muchísimo la mentalidad, y quiero explicarles por qué. Pero Burning Man es una experiencia de vida que todos deberían de tener, y que para los que saben qué es Burning Man, es a través de las redes sociales se percibe un Burning Man común: chavas en bikini buenísimas, modelos de Victoria’s Secret, y como mucha pose. Pero yo, que estuve ya ahí adentro, quiero contarles todo lo que viví ahí y por qué Burning Man es una de las experiencias más fascinantes que pueda tener cualquier ser humano. Así que vamos a hablar de eso a continuación. [Música] Estás escuchando Sabiduría Psicodélica por Yanina Tomasín. Ok, este primer episodio elegí uno de mis nuevos temas favoritos: el Burning Man, que quiero explicar para la gente que no sabe qué es Burning Man, que es… porque yo creo que tampoco sé qué es, pero voy a tratar de acercarme a lo que es lo mejor posible. Burning Man es… esto es… un experimento social. ¿Y por qué digo que es un experimento social? Porque mucha gente dice: “Burning Man es un festival”, y yo creo que el formato “festival” no… no cuadra bien con lo que es este lugar. Para empezar, Burning Man es una ciudad; es una ciudad en el estado de Nevada, en EEUU; una ciudad que, más o menos, si no me equivoco, habitan 70.000 a 80.000 personas cada año. Este festival —diagonal experimento social, llamémosle como ustedes quieran— es una ciudad gigantesca de personas experimentando a sí mismas de una manera muy libre, con ciertas reglas primordiales, como que no haya dinero allá adentro. No existe el dinero dentro de Burning Man; no existe… bueno, yo, por lo menos, no sentí que existiera el tiempo, porque no planeaba absolutamente nada. No existe el tiempo, no existe el dinero, no existen las líneas de separación, porque… porque no hay estas cosas como de: “El festival con tarjetón, citó baby, y aquí sí entras, aquí no entras, y esto es para ciertas personas, y esto es para otras”, y no sé qué. Aquí es todo el mundo con las ganas de regalar algo, crean diferentes cosas, y tú experimentas todo esto que está libre y disponible a la mano. Pueden ser desde fiestas increíbles, carros alegóricos con DJs increíbles, meditaciones, yoga, maratón —hay un maratón adentro de Burning Man—, hay clases de pintura, hay un piano bar con sake y música japonesa, también hay una… [ __ ]… hay temps que te permiten experimentar cuestiones tántricas, cuestiones chamánicas, hay stocks, hay una… hay un campo muy grande de todas las personas del Cirque du Soleil haciendo todas estas cuestiones de malabares y artísticas y performance. Y el caso es que Burning Man es de verdad una dimensión en la que acontecen millones de cosas, y tú eres participe de todo este movimiento artístico y de libertad.
Voy a platicarles desde el inicio, desde lo que implica ir a Burning Man, porque no es fácil llegar ahí. Yo llevaba 10 años planeando ir a Burning Man, y la verdad es que, por una razón u otra, nunca llegué hasta ahí, porque sí es una lana, el dinero que tienes que juntar para ir a este festival —diagonal experimento social, de cómo le queremos decir—. Sí es una lana, sí es mucha logística para lograr ir ahí, porque tienes que abrir un perfil en su página, un perfil Burning Man, y en esta, en este perfil, te hacen muchas preguntas. Por ejemplo, la primer pregunta es una pregunta capciosa: te dicen: “¿Consideras que Burning Man es el mejor festival de música del mundo?” Y tú contestas todo emocionado: “¡Sí!”, y pues no, la respuesta preferente es “no”, porque no es un festival. Y de ahí se siguen como otras diez preguntas en los que te quieren ver si realmente entiendes la filosofía del festival. No es un cuestionario ni elitista ni mucho menos, es simplemente un cuestionario para ver que tengas esta visión que ellos están buscando. Ya que contestas el cuestionario y logras tu perfil, te dan una fecha específica para comprar tus boletos, y te inscribes a la venta, te metes a la venta a la hora específica y el día específico que te citan, llegas a la venta y entras como una especie de rifa, tómbola, algoritmo cibernético en el que podría ser que hagas todo bien, pero que no salgas seleccionado para comprar boletos, y te la pelas; o que te digan: “Perfecto, tal y como puedes comprar dos boletos, vamos, puedes comprar dos boletos”, y listo, estás adentro. Pero Burning Man ahora hay muchas modalidades para experimentar Burning Man. Podrías ir en una casa rodante, en una RV. Por supuesto, el RV cuesta muchísimo más caro si las rentas cerca de Burning Man que si lo rentas en las ciudades a 10 horas de, por ejemplo, Los Ángeles, San Francisco, Sacramento, etcétera. Puedes rentar una casa rodante; podrías ir con tu casa de campaña, súper equipado, acampar ahí, y que no te agarre la tormenta de arena y llegues ahí y no tienes regadera propia, porque todo… entiéndame que Burning Man es una cuestión completamente de autosuficiencia, de poder lograr sobrevivir en un desierto en condiciones climáticas extremas por ocho días bajo tus propias garras; o sea, desde llevar tu comida, tu agua, tu bicicleta para moverte, tú… todo, todo es tu responsabilidad, aunque también haya millones de personas regalando cosas, porque son muy buen pedo, y también el chiste es que tú seas muy buen pedo, y también lleves cosas a regalar. Entonces, bueno, tienes que rentar casita rodante o pagas un camp —desde camps muy sencillos hasta camps que cuestan 60.000 dólares por hospedarte ahí, y estos camps creo que les llaman plug and play, ¿qué quiere decir? Que tú no te encargas de absolutamente nada, simplemente llegas ahí y ellos ya te armaron hasta los disfraces, porque también hay como cierta estética en la forma en la que la gente se viste en Burning Man. Pero bueno, yo creo que eso no es lo divertido de este experimento social; yo no creo que lo divertido o sea como que llegues y ya te armaron todo. Parte de lo que disfrutas de Burning Man fue planear todo y hacerlo todo con mis propias manos, porque me costó tanto trabajo que cuando estaba… estaba ahí en medio del desierto parada viendo este escenario, porque además el desierto de Nevada, en donde se desarrolla Burning Man, es hermosísimo, me encantó saber que lo logré, ¿saben? Que gracias a mi esfuerzo y a toda la [ __ ] que me metí para llegar ahí, estaba ahí parada gracias a todo ese esfuerzo. Entonces, bueno, hay muchas modalidades; yo les voy a platicar cómo lo viví yo. Yo renté una casita rodante, la renté en Los Ángeles; tuvieron que manejar mis amigos 10 horas en el RV para llegar a Reno y de ahí entrar a Burning Man. Hicimos 14 horas de fila de entrada, imagínense, 14 horas en el RV esperando… ya con esto… pues ya estás loco de querer entrar, imagínense, ya estás como todo… ¡Caya! Quiero todo allá adentro, no puedo de la emoción, y tienes que estar ahí paradito en una fila eterna de 14 horas, noche en vela. Yo ya no daba una, ahí está la emoción de que ahí yo estoy a punto de entrar, pero a la vez es como: “¡No más mecha, por favor! Que abran esta madre.” Y es que hubo una tormenta de arena muy heavy y tienen que cerrar la entrada, porque cuando hay tormentas de arena en este desierto es como… es pesado; la arena flotando en el aire que no puedes ver tu mano a 40 centímetros de tu cara. Entonces, si abriera la entrada y todo el mundo está rodando los coches con esas condiciones, pues todo se estrellarían, atropellan a una persona y pasaría algo, ¿no? Entonces, bueno, 14 horas de fila, logramos entrar. Nosotros no pagamos camp, así que a la hora de entrar tuvimos que pues ver dónde nos estacionamos, que esto también implicó… tras dos horas de dar vueltas alrededor de Burning Man para encontrar un lugarcito… encontramos una banda divina, divina; unos chavos del Reino que nos echaron la mano, ¡cabrón! Y ya desde ahí te das cuenta de esta filosofía Burning Man, de ser buen pedo, de ayudar a los demás por el gusto de ayudar, e inmediatamente nos vieron y que somos amigos mexicanos: “¡Por favor, vengan, la estación es aquí con nosotros!”, movieron ciertos carros de su campamento, nos metieron en su campo, nos trataron como reyes todo el festival —diagonal experimento social—; y bueno, desde ahí ya empiezas a aprender, ¿no? Porque todo el tiempo son como lecciones de humildad y de hermandad muy profundas, porque la banda de verdad es increíblemente buena onda, y entonces te contagias —esto que hablamos al inicio, que te contagias del mal, aun no del buena onda, sucede lo mismo en Burning Man: cuando la banda es tan buena onda, te… te empuja a ser igual, y ahí empieza el aprendizaje de este experimento. Después de instalarnos, etcétera, pues nos fuimos a dar el roll en plena tormenta de arena, y es muy loco manejar en estas tormentas de arena, porque estás manejando en tu bici hacia el vacío, o sea, no estás viendo nada, y estás nada más… poniendo 8 añitos… que pues no te caigas a un precipicio o ninguno te estrellas con un art car o lo que sea, ¿no? Entonces, bueno, ahí vas manejando, y de repente lo único que pasaba por mi mente, la verdad, era: “Por favor, que todo esto valga la pena, porque yo ya… viajé, jalé a todos mis amigos ahí, nos habíamos gastado una lana, etcétera, y yo como que lo veía y de momento como que no era fácil, pero tenía confianza que lo iba a hacer”. Bueno, yo decía: “Please, please, please, que esto es increíble”, y pum, de repente se abre este desierto infinito con millones de instalaciones de arte que no puedes creer. O sea, la primera que vi era como un alienígena sentado como en una esfera, y el… ‘ángel alienígena’ viéndome así como la bienvenida, dijo: “¡Wayne! Estoy… ¿qué es esto?” Porque sí es un territorio muy marciano, ¿saben? Como muy marciano, como resistente, quedándose en otro planeta. Y empiezas a recorrer este lugar, se calma la tormenta de arena, y de repente se empieza a revelar un lugar lo más pacheco y fumado que hayan visto en toda su existencia; usan… nunca han visto algo igual, no es como: “A esto se parece esto, no”. Burning Man es una dimensión completamente distinta a todo, y miren que yo he entrado a los psicodélicos, pero nunca en ningún psicodélico he visto algo tan loco como lo que vi ahí. De repente voy a describirles una escena: estás parado en medio de este desierto, hay 80 instalaciones de arte que no puedes creer, cuatro viejitos en cuadrados con sombreros de payaso y te gritan: “¡Ola!”, y siguen su camino; pasa otra chava y te da un abrazo, y te abraza de corazón a corazón, y te abraza y te da un beso en la boca, y ni la conoces, y dices: “¡Wow, qué puesto!”, y siguientes… estás como entrando a una disco de día que tocan música disco y que estás bailando ahí como música disco y con drinks gratis, y luego vas, sales, y hay una meditación divina en el desierto de uno de los chamanes más cabrones del mundo. Y bueno, así es Burning Man, ¿saben? Es como una aventura que nunca para, y que los ocho días que estás allá dentro… net estás viviendo las cosas más locas de tu vida y también las cosas más enriquecedoras, y todo el tiempo es así, todo el tiempo es así, y todo el tiempo te reta, ¿saben? Porque también es como… tanta libertad que puede significar algo muy profundo, y el chiste es poder experimentarte en los mismos niveles de libertad que toda la gente está experimentando; tú vas rompiendo muchos paradigmas, así como enseñándote a ti mismo que no hay límites, que no hay miedo, que el límite está en la mente, y que si tú quieres vivir encuerado Burning Man ocho días, no hay ni un pedo; que si quieres vivir Burning Man ocho días platicando con todos los desconocidos que quieras, también no hay pedo. Entonces, no hay…
Líneas de separación de nada entre tu mente y este escenario. A mí me pasó algo muy cargado el primer día, porque el primer día, pues después de las 14 mil horas de entrada y todo este pedo, cansadísima, me fui a acostar a una, como una, un domo muy bonito, todo rosa, que que pone la gente ahí para quien quiera descansar un ratito. Y me fui a acostar ahí, y estaba tan cansada que me quedé jetón, sí sí, ma; y mis amigos también, todos nos echamos con una cestita y de una hora. Y cuando abrí el ojo y salí de este, de este domo, como que ¡bolt!, te dije: no [__], estoy en Burning Man. O sea, como que me cayó el 20 hasta el momento que ya estaba ahí y dije: "¿Qué estoy tripeando? Andó durísimo, de verdad". Me sentí como que estaba en LCD, estaba en un ajo poderosísimo. Hinojosa es el poder de este lugar y esta dimensión psicodélica; que sin meterte en nada, estás en la escena más… lo que tu existencia, todo el tiempo. Entonces es fascinante, porque es triple arts in three piar y y todo es posible, y lo que quieras se empieza a manifestar. Y eso es lo que, el tema que les quiero hablar sobre Brönnimann, es uno de los temas que más me importa, porque yo creo que en Brönnimann sucede algo muy mágico.
Mis conclusiones sobre este lugar es que hay tantas personas con este afán de conciencia tan profundo y personas con con un trabajo espiritual ya tan desarrollado que el campo electromagnético de Brönnimann es muy elevado. Entonces, cuando llegas a Brönnimann, toda la gente te empieza a decir una frase que yo escuché mucho: te dicen “Don’t worry about anything, the playa provides”. Y te dicen: “No te preocupes de nada, de la playa provee”. Y tú como que escuchas esto y dices: “¿Me puedes repetir la pregunta? ¿Qué significa esto?” Y significa que el campo electromagnético de Brönnimann es tan elevado y la banda está tan conectada y no hay líneas de separación de nada. La banda se está experimentando una manera tan libre que todo se empieza a manifestar. Entonces yo no creía esto, y como que sí hay que pacheco asunto que fue una de ese se está, pero de verdad me empezaron a pasar cosas que no tienen explicación.
Uno de mis propósitos en Brönnimann era conocer a Alex Grey, que es este pintor súper psicodélico, loquísimo, que yo considero que son alienígenas, y yo quería conectar con él, y dije: “Lo voy a conocer en Burning Man”. Y entonces un amigo iba a dar una plática en un campo, a calor a Thalía, y yo súper alistado dije: “Ese día tal, ahora estoy ahí”. Agarré mi bici, manejé como hora y media para llegar hasta el otro lado de Burning Man a esta plática, llegué, y no había nada. Y yo: “¿Cómo está? ¿Dónde está la plática? ¿Está…?” Y bueno, pues resulta que la [__] por pacheco y no llegué a la plática porque había sido, sido hace dos días. Y dije: “¡Qué coraje! ¡Úsame! Me perdí ir a la plática de este amigo, esta plática que iba a dar con Alex Grey, y yo ahí iba a conocer a Alex Grey, y quería llorar o saltar como muy enojada de que: ¡Yo no puedo ser que por frita se me haya puesto! Estoy ahí parada, y de repente me encuentro un amigo de Costa Rica que va caminando por ahí. Ella: "¡Ay, la pura vida! ¡Amor! ¿Cómo está? No sé qué…" Y este mi amigo me dice: "¿Pero qué haces aquí? Yo no… puesto que venía a verte… Alex Grey… pues me equivoqué y ya… no, pues no hay Alex Grey… mi psiquis conocerá a Alex Grey… está ahorita en mi campamento, aquí a una cuadra. ¡Te lo presento!". Y entonces ahí empecé a entender esta frase que te dicen de que “De la playa provides”, porque la playa es el lugar donde se desarrolla Burning Man. Así le dicen a ese territorio, liza en la playa, ¿no? Entonces te dicen: “La playa provee”. Pues sí, sí provee, porque yo deseaba conocer a Alex Grey, y Alex Grey me presentaron, y conocí a Alex Grey, y platicamos del sapo, y le di una pulserita huichola que le llevé de regalo. Me agarró las manos, me dijo: “Te agradezco tu servicio, esta molécula va a cambiar el planeta”. Pero no… en los momentos más épicos de mi vida ahí… Pero entonces empiezas a darte cuenta como si es descifrar un holograma, descifrar el holograma de lo que deseas y de lo que puedes manifestar y atraer a tu vida. Y empecé a jugar, empecé a jugar en Brönnimann tanto como esto, y es todo.
Regresando de una fiesta, estoy cansada, sí sí, ma, y pienso: “Lo que más deseo en esta vida sería una lata de Coca-Cola Light”. ¡Sí, plaza el culo culposo! Quiero una lata de Coca-Cola Light. ¡Y al revés! Te llega mi vecina, se los juro, con un vaso con hielos en medio del desierto, y me dice: "¿Quisieras una Coca-Cola Light?". Y yo: "¿Qué?". Y entonces se empieza a manifestar de verdad todo lo que se hace en Burning Man, todo. O sea, que yo dije: "¡Aquí cagado estaría!". Encontré unos celebrities en la noche por una fiesta: Paris Hilton y Katy Perry imponiendo al alma. O sea, pero todo empieza a pasar, todo empieza a pasar, desde cosas muy mágicas hasta cosas muy estúpidas, pero que es chistoso ver cómo sí, de verdad, cuando la banda está vibrando en una frecuencia elevada, todo se empieza a manifestar. Y es como todos estos libros de Joe Dispenza y de todos estos oradores de superación personal que te dicen que el poder de la manifestación es simplemente creer que va a suceder, y decir: "De verdad lo decreto, y lo tomo de aquí del campo y lo bajo y lo traigo a mi vida". Esto de verdad sucede, amigos. Entonces quiero que sepan que eso no solamente puede suceder en Brönnimann, sino también puede suceder en nuestra vida real.
Compartiendo otras cosas de Brönnimann, les voy a compartir uno de mis momentos favoritos. Después de que conocí a Alex Grey, me invitó a una fiesta el siguiente día, una fiesta que iba a nadar él y su esposa, Alice Grey, y me dijo: “Invita a tu esposo, vengan mañana aquí a las 10 de la mañana. Elegí de qué se trata tu fiesta… Mejor es secreto”. 20. Sí, a las 10 en punto ya estaba ahí. Me pasan como a un cuartito, me dan una plática, y me dicen: “Estás a punto de vivir una fiesta nudista”. Y yo: “¿De qué? ¿Qué?”. Pero yo la verdad no soy una persona penosa y no tengo problemas con el cuidarme, pero no es lo mismo desnudarte tú en tu casa que estar desnudo en un domo con 400 personas, y eso es algo muy heavy, la verdad. Esto es bueno… Me dan esta plática sobre las reglas como de convivencia entre el, ante la desnudez; es decir: “Pues tú te quieres tocar con otras personas, no hay problema, pero también sí, lo que se toca hay que respetar eso. O si hay personas más pudorosas que van a querer entrar en calzón y hembras ya… he sido bueno… se tiene una conversación al respecto”. No. Entonces ya entré a este domo en el que habían construido un carwash gigantesco, un carwash humano para humanos, y entré, y había como fiesta espuma, lanzaban espuma dentro de este carwash. Lanzan espuma, te empiezas a tallar con todos, así que divertido. Yo te lavo, y tú me lavas a mí, y todos lavándonos unos a los otros, todos súper respetuosos, hoy en súper energía de paz y amor. Me empiezo a lavar unos con otros, no sé qué… Aparezco en el momento en el que entré. Quiero que sepan que me [__], o sea, no literal, amigos, pero sí, en el momento en el que estás con 400 personas encueradas y sientes esta energía, es una cosa muy fuerte, porque la ropa marca líneas de separación muy profundas entre un humano y otro, pero cuando de verdad estás con 400 humanos encuerados, ya no hay líneas de separación, o sea, ya no hay este morbo como: “The way tiene un pitote, o no. O si esta vieja tiene celulitis, o no. Si está gordo, o no está gordo…” Como todas estas estupideces que tenemos en el cerebro desaparecen. Te das cuenta que todos somos una bola, una masa de carne energética experimentando, así que todos somos la misma madre, y que todos somos amor, y que todo está bien. No. Entonces ya rompe… es un paradigma [__] ximo que te han inculcado toda tu vida sobre esta parte, sobre tener pena, sobre tener miedo a la experimentación con otros cuerpos. Y me encantó la experiencia. Me bañé con, estaban unos, algunos de mis vecinos, esto lleva… este, lavándome con uno de mis vecinos y otros a mi hija, jaja. Después ya pasamos a otra parte en la que te echan chorros de agua, te enjuagas, y pum, se abre una fiesta enorme donde está… un DJ increíble tocando música electrónica, toda la gente recién bañada bailando, y Alex Grey y su esposa pintando un mural en vivo, un mural en vivo en el que están muchos cuerpos, muchos humanos, ya saben, necesita como radiografía que hace al éxito, que se ven las venas, los huesos, este, los campos energéticos, y están todos estos humanos bailando felices. No, que era precisamente lo que yo estaba sintiendo en ese momento con todas estas personas desnudas. Y ese fue mi momento favorito de Brönnimann.
Y después, decir que sí, es una experiencia muy guerrera este, este festival, llamémosle festival en este momento, porque estás en medio del desierto de Nevada a 45 grados, 40 grados todos los días por la mañana y por las noches, pues llegará hasta los -5, en los menos 10 grados, es muy frío. Yo calculo que anduve más o menos entre 50 y 60 kilómetros diarios en bicicleta para recorrer todo el lugar. Pues también se requiere cierta condición física para rifar esas distancias. Tengo un amigo que tiene buena condición física y todo, ¡por mi hijo, güey! Para mí fue una pesadilla rifarme los 50-60 kilómetros diarios en bicicleta. Para mí, la verdad, fue fascinante, y desarrollas hasta cierta habilidad para andar en bici con drink en mano y en estados alterados de conciencia sin estrellarme. Esas son las cosas que aprendes también en Burning Man. Pues amigos, hay muchas cosas que platicar de de este experimento social, pero también me gustaría compartirles algunas de las reglas que tiene Brönnimann. Y una de las reglas de este lugar es que cada quien se hace cargo de su basura. Es un festival que no deja rastro, entonces cada quien se hace cargo de su agua, de su basura, del reciclaje; de que si fuman un cigarro, tengan un cenicero portátil en donde guardan las colillas. Entonces es muy bonito de arrepentir… un rey de Soto, todo tope de 4000 personas, y que termine y veas que no hay ni una colilla tirada en el piso, o que termine esta ciudad, termines esta ciudad de 70 mil habitantes, y que empieza en todo el mundo a desmontar, y ¡bolt!, y no haya una cosa en el desierto. Creo que eso también es una lección muy bonita. Otra de las cosas del festival es dar por el gusto de dar. Entonces mucha gente habla del problema, como que es cambalache, como que ese intercambio no es cierto. Nadie que te dé algo está esperando algo a cambio. Así, yo soy buena tocando los cuencos, puedo llevar mis cuencos y puedo hacer terapias de sonido en medio de Burning Man por el placer de regalarlas, y regalaba masajes. Vi gente que regalaba collares, sí, pulseritas; un viejito que regalaba sándwiches de queso. Hay algo muy bonito que vi: un día estaba en una fiesta, y vi que llegó como una carretilla con una abuelita iluminada en la parte de arriba y una chava vestida como muy bonito. Y resulta que era un carrito que tenía dos lavabos con cepillos de dientes nuevos, y era una chava que pensó que era una buena idea que la gente saliendo del fiestón on on tuviera un lugarcito para lavarse los dientes. ¡Qué detalle! ¡Su planeta así se agradece! Sean más… Hay dos días de fiesta, y tu camp está a 17 km, que te puedas lavar la boca y sigas de fiesta o te pases un besito ahí con alguien, ya con la boquita limpia. Pero de eso ves mucho también. Ni un viejito que regalaba pins, unos pins que él hizo; los pins que sea como: “Este es mi primer Burning Man”, y tenía como dibujitos, y te hace prometer como… limita a boy scout. Así de: “Prometo que todos los días voy a usar bloqueador solar, voy a hidratarme, voy a respetar todo, los demás sí, no va a ser cargo… me va a zúrich”, saben, con que estés… statements del festival te los recordaba este viejito. Y bueno, vi demasiadas cosas hermosas, pero sobre todo lo que yo me traigo de este lugar es haberme experimentado como nudista dos días, que eso me encantó; dos días que mi marido y yo fuimos nudistas y nos encantó. Me traigo estas ganas de dar por el placer de dar, no, no solamente estar viendo qué hago para ganar algo, o qué hago para que alguien me retribuya algo en la vida, sino de verdad querer hacer cosas por el gusto de ayudar a la banda. Y creo que eso es algo hermoso, y que hemos perdido muchísimo; se nos está olvidando el poder sanador y transformador que tiene hacer algo por alguien. Cuando tú haces algo sin ningún afán, te cambia el cerebro. Hagan la prueba hoy, hagan algo por alguien sin buscar nada a cambio, y verán qué gratificante es esta experiencia. Sí, yo me traigo esto de Brönnimann a mi vida real, y también me traigo el poder de la manifestación que experimenté ahí, porque todo lo que quise me fue dado, porque, porque estaba vibrando yo en esa frecuencia de positividad, de huéspedes; y cuando elevas tu frecuencia a esos niveles, todo sucede.
¿Qué más me gustaría compartirles de Burning Man? Me gustaría compartirles… hay que hacer, contarles un poquito sobre mis vecinos, porque ellos de verdad también cambiaron mi vida. Como les conté, me llegué a estacionar ahí, como donde se dio con estas personas que fueron súper lindas con nosotros todo el tiempo, buscaron ver, buscaron la manera de que nosotros estuviéramos más felices. Si cocinaban algo de comer, nos llevaban algo de comida. Sí, hicieron tutús como de bailarina de ballet, porque hay una cosa en Brönnimann que se llama “Newsday”, que es como ese día de la semana en el que toda la gente sale en tutú, todo Burning Man, hombres y mujeres están con tutú de bailarina de ballet. Yo no llevaba tutú, mis vecinos me hicieron un tutú. Un día estaba crudísima, amigos, ¡crudísima!, y llegué a mi campamento medio muriéndome, y una de mis vecinas llegó con un baldecito de agua caliente a lavarme los pies con vinagre para que me sintiera mejor. ¿Quién en la vida hace algo así por un desconocido? O sea, ese tipo de cosas son las cosas fascinantes que vives en Brönnimann, que alguien haga cosas tan hermosas por ti. Luego también tuve otros vecinos que tenían un podcast, hablando de podcast, que se llama “Su antojo”, algo así como “Pláticas y sopas”, y ellos lo que hacen es que hacen una sopa deliciosa a la semana e invitan a diferentes amigos a comer sopa ya platicar de sopa y de la vida. Y entonces fui con ellos como en medio del desierto a platicar sobre mi trabajo con el sapo mientras comíamos sopa y tripeábamos en un spray que llevaban que se llama “Pedos de unicornio”, creo que en inglés no me acuerdo cómo se llamaba en inglés, pero en español lo traduciríamos como “Pedos de unicornio”, y es un spray… citó… que les juro que traía estas cinco cosas: ayahuasca, peyote, ayahuasca, peyote, psilocibina de hongo, LCD, y no me acuerdo qué otra cosa más, pero en esta era un combo que dije: “¡Qué!”. Entonces me dice este amiguito: “Si quieres tripear, pues le echas 3 sprays; pero si quieres que sea poderoso, date 6”. Y pues me dice obviamente 6, obviamente dije: “A ver cómo va esta onda”. Me di 6, y empezó el podcast… me suelto, pero ya sea yo como pez en el agua, ya tripeando, ando platicando, la sopita, no sé qué… Se acerca la quema del templo. Y entonces, la quema del templo es un lugar que hace Burning Man, una instalación de arte gigantesca, un templo literal que cada año lo hace un arquitecto, artista distinto. Y en este templo la gente va a notar todos sus traumas en las paredes de este templo. No, por ejemplo, este año todo el templo era como de palitos de madera, entonces en estos palitos de madera la gente escribía: “Se murió mi mamá, le extrañó muchísimo… en este templo la voy a dejar ir”. O había muchas fotos de mucha gente muy joven que ha muerto. Yo anoté mis traumas, anoté uno de mis mayores miedos en la vida, y lo anoté ahí, precisamente en un acto chamánico para que cuando fuera la quema del templo ese trauma se quemara ahí y se fuera para siempre. Entonces, después de este spray citó del “pedo de unicornio”, imagínense que me fui a la quema del templo y vi como mis traumas y los traumas de todos los demás y todas las dolencias de todos estos humanos que estamos ahí reunidos se quemaba y se iba al cielo como un acto psicomágico, no, como un acto así como de lo que habla Jodorowsky, de hacer algo radical para eliminar ciertos problemas mentales que tengamos. Y bueno, mis vecinos tuvieron muchas atenciones conmigo, fueron divinos. Yo los invito a que si van a Burning Man sean grandes vecinos, porque se crea una comunidad hermosísima de amor y de buen pedo, que te enseña muchas cosas.
La salida de Burning Man fue rápida, sí, no batallamos, la verdad es que salimos el lunes y fue bastante rápido. Muchos momentos muy cagados. Mi hermano, mi marido, un amigo que se llama Ron y yo, que fuimos el team Burning Man este año, estamos tratando loquitos. ¡Every Burning Man que ya pagamos a la vida el siguiente no nos queremos perder ni un Burning Man nunca más! Y bueno, hasta aquí me gustaría dejar esta conversación sobre sobre Burning Man, pero sí me gustaría invitarlos a que a través de mi Instagram pues me hagan saber sus dudas sobre cositas que quieran saber del Burning Man, de chamanismo, de espiritualidad, de lo que ustedes quieran. Vamos a dejar que este podcast fluya como quiera fluir y que se cree, se forme, se se invente solito por sí solo con esta energía que se genera aquí, y vamos a ver qué va pasando. Pero una de las reglas de este podcast es que sea así, así como está siendo improvisado, sin repeticiones; que si la cago, por la cago, y si repito, repito, pero que sea muy auténtico, que sea muy yo, y que involucre mucho lo que ustedes quieran escuchar. Para mí es un placer conectar a través de este medio con ustedes, me encanta tener esta oportunidad de reconectar con mi lado periodístico y mi lado el oro huasteco, porque soy… ¡nome para el pico!, la verdad es una persona que habla demasiado, me gusta mucho hablar. Mi papá siempre me dice que si por mí fuera hablaría con las piedras, pero que como no me contestan, que no les hablo; que a veces sí les hablo, ellos a mis cuartos de asís y les hablo. Entonces bueno, pues fluir con ustedes, comunicarme a través de este medio, y ¡qué hermosura!, ¡qué hermosura que es este, que esté sucediendo! ¡Net! Este es un sueño de mi vida hecho realidad. Y listo, les mando muchos besitos, muchos abrazos, les deseo una semana llena de amor, de visión. Les dejo una tarea, que es hacer algo por alguien sin el afán de recibir nada a cambio. ¡Lisa! Háganlo a través del Instagram @casete.art, díganme cómo les fue con esta tarea. ¡Gracias! ¡Gracias por escucharme! Recomienden.