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[Música]
Hoy vamos a hablar sobre la importancia del ejercicio físico, de la condición física en relación con la salud, intentando definir un concepto muy amplio de salud que incluya salud física, salud mental, cognición y cerebro.
Eh, me gustaría preguntarles, eh, ¿cuántas veces o cuántas veces hemos escuchado que la obesidad es un problema importante, un problema de primer orden de salud pública? ¿Cuántas veces hemos escuchado que una persona obesa tiene significativamente mucho más riesgo que una persona eh delgada de tener una enfermedad cardiovascular de forma prematura? Una persona obesa está más predispuesta a desarrollar cáncer, una persona obesa está más de predispuesta o tiene un riesgo mayor de desarrollar también enfermedades psiquiátricas, incluso de morir por suicidio, enfermedades músculo esqueléticas, etcétera, etcétera.
También conocemos otra variable importante tal como la presión arterial, y hay ciertas personas diagnosticadas de hipertensión que también se sabe que tienen un riesgo mucho mayor de enfermedad cardiovascular, eh, y de mortalidad temprana. Y exactamente igual ocurre con otros factores de riesgo cardiovascular, tal como son la los triglicéridos, el colesterol total, el HDL como colesterol bueno, el HDL como el LDL como colesterol malo, etcétera, etcétera. Tenemos muchos factores de riesgo que nos predisponen a enfermar antes, a enfermar antes y a morir antes.
Sin embargo, me gustaría también hacerle la pregunta de si ustedes piensan que el nivel de forma física que tiene una persona, si es muy bajo, podría ser un predictor, un factor de riesgo cardiovascular en igual medida que esos factores de riesgo clásicos como son la obesidad, la hipertensión, que sabemos que han estado ahí un poco desde hace muchísimos años.
En ese sentido, se han hecho en las últimas dos, tres décadas diferentes estudios, y esos estudios se han revisado, se han metanalizado, y se ha llegado a la conclusión contundente que el nivel de condición física que tiene una persona, principalmente el nivel de capacidad cardiorrespiratoria, que es la capacidad que tiene una persona de realizar un ejercicio durante un tiempo prolongado, tal como correr, bicicleta, etcétera, y demás, pues esa capacidad cardiorrespiratoria cuando los niveles son muy, muy bajos, se sabe, se ha demostrado que tiene esas personas tienen un riesgo de morir por enfermedad cardiovascular, por cáncer, por todas las causas, mucho mayor que personas con un nivel de condición física medio o alto.
Entonces, nos preguntamos, y diferentes estudios han trabajado en esta línea, si podríamos considerar la baja condición física como un factor de riesgo tan importante, igual o incluso más que factores de riesgo clásicos como la obesidad o la hipertensión.
Y en esa línea realizamos un estudio en colaboración con investigadores del Karolinska Institute en en Suecia, por el cual se consiguieron medir más de un millón de adolescentes suecos, más de un millón, seguido durante 25 años de duración del estudio. Ese millón de suecos seguido durante 25 años nos permitió comparar la condición física, concretamente la fuerza muscular, otro componente de la condición física, y cómo esto, los niveles de esa fuerza muscular, se asociaban con el riesgo de morir por cualquier causa y por causas específicas, tales como la enfermedad cardiovascular. Y además, compararlo con esos factores de clásicos como la obesidad y la hipertensión.
En la diapositiva que verán ustedes, podrán comprobar que los niveles muy bajos de fuerza muscular, medidos con un test de fuerza del tren inferior de las piernas, o con un test tan sencillo como una presión manual, es decir, cómo apretar una naranja o cómo darle la mano a un compañero, las personas que eran capaces de apretar más fuerte, tenían un nivel medio, alto de fuerza de prensión manual, tenían un riesgo de mortalidad por cualquier causa, de mortalidad prematura, es decir, antes de los 50 años, eh, significativamente inferior de esas personas con una fuerza media y alta. Y esa reducción del riesgo era idéntica.
Y pueden ver con unas líneas naranjas que hay en la diapositiva, como esa línea de la fuerza versus la obesidad están exactamente a la misma altura, y esa línea de la fuerza versus la hipertensión están exactamente a la misma altura. Esas gráficas pareadas, puestas un al lado de otro, nos dicen que en realidad, si nosotros evaluamos la condición física de una persona, concretamente de la fuerza, identificamos que esa fuerza es muy baja, es un predictor de mortalidad temprana, prematura en personas jóvenes, tan importante como la obesidad y la hipertensión.
Y ustedes dirán, pero si yo estoy delgado y la obesidad es un problema grande, al estar delgado de alguna manera estaré a un menos riesgo de posibles enfermedades futuras. Y la respuesta o la pregunta ha sido estudiada a lo largo también de los dos últimas décadas aproximadamente, y se se han se han comparado ese perfil, esa persona que es delgada pero con una baja forma física, con una persona obesa con buena forma física. Cuando hablamos de forma física, aquí estaríamos hablando de esa capacidad cardiorrespiratoria o esa capacidad de hacer esfuerzo durante un tiempo prolongado.
Bien, cuando comparamos a esos dos grupos, ¿cuál creemos que está más sano? ¿Cuál creemos que tiene menos riesgo de enfermedad futura? ¿Delgado en baja forma o obeso en buena forma? Bien, pues en la gráfica que mostramos, que se ha publicado recientemente ahora en el 2016 en Circulation Research, se revisa la literatura al respecto, y podemos ver como el grupo de obesos en forma, que se llaman "fat but fit", ese grupo de personas, en realidad tiene un riesgo inferior al delgado en baja forma de mortalidad por causa cardiovascular. Y eso ocurre cuando definimos la obesidad con el índice de masa corporal, cuando la decidimos, la definimos con el porcentaje graso que tiene una persona, cuando la decidimos por el perímetro cintura, que es un indicador de la grasa abdominal. En todos los casos, en varones, como ven en el panel superior, un el obeso en forma tiene un menor riesgo de enfermedad cardiovascular que el delgado en baja forma. Y eso además es consistente cuando lo realizamos en mujeres, como se ve en la diapositiva en la parte inferior de las figuras.
Es decir, estar delgado no es suficiente. La condición física predice a igual manera y contrarresta los efectos negativos de la obesidad, colocando a una persona obesa en forma a menor riesgo de enfermedad futura cardiovascular que a una persona delgada en baja forma.
Y siguiendo un poco con ese concepto de salud amplio, eh, podríamos decir que la la condición física, o incluso la fuerza muscular, por ejemplo, se ha visto asociada no solo con la salud física, enfermedad cardiovascular, por ejemplo, sino también con enfermedades mentales. Y en ese estudio que comentaba anteriormente, donde hablábamos de de los suecos, de ese millón de suecos seguidos durante 25 años, pudimos observar que aquellas personas con una muy baja fuerza muscular tenían un mayor riesgo de tener un diagnóstico psiquiátrico, de hospitalizar por una cuestión psiquiátrica, que esas personas con una fuerza media o elevada.
Y es más, un paso más en el análisis, observamos que las personas con baja fuerza tenían un riesgo de mortalidad por suicidio superior a las personas con una fuerza media y alta. Y ojo, el suicidio entre personas de 30 a 40 años, en persona joven, es la principal causa de muerte en el mundo, incluso por encima de los accidentes de tráfico, incluso por encima de la enfermedad cardiovascular, incluso por encima del cáncer. Fuerza como indicador de salud física, de salud cardiovascular, de salud mental, psiquiátrico, suicidio, y y y por tanto, como indicador de salud.
Dicho todo esto, nos planteamos también en qué medida la condición física, que sabemos que es modificable por el entrenamiento, cualquier persona que empieza a entrenar mejora su condición física, su capacidad aeróbica, su fuerza, nos planteamos si también está relacionada con la cognición, con el cerebro.
Bien, en ese sentido, se hizo en el año 2008, se publicó un artículo en la famosa revista de Nature, en el cual se revisó toda la literatura hasta el momento y se demostró que había una evidencia consistente y fuerte que demostraba que las personas con una mejor condición física, principalmente capacidad aeróbica, tenían una mejor cognición, tanto en niños como en adultos. Y además, se observaban diferencias estructurales en el cerebro. El cerebro de personas en forma es distinto al al cerebro de personas eh no en forma, principalmente con algunas regiones fundamentales como el hipocampo o ganglios de la base, que están más desarrollados para tener una mayor función ejecutiva, que está muy relacionado con el éxito profesional, intelectual en la vida.
Desde Granada planteamos también un estudio en esa línea, en esa En esa dirección, y en colaboración con el proyecto Nugil, observamos que los niños con una buena capacidad cardiorrespiratoria tenían unas estructuras cerebrales diferentes a a los niños con las capacidad cardiorrespiratoria más baja. ¿En qué sentido? En que las formas de las estructuras eran distintas y ciertas partes estaban extendidas, expandidas, mostrando un mayor desarrollo de esas formas o de esas formas, estructuras subcorticales, que a su vez se asociaban con una mayor capacidad cognitiva.
Como un siguiente paso, se planteó el estudio Active Brains. Es un estudio que empezó en el año 2013 y se está terminando ahora, y tenemos por primera vez los resultados preliminares que empiezan a demostrar en cómo se asocia la actividad física, la condición física con el cerebro. Y en ese estudio hemos observado que los niños con una mayor capacidad cardiorrespiratoria tienen hasta más de 10 regiones del cerebro especialmente desarrolladas. Es decir, la cantidad de materia gris en zonas críticas relacionadas con la función ejecutiva, con la lectura, con la capacidad de memoria de trabajo, etcétera, están desarrolladas más en personas con buena forma física que en personas con baja forma física.
Lo cual, además, hemos visto que se traslada a una mejor función cognitiva, como ven en esa gráfica donde hay cuatro subgráficas y vemos que diferentes componentes de la condición física, la capacidad aeróbica, la fuerza, la velocidad, la agilidad, se asocian de forma positiva. A más condición física, más función ejecutiva en niños. Y por último, observamos también que eso se trasladaba al rendimiento académico de esos niños, es decir, los niños con mejor que rendían más en las pruebas de condición física, también rendían más en tareas académicas, es decir, tenían mejores notas.
Todo ello, y además poniéndolo en contexto en una revisión sistemática, podemos concluir que tanto en niños como en adultos hay una cantidad de beneficios relacionados con practicar ejercicio físico o mejorar la forma física en, como digo, en cualquier etapa de la vida. Y en la diapositiva que mostramos, se ve que las personas que hacen actividad física tienen una mejor condición física, una mejor fuerza, un mejor perfil lipídico, mejor salud ósea, están relacionados con menos síntomas de depresión, ansiedad. Y si además nos vamos a adultos, esa lista de beneficios incluso aumenta aún más.
La lista es tan grande que si la miramos detenidamente, me gustaría de nuevo preguntarles, preguntarles, ¿en qué medida cree usted que hay un fármaco, un tratamiento, cualquier tipo de cosa en el mundo que sea capaz de influenciar sobre tantas dimensiones de la salud física, mental y cognitiva como puede hacerlo el ejercicio físico? Y si lo encuentran, sin duda, y lo desarrollan y lo comercializan, pasarán a ser multimillonarios, porque a fecha de hoy, el ejercicio físico se considera la polipíldora, la píldora mágica que es capaz de beneficiar a la salud humana en muchas dimensiones distintas.
Y de forma paralela, la pregunta es si queremos o no tomar esa píldora. Y si decidimos hacerlo, intentar hacerlo de mano de los profesionales de ciencia del deporte, de los entrenadores personales bien formados, de licenciados en ciencia del deporte o profesores de educación física, si estamos en el contexto escolar, porque como cualquier fármaco, como cualquier tratamiento, hay que aplicarlo de forma correcta, el tipo correcto, la duración correcta, frecuencia, etcétera, para que obtener los mejores beneficios y disminuir el riesgo asociado con cualquier eh práctica que no se aplica de forma correcta.
Muchas [Música] gracias.