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Hola, les doy la bienvenida desde Tenerife en las Islas Canarias. Hoy trataremos el tema de preocuparnos por los demás, es realmente cuidarles, porque seguramente que en algún momento habremos escuchado o incluso habremos dicho esta expresión de "es que me preocupo por ti". La preocupación en este caso como sinónimos de de cuidado, de responsabilidad, de estar pendiente de ti.
Si dijéramos que no nos preocupáramos significaba que que no tengo interés por ti, que no tengo ningún ningún vínculo de amor contigo, ¿verdad? Pero personalmente, cuando he empezado a a estudiar y a profundizar en el conocimiento del rey a Jehová, fue cuando me di cuenta de que de que no era lo mismo y que realmente a veces la preocupación hablaba más de mis propios miedos que del cuidado que que ofrecía a los seres que quería, ¿no?
Porque realmente, ¿qué es la preocupación? Mi mente está en el futuro, no está aquí en el presente, ¿verdad? Me siento intranquila, me siento, pierdo mi paz y lo que está pasando todavía no está sucediendo, está solo en mi imaginación. Así que la preocupación no está en el presente, solo está en mi imaginación. Y entonces, cuando decimos que me preocupo por ti porque te quiero, si observamos esa expresión y la miramos más profundamente, ahí hay mezcla. ¿Mezcla de qué? Mezcla de miedo. Miedo a que sufras, miedo a perderte, miedo a que no pueda protegerte.
Pero la preocupación es un sentimiento que que no es neutro, sino que tiene una fuerza muy fuerte. Y cuando una persona, un ser querido, está pasando por una situación delicada que se siente frágil y yo me preocupo, esos sentimientos son como como si me drenaran a mí, es decir, me hacen perder mi bienestar, me hacen perder mi tranquilidad, pero también lo que les estoy transmitiendo a los otros, a esas personas que quiero, es también lo mismo. Intranquilidad, miedo, inseguridad.
Siempre recuerdo mi hija cuando era pequeña, muy pequeñita, le encantaba treparse a todos los sitios más altos y y entonces nunca le dije, "Ten cuidado, te vas a caer." Le decía, "¿Te das cuenta? Está muy alto. Tienes que agarrarte muy fuerte. Ven que te acompaño. Ven que te ayudo. Hm. Trataba nunca nunca de decirle eso de ten cuidado, te vas a caer, ¿no? Porque entendí que realmente en esa frase que decimos con tanto cariño a veces no, pero realmente detrás le estamos transmitiendo nuestro propio miedo.
Entonces la pregunta sería, ¿el miedo y el amor es lo mismo? O la pregunta sería, ¿el miedo, la preocupación y el amor serían lo mismo? Si observamos la preocupación, la preocupación es que realmente no estoy confiando en el otro, realmente no estoy dejando que permitiendo que respete su proceso y estoy creando apego. Porque cuando alguien está en un momento frágil, no quiere decir que no tenga sus recursos, pero yo realmente me siento con ese peso.
Pero cuando aprendemos poquito a poco lo vamos aprendiendo, por lo menos yo lo he aprendido con la práctica de la meditación, nuestro cuidado se empieza a ser diferente, no empieza a ser ya deja de ser tanto desde la preocupación y empieza a ser más desde un amor más limpio. H porque lo hago desde el cuidado consciente, que para mí sería el amor, entonces, ¿qué sucede? que en lugar de dudar de tus recursos y de tu capacidad, confío en que tú tienes los recursos para afrontar esa situación que tienes que afrontar. Respeto el ritmo y el proceso como tú elijas hacerlo y estoy ahí para acompañarte en el proceso, pero sin invadir.
Y me dirán, claro, eso no muy fácil. Lo sé, yo también he pasado por ahí, pero realmente es un proceso en el que voy aprendiendo a entender que el otro es un ser humano que tiene sus propios recursos y que tiene su propia capacidad para afrontar lo que tenga que afrontar. Y a veces desde el error y a veces desde distintas situaciones que igual no son agradables, pero cada uno tiene que aprender su propio su aprendizaje, ¿no? Mi hijo siempre me dice, "Mamá, a mí no me sirva que me dices las cosas, yo las tengo que experimentar." Sí.
Y así de pequeño cuando ah le gustaba meter los dedos en el enchufe, entonces compramos esos protectores para que no se hiciera daño. Pero, ¿qué hacía? Así con el dedito sacaba el protector. Ahora los enchufes son diferentes, pero en aquella época. Y y nada, metió los dedos en el enchufe y dice, "Ay, Kika." [risas] Ni siquiera hablaba bien todavía, no era muy pequeña. Kika ya aprendió que nunca más volvió a tocar, ya no hacía falta tener protectores en los enchufes porque ya nunca más volvió a tocar un enchufe. Es decir, que ellos tienen que aprender, aunque a veces no nos gusta verlos pasar por situaciones complicadas, pero nosotros vamos aprendiendo o yo he ido aprendiendo el estar ahí, el acompañar, pero no invadir, sobre todo ya cuando son mayores. Claro.
Entonces, ¿cuál es qué es lo que hay detrás detrás de del de la preocupación? H detrás de la preocupación yo siento que hay miedo y también hay un gran deseo de control. Hm. Como no puedo controlar, tengo miedo y me preocupo. Entonces ese deseo de control, controlar el proceso de lo que esté pasando, ¿no? Controlar las decisiones que se vayan tomando, controlar el resultado, porque claro que tiene que ser así, tiene que suceder así, tienes que hacer, tienes que hacerlo así. Entonces ahí viene nuestro cuando las cosas no suceden de esa manera, pues nos sentimos muy mal, ¿verdad?
Pero poco a poco lo que he ido aprendiendo es que al final no puedo controlar a nadie, al final no puedo hacer el camino que tiene que hacer otra persona y tampoco puedo correr o hacer que corra una persona su propio proceso de aprendizaje en la vida. Por lo tanto, mi tarea ¿cuál es? Si quiero esa persona. Yo he aprendido a confiar. Cuando me viene confía, está aprendiendo, aunque a veces ni las decisiones que tome ni el resultado sea el que tú a ti te gustaría, pero en ese proceso de acompañar, cada vez me lo repito, ¿no? Tu proceso, tu rol en este caso es acompañar, acompañar sin invadir.
Entonces, ¿cuál sería el verdadero cuidado? Para mí el verdadero cuidado sería a partir de cuando yo me hago consciente de mí mismo. H porque cuando tratamos de de cuidar, de preocuparnos desde nuestro propio miedo, eso es lo que vamos a transmitir. Cuántas veces igual no habemos dicho tranquilo, tranquila, todo va a ir bien. Sí, pero desde dónde lo hemos dicho desde la intranquilidad nuestra, desde el miedo. Igual aparentemente lo he dicho bien, pero la otra persona lo que capta es el sentimiento.
Entonces, mi intención es la mejor, pero el pero el trabajo es trabajar conmigo. Es decir, en lugar de de tratar de arreglar cosa fuera, obsérvate tú, conecta con tu propia calma y entonces eso lo podrás dar al otro. Me viene a la mente en una ocasión, estaba en el centro de Brama con Marí y me llama mi hija y me dice, "Mamá, acabo de tener un accidente, estoy en el hospital." Bueno, pues fue una buena prueba para mí. Ni cogí el coche, sino directamente cogí un taxi y me fui al hospital. Pues no sabía, digo, bueno, al menos esco está consciente y habla, pero no sabía hasta dónde era el alcance del accidente. Acababa de venir de la universidad y bueno, le había atropellado un coche.
Mi tarea desde donde cogí el cochi, hasta llegar al hospital fue un trabajo para mí muy interesante, ¿no? El pensamiento era, "Mi hija ahora está en un momento vulnerable y lo menos que necesita son mis pensamientos de preocupación y de miedo. Mi hija necesita ahora tranquilidad". Y en la medida de que era capaz, trataba de conectar con mi estado de paz, con esa ese recurso interno de calma, ir hacia adentro, ir hacia la introversión y conectar con la fuente divina de paz, de calma. Y ese era mi trabajo, ahí estaba. Me volví al pensamiento de volví a estar ahí, volví volví a estar ahí.
Cuando llegué estaba muy tranquila. Afortunadamente fue un golpe feo en la cara, en la boca, dientes que hubo que reparar, bueno, distintas cosas, pero afortunadamente estaba de pie, no estaba en una cama, no estaba y pero sentí, ¿no? Este es el trabajo que que como madre en este caso me tocaba hacer, ¿no? Estar tranquila, estar serena para transmitirle eso. Así que, ¿desde dónde voy a hablar? ¿Desde dónde voy a actuar? ¿Desde el miedo, desde el control o desde el amor?
¿Y cómo hacer esto, no? ¿Qué pasos? Bueno, un poquito ya lo he compartido, pero hm el primer paso siempre sería ese, ¿no? Obsérvate tú cómo estás y desde dónde vas a actuar. El segundo sería para mí eh escuchar en caso de que te quieran compartir algo, escuchar sin cargar el peso de eso que estás escuchando, en este caso, de eso que estás viendo. Hm. entendía en ese momento que compartía antes con mi hija, pues que tenía que pasar por ahí por ese proceso y era su aprendizaje y estaba ahí. Yo para acompañarla hicimos pues todo lo que hubo que hacer, bueno, todo lo que lleva eso, ¿no? Estaba ahí acompañándole, pero era su historia y yo estaba ahí.
Entonces, primero observarme yo y desde desde ese estado, tratar de estar en ese estado de calma, que como decía antes, la meditación para mí ha sido fundamental. El segundo, no cargar, escuchar o estar ahí, pero no cargar con ese peso de la otra persona. Y lo tercero sería confiar. confiar y soltar, confiar en en mí, en qué voy a ser capaz de hacerlo, en confiar en la otra persona que que va a salir adelante y va a aprender lo que tenga que aprender y lo que está pasando es lo que tiene que pasar para avanzar al siguiente paso. y también confiar en esa energía divina que que te cuida, que te acompaña, que siempre está ahí. Para mí fue para mí en mi vida es un gran recurso, ¿no? Decir conecta con tu paz y conecta con esa fuente divina. Siempre está ahí disponible para ti y para todos.
No sé es como compartir esos pensamientos, ¿no? Para mí en los últimos minutos de la meditación que hago cada día, me gusta enviar como si fuera un canal, ¿no? enviar esa energía de la fuente allá donde tenga que llegar alguna parte y también a tus seres queridos, igual los que están pues más pasando por algún momento más delicado y da lo mejor. Siempre me gusta preguntarme desde dónde lo estoy dando. Hm. lo antiguo, desde lo viejo, desde la preocupación, desde el miedo, del deseo de control, o lo estoy dando desde lo más genuino, lo más verdadero. Hm.
Así que vamos ahora a ir poco a poco entrando en la meditación. Nos vamos a ir preparando poco a poco, entrando en el silencio, en la calma.
[música]
[música] un lugar [música] cómodo donde sentarte y deja tu espalda recta. Relajada. Los pies. Déjalos apoyados en el suelo. Permite que tus manos descansen suavemente y por unos momentos simplemente observa tu respiración. Solo observa como el aire entra, como el aire sale. [música] Con cada exhalación permite que el cuerpo se relaje un poco más. los hombros, la mandíbula, la cara. [música] En este momento nada que hacer, nada que resolver, solo estar aquí presente. Si tu mente se va a otro lugar, no luches con ella. Suavemente vuelve a la respiración. [música]
Ok. Ahora poco a poco. Lleva tu atención hacia el interior, más allá del cuerpo, más allá de los pensamientos. Reconoce la presencia de quién observa. No eres las preocupaciones, no eres las historias de la mente, son tu creación. Tú eres la conciencia, el ser, [música] el ser que las observa. [música] [música] Imagina que estás sentado en un espacio tranquilo, luminoso, [música] en un espacio de silencio dentro de ti. [música] [música] donde solo hay calma, quietud, paz. [música] Un lugar donde te sientes a salvo. Tranquila, tranquilo. [música] Permanece ahí en calma, en serenidad. [música] en calma, en serenidad. [música] [música] Mantente ahí en ese espacio silencioso en tu interior.
Ahora permite que aparezca en tu mente alguna persona por la que que te sueles preocupar. No analices, no entres en su historia, simplemente observa. Observa qué sensación aparece en tu interior. Tal vez inquietud, deseo de proteger. No juzgues esos sentimientos, esa sensación. No intentes cambiarla, solo reconócela con amabilidad, con calma. Respira [música] y con cada exhalación permite ir a la calma, a la quietud. [música] [música] [música]
Ahora [música] Observa a esa persona desde un lugar más profundo. [música] Imaginad la persona más allá de su rol, de su edad, de su situación. [música] solo su esencia. [música] Visualízala como un ser de luz [música] con una historia, con aprendizaje. Visualízala con una fortaleza interna que quizás no puedas recordar. [música] y me recuerdo a mí mismo, a mí misma. Esta persona tiene [música] su propio camino. Tiene sus propios recursos internos. [música] Esta persona tiene su propio camino, tiene sus propios recursos internos.
Observa cómo cambia la energía [música] cuando pasas de permanecer preocupado a la confianza. el sentimiento de que es capaz y yo estaré ahí para acompañarle. [música] Observa como tu corazón se relaja cuando dejas de cargar con lo que no te pertenece. [música] [música]
Ahora Visualiza la presencia de la luz divina en lo alto, muy elevada. una hermosa energía de paz, [música] de sabiduría, de amor, de amor incondicional. [música] [música] [música] Permítete conectar con esas cualidades de la luz divina. [música] permite sentir sus cualidades. ¿Ves? [música] [música] [música] Permite que esa luz te envuelva suavemente. como si fuera un abrazo silencioso. [música] [música] Válido, amoroso. [música] Y desde ese estado ofrece mentalmente la situación y a la persona por la que te preocupas. [música] [música] como si se la entregaras a ese ser divino. [música] Deja el peso suelta, confía. [música] El peso se disuelve, se desvanece. Y la paz ocupa su lugar. [música] La quietud, la calma. [música] Desde tu propio estado de calma, [música] envía a esa persona pensamientos silenciosos de fortaleza. [música] de seguridad, de confianza. [música] Compártelos desde la plenitud. [música] [música] compartiendo los mejores deseos de que permanezca en calma, de que conecte con su fortaleza interna. Experimente [música] su fortaleza. [música] [música] que confíe en su propio camino. No. [música] [música] Observa como al compartir tus mejores deseos, sin preocuparte, [música] tu propio interior, tu propia paz, [música] alma se expande. [música] [música] [música] [música]
Ahora, cuando estés preparado, [música] vuelve suavemente. [música] Siente tu respiración, siente tu cuerpo en la silla [música] y obsérvate [música] cómo te sientes ahora. [música] Cuando estés listo, [música] comienza a moverte suavemente las manos, los pies. [música] Que esta experiencia se integre en tu día a día. [música] [música] [música]
Bueno, pues así hemos llegado al final de este tiempo Y cada día, ¿no? Es como un paso hacia hacia ir conectando, ¿no?, con nuestro amor más auténtico y más verdadero. Yo sentía en algún momento en el pasado que digo, el amor y la preocupación no pueden ir juntos porque el amor está es libre, es bienestar, la preocupación, como decíamos antes, miedo, ¿no? Entonces el miedo y el amor no confluyen, no son compatibles. Entonces es muy bonito, ¿no? A medida que vas dejando a un lado la preocupación, poco a poco y vas experimentando más ese sentimiento de de un amor más limpio, más auténtico, sin tanta mezcla. Y entonces, ¿qué sucede? Que nos hacemos más estables, más calmados. Y siento que en el el mundo que se nos movemos hoy, una persona calmada es un gran regalo. Así que con esta reflexión les dejo por hoy. Que sean muy felices. Omic.