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Carmen Duran El 14 de Junio Expedición y Resistencia Download

Pedro De León Concepción1:10:39

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Dentro de la programación, las magistrales visuales del Archivo General de la Nación. Importante intervención, doctora Carmen Durán. Y estuvimos esperando por eso la tardanza. Venía también de la Universidad respecto a la llegada de ustedes. Establecido para el inicio de esta conferencia, vamos a iniciar esta actividad.

La mesa de honor está precedida por la profesora Carmen Durán Jordan, profesora de Historia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo; el profesor Ramón Paniagua, Director de Investigación del Archivo General de la Nación; y quien les habla, Carlos Andújar, Encargado de Divulgación del Archivo General de la Nación, y quién va a fungir como maestro de ceremonias de esta tan importante actividad.

Vamos a iniciar con el Himno Nacional Dominicano y el Himno del 14 de Junio, para dejar formalmente inaugurada esta jornada de conferencias de hoy. De pie, por favor.

Muchas gracias. De inmediato, damos las palabras de bienvenida a cargo del profesor Ramón Paniagua, Director de Investigación, y a nombre del Archivo General de la Nación. Con ustedes, profesor Ramón Paniagua.

Buenas noches. El Archivo General de la Nación, una institución que ha definido su misión principal en preservar la memoria histórica del pueblo dominicano, le da las gracias a ustedes por asistir a esta convocatoria de este evento. Como señaló el Director de Divulgación, se organiza una conferencia mensual relativa a algún aspecto o algún tema de la historia dominicana de importancia dentro del mes que estaba en curso.

Esta actividad está dedicada al Movimiento 14 de Junio y es parte de la continuación de las actividades de conmemoración del 50 aniversario del tiranicidio. Precisamente porque es notorio que de ciertos sectores hay un esfuerzo por legitimar históricamente aquella dictadura, es importante, sobre todo para las nuevas generaciones, que se conozca la realidad de aquel régimen. Decía que hay cierta intención de legitimación y eso se hace evidente a través de la cobertura que se le dan los medios, en las publicaciones constantes que se hacen, y en un contexto de inseguridad que existe en el país, muchas personas de manera, digamos, manipulada o inducida, se aprestan a decir o a justificar la necesidad de un régimen de este tipo.

Precisamente por eso, para que se conozca bien la naturaleza de ese régimen, los esfuerzos, particularmente, y la lucha y aquellas generaciones que enfrentaron ese régimen de terror, es importante que, sobre todo las nuevas generaciones conozcan, conozcan la naturaleza de esos procesos y veamos en los valores que inspiraron a esas personas, ciertamente, a ofrendar su vida. Porque a lo largo de la dictadura se organizaron muchas expediciones militares que venían del exilio, porque prácticamente en el plano interno era tan difícil la situación, cualquier movimiento interno era rápidamente desarticulado.

El Movimiento 14 de Junio, al igual que los anteriores en términos militares, fue un fracaso, pero este último, por su significación, por su sentido político que proyectó en la juventud dominicana, precipitó, ciertamente, la caída de la dictadura. Para ello, hemos invitado a una profesora de Historia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, profesora meritísima, que en su momento también fue nuestra maestra, tanto en el nivel de grado como en posgrado, y que también tiene, en cierta forma, una vinculación como testigo de la época. Su padre fue un importante actor de esta gesta. Y nosotros lo invitamos, bueno, pues que aprovechemos a la profesora Carmen Durán.

Gracias. Muchas gracias, profesor Paniagua. Nuestra invitada, la profesora Carmen Durán Jordan, estudió Historia, Licenciatura en Historia, en la Universidad Mixta de los Pueblos Patricio Lumumba, en la antigua Unión Soviética. Y en esa universidad hizo estudios especializados en varias áreas de temas de humanidades. En el 1972, ingresa a la Universidad Autónoma de Santo Domingo como profesora en el área de Historia. Dos veces directora del Departamento de Historia de la Universidad del Estado, una vez coordinadora de la Cátedra de Historia Universal y de la Cátedra de Ciencias Políticas en la Facultad de Jurídicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Una activa militante feminista, desde el punto de vista académico y de reivindicación del tema étnico y el tema de la identidad y de la africanía de la República Dominicana, que parte de su aval también académico. Recibió la Medalla al Mérito en el 2007. Ha sido también miembro de la Academia Dominicana de la Historia. Profesora Meritísima de nuestra Universidad Autónoma de Santo Domingo. Tres obras en torno a su vida académica: "Ostos, Ciudadano de América", "Un Códice", publicada en 1989; "La Revolución Norteamericana, la Ilustración en la Revolución Francesa", 2000; y su última obra, publicada por el Archivo General de la Nación, "Historia, Ideología, Mujeres Dominicanas 1880-1950", publicada en el 2010.

Es decir, que la persona que tiene la conferencia "Movimiento 14 de Junio: Expedición y Resistencia", tiene un aval académico, un aval testimonial, un aval sentimental y de identidad ideológica con este importante tema de la historia dominicana. Con ustedes, la profesora Carmen Durán.

Y si de estar y plantear rápidamente la metodología, la profesora expondrá unos 30 minutos y luego un espacio de preguntas de unos 20 minutos, de manera que esto no se haga pesado, pero que también se haga participativo y dialógico, que es una de las intenciones que tiene estas actividades del Archivo General de la Nación, que no vengan a oír una sola campana, sino a dialogar a partir de un tema.

Sin muchas gracias. Muy buenas noches, distinguidos colegas que organizan y presiden esta importante actividad. Distinguidos académicos, investigadores del Archivo General de la Nación. Distinguidos hermanos investigadores extranjeros. Nos acompaña esta noche una persona que ha puesto de manifiesto su interés por el tema que vamos a trabajar, el doctor José Carnet Abreu. Carnet, hermano de la República de Cuba, pero sobre todo, muy buenas noches, jóvenes, dulce esperanza de la patria de Duarte, que están esta noche con nosotros.

Este tema, realmente, me me toca de manera muy profunda y yo lo he titulado: "El Papel de las Expediciones Patrióticas en la Lucha del Pueblo Dominicano por la Libertad". Mis reflexiones en torno a la significación e importancia de las expediciones patrióticas en la lucha del pueblo dominicano por la libertad, plantean una relectura, la obligación de una relectura. Y es pertinente, al cabo de 50 años, hacer esta reflexión sobre las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo y la influencia que este importantísimo acontecimiento histórico del siglo XX dominicano ejerció y ha ejercido en la vida política de nuestro país.

Las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo, al abordarla desde una perspectiva crítica comparativa, para despojar este acontecimiento histórico del contenido épico que lo tiene, por la magnitud del sacrificio y el legado ético-patriótico, enmarcarlo dentro de los acontecimientos que hilvanan el siglo XIX con el siglo XX en la historia nacional. El tema de las expediciones de junio de 1959 cuenta con los valiosos testimonios de quienes fueron testigos y protagonistas directos de este acontecimiento: los textos de Poncio Pou Saleta, fallecido recientemente, uno de los sobrevivientes de las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo; de Mayobanex Vargas y Vargas; y del Comandante Delio Ochoa.

Cuenta también con una importante bibliografía que posibilita abordar en su riqueza el estudio y aproximación del mismo. Otras valiosas fuentes lo constituyen los diarios, las epístolas y otros documentos como el programa del Movimiento de Liberación Nacional, que sirven a los estudiosos del tema de herramientas para el análisis y comprensión de de ese hecho histórico, considerado como el inicio del fin de la dictadura de Trujillo y clarinada de la libertad.

Y sin embargo, está una temática histórica subversiva, puesto que sin ser asumida en su justa valoración por la historia oficial, se trabaja de forma ambigua, tal vez por el fuerte influjo de la interpretación trujillista y ultraconservadora que, desafortunadamente, prevalecen mucho en las mentalidades oficiales. Por otro lado, como factor a considerar, existe una corriente que pretende cifrar en este hecho, cuya cuota de sacrificio nos pertenece a todos y a todas como legado social histórico, la justificación para no asumir con sentido de objetividad su importancia histórica, su influencia en los movimientos y procesos posteriores que configuraron la historia política de los últimos 50 años en nuestro país.

La historia desvela el pasado de la humanidad con el mismo potencial liberador con que el psicoanálisis descubre las trabas ignoradas del inconsciente que hacen de sus aportes portadores seres enfermos. Las sociedades más sanas son por eso las que mejor conocen su historia y las que con mayor amplitud y tolerancia han debatido sobre ella y las que más uso han hecho de las investigaciones históricas para planificar el presente. Convertir esta posibilidad en pura erudición o en un recreo técnico es, cuando menos, una irresponsabilidad de grave alcance.

Es cierto que los descubrimientos de la historia no siempre son útiles para todos y que, incluso, para muchos resultan adversos y comprometedores. Pero también lo es, a menudo, ha habido algo o alguien, individual o colectivo, que se ha servido de ellos para mejorar su suerte. Teniendo en cuenta estos aspectos, la historia subversiva es un intento de discusión de las posibilidades globales de la historia conocimiento en la sociedad actual. Se trata, por eso, de un acto positivo y no del resultado de ninguna frustración anterior, porque sin excluir las alternativas de fracaso, confía, a pesar de ellas, en toda una tradición humanística que no ha salido de la nada, sino de experiencias de la sociedad que en anteriores ocasiones ya han sido utilizadas para avanzar.

La historia subversiva rechaza del pasado el totalitarismo de las micro posibilidades, tan numerosas como impertinentes. También su evocación nostálgica y partidista, esto es, sus efectos políticos reaccionarios. Se enfrenta al morbo, al morbo de la curiosidad irrelevante que distrae o entretiene de otros objetivos y funciones. Tampoco desea el efecto recurrente que persiguen los presentes para justificarse a sí mismos o al programa de su grupo y desentendiéndose de cualquier objetividad.

Estos conceptos de José María Lorenzo Espinosa en "Debates por una Historia Viva", ensayo en algún lugar del corazón de la historia, Universidad del Dueto, 1990, nos obligan a una reflexión sobre la temática por nosotros presentada, muy a propósito de los 50 años que nos separan en el tiempo de las expediciones de junio de 1959.

Los antecedentes históricos que sirven como preludio de las expediciones patrióticas en la historia republicana se sitúan a partir de junio de 1861, cuando a raíz del acto de lesa patria que significó la anexión a España el 18 de marzo de dicho año, le corresponde a Francisco del Rosario Sánchez liderar el movimiento restaurador que se organiza junto a otros patriotas para llevar a cabo la expedición que, procedente del territorio de la República de Haití, enfrenta a las tropas de Pedro Santana. Como es de todos conocido, el desenlace de esta acción condujo al fusilamiento de Francisco del Rosario Sánchez y sus compañeros.

Los documentos que recrean los postulados del héroe y mártir, a la luz de su análisis, el trajinar político para llevar a cabo la empresa desde Santo Tomás de Acazazú hasta arribar a Haití, la formación de la Junta de Curazao compuesta por exiliados dominicanos, hace de este acontecimiento histórico un referente obligado para el estudio de las expediciones patrióticas en la lucha por la libertad. Sin el cercado no hay Capotillo. De junio de 1861 a agosto de 1863, los episodios de la historia dominicana estuvieron marcados por la acción de Francisco del Rosario Sánchez, los patriotas de San Juan.

Como las expediciones patrióticas de junio de 1959, fue esta acción el detonante que estremeció con su ejemplo y martirologio la conciencia nacional. El 16 de agosto de 1863 se inició desde el territorio del Capotillo francés, perteneciente a la República de Haití, la segunda expedición patriótica en el siglo XIX. Desde el punto de vista estratégico-político, es comprensible el apoyo que desde los inicios de la anexión ofreció Haití a la causa dominicana. Las indicaciones políticas organizadas y provenientes desde el exterior, desde los orígenes mismos de la vida republicana, el autoritarismo y la intolerancia política lanzaron hacia playas extranjeras a gran número de dominicanos que, acogiéndose a la solidaridad antillana, gestaron sus proyectos, organizaron la lucha y llevaron a cabo expediciones armadas.

Este método de lucha matiza la historia política de los siglos XIX y XX. En el caso de la Guerra de 1863 por el rescate de la soberanía nacional y contra el despotismo santanista, el proyecto anexionista de Báez tuvo el rechazo de los nacionalistas azules encabezados por Luperón y Cabral. En ese tenor, la serie "El Asedio Marítimo de Luperón" desde el buque "El Telégrafo" constituye un episodio muy peculiar de la historia de los dominicanos contra el despotismo anexionista de Buenaventura Báez. Luperón, acusado de pirata, sale de Santo Tomás en 1869.

Los epítetos peyorativos utilizados por los yanquis contra los patriotas latinoamericanos y caribeños son una constante en su historia. En 1898, terminando el siglo, el régimen dictatorial de Ulises Heureaux arribaba a 21 años de persecución, muerte, exilio. Estos eran los signos de la hora. A la crisis económica se sumaba la crisis política. El pacificador perdía credibilidad y el nivel de endeudamiento a las potencias extranjeras lo introdujo en serios conflictos y en un debate económico y financiero en una vía sin retorno.

Es en este contexto que se organiza la última de las expediciones patrióticas del siglo XIX, liderada y financiada por el rico comerciante y empresario montecristeño, San Isidro Guía, Juan Isidro Jiménez, quien se encontraba exiliado en Puerto Rico. Allí reunió un grupo de exiliados con el propósito de invadir y derrocar al dictador. Pero los intereses comerciales y económicos del rico comerciante habían entrado en conflicto con los intereses del dictador. El "Funkita", pertrechándose, haciéndose acompañar de varios dominicanos enemigos del régimen de Heureaux, arribó a Montecristi el 2 de junio de 1898. El "Funkita" se convirtió en sinónimo de aventura política.

Al hilvanar la significación de estas expediciones patrióticas del siglo XIX con las del XX, tratamos de encontrar el hilo conductor que explique su importancia, su trascendencia y que nos permita analizar objetivamente la importancia que han tenido estas expediciones en la lucha del pueblo dominicano por su libertad. La tradición de lucha del pueblo dominicano frente a los designios colonialistas, imperialistas, autocráticos y dictatoriales se recrean importantes jalones de heroísmo, al tiempo que identifica al pueblo dominicano como uno de los pueblos más aguerridos.

El año de 1930 inicia en la historia dominicana una de las etapas más dramáticas al arribar al poder Rafael Leónidas Trujillo Molina, gestor y ejecutor de una de las dictaduras más abyectas en el ámbito americano. La herencia dejada por la ocupación militar de los Estados Unidos de 1916 a 1924, toma en Rafael Leónidas Trujillo su expresión más trágica. Trujillo, como Santana, como Báez, forma parte del conjunto de dictadores cuyo autoritarismo pretendió, a través del ejercicio despótico del poder, asfixiar la vocación libertaria de los dominicanos y las dominicanas.

Desde sus inicios, pusieron a prueba su tradición de lucha y enfrentaron los dominicanos y dominicanas, desde diversas formas, al régimen de Trujillo. Así nos lo indican los movimientos como el complot de Santiago de 1934, como el frustrado movimiento de 1935 en la capital, como la expedición del "Funkita", también organizada por el licenciado Rafael Estrella Ureña, y otros movimientos internos que opusieron resistencia a la dominación del tirano. Estas son pruebas fehacientes de la vocación de lucha de los dominicanos.

Un primer intento de expedición armada se refiere justamente a la llamada "Expedición de Maimón", con Rafael Estrella Ureña como su organizador y gestor. La fallida "Expedición de Maimón" fue preludio de las expediciones armadas que, con el propósito de combatir la dictadura, se organizaron en los años de 1947, que conocemos como "Invasión de Cayo Confites"; de 1949, que conocemos también como "La Invasión de Luperón"; y finalmente, las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo de 1959.

El 14 de junio de 1959 se rompió la historia dominicana contemporánea y nos obliga a hacer un balance de la misma. La reflexión que introdujo estas notas esta noche con ustedes y el repensar sobre su influencia y sobre la vigencia de los postulados de junio es lo que entendemos como necesario para que se produzca un salto cualitativo en el análisis de los hechos que, separados en el tiempo por cinco décadas, nos retan a aproximarnos a su estudio desde una posición de objetividad.

Es obvio que recrear este aspecto debe pasar por el cedazo de la objetividad con que el historiador o la historiadora han de plantearse el tópico, el problema, sus orígenes, la concatenación de los factores que interactuaron en los hechos históricos, la proyección y contenido de los mismos. Ello, a nuestro modo de ver, supone despojarnos de la afectividad y de la emotividad. En el caso particular que nos marca con estos episodios de gloria, es tiempo, insisto, de despojar del hálito de emotividad estos acontecimientos, colocados ya por el juicio de la historia como trascendentes y como punto de partida que dio al traste con el fin de la dictadura de Trujillo.

Los héroes, personajes mitológicos, mitad hombres y mitad dioses, están alados por lo fantástico, lo ideal, y son parte de lo fantástico real. Están hechos de masa cósmica, por eso son entes planetarios que engrosan la historia mundial. Son seres movidos por el ideal, alimentados por el ideal, consustanciados por el ideal, y así tienden a permanecer en la memoria de sus pueblos.

Nos interesa rescatar el ejemplo y la presencia como referente ético de los dominicanos que participaron en las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo, y que veían la patria con los ojos de la carne; y de aquellos hermanos internacionalistas cubanos, venezolanos, puertorriqueños, españoles, estadounidenses, que vieron nuestra patria con los ojos del ideal. Desde este punto de vista, y retomado este acontecimiento que nos convoca esta noche a ser analizado, entendemos que las expediciones de junio de 1959 pueden ser abordadas como propuesta de lucha antitrujillista, como proyecto político, como tarea inconclusa, pero además como un acontecimiento que mueve la conciencia de los dominicanos a sentirse orgullosos y partícipes de un futuro más prometedor.

En el contexto caribeño y latinoamericano, la geopolítica sufrió cambios importantes durante la década de los años 50. Las experiencias progresistas y democráticas de la Revolución Guatemalteca de 1944-54, la Revolución Boliviana de 1952, el fallido golpe de las fuerzas democráticas en Colombia, todos esos acontecimientos fueron preludios de otros que, concatenados, marcaron la historia política de la región de manera directa. Acabé de identificar el derrocamiento de las dictaduras de Perón, de Rojas Pinilla, de Pérez Jiménez, de Fulgencio Batista como antecedentes importantes de los cambios en el continente.

Es, sin duda, la Revolución Cubana, el triunfo de la Revolución Cubana, el detonante más importante para el rescate de la lucha por la democracia y por la independencia de los hermanos pueblos. Así, en 1959, concurren a La Habana los exiliados dominicanos que formaban parte de la diáspora y que vivían en los hermanos países de Guatemala, México, Venezuela, Estados Unidos, Puerto Rico, convocados por el interés de aunar sus esfuerzos para combatir la dictadura de Trujillo. Forjan ese ejército de titanes que conocemos como los hombres de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Junto con los dominicanos, como ya señalé, estaban los combatientes internacionalistas.

No es casual que los grupos de combatientes organizados en el campamento de Mil Cumbres, campamento que se hermana con un Monte Cristi desde donde partió Máximo Gómez para impulsar la independencia de Cuba, al lado por el ideal y comprometido con Martí. No es casual que en ese campamento de Mil Cumbres los combatientes organizados pusieran los nombres de Bolívar, Duarte, Luperón y Martí a sus destacamentos de forja patriótica. El contexto internacional americano, repito, sufrió con el triunfo de la Revolución Cubana un estremecimiento que llegó a los exiliados dominicanos primero, y así también a los exiliados de otros países hermanos como Nicaragua, que padecía la dictadura de Anastasio Somoza, de Haití y de otros puntos de Centroamérica, a integrarse para la propuesta emancipadora.

Decíamos de entrada que uno de los documentos fundamentales para conocer la dimensión de este acontecimiento, que el 14 y el 20 de junio rompieron la historia dominicana en dos, lo es el "Programa Mínimo de la Revolución Dominicana", instrumento doctrinario programático que sirvió de base al Movimiento de Liberación y que se sustentaba en los elementos fundamentales de la democracia social, económica y política, y que podemos, sin ningún temor al hacer la comparación, situarlo en la trayectoria de lo que fue la organización del Movimiento Trinitario del 16 de julio de 1838 y los posteriores movimientos sustentados en la idea de la soberanía y del respeto a la autodeterminación del pueblo dominicano, entre otros.

El "Programa Mínimo de la Revolución Dominicana" planteaba en el aspecto político: En primer lugar, derrocar por todos los medios a su alcance el régimen de opresión y sangre establecido en la República Dominicana por Rafael Trujillo desde 1930. Y ese es el objetivo principal que convoca y que nos deja como lección, una lección muy importante al momento de hacer un estudio objetivo de ese acontecimiento. Nos deja como lección que ese objetivo principal convocó a hombres de diferentes posiciones ideológicas, de diferentes estratos sociales, de diferentes condiciones sociales, y ese, ese propósito de combatir y derrotar a la dictadura de Trujillo sirvió como elemento unificador de esos dominicanos que ofrendaron su vida por la libertad de nuestro pueblo.

Dentro de esas propuestas estaba: Convocar, dentro de un término prudencial, una Asamblea Constituyente elegida por medio del sufragio universal, directo y secreto, que, como saben ustedes, durante el régimen de Trujillo solo existía el Partido Dominicano, solamente se podía elegir, entre comillas, al dictador o a sus indicados. Esta convocatoria del sufragio universal y de elaborar una nueva Constitución de la República con sujeción a los principios que rigen la concepción de la organización democrática del Estado, estaba inspirada en los postulados de justicia económica y social.

Entre otros propósitos estaba la derogación de la legislación antidemocrática de la tiranía. En el aspecto social, el "Programa Mínimo de Liberación Nacional" contemplaba implantar una amplia, contemplaba implantar una amplia reforma agraria que garantizara al campesino la posesión de la tierra y le otorgase el derecho de la propiedad correspondiente en la proporción que determinase la ley, de acuerdo con el principio que establece la función social de la propiedad. Iniciar una efectiva campaña de alfabetización y reformar íntegramente la enseñanza a fin de que la nueva escuela, desde la primaria hasta la universitaria, sea la forjadora de ciencia nacional avanzada y libre, que contribuya a darle impulso a los reclamos y derechos del pueblo.

Establecer un amplio sistema de seguridad social que ampare a la niñez, la ancianidad y el desempleo, y ofrezca los servicios imprescindibles para la protección de la salud y una vivienda adecuada. Parecería que estamos hablando en el lenguaje de estos tiempos y nos separa en el tiempo 50 años de que fue concebido este programa, este proyecto que le sirvió de plataforma a los expedicionarios de junio.

Consagra el "Programa Mínimo" en el acápite que se refiere al aspecto internacional: Respaldar el ejercicio continental de la democracia representativa y el sistema de convivencia pacífica y de mutua ayuda, especialmente entre los países del Caribe y Centroamérica. Fomentar las mejores relaciones con los demás pueblos basadas en la comprensión y el mutuo respeto que inspira la igualdad jurídica de los Estados libres y la libre determinación de los pueblos. En esos postulados reciben el alto espíritu de solidaridad, de respeto a la diversidad, de combate abierto a los autoritarismos dictatoriales, de alto sentido internacionalista, todo lo cual sirvió de estandarte al proyecto emancipador de los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

De las elecciones de 1959, repito, podemos valorar el sentido unitario, la vocación democrática que sirvió de mística e inspiración a hombres de diferentes estratos sociales, de distintas concepciones político-ideológicas, de diversas nacionalidades, que pusieron en segundo lugar sus intereses particulares para nuclear su esfuerzo en torno al objetivo común y prioritario de combatir y derrotar una de las dictaduras, de las dictaduras, perdón, más feroces del continente americano. Sin una cabal comprensión y aplicación de la democracia social y económica, no se puede lograr la democracia política, el fortalecimiento de las instituciones, el ejercicio pleno de la libertad.

Es por ello que el "Programa Mínimo" de los expedicionarios de junio representa una propuesta de proyecto de nación, inspirado en el ideal de patria soberana de los hombres de la Independencia y abonado con la sangre generosa de los hombres de Constanza, Maimón y Estero Hondo. De ellos fueron herederos y portadores Minerva Mirabal, Manolo Tavárez Justo y el conjunto de hombres que en 1960, recogiendo la bandera de los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo, forjaron el movimiento político más trascendente en la historia dominicana del siglo XX, que tomó el nombre de Movimiento 14 de Junio, y que hizo suya, profunda y arraigada mente, el compromiso de los hombres que en Maimón, en Constanza y Estero Hondo dieron su vida para que la libertad floreciera en nuestra patria.

Quiero despedir esta pequeña reflexión sobre la trascendencia de este acontecimiento, sobre la vigencia de los postulados del "Programa Mínimo", sobre lo que significa este como propuesta de proyecto de nación, con un poema de una dominicana que combatió la dictadura, que sintió profundamente en su carne y en su espíritu el horror del autoritarismo trujillista, una poeta excelsa que formó parte de la juventud democrática y que escribió para cada uno de los hombres y mujeres que son estandarte y orgullo de la nación dominicana. Me estoy refiriendo a la poeta Carmen Natalia Martínez Bonilla. Y ella dice:

"Pero los árboles están ahí, sembrados para siempre, con sus raíces tan profundamente arraigadas y tan hondas, que nadie podrá arrancarlos mientras exista tierra. Con sus troncos tan recios y tan duros, que nada, nada, ni siquiera el viento huracanado del olvido podrá jamás quebrar. Con sus ramas tan altas y extendidas, que siempre darán su sombra acogedora. Los árboles están ahí, sembrados para toda la vida. En Constanza, Maimón y Estero Hondo, cementerio de mártires que viven y vivirán eternamente, mientras exista un hijo, un solo hijo, que guarde la memoria de esta tierra, nuestra tierra más amada y entrañable cuanto más lejana y recia nos parezca. Mientras exista un solo hijo que guarde la memoria de esa madre tierra y alce la voz para gritar al mundo la gloriosa gesta, vivirá en el recuerdo por los siglos de los siglos los soldados inminentes, los mártires sembrados como árboles en Constanza, Maimón y Estero Hondo, y en el corazón de cada dominicano agradecido."

Muchas gracias.

Excelente exposición reflexiva para el análisis, para la crítica histórica, para el marco también de un encuentro de carácter académico como este, pero con una hermosa y sensible clausura de esta reflexión, el poema. Muy bien.

Exclamó la profesora, la profesora Carmen Durán. El escenario de ustedes queda un espacio para la reflexión, para la discusión, para las preguntas, las intervenciones, lo que puedan ustedes, público, parte de este encuentro. También decir de este tema. Vamos con las tres primeras. Podemos irnos en orden. Las tres. Y la profesora responde en bloque.

Gracias, profesora. Felicitamos por tu brillante conferencia. Comunicación, la sencillez de su prosa. Solo como esta conferencia que es la primera que asisto en toda mi vida en este lugar, a pesar de que soy un congresista de la República y he venido varias veces. Y ese que está hecha con el interés de cultivar la memoria histórica, formar a la juventud con relación a esos hechos y esos acontecimientos.

Tres observaciones que quizá les sirvan a usted y a los que hemos escuchado la conferencia. Usted dijo que si sin el cercado no hubiese habido Capotillo, que pienso que sí. De la misma manera que si en el Funkita no hubiese habido el acto heroico de Moca en 1899. Y de la misma forma, en que si sin el 14 de Junio no hubiese habido la gesta heroica del 30 de Mayo. O sea, cada final de un ciclo histórico ha llevado como fase antes, ahora, un martirio. El martirio de Sánchez, el martirio de Juan Isidro Jiménez, que estaba en París exiliado, tenía un puerto en Puerto Rico. Y el martirio del 14 de Junio, que vino de La Habana y que tenía como gestor fundamental al empresario agrícola, iniciador, destructor, Juanito, de origen vegano, que fue el que financió, el que aportó y el que perdió su hijo finalmente en esta papel heroica.

Pero yo pienso que le faltó un detalle histórico: sin el sacrificio precisamente del Movimiento 14 de Junio, en el año 63, no hubiese habido la gesta heroica de 1965. ¿Por qué fue así? Como el coronel Caamaño le dijo un día al coronel Fernández Domingo Domínguez, le dijo: "Esos muchachos que el 14 de Junio murieron en Manacla, eran lo mejor que le quedaba a este país". Y él no sabía que a él le tocaba jugar un papel más luminoso todavía en 1985. Y por último, ese mismo coronel vino como te invasión en el 73 y con su martirio se le puso fin a la dictadura sola paga de Joaquín Balaguer. En 1988. Temas verás que hago un análisis histórico en ese aspecto, porque ciertamente cada invasión, cada martirio, ha traído una primavera en la vida política de la República Dominicana.

Por último, un detalle histórico: cuando te habló de las invasiones, usted las mencionó una por una. Me parece que se le escapó una que fue la invasión que encabezó el general César Guillermo desde Puerto Rico en 1882, que entró por Bávaro con 280 hombres, enviados por los españoles, ciertamente, porque la República Dominicana estaba muy comprometida con la lucha por la independencia de Cuba. Y vinieron a derrocar al gobierno de Meriño, si no me equivoco. No fueron derrotados en la batalla del Trabajo por Ulises Heureaux, pero que en esa época jugaba un papel luminoso en la vida política en ese momento. Es cuando... Muchas gracias. La felicito en nombre de la comisión.

Punta Verso. La otra persona que levantó la mano.

Bueno, evidentemente, aquí hay que hablar en función de la juventud que está aquí. Lo contrario es como que es un poco... Y yo creo, quiero felicitar a Carmen, como ya lo hice en mi vida, fue por otras razones, pero por el discurso, por su alocución. Pero ahora es por un señalamiento que ella hizo al principio y que ya el joven, el que habla, que es Andújar, tiene precisamente una propuesta mía para un próximo encuentro a nivel de tertulia, y es que mire, que esta no tendría motivo para ser emotiva, no porque ella perdió su padre, y yo creo que hablar de junio aquí tiene que ser, se habla del programa, porque de lo contrario, es una historieta.

Yo creo, si nosotros le vemos proyección social a lo que es ese sacrificio de los expedicionarios de junio, tenemos que hablar del programa para que se tenga sentido y además para que se rescate. Porque es que no vale. Ahora estuvimos con el rector de la Universidad, en un Estero Hondo, con el presidente del Colegio Médico, con el doctor Cantizano, que es una figura de la cultura y del ejercicio humanístico de la medicina, y con otras personas, algunos precisamente de este mundo. Y hay que ver el hilo conductor y espontáneo de aquellas intervenciones. Todo fue el programa. Y ellos no se combinaron para hablar, cada uno habló por su parte, el rector por un lado, el colegio por otro, y el joven de Estero Hondo por otro, y Cantizano por otro. De cuatro puntos convergieron en el punto básico: el programa de junio. Y ahí uno puede darse cuenta si tiene o no vigencia, si tiene o no sentido hablar de las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

Así que yo les pido, los sobre que no sé qué estudian, pero sí el hecho de que tenga aquí es muy sintomático, muy significativo, que apuntan en esa dirección. Que ellos trajeron un programa y que para que nosotros no veamos la historia nada más como una inquietud teórica, sino porque este pueblo está ahí, es el mismo por el cual ellos vinieron. Y ellos vinieron a reivindicar socialmente al pueblo dominicano. A veces uno ve la parte, y eso es lo que yo quiero destacar en Carmen, que tiene que ver con la parte, vamos a decir, de su aporte como su padre, para los jóvenes que están aquí, fue uno de los expedicionarios. Y también Carmen. Y yo quiero agregar que tanto tu papá como todos, uno se pone a pensar en los valores que había, quiénes eran esa gente, la mayoría de ellos, en la entrega que había, aunque se produjo ahí. Ahí está el valor, pero más que eso, es el programa, porque hay que proyectarlo al país. Y por eso yo lo veo mucha importancia. Y quiero felicitar a Carlos en ese sentido.

Luego hay una segunda vuelta de preguntas, intervenciones.

Bueno, realmente lo que yo traté de hacer fue encontrar el hilo histórico, la significación del periodo en nuestra historia republicana de lo que han sido las expediciones patrióticas. De la misma manera que rechazo que se hable de la "Era de Trujillo", porque pienso que se sigue haciendo uso de un lenguaje trujillista para resaltar una etapa tan dramática como fue la dictadura de Trujillo, pues de esa misma forma, yo pienso que hay que superar el término "la invasión" o "las invasiones". Soy de las que cree que debemos recuperar una definición más objetiva, hablar de las expediciones patrióticas.

No fue mi intención recrear las todas que en el siglo XIX se produjeron. Le agradezco su aporte en ese sentido. Pero así aquellas que tuvieron, se pueden considerar hitos, porque dentro de esa línea, entonces tendríamos también que en el XX analizar la significación tan trascendente que tuvo la fallida expedición de Cayo Confites, tanto por el contingente numeroso de latinoamericanos que concurrió, como por lo que hubiera podido ser. Trujillo tenía en cuanto, en el 47 tenía 17 años, ¿verdad?, en el poder. Lo que hubiera podido hacer eso. Y como recurrentemente a los exiliados dominicanos no les quedó otro recurso que apelar a la organización desde fuera de la lucha para derrocar a Trujillo.

Con lo cual, está en este sentido, pienso que también es muy importante retomar esa parte tan trascendente de la historia dominicana que se refiere a las resistencias internas que cuaja y cristaliza, y por eso se dimensiona como se dimensiona en el 60 con la organización del movimiento clandestino 14 de Junio, pero que obviamente desde los inicios mismos de la dictadura se venían organizando movimientos contra el régimen de oprobio y aflicción que fue el régimen de Trujillo.

Y hago un paréntesis para saludar a mi hermano, hermano en el ideal, a Porfirio Rodríguez Guiarte, que de un expedicionario destacado y nieto de Juancito Rodríguez, ¿verdad? A ustedes el nombre puede ser que no les diga nada. Hay muchos nombres que no nos dicen nada, porque justamente la historia oficial y los que han tratado de recrear con nostalgia una etapa tan oscura, se ocupan de que sepamos de Angelita, del nieto de Angelita, de esas veces, de esa parte.

Pero ahorita, permítanme la digresión. Cuando estábamos escuchando las notas del Himno del 14 de Junio, igual que cuando escuchamos... Yo soy de las que piensa que no se puede escuchar el Himno Nacional sin interpretarlo. Algunas personas lo estaban, y que lo estaban cantando en voz baja. No, el Himno no lo podemos cantar ni en voz baja, ni con la cabeza baja, sino con la cabeza erguida y en voz alta, porque eso nos identifica a los dominicanos y las dominicanas.

Pero en las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo, pero tomando un poco también lo que señalaba el caballero aquí, en términos de la concatenación histórica, este ese proceso que no comienza en el 59, porque los hombres de 59 tenían ya experiencias previas de lucha contra la dictadura, venían de un combate permanente, habían sido presos políticos, exiliados, perseguidos. O sea, no fue una generación espontánea la que se dio. Entonces, un desgarramiento generacional terrible en el 59 lo hubo. En el 60, después, en el 63 con Manolo y sus compañeros, que subieron a la montaña para defender y rescatar la soberanía, la soberanía popular. Se da con el golpe militar del 63, y luego en el 65, otro de la herramienta generacional y otro desgarramiento generacional. El período de la dictadura "trujillista" de Joaquín Balaguer, de manera que esas reservas del pueblo dominicano, de las que nos sentimos orgullosos y orgullosas, están ahí.

Y lo decía Luperón: "Están en cada joven, en cada hombre". O sea, no son hombres de otro planeta, como canta Silvio Rodríguez. Son de esta piedra. Nacen en Haina, en Capotillo, en cualquier espacio donde todavía esté por cristalizar lo que los expedicionarios de junio querían lograr. Y eso va en la dirección de fomentar los valores: el valor de la honestidad, el valor de la dignidad, el valor de la transparencia.

Por ejemplo, yo tengo aquí dos fragmentos de cartas de dos expedicionarios. Y ese ese texto de Anselmo Braga Batista, recrea y procura para que se compenetren, cómo pensaban ellos, qué sentían. Eran seres que también amaban la vida y amaban la alegría. Por eso también hay que superar esa visión mártirológica de la historia. Cuando un hombre o una mujer se involucra en un proceso por el bienestar del ser humano, lo hace pletórico de alegría. Y fíjense ustedes que en ellos, que vinieron hombres de 15 años, de 18, como de 60, quiero leer este fragmento: "Mi corazón", dice el doctor Octavio Mejía Ricart, "lo dejo al pueblo, a sus estratos más bajos, a aquellos que sintieron el látigo del sol y la miseria y llevaron a cabo la cosecha para darme la oportunidad de estudiar. Para ellos quería haber vivido yo, porque yo creo que más fácil es morir por la patria que vivir para ella".

A ese era de Constanza lo recreamos en su condición de médico, asistiendo a uno de los soldados de la dictadura. Y a ese se puso por encima su condición de médico para asistir a ese dominicano que necesitaba de su existencia. Le cercenaron casi la cabeza de un machetazo. Entonces, es a esos valores, el valor de la dignidad, el valor humano que cada uno de esos hombres tenía, es algo que verdaderamente nos llama a pensar de qué estaban hechos, de qué material.

Y otro que, como les dije, sentía alegría de venir a morir por su patria, como todos ellos. Cuando vieron, cuando vieron las arenas de las playas de Maimón y Estero Hondo, vieron las montañas de Constanza, y yo me imagino, porque yo sé cómo uno se siente de alegre cuando llega, cuando te llegan a su provincia, nos reviven, cuando ven el barrio, el vecindario donde crecieron, la escuela donde fueron pequeños a aprender, ustedes sienten que la vida les reviven, ¿no es cierto? Pues imagínense aquellos que vinieron a luchar por la libertad de este país. Eran hombres que amaban la vida.

"No tengo que decirte lo feliz que me siento al pensar que voy a volver a mi patria querida y añorada, y que si tengo que descansar, será en su seno, y que esto lo hago porque eran hombres también políticamente comprometidos, y que esto lo hago a nombre de mi partido y de la grandeza de sus ideales y propósitos". O sea, ellos eran conscientes de lo que se ha trabajado mucho en el sentido del fracaso militar que significó aquello, pero de lo que significaba en términos de idealidad mover la conciencia de una sociedad que estaba sumida por el autoritarismo y la opresión de un régimen abyecto como el régimen de Trujillo.

Entonces, ellos son un referente para los valores positivos. Ellos son un referente para los valores positivos. Y la reflexión que hace Raúl Pérez Peña en el sentido de que lo que importa es conocer la esencia de ese programa, porque muchas de las reivindicaciones por las que ellos vinieron están aún por lograrse. Mientras haya niños desnutridos, mujeres que se prostituyen, jóvenes en perspectivas de desarrollo personal y social, una patria que se vende y se enajena a toda costa, mientras todas esas cosas pasen, están vigentes. Ellos nos están diciendo: "Miren, ustedes tienen que recoger la antorcha".

Y eso es parte de los valores que los hombres de junio todavía que la oportunidad para una pregunta o dos preguntas su carne y además de hecho es este una comparación muy interesante entre diferentes expediciones desarrollado y los principales acontecimientos republicanas en su lucha contra los tiranos.

Yo quería también referirme a que realmente la expedición de junio 59 dejó en Cuba una una huella que pasa a ocurrido mucho acontecimiento en Cuba ha ocurrido un final acontecimiento desde el año 59 hasta en otros días realmente hay mucho muy vertiginoso y eso tiende olvidar. Pero yo he recogido por una prensa en bus testimonio desde personas que esto marcó a las personas. Si se cree un ambiente de solidaridad en digamos me contaban que un parque público las personas se reunían que ellos no están combatiendo está pasando esto es decir que era algo bastante cotidiano que se hablaba de esto.

Incluso ella decía algo interesante de la doctora es llevar a la juventud sobre todo a esta a esto estoy señor y como persona yo tuve la oportunidad de ir al lugar donde salieron ellos y realmente la memoria que se guardarán de seres humanos cidh y jugaban pelotas en algún momento ante salir del avión están jugando pelota. Y yo entrevisté a una muchacha a un entorno en el que ya tiene que ser yo como 70 años en aquel momento tenía 15 18 años. Entonces yo le vi a esa muchacha es esa esa anciana programa de terno muchacha que miraba a aquellos jóvenes que venían expedición con ojos de muchachas de 15 o 20 años. Es decir que está esta mirada hacía falta también esta mirada porque a veces a veces mármol a veces a lejano convertir más a los héroes los aleja también del ser humano normal.

Esta mirada que yo vi en estos vecinos de estos lugares donde salieron estas expediciones yo creo que es necesario es otro trabajo los jóvenes me parece que es muy interno de autor. Lo último que ustedes se refirió a ellos como seres humanos con debilidades con virtudes y defectos porque el ser humano muchas gracias.

Tenemos otra intervención pues una de las gracias sobre todo a la base sustancial de esta convocatoria que son los estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Aquí tenemos la profesora que está con sus compañeros con sus estudiantes elpozo miel algunos el profesor Álvaro Caamaño me parece que está aquí también y profesor o alumnos del profesor Ramón Paniagua también están aquí además del público general que tu presente esta noche.

La primera persona que intervino que se ha hecho referencias por el señor Fausto Liz vivientes políticos y ha sido dirigente también el movimiento estudiantil y el jóvenes y legislador como dijo él pero también parece que tiene inquietudes históricas porque eso algunos comentarios a la historia como historiador. A ustedes reiteramos las gracias esperamos tenerlos pronto en las demás actividades que organice el Archivo General de la Nación. Los profesores por igual que sigan convocando sus estudiantes y que nos sigan acompañando hoy lo hicieron de la distinta actividad de divulgación de el trabajo que hace el Archivo General Nación y que esperamos que siga tanto con estas conferencias con paneles con tertulias como los boletines y las demás actividades que organiza esta institución para formar una conciencia crítica que permita avanzar y superar los entuertos del pasado.

Muchas gracias y buenas noches. Le damos una gracia particular a la invitada profesora Carmen Durán que nos acompaña hoy brillante 20.