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Luis Barragán en 3 Minutos / Arquitextura

Arquitextura5:54

Transcription

Luis Barragán en 3 minutos.

Luis Barragán nació en Guadalajara, Jalisco, México, el 9 de marzo de 1902, en el seno de una familia acaudalada y con principios religiosos. Inicia sus estudios profesionales en 1919 en la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara, en la cual era posible obtener también el título de Arquitecto con un curso anual complementario, donde en 1923 se recibe como ingeniero civil. Pero su interés se inclinó más por la arquitectura, gracias a su profesor Agustín Basab.

Luis Barragán realiza su primer viaje a Europa en 1925, donde visita España e Italia, para después trasladarse a París, Francia. Donde en una exposición internacional de las artes decorativas e industrias modernas, en su recorrido le llamó la atención una fotografía de un jardín por el arquitecto paisajista Ferdinand Bach. Donde boca na Barragán a aquellos valores insertos en la arquitectura popular mexicana, mediterránea y musulmana.

A su regreso a México, Barragán reinicia el vínculo con sus viejos amigos, donde en 1928 Efraín González Luna le da la oportunidad de la que sería una de sus primeras obras, el diseño de su propia casa. Donde logra identificar la arquitectura popular de Jalisco, ciertos elementos que combinados con aquellas ideas tomadas de la arquitectura mediterránea. Las casas diseñadas en aquel entonces son muy particulares, donde empieza a generar ideas, formas y colores en obras posteriores. Las formas de estas casas fueron de inspiración, gracias a sus viajes. Estos trabajos se publicaron por primera vez en la revista Architectural Record y en House and Garden en febrero de 1931.

Realiza un viaje al extranjero y permanece tres meses en Nueva York, en donde se encuentra con el muralista mexicano José Clemente Orozco y el arquitecto austriaco Frederick Kiesler, con quien entablaron temas del funcionalismo de la década del siglo XX. Y fue en ese mismo año, en un viaje a París, donde Barragán se reúne brevemente con Le Corbusier, en el cual asistió a sus conferencias y tuvo la oportunidad de conocer su obra.

De regreso a México en 1934, viviría una nueva realidad entre sus obras, donde aplicó algunos principios del estilo internacional aplicadas en la Colonia Lomas de Chapultepec y la Colonia Hipódromo Condesa. Una de estas es el estudio para pintores en colaboración de su amigo Macheto y José Kitzler, como también la casa para dos familias. Estos lugares particulares también se ve el grandioso uso de la luz, el efecto arquitectónico y la apertura de volúmenes que enmarca el paisaje a través de las ventanas y el uso de geometría.

También ese mismo año diseña la casa para el pintor José Clemente Orozco. Muestra una fachada sobria que apenas se abre a la calle y que a la vez de ellos se ilumina y se ventila principalmente a través de un patio central al que todas las habitaciones se comunican. El contraste del color de la herrería y la geometría sencilla de la composición.

En 1940 y 1943, Barragán muestra una preocupación por definir y objetos habitables con su arquitectura. Esto expresado en la Casa Jardín Ortega, donde el nuevo lenguaje de Barragán se contemplaría más a fondo con el color. La arquitectura de esta casa permite observar gestos vernáculos y coloniales con detalles que se transportan a las primeras casas que diseñó Barragán. Además, el gran trabajo del paisaje realizado en este lugar devela una profunda sensibilidad por los jardines, la contemplación de la naturaleza como lo veía en los jardines de Ferdinand Bach en La Alhambra y su visión de la arquitectura europea. Actualmente se conoce como el mejor secreto guardado de Luis Barragán.

Barragán se preocupó siempre en dejar huella en el lugar que estaba. Encumbró la forma por medio de trazos, colores y la omisión de elementos superficiales, al punto de hacer su estilo una forma de arte. Barragán logró una nueva forma de entender los espacios y la realidad, como también la reestructuración urbana, como es el caso del Pedregal, donde trazó las calles de acuerdo a la formación de la lava.

Su casa, conocida actualmente como Casa Luis Barragán, construida en 1948 en el poniente de la Ciudad de México, es el único inmueble individual en América Latina que ha sido inscrito por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad. En el 2004, la construcción de su propia casa le da la posibilidad de materializar su experiencia, su sensibilidad y los valores de una larga tradición mexicana que emergían en su obra con la posibilidad constante de renovación. Actualmente, la casa funciona como museo que puede visitarse únicamente a través de recorridos guiados a grupos.

En 1950, Barragán diseña la Casa López. Esta casa tiene plasmado a Luis Barragán desde sus cimientos. Tiene una gran escenografía, un jardín exquisito y sigue siendo la historia de la arquitectura que le aportó a Barragán al mundo. Tiene todo lo que no existía en el siglo XX: el sincretismo entre la modernidad e idiosincrasia mexicana, sus muros ciegos, la incorporación de la luz y sombras, la arquitectura a cielo abierto y la esencialidad de sus diseños son aspectos de una personalidad única y compleja de esta obra.

En 1957, da vida a las famosas Torres de Satélite. Junto a su amigo Chucho Reyes y Matías Goeritz, realizaría una gran escultura urbana con la intención de crear un elemento distintivo de una zona nueva de la ciudad. De varias propuestas se aceptó el proyecto de enormes prismas. Su dimensión resultaba inconcebible, pero gracias a su escala, que aún hoy, cuando el entorno ha cambiado radicalmente, siguen siendo un icono de la ciudad y del Estado de México.

Tres años más tarde, Barragán proyectó y trabajó en distintas obras del fraccionamiento de Los Clubes. De este singular conjunto podemos destacar la Fuente de Los Amantes, una de las obras más atrevidas en cuanto al juego de volúmenes, como también la Cuadra San Cristóbal. En colaboración con el arquitecto Andrés Casillas, en 1975 construye lo que sería su última obra, la Casa Gilardi. El espacio se constituye en torno a un árbol de jakaranda, donde la casa tendría que tener una alberca, comedor. Por su solución plástica, donde se perciben volúmenes, celosías, color, todo fluye en el espacio interior que se vuelca hacia el patio.

En 1976, obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura, pero no fue hasta 1980 cuando se hizo acreedor al segundo Premio Pritzker de la historia, convirtiéndose en el único mexicano en obtener esta distinción. Lamentablemente, Luis Barragán murió el 22 de noviembre de 1988. Sin embargo, actualmente su obra sigue dejando huella, reconocida mundialmente, visitada por otros arquitectos y celebridades famosas. Aquí una de las grandes leyendas de la arquitectura mexicana moderna y funcionalista, Luis Barragán.

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