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Que Dios le había dicho dónde es que Dios te quiere ahí es que tú tienes que estar. Usted no se puede estar moviendo por emoción porque hay mucho creyente emocionalista que desde que viene uno y aparece y le dijo "No la la la la trelelele" se quiere mover. Si usted quiere ave, pero yo sé lo que te estoy diciendo, hay mucha gente estando en lugar donde Dios no lo tiene, donde Dios no lo mandó. Debemos de preguntarle a Dios, señores: "¿Tu voluntad que yo me mueva? Confírmame esto. ¿Eres tú que me está hablando? ¿Eres tú que me está moviendo?" Porque he aprendido algo: que Dios no nos mueve a nadie sin dirección. Dios no mueve a nadie sin un propósito.
Jehová le dijo a Isaac: "No te mueva, no te lleve de que haya hambre, de que hay crisis. Yo digo: Quédate aquí." ¿Y qué hizo Isaac en la tierra que Dios le dijo? Y capítulo 26, verso 12 en adelante dice: "Y sembró Isaac en aquella tierra y cosechó aquel año al ciento por uno y le bendijo Jehová."
Por favor, Deuteronomio 28, un pasaje muy conocido. [Música] Te lo ha leído varias veces. Cuando lo encuentre diga amén, porque esta palabra la quiero declarar sobre ti y sobre tu casa. [Música] Lo tiene. Mira lo que dice la palabra del Señor, en el nombre de nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo: "El Señor te dice: Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones y te alcanzarán." [Música] Ahora, está condicionado a: "Si oyeres la voz de Jehová tu Dios, bendito serás tú en la ciudad y bendito tú en el campo." [Música] Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tu bestia, la cría de tus vacas, los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar y bendito en tu salir." ¿Alguien celebra esta palabra, por favor? [Música]
Póngase cómodo y déle ese aplauso fuerte, por favor. Hágalo, hágalo. Te adoramos, Señor. Este aplauso es para ti. Aleluya. ¿Alguien puede dar gloria a Dios? Siéntese dándole gracias al Señor.
Quiero hablar bajo el tema: "La bendición está en la obediencia." Declare eso conmigo: "La bendición está en la obediencia." El Señor me enseñó esto hace muchos años, que la bendición tuya no depende de tu conocimiento ni de mi conocimiento. La bendición que Dios está declarando aquí no depende de tu posición, de tu relación con el gobierno o tu relación con amigos o relacionados. Escuche esto: tampoco la bendición suya depende de la suerte. [Música] Ni de la dicha. La bendición nuestra no depende de nuestra capacidad, porque hay gente muy capacitada cogiendo luchas allá afuera. A veces me ha dado a esta pena porque me he juntado con personas de mucho conocimiento, capacidad, con título y con vasta experiencia de años en esa área donde se graduó. Y conozco ingenieros que me han dicho: "Pastor, ore porque no hay otro trabajo." Jalaba. Dale un aplauso a Dios. Gloria a Dios. Sin embargo, conozco a otros que no tiene muchas relaciones, que no está tan capacitado, que no tiene tanto estudio y tanto diploma y le está yendo bien. [Música] ¿Alguien alabe a Dios, por favor? Yo, yo sé lo que te estoy hablando. He descubierto que la bendición nuestra no depende del lugar tampoco, porque hay personas que el enemigo lo ha confundido y le dice: "A ti te va a ir bien cuando tú vivas en los Estados Unidos de Norteamérica." Y a otro le dice: "A ti te va a ir bien y se te va a arreglar todo cuando tú llegues a Puerto Rico. En Puerto Rico está tu solución." [Música] Y a otro le dice: "Cuando tú llegues a Alemania o a España o a Suecia, ahí se te va a solucionar todo tu problema." Dale un aplauso a Dios. Yo sé lo que le estoy hablando. Da gloria a Dios.
El hecho es que esto tiene a la gente brincando y otro han vendido hasta su casa, sus propiedades para invertirlo todo en un viaje. Si no es así, corríjame. Y hay mucho que han abandonado su familia, su tierra para irse detrás de la bendición. Yo espero que no sea el caso suyo, pero hay gente que el lo desespera tanto que atacó en Yola. Hubo una vez un creyente que me dijo: "Bueno, pastor, esto está tan difícil aquí que yo estoy pensando hasta una Yola." Yo le dije: "Wow, varón, te está fallando la fe." Y le pregunté: "¿Tú crees que Dios se va a montar contigo en esa Yola?" Alaba, alaba a Dios.
El hecho es que hay mucho que están desenfocados. Alaba a Dios. Y cuando el Señor un día me sentó y me dijo: "Ernesto, escúchame claramente, atiende a mis palabras." Yo leyendo la Biblia me dijo: "La bendición tuya no depende de tu sabiduría, ni de tu conocimiento, ni de tu relación, ni de la suerte, ni de la dicha. La bendición tuya va a depender de tu obediencia a mi palabra." Pues dale otro aplauso a Dios. Yo sé que este pueblo me está entendiendo. Señor, dale fuerte ese aplauso al Señor.
El Señor me ministró y me dijo: "Ernesto, sé obediente. Si eres obediente, mi bendición te perseguirá. Tú no andarás persiguiendo la bendición, la bendición te andará persiguiendo a ti." ¿Dónde está el problema del pueblo? En muchos que andan detrás de la bendición, andan detrás del dinero, andan detrás de la prosperidad. Parece que no han leído este pasaje bíblico que el Señor está diciendo: "Vendrán sobre ti todas estas bendiciones y te alcanzarán." Cuando yo entendí que yo no tengo que andar detrás de la bendición, sino que la bendición tiene que andar detrás de mí. ¿A alguien alabe a Dios, por favor? Estoy profetizando que la bendición andará detrás de ti. Que tú no estás llamado a desenfocarte. Escúchame, la bendición no depende del lugar donde tú te encuentres, depende de tu obediencia. La obediencia de hoy a su palabra hace que si tú decides vivir en la ciudad, si Dios te quiere en la ciudad, la ciudad te va a hacer de bendición. Pero si tú, por dirección, le dice a Dios: "Yo quiero vivir en el campo" y está obediente a Dios y te muda para el campo, entonces allí en el campo la bendición de Dios también te perseguirá.
Aplaude a Dios, que yo sé lo que te estoy diciendo. Y se lo he dicho en otras ocasiones. Si la bendición dependiera de territorio, yo no viviera en este país, viviría en otro lugar. Y para la gloria de Dios, el Señor me ha dado el privilegio de poder viajar a otras naciones más bendecidas que esta. Me permitió viajar a Europa, me permitió viajar a los Estados Unidos y se me abrieron muchas puertas tentativas. Y el enemigo me decía: "Quédate." Pero Dios me dijo: "Yo no te quiero aquí, Ernesto. Yo no te quiero aquí en Europa. Así que regresa, coge el vuelo y regresa a la República Dominicana." Cuando me abrió la puerta a los Estados Unidos, que también me permitió viajar a esa nación, se me abrieron muchas puertas y puertas que eran tentación. Yo vi la prosperidad que en algunos casos se da allí y se me abrieron esa puerta y el Señor me dijo: "Tú no dependes de la de Estados Unidos de Norteamérica. Así que coge otra vez el vuelo y regresa a la República Dominicana." ¿Alguien alaba a Dios?
Algunos pastores amigos me dijeron: "Con el don que usted tiene, con la gracia que usted porta, con la palabra que Dios le ha dado a usted y como Dios te está usando aquí, se te abren muchas puertas. Quédate." Y yo dije: "Dios no me ha dicho que me quede." Y escúchame, hermano, y era verdad. Llegué a viajar en algunos viajes que hice, se me hizo una agenda de venta de iglesias, 25 iglesias. Habían días que yo tenía que predicar tres veces en el día, cuatro veces para poder cumplir con las invitaciones, cuatro veces en el día. Cuando terminé la agenda, vine muy bendecido económicamente, que cualquiera viviría viajando cada seis meses. Que no le voy a decir el monto para que no se vaya a turbar, pero vine muy bendecido. [Música] Prediqué donde un pastor amigo que se me abrió esa puerta y cuando prediqué, recuerdo que Dios hizo tantas cosas bonitas que él me dijo: "Por favor, desayuna conmigo, quiero conocerlo un poco más." Y me dijo: "Y la ofrenda se la voy a dar mañana." Dije: "No hay problema." Y al otro día nos reunimos para desayunar y recuerdo que ese solo me hizo un cheque de 525 dólares. Ese solo. Y me dijo: "Mira, yo tengo pensado inaugurar este nuevo templo y me lo enseñó. Yo quiero traerlo para el próximo año." Se me abrieron puertas que que otro predicador dice. [Música] Yo le dije: "Yo tengo que orar para ver si Dios quiere que yo esté con ustedes." Si Dios me lo permite. Dios no me lo permitió estar aquí en la iglesia porque yo tenía otros compromisos en la República Dominicana y Dios me dijo: "No es el tiempo." O sea, que yo he aprendido a moverme por dirección. Diga conmigo: "Dirección." Dígalo más fuerte: "Dirección." ¿Qué significa eso? Que le pregunto a Dios: "Señor, ¿es tu voluntad que yo vaya? ¿Está tú de acuerdo que yo me traslade allí? ¿Eso es de parte tuya? ¿Quieres tú que yo me mueva?" Eso es dirección. El creyente que busca dirección no fracasa, porque Dios me enseñó algo: que no todas las puertas vienen de parte de Dios. ¡Ay, por favor! Dios quiere que te lo repita: No todas las puertas que se te abren se te abren de parte de Dios. [Música] Porque hay gente que dice: "No, pero me está yendo bien." Pero eso no determina de que Dios esté aprobando que entre por esa puerta. Y algo que me gusta de David es que David, un hombre sabio, entendido, consultaba a Dios, consultaba antes de tomar decisiones, consultaba. Lo, lo he aprendido en la Biblia que este hombre en varias ocasiones consultó a Jehová: "Jehová, ¿persigo al enemigo? ¿Me los entregarás en mis manos? ¿Jehová, lo alcanzaré?" Y Jehová le dijo: "Sí, persíguelo, que los alcanzarás y yo te lo entregaré en tus manos." Eso se llama dirección. Diga conmigo: "Dirección." Debemos de movernos por dirección, porque le digo esto porque hay algunos creyentes que están fracasando porque se están moviendo sin dirección. Algunos dice: "No, que se me acaba de abrir una puerta." Y Dios te confirmó que esa puerta fue el que la abrió, fue Dios que te la abrió, porque él también abre puertas. Ahí, ahí, ahí no hay vida. Gloria a Dios. Porque no alaba a Dios todavía.
Aprendí algo con la vida de el siervo Isaac. Isaac, en un momento de crisis, de escasez, llegó una hambruna a la tierra donde él estaba habitando y él pensó bajar a Egipto. Él pensó trasladarse a Egipto durante durar esa hambruna, pero Dios le habló y le dice: "No desciendas a Egipto. Quédate aquí." En medio de una hambruna, donde él está, donde él habita, que hay una escasez, que hay sequía, él quiere moverse a Egipto y Dios se le revela y le dice: "No desciendas. Quédate aquí en Gerar, porque tú no dependes de circunstancias. Y aunque haya escasez y hay hambre, si te quedas aquí, yo voy a hacer que las circunstancias se vuelvan a tu favor." ¿Alguien agarre eso? Que yo sé lo que te estoy hablando. ¿Alguien da gloria a Dios? Jehová se le apareció en sueño y le dijo: "No habites en Egipto, no vayas a Egipto. Habita en esta tierra como forastero y estaré contigo y te bendeciré." Génesis 26:6 dice que él habitó. "Habitó, pues, Isaac en Gerar." Si se hubiera descendido a Egipto, fracasa, porque Jehová le dijo: "Quédate en Gerar." "Quédate en esta tierra." Y él dijo: "Es cierto que hay hambre, hay sequía, estaba pensando irme a Egipto, pero Dios me dijo que me quedé en esta tierra." ¿Dónde, que te irá bien? ¿Donde Dios te dijo que te quede? [Música] ¿Dónde te irá bien? Donde Dios te dijo que trabajes, que te va a ir bien, porque tu bendición está sujeta a la obediencia, hermano.
Yo hace, a mí me han llegado tantas ofertas para que yo me mueva del lugar. En una ocasión, recuerdo que en una iglesia muy bendecida de la ciudad que me invitaron a predicar, mientras estaba predicando, el Señor me da una palabra de ciencia y me dice: "A tu mano derecha, ya traen la columna, hay una señora que tiene un problema en la columna, una hernia discal, que viene sufriendo. Señala para allá y dile que yo la sano." Y así mismo paro el mensaje y dije: "Allá, a mi mano derecha, en ese lado de la columna, hay una mujer que tiene una hernia discal, una desviación en la columna. Dios te la endereza y te sana." ¿Alguien aplauda a Dios? Ahora, ¿sabe qué pasó? Que Dios sana a la mujer. No podía doblarse, una mujer rica, no podía hacer sus quehaceres. A Dios le plació usarme para sanarla. Después esa señora me manda a buscar y me lleva a su oficina y me dice: "Mira, yo sufrí demasiado con este problema y Dios me sanó cuando usted predicó. Yo soy fulana de tal y mira, yo soy empresaria." Y me dijo: "Yo estaba de visita en ese lugar." Agarró, hermano, y me hizo una bendición ahí, me hizo una bendición, aporte. Y me dijo: "Mira, yo quiero honrar al que Dios usó para sanarme y me dijo: 'Todos los meses venga por aquí a buscar un sobre hasta que Dios me diga.'" Y ella tenía, ella que llamarme: "Pase a buscar el sobre, pase a buscar." Porque yo no andaba detrás de eso llamándola: "Mira, ya usted tiene el sobre." No, no, no. Aplaude ahora. Ella me llamaba y llamaba a la pastora: "Pasen a buscar el sobre porque salió agradecida." Y en una me metió, me dijo: "Si su iglesia estuviera en la ciudad, yo me congregaría con usted." Una mujer, estoy hablando de una mujer rica. Y me dijo: "Yo soy fiel a Dios y yo le doy a Dios lo que es de Dios." Usted sabe lo que ella me está diciendo con eso: "Si tú mudas la iglesia para la ciudad donde yo me sienta cómoda, yo voy a hacer de su membresía." Y de una vez me puso a calcular. Digo: "No, Dios no me mandó a pastorear en la ciudad." [Música] Que tu espíritu, hermano, créame que fue tentativa y su oferta, porque cuando eso no teníamos esta iglesia grande, estábamos en la pequeña. Y recuerdo yo que me dijo: "Si tuvieras en la ciudad." Y Dios me dijo: "Yo no te mandé a pastorear en la ciudad. Te mandé yo a buscar local para la ciudad." Y yo le dije: "No." Me dijo: "Pues no te muevas. Usted no anda atrás de nadie. Las ovejas es que tienen que andar detrás de ti." [Música] ¡Ay, Dios mío! ¡Ay, ay, ay, Dios mío! Oye, Jehová me partió ese día. Me dijo: "Usted no tiene que andar detrás de las ovejas. Las ovejas tienen que andar detrás de ti. Tú me llevas más allá." Así que si ella no puede venir aquí, usted no se va a mover para allá. [Música] de tu espíritu. [Música] Que se mueve por dinero. Oiga, nada más por ese miembro, se atreva a alquilar un local. Jehová me dijo: "No te muevas. Que usted no anda detrás de la bendición." ¿Quién fue que la sanó? Yo dije: "Tú." Alaba a Dios. [Música] Hay cosas que tú la ves como que vienen de parte de Dios. No. Yo aprendí aquí que la bendición de Jehová es la que enriquece y escúchenme, y no añade tristeza con ella. ¿Alguien aplauda a Dios, por favor? [Música] Jehová le dijo a Isaac: "Quédate aquí en Gerar, no te muevas, necesito que sea obediente." Y le dijo: "Y te bendeciré." Y la Biblia me dice que él se quedó en Gerar, obediente a lo que Dios le había dicho. Está aquí la iglesia. Donde que Dios te quiere, ahí es que tú tienes que estar. Usted no se puede estar moviendo por emoción, porque hay mucho creyente emocionalista que desde que viene uno y aparece y le dijo: "Hola, lalalala, trélelele," se quiere mover. Si usted quiere ave, pero yo sé lo que te estoy diciendo, hay gente que desde que alguien le dice: "Hola, Lalala." [Música] Jehová fue que te habló. [Música] ¿Consultaste tú a Jehová para moverte? Hay mucha gente estando el lugar donde Dios no lo tiene, donde Dios no lo mandó. Debemos de preguntarle a Dios: "Señor, ¿es tu voluntad que yo me mueva? Confírmame esto. ¿Eres tú que me está hablando? ¿Eres tú que me está moviendo?" Porque he aprendido algo: que Dios no mueve a nadie sin dirección. Dios no mueve a nadie sin ningún propósito. [Música] Jehová le dijo a Isaac: "No te mueva, no te muevas, no te, no te lleve de que haya hambre, de que hay crisis." Yo digo: "Quédate aquí." Porque la situación que había en aquel entonces lo estaba forzando a irse a un lugar de bendición, de prosperidad, y donde estaba bien en ese momento era Egipto, pero Dios no quería que él descendiera a Egipto. Le dijo Jehová: "No desciendas a Egipto. Quédate aquí." Alaba a Dios. ¿Y qué hizo Isaac en la tierra que Dios le dijo? Y en capítulo 26, verso 12 en adelante dice: "Y sembró Isaac en aquella tierra y cosechó aquel año al ciento por uno y le bendijo Jehová." ¿Alguien de un aplauso a Dios por eso? Wow, me llama esto la atención que en el capítulo 26, verso 3, Jehová le está diciendo: "No te muevas, habita como forastero en esta tierra." Pero en ese mismo capítulo, en el versículo 12, Isaac está sembrando, pero no está sembrando simplemente por sembrar, está sembrando con dirección y aprobación de Dios. Él está diciendo: "Jehová está conmigo. Jehová me dijo que estará conmigo en esta tierra y si él me dijo que me quede en esta tierra, pues en esta tierra yo voy a sembrar." ¿Alguien aplaude a Dios, por favor? Él dijo: "Yo en esta tierra voy a sembrar." Y dice aquí: "Sembró Isaac en aquella tierra y cosechó aquel año." Oiga esto: "Aquel año donde él sembró, usted cosechó al ciento por uno y le bendijo Jehová." Y el varón se enriqueció y fue prosperado y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. ¿Hay alguien aplauda a Dios por favor? Dios es bueno. Y aquí me dice: "Y tuvo acto de oveja, acto de vaca y mucha labranza y los filisteos le tuvieron envidia." El hombre prosperó tanto, Dios lo hizo tan rico que sus enemigos empezaron a notarlo y dijeron: "Este hebreo en nuestra tierra, este forastero en nuestra tierra donde nosotros vivimos, él está haciendo más próspero que nosotros." [Música] Pero, ¿cómo es eso? Es extranjero. Que Jehová le dijo: "Habita como forastero en esta tierra." Quiere decir que no era de ahí. Entonces los filisteos están diciendo: "Pero, ¿cómo este forastero viene a nuestra tierra y se hace rico y más rico que nosotros?" Porque yo, él tenía la bendición de Jehová y tenía el permiso de Jehová de sembrar en esa tierra. ¿Alguien aplaude a Dios, por favor? Hágalo fuerte. Aleluya.
Estando en la iglesia pequeña, el Señor me dio una palabra hace varios años, cuando no teníamos ni aire. El Señor me dijo: "Ponle aire y acomoda la iglesia porque te voy a llevar gente empresaria, voy a llevar gente bendecida que te van a bendecir tu ministerio." Me dijo: "Acomódala porque viene un gran número de gente a congregarse contigo." Hoy no estoy viendo. Hoy Dios ha traído gente bendecida aquí. Gracias a Dios por ese grupo que dijeron: "A mí, dije, que hay gente que Dios la trajo y la ha bendecido para bendecir." Están aquí. Están aquí. Están aquí. Están aquí. Hay gente que Dios la trajo sin nada y la ha bendecido. Hay otro que lo trajo bendecido y lo ha bendecido más. Hay gente que vinieron a pie y Dios la ha montado. Hay gente que vinieron sin empresas y Dios le ha dado empresa. Hay gente que vinieron sin casa y Dios le ha dado su casa. Hay gente que han venido sin esposa, Dios le ha dado su esposa. Hay gente que han pedido sin esposo, Dios le ha dado su esposo. Si usted quiere, agarre la. Si usted quiere, agárrela. [Música] Rapaces. [Música] [Aplausos] Estando en la iglesia pequeña, me acuerdo como ahora. El Señor me dijo: "Ahí en Bellas Colinas, donde te puse, te voy a traer y te voy a levantar gente bendecida." Y cuando veo algunos rostros, me dijo: "Lo cumplió." Cuando miro algunos rostros que están aquí, digo: "Sí, lo trajo." Cuando veo algunos fieles de la casa que Dios me ha dado, digo: "Dios lo cumplió. Dios lo cumplió." Gente empresaria, gente de negocio, gente bendecida. Dios la trajo a tu familia y tus hijos y los hijos de tus hijos. [Música] Y yo le dije: "Señor, ¿y de Bellas Colinas podrían salir empresarios?" [Aplausos] Gracias por eso que están diciendo sí. "¿Y de Bellas Colinas podrán salir empresarios?" [Música] Si usted lo duda, yo le menciono dos o tres que están ahí sentados que no han visto miles, no han visto millones. Corríjame si no es así, que yo pudiera señalarlo. Que Jehová le entregó millones, millones, millones. [Música] Me dijo: "Las ovejas, tú no estás para andar detrás de ella. Ellas andarán detrás de ti." Agarra esa palabra. [Música] Dios, el Señor me dijo: "Siempre en Bellas Colinas, siembra." Ahora, Bellas Colinas tan linda, pero cuando yo llegué, esto no estaba así, hermano. No, no. La principal, eso era llena o de piedra. La calle principal llena de piedra. [Aplausos] Alaba. [Música] ¿Usted cree que había en toda esta casa cuando llegamos aquí? Ahora fue que esto se pobló. Esto era monte, ¿qué otra cosa? 16 años atrás. [Música] Algunos de los que llegaron en ese entonces decían: "Wow, y esto está tan metido." Algunos de los que están aquí ahora dijeron: "Por aquí ni vuelvo." Y se quedaron porque esto era tan lejos. Yo lo entiendo. Es que tú era tan lejos que era monte. Alaba a Dios. Era Carmen, como se ríe, que cuando le invitaron dijo: "Por aquí yo ni vuelvo." Y aleluya, y después que oyó a su pastor predicar y lo vio adorar a Dios, dijo: "Bueno, espérate, yo voy a tumbar lo que dije, yo vuelvo para acá." La gloria igual le dijo: "Yo te dije lo que vi allí. Igual le digo, yo te dije lo que sentí, yo te dije lo que vi con ese hombre." Alaba la gloria a ti. Hay algo que no está Dios aquí. Hay algo que se siente, algo diferente. [Música] ¿Alguien alabe a Dios, por favor? ¿A alguien alabe la gloria de Dios, por favor? ¿A alguien alabe la gloria de Dios, por favor? ¿Alguien puede decir gloria a Dios? Ese es el Dios que yo conozco. [Música] Oye, ese es el Dios que yo conozco, que los ríos los convierte en desiertos y los manantiales de agua los convierte en sequedad y la tierra fructífera la hace estéril por la maldad de lo que la habitan. Y vuelve al desierto si a él le da deseo en estanque de agua y levanta de la miseria al pobre, que te cura con su gracia hasta mil maneras. [Música] Alaba a Dios. [Música] Cuando miro lo que Dios ha hecho con nosotros, no nos queda otra cosa que darle la gloria, porque lo que Dios ha hecho aquí habla de su grandeza, habla de su poder, habla de su amor. Nosotros estamos a la altura del y de Arroyo Hondo en Bellas Colinas, gracias a Dios por eso. Dos, tres que se animaron. Estaba a la altura del y de Arroyo Hondo en Peña Colina. Usted no tiene que envidiarle nada a ningún templo, a ningún templo de la ciudad. Usted está cómodo, sigue acolchada, aire, parqueo, planta eléctrica, paneles solares, usted blanco. [Música] Si usted quiere probar lo que yo estoy diciendo, vaya a una iglesia del y a una de Arroyo Hondo a ver qué usted ve de diferente. Nosotros estamos a la altura de cualquier iglesia. Es más, algunos que han venido aquí dicen: "Esta iglesia no es para estar en este sector." Y algunos han dicho: "¿Y esto está aquí en este barrio?" Predica. Sí, sí. A Dios le plació. Sí, su gloria está en este lugar, porque él convierte los ríos en desierto y la tierra fructífera la hace estéril, pero si él quiere, el desierto lo convierte en estanque de agua. Eso lo dice en el Salmo 107, verso 33. Y el verso 41 dice que él levanta de la miseria al pobre. [Música] Esto me enseña que él lo hace como él quiere, con quien él, él quiere y donde él quiere. [Música] ¿Sí o no? Y le voy a dar una buena noticia. Esto no es lo grande de Dios todavía. Ahí viene la gloria que viene. [Música] La gloria que viene para usted y para mí. El mayor no se muera para que participe de lo que viene. Gloria para que sea testigo, para que vea el Dios que yo le estoy predicando. No se muera para que vea que más grande y poderoso es el que está con nosotros que está allá afuera. De gloria, gloria, es de gloria, gloria, Rey de gloria, gloria, de gloria en gloria. Mire, aquí hay gente que Dios no ha terminado con ellos todavía. Y si tú estás asombrado con nominado contigo, todavía hay cosas mayores para ti. Todavía hay cosas mayores para tu casa. Todavía hay cosas mayores para tu ministerio. Todavía hay cosas mayores para tu familia. Gloria. Dios no se ha acabado. Ya levántese, aplauso a Dios. Yo siento algo poderoso. Yo siento algo poderoso. Todavía. [Música] Queda gloria. Dios no está quebrado ya. [Música] ¿Usted cree que lo que Dios ha puesto sobre nosotros es poca cosa? Lo que Dios ha puesto sobre nosotros es grande. Hasta él lo está reconociendo. Hasta él nos está promocionando. Si usted no lo sabía, de usted se está hablando, de este lugar se está hablando, se está hablando en los cielos y se está abriendo en la tierra y se está hablando debajo de la tierra también. El infierno está hablando de lo que Dios está haciendo en esta casa. ¿Alguien alabe a Dios, por favor? El infierno lo sabe. Así que vengo a profetizarte hoy que la bendición de Dios sobre tu vida no está sujeta a economía ni a territorio. Por eso voy a tener que soltar esto. Desátalo. Suéltalo. [Música] Suéltalo, suéltalo, suéltalo. Sube, sácalo. Te estoy esperando. Lo estoy esperando. Lo que viene para ti te va a sorprender. Lo que viene para ti te vas a reír. Lo que viene para mí es demasiado grande. Tu boca se llenará de risa, tus labios rebosarán de contento y la gente dirá: "Grandes cosas ha hecho Jehová con este, con este, con este." Ahí viene la bendición. Agárralo, agárralo, agárralo. Bendición. Se escucha un sonido. Se escucha un sonido. Alguien arrebate lo suyo. Alguien arrebate lo suyo. Se escucha un sonido. [Música] Se escucha un sonido. Déjame decirte que la bendición sobre ti es tan grande que no solo te abarcará a ti, abarcará a tus hijos. Que te cubra con lo que Dios ha hecho conmigo. Se metió a mis hijos. La bendición que cayó sobre mí se metió a mis hijos. Pero aún a mis hijos, no solamente se meterá a mis nietos de tus hijos, hasta mi mente. ¿Alguien puede dar gloria a Dios? Mi familia y tus hijos, a los hijos de tus hijos. En estos días, cuando mi hermano Mario, que está allá atrás, llegó de fuera, lo senté y le dije: "Déjate de estar brincando tanto. Ya tú viviste en España, en Madrid, te pasaste a Alemania, a Tai." Lo que le estoy diciendo. Y le dije: "Solo enfócate en Dios. Déjate de estar brincando tanto. Obedece a Dios, sujétate a él y tú verás como Dios te da una mente sabia, entendida, y verás como Dios te saca de atrás y te pone adelante, te saca de abajo y te pone arriba." ¿Alguien alabe a Dios, por favor? Esto no se trata de territorio, esto se trata de obediencia. Me persigue la bendición. Me persigue. ¿Alguien puede decir gloria a Dios? [Música] Cada vez que yo veo lo que Dios va a hacer con nosotros, digo: "No, tú eres tremendo, Señor." Usted y yo no hemos visto lo grande de Dios todavía, hermano. Mire, y mire que tenemos cosas para celebrarla aquí, pero lo que Dios me ha estado revelando es que lo que viene todavía no lo hemos visto. Ahí viene de camino. Aquí hay gente que Dios la ha bendecido mucho, pero Dios me dice: "Todavía no he terminado contigo." Diga: "Todavía Dios no ha terminado conmigo." Dios profetiza. Y ahora dile al que está a su lado: "Todavía Dios no ha terminado contigo." Si tú crees que ha visto la gloria de Dios, todavía tú no has visto la gloria. Ahora que viene gloria para tu casa, ahora que viene gloria para tu familia, ahora que viene gloria para tu ministerio. Viene algo mayor. Se escucha un sonido. [Música] Se escucha un sonido. Yo solo le oro a Dios para que usted no se muera y vea lo que Dios va a hacer aquí. [Música] Aplaude a Dios. Yo sé que usted lo está creyendo. [Música] Aquí, aquí. [Música] El Señor bendijo tanto que el rey de esa tierra le dijo: "Apártate de nosotros porque Dios te ha bendecido tanto que ya hasta te tenemos miedo." Escúcheme, escúcheme. Génesis 26:16. "Entonces Abimelec, el rey de aquella tierra, le dijo a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho." Apártate. Oiga el rey diciéndole: "Apártate, por causa de ti tenemos hasta miedo." El impío diciéndole al siervo de Dios: "Te tenemos miedo." Es que lo que Dios ha hecho contigo, eso no cabe en mente humana. Mira, tú, en nuestra propia tierra, tú, tú crees en la misma tierra de nosotros, pero entonces explica: "¿Por qué tu ganado se multiplica más que el nuestro? ¿Por qué tu tierra produce al ciento por uno?" Explica. Yo me imagino ahí está diciendo: "Es que ustedes no tienen algo que yo tengo." Y ellos diciendo: "¿Pero qué es lo que tú tienes?" "Ah, yo tengo la bendición de Dios." Si te tengo eso, yo tengo la bendición de Dios. ¿Alguien puede declarar eso? Diga: "Yo tengo la bendición de Dios sobre mi vida." Dígalo. Nada deseo, hermanos. Lo que te ha hecho ser lo que eres no es tu sabiduría, no es tu dicha ni tu conocimiento. Es que la bendición de Dios está sobre ti. Jehová le dijo a Isaac: "Quédate aquí, sé obediente y te bendeciré." La bendición de Dios cuando está sobre un hombre o sobre un lugar, mire, no hay quien te maldiga, ni demonio, ni brujo, ni hechicero, ni satanista, ni agorero, ni santero. A usted no le cae nada. Apúntese lo sabe. Diga: "A mí no me cae nada." Al enemigo, que el Señor lo reprenda, te envía una maldición y antes de llegar a ti, se cambia. Él te la tira, se devuelve y cuando venga el aire, Jehová la agarra, paz y la cambia. Y cuando viene a caerte en las manos, ya no es maldición, es bendición. [Música] Agarra eso. Agárralo. Por eso yo no creo en que me están haciendo brujería. Yo no creo en eso, ni me preocupa de que. Cuídese que a usted le están haciendo brujería. Están perdiendo el tiempo. Cuídese que a usted le están haciendo un trabajo. Que hagan dos o tres, cuatro trabajos. El trabajo que a mí me hicieron, ese no lo rompe nadie. Escúcheme, donde a mí me metieron, de donde a mí me metieron, no hay nadie que me saque de allí. Yo estoy escondido bajo la sala del Dios omnipotente. Agarra eso. [Música] ¿Qué es lo que Dios pide de nosotros? Que con esto termino. Guau. Dígalo. Dígalo fuerte. Obediencia. Obediencia. Eso es lo único. Lo único que Dios pide de nosotros es obediencia. Recuerdo, recuerdo cuando inauguramos este templo. Lo he dicho en otras ocasiones. Invité como 15 pastores amigos para que vinieran a celebrar con nosotros. Y entre ellos había una pastora que me habló aparte. Venga acá, pastor. Digo: "Dígame." Silva, me dice: "¿Qué fue lo que usted hizo?" Digo: "¿Cómo así?" "No, porque yo vine hace menos de un año y había un solar. Usted me habló de un solar y no ha pasado un año y ahora me está invitando a inaugurar este templo. ¿Qué fue lo que usted hizo?" [Música] Y me dijo: "¿Cuál fue la oración?" Le digo: "Pero, ¿cómo así? Porque me sorprendió." Me dijo: "Dame la fórmula, el secreto." [Música] Y me dijo: "Mire, yo llevo casi tres años construyendo un templo que no es ni la mitad de este. Llevo tres años clamando al mismo Dios que usted clama, sirviendo al mismo Dios que usted sirve." Wow, hermano. Y yo, yo, yo dije: "Señor, pero, ¿qué le digo?" Porque en verdad, uno diría: "Pero vaya acá, pero si estamos sirviendo al mismo Dios, clamando al mismo Dios, ¿y por qué a él sí y a mí no? ¿Y por qué él avanza y yo no avanzo? ¿Y por qué él crece y yo no crezco?" Pero yo lo único que le dije: "Hermana, mire, esto no es orar, porque de orar cualquiera ora." Alaba a Dios. Y lo que me salió decirle fue: "Yo no sé el grado de honra que usted tiene hacia su Dios, pero yo sí le puedo hablar del grado de honra que yo tengo con él." Aplaudan, aplaudan, aplaudan, aplaudan. Que mire, ella me dijo: "Es cierto, eso tiene que ver mucho la honra. Voy a tener que revisar esa área." Fue sincera. "Voy a tener que revisar esa área porque descubrí que Dios honra." [Música] A lo que de otra. Entonces yo le dije: "Yo entiendo que haya que esté el secreto en el grado de honra que le estamos dando a Dios, porque no es verdad que si usted honra a Dios, Dios se va a quedar sin honrarte." Que Dios pide de nosotros obediencia. Obediencia. Y estas bendiciones te perseguirán donde quiera que vayas. Donde quiera. Váyase con eso en su mente. La bendición de Dios me persigue. [Música] Puede declarar eso. La bendición de Dios me persigue. A donde quiera que yo vaya, me persigue. Yo me gozo cuando veo la gente que Dios ha bendecido aquí, hermano. Usted me va a creer que yo conozco gente aquí que se congregan aquí que vinieron casi sin nada. [Música] Y cuando me enseñan hoy lo que Dios le ha dado, digo: "Wow, cómo la vara de arroz." ¿Habrá alguien aquí de lo que yo estoy hablando? Al revés, regresión. Gente que Dios lo tiene bendecido aquí, aquí, aquí, aquí. Gente que Dios le ha abierto puerta aquí. Gente que están aquí que dicen: "Mira, si no hubiera sido porque la bendición de Dios está sobre mí, yo no lo hubiese logrado." [Música] Yo soy uno de ellos. Mis hijos son testigos de eso. A veces mis hijos llorando me dicen: "Wow, papi, Dios nos ha bendecido tanto." Que yo nada más le digo: "Sean fieles porque la bendición de Dios le alcanzó." Ahora, sean fieles, no sean ingratos, no sean malos agradecidos, porque el deseo de Dios es bendecirte a ti y a tus hijos." Escúchame, y a tus hijos. Jehová se lo dijo a Abraham: "Te bendeciré a ti y a tu simiente." La palabra simiente, a tu descendiente, a tus hijos. Por causa de ti, Abraham, será bendito tu hijo, tu nieto y tu tataranieto. Dios mío, agarra eso. Agárralo. Así que yo quiero orar para bendecirte y despedirte de este lugar. Pero antes, sin bendecirte con la palabra, en una ocasión el Señor le dijo a Aarón: "Así bendecirá mi pueblo y le declararás: Jehová te bendiga y te guarde. Jehová se alce sobre ti su rostro, Jehová ponga en ti paz y tenga de ti misericordia." Dios te bendiga, guarde. Adorador y te mueres. Alguien habla aquí que pueda adorar allí un momento. Dios te mire con nada. Sí, señor. [Música] Sí, señor. Gracias. [Música] Tienda que extienda su amor y te muestre favor. Dios te bendiga. [Música] Amén. Amén. Amén. Levantar. [Música] [Música] Que te cubra con su gracia hasta mil generaciones. Tu familia y tus hijos. Vencido de tus hijos. Que te cubra con su gracia hasta mil generaciones. Tu familia y tus hijos, ya los hijos de tus hijos. Que te cubra con su gracia hasta mil generaciones. Y los hijos de tus hijos y los hijos de tus hijos. Con su gracia hasta mil. Que te ha sido todo tu familia y tus hijos de tus hijos. [Música] Y él te ama. Vete amor. Quiero orar antes de despedir. Hay que se van a romper. [Música] Yo quiero que lo que no tienen trabajo pasen al altar. Algo se va a romper. Aquello que no tienen trabajo, empleo, y quieren un empleo, y aquello que entienden que su situación económica no está favorable, que no está yendo como quisiera, pasa aquí también. Vamos y haga los rapidito, por favor. Si va a pasar, si usted siente que algo tiene que romperse en su economía, pase. Si usted siente que no todavía no está fluyendo al nivel que Dios quiere que tú fluya, pasa. Pasa, pasa, pasa. Cuando esté estancado, lo que está cerrado se abrirá. Algo va a tener que romperse aquí. Algo se va a romper. Algo tiene que romperse aquí. Algo se soltará. El enemigo va a tener que soltar lo que Dios dijo que es tuyo. Voy a volver a repetir: el enemigo va a tener que soltar lo que ya Dios dijo que es tuyo. Hoy no vamos a sacudir y le vamos a decir: "O lo suelta o te lo quito." O lo suelta. Usted lo arrebata. Lo va a tener que soltar. ¿Alguien profetiza? ¿Alguien profetiza? Vamos, vamos, que quiero dos o tres profetizando. [Música] La mano al que está a su lado, por favor, y dígale con voz de autoridad: "Él va a tener que soltar lo que es tuyo." Por favor, dígaselo. No quiero que te quede callado. Dígale: "Él va a tener que soltar lo que ya Dios dijo que es tuyo." Vida, hoy es un día de rompimiento. Dígale: "Prepárate porque la bendición de Dios va a caer sobre ti." La bendición de Dios va a romper el yugo del. La bendición de Dios va a romper todo trabajo del. Dígale: "Prepárate, prepárate, que hay una gloria, hay una gloria que te va a visitar." Guerra, prepárate. Algo se te va a romper hoy. Algo se te va a romper hoy. La unción podríá el yugo. La unción podríá el yugo. Declárale: "La unción podríá el yugo." La unción para poder ir al choco. Dile: "Recibe, recibe, recibe lo que ya Dios dijo que te pertenece." Muévele la mano. Dile: "Recíbelo ahora." Se podrá ayudar. Se podrá ayudar. [Música] [Música] Se rompe, se rompe, se rompe, se rompe. Dios, mi suerte, a mi casa. Suelta mi pertenencia. Suelta mi sueño. Suéltame, matrimonio. Suelta mi ministerio. Si no suelta lo que mío, te lo voy a arrebatar. Si no suelta lo que mío, te lo voy a arrebatar. Escúchame bien, demonio. Escúchame bien. Si no suelta lo que es mío, te lo voy a arrebatar. En mi salud hoy, yo vengo contra ti en el nombre de Jesús. Suena mis pertenencias. Suelta mis sueños. Suelta mi matrimonio. Suelta.
Mi salud. Vengo contra ti en el nombre de Jesús. Suelta mi pertenencia, suelta mis sueños, suelta mi familia, suelta mi salud hoy.
Yo vengo en el nombre de Jesús y yo te digo: suelta. Suelta mis pertenencias, esa bendición es mía. Hoy vengo en son de guerra y yo te digo: suelta. Suelta mis pertenencias, esa bendición es mía. Corazón, y yo te digo: suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta. Quiero, quiero otra guerra, quiero dos hombres. Suelta, suelta.
Suelta mi casa, suéltame. Suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta, suelta. Levanta la mano. Mire, esto es tan poderoso que aún a través de los que están a través de las redes, Dios va a ser un milagro allá en la casa. Hay gente que tiene cosas retenidas que Dios va a liberar hoy. Él va a soltar lo que es tuyo. Él va a soltar tu ministerio, él va a soltar tu casa, va a soltar tu finanza, va a soltar tus hijos, va soltando ministerio. Lo va a soltar para pasar.
[Música]
Levante la mano. Gracias, Padre, porque hoy tus hijos están bajo cielos abiertos. Todos los que estaban retenidos, hoy se suelta. Todo lo que estaba estancado, hoy se suelta. Lo que ya tú dijiste que nos pertenece, hoy se suelta. Hoy venimos a darle una orden al Príncipe de Persia. Hoy venimos a ordenarle al príncipe de Grecia: suelta lo que le pertenecen a los hijos de Dios. Suelta lo que pertenece a los hijos de Dios. Suéltalo, diablos. Suéltalo. Padre, mira aquellos que necesitan un empleo. Aquellos que pasaron por un empleo, Dios ayúdalos. Ábrele la puerta, Señor. Provee ese empleo, señores. Ese currículo que yo llevaron, a que lo saquen de abajo, a que lo pongan arriba, a que lo saquen de atrás, a que lo pongan adelante. Jehová, activamos esa llamada. Diga: activamos esa llamada. Declaro que en los próximos días Dios hará que te llamen. Dios hará que te llamen. Dios hará que te llamen. Dios hará que te llamen.
[Música]
Agárralo. Aprieta la mano. Dile: Gracias porque lo creo. Diga: Yo lo creo. Yo lo creo. Diga: Gracias por darme el empleo. Dígale: Gracias, Padre, y dígale que este empleo no sea para alejarme de ti, sino para acercarme más a ti. Dígale: Gracias por este empleo que será para honrarte y bendecirte. Dígale: Gracias por ese negocio. Los que son negociantes, dígale: Gracias por ese negocio que me entrega. Dígale: Gracias por esa bendición que me entrega. Diles: Yo no voy a ser mal agradecido, yo voy a ser agradecido. Dígale: Cuando me llegue la bendición, voy a bendecir tu casa. Voy a bendecir tu altar. Alguien declare eso. Diga: Yo no seré mal agradecido, voy a ser agradecido contigo. De lo que tú me das, te voy a devolver la parte que te corresponde. Dígale: Librame, Dios. Diga: Librame, Dios, de ser ingrato. Dígale: Librame, Dios, de ser mal agradecido. Ayúdame a darte lo que es tuyo.
[Música]
Levante la mano. No la baje. Con esto termino. Padre, reprende al devorador. Padre, reprende al devorador que todo lo que devora su finanza, que todo lo que devora el trabajo de sus manos, que todo lo que devora el fruto de su tierra, hoy se rompa, que se pudra. Se pudra. Declaramos que el devorador huye de nuestro territorio. Declaramos que el devorador huye de nuestra casa, huye de nuestra familia, en el nombre de Jesús. Vamos a gritar. Trae gloria a Dios. Ahora diga el primero otra vez. Otra vez. Gloria a Dios. Aleluya. Celebra tu victoria. Ahora celebra tu victoria. Él lo hará otra vez. Él lo hará otra vez. Él lo hará otra vez. Él lo hará otra vez. Él lo hará otra vez. Él lo hará otra vez. El que te ayudó ayer te va a ayudar hoy. El que te ayuda hoy te va a ayudar mañana.
[Aplausos]
Yo creo en ti. Reclámalo. Sé que lo harás otra vez. Abriste el mar. Recuerdo. Siento. Yo creo en ti. Sé que lo harás otra vez. Yo sé que tú mueves montañas. Yo creo. Sé que lo harás otra vez. Abriste el mar.
[Música]
En el desierto. Yo creo en ti. Sé que lo harás otra vez. Con esto termino. Mire lo que usted va a hacer ahora. Agarre a alguien y felicítelo por su milagro, por el de él, por el de él. Dígale: Yo te felicito porque ya el milagro está sobre ti. Yo te felicito por lo que ya Dios está haciendo contigo. Dígale: Te felicito. Voy a celebrar tu milagro. Dígale: Voy a celebrar tu milagro. Ay, por favor. Agarre a alguien. Celebre. Diga: Voy a celebrar tu milagro. Diga: Te felicito. Te felicito. Te felicito. Por favor, felicita a alguien. Felicita a alguien. Ahí viene de camino.
[Música]
Sucederá. Solo me falta el llamado. Ahí es. Varón, brinca, celebra. Sé que algo sucederá. Solo me falta el llamado. Habrá alguien de los que nos visitan que me diga: Pastor, yo quiero formar parte de esa bendición. Yo quiero entregar mi vida a Jesús. Habrá alguien que no sea creyente que me diga: Pastor, yo quiero servir al Dios que ustedes sirven. Pasa para acá. Adelante. Quiero orar por ti por salvación. Vamos a darle un aplauso a Dios por ese que. ¿Quién más lo acompaña? ¿A quién más? ¿Quién más me dice? ¿Quién más? Vamos, otro aplauso. Vamos, otro aplauso. Otro aplauso. Fuerte, fuerte, fuerte, fuerte, fuerte, fuerte. ¿Quién más me dice: Pastor, yo quiero ese Dios que ustedes tienen? Yo quiero servir a ese Dios que ustedes sirven. ¡Oh, aleluya! Ayúdame a orar aquí, Juan, por favor. ¿Quién más? ¿Quién más? Ahí viene otra vida. Ahí viene otra vida. Vamos, celebre. Que no hemos terminado. Vamos, celebre, celebre, celebre, celebre. ¿Quién más me dice: Pastor, pastor, yo quiero a Jesús? Ahí viene otra vida. Ahí viene otra vida. Celebre, por favor, por favor, por favor. Estamos en un mejor tiempo. Vamos, que estamos en un tiempo. Ahí viene otra. Ahí viene otra. Dios mío. Vamos, vamos. Celebra. Seguirá esta victoria. No vuelvo atrás.
[Música]
Ahí viene otra vida. Pablo, qué victoria. Qué victoria. Ay, por favor, celebra con júbilo, hermano. Este es la victoria más grande. Es la victoria más grande que podemos tener, pero un alma venir a los pies del Señor. Hoy el jugo a ellos se le va a podrir también. ¿Cuántos dicen amén? Hoy ellos pasan de la maldición a la bendición, de la muerte a la vida. Levanten la mano derecha. Levantenla, por favor. Y quiero en voz alta que digan: Señor, en este día públicamente yo te acepto como Señor y Salvador. Perdona mis pecados, límpiame con tu sangre, inscribe mi nombre en el libro de la vida eterna y no lo borres jamás. Ayúdame a servirte y amarte hasta que tú vengas o hasta que yo muera. Amén. ¿En cuanto dicen amén? Vamos, vamos a orar por ellos. Agarre uno, toque uno. Venga. Vamos a tocar uno. La iglesia extendiendo la mano para acá. La iglesia extendiendo la mano. Padre, bendecimos estas vidas. Bendecimos estas vidas en el nombre de Jesús. Declaramos que te pertenecen. Declaramos que son propiedad tuya. Declaramos que desde hoy te servirán. Declaramos que desde hoy forman parte de tu reino y que cada vez que clamen, tú oirás oración. Y que cada vez que se hayan en dificultades, tú lo recorrerás. Tú lo vas a correr. Gracias, Padre. Muchas gracias por ello. Los cubrimos con tu sangre. Declaramos que están bajo el pacto, están bajo la sangre de Cristo. Reprendemos todo espíritu del. Reprendemos toda atadura del. Reprendemos toda ligadura del. En el nombre de Jesús, sean liberados ahora. Sean liberados ahora. Sean liberados ahora. Toda opresión fuera, toda atadura fuera, toda ligadura fuera. En el nombre de Jesús, declaramos que son propiedad tuya. Muchas gracias, Padre. Muchas gracias. Ahora felicite. Dele un abrazo y felicítelo. ¿Cuánto dan gloria a Dios por ellos? Te bendigo, iglesia. Dios te bendiga. Saluda al que te queda cerca. Bendícelo. Bendice al que te queda cerca. Bendícelo. Nos vemos el martes, con la ayuda del Señor. Espero verle el martes. Salude a su hermano. Salude a su hermana. Que Dios me lo bendiga a todos.