📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Evangelio día Jueves 27/11/25 - Padre Carlos Rosell - Lucas 21, 20-28 - La catástrofe y los gentiles

Cooperadores de la Verdad (Católico)12:41

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos, "Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la tierra. Los que estén en la ciudad que se alejen, los que estén en el campo que no entren en la ciudad, porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. Hay de las que estén en cinta o criando en aquellos días, porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán al filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones. Jerusalén será pisoteada por los gentiles hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de la gente enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se viene encima del mundo, pues los astros se tambalarán. Entonces verán al Hijo del Hombre venir en una nube con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, ustedes levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación."

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Todo el mensaje de Jesús que está en los cuatro evangelios es un mensaje salvífico, no es un mensaje terrorífico. Repito, todo lo que Jesús nos dice es un mensaje, pregunto, ¿terrorífico o salvífico? Salvífico. Jesús no nos habla para inyectar miedo. Jesús nos enseña para que seamos salvos, para alcanzar el cielo, para llegar a la vida eterna. Y esto se aplica también cuando Jesús habla del fin del mundo, que es el evangelio de hoy. Jesús habla de lo que va a pasar momentos previos a su segunda venida que llamamos la parusía. Es verdad, lo dice Jesús, que habrán signos que van a hacer tambalear a la gente, terremotos, guerras, se va a desatar el mal. Pero, hermanos, aquí hay una enseñanza que deberíamos aprender de memoria. Lucas 21:28. ¿Qué he dicho? Lucas 21:28. Cuando llegue ese momento, ustedes levántense, alcen la cabeza, se acerca su liberación. Ustedes levántense, alcen la cabeza, se acerca su liberación. El mensaje es salvífico para aquellos que viven con Cristo. Cuando Jesús dice, "Ustedes ahí estamos nosotros. Deberíamos estar nosotros. Que tengan miedo aquellos que viven a espaldas de Dios. Que tengan miedo a aquellos que están seducidos por las ideologías. Que tengan miedo aquellos que pisotean la sangre de Cristo. Nosotros que somos pecadores con humildad nos esforzamos por vivir con Jesús. Por eso, queridos hermanos, pidamos todos los días al Señor la gracia de la perseverancia final. Pidamos al Señor la gracia de nunca pisotear su santa ley, de ser fieles hasta la muerte, de imitar a Daniel, que aparece hoy en la primera lectura, se promulga una ley corrupta, prohibido rezar. Lo hemos escuchado en la primera lectura. El rey persa, movido por gente mala promulga una ley corrupta. Prohibido rezar. Daniel obedece. No, hermanos, hay que obedecer a Dios. Primero se obedece a Dios. Como desobedece esa ley corrupta, lo tiran al foso de los leones. Pero Dios lo protege. Dios bendice la fidelidad. Y en la Iglesia Católica, hermanos, tenemos todos los medios para ser fieles a Dios hasta la muerte. Tenemos los sacramentos, tenemos la explicación correcta de la palabra de Dios, tenemos a la Virgen María. Hoy estamos celebrando la memoria de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. El año 1830 la Virgen se apareció tres veces. ¿A quién? A Santa Catalina Laburé, religiosa vicentina. Y el 27 de noviembre de 1830, la Virgen le pide que acuñara una medalla. La misma Virgen le da las indicaciones. Y qué bonito lo que dice esa medalla. Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti. Queridos hermanos, la devoción a la Virgen es garantía de salvación. Por eso, cuidemos nuestra devoción a la Virgen María, la primera colaboradora del Redentor, la primera que nos lleva a Cristo, la que nos enseña a ser fieles siempre a todo lo que Jesús nos ha enseñado. San Juan Pablo Segundo enseñaba que el sermón de María es, "Hagan lo que Jesús les dice." Queridos hermanos, hoy renovemos nuestra consagración a la Virgen María. Ella es garantía de salvación. Sabemos que quien salva es Cristo. Eso está claro, ¿no es cierto? ¿Quién es el único que redime? Cristo. ¿Y quién es la primera que nos lleva al Salvador? María. Por eso acudimos todos los días a ella. Y me viene a la memoria lo que la Virgen le dijo a los pastorcitos en Fátima. Al final mi Inmaculado Corazón triunfará. Y eso conecta con el evangelio. Al final mi Inmaculado Corazón triunfará. Cuando vengan esos momentos difíciles, esos momentos donde el mal se va a desatar, no sabemos si ya estamos viviendo esos momentos. Si tú estás con la Virgen, estás bien, porque si estás con la Virgen, estás con Jesús. El hijo y la madre son inseparables. Por eso hoy saquemos el propósito de tener una gran devoción a la Virgen María que no consiste solamente en rezarle. Por supuesto que hay que rezarle y si rezamos el rosario mejor todavía. Pero también que nunca se nos olvide, la verdadera devoción a la Virgen consiste en llevar una vida cristocéntrica. Que nuestra madre santísima nos ayude para que nuestra vida esté totalmente orientada a Dios. Y por eso, cuando venga ese momento final, nos vamos a levantar, alzaremos nuestras cabezas porque se acerca nuestra liberación. Que así sea. Amén.

Queridos hermanos, todo lo que Jesús nos enseña es salvífico. El mensaje de Jesús no es terrorífico, es salvífico. Y eso también se aplica cuando Jesús habla del fin del mundo. Es verdad que Jesús nos dice que van a haber momentos muy difíciles. Es el evangelio de hoy. Guerras, pestes, el mal se va a desatar. Convulsiones cósmicas, terremotos, etcétera. Pero no te olvides, Lucas 21:28. Cuando llegue ese momento, levántate, alza tu cabeza, se acerca tu liberación. Hermano, si estamos con Cristo, no hay que tener miedo a nada ni a nadie. Y en la iglesia tenemos todos los medios para estar con Cristo, para ser fieles a Dios, como lo fue Daniel, que desobedece una ley corrupta. Tenemos que ser fieles hasta la muerte. En la iglesia tenemos la explicación correcta de la palabra de Dios. En la iglesia tenemos los sacramentos. En la iglesia tenemos a la Virgen María, nuestra madre, garantía de salvación. Hoy estamos contemplando a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. La medalla milagrosa es un regalo de la Virgen y también un recuerdo de María para que vivamos con Cristo. Todos los días tenemos que acudir a la Virgen. Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que acudimos a ti. Si estamos con la Virgen, estamos con Cristo. Si estamos con Jesús y María, estamos bien. Pase lo que pase, estamos muy bien. Que la Virgen nos ayude a sentar nuestra vida siempre en Cristo Jesús.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, dulce corazón de María, sed la salvación del alma mía.

El Señor esté con ustedes. Con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.