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Muy buenas madrugadas atalayas. Espero se encuentren muy bien. Feliz y bendecido jueves. Muy buenas madrugadas. Yo por acá me siento muy feliz de tenerlas una madrugada más.
Una madrugada más donde podemos sentir la presencia de nuestro Señor Jesucristo. Una madrugada más aprendiendo sobre la palabra viva. Una madrugada más en comunión con el Señor. Juntas como atalayas, velando, orando, predicando. Y por eso mismo quiero darle las gracias a Dios esta madrugada. Gracias, Señor. Gracias, Padre. Gracias, Espíritu Santo. Gracias por este nuevo día, Señor, que nos permites vivir, Padre. Gracias porque tú eres bueno, santo y misericordioso, Señor, con cada uno de tus hijos. Gracias, Señor. Gracias, Padre Santo. Gracias por amarnos, Señor. Gracias por proveernos alimento, hogar. Gracias porque podemos sentir tu presencia a través de otras personas, Señor, también que nos brindan tu amor y compañía, Padre. Por esas palabras que nos haces llegar, Padre, a través de las personas que nos aman, a través de desconocidos, Señor. Gracias, Señor, porque a pesar de que pasamos por valles de sombra, tú estás con nosotros, Señor, acompañándonos, guiándonos, Señor. Gracias porque tú nos provees, Padre, porque no nos dejas caer, porque no nos dejas desfallecer, Señor. Gracias porque tú multiplicas los panes para nosotros, Señor. Gracias, Padre, porque tú eres bueno, Padre. Gracias, Señor Jesús. Gracias por perdonar nuestros pecados en esa cruz, Señor, por llevarte nuestra humanidad allí, Señor. Gracias porque tú redimes nuestros pecados, Señor. Gracias porque tú nos sanas, Padre Santo. Tú te llevaste toda atadura, Padre Santo. Gracias porque tú nos haces libres, Señor. Nos haces libres de toda atadura. Gracias, Padre. Gracias porque somos amados por ti, Señor. Aún siendo pecadores, somos amados por ti, Señor. Gracias, gracias, gracias.
Permítenos, Señor, esta madrugada tener una palabra, Señor, una palabra que llegue a cada uno de los corazones de las atalayas que nos están escuchando. Señor, permítenos esta madrugada ser portadora, Señor, de tu voz, de tu palabra, de tus pensamientos, Señor. Úsame, Señor, como una herramienta tuya, Padre Santo, para dar el mensaje que tú quieres que dé y que cada persona reciba el mensaje, Señor, conforme a los deseos, anhelos y necesidades de su corazón y de su vida, Señor. Que seas tú, Señor, poniendo las palabras adecuadas en mi boca. Que seas tú, Señor, colocando las ideas, los pensamientos, Señor, para esta madrugada. No permitas que sea yo hablando, Señor, sino tú usándome, Padre Santo. Que cada una de las mujeres que está conectada esta madrugada, Señor, pueda recibir tu palabra viva, Padre, pueda aceptarte en tu en su corazón, Señor, que pueda sentir en su corazón cada regocijo, Señor, lleno de gozo, de amor, de alegría, de protección, Señor, que cada una de las atalayas puedan entender, Señor, que todas y cada una de las personas que están conectadas están sostenidas en tu mano, Señor, porque tú nos sostienes, tú nos llevas, tú nos guías, Padre. Gracias, Señor. Gracias, Padre Santo. Gracias, amado Dios.
Esta madrugada reconocemos, Señor, que tú eres santo, que tú eres bueno, que tú eres Rey de Reyes, que tú eres padre misericordioso. Señor, te amamos y te bendecimos, Señor Jesús. Amén y amén. Gracias atalayas por estar un día más, un día más diciéndole sí al Señor. Esta madrugada vamos a estar teniendo una prédica muy especial. Esta madrugada vamos a estar hablando de cómo el Señor obra en cada uno de nuestros desafíos, desaciertos, como el Señor permanece con nosotros donde estemos. Él está en tu proceso, atalaya. En tu temporada difícil, en tu dolor, en tu dificultad, él está allí. Y esta madrugada realmente no vengo a hablarte de desde una plataforma, no vengo a hablarte desde lo desconocido. Esta madrugada vengo a hablarte desde el corazón abierto, atalaya, porque sé que hay una temporada donde amamos a Dios, pero también lloramos. Hay temporadas donde podemos estar orando, pero no estamos entendiendo el proceso por el que estamos pasando. Hay temporadas donde seguimos creyendo, pero al mismo tiempo estamos cansadas, donde podemos estar sonriendo delante de nuestras amistades. Pero cuando llegamos a nuestra habitación nos derrumbamos. Cuando llegamos a nuestra almohada nos desahogamos. Y quiero decirte algo con mucha honestidad, atalaya. Hay veces que no necesitamos una bonita prédica ni que me hablen bonito, sino que nos hablen con la realidad que vivimos, porque esos procesos no solo se resuelven con frases con motivación. Esos dolores no se sanan con declaraciones nada más. Hay cargas que son solamente de Dios porque solamente él y tú saben cuán pesadas son esas cargas.
Quizás atalaya tú te has preguntado en algún momento de tu vida, ¿dónde estás, Señor, que no te veo? ¿Porque no te siento? ¿Por qué me has permitido vivir esta situación? No sé hasta cuándo voy a aguantar porque todos avanzan y yo sigo acá retrasada. ¿Por qué me siento sola, Señor, si yo te amo a ti? Lo he entregado todo. ¿Y por qué tengo que estar pasando por esta situación si te lo he entregado todo? Pero esta madrugada el Señor viene con una palabra clara para ti, atalaya. Dios también está acá. Dios también está en tu proceso, en tu ansiedad, en esa habitación donde lloras, en esa temporada que nadie sabe. Él también está en esa confusión donde nadie te entiende. Él está allí, atalaya, en ese silencio que no comprendes, en la angustia, en la enfermedad. Quizás no lo sientes como antes, no lo ves como quisieras, pero su presencia, atalaya, no depende de tus emociones.
Vamos a leer juntas nuestro texto base que es Isaías. Vamos a leer Isaías, capítulo 43, versículo 2. Y nos dice así: "Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás. Las llamas no te consumirán." Amén. Amén. Y amén. Natal. Lo más bonito, mira, en el versículo 3 nos dice: "Pues yo soy el Señor tu Dios y el Santo de Israel tu Salvador." Así de hermoso es Dios con cada uno de nosotros, atalayas. Mira como él dice: "Cuando tengas que pasar por el agua, yo estaré contigo." Atalaya, él no te está diciendo que tú no vas a pasar por las aguas. Él te está diciendo que él te va a acompañar en esa tormenta. Cuando tengas que cruzar ríos, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego, no te quemarás. Tú vas a pasar por el fuego, atalaya, pero no vas a quemarte. Tú vas a pasar por las tormentas, pero no te vas a ahogar. O sea, él no nos quiso decir que no. Nunca en su palabra nos dice que no vamos a pasar por pruebas. Él nos dijo: "Cuando pases, yo estaré contigo." Y realmente eso cambia todo, atalaya. Piénsalo profundamente. Piénsalo en esta situación donde estás. En esta dificultad, en este proceso, atalaya, tú te sientes mayormente, ¿qué? Sola. Sola, ¿verdad? Quiero decirte a atalaya que no estás sola, que el Señor está contigo. Él te acompaña, te respalda, te guía, te protege. Él te ama y está para ti. En ese proceso, en esa dificultad, él te sostiene, te guía, te provee. Ríndete a él, atalaya. Ríndete a él y entrégale todas tus cargas a él, porque tú humanamente no puedes hacerlo, atalaya. Tú humanamente no puedes con todo, no tienes el control de nada en realidad, pero tienes que soltar, soltarle, soltar tantas cargas que tienes tú y dárselas al Señor, que es el único que realmente puede hacer algo, atalaya, por ti, por tu hijo, por tu familia, por tu carrera, por tu profesión, por tu casa, por tu futuro, atalaya.
Hay dolores que nadie ve, pero Dios sí los ve. Sé que hay muchas lágrimas que la gente no ha visto de ti. Las personas podemos ver tus redes sociales, tus fotitos, tu sonrisa, tú sigues en tu trabajo, tú sigues resolviendo tu vida. Pero la mayoría no ha podido ver esas noches que lloras, los ataques de ansiedad, el miedo, el cansancio emocional que llevas, atalaya. Sé que estás acostumbrada ya a ser fuerte. Sé que estás acostumbrada a llevar todas esas cargas, a luchar con la vida. Sé que es difícil que las demás personas te vean como incapaz o que ya no puedes, pero Dios sí te ve, atalaya. El Señor sí te ve en tu dificultad. Si te ve con tus cargas, las conoce. ¿Cómo sabemos todavia que el Señor sabe cada una de tus cargas y tus angustias? Leamos juntas Salmos, capítulo 56, versículo 8. Y nos dice: "Tú llevas la cuenta de todas mis angustias y has juntado todas mis lágrimas en tu frasco. Has registrado cada una de ellas en tu libro." Wow. Gracias, Señor. Gracias, Padre. Gracias, Señor, porque tú conoces nuestros nuestros sentimientos, nuestros sufrimientos y has tomado en cuenta cada una de las lágrimas, Señor. Wow. Gracias, Padre. Gracias. Qué bonito, Señor. Qué bonito. Me siento, atalaya. Yo personalmente me siento tan aliviada con esta palabra porque sé que cada lágrima cuenta, cada lágrima no está en vano. O sea, las veces que he llorado en el baño, las veces que tú has llorado manejando, las veces que que lloras hasta sin saber por qué, el Señor sí sabe por qué y las tiene contabilizadas, las tiene registradas, las tiene guardadas. De hecho, el Señor las ha visto todas. El Señor sana nuestro corazón, sana ese dolor, sana esa angustia, nos acompaña en esa herida.
Es muy importante, atalaya, entender que ese proceso que tú estás pasando no es un castigo, ese proceso es formación. Mucha gente cree que ese problema significa que Dios está molesto, que Dios te está castigando, pero el Señor no te está castigando, atalaya, el Señor te está formando. Porque hay cosas que nada más pueden nacer de procesos como la madurez, el entendimiento, el carácter, la profundidad. La dependencia de Dios. Todo eso nace a través de los procesos que pasamos. Hay personas que antes del proceso oraban por rutina, pero después del proceso oran con hambre. Hay muchas veces que confiamos en la gente, pero tenemos que pasar por ese proceso para aprender a confiar en Dios. Hay personas que vivían distraídas, desenfocadas, pero después de ese proceso, después de ese dolor, pudieron despertar espiritualmente. Y por eso es tan importante el proceso. En Romanos capítulo 5, versículo de 3 al 4 nos dice: "También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades, porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia y la resistencia desarrolla firmeza de carácter y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación." Amén. Estos dos versículos, atalayas, lo dicen todo clarito. Acá nos dice: "También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia." O sea, que esta dificultad, este proceso, este obstáculo, este dolor es parte del proceso para que tú puedas desarrollar otras habilidades, para que tú puedas aprender, para que puedas desarrollar firmeza de carácter, para que puedas fortalecer tu esperanza en tu salvación. El Señor no romantiza el dolor. No es como que, ay, bueno, esto es parte del proceso, estoy muy alegre por esto. Pero el Señor sí sabe sacarte de esa temporada oscura. Él sí sabe sacar ese oro, ese eso que está dentro de ti de esa temporada oscura para hacerte mejor persona, para hacerte más confiada en él, para sacarte más fortalecida, más madura espiritualmente. No es bonito esa transformación, pero sí es parte de tu proceso, atalaya.
Hay temporadas donde Dios parece callado. Hay momentos donde oramos, pero igualmente nos podemos sentir en silencio, ¿verdad? Muchas veces pedimos dirección, respuesta, alivio y se solamente escuchamos silencio y vamos a estar claras, atalaya. Ese silencio nos desespera terriblemente porque pensamos: "Dios mío, ¿será que no me está escuchando Dios? ¿Será que el Señor no está conmigo? Señor, por favor, háblame, dime algo." Pero importante, atalaya, que sepas que ese silencio no es abandono de parte de Dios. Jamás, jamás es abandono de parte de Dios. A veces el maestro guarda silencio durante el examen, pero eso no significa que él no esté. Él está ahí en el salón de clases. Él está mirándote fijamente a que no estés haciendo trampa, ¿verdad? Es más, está más fijo que nunca de ti. Así mismo pasa con Dios. Y quiero que leamos juntas Deuteronomio 31, capítulo 31, versículo 8, que nos dice: "No temas ni te desalínees, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo, no te fallará ni te abandonará." Amén. Amo este versículo porque nos habla como el Señor nos manda a no temer nunca de del camino. Nos dice como el Señor siempre va a estar delante de nosotros guiándonos, protegiéndonos, sustentándonos, abriendo camino, peleando con quien tiene que pelear. Él está contigo, atalaya. Él no te falla jamás. Y tan importante que sepas que nunca te abandonó. Aunque tú no lo sientas, aunque tú no entiendas nada, aunque parezca tarde, él está contigo, atalaya. Él está trabajando en ti. Él es puntual en tu proceso. El valle, atalaya, no es tu casa. No quiero que hagas de ese dolor tu identidad, que esa depresión no te defina. No quiero que te presentes desde esa herida rota, ni que pienses desde la tristeza, mucho menos que hables desde la decepción. Porque ese valle no es tu casa. Ese valle es una temporada de transformación, de madurez, de entrega. Así como nos dice el salmo 23:4: "Aunque pase por el valle más oscuro, no tendré miedo, porque tú estás a mi lado." Amén. Que pases por ese obstáculo, atalaya, el Señor está de tu lado. Aunque estés atravesando esa enfermedad, el Señor está de tu lado. Aunque pase por el valle más oscuro, o sea, no dice aunque me quede en este valle tan oscuro, no dice aunque pase, o sea, es algo transicional, un movimiento. Quizás atalaya en esta temporada estás pasando por un duelo, por una traición, por un atraso. Estás en espera, en escasez o con agotamiento mental, pero estás pasando. No te quedes allí, atalaya. Es un una transición, un movimiento, una etapa de tu vida que no es para siempre.
Quiero que sepas que Dios también está en eso que no entiendes. Queremos explicaciones rápidas como está el mundo ahora más aún. ¿Por qué me pasó esto? ¿Por qué se fue esta persona? ¿Por qué no se abrió esa puerta? ¿Por qué me tocó tan difícil a mí? Y no, atalaya, no hay respuestas inmediatas. Pero sí hay presencia inmediata. Realmente el por qué es irrelevante. El por qué es irrelevante, atalaya, cuando tenemos que concentrarnos en el para qué. ¿Por qué me pasó esto? Irrelevante. ¿Para qué me pasó esto? Para aprender, para madurar, para fortalecerte, para hacerte depender de Dios, etcétera. En Romanos capítulo 8, versículo 28, nos dice: "Sabemos que Dios va preparando todo para bien de los que lo aman." Amén. Amén. Amén. Amén. Amén. Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos. Mira como acá nos dice: "Y sabemos que Dios hace que todas," ese todas, ponlo en mayúscula, en negrita, subráyalo, "todas las cosas cooperen para el bien de quienes los aman." El Señor no nos está diciendo que algunas cosas cooperen para bien o si actúas bien te te va a cooperar para bien. No, no, no. El Señor nos dice: "Todas, todas las cosas cooperan para el bien de quienes lo aman." Muy importante, de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos. Amén. Qué bonito, porque aquí con esto me puedo sentir más aliviada porque sé que el Señor va a hacer todo para mi bien y que sé que él tiene un propósito en mi vida y cada uno de mis obstáculos, digamos, son propósitos también para mí. No te confundas, atalaya. No te dejes nublar los pensamientos, los sentimientos. Mañana va a tener sentido. Solo confía y mantente firme en la fe.
El Señor no te exige perfección para abrazarte, atalaya. Eso es tan bonito e importante de aceptarlo también, porque hay personas que se alejan cuando están mal, porque sienten vergüenza, sienten temor, sienten que que los juzgan y dicen: "Bueno, cuando mejore busco a Dios. Cuando sane regreso, cuando deje esto, me acerco." Pero no es así. Búscalo en tu depresión. Búscalo en tu ansiedad, búscalo en tu tristeza, búscalo con con tu ego. Búscalo en tu humanidad, atalaya. Acércate a él rota, cansada, confundida en llanto. En Salmos 34, Salmos capítulo 34, versículo 18 nos dice: "El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón. Él rescata a los espíritus destrozados." El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón. Él rescata a los espíritus destrozados. Amén. Gracias, Señor. Gracias, Señor, porque tú estás cerca de toda persona que tiene quebrantado su corazón, de toda persona que está triste, de toda persona que está angustiada. Gracias, Señor, porque tú rescatas esos espíritus destrozados, esas personas que no aguantan, que ya no dan para más, Señor. Gracias, Padre. Gracias, Señor, porque tú nos renuevas, Señor. Tú renuevas nuestro espíritu, Señor. Gracias, gracias, Señor. Gracias, gracias, gracias, Padre Santo.
Atalaya, muchas veces queremos ser fuertes. Queremos ser fuertes todo el tiempo. Queremos pelear con el mundo. Queremos, queremos serlo todo, pero también hay días donde esa mujer fuerte se cansa. Hay días donde la persona que anima a otra necesita ese ánimo. Hay días donde la que resuelve todo necesita descansar. Hay días donde la persona que siempre sostiene necesita que la sostengan, que Dios la sostenga. Y si hoy te sientes así, atalaya, quiero decirte que no eres débil. Quiero decirte que tú eres humana y que Dios ama encontrarse con personas reales, transparentes con él, no con máscaras, porque al final el Señor te conoce completita. El Señor conoce ese anhelo de tu corazón. El Señor conoce tu tristeza. El Señor sabe por lo que estás pasando. Entonces está de más poder decir: "Bueno, Señor, acá vengo. Pero bueno, yo sé que yo yo puedo con esto que estoy pasando." No, no, no. Entrégaselo al Señor. Con él no tienes que fingir. Con él no tienes que actuar, ni hacerte la fuerte, ni la feliz. Sé vulnerable con el Señor. Entrégale tu carga, tu angustia, tu depresión, tu dificultad, tu enfermedad, tus preocupaciones. Entrégaselas al Señor para que puedas descansar en él, reposar en él, recargarte en él. Atalaya, qué importante es ser real, honesta, transparente con Dios. Porque acuérdate que él te conoce, atalaya. Él sabe cuando le estás mintiendo. Él sabe cuando no estás siendo real. Entrégale tu ego. Entrégale todo, todo para que él pueda trabajar con eso. Pero si no se lo entregamos, ¿cómo él puede trabajar?
Padre Santo, toca ahora mismo a la persona que está viendo esto y que se sienta al límite, Señor. Esta madrugada, Señor, quiero que abraces al que no sabe cómo explicar eso que siente, Señor Jesús. Que pueda sanar a esa mujer que ha llorado en silencio, Señor, que pueda fortalecer a esa persona que carga demasiado, Señor. Esta madrugada, Señor, te pido que puedas romper toda ansiedad, toda depresión, todo toda angustia, Señor, todo cansancio. Que seas tú, Señor, devolviendo esa esperanza al que pensó rendirse, Señor. Que puedas recordarle a cada persona que está escuchando esta transmisión, Señor, que no está sola, que tú estás con esa persona, acompañándola en su proceso, Señor. Esta madrugada, Señor, declaramos que tú estás acá con cada una de nosotras, Señor, que no estamos solas, Señor. No nos vamos a quebrar porque esa angustia, dolor, dificultad, proceso no nos define, Padre, que ese valle no es nuestro destino. No llegamos ahí para quedarnos, llegamos allí para transformarnos, para fortalecernos, para entregarlo todo a ti, Señor, porque sabemos que tú nos sostienes, que tú nos haces más fuerte y que ese dolor que estamos pasando hoy, Señor, tú mañana lo vas a convertir en una fortaleza. Que nos vas a usar, Señor, para poder ayudar a otras mujeres en ese proceso por el cual nosotros también estamos pasando, Señor. Que vamos a conocer personas, Señor, en ese proceso para que te conozcan a ti, Señor Jesús. Gracias, Señor. Gracias, Padre Santo. Gracias, Eterno Dios. Gracias, Señor. Gracias por tu salvación, por tu compañía, por tu entrega, por tu fortaleza, Señor. Gracias.
Esta madrugada, atalaya, quiero decirte que si tú te alejaste de Dios, te invito a que puedas volver hoy. Te invito, atalaya, que no sea mañana, que no lo dejes para después, que hoy le entregues tu vida a Dios. Si estás cansada de cargar sola, si estás cansada de los procesos, si estás cansada, angustiada, deprimida, enferma, estresada, solamente necesitas volver a Dios. Si nunca le has entregado tu vida a Jesús, quiero que repitas conmigo: "Señor Jesús, te entrego mi corazón. Perdona mis pecados, sana mi alma, entra a mi vida, camina conmigo. Desde hoy soy tuya." Amén.
Esta madrugada, atalaya, reprendemos toda tristeza profunda, toda opresión mental, todo pensamiento de rendición, toda ansiedad constante, todo miedo al futuro, toda mentira de abandono y declaramos paz en el nombre de Jesús. Esta madrugada oramos por cobertura de nuestro hogar, de nuestros hijos, de nuestro matrimonio, de nuestra salud, de nuestra mente y de nuestro propósito, que ninguna arma forjada prosperará. Levantamos delante de ti, Señor, cada atalaya. Cúbrelas con tu sangre preciosa, Jesús. Guarda sus hogares, sus mentes, sus hijos, sus matrimonios, sus llamados. Señor, pon vallado alrededor de ellas, Padre, que ningún ataque del enemigo pueda prosperar. Fortalece a cada mujer que intercede en secreto y que recompensa. Intercede, Señor, y recompénsala en público. Padre, tú conoces cada persona, Señor. Tú conoces cada carga. Tú sabes eso que no podemos ni siquiera decir en voz alta, Señor, porque se nos rompe la voz. Tú viste cada lágrima, Señor. Y por eso es que presentamos delante de ti, Padre, cada vida, cada proceso, cada dolor. Señor Jesús, cúbrelas, Señor, a cada una de las atalayas con tu presencia. Rodéalas con ángeles, Señor, para que puedas guardar sus mentes, sus corazones, sus hogares, Señor. Que todo ataque sea cancelado, Padre, y cada estrategia del enemigo sea desmantelada, Padre Santo.
Esta madrugada, Señor, quiero pedirte específicamente por Mary, Señor. Oramos por Mary, Padre Santo. Declaramos por cobertura, vallado, protección divina sobre su vientre, Jesús. Que seas tú, Señor, rompiendo toda oposición espiritual, emocional o física relacionada con su maternidad, Señor. Que seas tú, Señor, bendiciendo su futuro, sus futuros hijos, su generación, Padre, que todo sea perfecto y conforme a tu a tu voluntad, Señor. Que seas tú, Señor, rompiendo toda oposición, toda traba, toda limitación espiritual, Señor. Declaramos vida, promesa y cumplimiento, Padre. Declaramos que sus futuros hijos están en tus manos y que lo que tú prometiste lo vas a cumplir.
Señor, también te presentamos a Roy, Señor. Levantamos a Roy delante de ti, Padre Santo, para que le dé fortaleza emocional, espiritual en su trabajo, en cada área de su vida, Señor. Que seas tú rompiendo toda oposición, todo cansancio, toda puerta cerrada que no proviene de ti, Señor. Que tú cumplas tu propósito en él, Señor. Que puedas afirmar sus pasos y le des una dirección clara, Señor. Que quites todo peso mental, Señor, que puedas afirmar su identidad en ti, Padre Santo, que puedas declarar que tu propósito se cumple en él, sin retraso y sin interrupción.
Padre Santo, también queremos pedirte, Señor, por Carmen. Te la presentamos, Señor, que puedas tú traer salud física, espiritual, emocional, Señor, que pueda fortalecer su cuerpo, que puedas renovar su mente, que puedas llenar su corazón de paz, Padre, que puedas quitar toda carga, todo agotamiento, toda preocupación y que puedas soplar vida nueva sobre ella, Padre. Toca ahora mismo a Carmen, Señor. Sánala, Padre. Sana su cuerpo, sana su mente, sana su corazón. Renueva su fuerza, Señor, y levántale donde ella se ha sentido débil.
Padre, oramos, Padre Santo, por las risas de Nicaulis y Carmen, Señor, de Marina, de Diana, de María. Padre, que puedas abrir puertas correctas, Señor, favorables y sobrenaturales, Señor. Que seas tú, Padre, quitando todo obstáculo legal, administrativo o inesperado, Señor. Que puedas traer gracia delante toda autoridad, Padre. Que puedas permitir que todo salga en orden y a tiempo, Señor. Abrimos ese camino legal, Señor. Declaramos favor, gracia y puertas abiertas para estas visas, Señor. Que puedas quitar todo obstáculo, que puedas alinear todo documento y que muevas corazones necesarios, Señor. Esto que parece difícil, Señor, tú lo haces posible, Padre eterno.
Esta madrugada, Señor, levantamos a este amigo delante de ti, que pongas cobertura, vallado espiritual alrededor de su vida, Padre, que puedas romper cadenas, atrasos, opresiones y todo lo que necesitas rompimiento, Señor. Que puedas traer libertad, restauración, dirección, avance, Señor, en cada área de su vida, Padre. Tú conoces su nombre, Señor. Y por eso mismo, Señor, declaramos que tú rompes toda posición en su vida, toda cadena invisible, todo ciclo que no viene de ti. Declaramos cobertura, vallado espiritual y protección total sobre su vida.
Padre, presentamos delante de ti, Señor, la conferencia elegidas. Que seas tú, Señor, trayendo alineación total con tu voluntad, dirección clara, Padre, estrategia, provisión, gracias, Señor, para que seas tú, Señor, uniendo al equipo, a cada una de las atalayas, Señor. Que seas tú abriendo las puertas correctas y cerrando toda puerta equivocada, Padre. Que no sea un evento más, sino una cita divina donde muchas vidas sean tocadas. Padre santísimo, que seas tú, Señor, alineando cada detalle, que seas tú guiando cada decisión y que seas tú confirmando cada paso, Señor. Que esto sea un encuentro real contigo, Padre. Que seas tú respaldando cada detalle, Señor, y que esté todo en tu perfecta voluntad, Señor. Eso es lo más importante.
Todo lo presentamos en el nombre poderoso de Jesús, porque sabemos que tú escuchas, Señor. Creemos en ti, que tú respondes y obras aún donde no te podemos ver, Señor. Por cada persona que está viendo esto, Señor, que se ha sentido delante de ti, que se ha sentido lejos de ti. Esa persona que nunca ha tenido una relación contigo, Señor, toca su corazón, Padre. Rompe todo orgullo, Señor, todo miedo, toda duda, Padre Santo. Atrae cada vida hacia ti, Señor, esta madrugada. Gracias, Señor, porque no estamos solas, porque tú también estás con nosotros. Declaramos que todo lo que empezó en quebranto terminará en victoria. En el nombre poderoso de Jesús. Amén. Y amén.
Gracias, Señor. Gracias por una madrugada más, atalaya. Qué bonita palabra nos ha entregado el Señor esta madrugada. Nos ministra a todas definitivamente. Y le doy las gracias a Dios por esta madrugada, por permitirnos refugiarnos en él. Definitivamente me siento llena de su espíritu, llena de su amor, en paz, en tranquila y confiada, en que él es el que respalda, transforma, restaura y provee, atalaya. Espero te puedas seguir conectando. Te invito a que te conectes cada madrugada a las 3 de la mañana. Tenemos una palabra especial para ti y también puedes encontrarnos en nuestro Instagram y TikTok como Atalayas Global 7. Todos los días tenemos contenido que edifica. Queremos orar por ti. Puedes dejar tus peticiones de oración acá en el chat de YouTube y con mucho gusto también vamos a estar orando por ti, atalaya. Que estés muy bien. Feliz y bendecido jueves. M.