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Buenas, ¿cómo les va? En el día de la fecha, les voy a explicar el texto "Duelo y Melancolía" del año 1917. Es un texto bastante sencillito, no presentará demasiadas dificultades, así que doy inicio.
[Música]
Amo introductorios, pero va a decir que a priori, de antemano, no hay grandes diferencias entre el duelo y la melancolía. Que ambos presentan muchísimos puntos en común, hay una gran coincidencia en sus características, en sus formas de expresión. Pero lo que sí va a plantear, ahora vamos a ver por qué, es que el duelo él lo va a posicionar como un proceso universal, más ligado a la sanidad, es decir, un proceso obligado y necesario por el que hay que transitar cuando se pierde un objeto amado. Y la melancolía, lo va a posicionar más próximo a algo patológico.
Vamos a ver primero el duelo. En lo que dice es que el duelo lo define como la reacción frente a la pérdida del objeto amado. Que aclara, no tiene que ser una pérdida literal de una persona estrictamente física, de carne y hueso, sino que puede ser también ante la pérdida de un sustituto simbólico o abstracto, como puede ser la pérdida de un ideal, la pérdida de los sentimientos, sentimientos hacia la patria, hacia la nación, etcétera.
Entonces, el duelo también lo explica gracias a la teoría de la libido que le había introducido unos años atrás. ¿Cómo entendemos entonces al duelo y por qué lo entendemos como algo sano que todos tenemos que transitar en algún momento de nuestras vidas? Bueno, porque en definitiva, a todos se nos morirán nuestros seres queridos, nuestros seres próximos, todos sufrimos pérdidas. Eso, en definitiva, es la vida.
Él va a decir que es tu teoría de la libido que planteaba que los sujetos portan libido, que él lo define como la fuerza con la cual se exterioriza la pulsión sexual, que colocamos libido sobre los objetos del mundo exterior, objetos entendido también en sentido amplio, no necesariamente sobre una persona física, donde desde luego esto pasa, sino también sobre otros objetos, como pueden ser prácticas que nos generan placer, una práctica artística, deportiva o la que fuere.
Entonces, cuando se muera ese objeto amado, vayamos al caso concreto de, no sé, la pérdida de un objeto de amor, ya sea porque ha fallecido o porque hemos roto esas relaciones de noviazgo, lo que va a decir es: entonces, vos tenías colocadas sobre ese objeto grandes cantidades de libido. Ante la pérdida de ese objeto amado, toda esa libido tiene que volver. ¿De qué forma vuelve? Bueno, no de la noche a la mañana, no es algo que se da inmediatamente, sino que es un proceso que requiere de mucho tiempo, un proceso triste, donde uno está compungido, está apenado, pero es un proceso necesario. ¿Necesario para qué? Bueno, necesario de atravesar para luego colocar la libido sobre otros objetos del mundo exterior.
En ese periodo donde vos estás llevando a cabo ese desasimiento libidinal, es decir, ese ese retorno de la libido desde el objeto al yo, se pierde todo el interés por el mundo exterior. Eso es lo que caracteriza al duelo, también a la melancolía, aun con alguna diferencia que en breve veremos. Entonces, en ese proceso del duelo, el sujeto solamente está interesado en ese objeto que se acaba de perder y en que esa libido vuelva al yo. Por eso el sujeto no puede amar a otra persona, se acaba de romper una relación. No es como algunos le dicen, como de consuelo, bueno, pero hay miles de mujeres más, miles de hombres más, no estés mal. Y de esos comentarios absurdos que tiran, que no sean tan [ __ ] hermano. Bueno, no es que la persona puede amar al día siguiente ya a otra.
Bueno, y dolorosa situación para él, tiene que atravesar el duelo obligadamente. Es un proceso universal, sano. Una vez retornada la libido, ahí sí la colocará sobre otros objetos del mundo exterior, sobre otras prácticas, volverá con alegría, no sé, a jugar al fútbol, a ir a canto, teatro o lo que hacía anteriormente. Pero en el periodo del duelo, pierde todo el interés por ese, esas prácticas que venía llevando a cabo. Es un proceso muy doloroso, pero un proceso, repito, esto es muy importante, que hay que transitar y que todos tenemos que transitar.
Ahora bien, ¿qué pasa con la melancolía? Todo esto estaba, dice Freud, de allí que muchas veces es algo complicado por el poder diferenciar uno del otro. Pero va a decir, además de ese desinterés por el mundo exterior, presente en ambos, lo que caracteriza el duelo, perdona, la melancolía, del duelo, permisión, lo que caracteriza la melancolía del duelo, la diferencia radical entre ambos, que esto quede bien claro, es que en la melancolía hay lo que se llama empobrecimiento del yo. ¿Qué quiere decir esto? En la melancolía, la persona, vaya a saber uno por qué, ahora vamos a ver más adelante igualmente, porque se siente culpable, se siente culpable, cree ser digna de los peores castigos, cree ser merecedor de los peores castigos, se martiriza a sí mismo, se autodestruye.
Entonces, así como dice Freud, en el duelo hay un desinterés por el mundo exterior, también presente en la melancolía, en la melancolía, además, también hay un desinterés por el yo. Es decir, el sujeto como que se empieza a dejar morir. La pulsión de autoconservación, que tiende a competir a conservar la vida, a la especie, empieza a perder terreno. Y el sujeto, así, el melancólico, se siente culpable, merecedor de castigo y se castiga. ¿De qué forma? Bueno, no come, no quiere dormir, entre tantas otras cosas.
Entonces, esa es la principal, la diferencia radical que está presente en la melancolía y no en el duelo. Y algo interesante que dice, o al menos interesante para mí, esto en verdad, lo voy a hacer sincero, es secundario, pero a mí me atrae, así que lo cuento, es lo siguiente. Pero dice, el melancólico se siente culpable, si es la principal característica, como dije, pero en muchas ocasiones tiene motivo, dice él, para sentirse culpable. Y lo que está planteando Freud es que de alguna manera, el melancólico como que está percibiendo la realidad de una forma menos subjetiva o más objetiva que él, quien está atravesando un duelo. Es decir, es merecedor de castigo, sí, pero que dice Freud, es porque está percibiendo que es merecedor de castigo. Alguien que merezca castigo, no tiene que sentirse digno, merecedor de ese castigo, por más que lo merezca. Es decir, lo que está planteando de alguna forma aquí, el punto que me interesa, es que la diferencia entre la sanidad y la patología, entre el dolor y la melancolía, se debe a que el sujeto no está percibiendo la realidad de forma sesgada. Es decir, sus procesos psíquicos, los mecanismos psíquicos que intervienen, no están actuando de la mejor manera.
Entonces, el melancólico es merecedor de castigo, en algunos casos sí, pero que se cuenta es porque lo que según estás hoy, es porque percibe la realidad de esa forma, porque no hay algo así que intervenga para hacer que el sujeto no se sienta merecedor de ese castigo. Y esto es muy interesante. Traigo otro paradigma, no, en construccionismo social, la psicología social social comprueba que la percepción es algo puramente subjetivo y que uno siempre tiende a percibir la realidad, es lo que se suele llamar el error fundamental de atribución, que eso yo tengo un video al respecto, que uno tiende a percibir la realidad de forma subjetiva, persiguiendo un fin que, ¿cuál es? Bueno, conservar la integridad psíquica y mantener la autoestima del sujeto alto. Y hay que decir esto, que uno no se puede percibir a sí mismo como malo, como culpable, como merecedor de castigo. Sin embargo, en la melancolía, esto está sucediendo y eso es lo llamativo.
Entonces, ¿cómo entendemos esta característica principal que diferencia la melancolía del duelo? ¿Cuál es el procedimiento? ¿Cuál es la operatoria? ¿A qué se debe que esto pase? Pero lo explica de la siguiente manera. Bueno, un poquito tarde, esto tendría que haberlo dicho antes. La melancolía sería lo que hoy se diagnostica o se llama depresión, como para que alguno se oriente un poco más. Y atrás, y hay un paralelismo.
Entonces, ¿cuál es el mecanismo o la operatoria? ¿Qué es lo que sucede con el melancólico para que se sienta culpable de esa forma? Freud dice lo siguiente: tiene que haber en el melancólico, para que le pase todo eso, tiene que haber construido con el objeto amado una relación ambivalente, una relación de amor-odio, donde haya sentimientos entremezclados. Y la elección de ese objeto amado tiene que ser una y no otra, que cuál es esta: la elección de objeto narcisista.
Recordemos, en "Tres ensayos", era si no me equivoco, él plantea que hay distintos, distintas formas de elecciones de objeto. Dice, lo que está presente, dice, una de las posibilidades es la elección de objeto apuntalada a las figuras parentales, es decir, cuando uno elige a un objeto de amor porque le recuerda inconscientemente, digamos, a aquel amor paterno que tuvo en la infancia y que ha perdido, lo que deviene del complejo de Edipo, etcétera, etcétera. Entonces, cuando vos amás básicamente a una persona porque te rememora, te hace acordar a tu madre, a tu padre. Y también habla de otra elección de objeto que es, si mal no recuerdo, le llama anacrítica, que es lo que se llama la elección de objeto también narcisista. ¿Qué quiere decir esto? Cuando vos te enamoras de otra persona, cuando amás a otra persona, porque esa persona representa tu ideal. Dicho de otra forma, llanamente, como para que lo podamos entender mejor, cuando vos amás al otro porque el otro te hace recordar a vos mismo. Desde que es narcisista, es decir, me amo a mí mismo en otra persona, algo así sería. La otra persona es igual a mí, representa los valores que yo tengo o los ideales que yo tengo. Entonces, lo amo por eso. No es una relación altruista donde donde intervenga la alteridad, la otredad, sino que es una relación donde yo amo al otro porque soy yo, digamos, que estoy viendo reflejado en otra persona. Así que me amo, me amo a mí mismo amando a otro.
Entonces, esta es la elección que se tiene que dar: la elección de objeto narcisista, donde hay una relación entonces directa entre yo y el otro, es decir, donde el otro soy yo mismo de alguna forma. La otra característica que se tiene que dar, dice, entonces, ambivalencia, elección de objeto narcisista, y va a decir que tiene que haber, para que exista la melancolía, un desengaño o una afrenta real, dice. ¿Qué quiere decir esto? Bueno, que el otro te traicione. Tiene que haber una traición por parte del otro.
En efecto, luego de la traición, ¿qué pasa con el sujeto? Se enoja. Es decir, el sujeto quiere satisfacer, dice, pero su pulsión sádica. Es decir, ha sido engañado, ha tenido una relación ambivalente, el otro al que ama es uno mismo, ha sido engañado y quiere hacerle lo peor al otro, quiere castigarlo, quiere dañarlo. ¿Qué sucede entonces? Aparece la defensa. Es decir, es para el sujeto es intolerable concebir que desearía lastimar sádicamente a su objeto amado que lo acaba de traicionar. Inter, en la transferencia, yo creo que se equivocó, creo, creo, a la pobrecita de ella, piensa que este cual era uno de los mecanismos de la transferencia y cuál es el que interviene acá de los cuales habla en "Pulsiones y destinos de pulsión": vuelta hacia la propia persona.
Entonces, eso que se deseaba hacerle al otro, ahora me lo deseo hacer a mí. Por eso, lo que Freud dice es que en la melancolía, las sombras del objeto recaen sobre el yo, dice él. Y lo otro que dice que plantea anteriormente, que cuando olvidé decirlo también, es que el amor introductorio decía que en la melancolía, él estimaba que aquello que el melancólico se desea hacer a sí mismo, en verdad estaría deseando si lo hacer al otro. Y si efectivamente, ahora comprueba, o al menos teoriza, mejor dicho, con estos procedimientos, que esto es así.
Entonces, lo voy a plantear para que quede aún más claro todavía con un ejemplo contemporáneo, si seguiré igual, menos con expresiones, con temas. Veamos el caso del primero, ambivalencia en una relación ambivalente sería lo que hoy llamamos, o mejor dicho, primero, elección narcisista. Si hay, bueno, no hay mucho que agregar, amo al otro porque es mi ideal, porque soy yo en otra persona, eso tiene que estar, dice. Segundo, ambivalencia, que sería la mi valencia, buena relación tóxica, y lo que llamamos arreglar un tóxica tendría ser una relación ambivalente, donde hay amor, donde hay odio, donde me peleo, donde lo puteo, donde después vuelvo, me arreglo, etcétera, etcétera. Otro factor, tercero, afrenta real o desengaño. Esa relación tóxica, el tóxico te engaña. Entonces, el tóxico me cagó, me clavó los cuernos. Y claro, en una relación tóxica, muy fácil de pasar esto, o sea, donde en la relación tóxica se odia a la otra persona. Entonces, además de que se ama, también se la odia. Y encima que te engañó. Bueno, ¿qué hace el sujeto? Hacerle lo peor a ese otro que te acaba de engañar. Como de alguna forma está sano, y sé que no puede llevar a cabo esa acción sádica, no lo puede golpear, no lo puede lastimar, no lo puede insultar, no le puede hacer ese daño. Por suerte, interviene la defensa: vuelta hacia la propia persona.
Entonces, lo que yo deseaba hacerle al otro, me es intolerable. Por lo tanto, vuelve hacia sí mismo. Me es más tolerable hacerme daño y que hacerle daño al otro. Y ahí tenés entonces este sentimiento de culpa, este martirio, este castigo, que al principio no se entendía de dónde venía. Bueno, va a decir ahora que deviene desde aquí. También plantea que es como que lo divide en instancia de decir, y acá ya se ve como está planteando lo que va a teorizar más precisamente más adelante con la segunda tópica, porque él hasta este momento le venía planteando lo que es el ideal del yo, la conciencia moral, etcétera. Y lo que dice es que estas dos instancias, es decir, es como que el ideal del yo empieza a atormentar al yo del sujeto. Entonces, como que el conflicto deviene por ahí.
Porque digo que es lo que plantea más adelante, porque va a, después más adelante, como plantea el superyó, entre tantas otras definiciones, dice que el superyó en la pulsión de muerte vuelta o volcada sobre el yo, es decir, la pulsión de muerte que tiende a estar a la autodestrucción, que se ve en el melancólico, deviene de ahí, del superyó, que ahora es lo que en verdad él está llamando ideal del yo. Le relaciona con la conciencia moral, el superyó, después se verá que es otra cosa, que no solamente es eso, sino que es mucho más.
Y por último, para finalizar, Freud o hablar de lo que hoy se conoce como el trastorno de bipolaridad, que tiene que ver con lo que en aquel entonces se llamaba locura maníaco-depresiva o trastorno maníaco-depresivo. ¿Qué sería esto? Bueno, la melancolía, como dije, lo que hoy se conoce como depresión, tiene todas estas características que viene, dice Freud, de todo esto, de todos estos mecanismos que acabo de contar. Ahora bien, en algunas ocasiones, la melancolía viene acompañada de manía, es decir, por los síntomas opuestos. Así como en la melancolía está el martirio, el auto castigo, los sentimientos de culpa, pérdida de interés por uno mismo, por el poniendo exterior, etcétera, etcétera, en la manía se ve todo lo contrario. Es decir, es como un estado de excitación y de exaltación considerable. De allí lo que hoy se llama bipolaridad, es decir, una persona donde tal vez que está recontra deprimida, postrada en una cama, por un momento, ya sea se puede dar segundos, minutos, horas, días, meses, puede perdurar el tiempo es variable, arranca en el estado completamente opuesto, es decir, quiere hacer todo, está feliz, está alegre, nunca se sintió de esa forma, lo expresa así. Entonces, no es como muy llamativo esta situación. Y luego retoma nuevamente, así de la nada, a su estado depresivo melancólico y alterna constantemente estos estos dos estados con estos dos, con estas características particulares y estos tipos de síntomas bien personales.
Entonces, como le explica, dice, bueno, psíquicamente deviene del mismo complejo, de lo mismo que acabo de mencionar con anterioridad, de todos esos mecanismos: elección narcisista, desengaño, ambivalencia, mecanismo de defensa, vueltas de la prueba persona, bueno, etcétera, etcétera. Ya lo repetí 20 mil veces, claro, boludo. Y lo otro que dice es que hay un factor cuantitativo. Es decir, él lo plantea como que momentáneamente se vence al objeto amado. Entonces, ese sujeto que tenía toda esa libido puesta en un determinado sector, en esta melancolía, en este objeto perdido, ¿qué va a pasar ahora? Bueno, dispone de toda esa libido. Como que momentáneamente se supera esa situación y dispone de la libido para sí mismo.
Entonces, habiendo estado esa libido fijada en este estado melancólico, como que golpe, la dispone el sujeto nuevamente. Y claro, como que eso es lo que le da la posibilidad, como que el sujeto aprovecha de esa situación momentánea para disfrutar y expresar su estado maníaco de esa forma. Y tras una analogía, a mi parecer algo prejuiciosa, de una analogía al fin, Freud. Y se es como cuando, por ejemplo, una persona humilde, pobre, que se tiene que preocupar por el pan de cada día, gana una suma de dinero abismal. Y no continúa diciendo, pero lo que está dando cuenta Freud de forma prejuiciosa es como que una persona a la que le pasase eso, que no tiene un mal, que de pronto gana millones, lo que está diciendo Freud es que se la daría en la pera el chabón, o sea, como que disfrutaría todo ese dinero y se daría una cantidad de lujos impresionante, porque porque nunca ha gozado de esos lujos. Entonces, derrocharía el dinero de esa forma, aprovecharía esta situación momentánea para darse todos aquellos gustos y gozar de todo aquello que siempre estuvo privado. Bueno, en el melancólico está pasando lo mismo, dice. En un momento gana y dispone de esa cantidad económica, cuantitativa, de libido de la que no disponía. Y ¿qué hace? Bueno, la derrocha. La derrocha a través de la exaltación y de esos estados maníacos.
Bueno, gente, eso ha sido todo. Si te gustó el video, no te olvides de dejarme tu like y suscribirte al canal, por favor, así me ayudas a seguir creciendo. Muchas gracias, nos vemos la próxima.