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Hola, este es el cuarto vídeo de un tema 6, competencia imperfecta. En este vídeo vamos a hablar sobre la discriminación de precios.
Bueno, pues en el monopolio puede ocurrir que el monopolista decida discriminar precios. ¿Qué quiere decir discriminar precios? Pues quiere decir que va a diferenciar dentro de los consumidores a distintos tipos. Esto puede ocurrir, como por ejemplo, ocurre con el caso de los billetes de avión. Los billetes de avión, en función del momento que decides comprarlo, o el tipo de billete que quieres comprar, o si quieres elegir el asiento, o una serie de características, si quieres entrar antes al avión con el speedy boarding, por ejemplo, pues vas a pagar un precio u otro. Entonces, aquí lo que están haciendo las compañías aéreas es discriminar precios para distintos consumidores en función de cuál es tu precio de reserva, cuánto estás dispuesto a pagar, y tratan de identificarlo o de aproximarlo al máximo posible.
Algo parecido ocurriría en el caso de los trenes. Si quieres un AVE de Madrid a Barcelona, pues vas a ver que hay distintos precios en función de si quieres ir en una mesa, o si quieres ir en un vagón en silencio, o si quieres el tren a primera hora de la mañana, a una hora punta, a una hora en la que está menos concurrido, y todo eso sería discriminar precios para los distintos tipos de consumidores.
Lo mismo ocurre también en el caso de los cines. Es decir, si yo quiero ir al cine y soy estudiante, probablemente tendré un precio diferente, me darán la tarifa de estudiante, será algo más barato, y eso será distinto al caso de una persona que trabaja, o el caso de una persona que está jubilada, que quizá puede tener también un precio menor.
Y por otra parte, otro de los ejemplos que podríamos poner sería el caso de los descuentos sobre los cupones que utilizamos. Por ejemplo, si yo voy a Burger King, en este caso, pues tienes todos los cupones que tenemos aquí. Y si yo le digo a un cajero, a los vendedores de Burger King, este código, pues me va a decir, "barcos", te lo pongo más barato este mismo producto que le estoy dando a un precio menor.
Entonces, esto de la discriminación de precios consiste en vender el mismo producto a distintos precios a cada tipo de consumidor. Para poder hacerlo, pues debería darse una serie de condiciones. En primer lugar, que la empresa sea capaz de fijar el precio. Esto sucede en el monopolio. En competencia perfecta no se pueden discriminar precios porque la empresa es precio aceptable.
En segundo lugar, deberíamos de poder diferenciar o separar, separar distintos mercados de alguna manera. En tercer lugar, la elasticidad de la demanda debe ser distinta en cada mercado. Es decir, vamos a encontrar a consumidores que estén dispuestos a consumir de manera distinta. Unos, probablemente, si aumenta el precio, pues lo hacen de impuestos a consumir y su demanda sea más elástica. Y otros, ante pequeños, pequeñas variaciones del precio, sigan estando dispuestos a consumir, cuya demanda será más inelástica. Por lo tanto, el precio más alto se lo voy a cobrar a aquel consumidor cuya elasticidad precio sea menor, es decir, que sea menos sensible a la subida del precio, cuya demanda sea más inelástica, como estábamos diciendo.
Y por último, otra de las condiciones es que no haya reventa, es decir, que no existan los mercados negros ni posibilidades de arbitraje. Porque en el caso de que existieran, pues ya no tendría yo tanto control sobre el precio, sino que serían los consumidores los que estarían controlando esa discriminación de precios dependiendo del producto que yo les estoy dando.
Pero por lo tanto, tenemos tres tipos de discriminaciones de precios: discriminación de primer grado, discriminación perfecta; discriminación de segundo grado o por bloques; y por último, discriminación de tercer grado o separación de mercados, que vamos a explicar ahora.
En el primer caso, la discriminación de primer grado o discriminación perfecta, sería aquella empresa que es capaz de cobrar a cada consumidor, por cada unidad de producto, el precio máximo que este consumidor está dispuesto a pagar. Es decir, que la empresa identifica el precio de reserva de cada uno de los consumidores y le cobra a cada consumidor su precio de reserva.
En segundo lugar, la discriminación de segundo grado o discriminación por bloques, supondría que una empresa cobra a cada consumidor un precio distinto dependiendo del número de unidades que compre. Es decir, el primer conjunto de unidades lo cobraría a un precio, el segundo conjunto de unidades a otro precio, el tercer conjunto de unidades a otro precio. Pero todos los consumidores estarían pagando esos esos bloques. Es decir, no estaría ya diferenciando consumidores que pagan a un precio y consumidores que pagan a otro, sino en función de cuánto consume. Esto, esto suele ocurrir con las facturas de agua, por ejemplo, y anteriormente, hace años, también era frecuente verlo en el consumo de electricidad, de consumo de gas, y todo ese tipo de suministros.
En tercer lugar, tenemos la discriminación de tercer grado con separación de mercados. Y este es el caso que hablamos del cine, por ejemplo. La empresa va a dividir a los consumidores en grupos, es decir, va a identificar características de un grupo en concreto, pues que sean estudiantes o trabajadores, y les va a cobrar distinto precio a cada uno de los grupos en función de su elasticidad, como decíamos. Pero va a cobrar el mismo precio a los consumidores que se encuentren dentro de un mismo grupo. Vale, entonces, a todos los trabajadores, ya sean hombres o mujeres, les cobrará el mismo precio. A todos los estudiantes, ya sean chicos o chicas, el modelo me da igual, les voy a cobrar el mismo precio solo por ser estudiantes, que es la característica que yo he identificado.
Bueno, gráficamente, la discriminación perfecta o de primer grado, como hemos dicho, supondría cobrar un precio distinto a cada unidad, exactamente el precio de reserva. Es decir, yo como empresa soy capaz de identificar cuál es tu precio de reserva y te lo voy a cobrar. Por lo tanto, la empresa se va a apropiar de todo el excedente del consumidor, porque le está cobrando a cada consumidor lo que está dispuesto a pagar. No hay ni un solo consumidor que tenga excedente. Esto es bastante difícil que ocurra. Es decir, el monopolista tiene que ser capaz de segmentar el mercado totalmente. Aunque, ¿en qué tipos de mercados podría ocurrir? Pues por ejemplo, en profesiones liberales, cuando un fontanero, pues decide cuánto le cobra al consumidor, a la persona que le está pidiendo el servicio, o un abogado, en el caso de que estuvieran estipulados los precios en todas aquellas profesiones o tipos de empresas en los que no están estipulados los precios de antemano, podría haber esa flexibilidad y que la empresa lo que presta el servicio esté intentando, en la medida de lo posible, identificar cuál es el precio de reserva de cada uno de los consumidores, que le pueda cobrar algo más barato a alguien que es más pobre, por ejemplo, si hablamos cada alguien que tiene más dinero.
Donde es discriminación perfecta de precios, los beneficios de la empresa vienen dados por todo el área sombreada, es decir, la empresa cobraría desde este precio máximo a algunos consumidores hasta el precio estrella, que es el precio que se suele cobrar cuando hay competencia perfecta. Es decir, el precio mínimo que va a cobrar la empresa es el precio de competencia perfecta, que lo hay en el punto donde el coste marginal se iguala a la demanda. Por lo tanto, todo este área, todo el área gris, sería beneficiosa. Dentro del producto, el excedente del consumidor sería cero.
Segundo caso, discriminación del segundo grado. Como hemos dicho, pues se cobraban distintos precios por bloques. El precio va a variar en función de la cantidad que yo consumo, pero no con la identidad, no con características que yo tenga como consumidor. Es igual para todos los consumidores. No vamos a discriminar según la elasticidad individual, sino que va a ser el propio consumidor el que decida cuánto consumir en función de ese precio que yo ya le he dado. Por lo tanto, yo voy a poder extraer parte o quedarme con parte de ese excedente del consumidor, dejando que los consumidores, por sí mismos, por sí mismos, se auto seleccionen, es decir, que ellos decidan dónde se van a quedar. Esto para el monopolista requiere menos información que la discriminación perfecta, porque tú no vas a necesitar establecer exactamente cuál es el precio de reserva de cada consumidor, sino que lo vas a aproximar, vamos a aproximar y lo vas a dejar que ellos mismos lo aproximen.
Entonces, el excedente del consumidor del que se va a poder apropiar el monopolista va a depender del número de tramos. Cuantos más tramos, más excedente voy a poder tener. Si en este caso se establecen tres tramos, el primer tramo, es decir, si el consumidor está consume desde cero hasta Q1 unidades, yo le voy a cobrar este precio más alto. Al que consume, que consume desde Q1 a Q2, pues esa segunda tanda lo voy a cobrar a este segundo precio, vale, un poco más barato. Y los que consuman además desde Q2 hasta Q3, van a pagar un precio más bajo.
Bueno, por lo tanto, el consumidor en este tipo de discriminación todavía va a tener algo de excedente, ¿por qué? Porque va a haber algunos consumidores a los que se les cobre un precio de P1, pero que estarían dispuestos a pagar hasta este precio máximo, y todos esos consumidores serán los que se sitúen por aquí, que consuman entre cero y Q1 unidades, y estarían dispuestos a pagar incluso más. Vale, pero solamente están pagando. ¿Por qué quiere decir eso? Pues que todo este área naranja va a ser excedente del consumidor. Luego, va a haber el segundo caso de consumidores que estén pagando únicamente el precio P2 y estén consumiendo entre Q1 y Q2, pero esos consumidores están dispuestos a pagar algo más de este precio, es decir, se dan todo lo que se sitúen en esta parte de la curva de demanda, estarían dispuestos a pagar algo más de P2, entre P2 y P1, por lo tanto, el área naranja que tenemos aquí también se desprende del consumidor. Y lo mismo ocurrirá para el caso del precio P3. Habrá consumidores que estén dispuestos a pagar algo más de P3, que estén consumiendo entre Q2 y Q3, y estarían dispuestos a pagar, como decimos, algo más de P3, estarán por esta parte de la curva de demanda, y su excedente será todo este área naranja. Por lo tanto, el productor en este caso no consigue apropiarse de todo el excedente del consumidor, sino solamente de parte. Lo que quiere decir que el consumidor todavía tiene algo de este tipo.
Aquí tenemos algún ejemplo. Esto sería la factura del agua, aunque va un poco a la inversa de cómo lo acabamos de explicar. Primer bloque sería de 25 metros cúbicos y lo cobran a 30 céntimos el metro cúbico. El más caro, el bloque es el más barato. El segundo bloque, pues aquí son cuatro metros cúbicos. No hablemos y serán algo más. Pero en este caso, nuestra factura no se ha consumido más, pues los cuatro metros cúbicos siguientes se cobran a 70 céntimos, vale. Pero a este consumidor, y a cualquier otro consumidor que consuma más de 25 metros cúbicos, ni a partir del tercer bloque, pues el precio ya es bastante más caro, es casi 12 euros, no 197. Pero este consumidor no ha consumido más de, no ha llegado a ese tercer bloque, vale. Por lo tanto, su factura sería 25 metros cúbicos a 30 céntimos más 4 metros cúbicos a 70 céntimos, casi 51,87. Todo eso multiplicado por la selección, distribución, además habría que sumarle servicio de alcantarillado. Esto sería lo que estamos comentando por bloques, cada bloque a un precio distinto.
Entonces, por último, la discriminación de tercer grado sería, como hemos dicho, práctica consistente en separar mercados. Es decir, divido a los consumidores, identifico una característica que tienen que va a hacer que su elasticidad sea distinta, por ejemplo, que tienen estudiantes, trabajadores, jubilados y no jubilados. Eso me permite cobrarles un precio distinto solamente por esa característica que tienen. Por lo tanto, en este caso, como lo que hago es discriminar y diferenciar los precios, pues independientemente de la cantidad producida, la producción total debería dividirse entre esos dos grupos, de manera que los ingresos marginales que tengan al final sean idénticos. Es decir, yo igualo los ingresos marginales, el ingreso marginal de un mercado al del otro mercado y a su vez al coste marginal. Malo. Por lo tanto, los ingresos marginales van a ser iguales al coste marginal. Y además, los precios van a venir determinados por la elasticidad. Le voy a cobrar el precio más alto a los clientes cuya demanda sea tenga una elasticidad más baja, sea más inelástica. Es decir, el precio más alto.
Si yo, por ejemplo, distingo entre este mercado y este otro mercado, mercado uno, mercado dos. Bueno, como veis, como es el monopolista, pues igual el coste marginal, el ingreso marginal y el coste marginal generado por esta línea horizontal lo igualo al ingreso marginal para el mercado uno. Y este sería la cantidad que yo produzco. ¿Cuál es el precio? Pues trazo línea hacia arriba hasta la curva de demanda y el precio, como veis, esta demanda es bastante inelástica, bastante vertical. En el mercado dos, la demanda es más horizontal. ¿Qué quiere decir eso? Pues que el precio va a ser más bajo. Voy a comprobarlo. Igualo coste marginal, ingreso marginal y me dice que en este mercado voy a producir Q2 estrella, vale. Y traza una línea vertical hasta la demanda. Ahí yo que el precio es P2. Como veis, al ser una demanda más horizontal, nuestro precio es más bajo. Vale. Por lo tanto, este sería el mercado de los estudiantes, que si les aumento el precio del cine, van a dejar de ir. Y este sería el mercado de los trabajadores, que si les subo el precio, pues a lo mejor no dejan de ir, no les supone tanto dentro de su, de su presupuesto.
Y eso es todo por el momento. Nos vemos en el siguiente vídeo.