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Solemnidad del Corpus Christi, Homilía - Padre Carlos Rosell - Santuario de la Divina Misericordia.

Cooperadores de la Verdad (Católico)18:13

Transcription

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan.

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo".

Disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?".

Entonces Jesús les dijo: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre. Del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo. No como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron. El que come este pan vivirá para siempre".

Palabra de Dios.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Queridos hermanos, los niños, cuando se les enseña la Eucaristía, son capaces de dar respuestas muy bonitas. Cuando se les pregunta sobre Jesús Eucaristía, se cuenta que una vez un sacerdote le preguntó a un niño: "¿Cuál es la diferencia entre una imagen de Jesús y el sagrario?". Y este niño le dijo al sacerdote: "Padrecito, la diferencia es esta: en la imagen de Jesús parece que está Jesús, pero no está. En el sagrario, parece que no está, pero sí que está. Ahí dentro está". ¡Qué bonita respuesta!

Y también se cuenta que una vez un sacerdote le preguntó a una niña: "¿Dónde está Jesús?". Y esta niña respondió: "Padrecito, está, está, está en todas partes, pero para más, dentro del sagrario". Otra respuesta muy bonita.

Hoy estamos celebrando la solemnidad del Corpus Christi. Cuando estaba preparando la homilía, pensaba en compartir con ustedes los cuatro verbos que están relacionados con nuestro amor a Jesús Eucaristía: celebrar, adorar, bendecir y testimoniar. Vamos a hacer esta homilía desarrollando estos cuatro verbos.

En primer lugar, ¿qué les he dicho? ¿Se acuerdan? Celebrar. Queridos hermanos, en la vida del hombre se celebra lo importante. En el Perú celebramos el aniversario patrio, tú celebras tu cumpleaños. No se celebra lo irrelevante, se celebra lo importante. Y nosotros, los miembros de la Iglesia Católica, celebramos nuestra fe, y nuestra fe es eucarística. Nosotros celebramos con gozo, con alegría, con júbilo, la presencia real de Jesús en la Eucaristía. Que nunca se nos olvide: nuestra fe es eucarística. Celebramos que Dios nos viene a buscar, celebramos que Dios se ha hecho hombre, se llama Jesús, celebramos que Jesús está realmente presente en la Eucaristía y que se ha convertido en alimento para nuestras almas. Hoy, en la primera lectura, hemos escuchado cómo Moisés les hace recordar a los israelitas cómo Dios los está alimentando con el maná. Nosotros celebramos que Dios se ha vuelto alimento para nuestras almas. Hoy Jesús nos ha dicho en el Evangelio: "Yo soy el pan vivo bajado del cielo, quien me come tiene vida eterna". Queridos hermanos, celebramos la Eucaristía y celebramos de esa manera la locura del amor de Dios.

Me estoy acordando que en mi anterior parroquia, una niñita llamada Valeria me dijo un día: "Padre, ¿sabe esta poesía? Se la voy a recitar: 'Es una locura y no hay cura que lo cure. Si algún cura lo cura, ha hecho una locura'. El amor es una locura porque Jesús se quedó realmente presente en la Eucaristía. Es una locura de amor, no hay forma de explicarlo racionalmente".

Se cuenta que en una calle de París estaba caminando un católico y un musulmán. Eran amigos, y ¡qué bonito es que todos los creyentes de las diversas religiones se lleven bien! Y justo por esa calle estaba pasando el Santísimo Sacramento. Era Corpus Christi, y el católico se puso de rodillas, como tiene que ser. El musulmán se quedó sorprendido. Pasó la procesión del Santísimo Sacramento, y el católico se levantó. Y el musulmán, muy molesto, le dice: "Oye, tú estás loco, ¿por qué te has puesto de rodillas delante de ese trozo de pan?". Y el católico le dice: "Ahí está Jesús, ahí está Dios, por eso me he puesto de rodillas". Y el musulmán le dijo: "Tú estás loco, ¿cómo se te ocurre que Dios, el Omnipotente, el Todopoderoso, el Infinito, va a estar escondido en un trozo de pan? ¡Está loco!". Y el católico le dijo: "Veo que tú tienes una gran idea de la omnipotencia de Dios, pero no tienes ni idea del amor de Dios. Si Dios está realmente presente en la Eucaristía, es por amor". Queridos hermanos, celebremos nuestra fe eucarística, celebremos el amor de Dios.

A quien se adora, solo a Dios. Nosotros somos adoradores de la Eucaristía porque la Eucaristía no es "algo", es "alguien": es Jesucristo, nuestro Señor, nuestro Dios, Dios con nosotros. Por eso nos ponemos de rodillas en el momento de la consagración, y el que no puede, hace una venia profunda. El año 2004, San Juan Pablo II tuvo su último Corpus Christi. San Juan Pablo II, prácticamente ya estaba en los últimos momentos de su vida, estaba su salud muy deteriorada, iba con andador. Y en esa solemnidad del Corpus Christi, cuando se expuso el Santísimo, él quiso arrodillarse. Y las personas que estaban a su lado le decían: "Oh, Santo Padre, no, no va a poder hacerlo". Él dijo: "Si tengo que arrodillarme, no puedo hacerlo, pero comenzó a decir: 'Ahí está Jesús, ahí está Jesús, ahí está Jesús. Quiero arrodillarme'".

Queridos hermanos, ante Jesús Eucaristía tenemos que ser adoradores. Pero si nos ponemos de rodillas ante Jesús Eucaristía, vamos a estar de pie ante las ideologías. Cuando el hombre se pone de rodillas delante de Dios, está de pie ante tantos problemas y, con la fuerza del Espíritu Santo, los supera. Saquemos el firme propósito de ser verdaderos adoradores de la Eucaristía.

El tercer verbo: bendecir. Nosotros celebramos nuestra fe eucarística, adoramos la Eucaristía y recibimos la bendición de Jesús Eucaristía. Hoy, en esta solemnidad del Corpus Christi, luego de la Santa Misa, vamos a bendecir con el Santísimo Sacramento. Estamos viviendo un tiempo de purificación, un tiempo de cruz. Esta pandemia está trayendo mucho sufrimiento. Que no se nos olvide: Jesús Eucaristía nos bendice con la cruz, y la cruz es fuente de vida. Hoy recibiremos la bendición con el Santísimo Sacramento. Jesús bendice. Hoy no vamos a poder tener la procesión como hubiéramos querido. Hoy no vamos a poder ir bendiciendo a los fieles por las calles como hubiéramos querido. Pero, querido hermano, si tú eres eucarístico, tú tienes que ser una bendición para los demás. Quien tiene fe en la Eucaristía es una bendición para los demás. ¿Y cómo somos una bendición para los demás? Llevando paz.

En los primeros siglos de la Iglesia, uno de los nombres de la Eucaristía era "paz". Cuando los cristianos decían: "Vamos a celebrar la paz", era porque iban a celebrar la Eucaristía. Seamos una bendición para los demás y, de esa manera, todos los días será Corpus Christi. Erradiquemos, en primer lugar, de nuestra casa la pelea, los conflictos, las palabras hirientes, los gestos agresivos. Jesús Eucaristía se mete en nuestra vida y nos hace personas de paz.

Y el último verbo, ya para terminar, ¿cuál se acuerdan? Testimoniar. Queridos hermanos, quien celebra su fe eucarística, quien adora la Eucaristía, quien recibe la bendición de Jesús Eucaristía, luego, ahí donde está, refleja a Cristo. ¡Qué importante es el testimonio! Conozco que una persona es eucarística por su vida, sobre todo porque practica la caridad. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica que uno de los efectos de la comunión sacramental es la caridad fraterna. San Juan Crisóstomo decía lo siguiente: "Me parece muy bien que te preocupes de que los manteles que cubren el altar estén muy limpios y bonitos, pero también deberías preocuparte de ese desnudo que está en la puerta del templo, porque el mismo que dijo 'Tomad y comed, esto es mi cuerpo', 'Tomad y bebed, esta es mi sangre', ese mismo ha dicho: 'Tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, estuve desnudo y no me vestisteis'".

Queridos hermanos, se tiene que notar nuestra fe eucarística con un testimonio de caridad. El año 1996, entraron unos guerrilleros a un seminario en Burundi. ¿Qué pasaba en Burundi entonces? Había una guerra civil entre hutus y tutsis, se estaban masacrando, fue un gran genocidio. En este seminario, todos los días se celebraba la misa. Habían 40 seminaristas, habían hutus y tutsis, y se llevaban bien porque eran eucarísticos, se querían, eran hermanos en Cristo. Entraron los guerrilleros juntos, convocaron a los 40 seminaristas y les dijeron: "Los hutus se pueden ir, a los tutsis los vamos a matar". ¿Saben ustedes lo que hicieron los seminaristas tutsis? Dijeron: "No nos vamos, ellos son nuestros hermanos". Y todos murieron, todos fueron masacrados en este seminario. Se vivía bien la misa, por eso se amaban como hermanos.

Queridos hermanos, hoy le pedimos a la Virgen Santísima que nos ayude a practicar estos cuatro verbos: celebrar nuestra Eucaristía, adorar a Jesús Eucaristía, ser una bendición para los demás porque Jesús Eucaristía nos bendice, y testimoniar con nuestra vida el amor de Cristo.

Termino con una pregunta con premio. Quien responda correctamente, desde aquí, una bendición potente que se va a desmayar. ¿Cuál fue la primera procesión del Corpus Christi? ¿Quién me dice? ¿Saben cuál fue la primera procesión del Corpus Christi? La Visitación de Nazaret hasta Ein Karem. Hay 152 kilómetros. María ya está encinta, es la primera custodia de la humanidad, y va en procesión caminando o montada en un burrito hasta Ein Karem para llevar la bendición a Santa Isabel y a San Juan Bautista. Decía el sanguinario doctor de la Iglesia que la mayor alegría que le podemos dar a la Santísima Virgen María es llevar a Cristo en nuestro pecho. Hoy le pedimos a la Virgen Santísima que nos ayude a todos a ser sagrarios vivos, a adorar a Jesús Eucaristía, a celebrar con fe y amor la Eucaristía, a dejarnos bendecir por Jesús Eucaristía para ser una bendición para los demás, y a testimoniar a Cristo en nuestra vida. Que así sea.