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Luis Mateos Bernard Cernú Davidón, que nace un 21 de septiembre de 1902 en Sevilla, tiene 9 años cuando por mediación de sus dos hermanas llega hasta sus manos la obra poética de Gustavo Adolfo Becker. Un encuentro nada casual, fundado en el reciente traslado de los restos mortales del poeta romántico a Sevilla, y que sirve de aliento a la incipiente vocación literaria de Luis Cernuda.
Corren los años iniciales de la primera década del siglo XX, y a esta atracción inicial hacia la poesía se añade el hecho de cursar estudios de secundaria en los padres escolapios de la capital sevillana. Acontecimiento que no deja de ser azaroso y meramente trivial sin el que ha de ser su maestro de retórica, Antonio López, no hubiera encontrado el futuro poeta Cernuda la figura que le hace descubrir por vez primera las formas básicas de la expresión poética.
Enormemente influida por estas dos experiencias iniciáticas con la poesía, la formación del joven Cernuda se ve determinada por un hecho crucial que marca su relación próxima con el mundo: la convivencia familiar. Regido por la severidad de un padre instruido en la disciplina castrense, el ambiente familiar en el que se desarrolla la infancia de Cernuda le conduce a encontrar en la soledad y el aislamiento refugios íntimos en los que cimentar una existencia introspectiva que luego habrá de proyectar en su poesía.
El entorno familiar en el que nace Luis Cernuda le condicionó poderosamente. Lo conocemos por el famoso poema "La familia", en la que habla de un padre adulto, severo, de una madre caprichosa y de unas hermanas, eh, a veces amargadas y tristes, ¿no? Eh, efectivamente, su padre era militar, había nacido en Puerto Rico y llegó a Sevilla, donde se casó con Amparo Vidón, que era su madre. Y efectivamente, la presencia del padre militar pudo condicionar por su dureza los modos y comportamientos de Luis Cernuda.
Pero hay otro hecho que también tiene importancia: el hecho de haber tenido dos hermanas, en ningún hermano, y las dos con bastantes años más que él, por lo menos para la diferencia de la edad en la infancia, pudieron hacer de Cernuda un niño solitario, retraído y que efectivamente acentuara ese sentimiento de individualidad, de particularidad e incluso su visión, hm, ante el mundo y ante las cosas. Estuvo muy condicionada por ese ambiente, por ese entorno. Él siempre dijo que había reaccionado, que había vivido por reacción al medio en el que se encontraba, en su familia, en la casa paterna. Él había reaccionado y además no se lo había reaccionado ante ese medio, sino que había procurado una especie también de doble situación. Por una parte, tenía una enorme vocación para pasar desapercibido y para ser rebelde a la vez, ¿no? Esa, eso yo creo que además lo define su personalidad siempre, ¿no? Una especie de esa mezcla de discreción y de agudeza y de carácter insobornable, ¿no? Que va a estar presente en toda su vida.
"La casa familiar, el nido de los hombres, inconsistente y rígido. Tal vidrio que todos quiebran, pero nadie dobla." Yo creo que Cernuda no fue tan infeliz en su infancia, como dice después, en un poema que escribe en Inglaterra que se titula "La familia". Lo escribe el año 1941, es un poema demoledor, ¿no? Y dice: "Era la cabecera del padre adusto, la madre caprichosa estaba enfrente con la hermana mayor imposible y desdichada, etcétera." O sea, no puede ser una visión más negativa de la familia. Pero, sin embargo, eh, sabemos que el niño, el joven Luis Cernuda no fue tan desgraciado. Lo sabemos por "Ocnos", que es una especie de autobiografía escrita en poemas en prosa. Entonces, el dato habría que tomarlo como todo en Cernuda, es decir, de una manera relativa. Pues Cernuda varía su opinión no solamente sobre la familia, sino sobre los amigos, las ciudades, su país, etcétera.
Concluido su tránsito por el colegio hispalense, Luis Cernuda inicia en el otoño del 19 los estudios de derecho en la Universidad de Sevilla. Lo que no espera el joven Cernuda es que un nuevo encuentro impulse definitivamente su vocación poética. En este mismo año ingresa en la Universidad Sevillana el catedrático de historia de la lengua y literatura españolas, Pedro Salinas.
Considerado como uno de los más destacados poetas de la época, Salinas, a través de las tertulias literarias que lleva a cabo con sus alumnos, entra en contacto con Cernuda, al que inicia en el estudio y la lectura de los grandes poetas clásicos españoles, así como la obra de los autores modernos de la literatura francesa.
"No sabría decir cuánto debo a Salinas, a sus indicaciones, a su estímulo primero. Apenas hubiera podido yo, en cuanto poeta, sin su ayuda, haber encontrado mi camino." Luis Cernuda ha reconocido que la aportación de Salinas fue imprescindible para que él llegara a ser poeta. Eh, es verdad que Cernuda conoce y trata a Salinas más intensamente después de haber terminado el curso de literatura que se hacía en el preparatorio de derecho, eh, que luego posteriormente habrá una especie de tertulia en torno a Pedro Salinas y que Pedro Salinas no solo le recomendará y le facilitará en ocasiones los libros para la lectura de los clásicos españoles, sino que será también el que le pondrá en contacto con la poesía del simbolismo francés y la poesía francesa del momento.
Yo creo que fue determinante, e incluso a pesar de que un malentendido, creo yo, "Perfil del aire" iba dedicado a Pedro Salinas. Luis Cernuda se lo envió a Salinas y Salinas tardó en acusarle recibo del libro y Cernuda lo interpretó mal y a partir de ahí se va distanciando de Salinas, ¿no? Pero yo creo que Cernuda, incluso a pesar de eso, siempre reconoció la importancia decisiva que había tenido alguien como Pedro Salinas en el impulso de su propia creación poética.
En el año de su licenciatura, 1925, es cuando Luis Cernuda, además de conocer a Juan Ramón Jiménez, ve publicada una amplia selección de sus primeros versos en "Revista de Occidente". Desde entonces y hasta abril de 1927, Cernuda trabajará en lo que ha de ser su ópera prima lírica, "Perfil del aire".
Gracias a la intercesión de Pedro Salinas, la revista malagueña "Litoral" publica como cuarto suplemento "Perfil del aire". El primero de los poemarios de Cernuda encuentra un demoledor juicio de la crítica literaria del país, que lo considera alejado de los ritmos de la modernidad, así como un trasunto de la poética de Jorge Guillén.
"Pero lo que más me dolió fueron las cortas líneas evasivas con las cuales Salinas me acusó recibo." Efectivamente, la publicación en 1927 de "Perfil del Aire" como cuarto suplemento de "Litoral", obra en la que Cernuda tenía muchas expectativas y que él esperaba que fuera acogida muy positivamente, al no ser así, al encontrar una cierta crítica adversa que por un lado subrayaba la conexión de la poesía de Cernuda con la de Jorge Guillén, indicando en este caso una cierta falta de originalidad y por otro lado, eh, criticaba también las formas que había adoptado en "Perfil del aire", el uso de la décima, etcétera, indicando que era una poesía poco moderna. A Luis Cernuda le condicionó mucho, muy poderosamente. Tanto es así que ese resentimiento lo acompañó hasta el final de su vida. Eh, le llevó incluso a desarrollar algo que él decía: "Si critican algo en ti y tú te reconoces en ello, afírmalo." Y por eso él, efectivamente, después de "Perfil del aire" escribe "Égloga", "Elegía" y "Oda" como diciendo: "Dicen que soy muy clásico. Pues ahí tienen más clásico todavía."
Con las adversas críticas publicadas hacia su primera creación poética, "Perfil del Aire", no se da por clausurada la panoplia de acontecimientos que conducirá al poeta sevillano a alejarse de los criterios que rigen la creación poética de la época en España. El homenaje que se tributa a la figura del poeta clásico Luis de Góngora en diciembre de 1927 hace más ostensible el distanciamiento entre Cernuda y sus coetáneos. Pese a la lectura de algunos de sus poemas en este homenaje, Cernuda se siente excluido de la celebración, considerando una afrenta personal semejante olvido.
En la celebración del tricentenario de Góngora, al que, por cierto, Cernuda tiene un poema hermosísimo, eh, en el que también él se retrata de algún modo, pues no sabemos si se le marginó o no se le marginó. Lo cierto es que él no aparece en la famosa foto de la nómina del 27 de los que estuvieron en el acto organizado por el Ateneo de Sevilla, pero sí es cierto que se leyó algún poema suyo. Quizás en ese momento sería más bien por su timidez o por su retraimiento, por lo que él no aparece tan ostensiblemente en la celebración del tricentenario de Góngora. Pero yo creo que fue mucho más su experiencia negativa con la crítica a "Perfil del Aire", lo que le condicionó también en su distanciamiento de alguna gente como incluso de Pedro Salinas y en su reacción posterior.
Aquel grupo de escritores que celebra el tricentenario de la muerte de Góngora adquiere la denominación de Generación del 27, grupo literario también conocido como Generación de la Amistad, en el que se incluye a un Luis Cernuda, cuyo estricto sentido de la amistad le impide perdonar la afrenta sufrida en el encuentro gongoriano. Las malas relaciones con Jorge Guillén y Dámaso Alonso no le coartan, por el contrario, para establecer estrecha amistad con Federico García Lorca y Vicente Aleixandre. Es la época en la que el poeta sevillano despliega toda su frustración interior en "Égloga", "Elegía" y "Oda", escritos que conforman su segundo poemario.
Cernuda era un hombre muy peculiar. A él no le gustaba que dijeran que él era difícil, que tenía un carácter difícil, pero lo cierto es que era muy retraído, que tenía un sentido muy recto, muy ético del comportamiento y tenía un sentido muy profundo de la amistad. Por tanto, era fácil defraudarle. Una vez más, el problema entre la rareza y el deseo. Cuando cualquiera de estos amigos hacía cualquier comentario, escribía cualquier cosa que a él no le gustaba, él se distanciaba seriamente, ¿no? Incluso ya sabemos la anécdota de cuando Dámaso Alonso escribe sobre Lorca, al poco de la muerte de Lorca, y le llama "mi príncipe". Cernuda es muy cruel con Dámaso Alonso, al que le llama incluso "sapo", ¿no? Dice, como un sapo puede hablar de un príncipe. Él tuvo unas relaciones difíciles con sus compañeros de generación, excepto Vicente Aleixandre, hay que señalarlo, eh, y Lorca, pero con Lorca no seguiría relacionándose posteriormente. Pero esa distancia se debe quizás en parte a su carácter y quizás también en parte al carácter arbitrario de muchos de los hombres del 27. No hay que olvidar que cuando a veces situamos en escenarios distintos la ruptura de Juan Ramón Jiménez con la gente del 27, en muchos casos Juan Ramón también tenía razón y no la tenían Salinas o Guillén o Dámaso o Alonso. Hay una parte imputable al carácter de Cernuda y una parte imputable también a las operaciones y a las maniobras de alguno de estos compañeros suyos de generación.
Destacada mención merece la tensa relación establecida entre Luis Cernuda y Jorge Guillén. Significativamente influido en sus comienzos por la poética de Guillén, Cernuda, luego de la calificación de su primer libro de poemas como "triste remedo" de los versos del poeta vallisoletano, inicia un proceso de negación de estas originarias señas de identidad. Esta actitud de Cernuda se manifiesta diáfanamente cuando el poeta decide refundir en "Primeras poesías" el texto original de "Perfil del Aire", eliminando o modificando ciertos poemas en los cuales se trasluce más el tono guilleniano.
Cernuda admiraba enormemente a Jorge Guillén, al primer Jorge Guillén, al Jorge Guillén de "Cántico", de la primera edición de "Cántico", pero a la vez que lo admiraba y que escribió su primer libro, "Perfil del Aire", primer libro de Cernuda, estaba enormemente influido por Jorge Guillén. Pero cuando la crítica le señaló a Cernuda que la influencia de Jorge Guillén era muy visible, Cernuda no aceptó esa crítica y no lo aceptó en ningún momento de su vida, ¿no? La verdad que pienso que hubiera sido fácil y que en un momento dado hubiera dicho: "Bueno, pues sí, tuve influencia en mi primer libro de Jorge Guillén, luego pues he seguido evolucionando y encontrando mi voz por otro camino." Pero no. Cernuda se negó, se negó a esa influencia hasta el final de sus días y le obsesionó el que le criticaran por esa influencia. Tanto que cuando vuelve a editar los poemas de "Perfil del aire", si uno comprueba y coteja la los poemas de "Perfil del aire" con lo que él llama luego "Primeras poesías" para el conjunto de su obra, la verdad que lo que ha quitado son las pistas que le conducen al lector a la poesía de Jorge Guillén.
Con el fallecimiento de su madre en 1928, Cernuda siente la pulsión de evadirse de la ciudad que lo ha visto crecer. Málaga y Madrid son lugares de paso para el poeta hasta su llegada a la ciudad francesa de Toulouse. Allí trabaja como lector de español, labor facilitada por la relación que aún le une a Pedro Salinas. Pero si la estancia en tierras francesas satisface el quehacer literario de Cernuda, es gracias al contacto que el poeta establece con la poesía surrealista.
Básicamente, desde el 29 hasta el 31, 32, eh, fue una época importante en su poesía, no solo para dar como consecuencia esos dos libros, "Un río, un amor" y "Los placeres prohibidos", sino para condicionar o para potenciar su escritura posterior. Cernuda, que lee ya desde la época en la que está escribiendo "Égloga", "Elegía", "Oda", a muchos surrealistas, a Éluard, a Bécaud, por supuesto a Breton, va a vivir también muy directamente ese contacto. Recordemos que en el año finales del 28, cuando él ya se va de Sevilla y parte del año 29, él está en Toulouse como lector. Él va a visitar París, él conoce bien la lengua francesa y va a tener un contacto intenso con el surrealismo.
Pero su surrealismo para Cernuda fue no solo una voluntad de transgredir las convenciones de la escritura y por tanto de incorporar una escritura que nunca llegó a ser escritura automática y un surrealismo muy peculiar en Cernuda, pero también es una pauta para su impulso en la transformación de la vida, de las costumbres, etcétera. Como se ha dicho, la rebeldía de Cernuda se canaliza magníficamente a través del surrealismo y tiene una gran importancia en su formación.
La experiencia surrealista de Cernuda fue muy importante. Él traduce, por ejemplo, a Éluard, pero es una importancia relativa. En su surrealismo, en él fue breve, no fue tan intenso ni tan fuerte como en Vicente Aleixandre. ¿Por qué? Porque fue un trampolín para manifestar su deseo. El contacto con el movimiento surrealista sirve a Cernuda para liberarse de las ataduras morales impuestas por una sociedad como la española. La libertad de conciencia del surrealismo invita al poeta a expresar sin amaños su condición homosexual, especialmente debido a la identificación sentida con la poesía de André Gide. De esta época son sus siguientes escritos: "Un río, un amor" y "Los placeres prohibidos", de pronunciada inspiración surrealista y temática amorosa.
"Con él su vida entera coincidía, toda promesa y realidad iguales." Cernuda vive su homosexualidad como una parte de su carácter y de su propia condición con la que se reconcilió, entre otras cosas, a través de la lectura de Gide. Y efectivamente, es un componente poderoso para rechazar los modos, las costumbres, la hipocresía de una sociedad burguesa que no admitía esos amores prohibidos, como él les llamará en su tercer libro. Por tanto, yo creo que es un ingrediente, pero un ingrediente más, entre otros muchos ingredientes. Quizás el momento en el que Cernuda va a reconocer públicamente su homosexualidad en su propia escritura con "Un río, un amor" y "Los placeres prohibidos". También es importante en él la rebeldía propia del momento del movimiento surrealista. Por tanto, yo creo que sí fue un elemento poderoso que le hizo especialmente consciente de su diferencia, del rechazo que en ciertos ambientes podía haber hacia su persona y hacia su creación poética, pero es un elemento más entre otros.
Cernuda descubre, cuando es un joven, un adolescente, eh, descubre que es poeta porque su profesor de retórica le manda que hagan poemas y se lo elogia en clase. A veces un elogio es muy impertinente y esto hace que los compañeros de Cernuda se rían un poco de él y digan: "Este es poeta, es diferente." Al mismo tiempo se da cuenta de que es homosexual y entonces nace en él la poesía y el sexo como una marginación. Es poeta y es homosexual y lo descubre al mismo tiempo.
Dando continuidad a una afición que tiene inicio en las salas de proyección sevillanas, Cernuda, en esos años de estancia en tierras francesas, no deja de profesar una especial fascinación por el cine de la época. En particular, el poeta fija en la galanura exhibida por los grandes actores del cine hollywoodiense un canon estético a seguir.
Cernuda tuvo verdadera pasión por el cine, no solo por el cine mudo, sino ya a partir del año 29 por el cine sonoro y le seguiría viendo cine sonoro. Quizás efectivamente la mayor influencia del cine sobre Cernuda se da en el periodo del 26 al 32, que coincide además con la etapa final del cine mudo y el inicio del cine sonoro. Él va a tomar técnicas y procedimientos cinematográficos en sus poemas, temas del cine. Él incluso va a incorporar en su propia estética tan dandy elementos que vienen de sus actores preferidos, como es el caso de Douglas Fairbanks, como el caso de George O'Brian. Y sabemos porque lo ha confesado, que algunas de sus algunos de sus poemas, sobre todo en la etapa surrealista de "Un río, un amor" y "Los placeres prohibidos", tienen como trasfondo el nombre de películas. Es el caso de "Nevada" o "Amanecer", eh, perdón, de "Nevada" o "Sombras blancas", que tiene es un juego con "Sombras blancas en los Mares del Sur", una de las primeras películas sonoras.
Esta relación vicaria con los intérpretes del celuloide de la época entronca en Cernuda con el florecimiento de una cuidada concepción estética de la apariencia externa. En el poeta sevillano, el dandismo no tiene como finalidad la presunción, sino que encuentra sentido en la creación de un muro de aislamiento que le permita abstraerse de la mirada ajena y sentirse seguro en el cultivo de la soledad.
Se ha escrito mucho sobre la dimensión del dandismo en Cernuda, que conecta ya también con toda la estética del dandismo desde Baudelaire y de la poesía simbolista francesa. Y se ha dicho también en muchas ocasiones que era más bien una máscara que le permitía al trazar una imagen tan definida distanciarse y mantener su sentimiento de soledad y de aislamiento. Alguien incluso lo ha puesto en contacto con hasta sus propias formas de dar la mano, en la que a la vez aproximaba y separaba, mantenía distancia a su interlocutor. Creo que son elementos que forman parte de una personalidad muy rica, muy compleja, a veces contradictoria, eh, que tenemos en el testimonio de Gil Albert, que decía que prefería hablar de temas aparentemente triviales como la estar de moda que de temas literarios. Yo creo que todo eso forma parte de su pose y de su mundo y que solo en la medida en que tiene algún reflejo, pero ya siempre con una dimensión mucho más ética, mucho más profunda, eh, en su poesía, tienen realmente interés en el caso de Cernuda.
En el espacio de mañana, también dedicado a la conmemoración del centenario del nacimiento de Luis Cernuda y bajo el título "Realidad, el exilio real", realizaremos un recorrido por distintos aspectos de la vida del poeta sevillano, como el concerniente a su exilio político, así como nos adentraremos en los distintos temas que conforman la obra poética de Luis Cernuda. Ah. Oh.