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Historia de un Pais Capitulo 17 El Cordobazo

Pepito Perez27:03

Transcription

[Música] [Música] La noche del 28 de junio de 1966, un golpe de estado derrocó al presidente constitucional Arturo Umberto Illia y designa en su lugar al general Juan Carlos Onganía. Onganía es un militar nacionalista de formación cristiana que desde principios de la década del 60 lidera una facción de las fuerzas armadas conocida como el Bando Azul. Los Azules, en sus comienzos, proponían la defensa de las instituciones democráticas y la no injerencia de las fuerzas armadas en asuntos políticos.

[Música] Pero para mediados de la década del 60, la confianza de los Azules en el sistema democrático disminuye y su anticomunismo crece de forma desmesurada.

[Música] Su gobierno, autodenominado "Revolución Argentina", tiene como principal objetivo cambiar de raíz el sistema político del país y poner un corte definitivo a las actividades del peronismo y el comunismo.

[Música] Con este fin, la dictadura de la Revolución Argentina proscribe a todos los partidos políticos, cierra el Congreso, interviene las universidades nacionales y prohíbe todas las agrupaciones políticas estudiantiles. Desde el momento de su asunción, los ideólogos de la Revolución Argentina presentan un programa de gobierno al que dividen en tres tiempos: el tiempo económico, destinado a reconstruir la economía; el tiempo social, consagrado a reordenar la sociedad de acuerdo a lo que ellos consideran las bases occidentales y cristianas; y el tiempo político, dedicado a cambiar de raíz el sistema político, desplazando a los partidos tradicionales del lugar central para dar paso a nuevas formas de participación ciudadana.

Con el fin de poner en marcha el tiempo económico, el ministro de economía de la Revolución Argentina, Adalbert Krieger Vasena, presenta un plan de desarrollo industrial sostenido principalmente por el capital extranjero.

[Música] Al poco tiempo de asumir, Krieger Vasena devalúa la moneda en un 40% y congela los salarios por un plazo de 20 meses. Al mismo tiempo, el gobierno suspende las paritarias, elimina los subsidios a las economías regionales y procede a despidos masivos en la administración pública.

[Música] Esta política económica atrae rápidamente nuevas inversiones del extranjero, pero perjudica seriamente al sector obrero. Debido a la eliminación de los subsidios, gran parte de los ingenios azucareros de la provincia de Tucumán se ven obligados a cerrar, dejando sin empleo a miles de trabajadores. Lo mismo sucede con muchas empresas de capital nacional que, al no poder competir con sus pares extranjeras, quiebran.

[Música] Si bien las políticas de ajuste de Krieger Vasena no son nuevas, por primera vez hay un régimen autoritario dispuesto a llevarlas hasta las últimas consecuencias. A pesar de ello, el sindicalismo peronista, representado por los dirigentes Augusto Timoteo Vandor y José Alonso, intenta un acercamiento con el nuevo gobierno. Incluso el mismo Perón, todavía en el exilio, ve con buenos ojos a Onganía, a quien considera un militar cristiano, profesional y anticomunista con el que se puede llegar a entender.

Las esperanzas del peronismo en el nuevo gobierno duran apenas unos pocos meses. El plan de racionalizar los ferrocarriles y el cierre de los ingenios azucareros pone a la CGT en pie de guerra. A fines de febrero de 1967, los sindicatos peronistas idean un nuevo plan de lucha, cuya primera medida es declarar una huelga general.

[Música] La respuesta del gobierno es suprimir la personería jurídica del gremio azucarero, metalúrgico, textil, telefónico y ferroviario.

[Música] Los dirigentes más conciliadores intentan negociar con el gobierno, pero del otro lado solo encuentran silencio. Llegado marzo de 1967, los principales líderes de la CGT se encuentran entre dos fuegos: si se resisten a las medidas del nuevo gobierno, este cuenta con todo el poder para arrasarlos; si no se resisten, el mismo movimiento obrero tarde o temprano los va a empezar a cuestionar.

El conflicto interno de la CGT no tarda en estallar. Mientras los dirigentes tradicionales como Vandor y Alonso asumen una actitud pasiva, los sectores más combativos llaman a resistir los excesos autoritarios de la dictadura de Onganía. Entre estos últimos se destaca la figura de un dirigente del gremio gráfico, Raimundo Ongaro, quien será elegido como nuevo secretario general de la CGT.

[Música] La designación de Ongaro caldea los ánimos de los seguidores de Vandor, que se niegan a aceptar a la nueva conducción, por lo que deciden apartarse para formar otra CGT. De esta manera, el movimiento obrero argentino queda dividido en dos: por un lado, el sector combativo, que pasa a llamarse CGT de los Argentinos, su líder Raimundo Ongaro cuenta con el apoyo de la mayoría de los sindicatos del interior; por otro lado, el sindicalismo vandorista, menos crítico del gobierno, que mantiene la tradicional sigla de CGT.

A mediados de 1968, los intentos de control político y social de la dictadura de Onganía generan un profundo malestar en varios sectores de la población. Para esta época, una provincia argentina se convierte en uno de los principales focos del descontento.

[Música] Córdoba es la segunda zona industrial del país después de Buenos Aires. Gran parte de sus sindicatos responden a la CGT de los Argentinos y uno de sus líderes, Agustín Tosco, adquiere cada vez más relevancia a nivel nacional.

[Música] Además de ser un polo industrial, Córdoba también se distingue por su rica tradición universitaria y la activa militancia política de sus estudiantes. Pero la represión desatada tras el golpe del 66 hace que los principales líderes estudiantiles cordobeses deban seguir sus actividades desde la clandestinidad. El clima de persecución política y el recorte de las libertades comienzan a acercar posiciones entre líderes estudiantiles y dirigentes de la CGT de los Argentinos, quienes rápidamente tienden lazos de solidaridad entre sus organizaciones.

[Música] Para 1968, la alianza entre obreros y estudiantes es un fenómeno de trascendencia mundial. En mayo de ese año, una revuelta estudiantil sacude a la ciudad de París, lo que había empezado como una simple protesta en contra de una reforma educativa, en cuestión de horas se convierte en un rechazo al sistema político y social en su conjunto, que no tarda en ser apoyado por el movimiento obrero francés. Pocos meses después, en la Plaza de Tlatelolco, Ciudad de México, estudiantes y trabajadores se congregan para manifestar contra el gobierno. En las últimas horas de la noche, fuerzas militares y policiales inician una dura represión que termina desatando una masacre.

Llegado el año 69, el clima político de la provincia de Córdoba es de total efervescencia. Al descontento de los obreros y los estudiantes se suma el de la clase media, perjudicada en gran medida por el plan económico del ministro Bárcena. A principios de este año, un fuerte aumento en el impuesto inmobiliario termina de despertar la indignación de la población cordobesa. Por otra parte, y de manera imprevista, un sector de la Iglesia Católica, principal aliado del gobierno de Onganía, se convierte en un gran crítico de la dictadura.

A mediados de 1968, en la provincia de Córdoba, se lleva a cabo el Primer Encuentro Nacional de Sacerdotes para el Tercer Mundo. El Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo es una nueva corriente dentro de la Iglesia Católica que surge en apoyo a los postulados del Concilio Vaticano II y la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín. Los sacerdotes tercermundistas proponen la existencia de una iglesia con opción por los pobres y alientan a los creyentes a una mayor participación política para lograr lo que algunos llaman un socialismo cristiano. Este movimiento ha recibido con gran entusiasmo por varios sacerdotes argentinos, muchos de los cuales viven y trabajan en la provincia de Córdoba.

[Música] Es así que muchos estudiantes y trabajadores cordobeses, imposibilitados de hacer política por las vías normales, se encuentran en algunas iglesias de su provincia un lugar donde reunirse y discutir sus ideas.

[Música] En los primeros días de mayo de 1969, el clima político cordobés entra en combustión.

[Música] La mecha del conflicto la encienden los obreros de las empresas metalúrgicas, indignados por cobrar uno de los salarios más bajos del país dentro de su rubro.

[Música] Los trabajadores de la industria automotriz, afectados por las frecuentes suspensiones y la eliminación del sábado inglés, deciden sumarse a la protesta.

[Música] Su líder sindical, Elpidio Torres, busca el apoyo de Agustín Tosco, máximo referente de la CGT de los Argentinos en Córdoba. Por su parte, Tosco también entra en conflicto con el gobierno de la provincia. El anuncio de una privatización parcial de la EPEC, la empresa provincial de electricidad cordobesa, pone a su sindicato en pie de guerra. A Torres y Tosco se termina sumando Atilio López, secretario general del sindicato de transporte. Mientras el conflicto obrero cordobés crece de manera exponencial.

En la provincia de Corrientes, durante una protesta por el cierre de un comedor universitario, muere víctima de la represión policial el estudiante de medicina Juan José Cabral. La protesta de los estudiantes correntinos se extiende rápidamente a todo el país. En una de estas movilizaciones, en la ciudad de Rosario, pierden la vida los estudiantes Adolfo Bello y Luis Blanco. Al día siguiente, durante una marcha de silencio en su homenaje, estudiantes y miembros de la CGT de los Argentinos protagonizan un duro enfrentamiento con la policía rosarina. Debido a la intensidad de las manifestaciones, el 22 de mayo Rosario es declarada zona de emergencia. En cuestión de horas, los enfrentamientos entre los estudiantes y la policía recrudecen y el ejército decide ocupar la ciudad.

[Música] La situación puede ser controlada recién el día 28. Para este momento, en todo el país se habla del "Rosariazo". Mientras tanto, en la provincia de Córdoba, la protesta obrera y estudiantil no cesa. La represión ejercida por la policía termina con la instalación de barricadas en el Barrio Clínicas, tradicional barrio estudiantil de la capital cordobesa. Ante el agravamiento de la situación, desde Buenos Aires, la CGT de Vandor y la CGT de Ongaro acuerdan llamar a un paro nacional de 24 horas para el 30 de mayo. De forma paralela, los dirigentes de la CGT de los Argentinos cordobesa deciden iniciar la huelga un día antes.

48 horas antes de que esta empiece, Raimundo Ongaro, que viaja especialmente a Córdoba para participar de la huelga, es detenido por la policía. El 28 de mayo de 1969, pocas horas antes de la movilización, Agustín Tosco, Elpidio Torres y Atilio López llegan a un acuerdo con los estudiantes cordobeses. El día 29, obreros y estudiantes marcharán por las calles de la ciudad de Córdoba. Si bien lo harán en columnas separadas, el objetivo será el mismo: decir basta a la dictadura de Onganía.

La mañana del 29 de mayo no es una más en la ciudad de Córdoba. En la entrada de las principales fábricas se respira un clima de entusiasmo y agitación. La mayor actividad de la jornada se registra en el Barrio Santa Isabel, a la entrada de la planta IKA-Renault. Desde horas tempranas de la madrugada, Elpidio Torres, titular de SMATA, espera la salida de los trabajadores del turno mañana. Pasadas las once de la mañana, Torres, seguido por unos 4000 trabajadores, marcha hacia el centro de la ciudad por la Avenida Vélez Sarsfield, por la Avenida Colón. Los obreros de Luz y Fuerza, liderado por Agustín Tosco, marchan en dirección a la Plaza San Martín. En el trayecto, la columna de Tosco debe atravesar el Barrio Clínicas, el lugar donde se congregan los estudiantes.

Pasado el mediodía, las calles de la ciudad de Córdoba se colman de estudiantes y trabajadores que marchan de manera pacífica y organizada. La cantidad de asistentes supera largamente los cálculos de la policía, que establece un gigantesco cordón alrededor de la plaza principal para cerrarles el paso. Al acercarse los primeros manifestantes, la policía intenta repelerlos mediante el uso de gas lacrimógeno. Los estudiantes responden arrojando bombas caseras y bolitas de acero que entorpecen el paso de los caballos de la policía montada. Al escuchar los primeros disparos policiales, algunos trabajadores se despliegan por los barrios cercanos, donde son auxiliados por los vecinos, quienes les acercan palos, botellas y cadenas para poder defenderse. A pesar de la intensa represión, la columna principal continúa su avance e intenta ganar la plaza. El jefe del operativo da la orden de disparar sobre los manifestantes, lo que provoca la primera víctima fatal de la jornada: el obrero Máximo Mena. La muerte de Mena, lejos de dispersar la marcha, une más a los manifestantes, quienes arremeten a pedradas contra la policía. En cuestión de segundos, los alrededores de la plaza se convierten en el escenario de una batalla campal, por lo que la policía decide emprender una veloz retirada. A partir de este momento, la protesta pierde toda organización y se transforma en una rebelión popular.

[Música] A las 13 horas del 29 de mayo, en la ciudad de Córdoba, se respira un clima de guerra civil. Los comerciantes, asustados, bajan las persianas de sus negocios, mientras que los vecinos aportan colchones y muebles viejos para construir barricadas. En pocos minutos, las 150 manzanas que comprenden los barrios Alberdi, Nueva Córdoba, San Martín y Güemes se convierten en una zona liberada que las fuerzas del orden provinciales ya no pueden controlar.

[Música] Al caer la tarde, más de 50.000 personas se concentran en los barrios Clínicas y Alberdi. En lo alto de los edificios civiles, armados con pistolas, escopetas de caza y bombas molotov, se aprestan a resistir el embate de las fuerzas militares. Para esa hora, el Tercer Cuerpo del Ejército se prepara para tomar la ciudad. Se hicieron las 13 en la ciudad de Córdoba, en la avenida principal que da acceso al radio de la ciudad capital, en momentos en que hace una entrada el ejército para hacerse cargo de la situación de la ciudad. Estas son efectivos de la Escuela de Tropas Aerotransportadas al mando del general Carcaño, que hace algunos minutos han salido de la unidad en la que están asentados para, cumpliendo instrucciones del comandante del Tercer Cuerpo, asaltar la ciudad, hacerse cargo de la situación en la ciudad de Córdoba, es decir, se ha planteado una situación similar a la que se produjera hace unos días en la ciudad de Rosario. Estos son los efectivos de la Escuela de Tropas Aerotransportadas.

Con la llegada de la noche, la resistencia popular continúa en barrios como el San Martín y el Nueva Córdoba. La situación se hace incontrolable. Pasada las 23, un apagón provocado por militantes del sindicato de Luz y Fuerza cubre de sombras la ciudad por el lapso de dos horas. El ejército queda totalmente aislado e incomunicado. En medio de la oscuridad, la única luz que alumbra las calles de Córdoba es la de las fogatas y los autos incendiados. Recién a la una de la madrugada los militares logran restablecer la luz eléctrica. La rebelión comienza a ser controlada. Las tropas de infantería realizan detenciones a mansalva y ultiman a varios de los tiradores civiles apostados en los edificios y terrazas.

Llegado el 30 de mayo, Córdoba es una ciudad ocupada.

[Música] Tanques de guerra recorren sus calles y cada una de sus casas y sus esquinas son, a los ojos de los militares, territorio enemigo. En el transcurso de la mañana, Agustín Tosco y Elpidio Torres son detenidos y, en menos de 24 horas, son juzgados por tribunales militares y condenados a varios años de prisión.

[Música] A pesar de que los daños materiales son similares a los de un terremoto, los vecinos en las calles viven la jornada como un triunfo. En cuestión de horas, toda una sociedad logró salir de la apatía y el terrorismo para pronunciarse contra un gobierno sostenido mediante la represión y la censura. Un gobierno que, después del Cordobazo, tiene las horas contadas. La tenacidad de la lucha popular obliga a las fuerzas armadas a replantear su estrategia y a pensar en una posible apertura política. De seguir por el camino de la represión, el riesgo de caer en el caos es mucho mayor.

El otro gran perdedor de la jornada es el sindicalismo vandorista, que ve fuertemente cuestionado su liderazgo. En los años siguientes al Cordobazo, aparecerán trabajadores que no solo cuestionarán al gobierno, sino también a sus propias dirigencias obreras. Esta nueva corriente sindical, que será conocida como clasismo, buscará una alianza entre trabajadores peronistas y militantes de izquierda con el fin de elaborar un proyecto socialista revolucionario.

[Música] El 30 de junio de 1969, un mes después del Cordobazo, Vandor es asesinado por una célula del Ejército Nacional Revolucionario, una de las primeras organizaciones guerrilleras de Argentina. Y mientras la violencia crece, Perón, desde el exilio, alienta a los sectores más combativos de su movimiento para debilitar aún más al gobierno de Onganía.

[Música] El Cordobazo inaugura una nueva etapa en la historia del país, signada por la violencia y la lucha popular, que quedará marcada para siempre en la memoria de los argentinos.

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