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4 Comunidad de vida y amor

Servicios comunitarios21:33

Transcription

Qué tal hermanos. Yo soy el Padre Rafael Alejandro del Toro Mendiola, sacerdote, gracias a Dios, desde hace diez años. Y con mucho gusto voy a compartir con ustedes este siguiente tema de preparación para el Sacramento del matrimonio, que ustedes han decidido recibir. Espero, pues, que quede muy claro lo que aquí reflexionemos y que sea, pues, en servicio de este Sacramento que ustedes, con la gracia de Dios, van a tener en sus vidas.

El tema que hoy nos ocupa es ese que puedes ver en la diapositiva: "El matrimonio, comunidad de vida y de amor". Lo primero, hermanos, tiene que quedar muy claro: los seres humanos somos seres sociales. Todo el tiempo estamos dependiendo de alguien o estamos en contacto con otras personas. Con el de la tienda que te conoce y que tú conoces y con quién platicas cada que vas a comprar algo. Con el del camión, que a lo mejor en varias ocasiones te encuentras cuando vas a trabajar. Y, por supuesto, con mayor razón con tu familia. Somos seres en constante comunión, en constante trato. Solemos agruparnos, ¿para qué? Pues para ayudarnos entre nosotros, para satisfacer ciertas necesidades, por ejemplo, la seguridad, la autoestima, la ayuda mutua, ayudarnos a compartir conocimientos, compartir lo que tenemos y recibir de los demás, qué sé yo. Estamos, pues, como les digo, en frecuente, en constante trato con las personas que nos rodean.

Pues el matrimonio, siendo formado por dos personas distintas, con dos historias diferentes, gracias al sacramento, estos dos individuos comienzan a hacer una comunidad. Ya no es la persona que conocía en la escuela, ya no es la compañera del trabajo. Es una comunidad. Dice el Papa Francisco, puedes ver ahí en la diapositiva, esta frase tan interesante: "El matrimonio es, en primer lugar, antes que nada, una íntima comunidad, comunión, común unión, dos personas, una comunidad conyugal de vida y de amor que constituye un bien para los mismos esposos". El matrimonio es una comunidad. No son dos seres agregados, no es un grupo, es una comunidad de vida y de amor. Vamos a ver más adelante qué significa esto de vida y de amor en el matrimonio.

El hombre y la mujer se casan en el Señor. No es cualquier agrupación. No es "nos vamos a juntar para ser un trabajo". No es una unión donde Dios, donde el Señor está en medio de ellos, llamados a vivir una íntima comunión, estableciendo una donación. Donar quiere decir regalar. Yo te doy mi persona, tú me das tu persona. Una donación personal. Lo que te doy es mi ser, mi persona, todo lo que soy: mi pensamiento, mi voluntad, todo lo que soy. Y total. En el matrimonio no se puede dar nada más una parte y la otra parte se la dejo a mis amigos, la otra parte se la dejo a mi familia. El matrimonio es una donación total. Yo soy tuyo, tú eres mía. Vamos a ver más adelante qué significa todo esto, pero ojalá nos vaya quedando muy claro estas dos partes esenciales del Sacramento que van a recibir: comunidad de vida y comunidad de amor.

Mis hermanos, el matrimonio es una vocación. Vocación viene del latín "vocare", que quiere decir llamado. El matrimonio es un llamado. Dios te eligió a ti, varón. Dios te eligió a ti, mujer, para unirse en el matrimonio, para juntos buscar la felicidad. Y vamos a ver más adelante la finalidad última del matrimonio, ¿cuál es? ¿Para qué se van a unir? Lo vamos a ver un poquito más adelante. El matrimonio, pues, es una vocación. Que te quede muy claro, es un llamado. Dice el profeta Jeremías: "Desde el vientre materno ya me conocías". Dios, desde el vientre de sus padres, de su madre, ya los conocía y los eligió para esta vocación tan hermosa. Esta vocación de amor es una vocación privilegiada, porque el amor goza de una distinción tan grande que es el único sentimiento del hombre que se convierte en Sacramento.

Más adelante, o quizá ya vieron el tema referente al matrimonio como Sacramento. Creo que lo van a ver más adelante. ¿Qué significa esto de que esta unión entre un hombre y una mujer sea un Sacramento? Lo verás en otra exposición, pero el amor es tan importante para Dios que lo elevó a la gracia, que lo elevó a la dignidad de Sacramento. Sacramento es algo que nos lleva a Dios. El esposo, la esposa, a través de su unión conyugal, caminan hacia el cielo, caminan hacia Dios. Por eso es tan importante este gracia que ustedes van a recibir el día de su boda. Y es una vocación tan grande, es tan especial el Sacramento del matrimonio, que se convierte en signo vivo del amor de Dios. Los esposos, al amarse, le están manifestando a la humanidad que Dios nos ama. Dice San Pablo en la carta a los Efesios: "Esposos, amen a sus esposas como Cristo ama a su Iglesia y se entrega por ella". Ustedes, al casarse, serán reflejos del amor de Dios en la sociedad. Por eso, hijos, hay que vivir esto que ustedes comenzarán a experimentar en el matrimonio, así como un llamado: "Dios me eligió para mostrar su amor en la sociedad".

Bueno, esta vocación, este matrimonio, se va a constituir, gracias al sacramento, en una comunidad de vida y de amor. Ya dijimos lo que significa comunidad: comunidad viene de comunión, común unión, dos personas buscando un mismo fin, dos personas a través de varios medios en unidad, buscando en este caso el cielo. Comunidad de vida y comunidad de amor. Y vamos a ver qué significa estas dos palabras: vida y de amor.

El matrimonio, bueno, como lo sabemos, está formado por un hombre y una mujer que se entregan, que se dan íntegra y completamente. Todo yo me doy a ti, todo yo me doy a ti, todo tú te me das. No tu íntegro, yo íntegro. Nos complementamos, nos complementamos. Por eso es una situación de vida, hermanos. No sé, la vocación a la medicina, un médico en cualquier momento que quiera puede dejar la medicina y dedicarse a otra cosa. Un maestro, cualquier profesionista. El matrimonio no. Los esposos no. Porque yo me doy íntegro, todo yo me doy a ti. Pero además, esto va a servir para complementarte y para tú complementarme. Por eso es algo de vida. Una profesión no atañe a la vida de la persona. Un hombre no deja de ser ser humano por ser médico o por ser maestro, arquitecto. No le cambia su esencia. El matrimonio sí. El matrimonio implica toda la persona. Por eso los esposos se comprometen, comprometen a compartir todo lo que son. En el aspecto corporal, por eso dice el libro del Génesis: "Serán los dos una sola carne". En el aspecto corporal, yo te pertenezco y tú me perteneces. En el aspecto afectivo, todo mi amor es para ti, todo tu amor es para mí. En primer lugar, mis hermanos, en el por el Sacramento del matrimonio, el primer lugar en el corazón de un hombre, después de Dios, tiene que ser su esposa. Y en el corazón de una esposa, después de Dios, tiene que ser su esposo. Después vienen hijos, los familiares. Primero Dios y luego tu cónyuge. Por eso es una entrega corporal, es una entrega afectiva, es decir, del corazón, y es una entrega espiritual, porque nosotros dos juntos vamos a buscar para alcanzar el cielo. Por eso, hermanos, porque el matrimonio es una comunidad de vida que implica toda mi persona, exige estas tres cosas: primero, compartir la vida diaria con el cónyuge. Compartir mi vida diaria con el cónyuge, no nada más en la noche cuando llegas a cenar y platicas de cómo te fue en el trabajo. Toda mi vida es tuya, mi trabajo es tuyo, mi cuidado con los hijos es tuyo, toda la vida es tuya, porque el Sacramento, lo he dicho ya, hace de los dos una sola carne. Mis problemas son tus problemas, tus alegrías son mis alegrías, mis triunfos son tus triunfos. Compartir toda la vida, hijos. Ustedes se van a casar para compartir todo lo que son.

En segundo lugar, compartir la intimidad sexual. Antes del matrimonio, el cuerpo de él es de él, el cuerpo de ella es de ella. Por el matrimonio se hacen una sola carne. Por eso el cuerpo de ella ya le pertenece a él y el cuerpo de él ya le pertenece a ella. En la intimidad sexual es el complemento perfecto entre dos seres humanos que se aman. Y eso se da, es lícito, gracias al Sacramento del matrimonio.

Y en tercer lugar, el compromiso de vivir juntos en afectuosa armonía. No se trata de vivir en la casa como dos bultos, en afectuosa armonía. Yo esforzarme porque tú seas feliz, tú te esfuerzas porque yo sea feliz. Respeto, trato, afecto, cercanía, compañía, cordialidad, valorarse el uno al otro, etcétera. Por eso, por ser una comunidad de vida, de mi existencia, se exigen estas tres cosas.

Dijimos: el matrimonio es una comunidad de vida. Ahora vamos a ver por qué el matrimonio es una comunidad de amor. Por supuesto, hermanos, el matrimonio es una comunidad de amor porque está basada en el amor. Un matrimonio no se puede dar por fines económicos. "Nos vamos a casar para juntar nuestro crédito de Infonavit". Ese matrimonio no es válido ante los ojos de Dios. "Nos vamos a casar porque ni modo salimos embarazados y nos están obligando a casarnos". Ese matrimonio no es válido ante los ojos de Dios. El matrimonio será tal cual en la medida que sea una comunidad de amor. Nos vamos a casar porque nos amamos, porque yo te amo y porque tú me amas. Por tanto, hermanos, por venir del amor y un amor que es humano, que es integral, que abarca toda la persona, tiene estas cuatro características:

Primero, unidad. El amor une, el odio divide. Lo he dicho ya. En el libro del Génesis, esa frase que puedes encontrar en la diapositiva: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne". Unidad. Ya lo he dicho bastantes veces. Casarse significa unirse y crear vínculos de amor. La unidad, pues, es la meta de los esposos.

En segundo lugar, la segunda característica del matrimonio es la indisolubilidad. "Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre", dice Jesús en el Evangelio de San Mateo. El matrimonio es para toda la vida. Por eso, cuando ustedes se casen, van a decir: "en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, amarnos y respetarnos todos los días de la vida". No dice "si tenemos estabilidad económica", no dice "si no tenemos problemas", no dice "si no tenemos enfermedades". Todo el tiempo. Por eso, hermanos, es tan importante el tiempo del noviazgo. Por eso es tan importante esta formación que ustedes están recibiendo, para que valoren, para que cotejen, para que caigan en la cuenta de si voy a estar dispuesto a entregarte toda mi vida, todo el tiempo, en todas las circunstancias de mi existencia.

La tercer característica del matrimonio, hermanos, es la fidelidad. El amor conyugal, por ser una entrega y donación total a la otra persona, no deja espacio en el corazón para otro ser. Si te estoy dando todo mi corazón, no puedo dar el corazón a alguien más porque ya es tuyo. No se lo puedo entregar a otra persona. Excluye absolutamente la posibilidad de entregarle el corazón a otro ser. Claro que no significa que no tengamos amigos, no significa que no vayamos con nuestros familiares, no significa que no se amen a los hijos. Claro, pero en primer lugar, mi persona es de la esposa, del esposo. Fidelidad.

Y la cuarta característica del matrimonio como Sacramento es la fecundidad. Los esposos se unen para dar vida. Los esposos se unen para formar una familia. Los hijos son la expresión, la culminación de este Sacramento del matrimonio, hermanos.

Siguiente puntito, también muy importante para compartir. Ustedes se van a casar a la Iglesia, quieren casarse con la bendición de Dios. Y les decía hace un momento que el matrimonio es una vocación. Y les adelanté un poquito: vocación ¿a qué? Aquí, en este punto, queda claro. Ustedes son llamados, vocación, llamados para esto que ves en la diapositiva: para la santidad. ¿Qué es santidad? El cielo. Ustedes fueron llamados por Dios para alcanzar el cielo. ¿Cómo? Juntos. Él tiene que ser escaleras para que ella pueda subir al cielo. Ella tiene que ser escaleras para que él pueda subir al cielo. No resbaladilla para irse al infierno. Él tiene que hacer todo lo que está de su parte para que ella alcance a Dios y viceversa. Ella con él. Ustedes se van a unir para buscar el cielo. Todo bautizado estamos llamados a la santidad. Y ustedes han decidido ser santos. Y, reitero, ser santos no significa volar, no significa hacer milagros o cosas extraordinarias. Ser santos quiere decir buscar el cielo.

¿Y cómo van a lograr esta santidad? Pues, mis hermanos, a través de la espiritualidad matrimonial. ¿A qué nos referimos con esto de espiritualidad matrimonial? Quiere decir vivir el Evangelio, vivir las enseñanzas de Jesús en su vida concreta. Jesús habló de fidelidad, Jesús habló de respeto al cuerpo, Jesús habló de la dignidad de la mujer, Cristo nos enseñó sobre el valor de los niños, Cristo nos enseñó el significado del trabajo, Cristo dejó muy claro lo que quiere decir la amistad. Pues la espiritualidad matrimonial consiste en que las enseñanzas de Jesús ustedes, cuando se casen, las apliquen en sus circunstancias concretas. Por ejemplo, Jesús habló del celibato de los hombres que no se casan para buscar el Reino. Eso no aplica a ustedes, porque ustedes no van a ser célibes, ustedes van a ser santos desde su matrimonio. Pero las cosas que el Señor enseñó, que la Biblia enseña, que aplican al matrimonio, eso, hermanos, quiere decir la espiritualidad matrimonial. Lo que decía hace un momento respecto a la vocación a la santidad: buscar el cielo juntos.

¿Cómo se va a alcanzar? ¿Qué características tiene esta espiritualidad matrimonial? Primero, es una espiritualidad de la unidad. Mantenernos unidos por Dios. "La familia que reza unida, permanece unida". Buscar la unidad en primer lugar, teniendo a Dios como centro. Si juntos van a Misa, si juntos hacen oración, si juntos rezan un misterio, qué sé yo, permanecerán unidos.

Segunda característica: espiritualidad de la fecundidad. Tomar conciencia de que Dios los ha llamado para formar una familia, para dar fruto, para ser fecundos, para dar amor a la sociedad. ¿Cómo? En primer lugar, a través de los hijos, pero también a través de su testimonio.

Tercero, una espiritualidad de la casa. ¿Qué quiere decir esto? Que la casa de ustedes sea una iglesia. Es decir, que en su hogar exista Dios. Dios está de manera especial, no únicamente, por supuesto. Dios está de manera especial en los templos porque las iglesias son lugares de oración. Pues los hogares cristianos tienen que ser lugares de oración, lugares de santidad, lugares donde se cuida el cuerpo, lugares donde se habla de Dios, lugares donde no hay rencor, hijos. Eso deberá ser su casa.

Una espiritualidad del cuidado y del consuelo y del estímulo. Cuando se cuidan entre los esposos, de que no tengan dificultades, cuando se ayudan en las enfermedades, cuando están al pendiente de los hijos, ya están caminando hacia el cielo.

Y por último, una espiritualidad de lo cotidiano. ¿Qué quiere decir esto? Decía una santa que la santidad consiste en hacer de manera extraordinaria lo ordinario de cada día. Si vas a hacer de comer, hacerlo por amor a Dios y por amor a tu familia. Si te tienes que levantar temprano para ir a trabajar, hacerlo por amor a Dios y amor a tu familia. Esa es la espiritualidad de lo cotidiano, de todos los días. En eso consiste, hermanos, la espiritualidad matrimonial. En eso consiste el esfuerzo por alcanzar el cielo.

¿Y de dónde se va a alimentar esta espiritualidad? Se va a alimentar de estas cuatro recomendaciones que se te dan en esta charla. En primer lugar, de la Palabra de Dios. Cuando ustedes se casen, les van a dar una Biblia. Por favor, no guarden la Biblia, no la pongan en un mueble para que la gente la vea. Lean la Palabra de Dios. Lean la Palabra de Dios. Ahí están todas las respuestas que ustedes necesitan para su matrimonio.

En segundo lugar, participar de los Sacramentos. Es muy triste que los recién casados van a su boda, comulgan y no se vuelven a parar al templo hasta que alguien los invita para ser padrinos de alguien. No, mis hermanos. Es recibir los Sacramentos frecuentemente. Confesarse, comulgar, ir a comulgar, ir a Misa los domingos, cuando se pueda entre semana, porque recibir los Sacramentos es recibir, sobre todo, el Sacramento de la Eucaristía, a Cristo en su corazón, el amor de Dios en su persona, y eso es alimento fuerte para que ustedes sigan adelante con su matrimonio.

Tercero, orar en familia. Bendecir los alimentos antes de comerlos, darle gracias a Dios porque nos dio un amanecer, agradecerle en la noche antes de acostarnos, qué sé yo. Oración frecuente, oración constante. Unos cuantos minutitos que le des a Dios no te van a quitar tiempo. Hazlo, verás resultados pronto.

Y por último, la espiritualidad matrimonial se alimenta del amor fraterno y solidario. Dice Jesús: "Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos". Los esposos que se aman en nombre de Dios están practicando la espiritualidad matrimonial. Los esposos que juntos salen de sus dificultades están practicando la espiritualidad matrimonial. Por eso, hermanos, pues, a esforzarse mucho por juntos alcanzar el cielo. Ese es el fin último de su matrimonio.

Adelante aparecerá una diapositiva donde se les indicarán las actividades que ustedes tendrán que realizar en su cuadernillo para después presentarlas en la parroquia donde estén tramitando su matrimonio.

Muchísimas gracias por su atención. Les deseo lo mejor en este proyecto que están por empezar. Que Dios sea su origen y que Dios sea su fin. Muchas gracias.