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HISTORIA DEL ARTE EN 10 MINUTOS (Y ALGO MÁS)

CARKI PRODUCTIONS14:07

Transcription

La humanidad ha hecho arte desde el inicio de su existencia hasta el día de hoy, sin descanso. Te lo cuento, pon atención, que empezamos desde el principio.

La primera vez que el ser humano se expresa artísticamente es en la prehistoria, hace 25 mil años. ¿Cómo lo hace? Pintando en cuevas imágenes de animales, de caza y de recolecta. Se conocen como pinturas rupestres y se encuentran en todos los continentes del mundo. También traían pequeñas esculturas, como estas las Venus. Se piensa que son dioses de la fertilidad por el tamaño exagerado de sus pechos, caderas y culo.

Y hay más. Ya en la prehistoria se levantan las primeras obras arquitectónicas. Cogen grandes piedras y hacen menhires, dólmenes y crómlechs. ¿Para qué? Para enterrar a sus muertos, pero probablemente también para fines astronómicos. Son los primeros pasos de la historia del arte.

A lo largo de los siglos siguientes, el arte se va desarrollando junto con las primeras civilizaciones, cada una con su propio estilo. Aquí, en Mesopotamia, por ejemplo, utilizan ladrillos de adobe para construir sus ciudades y, dentro, levantan zigurats, edificios escalonados con un templo en lo alto, como el de Babilonia. Para algunos, la torre de Babel de la Biblia. Junto a este, construyen los famosos jardines colgantes. ¡Imagínate qué fantasía!

Paralelamente, se desarrolla el imperio de Egipto. Lo de los egipcios es flipante y todo lo envuelve un toque de misterio. Para empezar, los jeroglíficos, una escritura compleja que no se descifró hasta hace dos siglos, gracias a la Piedra Rosetta. La arquitectura que hacen es colosal y, para que dure más, utilizan la piedra. Construyen enormes templos destinados a un dios en particular, para que sea su casa en la tierra. Al final de cada templo ponen un santuario con la figura del dios, al cual sólo pueden acceder los faraones y el sacerdote. Y también levantan tumbas. Primero las hacen así, y luego así, y al final las pirámides. Las principales: Keops, Kefrén y Micerinos. Su precisión matemática asusta y los misterios que esconden, aún más. No se sabe aún cómo se construyeron, pero olvídate de que lo hicieran esclavos.

Los templos y tumbas están decorados por dentro y por fuera de pinturas preciosas y coloridas. Pero mira qué curioso: las pinturas siempre siguen la ley de frontalidad, es decir, dibujan todo de perfil, menos ojos y hombros. Y también en la jerarquía de tamaños: el más importante siempre se dibuja más grande. Las esculturas que hacen son desde pequeñas a grandes y se ven estáticas e inexpresivas. Eso sí, chulísimas. La más famosa, la Esfinge de Giza. Pobre nariz.

Y atención, porque llegamos a la Antigua Grecia y con ellos a la cima de la perfección artística. Mira, para empezar, construyen templos adaptados a la dimensión humana, de forma simple y con columnas que van evolucionando: primero dóricas, y luego jónicas y, por último, corintias. Es la arquitectura perfecta. Al principio, los construían impecables, usando modelos matemáticos, pero algo no encajaba, porque el ojo humano los veía raros. ¿Qué hacen? Pues deformarlos para adaptarlos a las distorsiones del ojo. ¡Ojo! Una locura.

En escultura, lo mismo. Llegan hasta donde nadie antes. Crean el ideal de belleza escultórica y Policleto establece un canon: una persona tiene que ser 7 cabezas de esa forma. Hacen esculturas bellísimas, muy realistas, con cuerpos perfectos y un tratamiento de la anatomía increíble. La mayoría son inexpresivas, porque para ellos la contención emocional es una virtud. Y es que los griegos son tan buenos que su canon de belleza y su estilo arquitectónico se van a convertir en referencia a lo largo de toda la historia del arte, hasta hoy. Ya lo verás.

Seguimos con Roma, como sabes, el imperio más poderoso de la historia. Bien, Roma conquista a Grecia y asume su cultura y, por tanto, también su arte. No solo copia el arte griego, también lo mejora. Como en la arquitectura: imitan las construcciones griegas, pero sin obsesionarse tanto en las medidas. Lo que quieren es que sea una arquitectura útil y práctica, pero también bella. Construyen templos, pero también un montón de tipologías de edificios diferentes: mausoleos, termas para relajarse, teatros, anfiteatros y circos para entretenerse, arcos del triunfo y columnas para conmemorar victorias, calzadas y puentes, acueductos para trasladar el agua y basílicas, mega salas multiusos para reuniones de todo tipo. Acuérdate de ellas. Para la construcción de esas edificaciones incorporan el arco de medio punto, la bóveda y también la cúpula. Y los acompañan de pinturas, mosaicos y esculturas. Por cierto, los romanos son perfectos copiadores de la escultura griega, pero hacen algo nuevo: comienzan a hacer retratos realistas, sin idealizar. Así que si eres feo, pues te hacen feo. ¿Sabías que el Coliseo de Roma se inundaba para hacer batallas navales?

Seguimos. A partir del siglo I, en el Imperio Romano, nace una nueva religión: el cristianismo. Los cristianos necesitan sus lugares de reunión. Primero lo hacen en catacumbas, que las pintan. A esto se le llama estilo paleocristiano. Luego ocupan las basílicas romanas, ¿te acuerdas de ellas? Y por fin, empiezan a construir sus propias iglesias. Lo hacen basándose en esas basílicas, a las que añaden brazos, formando una planta con forma de cruz latina, como la de Jesús. Y así, la nueva religión trae un nuevo estilo de arte: el románico.

Estamos en el siglo X. Las iglesias están hechas con muros muy anchos para que duren. Eso no permite hacer ventanas grandes, solo pequeños vanos, por lo que el interior queda semi-oscuro, tenebroso. Además, se utilizan el arco de medio punto y la bóveda, como lo hacían los romanos. Las paredes de las iglesias las cubren por fuera de esculturas y por dentro de pinturas, creando símbolos: el Jesús Pantocrátor, de María. Fíjate, son hieráticas, esquematizadas y hechas como con rotulador gordo, porque no es que no sepan hacerlo mejor, pero simplificando lo así, es más fácil enseñar al pueblo, analfabeto, el mensaje de la Biblia y de Dios. Mensaje claro y lo consiguen.

Es el siglo XII. Se han desarrollado nuevas técnicas constructivas y esto abre camino a un nuevo estilo: el gótico. Mira qué hacen las catedrales: crean un nuevo arco, el apuntado, y la bóveda de crucería. Además, construyen contrafuertes y arbotantes. Todos estos elementos consiguen que el peso del edificio se reparta. Eso que permite que los muros puedan ser más finos, las catedrales más altas y, atención, se puedan poner rosetones, vidrieras y llenos de colores. Las iglesias ahora quedan iluminadas por dentro y le dan una atmósfera más mística. Parece el cielo. Se hacen catedrales impactantes por toda esta zona, cada una con sus peculiaridades. La Catedral de Notre-Dame de París es probablemente la más famosa. ¡Qué pena que se quemara!

Las esculturas son mucho más naturales que la románica, más humanizadas y con más movimiento. Empiezan a hacer Cristos crucificados, ¡imagínate! con Jesús como locos. Y en la pintura, empieza la revolución con este hombre, Giotto, considerado el primer pintor moderno. Empieza a trabajar la profundidad, usa la luz como nunca antes, crea composiciones nuevas. Su forma de pintar influye a toda Europa, hasta que en el siglo XV se llega al gótico flamenco, con un nivel de detalle sin precedentes. Si te acercas a ver los detalles, flipas. Es el inicio del Renacimiento, un momento de explosión de conocimiento y cultura que no ocurría desde la Antigua Grecia.

Estamos en el siglo XV. En Italia se ha desarrollado el Humanismo, un movimiento intelectual que desvía el foco de atención de la religión y Dios, como hasta ahora, y lo pone en la persona y la razón. El Humanismo busca como referencia a los maestros clásicos griegos y romanos. Es el renacer de la antigüedad y eso es lo que hacen los artistas renacentistas: recuperan los ideales estéticos y elementos artísticos de los clásicos para mejorarlos.

En arquitectura, rompen por completo con el estilo gótico. Se recuperan los muros y se les añaden las columnas con sus órdenes, se vuelven los arcos de medio punto, se buscan formas simples y rectas. ¿Has estado en el Vaticano? Parte de la Basílica de San Pedro es renacentista. Y por cierto, les encantan las cúpulas, como esta o la de la Catedral de Florencia. ¡Increíbles ambas!

Y la pintura y escultura, pues de esta época son las obras y los maestros más conocidos de la historia del arte: Rafael Sanzio y la Escuela de Atenas, el gran Miguel Ángel y su David o su Capilla Sixtina, o Leonardo da Vinci, uno de los grandes genios de todos los tiempos, y su Última Cena o la Mona Lisa, la obra más famosa del mundo. El desarrollo de estas dos artes es espectacular. Buscan el realismo en sus obras, pero idealizado. Todos son guapos y perfectos. Para ello, hacen estudios de anatomía profundísimos, buscan la emoción contenida de los personajes y desarrollan la perspectiva y el trabajo de la luz. ¡Es que son alucinantes!

A pesar de la maravilla que fue el arte del Renacimiento, a partir del siglo XVII empieza a verse como algo simple, estático y aburrido, y llega un nuevo estilo: el Barroco. La palabra viene del portugués "barroco", que significa irregular, recargado, y es que, ya verás, esto es una iglesia barroca. Observa cómo se rompe con todo lo establecido anteriormente. Hacen fachadas con onda, multiplican y ponen de forma confusa columnas y tímpanos, lo llenan de decoración y de esculturas, hasta inventar una nueva columna: la salomónica. Y es que la arquitectura barroca es exagerada y recargada, sobre todo por dentro. Sus arquitectos más conocidos, estos: Borromini, el creador de esta iglesia, y Bernini, que construyen la famosa Plaza de San Pedro. Seguro que has oído hablar de ellos.

Hecho, este Bernini es la leche, porque también es el creador de la escultura barroca, que ahora lo más importante es representar el drama, no la contención del Renacimiento, sino el momento en el que la emoción está en el instante más álgido, como el Éxtasis de Santa Teresa. Y en pintura, pues atención, que ya verás cuántos pintores y pinturas barrocas conoces. Y es que la creación pictórica de esta época es increíble y en cada país tiene su desarrollo particular. En Italia está Caravaggio, creador del tenebrismo, y Artemisia Gentileschi, una pintora maravillosa. ¿Sabes qué es el tenebrismo? Obras con un marcado contraste de luz y sombras y siempre con un foco de luz muy fuerte. En España está Velázquez, uno de los pintores más conocidos de la historia, y su enigmática Las Meninas, que no hay consenso aún en su significado. Y en Holanda, Rubens y Rembrandt, y también Clara Peeters, que hace unos bodegones preciosos donde pinta su cara reflejada en algún objeto. ¿Dónde está Peeters?

Si te parece que el Barroco es recargado, espera, la cosa se pone más exagerada en el siglo XVIII con el Rococó. La aristocracia francesa de este país empieza a construir palacios cuyos interiores los llenan de todos los detalles y ornamentaciones que se te puedan ocurrir, dejando un centímetro sin decorar. Es el llamado "horror vacui" y se va a extender por toda Europa. La cosa no se puede exagerar más, el estilo se satura y colapsa.

Estamos a mitad del siglo XVIII. Surge la Ilustración y con ello un nuevo estilo: el Neoclasicismo. ¿Qué hacen? Buscan algo totalmente opuesto al Barroco y Rococó y para ello vuelven a lo más clásico, a la Antigua Roma y Grecia, y cogen sus elementos arquitectónicos para construir nuevamente con las líneas rectas, sin adornos, con columnas y frontones, y con mármol. El estilo se extiende por Europa y luego por Estados Unidos, donde el estilo la peta. Y si no, fíjate en la Casa Blanca. Y en escultura y pintura, lo mismo: los y las artistas crean obras al estilo clásico, llenas de serenidad y orden.

Estamos en el siglo XIX y la cosa se complica. Junto al Neoclasicismo surgen nuevos movimientos artísticos que conviven. En primer lugar, el Romanticismo. Las pinturas y pintores románticos, huyendo de la norma y orden del Neoclasicismo, pintan obras donde buscan la emoción, la imaginación. Y luego el Realismo, que se centran en temas sociales, buscan plasmar la cruda y difícil realidad, sin la subjetividad de uno y el idealismo del otro. Los pintores y pintoras ya no pertenecen a un solo estilo, sino que pintan influenciados más por uno y otro. Y entre ellos está Goya, un genio y un artista inclasificable, porque pintó en todos los estilos en los que vivió. Sus últimas obras, sus Pinturas Negras, son lo más.

Durante este siglo, la arquitectura también se hace diversa. Se construyen edificios historicistas. ¿Qué es eso? Pues edificios a lo "revival" de estilos anteriores. Se levantan edificios neorrománicos, neogóticos, neobarrocos y también de orientales, de egipcios. Pero no todos mirar al pasado. En este siglo se empiezan a construir edificios con los nuevos materiales: edificios de hierro y cristal. Y algo más: en Chicago se inventa un nuevo concepto de edificio: los rascacielos. Son los edificios del futuro.

Y atención ahora, porque llega un momento importantísimo. En la segunda mitad del siglo XIX, en París, varios pintores y pintoras cogen los recién inventados tubos de óleo, salen de sus estudios y se ponen a pintar al aire libre, buscando captar el efecto de luz y el color en un momento particular del día. Para ello, deben pintar rápidamente, haciendo pinceladas cortas. Llega el Impresionismo. En la época son fuertemente criticados, les parece que los cuadros están sin acabar, pero va a suponer toda una revolución para la pintura. Seguro que te suenan Gauguin y, como no, Vincent van Gogh. Bueno, estos realmente son postimpresionistas. Todo el mundo conoce la Habitación de Van Gogh, Los Girasoles y La Noche Estrellada. ¡Baja ya a las colas en el MoMA para hacerte un selfie!

Y todo va a cambiar a partir del siglo XX. En la pintura se da una revolución, una ruptura total con la estética anterior. Se quiere liberar al arte de todo lo establecido y los pintores y pintoras empiezan a experimentar con formas nuevas, muchas veces de forma provocadora. Son las llamadas Vanguardias y al principio tienen su epicentro en París. Son un montón, prepárate, que ahí va: el Fauvismo, experimentan con el color; el Cubismo, con la forma y la perspectiva, acuérdate de Picasso; el Expresionismo, distorsionan la realidad de forma emocional; la Abstracción, la primera vez que el cuadro no representa nada reconocible; el Suprematismo, y este cuadro que es importantísimo porque supone volver al punto cero de la pintura: el "nadaísmo", que pretende desafiar el arte con el "anti-arte"; el Surrealismo y el carismático Dalí.

A partir de los años 50 llegan las Nuevas Vanguardias, cuyo epicentro pasa a Nueva York, como el Expresionismo Abstracto, donde el gesto del artista es lo importante. Y la vanguardia que eleva a los elementos cotidianos populares al nivel de arte: el Pop Art. Puede que estas obras ni te gusten y las entiendas, pero respétalas, porque han ayudado a revivir y cambiar por completo el rumbo del arte. Y es que para el siglo XXI, y gracias a esas vanguardias, el arte queda libre y se desarrolla una pluralidad brutal en su forma, concepto y contenido. El arte está más vivo que nunca y gracias a las redes sociales e Internet, ese amplio panorama está al acceso de todos nosotros, para que puedas encontrar a tu artista o estilo de arte favorito. Hemos llegado a la actualidad.