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SIETE RAYOS por Rubén Cedeño

Videos de Enseñanza Metafísica5:10

Transcription

[Música] Hola. Te habla Rubén Cedeño en la ocasión de que penetro un poco sobre el conocimiento de los siete rayos que tanto hoy en día se habla. Dios es luz, la vida es Luz; si no hay luz, no hay vida. Pero esta luz, al descomponerse, forma lo que vemos como el arcoíris con los siete rayos. Cada uno de estos rayos, como son aspectos de Dios, cada uno de sus colores representa un aspecto de Dios cuyo aspecto podemos nosotros invocar, meditar, atraer a nuestras vidas para nosotros podernos beneficiar de él y beneficiar también al resto del género humano.

Así tenemos que la luz, al descomponerse en el Rayo azul, es capaz de dar fuerza, poder, voluntad, energía, ganas de hacer cosas; y todas estas actividades, cuando se manifiestan en el ser humano, son manifestaciones del Rayo azul y son aspectos de Dios. El Rayo dorado es el aspecto de Dios: sabiduría, inteligencia, iluminación, sentido común, que tanta falta nos hace; y si nos hace falta, valga la redundancia, podemos invocarlo, este Rayo, para cubrirnos todos con el Rayo dorado y tener la inteligencia para poder pasar un examen, para poder tomar una decisión.

Tenemos también el Rayo Rosa que representa el Amor divino. Cada vez que necesites amor, que alguien te esté odiando, alguien tenga un comportamiento impropio contigo, invoca el Rayo rosa del Amor divino, y así vas a ver cómo puede ir transformándose esa situación. El Rayo blanco es el arte, la belleza y, sobre todo, algo muy importante: la armonía, que tanta falta nos hace. La armonía es cuando nosotros estamos relajados, tranquilos, cuando todo en la vida nos va bien. Y esa es una cualidad del Rayo blanco; y, por supuesto, hay armonía en las obras de arte, y por eso el arte también pertenece a este Rayo. Hay también armonía en la belleza, y por eso también la belleza pertenece a este Rayo.

Tenemos el Rayo verde que representa la vida, la curación, la salud, la verdad. Cada vez que estemos necesitados de salud, hay una apariencia de enfermedad, podemos invocar el Rayo verde para que la salud se manifieste. Después tenemos el Rayo oro, Rubí o naranja, que es la expresión de la paz, la provisión, el misticismo, la devoción; y cada vez que necesitemos uno de estos, estos aspectos, podemos invocar este Rayo.

Y, por último, tenemos el Rayo Violeta, que es el transmutador del mal karma, de lo negativo, de todo aquello que no sea igual a la luz y a la verdad, puede transformarse utilizando el Rayo Violeta. ¿Y cómo podemos nosotros invocar estos rayos? A través de la invocación, a través del decreto. En la metafísica no existe aquello de estar pidiendo; uno decreta en el nombre de Dios, siempre en armonía para todo el mundo, bajo la gracia, de manera perfecta. Si hay una apariencia de falta de voluntad, de fuerza, uno puede decir: Yo soy el Rayo azul de la fuerza y la voluntad. Si a uno le está haciendo falta inteligencia por un examen, uno dice: Yo soy la inteligencia, el Rayo dorado de la inteligencia divina. Si a ti te está haciendo falta Amor divino, tú puedes decir: Yo soy el Rayo rosa del Amor divino que me envuelve. O: Yo soy el Rayo blanco de la pureza. Yo soy el Rayo blanco de la armonía. Si te sientes inarmónica, transmutando, disolviendo este asunto negativo o esta apariencia negativa. Estos son los rayos. Cada uno de estos rayos tiene un director al cual se le llama Choán; tiene también un Elohim, que fue el ser que trajo a la tierra este aspecto de Dios; y tiene un Arcángel, que es el que manifiesta el sentimiento de cada uno de estos siete rayos.

[Música]