Transcription
[Música] ah
[Música] Med tenía 16 años. Vivía en Ciudad It con su papá y su hermana. Estudiaba y jugaba al fútbol en la primera de Sacachispas. La noche del miércoles 3 de abril, antes de juntarse a jugar a la pelota con sus amigos del barrio, fue al almacén a comprar. Allí lo esperó su asesino. Falleció a las 3:30 horas después de haber peleado. Sus amigos, vecinos, compañeros y su escuela exigimos justicia.
[Música]
Me llamo Daniel Ortiz. Soy el director de la escuela secundaria 58. Estoy de director acá hace 4 años y trabajo en el barrio hace 17 años. Bueno, soy profesor. Venía dos veces por semana por tres módulos y bueno, cuando tuve la oportunidad de tomar el cargo, lo tomé. Y desde ahí que estoy, estoy hace 4 años.
Nosotros teníamos el gran problema de que estaban las peleas de los monoblock o complejos, el 4, 5, el 17, 18 y 19. Nuestra meta era entonces tratar de que esas peleas no entraran a la escuela.
En el recreo me tomé un momentito para escribir en el pizarrón cosas sobre las que me gustaría que pensemos hoy. Algunos los he visto crecer, los he visto progresar, los he visto aprender, los he visto superar dificultades. Para mí quedó muy grabada aquella clase donde surgió toda una conversación después de la muerte de Daniel, que me hizo ver la riqueza que ustedes tienen a pesar de la edad que tienen, la riqueza en cuanto a vivencias, en cuanto a formas de procesar esas vivencias, a veces duras, la capacidad de superarse.
Desde que empecé a trabajar en la escuela, siento que es un privilegio. En especial el primer año, de no haber sido por el enorme apoyo que recibí de los colegas que me fueron guiando en la forma en que había que trabajar en este contexto, eh, no sé si hubiera podido sostenerme. Son chicos que a lo mejor no reflexionan mucho, sino que actúan directamente. A veces reemplazaban la palabra por el golpe. Necesitamos darles la palabra para que a través de la palabra puedan sacar lo mejor que tiene el ser humano.
¿Qué cambios observaste en vos desde el primer año hasta ahora? Las contestaciones. Se le contestaba a mi vieja. He cambiado en algunas cosas, cambié las actitudes. Eran los mismo estar, ser chico, chico que ahora. Lo que más te costó. Matemática. ¿Cómo imaginas tu futuro próximo? Si puedo tener una familia. Lo que más te costó es dejar de llevar mi materia. ¿Cómo imaginas tu futuro próximo? Terminando siendo gendarme. Más lejano, poder terminar mi casa y salir de este barrio.
[Música] [Aplausos] [Música]
H, repartamos la merienda. Yo empiezo por el último. ¿Cuántos chicos hay? Repito. Les explico algo. Miren, su mamá y su papá tienen que firmar un comodato, que son una fotocopia que yo les voy a dar, digamos, como el préstamo que la escuela le hace a ustedes, ¿está bien? ¿Qué pasa mañana? Bueno, tienen que venir todos sus papás hoy antes de las 5 o mañana antes de las 10. Está bien. Vengan, firmen acá. Acá tenés adentro el cargador y la antena de la computadora. Cualquier cosa, gracias. ¿Quién sigue? Tintura al pedo. 800 tinturas. 50 tinturas se lleva buena corazón. Vas a llevar la larga.
Ya empiezo a contar la historia. Nosotros estamos, estamos haciendo muros, grafitis. Después, bueno, más que nada nos basamos en lo que es lo que se comunica por lo del barrio, por las situaciones que tenemos, por ahí violencia y todas esas cosas. Algo común. No, no es común. Apenas subimos del colegio, está el mural grande, todo hecho con piedritas, todo detalles. Bueno, ahora pintamos el banco este que está acá. Ahora el colegio está más lindo.
Los murales solidarios. La idea surge en otra vez agrupar al barrio, agrupar los diferentes complejos. Y después, bueno, como prendió la idea y como resultó esto de que muchos chicos se enganchaban, salimos a hacer un gran mural de casi 30 metros. Un centro cívico acá que tiene toda una pared blanca. Cada dibujo tiene una representación. Como por ejemplo, que hicimos un mural por nuestro, bueno, que era nuestro compañero Molina, que falleció, que era de quinto. Él, el primero que hacemos, lo hacemos en la casa de Dani. Y cada alumno, compañero de él, dibujaba, dibujaba digamos en una hoja cómo lo recordaba Dani. Entonces, alguno lo recordaron haciendo boxeo, otro haciendo fútbol, otro estudiando. Así que juntamos todos esos dibujos con el muralista y bueno, hicimos ese dibujo. Ese fue nuestro primer mural.
Algo para tomar en cuenta. No entro, no entro con vergüenza, con la mano en la boca o con me obliga a entrar. Si entro, doy lo mejor. ¿Está claro? Dale. Eh, mi nombre es Wanda Martínez. La murga es un sentimiento que tengo desde chiquita. Me llevo materia. Me llevo la materia de Licey, me llevo política y ciudadanía y las dos previas que tengo, que son matemática. Seguro, márcalo como que te llevas mi amor. Sí, está ahí. Educación física no. Política y ciudadanía.
Hay muchos chicos que toman la escuela como su segundo hogar, toman la escuela como algo propio. Entonces, por un ejemplo, digamos, Wanda. Wanda, si es por ella, yo creo que estaría las 12 horas acá dentro de la escuela. Lo que hacemos es eso, contenerla, hablar mucho con ella, dialogar y digamos, y nos hizo parte de esto. Wanda nos hizo parte a cada uno de los docentes de todos los cambios que ella tiene en su vida. Pero bueno, Wanda lo que necesitaba era que alguien se siente y la empiece a escuchar. Tenés quién te ayude, Wanda. Vos, ¿para qué? Para rendir. No, esto, ¿qué es? Esto son dos ecuaciones reales. Vos no. Sí. En cuarto. La familia de la escuela se fue formando, digamos, a partir de que nos juntaron a dos escuelas, no una SB 173 y una ex SB 179. Fuimos formando esto de de cambiar las ideas esa de que la escuela era el centro donde todos los padres venían y los padres solamente se acercaban a los docentes. En cambio, nosotros hicimos al revés. Nosotros, como los padres no se acercan, tuvimos obligatoriamente que acercarnos a los padres, salir de la escuela al barrio.
Moverse en el barrio. No, no, la verdad, uno quisiera nada. Yo quisiera agarrar y decir, che, me voy a comprar algo a la esquina o quisiera ir a la casa de fulano que está en el medio, ir y venir. Pero sé que no lo puedo hacer así tan tan seguro. Así que nos movemos siempre de dos, siempre vamos acompañados, nos hacemos acompañar por los chicos, siempre vamos con un pibe para que el pibe diga a la gente, él es profe, él es profe, y así nos conocemos. Y yo creo que el barrio ya empezó a cuidarnos a nosotros.
El barrio tiene un resumen, digamos, como lo esencial de lo que tiene la sociedad. Tiene lo mejor y, lamentablemente, también tiene lo peor, que tiene que ver con la delincuencia, que tiene que ver con las cosas que están relacionadas con la drogadicción. Pero también tiene que ver con la enorme solidaridad, con gente absolutamente sincera. Entonces, manejar en el barrio significa encontrar, tal vez, lo mejor y lo peor del ser.
[Música] [Aplausos] [Música] humano. [Música] [Música]
Hola, sí. Claro. Ah, Leo, ¿qué? ¿Cómo? Bueno, yo cuando termine el año, espero terminarlo bien porque tengo dos previas. Nada. Eh, fuimos con el colegio a la universidad de Lomas y pudimos ver, o sea, qué materias y todas esas cosas para estudiar. Y yo vi que está periodismo. A mí me gusta eso para estudiar. Sí, sí. Los temas que dio Liceo, casi los últimos son la X y todas esas cosas, viste. Matemática. Vas ahora a rendir. Ojalá que pueda. Ojalá que se me dé todo bien, pueda seguir eso. Mientras, bueno, nada, trabajar algo, conseguir plata para tener mientras que yo me pueda estar en eso. Hoy tenemos muchísimos chicos que estudian y trabajan. Eso es increíble, que estén trabajando y estudiando y responsabilidad, teniendo esa doble responsabilidad. Está muy buena. Y hay muchos chicos que ya están planeando su futuro acá. Lo que no se entiende mucho es, para mí o para el que viene de afuera, es la cantidad de chicos que quieren ser policías o de prefectura o de gendarmería.
Pensándolo rápidamente, uno debe decir, ah, es una rápida salida laboral. Pero no, ellos lo quieren y lo piensan y lo tienen pensado de chiquito porque su tía, su abuelo, alguien es de alguna fuerza y quieren, quieren seguir en esto.
Bueno, mi nombre es Nicolás Yeri. Estudio en la escuela número 58. Estoy en cuarto año. Ya este año paso, el año que viene estoy en quinto. Faltaría para terminar. Bueno, estoy rindiendo para entrar a las escuelas oficiales del ejército, Sargento Cabral, en Campo de Mayo. Es una carrera que prácticamente siguió mi bisabuelo cuando hizo el servicio militar, mi tío hizo el servicio militar, mi tía está en el ejército. Así que es una carrera que prácticamente la hizo mi familia y me gusta a mí también.
Bueno, mis amigos primero, cuando le contaba un poco, se reían. Pero a medida que le fui contando de lo que iba a hacer, todo me fueron dando su apoyo, su aliento. Muchas, muchas palabras de aliento estuve de parte de mis compañeros. Renegás tanto de la policía. Pero, ¿qué querés ser? Le preguntas. Policía. Y yo creo que se quieren meter a la fuerza porque quieren dar vuelta a esa historia. Ellos, estoy seguro que quieren ser el policía bueno, el gendarme bueno, el que no venga y les pegue, sino que el que vaya y los escuche.
Y cómo lo recordás. Por el fútbol, más que nada, porque le encantaba. Vivía hablando de fútbol, miraba mucho fútbol. Lo que más me une es el fútbol. Equipo. Cambiá. Cambiá. Abrí. Abrí. Escuchá, chicos, vamos a armar el equipo de los titulares. Vení para acá. Vos no. Vos quédate ahí. Shli. Vos vení. Muchacho, sin querer fue que el fútbol me dio la idea de juntar chicos de turno mañana y turno tarde y diferentes complejos para A ver, córrete. Tin tin. Vos para acá. Villa para acá. Lázaro y José. Antes, cuando decíamos, vamos a hacer un partido, enseguida se agrupaban los de un complejo y los de otro complejo de otro lado y turno mañana y turno tarde. Armar un equipo de la escuela hizo que todos los complejos se juntaran y los dos turnos se juntaran. Y eso estuvo buenísimo. El efecto que causó del fútbol fue de unirnos más, de armar a los varones, digamos, en un solo grupo y defender el equipo como escuela. La escuela 58 estaba él solo. ¿Por qué no la cambiás al medio? El principio de año no había tanta confianza. Ni antes nosotros nos retamos entre nosotros, nos cedíamos a pedo. Y ahora no. Ahora nos apoyamos, nos alentamos. Si hay un error, dale, dale, seguí. Dale. Sí, pero por qué no le pedís vos. Bien, bien ahí. Bien ahí. Bien ahí. Ahí, cambiá al medio. ¿Por qué no la cambiás al medio rápido? El rock que cumple. Oría cancha es como el director técnico, siempre ahí apoyando, pidiendo minutos para que los jugadores se calmen. Tote, no pegues. No vi que pegaste así. Claro. Tanto dibujito te pegan una patada. Ortiz tiene esa forma de ser que es como tiene el papel ese de padrino y de amigo. Él se mete la historia. A nosotros nos ayuda lo que puede. Penal, penal, penal. Basta. El jueguito. Empiezan a hacer goles. Es rara la forma de ser Ortiz, pero es buena y a mí me gusta. Bueno, chicos, clase de hoy. Táctica del juego. Sí. Nosotros tenemos un gran partido y bueno, y vamos a tratar de ubicarnos en la cancha. ¿Está? ¿Sí o no? Ah, qué sé yo. Bueno, miren, vamos a hacer una cuestión acá. Tiza blanca. Nosotros, tiza rosa. De seis. Acuérdense cómo jugaba seis. Ah, se juega por línea. Entonces, nosotros tenemos que tratar de cortar los dos laterales que ellos tienen. Cuando empezamos a armar el equipo, me acuerdo que yo no tenía ni idea lo que era jugar fútbol 5, cómo moverse en la cancha. Así que empecé a ver videos por internet y bueno, las anotaba y venía acá y le decía, miren, vamos a tirar un córner o un lateral. Y del córner o lateral salían goles. Así que bueno, las practicábamos acá y salían goles. Pero en la cancha, la jugada en internet que yo vi es este, este se corre para acá y este corre directamente a su lugar y este al quedar solo es gol. Obvio que si este la pierde. Fuimos y digamos que lo que ha pasado con Dani fue, fue un gran choque porque Dani era el que jugaba arriba, el que hacía los goles, el que armaba porque juega, juega enganche. Y como de un día así para el otro, no, corte, que no esté. Y encima que no se lo merecía. Nadie se merece la muerte, no, pero él no la merecía. Sí, me dolió mucho, bastante lo de. Y aparte me encantaba porque de las 5 horas que teníamos mi colegio, las 5 peleando con él. Demasiado me encantaba verlo enojarse. No, demasiado. Se resiente encima la ausencia de él. La energía que él tenía para jugar como que te contagiaba y como que quería jugar igual que él, más que él. Y era algo que faltaba, que faltó porque en este año perdimos en semifinal. Y la siete, el equipo no se usa más ahora. Quedó ahí, pausa. La siete era de él. Usaba. No se usa más.
[Música] esa era. Bueno, título. Amigos por el viento. Marcar la estructura narrativa. Resumir el argumento. Punto tres. ¿Cuál es el tema del cuento? ¿Con qué se compara el comportamiento del viento? Yo decía que tienen una sabiduría que no nos la dieron los libros, sino que se las dio la vida. Y lo que fui aprendiendo con Wanda, como con otros, es que la educación es un proceso que nosotros tenemos que apostar a ese optimismo y a esa capacidad que todo ser humano tiene de autosuperarse. Entonces, ver esa transformación a mí me da un montón de esperanza.
Pasa así hasta acá. [Música] Suspensivo. Ve la vida se comporta como [Música] el bueno. Salir de la escuela al barrio, la verdad que fue totalmente positivo porque los pibes cada vez son más los que finalizan sus estudios. Cuando termine sexto, me gustaría ser maestra jardinera. Bueno, mi compañero quiere ser maestra jardinera. Tengo un compañero que quiere ser electricista. Si todos nos ponemos así las pilas, seguro que el año que viene vamos a poder hacer algo. [Música]
Me gustaría seguir estudiando cualquier cosa porque para mí, por mí, sigo estudiando cualquier cosa. No, no sé qué voy a hacer. Estoy en duda todavía. Algo se me va a ocurrir. Y yo le veo, yo sé, un gran futuro a los chicos de sexto porque lo demostraron. Lo demostraron. Hicieron un gran grupo y todos tienen ganas de de seguir, digamos, creciendo. Llegó el momento. Ya están acá. Son 16. Hay algunos [Música] [Aplausos] faltantes. Fuerte, fuerte el aplauso. Pequeñas gigantes. Madres han sabido llevar todo adelante para lograr su. Cuando tomé el cargo de director de escuela, no sé, yo quería que le den bolilla a los pibes porque hay muchas escuelas, nada, están llenas de alumnos, llena de grandes personalidades, pero el pibe no existe. El pibe es un número. Y acá el pibe no es un número, el pibe tiene nombre y apellido. Estoy feliz de estar acá, haberlos visto llegar con un futuro que se les abre ante ustedes, con el título esperándolos. Lo que nosotros tratamos de hacer, y siempre hablo de nosotros porque somos todo un equipo, mantener el pibe en la escuela. Mayormente, lo que capaz que yo no tuve, alguien que así que te escuchó y vos tenías un montón de cosas y no sabías con quién hablarlo. Creo que lo estamos cumpliendo porque los pibes vuelven, regresan, nos saludan con amor, diría yo. Vamos a invitar a la señora profesora. Señora, felicitaciones. Mat. No, compañeros me dijeron, Vías, que Ortiz de profesor de historia sale con Vicky, la profe de gimnasio. No, no sabía. ¿Cómo puede ser? Decí, "Ay, voy a hacer el esfuerzo". Es un día especial para todos, para cada uno de ustedes y para cada uno de nosotros los profes y para cada uno de ustedes los padres. Por fin llegó el día, ese día tan esperado, ese día que ustedes nunca sabían que iba a llegar cuando empezaron hace seis años esta secundaria. Ustedes ya pasan a elegir su propio destino. Fue un año muy duro, pero terminamos. [Aplausos] Bien, nada más. Buena vida y buen viaje para todos. [Música] Aplauso. [Música] ah