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[música] Soy Adriana Violante, nutróloga clínica y funcional en Bienesta Reforma. Dentro de este módulo hablaremos de algo que cada día es más común y más difícil diagnosticar: las sensibilidades a los alimentos, lo cual es totalmente diferente a una alergia. De eso hablaremos a continuación.
Las sensibilidades son sinónimos de dietas saturadas, poco variadas y de mala digestión. Aquí aprenderemos a diferenciar qué es una sensibilidad alimenticia, intolerancia y alergia, sus síntomas y diagnóstico de cada una, la alimentación y tratamiento nutricional como la dieta de eliminación y la reintroducción de los alimentos.
[música] Primero hablaremos de las alergias. Hace referencia a la respuesta inmediata por parte del organismo, que generalmente llega a causar reacciones como diarrea, urticarias, hinchazón, asma, irritación de los ojos, hinchazón de los labios. Este tipo de reacciones están mediadas por la inmunoglobulina E. Cuando una persona es alérgica a una sustancia, el sistema inmunológico piensa erróneamente que existe una invasión antigénica por alguna molécula en particular y empieza a producir esta inmunoglobulina E en un intento de neutralizar y proteger al organismo. Durante esta reacción, el sistema inmunológico libera un compuesto llamado histamina. Esta es una molécula que se genera a través del aminoácido esencial histidina y es la principal implicada en las reacciones alérgicas. Generalmente los síntomas son leves, sin embargo, hay reacciones que pueden llegar hasta un shock anafiláctico. Ejemplo: te comes un camarón, un cacahuate e inmediatamente se te cierra la tráquea, ronchas, labio y la lengua se inflaman y ahí generalmente podemos terminar en el hospital.
¿Cuáles son los factores encadenantes de una alergia? Intestino permeable, uso prolongado de antibióticos y vacunas, exposición a toxinas ambientales, contaminación, alimentos transgénicos, deficiencias nutrimentales, hipoclorhidria, deficiencia de jugos gástricos por exceso de antiácidos, refrescos, calcio y otros factores. El estrés, genética, microbiota intestinal en desequilibrio.
Para detectarlas, el alergólogo es el que se encarga de realizar las pruebas alérgicas típicas en piel y también es común realizar la prueba de la IgE. Los resultados de esta prueba después de la exposición con el alérgeno se miden de la siguiente manera: menor de 35 no es una alergia común y mayor de 100 es altamente posible. Una vez hecho el diagnóstico, el alimento se retira de la dieta por tiempo prolongado e indefinido para que los síntomas no vuelvan a aparecer y se apoya con una suplementación para reforzar al sistema inmunológico y al intestino permeable.
Generalmente el 90% de las alergias alimentarias son a los cacahuates, frutos secos, pescados y mariscos, a la soya, lácteos, algunas frutas, huevo y al trigo. Sin embargo, el 60% de las reacciones alimentarias de la IgE son reacciones cruzadas con alérgenos inhalantes. Por ejemplo, la alergia al polen y al látex tiene una reacción cruzada con el 50% de la alergia a ciertas frutas y verduras, como puede ser al aguacate y al plátano. Al igual que la alergia al pasto con el jitomate, la papa y el durazno.
Ahora hablaremos de las intolerancias. Nos pueden referir cuando una intolerancia es al componente de un alimento. Existe esto cuando el sistema inmunológico no es el que interviene, sino que hay un déficit en una enzima que impide la digestión o la descomposición de algún componente o ingrediente de ese alimento y por lo tanto no se digiere correctamente, causando principalmente problemas digestivos. Dentro de las intolerancias más comunes encontramos la intolerancia a la lactosa, al gluten, a los conservadores y aditivos y a la tiamina, la cual es una sustancia presente en los embutidos, ahumados y alimentos añejos. Las intolerancias afectan de un 15 al 20% de la población.
[música] Ahora vamos a diferenciar lo que es una alergia, una intolerancia a una sensibilidad. La sensibilidad se conoce como una reacción retardada al alimento, ya que no hay una respuesta tan rápida y los síntomas pueden no ser tan muy evidentes y tardarse. En este caso es más difícil saber qué está pasando, al carecer los síntomas más leves y progresivos puede ser complicado relacionar cuál es la causa del problema. Aquí no interviene la inmunoglobulina E como en el caso de las alergias, sino la inmunoglobulina G y la A. Su causa principal es el consumo excesivo de un mismo alimento, la falta de rotación y de variación en la dieta y sobre todo un intestino permeable. La IgG abarca al 75% total de las inmunoglobulinas y tiene una vida media de 21 a 23 días. Por lo tanto, los tratamientos para las sensibilidades alimentarias deben ser por lo menos de 3 semanas para que esta inmunoglobulina IgG disminuya.
Los síntomas van desde fiebre, fatiga, sudoraciones, debilidad, dolor abdominal, diarreas crónicas, náusea, inflamación intestinal, dolor muscular, dolor de articulaciones, urticaria, descamación de la piel, problemas para respirar, migrañas crónicas, hasta falta de concentración y problemas en el comportamiento. Un ejemplo de una sensibilidad es al trigo. Por ejemplo, vamos, comemos una pizza y en dos horas tenemos dermatitis, nos duele la cabeza, dolor de estómago, te sientes cansada después de comer.
¿Cuáles son los factores desencadenantes de una sensibilidad? Principalmente genética, alergia alimentaria del mismo alimento o grupo de alimentos, por ejemplo, a la naranja, ¿no? Y después se puede desarrollar a un mismo alimento parecido como la mandarina o al limón. Mala digestión, o sea, problemas enzimáticos, disbiosis. En adultos con mayor incidencia de alergias o sensibilidades, tienen una composición de microbioma alterada y menor diversidad. Alguna deficiencia nutrimental, inflamación metabólica, estrés, uso prolongado de medicamentos. Todos estos conllevan al principal factor que siempre va a ser el intestino permeable.
En el caso de las alergias es necesario realizarse pruebas en sangre cutáneas u otras que confirmen que el alimento es responsable de la reacción inmune. En el caso de las sensibilidades existen estudios como el IQs con kinesiología, el gen test a través del cabello y de la sangre. Después es indispensable empezar con una dieta de eliminación, evitando los alimentos en específico y en conjunto hacerla con la suplementación necesaria, siempre basándonos en las cinco R de la nutrición funcional, lo cual es intestino y sistema inmunológico.
Ahora hablaremos de la dieta de eliminación. Esta dieta consiste en la eliminación de alimentos y aditivos alimentarios que puedan estar causando una reacción inmunológica o no inmunológica. Es libre de lácteos, gluten, soya, huevo, cacahuate, mariscos, maíz, carne de res y de cerdo y café. Existe otro tipo de dieta llamada FODMAP, siglas en inglés, fermentable, oligosaccharides, disaccharides, monosaccharides and polyols. Busca eliminar alimentos ricos en fructo-oligosacáridos, galacto-oligosacáridos, la lactosa, fructosa, sorbitol y manitol. Todo esto lo encontramos en alimentos como la cebolla, el ajo, las alcachofas, el champiñón, col, brócoli, las leguminosas, miel, frutas como manzana, pera, sandía, productos sugar free endulzados con ciertos edulcorantes. Estas dietas se suelen usar en conjunto para checar y eliminar los síntomas que el paciente está teniendo.
También se puede recomendar evitar las solanáceas como el jitomate, la berenjena, la papa, el pimiento y la pimienta cayena, en especial en pacientes con enfermedades autoinmunológicas como la artritis, lupus y fibromialgia. Es muy importante evitar cualquier tipo de empaquetados, ya que todos estos pueden contener ingredientes escondidos o haber sido procesados con ellos.
Dentro de sus beneficios, esta dieta se encuentra reducir la inflamación, mejorar la flora intestinal, corregir el intestino permeable, reducir la carga de toxinas, promover el comer con conciencia y no pensar en la recepción de las calorías, sino en la variedad, rotación y la reparación intestinal. Los alimentos que se permiten son las frutas, verduras, granos, como puede ser el arroz, la quinoa, el amaranto, el alforfón, la tapioca, productos de origen animal como aves de corral, pescados, cordero, proteína de origen vegetal como leguminosas, frijol, lenteja, garbanzo, semillas tipo la chía y la linaza.
Ahora, en algunos casos se deben de eliminar las leguminosas dependiendo los síntomas que el paciente tiene, por ejemplo, síntomas intestinales. Se debe ir reintroduciendo los alimentos dentro de las 2 a 6 semanas después de haber empezado el tratamiento. La reintroducción puede tardar hasta 3 meses dependiendo de los síntomas y de la reparación en conjunto del intestino. Se debe iniciar en intervalos de 2 días con el alimento que más acostumbraba a comer y que más extrañe. Comer una cantidad generosa de dos a tres porciones al día y analizar si se está presentando algún síntoma o reacción. De no ser así, continuar con el alimento dentro de la dieta, pero en cantidades moderadas. Es muy importante ir escribiendo un diario de alimentos para relacionar los síntomas con la ingesta y e identificar reacciones adversas que se estuvieran presentando.
Dentro de la dieta de eliminación también entra la rotación de los alimentos. Esto es muy importante, irle dando variedad e incluir varios colores, texturas, sabores diariamente para evitar entonces nuevamente crear una sensibilidad o intolerancia. No porque el cuerpo esté aceptando un alimento significa que puede abusar todos los días de él. No basta con quitar los alimentos por uno o dos meses. Si volvemos a comer un alimento todos los días y agarrarlo de rutina, la sensibilidad y las reacciones pasadas van a regresar.
Una recomendación es incluir cada día un solo tipo de alimento. Por ejemplo, todos los lunes vamos a comer verduras con M: mango, manzana, melón. Los martes con F: frambuesas, fresas y así sucesivamente. En cuanto a las proteínas de origen animal, algo fácil es comer y cenar lo mismo para evitar repetir por días. Por ejemplo, los lunes cocinar pollo para la comida y para la cena. Los martes, eh, comer y cenar pescado. Los miércoles, salmón en la comida y en la cena. De igual manera, nos estamos asegurando de no comer lo mismo todos los días e ir dando variación a nuestra dieta.
Lo más importante dentro de la suplementación es reparar y reponer la pared intestinal para sellar el intestino y mejorar la absorción de desnutrimientos, combatir la sensibilidad que traemos y por lo tanto estimular al sistema inmunológico. Un suplemento muy importante es el G-R-I o los G-factors, los cuales son polvo o cápsulas que contienen glutamina, zinc, carnosina, betacaroteno y quercetina, el cual es un bioflavonoide. Estos estimulan la producción de las proteínas que unen a las células del intestino. La glutamina mejora la permeabilidad intestinal y la composición de la mucosa intestinal. También contienen N-acetilglucosamina y N-acetilcisteína, las cuales crean una acción antiinflamatoria y son capaces de fortalecer el sistema inmune, ya que mejoran la microbiota intestinal aumentando la cantidad de bifidobacterias y lactobacilos. El NAC es un componente necesario para formar el glutatión, el cual es uno de los antioxidantes más importantes del organismo, ya que reduce las sustancias proinflamatorias. Además, también contienen mucílagos de malvavisco y aloe vera, el cual protege la mucosa irritada para prevenir el reflujo y la gastritis.
Otro suplemento es el ácido butírico, o sea, el butirato. Se encuentra de forma natural en el tracto digestivo, ya que es producido por la microbiota intestinal al fomentar la fibra. Cuando las bacterias beneficiosas del intestino utilizan los prebióticos como alimento, producen una serie de subproductos, entre los que se encuentran los ácidos grasos de cadena corta, que tienen efectos positivos sobre el intestino, ya que las células intestinales los utilizan como alimento, por lo que aumentará entonces la respuesta inmune, produciendo vitaminas, enzimas, ácidos orgánicos que nivelan el pH y apoyan la estructura e integridad funcional.
Además, también necesitamos enzimas digestivas. Son sustancias encargadas de romper y metabolizar los alimentos en moléculas más pequeñas para que puedan ser absorbidas con facilidad. Es importante ir consumiendo todas, por ejemplo, la papaya deshidratada, la lactasa que digiere la lactosa, la pancreatina que digiere las proteínas, la proteasa y la amilasa que digieren los carbohidratos y la lipasa que se encarga de digerir las grasas. Estas deben de tomarse una antes o durante cada comida principal.
Y por último, entonces tenemos los probióticos. Regresamos a las cinco R. Primero remover, reemplazar y ahora vamos a reponer para equilibrar la reactividad del sistema inmunológico, siempre se recomienda ir cambiando de cepa de microorganismo y descansar ciertos periodos para entonces no generar una sobrepoblación bacteriana. Acuérdate que la saturación significa inflamación, e inflamación es sinónimo de enfermedad, por lo que no basta con tapar nuestros síntomas con curitas, tomando pastillas, medicamentos para los síntomas que vamos presentando. La raíz de todo es y será lo que comemos, pero sobre todo lo que vamos a lograr absorber.